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Rómulo Betancourt es el creador del bipartidismo

In document La Lengua de La Demagogiabrit (página 147-149)

2. Códigos linguisticos: las palabras en el populismo

2.5. Discurso populista y habla popular:

6.1.5. Rómulo Betancourt es el creador del bipartidismo

Así, Rómulo Betancourt sería, además, el creador personal del bipartidismo. Para la esclarecida mente del líder, el propio poderío de su partido habría devenido alarmante y procedió a limitarlo, aun por medios desviados e inconfesables.

60. Yépez Castillo, Aurelio. Tú y tu historia, pp. 18, 19. Se preguntará el lector entonces ¿cómo puede desaparecer de la

conciencia histórica de un pueblo más de un siglo de vida republica- na, durante el cual hubo formas de participación política tan resaltan- tes como la contienda entre numerosas organizaciones partidistas, la elección de catorce mandatarios, el ejercicio de formas de sufragio universal y directo no sólo para elegir presidentes, sino además para parlamentarios y gobernadores locales, masivas movilizaciones cam- pesinas y urbanas, agitación obrera, campañas electorales de estilo moderno y vivo debate periodístico? La respuesta es obvia. No cono- cemos el pasado histórico de forma automática y directa. Conocemos la versión de ese pasado que nos trasmiten los aparatos ideológicos de Estado. Basta que sean declarados textos oficiales educativos las obras de un grupo de historiadores adscritos al mito populista para que éste se implante y perdure.

La versión mítica es reforzada en los programas educativos desde los niveles más elementales. Así, el Ministerio de Educación, conjuntamente con el Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales y la Organización de los Estados Americanos, publican en 1987 el folleto Hagamos todos una mejor Educación: Aspectos Generales de Educación Básica. En el programa de Historia de Ve- nezuela, para “comprender y relacionar el pasado, el presente y el futuro”, proponen una periodización de la misma que comprende: 1) Primeros habitantes, 2) Descubrimiento, 3) Conquista, 4) Co- lonia, 5) Independencia, 6) Economía agropecuaria, 7) Economía petrolera, 8) Dictadura y 9) Democracia. Tal esquema (y las ilus- traciones que lo acompañan) sugiere que entre independencia y democracia sólo hubo dictadura; y que la democracia se instaura sólo después de la economía petrolera. Es decir, bastante entrado el siglo veinte.

El mito pasa luego de los programas educativos a los mismos textos. Los analfabetos venezolanos aprenden a leer en el libro y tu Historia; escrito por Aurelio Yépez Castillo para la Asociación Cultural para el Desarrollo (Acude). El mismo afirma que “Vene-

sus ideales, los reafirmaría, pues la democracia como sistema político no es cuestión a corto plazo. Es obra de siglos, y si el mayor peligro para ella es la transfor- mación de un grupo político en un partido dominante (según el modelo azteca), sólo la alternatividad de gru- pos complementarios, en su antagonismo, es capaz de impedir que la democracia degenere en una dictadura de partido. Betancourt es un hombre que mira más allá del horizonte.63

Dentro de la misma línea de ideas, Caballero expresó en confe- rencia de fecha 17 de octubre de 1986,64 que Betancourt “seguramen- te no se había sentido triste” ante la derrota de Acción Democrática a manos de los socialcristianos en los comicios de 1968. En el mismo sentido, afirma José Ignacio Cabrujas:

Por eso, duélale a quien le duela, Betancourt no es sólo el fundador de Acción Democrática, sino el artífice su- premo, el gran constructor del partido socialcristiano. Betancourt fue el gran empresario del partido Copei en esa especie de “trust” democrático que se construyó durante su gobierno. Cuando Gonzalo Barrios perdió las terceras elecciones presidenciales de la democra- cia, Betancourt debe haber puesto una fiesta, porque, muy por encima de las aspiraciones hegemónicas de su partido, aparecería un concepto de alternabilidad democrática. El caudillo no sólo había inventado el gobierno, había inventado nada menos que la oposi- ción. Cuando Pérez perdió, todos vimos a Betancourt diciendo “We will come back”. ¿Alguien vio amargura en su rostro? Por el contrario, yo diría que el hombre que nos hablaba era un hombre feliz.65

63. Herrera Luque, Francisco. Bolívar de carne y hueso, p. 74.

64. Foro sobre Rómulo Betancourt dentro de las “Jornadas para celebrar el 40° aniversario de la Facultad de Humanidades de la UCV”.

65. Cabrujas, José Ignacio. El Estado del disimulo, p. 157. En tal sentido, afirma Manuel Caballero de Betancourt que “el

gigantismo de AD en los años de 1945 a 1948, fue su ‘túnica de Neso’ que la cubrió para matarla: el temor de que Venezuela se encaminase hacia un régimen de partido único”.61

A la luz de este pertinaz desconsuelo de Betancourt por el poder alcanzado por su partido, resulta explicable que el líder provoque una división interna que le haga perder el mando, ya que “el liderazgo del país debe ser compartido, o si se quiere, alternativo”. Al efecto, sostie- ne Manuel Caballero:

Esa regla de oro tiene como todas, una excepción: la famosa carta escrita desde Europa para incidir sobre la decisión interna de AD en materia de candidaturas para 1968. Es que lo que se estaba peleando entonces no era tanto quién iba a ceñir la banda presidencial como quién iba a controlar el partido. Y en esa materia Betancourt ha sido toda su vida absolutamente intratable. Comprende que el liderazgo del país tiene que ser compartido o, si se quiere, alternativo. Pero el liderazgo del partido tiene que ser uno solo, o entonces no habrá partido, y Betan- court habría definitivamente arado en el mar.62

En el mismo sentido, afirma Francisco Herrera Luque:

Nadie me lo ha dicho y mucho menos él, pero presien- to que si el resultado de las próximas elecciones no llegase a beneficiar a su partido, Rómulo Betancourt, antes de lamentarlo amargamente como suponen sus correligionarios y detractores, lo celebraría en su in- timidad. Su lucha no ha sido para la entronización de un partido. Su objetivo es la consolidación de la demo- cracia en Venezuela. El triunfo de su adversario dentro del mismo sistema, antes de representar la derrota de

61. Caballero, Manuel. El 18 de octubre de 1945, p. 50.

6.1.6. Acción Democrática crea la identidad

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