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2.7 LA VIDA ETERNA

2.7.2 Visión neotestamentaria

Adentrados en el Nuevo Testamento, se visualiza, con rasgos más firmes y concretos, el contenido último de la promesa, ―(…) toda vez que Cristo es la

171 Gutiérrez,

La esperanza de la vida, 143.

172 Ver Anexo B. Tabulación. De la pregunta nº 1. Aunque en la encuesta resulta ser un 13.3% de las personas

encuestadas acerca de la muerte, es un tema crucial en la vida del afrodescendiente de San Pablo Norte, pues en su lenguaje, la muerte y vida, están enmarcada en la categoría de la salvación desde la esperanza en Jesucristo. Cfr., con las respuestas de las preguntas 3 y 7.

173

Ruiz de la Peña, La pascua de la creación, 198.

174 Sb 1,13- : Po ue Dios o hizo la ue te i se aleg a o la dest u ió de los vivientes. Él lo creó todo

promesa cumplida y que en su persona, en sus palabras y acciones el reino de Dios se hace ya presente‖175.

Es encontrar en Jesús el sentido de esta vida eterna reflejo de lo que es el estar en Dios amor, en gozo de su presencia176 (en su reino); manifestando en su enseñanza esa ―riqueza y variabilidad de las imágenes que describen la plenitud escatológica y de los términos empleados para significarla: reino (de Dios/de los cielos), paraíso, gloria, cielo, visión de Dios, etc.‖177.

Tres elementos esenciales hacen parte del Nuevo Testamento: vida eterna, visión de Dios y ser con Cristo, denotan el sentir del carácter comunitario, pero a la vez, destaca el talante personal-singular de la salvación que se comunica o anuncia178. Ruiz de la Peña, hace un recorrido general, pero profundo, a los evangelios y al corpus paulino; aunque su centralidad está en el evangelista Juan, quien profundiza acerca de esta materia: ―La vida eterna es ya poseída por la fe: quien cree en Cristo ―tiene la vida‖, o ―la vida eterna‖ (vida y vida eterna son absolutamente equivalentes) Jn 3,36; 5,24; 6,47.53s; 1Jn 3,14; 5,11.13; etc. Cristo es la fuente de esta vida (…)‖179. He aquí un elemento importante y esencial: sólo

la fe en Cristo comporta la esperanza en esa vida, dado que el mismo Cristo es el origen de la vida. Ofrece la vida, la da a conocer, la vive él mismo en medio del pueblo; pues su vida terrena es reflejo de la vida en Dios y en él mismo. Pero esto lo remarca muy bien san Juan, cuando dice que Cristo ―posee la vida‖, ―es la vida‖

175

Ruiz de la Peña, La pascua de la creación, 198.

176Ve A e o B. Ta ula ió . De la p egu ta º , ue o o sta te pa a disf uta de esta p ese ia el af o

debió haber sido persona de buenas obras y de buen testimonio a nivel terrenal (36.6%) para llegar a tal fin después de su muerte.

177 Grelot,

De la mort à la vie èternelle (París, 1971) 131 y nota 37. ¿Cómo decir en palabras humanas el contenido de la vida con Dios sin recurrir a las imágenes suministradas por el lenguaje analógico, figurativo o mítico?. Citado por: Ruiz de la Peña, La pascua de la creación, 199.

178 Ruiz de la Peña,

La pascua de la creación, 200.

y ―que ha venido al mundo para darle la vida‖180; pero esta vida no es más que la

vida eterna.

En Jn 17,3‖181: ―Que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado

Jesucristo‖; se habla de un conocimiento que está cimentado en la comprensión y participación de lo íntimo, en una comunión (en el sentido semítico), el cual no puede entenderse desde ningún sentido racional o meramente teórico182.

En el corpus paulino se encuentra toda una concepción de vida, aunque a decir verdad parece ser que la expresión ―vida eterna‖, está meramente reservada para la consumación escatológica183. El término vida es mencionado frecuentemente por el apóstol: Rm 8,2.10; Ga 2,20; 5,25. Teniendo bien claro que ―dicha vida es participación de la vida en Cristo resucitado (Ga 2,20) y se manifestará en su plenitud con la parusía (Col 3,3s). De suerte que ahora somos ‗herederos en esperanzade la vida eterna‘‖184.

En relación a la categoría de la visión de Dios, hay dos textos sumamente importantes: 1Cor 13, 8-13 y de 1 Jn 3,2, los cuales comportan todo el hecho de la visión: verle tal cual es, cara a cara, cuando se manifieste, etc., en el que se refiere tanto al conocer a Dios como a Cristo; pero sin lugar a duda su referencia apunta más al Cristo de la parusía (…) ―la visión tal cual es (el ―conocimiento‖ perfecto) del Hijo consumará perfectamente nuestra propia condición filial‖185; y

esta ―condición filial‖ está fundamentada también por la relación que tiene la persona (filialmente) con Dios mismo; relación concretada en la convivencia con los otros, de forma recíproca, los que harán posible esa confrontación con Dios cara a cara, según Pablo.

180

Jn 6,57; 14,19; Jn 11,25; 14,6; 1 Jn 5,20; Jn 6,33; 10,10; 1 Jn 4,9.

181 Ruiz de la Peña,

La pascua de la creación, 200.

182I íd., ita do a ‘. “ h a ke u g, La idea de vida en el evangelio de Jua , . 183

Ibíd., 201.

184 Ibíd. 185 Ibíd., 203.

Ruiz de la Peña, vislumbra cierta correlación entre el uno y el otro: ―Lo que se denomina reino de Dios, paraíso, visión de Dios, vida eterna (…) no es sino esto: ser con Cristo, en la forma de existencia definitiva. Allí donde está Cristo, allí está el reino; él es (…) nuestro éschaton (…)‖186 (Consumación escatológica). Ser con

Cristo, por tanto, no es más que el conjunto de las distintas categorías ya mencionadas, las cuales están dinamizadas por un fuerte Cristocentrismo. ―Estaremos siempre con el Señor‖ (1Ts 4,17).

Se enfatiza más en este tema de la vida eterna, porque en el lenguaje del afrodescendiente esta categoría de lo eterno, de la vida en el más allá, en el misterio de la muerte, etc., irrumpe en el contexto, en especial, cuando la muerte aparece en el transcurso normal de la vida del pueblo; pues, esto se comprueba en las respuestas de la encuesta187; aquellas categorías: de lo eterno, de la vida en el más allá, el misterio de la muerte, en sí, transparentan en el afro cierto entendimiento todavía abstracto y superfluo, pues, la categoría de la vida eterna, desde un sentido bíblico, como ya se había mencionado precedentemente, está relacionada con la persona de Jesucristo: creer en Cristo, dado que posee la vida eterna (cfr., Jn 3,36), que es la fuente de esta vida (Jn 1,4; 1Jn 1,1), que lleva al ser humano creyente al conocimiento de éste hacia Dios, conocimiento que se comprende en una intima comunión188.

Desde la perspectiva teológica, se privilegia tal categoría, la de la vida eterna, porque ―Dios crea para la vida, porque crea por amor y el amor es biógeno, generador de vida‖189. He aquí lo central de todo este proceso, pues si el amor

auténtico y verdadero promete inmortalidad, eternidad, perennidad, etc., más aún,

186

Ibíd., 205.

187 Ver Anexo B. Tabulación. De la pregunta nº 1. Analizando de forma muy detallada la mayoría de

espuestas se puede e o t a éste fe ó e o de la vida ete a ; de ésta vida ás allá de la te e a, e la que se está en presencia de Dios, de Cristo mismo, ya resucitado.

188 Ruiz de la Peña,

La pascua de la creación, 200.

el amor de Dios, que no sólo lo promete, sino que la da, la otorga, dado que él da la vida y la muerte, por ello, ―la vida surgida de ese amor es vida eterna‖190.

Elementos nuevos, como los anteriores, son los que el afrodescendiente de San Pablo Norte debe tener presente en función de la comprensión de esa vida, siendo Cristo la fuente primera; fuente de vida que estaba en él desde su preexistencia como Verbo (cfr., Jn 1,4), conocimiento de Dios, en intima relación y comunión con él, quien posee la vida, pues es don de Dios Padre a través del Hijo (cfr., 1 Jn 5,11). Son todas estas herramientas categóricas que deben llevar al afro a trascender en su pensamiento, en sus actos culturales y cultuales, en el sentido de la muerte y de la vida eterna, misma.