7. EL FILÓSOFO, EL COMEDIÓGRAFO Y LA COMEDIA LAS NUBES
7.2 Similitudes y diferencias con Hipias mayor
Es muy posible que la obra de Aristófanes condense la opinión del público ateniense en general
sobre la tarea de buscador infatigable y crítico incesante de Sócrates ya que, muchos de los
razonamientos de éste son incomprensibles para el sentido común, hasta el punto de que llegan a
ser malinterpretados, como lo hace Estrepsiades en Las nubes.
A diferencia de Estrepsiades, un labrador sencillo y práctico, Hipias de Elis es un sofista
reconocido, dotado de grandes conocimientos y habilidades de las cuales hace gala todo el
tiempo y sin recato; sin embargo, tanto Estrepsiades como Hipias se enfrentan a Sócrates con
razonamientos en la misma línea del sentido común en general y terminan refutando al maestro,
el primero por la fuerza del fuego y el segundo, sometiendo a duda las conclusiones socráticas y
asegurando que, una vez en su casa, logrará dar respuesta a la pregunta por lo bello y lo que es
bello, aunque en el diálogo Sócrates haya demostrado la debilidad de sus argumentos.
Tanto Estrepsiades como Hipias son muy tercos en su empeño, pero Sócrates no se queda atrás,
algún desprevenido podría justificar el recurso inaceptable a la muerte del filósofo como la única
manera de acabar con sus razonamientos incesantes y en contra del sentido común. Aristófanes
llega a expresar, valiéndose del Discurso Sabiduría Injusta, que Sócrates se opone a las sanas
normas de convivencia en sociedad, las cuales exigen como mínimo el pago de las deudas a los
Un recurso literario que utilizan con gran acierto tanto Aristófanes como Platón es exagerar los
rasgos de los personajes, y así tanto Hipias como Estrepsiades y el amigo desatildado de
Sócrates, que en últimas es el mismo Sócrates, son personajes exagerados sobre todo en la
terquedad para aferrarse a sus propias convicciones, hasta el punto de que exasperan al
espectador, en el caso de la obra de teatro, y al lector, en el caso de los Diálogos.
¿Cómo es posible ser tan necio y tan terco? Nos preguntamos desprevenidos cuando leemos las
dos piezas, verdaderas obras maestras cada una en su género. Ningún personaje se salva, todos se
aferran a sus razonamientos y convicciones, con o sin justificación alguna. En el caso de
Aristófanes el ridículo es llevado al extremo, Estrepsiades es declarado loco por su propio hijo, y
al final, pierde por completo la razón y lleva a cabo un acto extremo: prender fuego al
caviladero.
Hipias, en ocasiones y aunque hace permanentes esfuerzos por conservar la serenidad, pierde la
paciencia frente al discurso socrático; es imposible no perder la paciencia ante tan profunda
insistencia en indagar por fuera de los límites permitidos. Sin embargo, no llegaríamos nunca a
identificar a Hipias o a Sócrates con el discurso de Sabiduría Injusta, sencillamente hacer estas
8. CONCLUSIONES
Cada diálogo platónico es un ejemplo de perfección y armonía entre el fondo y la forma. Hipias
mayor, cuya lectura está ligada a Hipias menor y a otros diálogos del corpus como Banquete,
Fedro, Cármides, Lisis, República,73 es una muestra fehaciente de la maestría tanto literaria
como filosófica de la obra de Platón, que ha sido subrayada por la tradición.
Una primera conclusión es que el diálogo Hipias mayor pertenece al género cómico (Woodruff), gracias a la exageración del carácter de sus personajes, especialmente de Hipias, el sofista, y del
interlocutor anónimo, crítico imaginario o Sócrates desatildado, personaje excepcional que guía,
ayuda al desarrollo dramático y fustiga a Hipias sin permitirle tomar el camino de la huida.
A través de este trabajo hemos sostenido también otras tesis que consideramos probadas en el
desarrollo del mismo: el presunto carácter aporético de la obra platónica, se habla de presunto
porque como en el caso de “lo bello y lo que es bello”, el diálogo no concluye con una noción completa, única y perfectamente diferenciada sobre el tema tratado, sino con múltiples aristas
que han servido para debatir a lo largo de la tradición de exégesis de la obra de Platón.
73 En Banquete Sócrates se presenta elegante y bien vestido, en gran contraste con lo que sucede en Hipias mayor,
diálogo en el cual Sócrates y el interlocutor anónimo son poco o nada elegantes y, en el caso del segundo, grosero y desatildado. “Me dijo, en efecto, Aristodemo que se había tropezado con Sócrates, lavado y con las sandalias puestas, lo cual éste hacía pocas veces, y que al preguntarle adónde iba tan elegante le respondió:
-A la comida en casa de Agatón. Pues ayer logré esquivarlo en la celebración de su victoria, horrorizado por la aglomeración. Pero convine en que hoy haría acto de presencia y ésa es la razón por la que me he arreglado así, para ir elegante junto a un hombre elegante. Pero tú, dijo, ¿querrías ir al banquete sin ser invitado?”. Pláton, Diálogos,
El tema anterior nos lleva a una segunda conclusión: la gran tradición de interpretación de la
obra de Platón, scholars de diversas partes del mundo han debatido el corpus desde innumerables puntos de vista; por tanto, de una parte se encuentra la lectura directa del diálogo
platónico en más de un idioma, en este caso Hipias mayor, y, de otra parte, las exégesis desde diferentes puntos de vista: desde la negación total del diálogo como parte del corpus platónico (Kahn, Tarrant), hasta la gran relevancia que se le atribuye como pieza fundamental del
engranaje del corpus (Benardete, Flórez, Hyland, Zuckert). Para efectos de este trabajo nos acogemos a la segunda premisa enunciada, es decir, a la importancia de Hipias mayor dentro del contexto del corpus platónico, que ha quedado demostrada durante este escrito.
Capítulo aparte merece la caracterización de los personajes. Según la tradición de exégesis de la
obra platónica, se trata de dos personajes: Hipias, el sofista, y Sócrates, el filósofo. Para efectos
de este trabajo una tesis que se maneja y se prueba es que el personaje principal a nuestro parecer
es el llamado interlocutor anónimo, crítico imaginario o Sócrates desatildado, que resulta ser el
mismo Sócrates o una versión desabrochada de sí mismo. Este personaje, además de ejercer una
crítica despiadada sobre las nociones de lo bello y de lo que es bello que propone Hipias y luego
el mismo Sócrates, permite al autor un margen de maniobra para no herir la susceptibilidad de un
personaje tan respetado y famoso como Hipias, impedir su salida abrupta del diálogo y
puntualizar los cabos sueltos de la discusión.
Como el interlocutor anónimo, crítico imaginario o Sócrates desatildado resulta ser el mismo
un diálogo de Sócrates consigo mismo, un ejercicio de auto reflexión, de autoconocimiento y de
reconocimiento de la necesidad de seguir indagando sobre el tema de lo bello y de lo que es bello
como Sócrates lo hará más adelante en otros diálogos como Banquete, Fedro y República.
El personaje Hipias nos remite necesariamente a la sofistica y los sofistas en la Atenas de
Pericles, es decir, la Atenas del siglo V a. C., la misma de Sócrates, Eurípides, Aristófanes,
Protágoras, Fidias, el llamado Siglo de Oro al que debemos lo que somos como cultura
occidental; tenemos una gran deuda con la Grecia clásica, y es allí donde nacen nuestras
nociones de tantos temas importantes como lo bello, lo bueno y lo útil, entre muchos otros.
En este trabajo nos acogemos ampliamente a las tesis de Jacqueline De Romilly, Henri-Irénée
Marrou y Werner Jaeger, en el sentido de apreciar la importancia de los sofistas no solo para la
historia de la pedagogía sino también para la historia de la filosofía; dada su influencia los
ponemos a la misma altura de los grandes filósofos clásicos: Sócrates, Platón y Aristóteles.
La tradición no ha hecho justicia a los sofistas, este desconocimiento tiene su origen en Platón y
Aristóteles, ya que la obra escrita de los sofistas se perdió casi en su totalidad. Platón los
describe como personajes soberbios, pagados de sí mismos, convencidos de su sabiduría,
interesados en gruesas sumas de dinero y seguidos por una corte de admiradores. (Protágoras,
Platón lega a la posteridad una imagen de Hipias desdibujada: el sofista es necio, terco,
demasiado elegante, rico e ignorante. Aunque Platón hace alusión a los múltiples conocimientos
que posee el sofista, desconoce su polimatía, se burla de su método para memorizar gran cantidad de información y de sus narraciones como este discurso imaginario de Néstor a
Neoptólemo que es la base para la datación dramática del diálogo. En general Platón demuestra
la ojeriza que tiene al personaje, es muy probable que haya tomado una revancha literaria injusta
y pasada de nota; en este trabajo reivindicamos la imagen del sofista Hipias y de los sofistas en
general.
El Sócrates desatildado de Platón trata a Hipias con dureza, lo deja en evidencia, minimiza sus
intentos de definir lo bello y lo que es bello; mientras que Sócrates (personaje de Platón) en
diálogo con otros sofistas como Protágoras y Gorgias, les muestra respeto y consideración. Este
parece a todas luces un asunto personal, aunque los comentaristas o exégetas no le han dado
relevancia a este tema, a nuestro parecer es un punto importante porque de allí surge el sesgo
cómico o trato exagerado que se da al personaje Hipias, el sofista.
La armonía perfecta en cuanto a narración y estructura de los diálogos platónicos es evidente en
Hipias mayor. Hipias, el sofista, con su elegancia, sus conocimientos generales o polimatía y su
trabajo como diplomático, es el personaje preciso para tratar el tema de lo bello y lo que es bello,
su apariencia y presencia ameritan que ocupe un rol protagónico, el interlocutor ideal para
La estructura en tripletas que hace notar Hoerber (ver Bibliografía) atraviesa todo el diálogo, es
una armonía geométrica perfecta, una estructura que proporciona equilibrio entre las partes y el
todo del diálogo. Esta manera de narrar es propia de la época clásica, Platón es su más excelso
representante porque alcanza la cumbre desde el punto de vista literario y también filosófico.
La complejidad del tema de lo bello y lo que es bello se hace visible en este diálogo, ya que los
tres intentos de definición de Hipias, seguidos por los tres intentos de definición de Sócrates no
son completamente fallidos; aunque ninguno de los intentos es el definitivo sí contienen una
serie de elementos que son constitutivos de lo bello y lo que es bello. De igual manera, la
dificultad para encontrar una definición completa y única se muestra en la estructuración formal
del diálogo, pues la primera dificultad que sale al paso es la de contar con la capacidad para
entrar en interlocución con un contrario, una persona que esgrime argumentos completamente
diferentes, y comprometerse a mantener esta interlocución hasta el final, así no se logre el
objetivo propuesto, es decir, la definición completa de lo bello y lo que es bello.
Algunos exégetas se han sentido decepcionados con la parte final del diálogo especialmente con
su frase con la que termina: “lo bello es difícil” (Hipias mayor, 304e). Sin embargo, esta declaración no podía ser una mejor invitación a continuar reflexionando sobre el tema, fuente de
conocimiento, de intercambio de aportes e ideas a lo largo de la historia de la filosofía. Es un
tema que conserva vigencia como bien lo demuestra Remo Bodei, filósofo italiano en su libro La
Lo bello y lo que es bello no se captan de un modo inmediato, es algo que se persigue, como lo
constatamos al reflexionar sobre la estructura del diálogo, pues aparte del placer estético que nos
produce, la estructura del diálogo nos ayuda a entender su contenido. Así, en los tres intentos de
definición de Hipias y en los tres intentos de Sócrates puede plantearse la inquietud de si el autor
está haciendo referencia a imágenes efectivas, verdaderas, como las que se han usado en este
trabajo para ilustrar los diferentes argumentos. El recurso a la imagen o la remisión a obras de la
época clásica nos permite adelantar el argumento de que la obra de arte puede estar mucho más
presente en el pensamiento de Platón de lo que suele reconocerse en las lecturas e
interpretaciones de diálogos como Hipias mayor. En este sentido, Hipias mayor es verdaderamente un diálogo sobre lo bello, pues en él el referente de belleza no viene constituido
sólo por los argumentos sino también y quizás sobre todo por la imagen que crea el artista
plástico. Resulta, pues, a partir de esta consideración que el logos no puede disociarse de la imagen, reflexión a partir de la cual se conforma otro tema que puede ser tratado en otra tesis o
trabajo de investigación filosófica sobre este diálogo.
A través de este trabajo y al hacer parte, sencilla y modestamente, de la tradición de exégesis de
los diálogos platónicos, nos parece que esta frase es el cierre ideal también para este escrito,
porque deja las puertas abiertas para las reflexiones de los futuros filósofos que esperamos se
ocupen de este tema con igual ahínco, interés y gusto como lo hemos hecho nosotros.
Cada diálogo del corpus platónico es un pequeño universo en sí mismo; estudiar cada diálogo en detalle, individualmente y en conexión con los demás diálogos es una tarea inagotable. Catherine
Zuckert tardó doce años escribiendo su libro Plato’s Philosophers. Es una labor de largo aliento como lo hemos comprobado durante este trabajo sobre un diálogo que a menudo se ha
considerado como un diálogo menor, sin que lo sea en modo alguno; todo lo contrario, es
fascinante, intrincado, deja más preguntas que respuestas y conserva vigencia y actualidad, como
cuando fue escrito en el siglo V, la era del gran gobernante ateniense Pericles.
Como conclusión final, proponemos como trabajo para optar por el Doctorado en Filosofía, la
traducción al español del libro excepcional de Catherine Zuckert, Plato’s Philosophers, con la convicción de que es un texto emblemático, extenso, interesante, brillante y bello y útil en el más
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