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El reconocimiento de las enfermedades en la comunidad archivística

Con base en los resultados anteriores, es conveniente que a la comunidad de la ENBA se le brinde información o hacer más difusión al respecto, ya que hay muchos compañeros que manifestaron su punto de vista por medio de las entrevistas, que desconocen el tema, principalmente los que cursan los primeros semestres. Por su parte, los que cursan del sexto semestre en adelante carecen de información (ver anexos de entrevista a la comunidad estudiantil ENBA). Aunque sí debo comentar que uno que otro sabe los riesgos, pero no lo que puede implicar si no se tiene las precauciones necesarias.

Referente al tema de investigación, los compañeros, manifestaron en primer lugar que saben los riesgos que se presentan dentro de los archivos, debido a la desorganización y abandono de estos, lo cual los hace vulnerables para la proliferación de todo tipo de agentes biológicos que ataquen a los documentos y al no protegernos con el equipo de protección personal o no seguir las medidas de seguridad e higiene, corre más el riesgo de contraer alguna enfermedad. Otro aspecto que es fundamental que se debe difundir en la ENBA, son las disposiciones en materia de seguridad e higiene ya que muchos compañeros desconocen cuáles son y que puedan aplicarlas al archivo o centros de trabajo. Asimismo no saben cómo podrían diferenciar cuando se trata de una enfermedad profesional o de una común; considero que este punto es importante para nosotros y que debería hacerse más alusión al respecto.

Todo este desconocimiento que hay acerca del tema es por la falta de interés que tenemos ya que no investigamos. También porque no cuestionamos esta problemática ante los profesores, puesto que se le da más prioridad al tratamiento de los archivos. Además debemos llevar el tema de enfermedades profesionales del archivista a la par debido a que la desorganización de un archivo origina la aparición de algún agente biológico que afecta nuestra salud.

También consideraron que el no utilizar el equipo de protección personal respectivo pueden originar enfermedades como asma, problemas en los ojos, de piel, de la columna, así como accidentes, entre ellos las caídas por desplazar alguna caja o que se les vengan encima carpetas o cajas. Además de estos padecimientos debemos considerar otros como la agudeza visual por una inadecuada iluminación (ver anexos de entrevista de la comunidad ENBA.)

Además la mayoría piensa que los padecimientos se pudieran presentarse son pasajeros, y sólo se medican para contrarrestarlo, por lo que nunca han contemplado que las enfermedades profesionales se desarrollan lentamente, pudiendo pasar muchos

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años antes de que pueda ser detectada, ocasionando que los trabajadores de los archivos no se den cuenta ni se preocupen en lo más mínimo.

Como ejemplo, a la mayoría de nosotros cuando se nos presenta alguna enfermedad, como puede ser una gripe, creemos que es pasajera y no acudimos al médico, sólo nos medicamos, y sí, es posible que se nos quiten los malestares pero al cabo de unos cuantos meses vuelve otra vez el padecimiento y de nuevo nos medicamos y así nos la pasamos cada vez que ocurra y con el paso del tiempo se vuelven más frecuente hasta que acudimos con el doctor porque consideramos que ya no es normal que se presenten constantemente estos malestares o porque son más fuertes los síntomas y es aquí cuando puede diagnosticarse una enfermedad irreversible causada por alguno de los tantos agentes que se encuentran dentro del archivo.

Cabe mencionar que conocemos las enfermedades más comunes de nuestro entorno laboral como son, alergias de piel, problemas respiratorias, entre otras, pero sin saber que cada una de ellas deriva otros padecimientos y que deben ser tratados de diferente forma, es decir, las enfermedad de la piel pueden ser, salpullidos, urticaria, melanomas entre otras, y cada una debe seguir un tratamiento específico, esto nosotros no lo tenemos presente, solo vemos una enfermedad de piel, en vías respiratorias, entre otras, y creemos que es algo pasajero sin tomar en cuenta que esto a la larga puede repercutir.

Por lo que es recomendable que siempre que se presente algún síntoma o malestar acudamos al médico y nos chequemos, pero desafortunadamente puede pasar lo mismo ya que con el tiempo dejamos el tratamiento médico.

Ante esta situación es necesario que la comunidad archivística tenga más conciencia y tome las medidas de prevención y protección personal al momento de trabajar con cualquier material de archivo, con el fin de evitar cualquier enfermedad que pudiera presentarse con el tiempo, ya que como todos sabemos, la mayoría de los archivos se encuentran en condiciones desfavorables, principalmente por que se encuentran en sitios inadecuados, lo cual es uno de tantos factores que originan la aparición de agentes que perjudican a los documentos y al mismo trabajador que convive con ellos. Seguido por la carencia del mobiliario y repita por la falta del equipo de protección personal requerida, ya que he tenido la experiencia de que en ciertos archivos no cuentan con los recursos destinados para el archivo, especialmente para proveer diariamente de guantes y cubre boca. En esta anécdota, nosotros teníamos que ver cómo nos las ingeniábamos para que nos alcanzara usando cada tres o cuatro días el equipo de protección personal asignado, lo cual es perjudicial para nosotros ya que estos desde el primer momento que son utilizados se impregnan de algún agente dañino y si con frecuencia usamos los mismos estamos expuestos a enfermarnos. De esta forma es fundamental que se conozca el tema pues también hay varios compañeros que trabajan en proyectos y no son asegurados. Lo digo por la experiencia ocurrida a una compañera que se encontraba trabajando en un proyecto de archivo, en donde al realizar sus actividades se cortó con una hoja de papel, pensó que era una herida irrelevante pero con el paso del tiempo comenzó a infectarse el dedo y acudió a

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un médico particular, el cual le recetó un medicamento que no le hizo efecto, al contrario solo la empeoró, hasta que acudió con un especialista, quien le comentó que tenía una infección muy fuerte a causa de una bacteria. Bueno al fin y al cabo se recuperó, pero le costó mucho tiempo.

En este caso, mi compañera me comentó que no hubo apoyo de quien la contrató pues ella pagó todos los gastos médicos, es por eso que también debemos informarnos acerca de nuestros derechos como trabajadores.

Es necesario que nosotros como profesionales comencemos a reconocer el tema de enfermedades profesionales del archivista, pues pueden derivar de las actividades que realicemos causadas por los archivos desorganizados e infestados ya que si no lo hacemos no serán reconocidas como enfermedades profesionales del gremio. Además aun no hay incidencias de este ámbito laboral en clínicas médicas porque nosotros mismos no aceptamos que puedan ser producto de nuestras actividades o por creernos que se nos pueden quitar sin acudir al médico.

De la misma manera que en los apartados anteriores, se realizó la misma metodología a integrantes de la comunidad estudiantil de la ENBA, pues ello nos permite tener el cuadro completo respecto a la identificación y reconocimiento de los padecimientos y enfermedades que se derivan de la actividad archivística en el campo de trabajo, en donde se obtuvo lo siguiente (ver anexos de entrevistas a estudiantes de la ENBA). En las entrevistas realizadas se dedujo que es importante conocer todas las enfermedades que pueden encontrarse en el hábito profesional, además consideran que nuestra profesión es riesgosa debido a que existen muchos agentes que a veces no son palpables y repercuten en nuestra salud, y también influyen las medidas de higiene que se apliquen en los archivos.

Por eso es elemental que nosotros como profesionales hagamos conciencia ya que hay riesgos que son causados principalmente por la falta de higiene, el lugar de trabajo, agentes biológicos y químicos con los cuales estamos en constante contacto por lo que es necesario utilizar los instrumentos que nos protejan para evitar cualquier afectación en nuestra salud.

Por ello, es indispensable que se nos informe de la problemática en cuestión de salud laboral para la profesión y así poder tomar las medidas necesarias para evitar las enfermedades que podamos adquirir así como hacer más énfasis del tema.

También hubo algunos compañeros que preguntaron ¿porque no hay alguien más que quiera realizar nuestras actividades?, ¿este tema de investigación podrá ser uno de los motivos?

Con base en lo anterior puedo señalar que existen factores, principalmente al trabajar con un archivo desorganizado o contaminado que al realizar actividades tales como transferencias podemos sufrir lesiones lumbares. En el expurgo de documentos podemos pincharnos los dedos o manos con algún clip o grapa contaminada, o al cortarnos con una hoja contaminada o empolvada, o por las fumigaciones que pueden

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provocar lesiones cutáneas o intoxicación si no se lleva una limpieza después de realizarla.

Debo señalar, que nadie comentó que el estar capturando información es una actividad que daña la vista o provoca lesiones en la espalda, y qué decir de la descripción documental al estar revisando los expedientes que han estado resguardados por años y pueden estar empolvados.

También se les preguntó acerca de las disposiciones normativas en materia de Seguridad, Higiene y Medio Ambiente en el Trabajo para el ámbito archivístico, la mayoría de los entrevistados desconocen estas disposiciones debido a que no hay interés ni cuestionamiento al respecto durante nuestra formación profesional, sólo hubo un par de casos en donde sólo conocen la Ley Federal del Trabajo, lo cual considero que no es positivo, pues pienso que esto lo deberíamos de conocerse así como conocemos las disposiciones archivísticas, por lo que vuelvo a recalcar que en la materia de Legislación Archivística deberían de informarnos acerca de estas disposiciones.

Sobre los criterios que toman para diferenciar lo que es una enfermedad profesional de una enfermedad común, también desconocen la diferencia que hay entre una y otra, debido a que sólo se aborda lo referente a los archivos y en cuestión de salud no se da información. Considero que este punto es esencial para nosotros ya que si sabemos la diferencia que hay podemos evitar oportunamente algún padecimiento irreversible, además de estar más informados de todo lo que se relacione con el trabajo.

Respecto a qué tanto conocen el tema de enfermedades profesionales del archivista, es desconocido por la comunidad por falta de difusión y cuestionamiento del tema y los que suelen saber de estos riesgos no les dan la importancia debida.

En mi opinión, considero que todos conocemos los riesgos que pueden presentar para los trabajadores de archivo, pero no le damos importancia o no sabemos bien cómo puede afectar nuestra salud, pues la mayoría de nosotros cuando se presenta algún malestar creemos que es pasajero y que con un medicamento se nos quita.

Por ello recomiendan, que se aplique y proporcionen más información en la materia de Organización de Archivos I, Restauración, Conservación e incluso proponen que se debe incorporar una materia que aborde específicamente los riesgos de salud en la profesión archivística. Además de que se empiecen a reconocer e investigar las enfermedades y accidentes laborales que afectan al gremio, proponiendo que se realicen mesas redondas donde se aborde el tema, presentaciones de casos reales, pues son quienes nos pueden orientar en las medidas que podemos tomar para evitarlas. Otra propuesta es que se incluya en una materia para especificar más el tema, ya que actualmente existe la materia de Organización de Archivo I donde se aborda muy poco, pues hasta el momento no hay ningún reconocimiento para las enfermedades de nuestra profesión, y es que si no hay interés y reconocimiento para la profesión menos para los riesgos que hay en ellas.

Una de las preguntas que tenía que realizar es sobre casos reales, es decir, si han escuchado o conocen algún compañero con alguna enfermedad producto de la

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actividad archivística el cual me permitiera corroborar que el tema de investigación es apropiado para difundir información ante la comunidad.

A esta pregunta la mayor parte acepta conocer o haber escuchado de alguna persona que ha sido afectada en su salud, principalmente por el polvo y problemas de espalda, y muy pocos son los que no mencionan que fueron producidos por no seguir las medidas de seguridad e higiene. (Ver anexos entrevista de la comunidad archivística).

Como conclusión de este apartado considero que aún falta información que debemos conocer, pues hay varios aspectos de los cuales prescindimos como la diferencia que hay entre las enfermedades profesionales y las comunes, o de las disposiciones en materia de seguridad e higiene que supuestamente debemos saber, o cómo puede ser ese reconocimiento ante los mismos compañeros.

Debido a este desconocimiento entre la misma comunidad, es muy difícil que los compañeros que se encuentren trabajando dentro de los archivos y reconozcan las enfermedades profesionales del archivista, por lo que es necesario investigar más detenidamente porque aún no podemos reconocer las enfermedades que pueden acongojar al gremio.

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CONCLUSIONES.

Como conclusión del presente trabajo, se encontró la necesidad de difundir más el tema de enfermedades profesionales con el fin de reflexionar un aspecto fundamental, que como archivónomos, debemos tener para complementar nuestra formación profesional, el de la salud. Un tema poco abordado en nuestra profesión, que pone de relieve en promover más la necesidad de cuidar nuestra salud utilizando el equipo de protección personal para realizar nuestras actividades archivísticas, así como y cuáles pueden ser las consecuencias por negligencia, en el caso de atacarlas.

Lo cual puede ser por el desconocimiento o la poca atención prestada a las enfermedades profesionales. Quizá se deba a que lo cotidiano no nos permite reflexionar que no basta con el simple hecho de usar guantes, bata, cubre bocas o mascarilla y anteojos, para prevenir riesgos y enfermedades en el trabajo, pues como es notorio, en la actividad laboral no todos usamos equipo y mucho menos se aplicamos programas de prevención para evitar riesgos y enfermedades profesionales, para evitar cualquier incidente.

Por ello, planteo la necesidad de investigar más detenidamente por qué no son reconocidas las enfermedades que padecemos los archivistas, pues existen prácticas y riesgos que ya mencione anteriormente y que se encuentran dentro de nuestro entorno laboral sin darnos cuenta de las secuencias que puedan traernos.

Esto lo menciono, pues cuando realicé las entrevistas tanto a los empleados de archivos como a los compañeros de la comunidad, me percaté de que los trabajadores de archivo no usan el equipo de protección personal ni sigue las medidas de seguridad e higiene y mucho menos les interesa lo que puede implicar hacer caso omiso a las recomendaciones de prevención.

Asimismo, se carece de información al respecto y nosotros como trabajadores no reconocemos los riesgos que propician las enfermedades producto de las actividades que se desarrollan en los archivos desorganizados o por la manipulación de documentos contaminados, pues recordemos que gran parte de ellos se encuentran en sitios inadecuados lo que orilla a la aparición de agentes que perjudican a los materiales y en dado caso nuestra salud; por tal razón es necesario que se comience su investigación y difusión.

Por lo tanto se abordar distintas temáticas que tratan sobre las enfermedades profesionales, como son las disposiciones jurídicas, laborales, médicas e higiene que pueden aplicarse en los archivos y con ello, tener mejores posibilidades de enfrentar nuestro trabajo en el ámbito laboral, como son las condiciones de trabajo, los espacios y las medidas adecuadas y que estas, no sólo hagan funcionales los archivos sino también un apropiado manejo de los documentos.

También debemos conocer los factores que influyen para que dichas enfermedades profesionales del archivista no sean reconocidas o tratadas como tales, médica y jurídicamente, pues como lo mencioné en el capítulo tres, una de las razones es la falta

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de incidencias médicas que permitan su incorporación en el cuadro de enfermedades profesionales. Además, se debe comprobar médicamente él o los padecimientos ante una institución médica que los avale. Todo esto requiere de tiempo por los proceso de estudios clínicos, también influye el no saber identificar una enfermedad profesional de una laboral y el desconocimiento que como empleados tenemos en materia laboral. Considero que toda esta información es útil para la comunidad archivística.

Por último, lo que me permitió corroborar que no hay mucho conocimiento del tema, fueron las entrevistas realizadas. Observé que los empleados de archivo decían aplicar los programas de prevención cuando en realidad no lo hacían, pues no usaban el equipo de protección personal. También al preguntarles lo que puede implicar el no portarlo, simplemente me contestaron que les puede causar ronchitas o una gripe pasajera. También ignoran las disposiciones en materia de seguridad e higiene deben conocer.

También la opinión que emitió la comunidad estudiantil fue significativa ya que fundamenta la importancia que tiene el tema y sobre todo el desconocimiento del mismo. De igual modo, los empleados de archivos carecen de información y para ello ponen de pretexto que es por la falta de difusión del tema, su investigación o cuestionamiento por nuestra.

Lo recomendable para darle difusión y reconocimiento a las enfermedades profesionales del archivista, tanto en la parte laboral y como ante la comunidad, es llevar la información de diversas maneras para que la comunidad comience a comunicarla.

Como primer punto dentro de la materia de Normatividad archivística pueden señalarse las disposiciones que en materia de seguridad e higiene, se pueden aplicar a los archivos. Esto servirá para que al momento en que nos encontremos trabajando las apliquemos y las difundamos ante el resto del personal.

Otra propuesta, es la difusión en la materia de Restauración de documentos ya que en esta nos enseñan las técnicas para reparar o evitar su daño. Pienso que además se debería explicar que siempre debemos utilizar el equipo de protección personal por los diversos agentes que puedan atacar el documento y que de alguna manera pueden afectarnos si no los usamos.

En la materia de Organización de archivos I en cual pueden especificarnos más acerca de las disposiciones, las medidas que debemos tomar, las principales enfermedades de nuestra profesión y como identificar o diferenciar los síntomas una enfermedad profesional de una común, pues esto nos servirá cuando estemos laborando y de igual forma las podemos difundir.

Así mismo, puede apoyar si su difusión por medio de conferencias, mesas redondas y ponencias organizadas en la ENBA o en otros lugares donde se aborde el tema de la archivística, mencionándose las enfermedades profesionales, así se estará informando

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no nada más a nosotros, sino también a los empleados de archivo que no tengan tanto conocimiento en esta materia y así puedan tomar las precauciones debidas.

Mientras que, en el ámbito laboral se les debe insistir a los empleados sobre la importancia de seguir y aplicar medidas de seguridad e higiene, así como recalcarles los riesgos que hay cuando no se aplican así como las diversas enfermedades, que pueden ser irreversibles, si no se atienden a tiempo.

Brindar capacitación al personal para llevar a cabo sus actividades archivísticas de manera segura.

Del mismo modo, reiterar que acudan al médico cuando comiencen a sentir algún