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3.4 Referentes teóricos de la propuesta de la Espiral de la Paz: alfabetización

3.4.4 No-violencia para el cambio social: aproximación desde las perspectivas de

La transformación pacífica de conflictos y los estudios de paz dan un salto cualitativo cuando su aproximación tiene en cuenta el concepto de no-violencia, el cual consideramos ampliamente relacionado con la comunicación. Además, en esta investigación nos referiremos al concepto de no-violencia entendiendo que lleva siempre implícito el objetivo de no-violencia para cambio social, porque consideramos que el cambio social y la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos es uno de los pilares que sustentan la no-violencia tal como la concibieron maestros como Gandhi (2001).

No en vano, a nuestro modo de ver, la no-violencia es un elemento clave en cualquier iniciativa mínimamente realista de construcción de paz y entendimiento intercultural, el cual además mantiene una serie de comunes denominadores en los casos llevados al terreno de lo real por grandes líderes como Gandhi, King Jr., Berrigan, Mandela o Day (Berrigan y Dear, 1996; Gandhi, 2001; King Jr., 1961). Todos ellos fueron grandes comunicadores y crearon espacios para el empoderamiento y para compartir con la población herramientas que les permitiera mejorar la calidad de sus vidas (por ejemplo, a través de pequeñas cooperativas y proyectos de servicios sociales de ayuda mutua.

Gandhi (2001) puso en acción sus ideas sobre no-violencia proponiendo los términos indios ahimsa (no hacer daño) y Satyagraha (sat: verdad, agraha: fuerza). Gandhi hizo siempre especial hincapié en que no-violencia no significa pasividad, pero acción para conquistar el corazón del opresor, y es por ello que, para él, en el diccionario de la no- violencia la palabra enemigo simplemente no existe.

A este respecto, Richard Gregg, abogado y académico que acompañó de cerca a Gandhi en India y que estudió en profundidad sus acciones no-violentas, destaca que el empoderamiento y el estímulo sutil fueron una parte crucial de los secretos del éxito de los movimientos sociales liderados por Gandhi (Gregg, 1944). Tal como enfatiza Gregg, las más importantes y poderosas fuerzas naturales son silenciosas: gravitación, magnetismo, calor, ondas eléctricas, fuerzas sub-moleculares.

Tan ligero y sutil, pero al tiempo inmensamente poderoso, es el poder del amor- ternura y la acción no-violenta. Aquel que cree en la no-violencia ni asume las tesis de Rousseau de que todo el mundo es inherentemente bueno ni las de Calvin que dice que todos son pecadores. Gregg (1944: 151) subraya que todo el mundo tiene ambos potenciales, que son bueno o malo, aunque nosotros incluso añadiríamos que hay infinitas tonalidades grises

que hacen la realidad mucho más compleja que una simple dualidad entre buenos y malos. Teniendo en cuenta esta complejidad, se podría decir que el objetivo del luchador o del resistente no-violento es hacer florecer las potencialidades de todas las personas. Éste es también el objetivo de la comunicación para la paz, la pedagogía crítica para la paz y la propuesta de la Espiral de la Paz.

Todos los organismos vivos responden a estímulos. Según plantea Gregg:

El crecimiento es causado no por violentos estímulos, sino por suaves, dulces y gentiles estímulos prolongados. Y esto es más poderoso que ningún gobierno o campaña militar. Un ejemplo es el florecimiento de la vida en cada primavera. Toda la educación se basa en este factor también. Después de 10 años estímulos, niños pueden resolver problemas matemáticos que eran imposibles para Platón o Aristóteles. Los dictadores no pueden perdurar por relativamente largo tiempo porque su estímulo no es gentil. Podemos aplicar este principio a grupos, corporaciones o naciones. Grupos disciplinados de unos miles de personas, como el liderado por Gandhi, fueron capaces de enfrentarse a los disparos de los soldados y no correr. Necesitamos un buen estímulo espaciado y con un cierto ritmo, y por eso la falta de una victoria inmediata no prueba la ineficiencia del método (Gregg, 1944: 152).

Tal como expone Gregg, los métodos no-violentos llevan a una firme mejora de la situación, mientras que la violencia genera un resultado de doble fase con una inversión y pérdida de lo que al principio parecía haberse ganado. Es más, el grupo, la tribu o las especies que se basan de forma progresiva en estímulos sutiles, tienen más probabilidades de sobrevivir. Es cierto que la no-violencia es lenta en su acción, pero efectiva. Los sentimientos son extremadamente poderosos a la hora de guiar las acciones humanas. Y, según expone Gregg, el amor es el sentimiento superior. Lo que es más, un amor inteligente promueve hechos que propician relaciones normales, espacios seguros y entornos saludables que funcionan como mercados creativos de energía para personas de todas las edades. Ello, por tanto, reduce al mínimo la frustración, el odio, el resentimiento y la violencia (Gregg, 1944).

Gene Sharp (2005) ha descrito más de 200 estrategias y casos de acciones no- violentas en todo el mundo, aunque es cierto que esta descripción ha enfatizado más en las características de las diferentes estrategias o acciones tangibles, aunque en ocasiones los detalles sobre las infinitas modalidades de protesta (huelga de hambre, actos simbólicos, sentadas, boicot, etc.) hacen desviar la atención de la concepción de Gandhi y King Jr. sobre amar al enemigo, que desde nuestro punto de vista es la más grande e insuperable fuerza de la no-violencia. No-violencia no significa pasividad, sino acción, tampoco miedo, sino coraje, no silencio sino comunicación. No-violencia significa empoderar, compartiendo las esperanzas humanas para el cambio social, de modo que es más fácil entender el poder de la

desconocidas a oportunidades. Lo que es más, la no-violencia no existe si no es con el sentimiento de un grupo de gente compartiendo y dándose apoyo mutuo. Esto es lo que Martin Luther King Jr. llamó the beloved community en su famoso libro Stride Towards Freedom (Zancada hacia la libertad) (King Jr., 1961: 71-86).

King Jr. se inspiró en el concepto de Satyagraha de Gandhi (Gandhi, 2001). Además, King Jr. incluyó su fe cristiana en su concepto de no-violencia, que él define personalmente como «la fuerza de la verdad y del amor».

King Jr. subraya que los seres humanos tienen potencial para la bondad y la maldad, y la opción más inteligente es promover la bondad. Según King Jr. (1961), hay seis características principales para definir no-violencia:

-No es para cobardes, porque es activa.

-No busca derrotar o humillar al oponente, sino ganar su amistad y comprensión. No cooperación o boicots no son un fin en sí mismos, sino medios para despertar la moral del oponente. El objetivo es la redención y la reconciliación. El resultado o el periodo posterior a la no-violencia es la creación de la comunidad bien amada (the beloved community).

-El ataque es contra fuerzas o estructuras, no contra gente. Es una batalla entre la justicia y la injusticia. Es por ello que la tensión en Montgomery no era entre negros y blancos. Era la victoria de las fuerzas de la luz.

-El sufrimiento de los resistentes no-violentos tiene enormes posibilidades educacionales y transformadoras.

-La no-violencia evita no sólo la violencia externa, sino también la violencia interna de espíritu, cortando la cadena del odio.

-La no-violencia se basa en la convicción de que el universo está del lado de la justicia. El creyente en la no-violencia tiene profunda fe en el futuro, y esa es otra de las razones que explican por qué el resistente no-violento puede aceptar sufrimiento sin tomar represalias. Él tiene un acompañamiento cósmico.

Gandhi y King Jr. han sido tal vez dos de los más relevantes y conocidos líderes de los movimientos no-violentos, debido a su éxito en las campañas de no-violencia para la liberación de India de las cadenas de la colonia británica (el primero) y para el reconocimiento de los derechos civiles de la población negra en EE UU (el segundo). Pero no han sido en absoluto los únicos. Autores como Ackerman y Duvall (Ackerman y Duvall, 2000) han documentado cientos de acciones no-violentas exitosas durante el siglo XXI en países como Rusia, Polonia, Dinamarca, Sud-África, El Salvador, Filipinas, Israel-Palestina,

Argentina, Chile y Mongolia. La eficiencia y el impacto positivo de las acciones no-violentas ha sido y está siendo también promovida por cientos de organizaciones y actores locales, nacionales e internacionales.

El planteamiento inicial de esta tesis parte del convencimiento de que la comunicación es una parte esencial de la estrategia no-violenta, y a este respecto la profesora Gorsevski ha estudiado el poder y las características comunes de lo que ella denomina persuasión pacífica (peaceful persuasion). Siguiendo a Gorsevski (2005), también entendemos no-violencia como «un modo especial de persuasión que persigue minimizar la violencia y, en última instancia, resistir la opresión». Desde nuestro punto de vista, esta percepción debe completarse necesariamente con el concepto de amor y transformación que describen autores como Gandhi, King y Gregg, dado que el poder transformador de la no-violencia va mucho más allá de la simple resistencia.

Pese a todo, consideramos de interés destacar algunas de las aportaciones de Gorsevski en diferentes casos donde se encuentran elementos comunes de comunicación dentro de movimientos no-violentos que han tenido éxito.

Después de realizar un repaso en profundidad de las aportaciones y los estudios de caso de los autores arriba mencionados, podríamos destacar un listado de premisas (no excluyente) que han estado presentes en la mayoría de los procesos exitosos de no-violencia y de comunicación no-violenta:

-Respetar y empatizar con el otro

-Empoderar a las comunidades buscando los objetivos y esperanzas comunes y mejorando su calidad de vida

-Promocionando la participación de la población

-Considerar las estrategias no-violentas como algo más profundo que una demostración pacífica y utilizando el poder de la interacción humana, el poder del amor.

-Utilizar el lenguaje y el discurso para crear una identidad común gracias a los objetivos y sueños comunes, no a través de la oposición contra el otro o el opresor.

-El discurso es importante, pero es mucho más efectivo convencer a través de acciones y gracias al ejemplo. Todo comunica, y los actos comunican.

-La fe. Ello no implica que todos los practicantes de la no-violencia deban estar afiliados a una religión o ser creyentes en una deidad. Sin embargo, sí resulta cierto que los grandes ejemplos de movilizaciones no-violentas tienen este componente de fe que logra movilizar a la población y que, además, da esperanza para poder resistir o ser valientes ante los retos que plantea la no-violencia. Cuando alguien tiene una profunda fe, actúa con mayor seguridad y está más abierto a encontrarle un sentido a seguir los principios de la no-violencia, porque entiende a la comunidad humana y el universo como un todo. De lo contrario, si el individuo se percibe únicamente como un ser finito que sólo debe aprovechar un corto fragmento de vida y sólo preocuparse por su bienestar (un punto de vista hedonista) entonces resulta difícil aceptar ciertos sacrificios que exige la no-violencia para lograr un objetivo común. Cuando alguien concibe la vida como una continuidad que no termina en lo material, resulta más fácil abrazar la no-violencia.

-Hacer despertar los mejores potenciales de todas las personas de la comunidad

-Humanizar y crear espacios de convivencia o trabajo en equipo para descubrir que el otro es un igual con problemas, anhelos y esperanzas comunes.

-Aprender no sólo a respetar, sino también a disfrutar la diversidad.

La mayor parte de estas ideas conectan perfectamente con las propuestas de Freire y Reardon relativas a la educación para la paz y la necesidad de empoderamiento y de pensamiento crítico. De hecho, resulta imperativo que la metodología de la educación para la paz incluya la participación y ofrezca confianza a los aprendices, convirtiéndolos en protagonistas del proceso de aprendizaje. Esta aproximación debe estar presente en todas las fases de las actividades de aprendizaje: en el lenguaje utilizado en cada momento, en los espacios para la participación, en la distribución de los grupos, en la escucha emocional, en la comunicación no-violenta, en el respeto por las diferentes creencias sin renunciar a un debate constructivo y la promoción y estimulación del potencial propio de cada persona.