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San Isidro Labrador es una tenencia perteneciente al municipio michoacano de Nahuatzen152 en la meseta p´urhépecha. La comunidad presenta dificultades de acceso,
pues para ingresar hay que virar en la intersección hacia San Isidro en el lindero del municipio de Nahuatzen con Pichátaro sobre la carretera estatal San Juan Tumbio-Cherán. No hay opción de transporte público cuando las personas no cuentan con vehículo propio. Por el contrario, hay sólo dos posibilidades para ingresar a la comunidad; una es por medio de “aventón” en una de las camionetas de redilas que transportan madera y que circulan a menudo por la dañada carretera, y la otra es caminar los cinco kilómetros que separan el entronque carretero de la comunidad.
El paisaje de la comunidad de San Isidro no se diferencia mucho de los demás pueblos de la meseta p´urhépecha. El clima frío, relieve boscoso y el olor a leña son características comunes en los pueblos de la región. La zona urbana del pueblo y sus alrededores apenas concentran 879 habitantes153, con alrededor de 425 viviendas, según un censo realizado por la Escuela Integral hace un par de años. En su interior, la comunidad cuenta con una pequeña plaza pública con un kiosco central y oficinas para la administración política del jefe de tenencia, el cual es elegido por medio de votación en urnas cada tres años. La única capilla de culto católico no está situada en la plaza central, como se acostumbra en la mayoría de pueblos de la meseta, sino unos metros abajo sobre la calle principal. Algunos pequeños negocios de venta de verduras y pollo se observan en la zona céntrica, pero en general se mantiene poco movimiento y circulación de personas por las calles. Más al fondo de la comunidad en dirección al barrio “La Colonita” se encuentra el único centro de atención médica en la comunidad, a un lado están las instalaciones de la telesecundaria y por último la Escuela Integral “Lázaro Cárdenas”.
San Isidro muestra un grado de marginación alto, según cifras oficiales del portal web del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI, 2017), además no cuenta con servicios de cobertura telefónica ni tampoco con un transporte público que lo conecté con la cabecera municipal. En el ámbito económico, la población de San Isidro se dedica casi en
152 A pesar de que Nahuatzen no es considerado un municipio indígena, en su administración política alberga
nueve comunidades con población p´urhépecha: Comachúen, Turícuaro, Sevina, Arantepacua, La Mojonera, San Isidro, El Pino, El Padre y Colonia Emiliano Zapata.
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su totalidad al cultivo de papa y avena, pues la producción de resina históricamente más remunerada, perdió posición económica debido al negocio de la tala inmoderada, que es ahora fuente de empleo para una gran cantidad de comuneros. Ambas actividades de trabajo en el campo que predominan en la comunidad abarcan la participación de las familias en su conjunto, pues la niñez generalmente utiliza sus periodos vacacionales para ayudar a sus familias en la agricultura. La migración representa otra práctica en la que se ven inmersas las juventudes de San Isidro, pues generalmente viajan a los Estados Unidos por estancias de seis meses en zonas agrícolas de Carolina del Norte, Michigan y California.
San Isidro fue fundado en 1887 por una decena de familias indígenas de la meseta p´urhépecha que se asentaron en este territorio caracterizado por su monte repleto de árboles de pino. Debido a que existe un sesgo de reconstrucción histórica en los documentos oficiales sobre San Isidro, la memoria histórica elaborada por el colectivo docente de la Escuela Integral en el año 2013 subsanó en gran medida este vacío. En ese plan de trabajo, los maestros de la escuela detallan que en algún punto de la historia de la comunidad:
Alguna empresa o dependencia oficial contrató gente para la fabricación de durmientes, ya que en aquel entonces había la proyección de una ruta ferroviaria que conectara a las poblaciones de Zacapu con Ajuno, la creación de esta fuente de trabajo fue el motivo para que personas o pequeñas células familiares emigraran de la región de Puruándiro, Villa Morelos, Erongarícuaro y algunas otras comunidades cercanas citando las poblaciones del desmonte, El Cuatro, Zimbánguaro, Las Trancas y El Manzanillal, entre otras […] Se tienen referencias que el primer nombre que se le dio a las pocas casas que fueron formando la población fue el de “cruz de caminos”, precisamente por el cruce de dos caminos de herradura, incluyendo la vía del tren que recorría esta región. Algunos años después le cambiaron este nombre por el de “pozo nuevo”, debido a una excavación que se hizo para el abastecimiento de agua para la subsistencia de sus pobladores. No se sabe por qué, pero años después decidieron nombrarlo “San Isidro de la Esperanza”, tal vez para tener un patrono de la religión católica que hasta la actualidad predomina en esta comunidad. (Plan de trabajo – EIEB San Isidro, 2003, pp. 15-16)
Hacia inicios del siglo XX, los procesos económicos en la región modifican de manera sustancial el contexto comunitario. En la meseta se presenta una reconfiguración de las comunidades por la llegada de personas de otras geografías que se asientan en estos territorios y aprovechan las ventajas de compra-venta a partir del régimen de ejido respecto a la tenencia de la tierra:
Así transcurren varios años hasta que ya no dependiendo solamente de la fabricación de durmientes para las vías del tren y una vez que la población empieza a tomar forma y con ello la incorporación
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de más actividades, entre ellas tomando forma la agricultura decidieron nombrarlo “San Isidro Labrador” por ser este el patrón de los campesinos, pensando que esto les favorecería en sus trabajos para recoger mejores cosechas, conservando este nombre en la actualidad […] En la Revolución mexicana, la comunidad de “San Isidro” no se libró de estas acciones ya que en esta región le tocó ejercer al general Casimiro Leco López, quien en repetidas ocasiones llegó con su ejército, haciendo que la gente se remontara al cerro permaneciendo en las montañas hasta su retirada. En el año de 1936 se logra que la comunidad sea reconocida como ejido con una extensión territorial de 828 hectáreas de agostadero o superficie agrícola, 670 hectáreas de monte alto o superficie maderable, logrando esta dotación de tierra de la hacienda que estaba ubicada en la población de Zincíro y que era propiedad del señor Luis Fernández a quien se le arrebataron estas propiedades. En el año de 1936 ya como núcleo agrario se constituyó el primer comité ejidal. (Plan de trabajo – EIEB San Isidro, 2003, p. 16)
Este primer comité ejidal tuvo que enfrentar problemas referentes al deslinde territorial con el municipio de Nahuatzen, pues según la memoria histórica recopilada por los profesores, alrededor de la década de 1940, dicho comité presentó “inconformidades reclamando 48 hectáreas que supuestamente le correspondían. Esto originó un conflicto armado por la intención de cosechar esa superficie sin haberla sembrado, del cual se favoreció la comunidad, de ese entonces a la fecha han intentado varias ocasiones revocar los resolutivos de la reforma agraria sin lograr sus intenciones” (Plan de trabajo – EIEB San Isidro, 2003, p. 16). Esta afirmación es la muestra de una problemática constante en la región, vinculada principalmente a conflictos políticos de carácter agrario, muchas veces sobre límites territoriales y extensión de áreas para producción de cultivos. Estos conflictos son recurrentes en la historia del pueblo p´urhépecha y está documentados con precisión en otros trabajos antropológicos (Calderón, 2010).
A pesar de ser una comunidad pequeña respecto a los demás municipios de la región154, el aumento de población en los últimos cincuenta años se debe a la migración de familias provenientes de Guadalajara que cruzaron de “paso” en las vías del tren en los años cuarenta para trasladarse a trabajar a las ciudades en crecimiento. Los comuneros de San Isidro comentan que dichas personas “golondrinas”155 compraron los terrenos a los
154 Si consideramos que el estatus jurídico de algunas comunidades indígenas se transforma a mediados del
siglo XIX. Por ejemplo, Nahuatzen que era una comunidad indígena bajo la administración política del municipio de Paracho crece exponencialmente por la población migrante de otras regiones y se convierten en un municipio indígena en el año 1831.
155 Así les llaman los comuneros de San Isidro a las personas que migraron del norte del país hacia Michoacán
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indígenas, tanto de la comunidad de Sevina156 como de Pichátaro157, y fue así como se
establecieron pequeñas tenencias que se agruparon a los municipios de Tingambato y Nahuatzen. Por esta razón, se genera un proceso de mestizaje que hoy es evidente en la comunidad. En San Isidro es común observar población proveniente de dos orígenes culturales distintos. Una parte es población ganadera de tez más blanca y otra parte de la población se dedica a labores del campesinado con rasgos físicos de la población originaria. Esa hibridación cultural puede tener orígenes explicativos diversos, pero existen elementos para inferir que obedece en parte a la configuración histórica de la población y los procesos migratorios. Sin duda, la compra de hectáreas en el marco de un régimen ejidal de tenencia de la tierra posibilitó el ingreso de recursos foráneos a la constitución de una población culturalmente heterogénea158.