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CAPÍTULO III MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL

RECOMENDACIONES GENERALES

Las siguientes recomendaciones se formulan a partir de las conclusiones expuestas anteriormente y a partir de recuperar algunas aportaciones del marco teórico. Asimismo, estas recomendaciones generales se formulan considerando que muy probablemente en nuestro país se continuará y profundizará en los próximos años el modelo de mercado y la política económica establecida por los gobiernos de derecha. Esta política económica se ha caracterizado, entre otros por los siguientes aspectos: La no intervención del Estado en la economía; insuficientes recursos, infraestructura y programas de apoyo para el campo, dejando prácticamente a la deriva áreas estratégicas del desarrollo como la producción agrícola y alimentaria; procesos de globalización económica y competencia desleal, o por lo menos inequitativa en los mercados agrícolas y alimentarios. Debido a ello las propuestas generales no enfatizan tanto en la intervención directa del Estado en promover el desarrollo agrícola y rural, aunque ello sería lo más deseable luego de resolver la baja efectividad de la acción gubernamental. Más bien se privilegia la postura de que éste (el Estado) debe ser prioritariamente sólo un regulador y vigilante de la interacción de los particulares, buscando en su caso generar incentivos e influir en el comportamiento de los diversos actores sociales y económicos, esto a través de establecer el marco institucional (las reglas del juego más pertinentes)que propicie el mejoramiento sustantivo de las condiciones de asociatividad, acumulación de capital social y agregación de valor, de los pequeños productores en general del país. Esto, como requisito indispensable para que los mismos puedan incorporarse en condiciones más favorables al mercado actual que exige cada vez mayor productividad y competitividad:

Primera: El Estado debe revisar y adecuar el marco normativo respectivo para asegurar sanciones mayores a líderes sociales y políticos que incurran en actos de oportunismo, entendidos el oportunismo como el aprovechamiento del esfuerzo colectivo y de la actividad conjunta de grupos sociales para obtener beneficios privados en detrimento de los beneficios colectivos. Esto, debido a que la impunidad de tales actores, normalmente integrantes de una élite, deteriora las dimensiones fundamentales del

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capital social, tales como la confianza, la solidaridad y la acción colectiva, produciendo así la desintegración del tejido social y dejando a los grupos sociales mayoritarios a merced de las pequeñas élites y grupos de presión.

Segunda: Revisar y adecuar los programas gubernamentales de desarrollo agrícola, desarrollo rural y combate a la pobreza en la región, privilegiando la organización social a través de la implementación de modelos de desarrollo de capital social que fortalezcan los lazos de cooperación y solidaridad entre los pequeños productores beneficiarios de los programas, procurando así asegurar emprendimientos colectivos exitosos. Esto como alternativa a las reducidas capacidades financieras, de conocimientos y de recursos físicos de los productores, que les limitan gravemente para realizar emprendimientos productivos individuales más complejos como lo son los procesos de agregación de valor.

Tercera: Con la finalidad de arraigar a los pequeños productores a través de mejorar sus ingresos, el gobierno federal y el gobierno de ambas entidades federativas participantes, deberán impulsar de forma efectiva un programa de capacitación en agregación de valor para la cadena productiva del amaranto, abarcando de forma práctica temas que faciliten la agregación de valor por parte de los pequeños productores con actividades de utilidad de forma, de lugar, de información, de tiempo, y de posesión; además de facilitarles el acceso al mercado de consumo final.

Cuarta: Financiar la adquisición de medianas reventadoras de amaranto por parte de propietarios de molinos de nixtamal y tortillerías de la región, especialmente en Cohuecan donde se carece de opciones para reventar el amaranto, de tal forma que cualquier productor de amaranto pueda reventar el grano, agregar valor a su producción y avanzar más fácilmente en integrar las actividades de la cadena productiva.

Quinta: Establecer, por parte del gobierno, o bien en concesión y con financiamiento público, talleres de capacitación práctica en agregación de valor, dirigidos a aquellas familias que cultivan amaranto pero que aún no se han desempeñado en este tipo de

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actividad. La colegiatura para estos centros de capacitación y adiestramiento deberá ser financiada por el gobierno a manera de becas, aunque para asegurar su eficacia estos centros deberán ser evaluados y, en su caso recompensados o descartados en apoyo por parte de la autoridad gubernamental, no tan sólo en función del número de personas capacitadas, sino sobre todo en función del número de productores que a partir de la capacitación recibida logren implementar exitosamente actividades de agregación de valor de forma sistemática. De esta forma se establecerá un círculo virtuoso de ganar-ganar entre productores y centros de capacitación, evitando caer en la ineficiencia con que operan actualmente los PSP en la región.

Sexta: Para aprovechar el capital social familiar y la experiencia laboral en agregación de valor en el municipio de Temoac, el gobierno federal y estatal deberán impulsar un programa especial para la conformación de pequeñas cooperativas familiares, privilegiando a aquellas familias que cuenten con experiencia en agregación de valor y apoyando sus conocimientos con la asistencia a los centros de capacitación propuestos.

Séptima: Revisar y adecuar el marco institucional que regula la interacción entre los PSP y los pequeños productores de amaranto, generando esquemas de cooperación ganar-ganar (simbióticos) que garanticen el compromiso y acompañamiento de los despachos de PSP hacia los productores individuales u organizados. El objetivo de esto será la promoción efectiva, por parte de los PSP, de actividades de agregación de valor entre los pequeños productores, procurando romper el círculo vicioso actual en el que los PSP se limitan únicamente a gestionar apoyos muy concretos y específicos, normalmente financieros, y cobrar una atractiva comisión, para luego dejar a la deriva a los productores quienes terminan sucumbiendo ante los muchos problemas técnicos, administrativos y de mercado que implica un emprendimiento productivo de agregación de valor.

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RECOMENDACIONES SOBRE ORGANIZACIONES SOCIALES PRODUCTIVAS