• No se han encontrado resultados

Sebastiani, Mariela Clarisa

In document Seminario 1- Evaluación (página 40-43)

Hola a todos!!!

Y como estaban esperando, llegó el momento de las devoluciones de la Clase 4. Es un verdadero placer leerlos ya que en cada una de sus intervenciones se evidencia su compromiso y espíritu crítico con la consigna propuesta.

En esta oportunidad, he decidido elaborar una síntesis con formato de ensayo tomando los conceptos más relevantes de sus intervenciones y agrupándolos en los tres grandes tópicos planteados para esta clase de manera tal que al leerla puedan comprender el valor de cada uno de sus aportes en la elaboración del producto final.

 La inclusión y los principios de justicia curricular

En muchas de sus intervenciones se manifiesta la necesidad de integrar las TIC a la trama curricular pero en un sentido profundo y no como herramientas novedosas en reemplazo de las tecnologías tradicionales o como una “moda” que tiene un tiempo útil y luego se abandona. El objetivo primordial de esta integración es garantizar la inclusión de todos y todas en un sistema educativo democrático y plurilingüe, dejando atrás la escuela elitista y expulsiva, y como se menciona en el texto de Connell al servicio de “los intereses de los grupos "menos favorecidos" de la sociedad” para fortalecer sus competencias para la vida y el trabajo, favoreciendo su inserción en la sociedad del conocimiento.

La posibilidad de una profunda integración aún no se ve reflejada en nuestras aulas principalmente porque la educación y las TIC se continúan pensando por separado, a la espera de que se adecuen, se sumen y se integren a prácticas escolares analógicas. El miedo a lo nuevo y nuestra propia complacencia podrían ser los principales obstáculos que nos cristalizan en una serie de prácticas "probadas" cuyo resultado final es, con mínimas variantes, el mismo.

El considerar a las TIC como facilitadores o asistentes del aprendizaje nos podría ayudar a mirar la educación desde otra óptica, a pensar en nuevas formas de transmitir y acceder al conocimiento, dotándolo a este de significatividad y verdadera validez, motivando a los alumnos y permitiéndoles expresarse desde la emoción, aprovechando al mismo tiempo sus destrezas y saberes previos. Y entonces surge la pregunta de qué saberes, competencias, destrezas o habilidades debería adquirir el alumno para resolver las problemáticas que la vida le vaya presentando, tanto en el plano áulico como extraescolar. En la práctica se sigue pensando en “los saberes” como algo único y en posesión del docente y no como una construcción que entre docente y alumno deber emprender en cada clase por lo tanto la inclusión digital a la par de constituirse en desafío enrostra el riesgo de que sólo se refuercen prácticas tradicionales. Una propuesta para planificar nuestras clases criteriosamente sería la implementación del modelo TPACK y la idea de la intersección de los tres tipos de conocimientos: curriculares, pedagógicos y tecnológicos. Otro punto ventajoso de las TIC es que nos permiten borrar barreras espaciales y temporales. Esta noción de ubicuidad podría utilizarse para promover la participación activa de los alumnos en la apropiación y producción del conocimiento. Esto a su vez, nos invita a reflexionar sobre la forma en la que hoy en día nuestros alumnos adquieren conocimientos: “el no saber y el error son el éxito de la colaboración y la participación”.

Y a la cuestión de los saberes se suma el tema de los roles. Normalmente no consideramos a nuestros alumnos como actores activos en la toma de decisiones, uno de los principios de justicia curricular de Connell: “El concepto de "democracia" supone una toma de decisiones colectiva sobre cuestiones trascendentales, en las que todos los ciudadanos tienen, en principio, la misma voz”. Las TIC podrían constituirse en el potencial para fomentar el debate con respeto y tolerancia, el intercambio, participación, colaboración y expresión de ideas, formando un ciudadano democrático, que sea parte de un proceso de justicia social.

Concluyo este segmento expresando que la inclusión de las TIC exige una reestructuración de la manera de entender lo que se enseña, cómo lo aprenden los alumnos y cómo se evalúan esos saberes. Es una pena que estas aún no cuenten con la legitimidad adecuada y que no sean valoradas por un alto porcentaje de educadores, que las consideran como distractores, como algo que no

pueden o no quieren incluir en sus prácticas.

 Evaluación auténtica vs evaluación tradicional

Sus intervenciones dan cuenta de la importancia de desterrar esas concepciones que tenemos los docentes sobre la evaluación, una evaluación que busca medir para calificar, pronunciando la igualdad homogeneizadora. Es por esto que en algunas de sus intervenciones se expresa que nos encontramos en proceso de búsqueda de una “evaluación poderosa”, que promueva y respete las diferencias, en el marco de una estrategia pedagógica de lucha contra el fracaso y las desigualdades y se convierta en una instancia más del proceso de aprendizaje. Sin embargo, y a pesar nuestro, se evidencia cierta contradicción en el sistema que regula las promociones demandando al cierre de cada trimestre notas, números, que registran de manera cuantificable pero que pierden todo tipo de particularidades. En consecuencia, recurrimos a las evaluaciones tradicionales porque “nos dan seguridad” aunque somos conscientes de que en esto influyen diversos actores: autoridades educativas y escolares, padres y alumnos que exigen la calificación numérica. Y esta calificación nos recuerda a Perrenoud quien asocia a la evaluación con la noción de “crear jerarquías de excelencia” con el único propósito de certificar conocimientos ante terceros. Como muchos han mencionado, la evaluación es un proceso complejo en la escuela 3.0 y estamos seguros de que evaluar es más que poner una nota, evaluar es darle al alumno la posibilidad de que aplique lo aprendido. Entonces la evaluación debe constituirse como objeto de reflexión dándole un carácter cualitativo e integral. Por ende debería contemplar el proceso de aprendizaje de cada alumno, otorgar significatividad al conocimiento sin que esto implique resoluciones únicas. Además debería apuntar a formar competencias en el alumno de manera tal que estas se vinculen con la resolución de situaciones o dificultades que pueden llegar a presentarse en la vida cotidiana. En palabras de Monereo Font: “Para que una evaluación auténtica resulte efectiva es imprescindible que los alumnos hayan podido practicar con alguna de sus modalidades, antes de enfrentarse a una situación de evaluación, ya tenga una finalidad formativa (supervisar y mejorar el proceso) o sumativa (tomar decisiones de acreditación o promoción).”

Es indiscutible que debemos cambiar los criterios de evaluación y el concepto de validez de la evaluación como lo plantea Camilloni: “La validez sólo es significativa en la medida en que se asocia a la validez de la enseñanza y ésta, a la significatividad del conocimiento.” Para ello podríamos hacer uso de las TIC para diseñar evaluaciones auténticas por las ventajas que estas nos proporcionan. Las TIC nos permiten:

 intensificar la autoestima del alumno desde la posibilidad de dar rienda suelta a su creatividad,  llevar un registro sobre los procesos de creación de los estudiantes permitiendo al docente

acompañar sus procesos de autorregulación,

 y romper con los esquemas tradicionales mediante la aplicación de métodos pedagógicos innovadores.

 El valor de la retroalimentación, el significado del error y del arte

Anijovich plantea lo siguiente: “La efectividad de una retroalimentación depende de la receptividad de quien la recibe, pero también de cuán eficaz sea el que la comunica”. En las intervenciones realizadas se describe a la retroalimentación como devolución que realiza el otro sobre las propias producciones y que se ve favorecida si se crea un clima agradable y ameno dentro del aula pero también como proceso de regulación de los aprendizajes y la enseñanza ya que requiere de responsabilidad por parte del que enseña y del que aprende. Es aquí en donde se podrían introducir las nociones de autoevaluación y co-evaluación por pares mediadas por las TIC que se explicitan en la siguiente idea: Trabajar colaborativamente es superar la idea tradicional de “copiarse” para aprender en red y crear verdaderas comunidades de aprendizaje. Consecuentemente, somos los docentes los encargados de preparar a los alumnos para trabajar con otros, ejercitar la tolerancia y la capacidad de escucha, valorar el aporte del compañero, respetar las posturas diferentes y tener capacidad para defender con argumentos las posturas personales. Además estos ejercicios de autoevaluación permiten revisar nuestras prácticas, una práctica que debe ser aprendida por los alumnos y, por lo tanto, enseñada por los docentes. Sin embargo, es importante mencionar que algunos consideran que aún existen rígidos paradigmas porque como explica Anijovich “…las funciones de control (aprobar, reprobar, promover) suelen ser protagónicas; y este modo de entender la evaluación sigue vigente hoy en muchas escuelas.”

En cuanto al significado del error, rescato la siguiente idea: “El error entendido como obstáculo epistemológico, y arraigado en las prácticas de docentes y alumnos, entra en profundo conflicto con la integración de las tecnologías en las escuelas” porque el error digital se ve como expresión

De participación y construcción colectiva. Como muchos han expresado en sus intervenciones no se visualiza al error como una falta o instrumento de sanción sino como un potenciador cognitivo y a su vez como parte del proceso de evaluación ya que nos permite realizar procesos metacognitivos que den cuenta de aprendizajes y carencias. En este punto debemos resaltar la importancia del contexto actual en el que producen estos cambios porque pareciera que aún no estamos preparados para revalorizar lo que el estudiante trae al aula y darle el valor agregado de un contenido construido desde la retroalimentación con la única intencionalidad de mejorar el desarrollo de un trabajo.

Con respecto al arte y las TIC, estas posibilitan no solo el acceso a obras de arte sino sobre todo abren la puerta para posicionar al alumno y al docente en el lugar de productores. Es decir, las TIC nos abren el camino hacia la creación y producción para la evaluación no como logro de resultados medibles, sino como ejercicio de retroalimentación.

Resumiendo, retroalimentar, colaborar, desprejuiciar el error y estetizar deberían formar parte de todos nuestros diseños de evaluación.

Gracias infinitas por su participación en esta tarea, Mariela S.

In document Seminario 1- Evaluación (página 40-43)