Fuente: Elaboración propia
2.4. El papel de las emociones en el comportamiento
2.4.1 Relevancia de las emociones en las competencias directivas
Las siguientes afirmaciones en relación al impacto de las emociones en el comportamiento directivo, son relevantes para construir un modelo integral de competencias en según el enfoque de esta investigación.
- Las emociones juegan un importante papel en las personas que trabajan en las empresas:
crean un ambiente emocional que puede ser positivo o negativo, y este ambiente afecta al desempeño de todos los empleados.
las emociones positivas influyen sensiblemente en la eficacia y el desempeño en el trabajo.
la actitud emocional de un directivo influye notablemente en los subordinados y compañeros con los que trabaja.
- La neurociencia confirma y valida aspectos concretos de la teoría de la inteligencia emocional: especialmente, en el papel principal que tienen las emociones en el funcionamiento del cerebro y del cuerpo, incluso en el
pensamiento analítico y cognitivo. En definitiva, en el comportamiento de la persona. Por tanto, un directivo que entiende, controla y gestiona adecuadamente sus emociones y el de los demás con quienes trabaja, es capaz de aplicar mejor las competencias directivas y emocionales, que el que no los tiene.
- Las emociones nos influyen en los sentimientos y las actitudes, y a través de ellas, en el ejercicio de todas las
competencias directivas, aunque en distintas intensidades.
- Las emociones afectan no solo los sentimientos y las actitudes: también influyen en el pensamiento cognitivo y abstracto. Un directivo que no controla y gestiona sus emociones verá cegada su capacidad de entendimiento y raciocinio.
- Los directivos pueden aprender y cambiar sus hábitos de comportamiento, incluidos los más difíciles como las competencias emocionales. La neuroplasticidad del cerebro demuestra que se puede cambiar a cualquier edad, si se plantea con suficiente voluntad e inteligencia.
A continuación exploraremos el concepto de neurociencia: analizaremos el funcionamiento del cerebro humano y especialmente la génesis de las emociones y cómo influye en el comportamiento humano.
2.4.2. La neurociencia
2.4.2.1. Concepto
Por neurociencias se entiende las disciplinas que estudian la estructura y la función química, farmacología, y patología del sistema nervioso (entre los cuales se encuentra el cerebro) y de cómo los diferentes elementos del sistema nervioso interaccionan y dan origen a la conducta.
Las neurociencias abarcan un área multidisciplinar que incluyen muchos niveles de estudio:
desde el puramente molecular
hasta el específicamente conductual y cognitivo,
pasando por el nivel celular (neuronas individuales),
los ensambles y redes pequeñas de neuronas (como las columnas corticales)
y los ensambles grandes (como los propios de la percepción visual)
incluyendo sistemas como la corteza cerebral o el cerebelo, y ,por supuesto,
el nivel más alto del Sistema Nervioso.60
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El motivo por el que incluimos un aparatado de neurociencias es porque, en la investigación del cerebro y del sistema nervioso, han surgido en los últimos años numerosas investigaciones que arrojan luz sobre cómo afectan las emociones al comportamiento humano, y que de alguna forma apoyan muchos postulados de la inteligencia emocional, desde una disciplina diferente de la psicología y del Management.
Es primero necesario realizar una breve exposición sobre nuestro cerebro y de cómo funciona, para entender mejor el papel que las emociones tienen en el comportamiento humano, y por tanto en el de los directivos de las empresas.
El cerebro humano es un órgano sorprendente, porque pesando solo 1,5 Kg., gestiona integralmente el funcionamiento de la vida humana: los sentidos, el razonamiento, las emociones, y las funciones. Tanto el mundo interior como la conexión con el mundo exterior.
Es el órgano más complejo del cuerpo humano y – hasta la fecha- lo más complejo dentro del mundo que conocemos.
El desarrollo de la neurociencia se debe esencialmente a Lashley, K. (1929)
quien dedicó décadas a investigar el cerebro de la rata, sus conexiones neuronales y la funcionalidad de sus diversas partes. Utilizando profusamente la técnica de la lesión, demostró que las conductas no están localizadas en regiones ni conexiones específicas del cerebro.
Atraído por la Gestalt61, Lashley, K. (1929) formuló 3 hipótesis importantes:
el principio de equipotencialidad (cualquier parte de una zona funcional del cerebro puede llevar a cabo una determinada conducta).
la ley de acción masiva (la eficiencia se reduce según la magnitud de la lesión) y
la propiedad de la plasticidad (capacidad de asumir el papel de zonas dañadas). En otras palabras, el deterioro en el desempeño no depende tanto del lugar de la lesión cuanto de su magnitud.
La neurociencia ha recibido un impulso muy fuerte en los últimos 10 años gracias a que la técnica de la resonancia magnética (fMRI:
functionalMagneticResonanceImaging) permite, de forma no invasiva, visualizar qué partes del cerebro se “iluminan” (quedan afectadas) ante determinados estímulos, y deducir de allí cómo funcionan los distintos mecanismos del cerebro.
Hasta entonces la disciplina avanzaba muy lentamente, porque hacía falta investigar a pacientes con lesiones cerebrales físicas para deducir de su comportamiento, las funciones de diferentes partes del cerebro.
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La psicología de la Gestalt es una corriente de la psicología moderna, surgida en Alemania a principios del siglo XX, que considera que existe una configuración mental previa que hace que podamos dar sentido a los elementos que llegan a ella a través de los canales sensoriales (percepción) o de la memoria (pensamiento, inteligencia y resolución de problemas).
2.4.2.2. El cerebro y sus partes
En el cerebro existen más de 100.000 millones de neuronas, conectadas entre sí por redes neuronales, que están en constante actividad química y eléctrica y que permiten la transmisión de información entre sí.
Cada neurona se comunica, al menos, con otras mil neuronas y puede recibir, simultáneamente, hasta diez veces más conexiones de otras. Se estima que en el cerebro humano adulto hay por lo menos 1014 conexiones
sinápticas (aproximadamente, entre 100 y 500 billones). En niños alcanza los 1000 billones. Este número disminuye con el paso de los años, estabilizándose en la edad adulta. El cerebro se desarrolla de forma paulatina y progresiva, en función de la genética y del entorno y de las experiencias vitales de la persona.
La existencia de tantas neuronas en un espacio físico tan reducido explica lo que los neurocientíficos denominan darwinismo neuronal: los circuitos cerebrales compiten entre sí por la supervivencia, y si unos circuitos no se usan, mueren, mientras que los que se usan con frecuencia, se desarrollan y crecen. Hoy en día se sabe que el cerebro y la médula espinal contienen células germinales que se convierten en nuevas neuronas a razón de unos pocos miles al día, en un proceso especialmente intenso en la infancia pero que realmente dura toda la vida.
El cerebro funciona al unísono con el sistema nervioso humano, que incluye además del cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso periférico. El sistema nervioso humano es el encargado de recibir y procesar las
sensaciones recibidas por todos los sentidos, tanto los conscientes como los inconscientes, y de transmitirlas a la parte específica del cerebro que gestiona la parte estimulada, que procesa la información y genera la respuesta.