3. IMPORTANCIA DE MAPAS EN EL WEB MARKETING TURÍSTICO
3.1. RELACIÓN CON ESPACIO E IDENTIDAD
Hanna y Del Casino (2003) y Farías (2010) destacan el carácter específico de los mapas turísticos, analizándolos como signos o representaciones simbólicas de los destinos que contribuyen a su percepción. Dado que, según dicen, cualquier mapa turístico interviene en la formación de la identidad del territorio representado en él, su discurso es apropiado igualmente para el medio virtual, permitiendo explicar el proceso de producción del espacio turístico a través de la cartografía digital y, de este modo, justificar su importancia para comunicar el carácter del destino.
Los mapas turísticos, entre otras representaciones visuales (folletos, fotografías,…), son relacionados de manera compleja con los espacios y las identidades (Del Casino y Hanna, 2003). Son medios de apoyo para crear unos espacios diferenciados (únicos, exóticos, excitantes y relajantes), con el fin de contrastarlos con los espacios cotidianos. En estos procesos desaparecen las fronteras entre los mapas y los espacios físicos, generando los llamados “espacios turísticos”, representados cartográficamente.
Mediante la superposición de imágenes y de elementos que reproducen la identidad del destino sobre la capa topográfica, el mapa turístico contribuye a la creación y mantenimiento de los “sitios mito” (Shields, 2003). Los objetos poco relevantes, o los que no se ajustan al “mito turístico” que se pretende transmitir, quedan atenuados o eliminados. Al seleccionar lo que se va a exponer y lo que se despreciará en una representación cartográfica, se otorga un significado a los espacios creando un mensaje específico.
Por lo tanto, la particularidad de la cartografía turística consiste en su “orientación a conveniencia” para representar un modo particular de organización social y espacial de los lugares de consumo, tanto para turistas como para no-turistas (Urry, 1995 citado en Hanna y Del Casino, 2003). En los mapas los iconos y el texto son elaborados especialmente para enfatizar los lugares que definen la historia, geografía e identidad del destino, reforzando u omitiendo los detalles para lograr uan visualización espacial apropiada. De este modo se crean con una finalidad concreta, para guiar la mirada del visitante y sus actuaciones, ayudándole a experimentar un lugar único y con una identidad
definida, por lo que se habla de los mapas turísticos para la mirada turística (tourism maps
La selección intencionada de elementos para ser mostrados en el mapa turístico se denomina “espacialización”. Su propósito consiste en simplificar la realidad para facilitar los procesos cognitivos y crear estereotipos como estrategia pragmática para la vida
cotidiana (Shields, 2003). La espacialización permite representar los lugares y regiones
como “sitios para esto, sitios para aquello”, con el fin de facilitar su interpretación como apropiados para ciertas actividades/comportamientos sociales, lo que es fundamental para su identidad.
En el proceso de espacialización, los lugares no solamente se codifican, sino que también se interrelacionan mediante los esquemas de clasificación y divisiones en, por ejemplo, partes locales y turísticas de la ciudad, seguras e inseguras, nuestras y suyas, lugares de trabajo y ocio (Shields, 2003). En los mapas turísticos interesa mantener y reproducir
estos dualismos y tensiones inherentes al espacio turístico para marcar los contrastes
(exótico y cotidiano, turístico y no turístico). Precisamente la estrategia de vender un
lugar (the selling of place) consiste en mostrarlo como único y específico (Hanna y Del
Casino, 2003).
De esta forma los sitios son proyectados – o espacializados – como ciertos tipos de destinos (románticos, ásperos, cálidos, aburridos, contaminados, extraños, etc). Esta “segunda naturaleza” agregada no es meramente un sistema fijado de coordenadas sino una red relacional de diferencias que proveen el principio y la razón para los
desplazamientos entre sitios y regiones. Por lo tanto, la espacialización subyace en el
núcleo de las elecciones turísticas y es la base de nuestro sentido geográfico del mundo como espacio de diferencia y distancia (Shields, 2003).
En otras palabras, los mapas unen el espacio con las características que lo definen. Hanna y Del Casino (2003) explican que los mapas turísticos, además de contribuir en la producción social de los espacios turísticos, asisten en el proceso de construcción de la identidad. No solo hacen presente lo que está distante en espacio y tiempo, sino que están vinculados contextualmente con los espacios, identidades, experiencias y otros medios de publicidad de la naturaleza turística.
Además los mapas turísticos, al ser usados por la gente en su experiencia de lugares, se convierten en partes de estos lugares. De esta manera están intrínsecamente relacionados
con la experiencia cotidiana. Adicionalmente referencian o hacen presente al anfitrión en las representaciones del destino.
Igualmente los mapas están en un estado constante de (re)producción y se utilizan en contextos y espacios particulares. Por tanto la práctica de cartografiar el espacio no se considera como un proceso aislado y los mapas no deben ser examinados como productos finales (Hanna y Del Casino, 2003).
Farías (2010) afirma este rol activo y conceptualiza los mapas como “diagramas de los espacios turísticos”, indicando su capacidad para generar y transformar los espacios turísticos. Su enfoque se basa en la distinción entre la expresión (índices, iconos y símbolos) y el contenido (espacio físico). En los mapas turísticos se forma un espacio simbólico, como una expresión, mientras que el contenido ya viene dado.
Este autor argumenta que los mapas turísticos cumplen una función importante de diagrama formando tanto el espacio social y simbólico, como el espacio físico. Mediante este enfoque ofrece una perspectiva única de cuatro operaciones espaciales que tienen lugar en los mapas turísticos, permitiendo comprender su rol en la producción de los espacios:
• ampliar: mostrar la vista general (la extensión material del destino) posibilita producir el espacio del destino como una entidad por descubrir, como también descomprimir y expandirlo;
• demarcar: visualizar los límites de las áreas turísticas permite describir los espacios con los servicios turísticos como aislados del entorno local, a modo de
“burbujas turísticas”20 o “enclaves de espacios turísticos”21
• situar l os r ecursos turísticos: organizar los objetos turísticos consiste en su distribución y clasificación, permitiendo generar un espacio simbólico e implicando métodos para formar y articular el espacio físico del destino;
, como también transformar un espacio “cuantificado” en “cualificado”, disponible para ciertas prácticas turísticas;
• plegar e l d esplazamiento: trazar las rutas turísticas en los mapas turísticos representa metafóricamente plegar y empaquetar el espacio del destino para que los 20Tourist bubbles: la expresión proviene de Judd (1999) citado en Farías (2010).
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turistas lo desdoblen durante su actividad. Por otro lado hace que el espacio se pliegue alrededor de la ruta formando un gradiente, o cresta, ampliando de esta manera el área turístico.
Los mapas turísticos, como diagramas espaciales, producen un espacio real, aunque virtual, en el sentido de que “son idealizaciones pero no abstracciones, visiones reales pero no exactas de los objetos existentes actualmente” (Shields, 2004 citado en Farías, 2010) y que su función consiste en proveer las estructuras del espacio del destino.
Comprender la relación entre espacio-identidad-representación es fundamental para poder hablar de mapas turísticos como instrumentos de identidad de los destinos. Se trata de reconocer que la visualización geográfica es un proceso de creación más que una
revelación del conocimiento espacial. Este enfoque permite ver a cartografía digital
turística como ayuda en generación del espacio y de la identidad del destino en el entorno web, en lugar de una mera representación de información georeferenciada.