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ENTRE LOS USOS DEL SUELO, LAS INFRAESTRUCTURAS VIARIAS Y LA PLANIFICACIÓN URBANA

1.1 SECTOR TERCIARIO

1.1.5 TENDENCIAS Y ALTERNATIVAS LOCACIONALES DEL SECTOR TERCIARIO

El proceso de localización de las actividades terciarias por el territorio es complejo, teniendo en cuenta que “la palabra ‘localización’ tiene no solamente un significado espacial. Es también una manera de describir cualquier momento en el tiempo”. La cuestión más difícil que puede plantearsele a una empresa es dónde localizarse. De una respuesta adecuada dependerá que el negocio progrese con éxito, decisión en la que puede intervenir una diversidad de factores, que serán los que determinen en última instancia la distribución espacial.

Posiblemente uno de los factores prioritarios sea la reducción de los costes de funcionamiento. Esto parece ser así principalmente porque en el terciario, sobre todo en la rama de oficinas, los costes directos de utilización del espacio representan una proporción muy importante de los costes totales de la actividad; partiendo de unos costes muy elevados por el precio del terreno y de unos costes de construcción (aire acondicionado, garaje, servicios,...), hay que añadirle determinadas mejoras cualitativas en el edificio (COPLACO, 1979, 29).

Y estos costes suelen ser función de la accesibilidad tanto al empleo como a la información, la posibilidad de utilizar servicios en común y, por tanto, con un menor coste (en dinero o en tiempo), con otras actividades localizadas también en la misma ciudad y la mayor accesibilidad a los mercados tanto locales, regionales, nacionales e internacionales13, por lo que Asián (2002) ha llamado “economías de aglomeración”14.

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C O N T E N I D O T E S I S PASEO DE LA CASTELLANA, MADRID

FUENTE ALFOZ Nº74/75

Luego, no es extraño que algunos autores hablen de que “hay tres aspectos cruciales que se deben cuidar en una unidad comercial[15]: localización, localización y

localización” (GARROCHO, 2003, 204).

Desde la perspectiva del consumidor, en todos los casos éste sopesa el beneficio que le reporta la compra de un bien o servicio en un determinado establecimiento con los costes de transporte derivados de la separación espacial entre el lugar de origen y el posible destino (CHASCO, 1997, 4). Normalmente, el consumidor tiene varios puntos de oferta, que al combinarlos puede maximizar la utilidadde sus compras (es decir, “visitas a unidades comerciales”, “consumo de servicios de comercialización”, o “viajes a establecimientos comerciales”) (GARROCHO, 2003, 208). Es de todos sabido que, la probabilidad que un consumidor elija un establecimiento concreto depende de la separación espacial entre este y aquel, de la separación entre el establecimiento y sus competidores y de las características propias del establecimiento o “variables de imagen”.

Tradicionalmente los centros de las ciudades se han caracterizado por la mejor combinación de la proximidad y la buena comunicación. Pero, al empezar los problemas generales de las áreas interiores (obsolescencia de sus edificios e instalaciones, congestión del tráfico, contaminación...)16, y con la menor dependencia

de determinadas actividades, en general, de todas aquellas que no requieren de los contactos personales para la realización de sus negocios y que, en definitiva, su localización en los centros de las ciudades es mucho menos decisiva, pueden las empresas, en principio, lograr notables reducciones de sus costes a través de la política de localización de sus propios centros de trabajo, es decir, a través de actuaciones de descentralización espacial ligada a los precios del suelo y mejores condiciones funcionales.

Se produce el fenómeno conocido como “metropolización”: las actividades se extienden en grandes regiones urbanas. Surgen mercados de trabajo, siguiendo los criterios de Peter Hall, esto es, cuando la búsqueda de nuevos espacios urbanos y de vivienda en propiedad se produce a escala y distancia suficiente, dando lugar a un modelo de trabajo policéntrico, conocido en Estados unidos por Edege Cityo Suburban Downtowns, seguido por muchas poblaciones europeas. A ello contribuyó también el paso del transporte público al vehículo privado, favorecido a su vez por la construcción de autopistas de los años 50 y 60.

Así, la de localización de las primeras Grandes Superficies Comerciales del tipo Grandes Almacenes y Almacenes Populares hicieron su aparición en el propio centro de las ciudades, pero debido a los factores de encarecimiento del suelo urbano y a la saturación de las zonas comerciales tradicionales, comienza su expansión hacia la

PARQUE EMPRESARIAL LA MORALEJA FUENTE: PLAN REGIONAL DE ESTRATEGIA REGIONAL TERRITORIAL, 1995

periferia, ligada a los fuertes crecimientos demográficos fuera del centro de la ciudad y localizándose en puntos geográficamente accesibles. De manera general, como dice GARROCHO (2003), ”el desarrollo de los mercados comerciales depende de qué oferantes y consumidores coincidan en el espacio.”

También para la rama de oficinas, como en el caso de Atlanta en EE.UU. (URGOITI y otros, 1979, 31), la escasez de espacio para éstas en el centro de la ciudad contribuyó a la descentralización de las oficinas17. El factor más valorado fue la accesibilidad al

Centro y al Aeropuerto a través del anillo perimetral y las carreteras radiales.

Cuando la suburbanización, como difusión urbana hacia la periferia, comienza a ser una alternativa real, hay tres opciones de localización (AA.VV., 1991, 42): a) localizaciones en el centro urbano, como en el caso de las empresas que dependen en exceso de la función urbana, implantándose en estas zonas de localización tradicional, con elevados costes y carencias funcionales de todo tipo; b) trasladarse a una localización exterior en busca de espacio y funcionalidad de los edificios, con posibilidades de acceso y aparcamiento; c) combinación de ambos, es decir, descentralización productiva y espacial de ciertas funciones de la empresa en edificios con mejores dotaciones y flexibilidad, con localizaciones centrales de las funciones más estratégicas o representativas.

La estrategia de implantación de las empresas que se localizan fuera del centro de la ciudad se caracteriza por una dispersión periurbana, en busca de lugares atractivos a buen precio, con buena accesibilidad con el centro tradicional, facilidad de acceso a las redes de autopistas metropolitanas; y por una atracción por los aeropuertos y otros grandes nodos, que darían buenas conexiones con las redes nacionales e internacionales de telecomunicaciones.

Para Muller (1986, 44) las nuevas actividades económicas son cada vez más dependientes de factores como la mayor cualificación y disponibilidad de los recursos humanos, la existencia de centros de investigación y la calidad de vida18, y cada vez

más los suburbios ofrecen esas características .

En busca de esta mayor funcionalidad y calidad de los espacios productivos, las condiciones constructivas y urbanísticas de la mayoría de los distritos centrales de negocios (CBD, Central Business District19) no satisfacen estas exigencias, en

consecuencia, la demanda de este tipo de edificios ha inducido a la realización de grandes operaciones funcionales, que además han pretendido modelar o transformar profundamente el entorno en que tales edificios se han asentado, creando espacios de terciario especializados y conceptualmente nuevos (ESTEVAN, 1989, 75), es decir, a nivel micro-económico, la localización tiene muy en cuenta la disponibilidad de centros de ocio o deporte, proximidad a zonas de residencia y un entorno de elevada calidad

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EMPRESAS DE “HIGT TECH”IMPLANTADAS ENTORNO A LA ROUTE 128 FUENTE: URBANISMO Nº 11, 1990

ambiental, y la imagen de modernidad y prestigio asociada al lugar seleccionado. Aparecen las áreas o zonas empresariales (EDA, Enterprise Development Area).

E. Molina (1993, 51) señala: “Desde luego, esta tendencia está presente en las metrópolis de nuestro entorno económico [...]. La mayor parte del espacio para oficinas que se crea en las ciudades de América del Norte y en muchas europeas, se localiza en las periferias y en la mayoría de los casos siguiendo un modelo disperso que genera una enorme movilidad en automóvil privado y un fenómeno de congestión suburbano y decaimiento de los centros tradicionales (dos tercios de la edificabilidad construida en oficinas de nueva creación en el período 1967-1988 en la región metropolitana de Nueva York, se localizaron en el exterior de la ciudad de Nueva York)”.

En los datos del informe de la Atlanta’s Magazine para la ciudad de Atlanta (URGOITI y otros, 1979, 29, 31), ya mencionada, también se recogía la capacidad decisoria de localización apoyada en las posibilidades que ofrecía la red viaria, de tal forma, que supuso cambios en las estrategias, y los nuevos centros de oficinas (Office parks) se situaron preferentemente a lo largo del anillo viario (I-285) o las carreteras radiales del Área Metropolitana.

La accesibilidad iba a ser uno de los factores más valorados en los centros suburbanos, aunque la selección y calidad de los servicios ofrecidos, o existentes en los alrededores, se consideraban importantes para su éxito. Las previsiones apuntaban hacia un incremento de la concentración de Office parks en la zona norte del área metropolitana, ya que para los ejecutivos era un área de prestigio con zonas residenciales de calidad.

Los primeros centros de oficinas londinenses, a diferencia de los americanos, se apoyaron casi siempre en núcleos urbanos ya existentes, con estación ferroviaria, debido a que en Londres y en muchas de las ciudades europeas fue la comunicación por ferrocarril esencial para el desarrollo urbano periférico.

Un factor importante para la descentralización de oficinas fue la localización de personal, y las nuevas ciudades construidas cerca de Londres no parecían ser atractivas, debido a su escasez de población activa para ser empleada en esas actividades. Sin embargo, zonas de gran atracción para su localización fueron las próximas a los aeropuertos y aquéllas con amplias disponibilidades de aparcamiento y/o próximas a grandes centros de información (URGOITI et al., 1979, 28, 29).

Se sabe de los estudios realizados para esa ciudad, básicamente el de J.S. Wabe (1968) y P.W. Daniels (1968) sobre los procesos de descentralización de oficinas, que el mayor porcentaje de traslados de oficinas del centro de Londres a una zona suburbana,

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se realizaba dentro de un radio de unos 25 Km, un máximo de 50 Km. Económicamente no parecía viable descentralizar a más de 70 Km. En general, la mayoría de las empresas trataban de no localizarse a distancias excesivamente grandes del centro de la ciudad, sobre todo aquellos casos en que la descentralización era parcial. En el caso de Atlanta prácticamente todos los centros suburbanos de oficinas se localizaron dentro de un radio de 20 Km del centro urbano, y en la región de Nueva York hay tres anillos a 30, 65, y 100 Km en función de la distancia al centro (URGOITI y otros, 1979, 28, 29).

Más tarde, las décadas de los 80 y 90 estuvieron caracterizadas por importantes transformaciones socioterritoriales debidas, en parte, al desarrollo de las Tecnologías de la Información y Comunicación. En general, las actividades se desplazaban en el espacio con una mayor facilidad, buscando la optimación de los factores de localización y favoreciendo la especialización funcional de grandes áreas urbanas (CARAVACA y MÉNDEZ, 2003, 40), y los procesos simultáneos desconcentración y reconcentración de las ciudades, contribuyendo al crecimiento del llamado “espacio de flujos”.

Pero han observado que este nuevo encaje territorial tampoco ha conducido a la difusión espacial generalizada de las distintas actividades terciarias, los comportamientos locacionales de éstas no han sido indiferentes a las características de un espacio determinado. La cuestión, expuesta por UREÑA (2008), es saber qué personas o empresas son más o menos “inter-modales” o “uni-territoriales”; es decir, como señala, cuáles son las que pueden verse mas beneficiadas o menos de la utilización de la redes territoriales. Así pues, ¿qué empresas tendrían mayor facilidad para salir del centro urbano en el proceso de descentralización espacial?. Existen buenas candidatas para ello: actividades subordinadas (siguiendo la división de las distintas actividades de la empresa) en las que los espacios acogen diferentes niveles de función, especializándose en dichos niveles. Algunos ejemplos de localización de estas nuevas actividades han sido las industrias de alto nivel tecnológico y servicios avanzados en los suburbios (high- amenty suburbs) de Silicon Valley20 (California), el Norte de Carolina, la Route 128 de

Boston o Silicon Prairie (Dallas) (MULLER, 1986, 44).

En el estudio de Bonamy y Valeyre (1994)21se explica la localización de los Servicios

a la Empresas por dos características organizacionales: la especialización y división de tareas y la coordinación e integración. Según este estudio, cuando existe mucha especialización y poca necesidad de coordinación, la localización tiende a guiarse por las características particulares y especiales del lugar; mientras que, aquellas actividades con pocas necesidades de especialización y más coordinadas e integradas, la localización dependería más de la demanda y de las interacciones que conectan diversos puntos del espacio (ASIÁN, 2002).

Las actividades de carácter internacional de alto nivel, que precisan el contacto directo, han sido las menos afectadas por la desconcentración o descentralización urbana, los emplazamientos centrales mantienen su atractivo para estas ellas. Lo que sucede es que las empresas de decisión financieras o de capital comercial internacional se concentran en unas cuantas grandes metrópolis dentro de unas pocas manzanas (conectadas entre ellas), es el caso de las grandes compañías financieras en Manhattan, demostrandose, según los trabajos realizados por de Mitchell Moss (1986) y Nigel Thrift (1987), el papel que ha jugado las nuevas telecomunicaciones en esta concentración empresarial en unos pocos centros internacionales de finanzas (CASTELLS, 1989, 13, 14).

En otros trabajos sobre la localización de actividades, como los de Illeris (1991, 1994, 1996, 1997) y May (1997), entre otros, han señalado que los servicios “tradicionales o atrasados” han sido más proclives a localizaciones dispersas; sin embargo, contrariamente, los servicios “modernos o avanzados” tienden a localizarse de forma concentrada, y en áreas con mayores niveles de desarrollo (ASIÁN, 2002).

UREÑA (2008) clasifica las empresas en 3 grupos, en función de su dependencia al territorio y su acceso a redes. Las que están menos atadas son las grandes y pequeñas multinacionales, luego las empresas regionales o locales y las que tienen más dificil el cambio de localización son las franquicias, aquellas que no son la empresa madre.

En el caso concreto de Londres, han sido las actividades comerciales, las de construcción, de ingeniería y servicios diversos, que han realizado traslados totales, mientras que las compañías con traslados parciales han sido las compañías de seguros, banca y finanzas, servicios profesionales y científicos, etc.

En la región de Nueva York las empresas más móviles, para salir de Manhattan, fueron aquellas con mercados intermedios o locales, (URGOITI et al., 1979, 30). En esta región, el fenómeno de la descentralización de las actividades de oficinas ha tenido características especiales por su gran tamaño y por su carácter de concentración a escala mundial. Concentraba, en 1960, más del 10% del total del empleo de oficinas en Estados Unidos. Los quince subcentros de oficinas (5 millones de m²), que había en 1963, eran la cuarta parte del espacio de oficinas existente en Manhattan. Los cálculos realizados, observando las tendencias de estos subcentros, consideraban un crecimiento de 5 millones de m² de superficie para oficinas para el año 2000, sin embargo esta cifra aumentaría hasta 12 millones de metros cuadrados si había una política de potenciación de estos centros de oficinas suburbanos. El Second Regional Plan intentaba reducir la dispersión de oficinas, concentrándolas en centros en las coronas intermedia y exterior de la región de Nueva York. “La potenciación de los subcentros de oficinas se apoya fundamentalmente en el hecho de sus menores requerimientos en cuanto a transporte,

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C O N T E N I D O T E S I S CENTRO COMERCIAL CONTINENTE, LA CORUÑA

FUENTE: AGUIRRE VILA-CORO, J.A (1991)

al utilizar más eficientemente la infraestructura viaria y las líneas de transporte colectivo existentes. Sin embargo, todos ellos exigirían líneas de transporte adicionales al alcanzarse altas densidades.” (URGOITI y otros, 1979, 35).

También ha experimentado el fenómeno de la descentralización de las actividades de oficinas la región de París, algunos estudios sobre la implantación de oficinas (como Prévisions d’Implantation de Bureaux en Région Parisienne, 1971) han comprobado que la distribución de los edificios de oficinas en la región de París produce un desequilibrio, favoreciendo la zona occidental de la ciudad y áreas suburbanas adyacentes (URGOITI y otros, 1979, 35). Las áreas suburbanas de la región de París, eran (en el año 1979) Font de Seine, Maine-Mont-parnasse, Bercy-Gare y la Défense (URGOITI y otros, 1979, 36).

En cuanto a la actividad comercial, en el área metropolitana de París (AYUNTAMIENTO DE MADRID, 1993, 251), se produjo un desarrollo excesivo del comercio periférico, con una considerable desorganización comercial y urbana, a pesar del control al que se somete su expansión a partir de 1973, mediante legislación sobre urbanismo comercial. En algunos casos fueron las autoridades locales las que promovieron su implantación para conseguir beneficios económicos, aunque, según parece, esta rentabilidad no fue tan buena en ciertas implantaciones de este tipo.

Las políticas de descentralización, en París, consistían en conseguir un mayor equilibrio interregional, favoreciendo la implantación de centros o ciudades nuevas y acabar con la exclusividad del sector Oeste como zona de prestigio. El éxito o el fracaso de esta política de descentralización dependería de la terminación de los enlaces por carretera y ferrocarril con las ciudades nuevas, teniendo en cuanta la fuerte dependencia de la localización de oficinas con el transporte público (URGOITI y otros, 1979, 36).

En Madrid, el estudio realizado por el Gabinete de Economía Aplicada S.A. (1990) sobre el sector de oficinas privadas (AA.VV., 1991) mostraba que son las empresas que más han avanzado en el proceso de cualificación de su aparato direccional (empresas de informática por ejemplo) las que se han convertido en las principales candidatas a la salida en bloque a localizaciones exteriores al CBD.

El terciario decisional de orden superior es el que tiende a constituir agrupaciones, en centros decisionales, ubicándose generalmente, las dependientes de una unidad de explotación, en las zonas periféricas (Centro de Proceso de datos, Archivos y otros servicios auxiliares). En ningún caso la localización de las sedes centrales en las zonas tradicionales de máximo prestigio se cuestiona como en el ámbito bancario, mientras que en el sector del seguro hay mayor predisposición a la salida de los servicios centrales hacia localizaciones exteriores, buscando un edificio propio y mejores condiciones de

accesibilidad y ambiente.

La tendencia que ha dominado la localización del terciario en Madrid ha sido en la mitad norte de la almendra central, concentrándose en el Eje de la Castellana. El proceso de expansión territorial se inicia con el desarrollo de Azca que desborda los límites del nodo histórico del sector servicios formado por la Puerta del Sol-Neptuno- Cibeles-Plaza de España (BAHAMONDE y OTERO, 1999, 11), y se extiende por el arco Este- Oeste de la periferia municipal y enclaves pericentrales, localizándose en los ejes de los principales viarios, las carreteras de Barcelona, Burgos, La Coruña y Colmenar. En la periferia metropolitana se produce el mismo fenómeno de polarización, siguiendo la división Noroeste-Sureste cristalizada con la creación del área metropolitana en 1963 (BAHAMONDE y OTERO, 1999, 11), en las carreteras de la Coruña hasta Las Rozas y de Burgos hasta Tres Cantos, y el eje sureste proyectado en la carretera Barcelona y siguiendo con la de Extremadura, con el gran área de servicios de Móstoles y Alcorcón. La mayoría de los primeros edificios implantados en la proximidad de las carreteras citadas corresponden a las sedes sociales (algunos ejemplos son el edificio de I.T.T, en la N-II, y Seguros la Estrella, en la N-VI), pero hay también ejemplos de empresas que descentralizaron algunas de sus funciones, como son los centros de cálculo de algunos bancos (el Banco Bilbao en el Polígono Industrial de Alcobendas, y las Cajas de Ahorros en la Vaguada).

El eje de la carretera de Barcelona se ha desarrollado a partir de la importante concentración de industria limpia, en muchos casos oficinas de empresas industriales, existentes en la confluencia con la M-30 (Centro de I+D de Telefónica, Unysis, Flex, INEM, Amper, Grupo Anaya, etc.). El desarrollo del eje Alcobendas-San Sebastián de los Reyes ha sido más tardío, pero ha registrado un fuerte impulso en los últimos años (Parque Empresarial la Moraleja, Minipark del Soto de la Moraleja, Parque la Marina, etc.), y promociones en San Agustín de Guadalix (Neisa Norte). La descentralización más significativa cualitativamente de nuevos edificios de oficinas está en los parques empresariales en Las Rozas y Tres Cantos, y las instalaciones de los recintos feriales del