Según Arens, op.cit., existen tres grandes categorías de auditorías operativas: funcionales, organizacionales y cometidos especiales.
● Funcional: las funciones son un medio de caracterización de las actividades de un negocio, como la función de producción, comercialización, facturación. Existen muchas formas diferentes de categorizar y subdividir las funciones, y como lo indica su nombre, la auditoría funcional trata con una o más funciones en una organización. Cabe aclarar que la auditoría funcional tiene la ventaja de permitir la especialización de los auditores, por lo que éstos pueden desarrollar una especialización considerable en una o varias áreas.
● Organizacional: una auditoría operativa de una empresa trata con toda la unidad organizacional, tal como departamento, unidad de negocio, sucursal o empresa subsidiaria. El énfasis en una auditoría organizacional radica en la forma en que interactúan las funciones con eficiencia y efectividad.
● Cometido especial: el cometido especial dentro de la auditoría operativa surge a solicitud de la gerencia. Existe una gran variedad de este tipo de auditoría, por lo que podríamos señalar, a modo de ejemplo, la determinación de la causa de la poca efectividad de un sistema de
procesamiento de datos, la investigación de la posibilidad de comisión de fraudes en una división o sector de la empresa, las recomendaciones para reducir el costo de un producto fabricado, etc. El ejercicio profesional de la auditoría operativa en el ámbito del sector privado está a cargo de a)
auditores internos o de b) estudios de contadores públicos.
a) auditores internos: el auditor interno de una empresa ocupa una posición tan particular para
llevar a cabo auditorías operativas que en la práctica hay quienes llegan a utilizar los términos auditoría interna y auditoría operativa como sinónimos. Sin embargo no es correcto concluir que todas las auditorías operativas están a cargo de auditores internos, o que los auditores internos solo desarrollan auditorías operativas, ya que muchos departamentos de auditoría interna desarrollan auditorías tanto operativas como contables y con frecuencia lo hacen de manera simultánea. La ventaja que tiene los auditores internos al realizar la auditoría operativa es el mayor conocimiento acerca de la empresa y sus negocios. Con el propósito de maximizar su efectividad para la auditoría tanto contable como operativa, el departamento de auditoría interna debería depender directamente del Directorio o al menos, la Gerencia General. En el caso de existir, dentro de la estructura organizacional, la figura del contralor (“controler”), los auditores internos pueden reportar a esa posición.
b) Estudios contables: Cuando los estudios de contadores efectúa la auditoría de estados
contables, parte de la auditoría consiste en la identificación de problemas operativos y en efectuar recomendaciones que puedan beneficiar al cliente. Se pueden hacer las recomendaciones en forma oral, pero por lo general se hace mediante una carta a la administración. El conocimiento que obtiene el auditor externo acerca del negocio de un cliente para efectuar una auditoría proporciona información útil para dar recomendaciones operativas. También puede darse el caso de que un cliente contrate a un estudio de contadores para que efectúe auditorías operativas en una o más partes específicas de su negocio, aunque en la mayoría de estos casos es el personal consultor de administración del estudio de contadores, más que el personal de auditoría, quien presta estos servicios. Por lo general, una contratación así ocurriría sólo si la empresa no tiene personal de auditoría interna, o si el personal de auditoría interna carece de capacidad profesional para determinada área.
Al igual que en el caso de la auditoría de estados contables, la cualidad más importante para un auditor operativo es la independencia de criterio. Sobre esto, contrariamente a lo que es práctica habitual en el ámbito de las empresas de la Argentina, hay que destacar, que la asignación de responsabilidades a los auditores operativos también afecta su independencia, ya que el auditor no debería ser responsable de desarrollar funciones de operación en una empresa o para corregir deficiencias cuando se encuentran operaciones ineficaces o ineficientes. Esto es, si el auditor tuviera la autoridad para exigir la implantación de sus recomendaciones, en realidad tendría la responsabilidad de auditar su propio trabajo, en la próxima oportunidad en que llevará a cabo una auditoría, motivo por el cual se afectaría su Independencia. En este
sentido, el Instituto Norteamericano de Auditores Internos considera que es crucial la Independencia de los Auditores Internos y ha establecido en su Declaración de Responsabilidades de Auditoría Interna (Statement of Responsabilities of Internal Auditing), un requisito especial para la independencia : “Los auditores internos deben ser independientes de las actividades que auditan. Los auditores internos son independientes cuando efectúan su trabajo en forma libre y con objetividad. La independencia permite que los auditores internos rindan los juicios imparciales y no prejuiciados, que son esenciales para la conducción correcta de las auditorías. La objetividad exige que los auditores internos tengan una actitud mental independiente y una creencia honesta de su trabajo. Los anteproyectos de procedimientos, y el diseño, instalación y operación de sistemas, no son funciones de auditoría. Se supone que desarrollar tales actividades daña la objetividad de la auditoría.
Tal como se señalara anteriormente, la principal dificultad que se encuentra en la auditoría operativa, está en la decisión para seleccionar criterios específicos para evaluar si ha existido economicidad, eficiencia y efectividad. A diferencia de la auditoría de Estados Contables, estos tres aspectos resultan más difíciles de evaluar objetivamente que el cumplimiento o presentación de estados contables de acuerdo con Normas Contables Profesionales, ya que en auditoría operativa no existen criterios tan bien definidos.
Frente a esto, lo deseable es contar con criterios específicos antes del comienzo de una auditoría operativa, teniendo por fuente el desempeño histórico, desempeños comparables (“benchmarking”), y hasta criterios emanados de acuerdo a consenso entre los diferentes actores.
Respecto del informe de auditoría operativa, vale destacar, que usualmente es enviado sólo a la gerencia con copia a la unidad que se está auditando. La inexistencia de terceros como usuarios de los informes reduce la necesidad de una redacción estandarizada en los informes de auditoría operativa. Además, la diversidad que presentan las distintas auditorías operativas exige el planteamiento específico de cada informe para enfocarse al alcance de la auditoría, sus resultados y las recomendaciones respectivas.