Autor (a) 10 Iván Chuchuca Basantes M.Sc.
Docente de la Universidad de Guayaquil
Introducción
El presente artículo intentará reflexionar sobre la educación de la sociedad digital como soporte de igualdad y justicia social. Con la intencionalidad de visualizar la manera en que los estudiantes puedan mejorar sus competencias digitales que forman parte de las competencias laborales en esta sociedad digital. Esto no solamente tiene que ver 1|on el uso de herramientas tecnológicas sino más bien con el desarrollo de capacidades de trabajo colaborativo, creación de productos y servicios, enseñar a vivir en el mundo digital.
Uno de los planteamientos para las nuevas prácticas docentes se basan en las siguientes preguntas: ¿Cómo se aprende la práctica profesional?, ¿qué dispositivos permiten que las teorías científicas impacten en ella?, ¿es posible que, ante las situaciones singulares y complejas que plantea la práctica, se ponga en acto un proceso de reflexión que permita “darse cuenta” de lo que se hace y por qué?, ¿es posible superar los conocimientos vulgares y acríticos que construimos previamente a la formación sistemática profesional?, ¿es posible aprender a reflexionar sobre nuestros supuestos y nuestras propias prácticas?, ¿qué estrategias favorecen ese proceso? (Sanjurjo, 2002.)4
Por lo tanto, habrá que reflexionar sobre la actual práctica educativa que se da en los centros de estudios y evaluar el resultado costo beneficio que ha tenido la
implementación del currículo escolar actual. Valorar a partir de los resultados; el impacto que pueda tener en las nuevas generaciones el potencial transformador de las nuevas tecnologías.
¿Qué es lo que se define como sociedad digital? Abierta, cambiante, conectada, global son definiciones que identifican ciertas características de igualdad de oportunidades y competitividad que orienta hacia un nuevo valor de contribución. Surgirán muchos temas de debate sobre el uso destructivo de la tecnología con ejemplos muy claros y definidos. Pero lo importante es pensar en las oportunidades de crear valor a través de un currículo educativo con principios éticos definidos muy venidos a menos en estos tiempos.
Robert Gagné (1973) apunta al enfoque sistémico, la tecnología educativa, basada en un modelo de procesamiento de la información. Se destaca por su línea ecléctica; organizada racionalmente que busca la fusión entre el conductismo y cognoscitivismo, llamada teoría ecléctica enmarcada en el esquema de procesamiento de la información y teorías cibernéticas. Desde ese punto de vista, el proceso de aprendizaje de un individuo hace similitud al funcionamiento de una computadora. (Robert Gagné, 1976)5
Para hacer referencia a los intentos de implementar nuevas formas de enseñanza donde se consideran procesos de desarrollo cognitivo dentro de fases de aprendizaje tales como: motivación, comprensión, adquisición, retención, recuperación, generalización, desempeño, retroalimentación. Lo que permite
visualizar la implementación nuevas posibilidades de aprendizaje en el aula donde las conversaciones abiertas sean más predominantes que las charlas magistrales.
Aprender de forma activa donde los educandos participen de todo el proceso educativo, desde el propio diseño de sus estudios donde la pasión, la creatividad y la iniciativa formen parte protagónica en sus vidas.
Por otro lado, existe la posibilidad de que el aprendizaje a escala tecnológica y el impacto de culturas escolares innovadoras, posibilitará a los educadores la implementación de un aprendizaje auténtico de intercambio de experiencias y desarrollo de pensamiento crítico. Colaborar, comunicarse y desarrollar soluciones creativas; todo ello con el objetivo final de un compromiso compartido. Profesores y estudiantes motivados desarrollando propuestas innovadoras, visualizando el impacto que tendrá en su futuro.
Como se indica en la investigación New Horizon, algunas tendencias claves ya están acelerando el ritmo al que la tecnología se está adaptando en la educación K- 12. Por ejemplo, la alfabetización y el surgimiento del aprendizaje STEM a la vanguardia de lo que muchas escuelas están enfocando como plataformas educativas para sus estudiantes.
Estas son aspectos fundamentales de lo que el aprendizaje innovador ofrece en muchos entrenamientos y talleres; preparando estudiantes para las carreras del futuro es y siempre ha sido un pilar fundamental de la educación.
STEM es el acrónimo en inglés de los nombres de cuatro materias o disciplinas académicas: Science, Technology, Engineering y Mathematics, que en nuestro sistema educativo corresponderían a Ciencias Naturales, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas. Las iniciativas o proyectos educativos englobados bajo esta denominación pretenden aprovechar las similitudes y puntos en común de estas cuatro materias para desarrollar un enfoque interdisciplinario del proceso de enseñanza y aprendizaje, incorporando contextos y situaciones de la vida cotidiana, y utilizando todas las herramientas tecnológicas necesarias. (http://horizon.wiki.nmc.org/ , http://horizon.wiki.nmc.org/ )6
Las tendencias marcan cambios en la educación
Desde inicios del 2000 diversos estudios reflejaron un descenso más que apreciable en la proporción de alumnos en el ámbito de las disciplinas STEM. En el caso español, y según datos de Eurostat, sólo 15 de cada 1.000 personas han completado estudios en estos campos. Además, las posibles consecuencias de esta tendencia se magnificaban si se complementaba con análisis de futuro y de proyección de fuerza laboral, los cuales preveían un considerable aumento de las necesidades del mercado para estos mismos perfiles, alrededor de un 8% de ahora al 2025, frente al 3% previsto para el conjunto de ocupaciones.
En la actualidad, el impulso de iniciativas STEM se ha convertido en uno de los objetivos fundamentales de la planificación educativa no sólo de países como
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Estados Unidos, Reino Unido o Finlandia, sino también del conjunto de la Unión Europea y de diversos organismos internacionales. Incluso compañías líderes en diversos sectores, pero en general muy vinculadas al ámbito tecnológico, han unido esfuerzos con las administraciones públicas para desarrollar programas o iniciativas de fomento de las vocaciones tecnológicas entre los jóvenes. Otro elemento importante para considerar en este desfase entre necesidad y vocación surge cuando se toma en consideración el sexo de los estudiantes, puesto que dicha separación resulta más evidente en el caso de las mujeres. Esto ha motivado el diseño de iniciativas dirigidas exclusivamente a fomentar las vocaciones científico-tecnológicas entre las alumnas de educación básica y bachillerato.
En este mismo sentido merece la pena resaltar las intervenciones cada vez más generalizadas de investigadores o profesionales en los centros educativos, a través de conferencias, charlas, asesoramientos en proyectos de investigación, etc. También se han multiplicado las experiencias desarrolladas alrededor de la denominada ciencia ciudadana o citizen science donde el propio individuo contribuye a generar conocimiento científico. Todo este conjunto de actividades de divulgación ayuda a la “normalización” de la figura del investigador entre el gran público, y, por consiguiente, también entre los estudiantes. (Francisco Javier Gómez González, 2008, págs. 139-157)7 Ahora bien, además de este objetivo inicial, no deben olvidarse algunos beneficios colaterales que se están generalizando como resultado de toda esta marea pro-científico-tecnológica. Así, empieza a resultar natural que los
docentes de estas materias empiecen tímidamente a plantearse el uso de metodologías didácticas basadas en el aprendizaje por proyectos, así como el tratamiento de los contenidos desde situaciones cercanas al alumno, evitando en la medida de lo posible presentaciones excesivamente académicas o abstractas, que suelen contribuir a generar rechazo y desconectan la materia de la realidad cotidiana. Algunos ejemplos de aproximaciones de aula los podemos encontrar en los materiales generados por el conjunto de proyectos europeos STEM, y recogidos en la plataforma Scientix, de European Schoolnet, en los recursos disponibles en el National STEM Centre, del Reino Unido, o las actividades del proyecto Engage, que promueve una investigación e innovación responsables desde un enfoque indagativo a partir de áreas de conocimiento científico controvertidas.
Sin embargo, en los últimos tiempos se ha visto un cambio de tendencia en las acciones STEM, que posiblemente también se encuentre influenciado por el auge de la filosofía maker y los movimientos do-it-yourself, así como con la inclusión en el ámbito educativo del fomento del pensamiento creativo y del trabajo basado en actividades más competenciales y productivas. La integración de las habilidades artísticas y creativas con la educación STEM (STEAM) generan valor en aspectos como la innovación y el diseño, el desarrollo de la curiosidad y la imaginación, la búsqueda de soluciones diversas a un único problema.
Escuelas como la de Rhode Island School of Design, han liderado iniciativas de desarrollo en STEM, inclusive ha sido modelo de prueba e implementación como por ejemplo, en Corea del Sur donde se ha desarrollado un modelo propio de educación STEAM que incorpora el arte como modelo de creatividad presentada en abril de
2015, en Barcelona, donde se celebró la 1ª Conferencia Internacional STEAM con el objetivo de “reunir en Barcelona algunos de los proyectos más destacados y evaluados en el campo de la investigación, la metodología y, muy especialmente, la práctica relativa a la aplicación de STEM y STEAM, tanto en Europa como en Estados Unidos”. Entre las actividades presentadas se observaron monólogos y micro-teatros científicos “Guiones para la ciencia”, de la Universidad de Extremadura, o la Tinkering-zone del Museo Nazionale della Scienza e della Tecnologia "Leonardo da Vinci", de Milán. STEAM pretende otorgar una perspectiva creativa y artística a la educación STEM, y de este modo, complementar el aprendizaje de contenidos científicos y tecnológicos con el desarrollo del pensamiento divergente y el incremento de la creatividad de los estudiantes.