El análisis de la composición de los tribunales chilenos durante la mo- narquía lleva a determinar la existencia de otro elemento de permanencia de importancia fundamental en la sociedad americana y chilena, que, a la vez, exhibe derivaciones muy notables. Los trabajos prosopográfi cos emprendidos para América en el decenio de 1970 por los historiadores norteamericanos Burckholder y Chandler han permitido comprender el desarrollo del cursus honorum de los letrados. Se advierte, así, la importancia de los colegios en que se formaba la burocracia imperial. Ellos, al permitir el nacimiento de lazos de amistad, facilitaban el ascenso de quienes pertenecían a un mismo colegio cuando el miembro de un determinado círculo estaba en una posición de importancia en alguno de los consejos que adoptaban decisiones en materia
17 Javier Barrientos Grandon, “La creación de la Real Audiencia de Santiago de Chile y sus ministros fundadores. Sobre la formación de familias en la judicatura chilena”, en Revista de Estudios Histórico- Jurídicos, Ediciones Universitarias de Valparaíso, XXV, Valparaíso, 2003, pp. 233-338.
de destinos, como el Consejo de Indias o, más concretamente, la Cámara de Indias. Pero no fue sólo la solidaridad universitaria la que infl uyó en la forma- ción de las redes de relación; a ella deben agregarse los nexos de parentesco.
Es preciso detenerse en este punto, indispensable para entender el funcio- namiento de la burocracia de la monarquía. En este régimen, el otorgamien- to de cualquier benefi cio, fuera un cargo de corregidor, una plaza de oidor, un benefi cio eclesiástico o un título de Castilla, dependía del rey. Él era, en último término, quien fi rmaba la cédula que concedía el benefi cio solicitado. Pero esa fi rma era sólo el fi nal de un largo y complicado proceso en el que la actividad del peticionario resultaba fundamental. Esto explica que, para asegurarse el avance en la respectiva carrera, un fi scal de la Real Audiencia de Chile o un deán de la catedral de Concepción necesitara elevar periódi- camente memoriales al rey, en los que describía los méritos acumulados en el desempeño de sus cargos, a lo que se sumaban los méritos de sus mayores, es decir, los heredados.18 Las informaciones de servicios permitían mante-
ner la vigencia del solicitante en los centros de decisión de la monarquía e ingresar al mecanismo de ascensos. Aunque el pretendiente subrayaba sus méritos, estos no eran los elementos decisivos en la adopción de las resolu- ciones del rey. Parece haber tenido más peso, en efecto, la comprobación de que el solicitante pertenecía a una familia que había demostrado su lealtad a la Corona. Más decisivo era aun el hecho de que una familia, por haber prestado sus servicios a la Corona durante varias generaciones, se convertía en acreedora de ésta.19 Ello queda claramente de manifi esto en el estudio de
algunas familias de la grandeza, que apostaron al servicio real a su propia cos- ta porque, por ejemplo, perseguían nuevos honores. Esta concepción, como es evidente, contribuyó a hacer más sólidas las redes familiares, al garantizar a sus integrantes elevadas posibilidades de contar con el favor real al momento de optar a alguna vacante.
En la formación de las redes familiares tuvieron gran importancia los oi- dores. Piénsese, en el siglo XVI, en el oidor Melchor Bravo de Saravia, gene-
rador de una extensísima y muy vinculada descendencia por línea femenina. Del siglo XVIII es el oidor chileno Juan Bautista Verdugo del Castillo, abuelo
de los hermanos Carrera.20 Del mismo siglo, el peruano y oidor de la audien-
cia chilena, Melchor José de Santiago Concha y Errazquín, era parte de una familia con múltiples vinculaciones con oidores en Lima, Charcas, Quito y
18 Fundamental en esta materia es Lucrecia Raquel Enríquez Agraraz, De colonial a nacional: la carrera
eclesiástica del clero secular chileno entre 1650 y 1810, Instituto Panamericano de Geografía e Historia,
México, 2006.
19 Javier Barrientos Grandon, “El Cursus de la Jurisdicción Letrada en las Indias (s. XV-XVIII)”, en Feli- ciano Barrios (Coordinador), El Gobierno de un Mundo. Virreinatos y Audiencias en la América Hispana,
Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca, 2004, pp. 633-708.
20 Javier Barrientos Grandon, La Real Audiencia de Santiago de Chile (1605-1817). La institución y sus
Buenos Aires; su hijo José, también oidor, dio origen a una familia de gran peso social y político en Santiago. José Perfecto de Salas, natural de Corrien- tes, en el Río de la Plata, fue fi scal de la Audiencia de Santiago, casó con chilena de Mendoza y ganó plaza de oidor de la Casa de la Contratación, que no alcanzó a servir, y fundó una familia de destacada actuación antes, du- rante y después de la emancipación.21 El panameño Luis Miguel de Urriola
y Echevers, que sirvió la plaza de oidor en Santiago entre 1782 y 1798, casó con chilena y también dejó extensa descendencia.22 El fi scal Lorenzo Blanco
Cicerón, casado con chilena, oidor de Charcas y después de Buenos Aires, fue padre de los hermanos Blanco Encalada, uno de los cuales, Manuel, fue el primero que llevó el título de presidente de la república.23 Juan Rodríguez
Ballesteros y Rodríguez, el último regente de la Audiencia de Chile, por su hija María de la Gracia Rodríguez Ballesteros y Taforó, fue bisabuelo del presidente José Manuel Balmaceda.24
El solicitante en Corte, tanto peninsular como americano, necesitaba en Madrid la ayuda de alguien que diera curso a la petición. Lo habitual era uti- lizar los servicios de procuradores profesionales, que mantenían debidamente informado al postulante del estado de su solicitud. Pero si se contaba con un amigo o con un pariente en los órganos cercanos al rey, como el Consejo de Indias, el de Guerra o el de Ordenes Militares, había más posibilidades de tener éxito. En el gobierno de los Austrias menores y de los Borbones la intervención del confesor del rey resultaba decisiva.
Junto a los nexos de consanguinidad y de afi nidad propios de la familia, es necesario agregar los procedentes de los seudoparentescos, es decir, los ori- ginados en los sacramentos. El padrino de bautismo constituyó un elemento de importancia en la ampliación de las redes y en la consolidación del poder de sus miembros. Desde la conquista, en efecto, la creación de redes de pa- rentesco espiritual fue un mecanismo efi caz para la constitución de clientelas, que se mantuvieron durante la monarquía y continuaron en la república.25