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La región de los indios pobres

Las regiones indígenas del estado de Hidalgo

3.3 La delimitación regional para los proyectos de desarrollo económico

3.3.2 La región de los indios pobres

Ixmiquilpan y Tula fueron los municipios que más activamente se involucraron en los conflictos agrarios. En esta región, que hoy es el Valle del Mezquital, algunos hacendados que contaban con apoyo del gobierno federal reprimieron a los campesinos, incendiaron casas, secuestraron animales, talaron en gran escala los campos, prohibieron el uso del agua y el paso por veredas y asesinaron a líderes agrarios (Hernández, 2000). Los españoles Iturbe y Scholtz se hicieron de las tierras de Tlahuelilpa y Ulapa, del distrito de Tula (Hernández, 2000). Algunos pueblos de Actopan y Pachuca invadieron haciendas, pero no todos los pueblos se involucraron en los enfrentamientos por la tierra porque la región había sido beneficiada por el proyecto de drenaje de las aguas del canal de desagüe y las aguas pluviales del Valle de México desde su inicio, en 1856 (el mismo año de promulgación de la Ley Lerdo).

El proyecto de desagüe de las aguas residuales de la ciudad de México generó el distrito de riego de Tula, que empezó a funcionar en 1903 y significó aguas de riego para

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diversos municipios del Valle (Fabre, 2004). Los productores indígenas y mestizos de Ixmiquilpan se unieron en 1913 para solicitar a la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria la extensión del sistema de riego del río Tula. El responsable del proyecto, Mucio Chávez, escribió una carta a las autoridades en la ciudad de México en la que da pruebas de la propiedad de la tierra de los indígenas a través de su identidad cultural milenaria:

“El Terreno que va a regarse (…) pertenece a cosa de cinco mil indígenas, poco más poco menos, estos viéndose transmitiéndose su propiedad de padres a hijos desde tiempos remotísimos (sic), ellos mismos ignoran lo que significa un título escrito y ninguno lo tiene. Exigírselos sería introducir en ellos una grandísima alarma y un trastorno estupendo contra la tranquilidad pública de este lugar.” (Texto de Chávez 1913, en Mendoza, 2005, p. 58).

Se construyó la primera etapa del drenaje profundo en 1920, que benefició en mayor proporción a propietarios mestizos, mientras la mayoría de las propiedades comunales indígenas tuvo que seguir dependiendo del temporal (Mendoza, 2005). Los agricultores mestizos se organizaron como Vecinos de Ixmiquilpan en 1923 y luego como Sociedad Agrícola Nacional Alarcón de Ocaña para mantener el control sobre las aguas agrícolas. Las diferencias de la producción entre campesinos hablantes de lengua indígena y hacendados incrementaron con el tiempo las distancias económicas y mantuvieron las distancias sociales al interior de las regiones. Sin embargo, los indios del Valle del Mezquital eran solamente llamados indígenas, sin otro adjetivo (Mendoza, 2005).

Cuando Lázaro Cárdenas (1934-1940) llegó a la presidencia, promovió un cambio profundo en el proyecto de desarrollo nacional que, a diferencia del proyecto nacional de blanqueamiento biológico y cultural, en lo sucesivo sería de corte socialista. Para ello, reestructuró a la población mexicana en organizaciones obrero-campesinas: sociales populares, campesinas, de trabajadores, comerciantes y productores (Martínez, 2006, p. 65). El proyecto de Cárdenas incluyó la modernización del indio, que se llevaría a cabo a través de dos proyectos: uno económico, basado en el reparto agrario, es decir, en la restitución de las tierras comunales y en el desarrollo rural; y otro cultural, es decir, el desarrollo de las capacidades del indio y el mejoramiento de sus condiciones de vida mediante la alfabetización y la educación porque, según el discurso oficial, los indios estaban dominados por el alcohol y narcotizados por el fanatismo y por su falta de dominio de la lengua castellana; y por su alejamiento de los conocimientos occidentales de sistemas de cultivo, eran potenciales destructores del bosque (Cárdenas en Schüren y Gabbert, 2013).

Cárdenas organizó, a través del DAI, el Primer Congreso Regional Indígena el 25 y 26 de septiembre de 1936, en Ixmiquilpan, Hidalgo, y asistió para escuchar a los delegados indígenas de Actopan, Ixmiquilpan, Santa María Tepeji y Tasquillo. El presidente había decidido escuchar directamente a representantes indígenas para que fueran ellos mismos quienes mediaran en la resolución de los problemas agrarios y en el seguimiento del proyecto educativo. Cárdenas fue recibido en Ixmiquilpan por el presidente municipal indígena Rutilio Ramírez, oriundo de la localidad de Orizabita46.

Ramírez había sido Juez Auxiliar de su comunidad en 1900, antes de los 18 años de edad, para representar a su comunidad en asuntos de justicia y en la compra y venta de tierras. Más tarde siguió ocupando cargos de representación comunitaria por su capacidad de dominio de la lengua castellana, por sus servicios comunitarios a cambio de lealtad y por las relaciones sociales extensas que había establecido debido a sus tres matrimonios exogámicos y a los matrimonios de sus hijos. Había sido elegido representante de Orizabita por los terratenientes mestizos en 1932 ante la Junta de Propietarios de Tierras Agrícolas de Ixmiquilpan, aunque los indígenas no eran propiamente terratenientes y Ramírez no era propietario de tierras irrigadas, pero mantenía relaciones de lealtad con los propietarios de tierras irrigadas para cultivarlas. Para el período 1933-1934, los terratenientes mestizos lo eligieron presidente municipal de Ixmiquilpan para moderar el reparto agrario iniciado en 1917 ya que tres comunidades indígenas del municipio de Ixmiquilpan (Capula, Julián Villagrán y Bangandhó) habían iniciado solicitudes de tierras ejidales. A la presidencia de Ramírez le siguieron en el cargo representantes indígenas hasta la década de 1950 (Mendoza, 2005).

En el Congreso Nacional, Ramírez pidió al presidente la construcción de un sistema de agua potable, la edificación de una escuela, una tienda de abastecimiento de granos y la construcción de una presa (Mendoza 2005, p. 129). Cárdenas, por su parte, acordó la creación de la Comisión Intersecretarialpara investigar las condiciones de vida y las necesidades en esta región de otomíes y de la región Tarahumara, y un año más tarde de la Mixteca de Oaxaca (Mendoza, 2010). Cárdenas envió un grupo de guardias rurales que fue encomendado directamente a Ramírez para la protección de las tiendas de granos, cuyo monopolio había estado controlado por los mestizos (Mendoza, 2005). El apoyo directo del presidente a los indígenas del Valle del Mezquital mediante el

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asesoramiento del personal del DAI, la cesión de espacios políticos, la expansión del proyecto educativo47, la protección de líderes indígenas y el reparto agrario alteraron la

organización del poder de Ixmiquilpan en las décadas 1930 y 1940 (Mendoza, 2005, p. 119-120, 193). La segunda etapa del drenaje profundo en la década de 1940 por todo el río Tula benefició 90000 hectáreas de tierras semiáridas y generó mayor productividad para la economía de mercado extra regional del Valle del Mezquital, con lo cual se vieron beneficiados muchos campesinos hablantes de otomí (Mendoza, 2005).

Las localidades de los otomíes habían sido elegidas para profundizar la investigación sobre la historia del pasado prehispánico y para probar proyectos indigenistas que serían difundidos posteriormente en otras regiones indígenas del país y en regiones con población indígena del estado de Hidalgo (Ruiz de la Barrera, 2000; Mendoza, 2006). Alfonso Fabila (1938) dio el nombre al Valle del Mezquital, un área antes conocida como la “región habitada por aborígenes otomíes”, y concluyó que la dominación afectó la ecología de la región y produjo la pobreza de sus habitantes:

“La raza otomí, grupo étnico que en número sigue al mestizo, no puede ser su condición ni más precaria ni menos lamentable. Por cualquier lado que se le mire, a excepción de que se le considere con un criterio no occidental, su estado manifiesta una completa derrota, y esta situación no es de hoy, sino que le viene desde los más antiguos tiempos. Siempre sometido a una servidumbre de siglos. Primero con los toltecas y aztecas, luego con el conquistador español y criollo, y hoy, con este último y el mestizo, quienes han detentado todos los recursos económicos que le podrían permitir vivir de una manera racional, y por eso ha ido replegándose día a día más y más hacia las estribaciones y cumbres de las montañas, cuyas tierras desérticas no permiten vida alguna, y por lo mismo, allí hace una existencia miserable en cualquier aspecto que se le juzgue; aun el de su libertad individual, porque lo tienen acorralado y sufriendo todos los desprecios.” (Fabila, 1938, en Bartra, 1974, p. 460).

La regionalización de Fabila concentró 18 municipios con características étnicas, económicas y físico-geográficas similares (DAPP, 1938 en Mendoza, 2006, p. 120). Othón de Mendizábal (1933, 1941, 1947) acuñó el concepto de áreas culturales y definió al Valle del Mezquital como el arquetipo de las regiones estériles y erosionadas de México en donde se ubica la población indígena (Melville 1990). Mendizábal sostenía que el aislamiento geográfico48 era el problema medular del indígena porque producía “la desvinculación

47 En 1936 se federalizaron las escuelas del estado de Hidalgo bajo la Secretaría de Educación Pública y la Dirección de Educación Federal en Pachuca (Manzano, 1950).

48 Mendizábal definió el aislamiento geográfico como producto de la “colonización... y del desarrollo de la economía nacional, numerosos grupos indígenas han sido confinados a las regiones de difícil acceso, donde debido al aislamiento han podido conservar con mayor o menor pureza sus lenguas... y demás manifestaciones de las culturas vernáculas.” (Mendizábal, Obras: VI, p. 509 en Aguirre Beltrán, 1977, p. 41).

económica, el distanciamiento social y el estancamiento cultural”. El autor sugería que la construcción de caminos mejoraría las condiciones de salubridad y tendría impacto en la economía y en la ampliación de la cultura (Mendizábal, Obras: V, p. 511 en Aguirre Beltrán, 1977, p. 42). “...le voy más a la carretera que a la escuela...” (Mendizábal, 1947, p. 507 en Aguirre Beltrán, 1977, p. 42). Gamio contó 21 municipios en la región desértica de los otomíes pobres (Gamio, 1952). Carlos Basauri publicó en 1940 las observaciones que había realizado en 1930 sobre los otomíes de Actopan e Ixmiquilpan en donde asoció a los hablantes de otomí del Valle con características geográficas y climáticas, con la agricultura, con haciendas, peones y niños pastores, con la producción de carbón, con la alfarería a pequeña escala y con la industria textil de ixtle, y los declaró en decadencia física e intelectualmente debilitados. El alejamiento cultural era resultado de las características geográficas, climáticas y económicas de la región, de la prohibición de los matrimonios entre españoles, criollos e indios durante la Colonia, de la diferencia de la lengua y de la desconfianza de los indios. Su estudio etnográfico concluyó que estos indios otomíes estaban en decadencia física por el tipo de dieta que utilizaban y por el alcoholismo. Además de que “viven en condiciones higiénicas deplorables” (Basauri, 1940, p. 285-294). El indio otomí, según Basauri, tenía un escaso poder perceptivo, una atención controlada por la voluntad, una memoria exaltada, una imaginación pobre, una ideación escasamente desarrollada, una asociación lenta, un juicio casi pueril y una personalidad ambivalente. Basauri explicó la negativa del indio a enviar a los hijos a la escuela por las condiciones económicas que precisaban de la mano de obra infantil y a la inutilidad de los conocimientos adquiridos en la vida cotidiana porque en la región no existían ni libros ni periódicos. La lengua y la educación eran indispensables para acercar a los indios a los conocimientos cívicos de un ciudadano mexicano (Basauri, 1940).

El proceso de desarrollo económico que inició Cárdenas se aceleró en muchos municipios del Valle del Mezquital en 1950 (Ortiz et al. 2006, pp. 22-23) bajo el gobierno de Miguel Alemán (1947-1953). El primer impacto del proyecto, como lo había pronosticado Mendizábal, había sido el desarrollo económico y la creación de ofertas de empleo para los campesinos de la región, que fueron los trabajadores que construyeron la carretera de la ciudad de México a Ixmiquilpan (Mendoza, 2010).

La crisis minera de las décadas 1940 y 1950 había depauperado algunos municipios del Valle del Mezquital, y se habían producido procesos de emigración de la población rural del municipio del Cardonal incluso hacia Estados Unidos (Ruiz de la Barrera, 2010). No obstante, al proyecto agrícola de riego con el desagüe de la ciudad de México se

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incluyeron proyectos industriales (Mendoza, 2006). En 1970 se regaban 45 millones de hectáreas con aguas negras (Finkler, 1974 en Mendoza 2006, p. 125) y en 1994, la cantidad se había duplicado (Fabré, 2004 en Mendoza 2006, p. 125). Allí se empezó a producir la mayor cantidad de los alimentos que se consumen en el estado: maíz, frijol, trigo, cebolla, tomate, jitomate, tuna, durazno, y la cuarta parte del chile verde del país y alfalfa para la cría de ganado. La región de Tula se industrializó en la década de 1970 con la construcción de la refinería Miguel Hidalgo y la termoeléctrica Francisco Pérez Ríos. Se fabrican telas en Tepeji y cementos en Cruz Azul, Atotonilco y Huichapan. Se elaboran artesanías con ixtle, vara, carrizo, hilo, barro y madera en Ixmiquilpan y Actopan. Hay producción piscícola en Tezontepec de Aldama y rutas turísticas de balnearios: la montaña El Xicuco entre Tula y Tlahuelilpan, El Hualtepec, cercano a Huichapan y Los Frailes, cerca de Actopan (Gobierno del Estado de Hidalgo http://www.hidalgo.gob.mx/ 10.3.2015). Los recursos fluyeron hacia el Valle del Mezquital en gran medida por las relaciones políticas que algunos hidalguenses habían establecido directamente con políticos y con instituciones del estado en la ciudad de México. Los municipios del Valle del Mezquital: Actopan, San Salvador, Francisco I. Madero, Mixquiahuala, Atitalaquia, Tula y Tepeji del Río tuvieron un desarrollo económico siempre por delante de las otras regiones con población indígena (Mendoza, 2006).