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DE FRANCESCO GUICCIARDIN

2.2. La embajada de Guicciardini en España y las reflexiones que suscita 1 Introducción

2.2.3. Los textos de la embajada

2.2.3.1. Relación del viaje a España (1512)

Es el primer fruto de su embajada en España y una obra que permaneció inédita en el Archivo Guicciardini de Florencia hasta su muy tardía edición en 1932 a cargo de Paolo Guicciardini109.

Titulada también Itinerario por España110, esta relación narra el viaje del autor a España desde que salió de Florencia el 29 de enero de 1511 hasta su marcha a Logroño, partiendo de Calahorra, el 20 de marzo de ese mismo año. La narración queda interrumpida por la redacción del Discurso de Logroño, finalizado a su vez en esa ciudad el 27 de agosto.

Este Itinerario es un dietario de viaje en que Guicciardini da cuenta de rutas, distancias, caminos de ciudad en ciudad, hospedajes, paisajes, parajes, gentes, valoraciones, ofreciendo datos geográficos e históricos.

108 Sobre la labor y el contexto en el que trabajaron estos humanistas e historiadores italianos y, en general,

los que escribieron “in the West” (también en Francia e Inglaterra), véase Eric Cochrane, Op. cit, p.339- 347.

109 Esta obra no fue publicada por el editor Canestrini, en los diez volúmenes de Opere inedite de

Guicciardini publicados en Florencia entre 1857 y 1867; con lo cual el acceso a ella ha sido especialmente tardío. Giuseppe Canestrini (1807-1870) colaboró en el rescate, transcripción y edición de documentos sobre la historia de Florencia.

110 La edición en castellano a la que he tenido acceso lleva por título Itinerario por España de Francesco

Guicciardini, Embajador de Florencia ante el Rey Católico. Traducción y estudio preliminar de José María Alonso Gamo. Valencia: Editorial Castalia, 1952, p.23-48. En adelante, Itinerario.

Contiene ricas alusiones a la cultura literaria en tono irónico (referidas, por ejemplo, a Dante, a quien llama “nuestro sabio”) y expresiones literalmente en latín (“vel circa”, “omnibus computatis”, “ad advenarum unione”).

La descripción de cada jornada suele ocupar entre tres líneas y párrafos extensos. En las descripciones más detalladas suele dar cuenta del nombre de los gobernantes de los territorios transitados, sus linajes, sus características, sus rentas; del número de habitantes de las localidades, sus condiciones de vida; y de las costumbres de cada territorio.

La forma de presentar el relato sugiere un cierto conocimiento de las formas con que se habían relatado los viajes en la época medieval, las formas de lo que podríamos considerar el género del libro de viajes, cuyas técnicas comunes son patentes en el relato de Guicciardini. Miguel Ángel Pérez Priego contaba cuatro rasgos definitorios de este género, también en el siglo XV: itinerario, orden cronológico, orden espacial e identidad entre protagonista y narrador (expresado en primera persona)111. En esta Relación queda patente la presencia de ellos cuatro.

Guicciardini presta mucha atención, en este texto, a la configuración física de las ciudades y pueblos: cómo es el acceso al interior de ellos, cuáles son sus edificios más notables, de qué fortificaciones disponen y de si existe río cercano y qué uso hacen los habitantes de él. En no pocas ocasiones explica en este itinerario la historia de fortificaciones y describe la belleza de éstas. Así pues esta obra tiene una clara dimensión geográfica.

Francesco Guicciardini demuestra en su Relación un vivo conocimiento de los acontecimientos coetáneos, prueba de que el séquito diplomático interactuaba con el entorno inmediato entre el cual aparecía. Así, por ejemplo, el 3 de marzo, ya entrado en territorio del Rey de España pero dos días antes de llegar a Gerona, comenta cómo el día anterior había sido asesinado en esa ciudad un comerciante por los bandidos que abundan por esos parajes, y deduce de la morfología del paisaje la existencia habitual del fenómeno del bandolerismo: “En verdad, el lugar es muy adecuado para robos,

porque, además de tener pasos estrechísimos, bastantes barrancos y lugares muy sombríos, se halla entre ásperas montañas que llegan hasta la Gascuña, en las que

111 Miguel Ángel Pérez Priego, “Estudio literario de los libros de viajes medievales”, en Epos. Revista de

sería casi imposible capturar a los bandidos”112. También atribuye el fenómeno de

los salteadores al hecho de que desde Perpiñán a Barcelona “muchos Caballeros y

Gentilhombres de Cataluña están enemistados y mantienen constantes pendencias unos y otros, lo que, por un antiguo privilegio que tiene el reino, pueden hacer con toda licitud, sin que ni el Rey pueda prohibirlo, pues así que uno ha desafiado al otro por medio de un heraldo, de allí a cinco días se pueden atacar ambos con sus seguidores, sin que exista castigo alguno por las heridas u homicidios que por tal causa se cometiesen. Es costumbre, además, en aquella región que todos los parientes intervengan en las querellas, y los que se hallan peleando, cuando van agotando sus reservas, echan mano, para ser más fuertes, de todos los malhechores del país”113.

En el Itinerario se da noticia también de un hecho acontecido meses atrás, que había dispersado el bandolerismo. Consistió en un episodio de venganza entre dos gentilhombres gerundenses que vivían en Barcelona aprovechando la excusa parcial del privilegio de banderías114, que Guicciardini acaba de exponer, y que acabó con

una huida en barco, el naufragio por tormenta, graves ajusticiamientos y, por temor, un descenso del peligro de bandolerismo por todos estos motivos.

El tránsito de Guicciardini por territorio catalán, desde el Languedoc, lo realizó pasando por La Junquera, Figueras, Gerona (atravesada por el río que desconoce o bien no indica), Estelrich, La Roca y Barcelona, adonde Guicciardini llegó el 7 de marzo para permanecer dos días.

De Barcelona le llama la atención la belleza de todas las cosas, su aptitud para el comercio y que es ciudad por todas partes, por lo cual “puede aventajar incluso a

Florencia”115. Describe también la Iglesia Catedral (de Santa Eulalia), un gran

112 Francesco Guicciardini, Itinerario, 1952, p.38.

113 Francesco Guicciardini, Itinerario, 1952, p.39.

114 Las observaciones de Guicciardini coinciden con la explicación más comúnmente aceptada en la

actualidad sobre el origen del bandolerismo en Catalunya. Fernand Braudel, por ejemplo, atribuye el origen de ese fenómeno a causas complejas (geográficas, sociales, migratorias), pero hace énfasis en la peculiar organización política de Catalunya (véase El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en tiempos de Felipe II). Así lo hace notar Joan Reglà en Bandolers, pirates i hugonots a la Catalunya del segle XVI, cap.4, “La muntanya i el bandolerisme”. Barcelona: Selecta, 1969, p.90-139, especialmente p.97-99, donde traducen al catalán fragmentos de esta Relación del viaje a España de Guicciardini. Una exposición más sucinta del fenómeno, también en Joan Reglà, “El bandolerismo en la Cataluña del barroco”, en Saitabi. Revista de la Facultat de Geografia i Història, núm.16. Valencia: Universitat de València, 1966, p.149-160.

Hospital (supongo que el de la Santa Cruz), un monasterio femenino (llamado La Junquera), un lugar de depósito (bancario) llamado La Mesa, y la lonja de Mercaderes. Desde el día 9 la ruta sigue hacia Pierás, Stale (sic), Cervera, Tárrega y Lérida. En esta ciudad destaca “un Estudio, en el cual estudian unos escolares pobrísimos y

mal vestidos: el mayor salario que se da a los doctores es de treinta ducados, y, sin embargo, en la provincia lo elogian como Estudio”116.

Abandonada Lérida el día 13, Guicciardini se dirige a Aragón; y, al cambiar de región histórica, detiene su descripción para reflexionar sobre lo que ha visto en Cataluña, que resume como laboriosa y productora de trigo, vino y aceite; con abundante ganado. Los catalanes, según él, son fieros y, por naturaleza, villanos, a pesar del comportamiento social en las ciudades. “Justicia hay poca”, añade, debido a la inexistente jurisdicción real ante los casos como los que ha expuesto.

Destaca finalmente de Cataluña que “se llama Principado y no reino, y tienen

sus privilegios y leyes, fuera de las cuales el Rey no les puede mandar; en cuanto a mí no he llegado a saber qué obtiene de ella [de Cataluña]”117.

En tierras aragonesas se desplaza por Fraga, Tierra Blanca, Bujaraloz, Osera y Zaragoza, de la que describe el Monasterio de Santa Engracia y la Iglesia de Santa María del Pilar. Deja constancia de que en una capilla de esta última se encuentra el sepulcro del Virrey de Sicilia, muerto hacía pocos años.

Sobre el sistema jurídico de Zaragoza, Guicciardini comenta que la ciudad se encuentra bajo la autoridad real, pero que goza de infinitos privilegios; entre los cuales, que “las cosas civiles se juzgan pos sus leyes especiales y las criminales, por

los representantes del Rey, pero tienen el derecho de apelar a los diputados de la ciudad. No pagan ningún gravamen al Rey, el que no obtiene de Aragón más que determinados ingresos por impuestos de paso y de aduana, que no creo excedan en total 15.000 ducados. Por lo que la Reina Isabel [de Castilla] solía decir alguna vez, molesta de tanto privilegio y libertades: ‘Aragón no es nuestro; es necesario que volvamos a conquistarlo’”118.

116 Francesco Guicciardini, Itinerario, 1952, p.43.

117 Este detalle sobre la jurisdicción del Principado debió de llamarle la atención, pues la última reflexión

sobre Cataluña ocupa tres extensos párrafos; quizás por el grado de autonomía de que disfrutaba este territorio dentro de la Corona de Aragón.

En Zaragoza, pues, el séquito diplomático permaneció los días 16 y 17 de marzo; luego partieron hacia La Laguna por el camino de Burgos. Sigueron su viaje por Aragón hacia Logroño pasando por Tudela, ya en el Reino de Navarra, Alfaro y Calahorra en dirección a Logroño. El tramo final del recorrido relatado lo hicieron cabalgando a orillas del Ebro.