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1.4 LOS VELORIOS Y SU SENTIDO AFRO-RELIGIOSO

1.4.2 Ritos y expresiones

Los ritos comienzan cuando el difunto se encuentra de cuerpo presente en la casa de frente al altar, donde se comienza con el primer rezo del rosario61. Los encargados de dirigir el ritual son los ‗rezanderos‘: son los únicos nombrados para tal fin, son reconocidos por la comunidad y pertenecen a la misma62. El muerto es

velado (velorio-velatorio) aproximadamente dos días, en el cual los presentes lloran al difunto de manera particular. Éste llanto (le llaman ―lloro‖)63 está

acompañado por diálogos donde los presentes le recuerdan al difunto las cosas buenas que hizo o las actitudes benévolas que tenía dentro de la comunidad. También se realizan juegos propios (como la olla, el pollito, la ramita, el plátano maduro, a pila el arroz, que se hace frente al muerto, etc.)64, unos relacionados

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Anexo B. Tabulación. De la pregunta nº 3. Desde ellos, las imágenes religiosas y santos, el difunto se siente contento y las toma para pedir su intercesión ante Cristo, así como de otras imágenes, entre ellas advo a io es de la Vi ge o de algú ot o sa to pat ó o sa ta pat o a .

60 Ver Anexo C. Rezo de velório, 105. El levantar el paño significa recoger todo lo del altar la última noche del

ove a io o el ezo p opio del día.

61 Ver Anexo C. Rezo de velório, 105.

62

Pantoja et. al., Tradiciones religiosas afrocolombianas, 26.

63

Ver Anexo B. Tabulación. De la pregunta nº 10. El 26.6% de los encuestados(as), tienen estas expresiones como herencia de los antepasados africanos en América.

64 Pellegrino,

con el velorio en sí y otros que ayudan a mantener a las personas despiertas, pues, al hacerse toda la noche (y por nueve noches) les viene el sueño a las personas por el cansancio de la velación; hay espacio para los cuenteros o cuenta-chistes; se les brinda, a las personas que están velando, café o calentillo (ésta última es una bebida aromática, hecha con hierba limón, con picante y con dulce) de parte de los familiares, en agradecimiento por la compañía.

En Palenque, suena el Pechiche, que es un instrumento de percusión de metro y medio de alto que llega a la altura del pecho de una persona; se asocia a los rituales fúnebres; éste se usa para anunciar que alguien ha muerto: se anuncia tanto a la comunidad local, como también, a las comunidades o pueblos vecinos, donde llegaba el particular sonido65, que acompaña el ritual del lumbalú.

Los afros de la región del Pacífico colombiano practican semejantemente estos actos ritualistas fúnebres con los pueblos afros del Caribe, aunque ellos tienen cantos propios, entre ellos, el Alabao66; el rezo del rosario, que también es particular, pues, no se usan los misterios bíblicos, sino invocaciones propias, responsos, que van precedidos por un lamento o letanías67. En la región del

Pacífico, los afrodescendientes de esta zona distinguen entre el velorio santoral, que es la celebración que se le hace al santo o a la santa o a la virgen María, patrona o patrón, en su día, durante toda la noche, con arrullos y otros ritmos, compartiendo bebidas propias, como es el biche o charuco68 y el velorio fúnebre,

que se la hace a la persona fallecida.

En los velorios fúnebres de San Pablo Norte, de Palenque y en los de la región del Pacífico, se hacen, dentro del ritual general, ritos concretos, como lo es el rezo del rosario, antes mencionado, que dirige el rezandero o rezandera, comprendido de

65

Corporación festival de tambores de San Basilio de Palenque, Palenque de San Basilio, disponible en internet: http://www.palenquedesanbasilio.com/

66 Pantoja

, Tradiciones religiosas afrocolombianas, 28.

67

Ibíd., 29.

68 Ibíd., 27. Bebida aguardiente campestre extraído del guarapo de caña. Vocablo Bantú derivado del radical

oraciones o invocaciones de fuerte religiosidad popular dirigidas a la virgen María, en sus diferentes advocaciones, pues se le tiene mucha confianza en la fuerza intercesora de la Madre de Dios69, para ayudarlo a salvar su alma; donde es

importante también el ―poder‖ de los santos, pues, se busca la manera de que ellos intercedan para poner al espíritu del difunto en manos de Dios. ―El recuerdo de los santos opera como una fuerza práctica, crítica, liberadora que da energía a nuestra resistencia… a nuestra imaginación y nuestro amor‖70.

El sentido central en estos ritos o rituales descritos es de gran contenido cristológico, pero a la vez antropológico, pues transparenta la fe en Jesucristo que expresan los afros en el momento de confrontarse con la muerte, manifestado en los velorios, en la despedida del difunto y en la vivencia cotidiana de la comunidad. Desde sus expresiones religiosas algunos afrodescendientes relacionan la muerte del difunto con la de Cristo, de esa misma experiencia de pasión y muerte del Señor71; de acuerdo a ello Ruiz de la Peña, afirma: ―Pablo describe al cristiano como aquel que reproduce en su carne los misterios de la vida de Cristo (…) la asimilación de tal acto en la propia existencia es tarea sustantiva del cristiano desde el comienzo de la misma en el bautismo, que obra la inserción del hombre en Cristo y lo hace solidario de su muerte (Rm 6,3ss)‖72. La comunidad se siente

obligada a rezar por el difunto, pues ayuda al muerto a que pase de esta vida a la otra, a la presencia de Dios, a la de Cristo, que es la Luz y la vida eterna (ver Jn 6,40) y no quede ―penando‖ en el mundo de los vivos. Esto, además, es un acto que ayuda a ―guiarlos‖ en el camino hacia Cristo; recordando también a aquellos que se encuentran en la lejana orilla de la muerte, convencidos de que sus vidas

69 Elizabeth A. Johnson,

Verdadera hermana nuestra: Teología de María en la comunión de los santos, Trans. Daniel Romero (Barcelona: Herder, 2005), 131.

70 Ibíd., 364.

71 Ver Anexo B. de la pregunta nº 5, en la que la respuesta fue que la muerte de la persona está en relación

con la muerte y resurrección de Jesús (16.6%). Lo interesante es que no sólo mencionan la muerte de Jesús, sino también mencionan la resurrección, experiencia pascual.

72 Ruiz de la Peña,

no se han apagado como velas, sino que han sufrido el proceso de transformación en la inimaginable gloria de Dios73.