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CAPÍTULO 2. SEXUALIDAD Y GÉNERO

2.3 Los estudios sobre Hombres y Masculinidad

2.3.1 El sistema de géneros

Más arriba27, se había planteado el cuestionamiento a la noción de género

como una construcción cultural basada en el sexo como base de inscripción natural. A la vez, se había propuesto una definición preliminar de género como un ritual identificatorio que busca el acercamiento a un ideal. Este ritual identificatorio continuamente construye la identidad de género; esto es, le da sentido, hace que la acción signifique el género.

Este ideal regulatorio del que se habla es parte del sistema de géneros que funciona a nivel social. A través del sistema de géneros, el género como sentido se encarna, toma cuerpo. El cuerpo es entonces leído como sexuado, es decir, el sexo se vuelve el signo en el cuerpo (Søndergaard, 1996 citado por Holter, 2005, p. 21). Sin embargo, estos procesos generan construcciones, contenido, relaciones entre las personas que viven en sociedad y se ven como individuos con un género:

(E)l sistema de géneros es un marco de sentido, que contiene relaciones dentro de las cuales el sexo de la persona se hace socialmente relevante. Este marco se ocupa del poder pero además de otras cuestiones. Generalmente es más una adaptación al poder que poder o impotencia en sí mismo. Un sistema de géneros, en esta óptica, es una respuesta a más o menos de la estructura patriarcal, y las dos tienen que ser cuidadosamente diferenciadas. El género (…)

26 La ampliación de estos conceptos se hará más abajo. 27 En el apartado “Género, sexo y performatividad” en la p. 78.

está formado por estructuras de poder pero también por otras fuerzas, como la necesidad de reconocimiento social28. (Holter, 2005, p. 20)

Es necesario tomar en cuenta que esta adaptación al poder pasa no sólo por la necesidad de reconocimiento social, sino también por la oportunidad de ejercer ciertas prácticas, o de lograr ciertos objetivos (cf. Foster, 2000, p. 22). Por ejemplo, en sociedades altamente patriarcales, la mujer que escoja educarse puede estar expuesta a la dificultad de encontrar una pareja que acepte esta faceta de su personalidad. O padres muy abiertos que permitan a sus hijos varones jugar con muñecas los pueden exponer a la censura y burla de sus compañeros o compañeras29.

El sistema de géneros se basa en diferentes modelos para la identificación. A estos corresponden ciertas características y ciertos roles sociales. En el caso de las sociedades occidentales, los modelos disponibles son “el hombre” y “la mujer”. Pero, si bien en otras sociedades existe esta misma división genérica, los comportamientos esperados de parte de cada uno pueden ser diferentes30.

Holter (2005), esquematiza el estudio sobre las relaciones de género en sociedad en dos grandes tendencias:

• Teorías sobre jerarquía directa de géneros (direct gender hierarchy), las cuales enfatizan el peso social de la dominación masculina.

• Teorías sobre desigualdad estructural de géneros, que se ocupan de las relaciones estructurales de desigualdad de género en sociedad. (p. 15)

28 (T)he gender system is a framework of meaning, containing relations within wich the sex of

the person is made socially relevant. This framework concerns power but also many other issues. It is often more of an adaptation to power than it is power o powerlessness by itself. A gender system, in this view, is a response to a more or less patriarchal structure, and the two must be carefully distinguished. Gender (…) is formed by power structures but also by other forces, such as the need for social recognition.

29 Por supuesto, esto no sucede necesariamente en la realidad como lo pone el ejemplo, el

cual se refiere, de hecho, a un posible miedo frente a los mecanismos de la estructura patriarcal. En la realidad y para ciertas sociedades, existen más oportunidades de no adaptarse a la estructura de poder y tener satisfacción personal a la vez. También es posible la resistencia, como lo apunta Bourdieu (2000, p. 26)

30 Como lo reportó Margaret Mead en Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas

De la primera tendencia, Rodríguez Cerda y Ambriz Bustos (2005) la plantean de la siguiente forma:

Lo masculino ha sido evidenciado como el ámbito de la dominación o la diferencia, identificadas con los privilegios del hombre en las relaciones de género. La masculinidad ha devenido en la noción por la cual se estudia el efecto de esas relaciones tanto en el plano cognoscitivo como en el de las interacciones hombre-mujer (p. 147).

Los autores posteriormente advierten sobre el peligro de reducir la masculinidad a un solo plano (el de la dominación), ya que eso no permitiría concebir el fenómeno en su complejidad. Efectivamente, concebir la relación entre los géneros como una relación de dominación de los hombres sobre las mujeres, descuida varios hechos importantes: que existen una serie de instituciones sociales que reproducen y mantienen el sistema de géneros, tanto a nivel explícito como de forma neutra; y que existen una serie de hombres y mujeres que no se ajustan (parcial o totalmente) al sistema de géneros.

Por esto hace falta un análisis de las desigualdades estructurales de género, las cuales son conocidas más popularmente como “el patriarcado”31: “(E)s la

forma de la sociedad —la existencia de históricas y cambiantes formas de patriarcado o estructuras sociales de desigualdad de géneros— que crea ciertos tipos de masculinidades y las vías por las que el poder llega a unirse a ellas”32 (Holter, 2005, p. 20). El patriarcado es un conjunto de relaciones que objetivamente debilitan la posición de la mujer y crea formas de discriminación relacionadas (Holter, 2005, p. 21). Es necesario añadir que fortalece otras posiciones de la mujer, como los trabajos dedicados al cuido (enfermería, educación preescolar), donde el hombre es ridiculizado o cae en sospecha su orientación sexual.

31 El patriarcado ha estado fuertemente relacionado en Occidente con la masculinidad (Salas

y Campos, 2002, p. 17).

32 (I)t is the form of society —the existence of historical, changing forms of patriarchy or

gender-unequal societal structures— that creates certain types of masculinities and the ways that power becomes linked to them.

La desigualdad estructural de género se manifiesta a través de relaciones “objetivas”. Esto significa que la desigualdad no se anuncia, como puede suceder en una jerarquía directa de género33. El patriarcado se manifiesta a través del diseño de instituciones, leyes, industrias culturales o las relaciones de producción y reproducción dentro de la pareja heterosexual. El hombre como productor acentúa su identidad en el tener; la mujer, por el contrario, acentúa su identidad en el reproducir, esto es, en el ser (Holter, 2005, p. 21). Las formas más extremas de esta relación se manifiestan en la posesión masculina de la mujer. Sin embargo, no siempre el mandato patriarcal funciona sin resistencias.

Las regulaciones patriarcales son ejercidas prototípicamente por los hombres y, según Salas y Campos (2002), basados en otros autores, son tres las implicaciones del patriarcado en la vida de hombres y mujeres:

• “La obligación de procrear hijos legítimos sobre la base del control político del cuerpo y la sexualidad de las mujeres (…), mediante la creación y surgimiento de instituciones de control social (matrimonio, maternidad, virginidad, heterosexualidad obligatoria, monogamia para la mujer, etc.)

• el establecimiento de las estructuras de clase, económicas y políticas en manos de los hombres (…).

• la guerra como institución masculina patriarcal”34 (p. 21).

Para Walby (2002), son seis las principales estructuras que constituyen un sistema patriarcal: el trabajo asalariado, el trabajo doméstico, la sexualidad, la cultura, la violencia y el Estado. Es posible que la fractura patriarcal en alguna o algunas de las esferas se vea compensada por acentuaciones en la búsqueda del modelo prototípico de género en otras. Esto es, que un hombre o mujer que no llene la expectativa social en algún área del sistema

33 Por ejemplo, el machismo es una manifestación patriarcal que afecta la relación directa

entre hombres y mujeres, y entre hombres y hombres. Consiste en la dominación y “superioridad” masculina que se complementa con la “inferioridad” y sumisión femenina (Páramo, 2005, p. 225).

34 Es interesante que las tres características están presentes en la obra Áyax, como se verá

patriarcal, puede optar por llenarla en otra. Más abajo, se verá que en la Grecia clásica, la desigualdad estructural de género se basó en la división del trabajo, la sexualidad, la cultura (lo religioso como aspecto protagónico), el monopolio de la violencia y el ejercicio restrictivo de la ciudadanía.

Además de la homologación de “másculo” (macho, masculino, hombre) y “femíneo” (hembra, femenino, mujer) sobre la que se basa el patriarcado, Foster (2000) plantea que “el patriarcado propone un sistema cerrado de análisis social e histórico, tanto en lo que respecta a lo que excluye como en lo referente a sus aspiraciones hacia un modelo que lo engloba y lo explica todo…” (p. 20). Esto coincide con la crítica que hace el feminismo de que los hombres nunca declaran la posición desde la cual hablan, sino que se centran en el lugar discursivo de la universalidad35 (cf. Phillips, 2002).