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Segunda objeción Una oración que tenga deícticos sí expresa un pensamiento

Salvando a Frege de Perry Gareth Evans y la deixis

1. Evans y los deícticos esenciales en general

2.2. Segunda objeción Una oración que tenga deícticos sí expresa un pensamiento

cuando trata las consideraciones sobre el deíctico 'yo', y sobre los modos privados de presentación, se atreve a decir que el tipo de explicación que hace que los distintos pensamientos que captan distintas personas cuando piensan sobre ellas mismas es el mismo. Aunque las explicaciones particulares sean distintas (Evans 1981, 345). Según entendemos, Evans propone que hay distintos tipos de sentido, uno de ellos es el tipo de sentidos que sólo captan las personas al pensarse a ellas mismas. A ese tipo pertenece cada sentido particular. En conclusión, la crítica de Perry está basada en una idea de objetividad que no es la de Frege. Además toma con demasiado rigor las anotaciones del lógico alemán. Si se aclaran estos puntos, y se tratan de forma adecuada las consideraciones fregeanas, fácilmente se llegará a concluir que su propuesta sobre el deíctico 'yo' no es problemática, y en cambio, es acertada.

2.2. Segunda objeción. Una oración que tenga deícticos sí expresa un pensamiento

Desde la lectura de Evans, el argumento de Perry es éste: lo que expresa una oración libre de deícticos es un pensamiento. Todos los pensamientos son accesibles en general. Lo que expresa una oración que contiene el deíctico 'yo' es de acceso privado. Luego, esto no es un pensamiento. Dado que no es un pensamiento, no puede ser capturado por medio de un equivalente informacional. No puede remplazarse por aquello que expresa una oración libre de deícticos. Ambas cosas son distintas (Evans 1981, 339).

Para Evans, el argumento de Perry falla en un punto. Como expusimos en la objeción anterior, la accesibilidad no es tan central en la propuesta fregeana, como lo hace ver Perry (Evans 1981, 340). Cuando Frege arguye que los pensamientos son accesibles en general, lo que intenta es mostrar cuán distantes están de ser representaciones. Intenta explicar por qué los pensamientos son objetivos. Pero esa objetividad no significa accesibilidad general. Significa, más bien, que los pensamientos son distintos al pensar, no dependen de él. Un pensamiento es objetivo porque existe con independencia del sujeto que lo piensa. Entonces, si la razón de Perry para distinguir entre aquello expresado por una oración que contenga deícticos y aquello

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expresado por una que no los contiene es el recurso a la accesibilidad, el argumento es incorrecto (Evans 1981, 342ss.).

Los pensamientos, que luego se expresan por medio del deíctico 'yo', tienen acceso privado. No pueden reducirse a algún otro pensamiento expresado por una oración libre de deícticos. Esto, para Evans, Frege lo tenía claro. Por eso propuso que había modos de presentación que sólo puede captar alguien cuando se piensa a sí mismo. Esos modos determinan al pensamiento, lo hacen privado. Éstos, a su vez, son una evidencia en contra de la lectura de Perry de la noción fregeana de 'sentido'. Si Frege pensara que el sentido es una descripción definida única de un objeto, no hubiera reconocido estos sentidos privados (Evans 1981, 341). En suma, la accesibilidad no puede ser un criterio para distinguir lo que es de lo que no es pensamiento. La irreductibilidad de un pensamiento que alguien piensa cuando se piensa a cualquier otro pensamiento es una evidencia en contra de la lectura de Perry. Lo primero objeta su argumento, lo segundo objeta su lectura. Pero, a fin de cuentas, nada refuta el hecho de que aquello expresado por medio de una oración que contenga deícticos es un pensamiento. Perry sostiene que aquello expresado por medio de deícticos tiene ciertas relaciones con los hablantes que lo expresan. Por una parte, una oración como 'yo soy Gottlob Frege' expresa algo verdadero si Frege la profiere, pero falso si Perry es el que la usa. Pese a que la oración sea la misma. Por otra parte, una oración como 'yo tengo que irme ahora mismo' explica el hecho de que yo me pare y me vaya. Lo que expresan los deícticos, en un determinado contexto, no puede ser captado, con verdad, por todos, y en todos los momentos. Aquello explica las acciones de quienes lo expresan. Perry resuelve los interrogantes que tales cuestiones suscitan, afirmando que los hablantes captan pensamientos distintos de modos distintos (Evans 1981, 346). En el primer caso, Frege y Perry consideran el mismo sentido-p47, del enunciado 'yo soy Gottlob Frege', y ése los lleva a captar pensamientos distintos. Pensamientos con distinto valor de verdad. En el segundo caso, es el sentido-p el que explica el hecho de que yo me pare y me vaya en ese momento. Son los sentidos-p los que explican las acciones de los hablantes (Perry 1977, 73ss.).

47 Llamamos 'sentido-p' al sentido que Perry ofrece en su propuesta positiva. Es distinto al de Frege. El de aquél

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Para Evans todo esto es simplemente una variable notacional de la propuesta original de Frege. Veamos.

Supongamos que un hablante capta un pensamiento expresado por medio del enunciado 'yo soy Gottlob Frege'. Según Evans, Perry afirmaría que ese hablante capta, de un modo particular, tal pensamiento. Ese modo particular es un sentido-p. El pensamiento se compone de x, siendo x el objeto sobre el que versa el pensamiento, y del sentido de '( ) soy Gottlob Frege'. La propuesta de Perry podría formularse así:

S capta-del modo-w (x, Sentido de '( ) soy Gottlob Frege')

Frege, por su parte, diría que el hablante capta un sentido-w de x y de '( ) soy Gottlob Frege'. Su propuesta podría formularse así:

S capta (x, w, Sentido de '( ) soy Gottlob Frege')

Así pues, es evidente que la propuesta de Perry es solo una variable notacional de la de Frege (Evans 1981, 347). Las propuestas son más cercanas de lo que el mismo Perry llegaría a sospechar. Para éste, un hablante capta el pensamiento de un modo particular. Para Frege, el hablante capta el pensamiento, y esa captación involucra modos particulares, sentidos.

En resumen, ni Perry muestra, con certeza, que lo que expresan las oraciones que contienen deícticos no es pensamiento; ni propone algo, con respecto a aquello, que sea distinto a lo propuesto por Frege.

Para Evans, ninguno de los argumentos de Perry es correcto. O están basados en concepciones poco atractivas y erróneas de las nociones fregeanas, o en supuestos equívocos, o en exageraciones de las propuestas de Frege. Los deícticos no son un problema para la propuesta del lógico alemán. De hecho, un enfoque fregeano es esencialmente correcto para dar cuenta del significado de dichos términos y de las oraciones que los contienen. La semántica fregeana no necesita modificarse para poder dar cuenta de ello.

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