COMA
O que nadie viva del trabajo del otro (2 Tesalonicenses 3:10)
Por
Claudio A. Cruces
EL HOMBRE VIVE CERCA de la “Socie- dad Rural Argentina”, durmió con el aire acondicionado porque fue una no- che de mucho calor. Se levantó a las 6 de la mañana, porque es un hombre de campo aunque hace casi un año que no visita su estancia. Su sirvienta le sirvió un suculento desayuno que él ni agradeció. Luego, leyó la Nación, el Buenos Aires Herald, la revista El Fe- deral y a todo esto se le hicieron las 11 de la maña-na. Se sacó su bata, se puso el disfraz de gaucho (ese vago que sus antepasados persiguieron y él ahora reivindica porque hoy no es más que una metáfora de la antigüedad campera) y salió para el restaurante de la esquina. Allí, como buen hombre de campo, pidió una ginebra que pagó en dólares, habló con algún que otro colega campesino de su ganado, del precio de la soja, de los impuestos ele- vados y de la peonada que “hay que tener cortita y no pagarle dema-siado para que no se crean igual que uno, che!!!”. El muestreo de su estancia también se levantó ese día a las 6 de la mañana sin poder dormir muy bien por el calor y los mosquitos, tomó unos mates amargos y salió a recorrer el campo, trabajo que hace todos los días con calores de 39 grados en ve- rano, frío bajo cero en invierno, llu- vias, temporales, gripes y otras yerbas. A veces piensa por qué las va- cas son del patrón si el que las crió fue él, por qué la ganancia de la soja le pertenece al que no la sembró ni la cosechó. En fin, esos pensamientos que hacen que el patrón los tenga cor- titos para que no se crean igual que uno, che!!! Este domingo el patrón va a or a misa, el cura vas leer al apóstol Pablo: “El que no quiere trabajar que tampoco coma”, y se va a referir a los carboneros, a los cilleros y los que co- bran el plan trabajar. Todos vagos.
Ninguno quiere trabajar. Entonces ¡Que no coman! Sin embargo, ¿Qué hizo el patrón de nuestro cuento hoy? Probablemente menos que el que reci- be el subsidio… ¿Acaso dice la Biblia el pobre que no quiera trabajar que no coma? Claro que no, no se refiere al pobre, sino a cualquiera que pretenda vivir sin trabajar. En otras palabras, lo que la Biblia dice es un principio de justicia elemental: cada persona debe ser due-ña del fruto de su trabajo. El que no quiere trabajar que no disfrute del fruto del trabajo de otro. Ya Géne- sis 3:19 nos dice que “con el sudor de tu frente comerás tu pan”. Algunos cristianos encuadran estos versículos dentro de un contexto de maldiciones que Dios le da a la pareja desobe-dien- te. ¿Maldición?… maldición es que alguien coma su pan con el sudor de la frente de otro… Deuteronomio capítu- los 23 y 24 da leyes humanitarias que contemplan a los trabajadores a los pobres y débiles: Si un esclavo esca- paba y se escondía en mi casa yo de- bía entregarlo. Mi deber era darle asilo, casa y no oprimirlo (23:15-16). Está prohibido cobrar intereses por préstamos de dinero dado al “hermano” necesitado (v.19): “cuando estés en la viña de tu prójimo podrás comer si tienes hambre, pero no lle- varte” (v.24) (esto cambia profunda- mente la idea de robo e incluso de propiedad privada), hay leyes que fa- vorecen a la mujer con el divorcio y nuevo casamiento (24:1-2), que prote- gen a los recién casados prohibiéndo- les ir a la guerra (v.5), leyes que prote- gen el derecho del extranjero, el huér- fano y la viuda (17). En fin, quien diga que la justicia de Dios se aplica solo a lo ultramundano se está equivocando, y mucho. La justicia bíblica es una justicia concreta construida desde los que menos tienen. La justicia de Dios
no tiene los ojos vendados, es una jus- ticia que mira para abajo y opta por los de abajo, “no para excluir, sino para negar la exclusión”[1] Isaías 65:17 al 25 habla del Reino de Dios en términos de “Nuevo cielo y Nueva tierra” (es interesante que en nuevo sistema no solo cambiará las relacio- nes entre los hombres –nueva tierra–, sino también nuestro concepto de Dios –nuevo cielo–). En aquellos nuevos cielos y nueva tierra nos dice que na- die edificará casa para que otro habite en ella ni plantará para que otro coma y todos disfrutarán del fruto de su tra- bajo (v. 22). No cabe duda de que Pa- blo escribe las palabras precedentes desde esta conciencia bíblica. Tam- bién el libro de Salmos dice poética- mente que cuando comieres el fruto de tu trabajo bienaventurado serás y te irá bien. En fin, la justicia del Reino es una justicia de la que conocemos, no es una justicia que favorece a unos po- cos, no es la justicia que llenó las cár- celes de pobres y dejó a los ladrones sueltos, es una justicia con una fuerte opción de clase que niega la exclusión de los desposeídos y los hace partíci- pes en la construcción a la que llama- mos “Reino de Dios”. R
[i] Libro completo para leer: http://es.calameo.com/read/0049330542473cb14d7d8
[1] Elsa Tamez, Contra Toda Condena, DEI pág. 150.
Renovación nº58 Sara Kali (imagen original del santuario
francés).
Una oración muy común entre los gi- tanos la llama (entre otras cosas) “Ma- dre del Más Allá”; “Señora Podero- sa”; “Vencedora del Mal y de las Tempestades”; “Madre de los Miste- rios Gitanos”, “Madre, Señora y Reina”, etc., etc.
En principio, nos resulta extraño y sospechoso que a una santa tan “me- nor” se le prodiguen tantos epítetos laudatorios y de tamaño nivel (más dignos de una verdadera “diosa” que de una simple “santa”), los cuales ni siquiera son atribuidos a las “Tres Marías” a las cuales está consagrado el santuario francés en cuestión. Nuestra extrañeza se diluirá cuando nos enteremos que, según el idioma gitano, “Santa Sara del Mar” no es tal sino “Sara Kali” . Rercordemos que
Kali en sánscrito significa “negra”, “oscura”… y precisamente, “Santa Sara del Mar” es representada en el santuario en cuestión ostentando la piel oscura. Y es que ocurre que se sabe ya hace tiempo que los gitanos son originarios de la India…
En efecto, diversas investigaciones históricas, linguísticas y hasta genéti- cas postulan que el origen del pueblo Gitano se encontraría en el Punyab (estado a mitad de camino entre India y pakistán). Todo indicaría que los antepasados de los actuales gitanos vi- vieron en el noroeste de la India, antes de migrar al continente europeo cerca
Sara Kali (detalle del rostro)
del siglo X d C. Algunas teorías su- gieren inclusive que los gitanos fue- ron originariamente individuos perte- necientes a una casta inferior, recluta- dos y enviados a luchar al oeste contra la penetración musulmana.
El actual idioma Gitano deriva preci- samente del panyabi o hindi occiden- tal, siendo por lo tanto una lengua in- doeuropea derivada del sánscrito (sir- va como ejemplos el hecho de que Sara es llamada “Kali” o Negra, tal como en sánscrito, y que “Caló”, el nombre del idioma Gitano hablado en España derivaría del indostaní Kala o “Negro”, quizás en referencia a la piel oscura de los Gitanos).
Todo indicaría que el pueblo Gitano es descendiente directo de los drávi- das, habitantes originarios del extre- mo nooccidental del subcontinente in- dio, luego diseminados hacia el sur del subcontinente. La particularidad especial de los drávidas (que, precisa- mente, comparten con el pueblo Gi-
tano) es la baja estatura y la piel color marrón oscuro.
¿A qué viene tanta “explicación inútil” acerca del origen drávida de los gitanos..?
Es muy simple: La Madre Kali es una de las Diosas Madres de los drávi- das…
Explicado lo anterior, ya no nos extra- ñará entonces comprender que, muy probablemente, el pueblo Gitano haya “exportado” la devoción a la Madre Kali y, tras haberse convertido al Ca- tolicismo, la haya revestido de ele- mentos cristianos. Sólo así podemos entender que un pueblo descendiente de habitantes autóctonos de la India haya perpetuado el culto de una enti- dad llamada “Kali”, dadora de fertili- dad (tal como lo son todas las Diosas Madres de la antigüedad), poseedora de grandes poderes mágicos, y le haya dedicado epítetos (tan poco apropia- dos para una “santa menor”) como los de “Madre del Más Allá”, “Señora Poderosa”, “Vencedora del Mal y de las Tempestades”, “Madre de los Mis- terios Gitanos”, “Madre, Señora y Reina”, etc., etc.
Jai Kali Ma. (Continuará) R
El actual idioma Gitano
deriva precisamente del
panyabi o hindi
occidental, siendo por
lo tanto una lengua
indoeuropea derivada
del sánscrito (sirva
como ejemplos el hecho
de que Sara es llamada
“Kali” o Negra, tal
como en sánscrito, y que
“Caló”, el nombre del
idioma Gitano hablado
en España derivaría del
indostaní Kala o
“Negro”, quizás en
referencia a la piel
oscura de los Gitanos)
LA TEOLOGÍA
ES PURO CUENTO
(i)EL QUE NO QUIERA
TRABAJAR QUE TAMPOCO
COMA
O que nadie viva del trabajo del otro (2 Tesalonicenses 3:10)
Por
Claudio A. Cruces
EL HOMBRE VIVE CERCA de la “Socie- dad Rural Argentina”, durmió con el aire acondicionado porque fue una no- che de mucho calor. Se levantó a las 6 de la mañana, porque es un hombre de campo aunque hace casi un año que no visita su estancia. Su sirvienta le sirvió un suculento desayuno que él ni agradeció. Luego, leyó la Nación, el Buenos Aires Herald, la revista El Fe- deral y a todo esto se le hicieron las 11 de la maña-na. Se sacó su bata, se puso el disfraz de gaucho (ese vago que sus antepasados persiguieron y él ahora reivindica porque hoy no es más que una metáfora de la antigüedad campera) y salió para el restaurante de la esquina. Allí, como buen hombre de campo, pidió una ginebra que pagó en dólares, habló con algún que otro colega campesino de su ganado, del precio de la soja, de los impuestos ele- vados y de la peonada que “hay que tener cortita y no pagarle dema-siado para que no se crean igual que uno, che!!!”. El muestreo de su estancia también se levantó ese día a las 6 de la mañana sin poder dormir muy bien por el calor y los mosquitos, tomó unos mates amargos y salió a recorrer el campo, trabajo que hace todos los días con calores de 39 grados en ve- rano, frío bajo cero en invierno, llu- vias, temporales, gripes y otras yerbas. A veces piensa por qué las va- cas son del patrón si el que las crió fue él, por qué la ganancia de la soja le pertenece al que no la sembró ni la cosechó. En fin, esos pensamientos que hacen que el patrón los tenga cor- titos para que no se crean igual que uno, che!!! Este domingo el patrón va a or a misa, el cura vas leer al apóstol Pablo: “El que no quiere trabajar que tampoco coma”, y se va a referir a los carboneros, a los cilleros y los que co- bran el plan trabajar. Todos vagos.
Ninguno quiere trabajar. Entonces ¡Que no coman! Sin embargo, ¿Qué hizo el patrón de nuestro cuento hoy? Probablemente menos que el que reci- be el subsidio… ¿Acaso dice la Biblia el pobre que no quiera trabajar que no coma? Claro que no, no se refiere al pobre, sino a cualquiera que pretenda vivir sin trabajar. En otras palabras, lo que la Biblia dice es un principio de justicia elemental: cada persona debe ser due-ña del fruto de su trabajo. El que no quiere trabajar que no disfrute del fruto del trabajo de otro. Ya Géne- sis 3:19 nos dice que “con el sudor de tu frente comerás tu pan”. Algunos cristianos encuadran estos versículos dentro de un contexto de maldiciones que Dios le da a la pareja desobe-dien- te. ¿Maldición?… maldición es que alguien coma su pan con el sudor de la frente de otro… Deuteronomio capítu- los 23 y 24 da leyes humanitarias que contemplan a los trabajadores a los pobres y débiles: Si un esclavo esca- paba y se escondía en mi casa yo de- bía entregarlo. Mi deber era darle asilo, casa y no oprimirlo (23:15-16). Está prohibido cobrar intereses por préstamos de dinero dado al “hermano” necesitado (v.19): “cuando estés en la viña de tu prójimo podrás comer si tienes hambre, pero no lle- varte” (v.24) (esto cambia profunda- mente la idea de robo e incluso de propiedad privada), hay leyes que fa- vorecen a la mujer con el divorcio y nuevo casamiento (24:1-2), que prote- gen a los recién casados prohibiéndo- les ir a la guerra (v.5), leyes que prote- gen el derecho del extranjero, el huér- fano y la viuda (17). En fin, quien diga que la justicia de Dios se aplica solo a lo ultramundano se está equivocando, y mucho. La justicia bíblica es una justicia concreta construida desde los que menos tienen. La justicia de Dios
no tiene los ojos vendados, es una jus- ticia que mira para abajo y opta por los de abajo, “no para excluir, sino para negar la exclusión”[1] Isaías 65:17 al 25 habla del Reino de Dios en términos de “Nuevo cielo y Nueva tierra” (es interesante que en nuevo sistema no solo cambiará las relacio- nes entre los hombres –nueva tierra–, sino también nuestro concepto de Dios –nuevo cielo–). En aquellos nuevos cielos y nueva tierra nos dice que na- die edificará casa para que otro habite en ella ni plantará para que otro coma y todos disfrutarán del fruto de su tra- bajo (v. 22). No cabe duda de que Pa- blo escribe las palabras precedentes desde esta conciencia bíblica. Tam- bién el libro de Salmos dice poética- mente que cuando comieres el fruto de tu trabajo bienaventurado serás y te irá bien. En fin, la justicia del Reino es una justicia de la que conocemos, no es una justicia que favorece a unos po- cos, no es la justicia que llenó las cár- celes de pobres y dejó a los ladrones sueltos, es una justicia con una fuerte opción de clase que niega la exclusión de los desposeídos y los hace partíci- pes en la construcción a la que llama- mos “Reino de Dios”. R
[i] Libro completo para leer: http://es.calameo.com/read/0049330542473cb14d7d8
[1] Elsa Tamez, Contra Toda Condena, DEI pág. 150.
Renovación nº58