1. Consideraciones acerca de la justicia en un proceso de formación para la
2.2. El sujeto social complejo y sus aportes a la formación para la
2.2.3. La voz del cuerpo y de la emoción en un proceso de formación
Hemos decidido entender el cuerpo como aquel sitio donde acontecen los hitos que marcan la historia del sujeto, y por lo tanto, como determinante en el proceso de subjetivación. El cuerpo es texto y a la vez es voz. Como texto y como voz, como medio de vivencia y de expresión de sentimientos y emociones, el cuerpo es también medio y realidad de aprendizaje. Descubrimos el ser del hombre, configuramos relaciones humanas, buscamos la realización personal y social en un proyecto de vida desde el progresivo conocimiento del cuerpo. Para nosotros, esta dimensión del ser humano es fundamental en un proceso de formación para la reconstrucción de la dignidad.
El cuerpo cobija, tanto en su interioridad como en su exterioridad, aquellas vivencias de cuidado, de ternura, de comprensión, de respeto que ha ido teniendo a lo largo de los años y que quedan grabadas en él y nos posibilitan su lectura a través de las sonrisas, los abrazos, el brillo de la mirada…; vivencias que producen placer, alegría, sensaciones hondas de plenitud y dignidad y que alteran la corporeidad. Así mismo, el cuerpo como texto y como voz nos permite hacer memoria del sufrimiento, del dolor, de las huellas o marcas que dejan las experiencias frustrantes y deshumanizantes que producimos o nos producen.
La EDH nos llama la atención por plantearse de manera muy seria una caracterización de cuerpo y por evidenciar la tensión que se hace presente al mostrar que las identidades y el proceso de subjetividad ocurren en el cuerpo, de manera que no se piensa al sujeto siendo únicamente mental. Ellos le han asignado a la categoría ―cuerpo‖ dos grandes sentidos: el primero, se refiere al cuerpo físico; y el segundo, a lo que ellos denominan cuerpo emocional.
Cuando hablamos de que ―tenemos‖ cuerpo, en realidad nos estamos refiriendo al organismo, que no es otra cosa que el cuerpo físico. Y cuando hablamos de que ―somos‖ cuerpo, estamos hablando propiamente del ―cuerpo‖ como el lugar de depositación de las coordinaciones automatizadas; de los afectos y emociones; y del yo; y por tanto, de la memoria. (Jiménez et al., 2009, p. 40).
El cuerpo es donde está la memoria, porque es donde ocurren las ―operaciones automatizadas sobre el mundo‖, es decir, las formas habituales de responder y actuar (los comportamientos, las respuestas emocionales, los hábitos, etc.) ya sea en el plano de lo físico como en el plano de lo emocional. Cada cultura provee a los cuerpos de una serie de ―automatismos‖, que son los que constituyen el ―saber práctico‖.
Ahora bien, la idea de memoria que sostiene la EDH tiene mucho que ver con la acción del cuerpo y con la experiencia estética, porque mediante éstas es que se traen a la conciencia las ―operaciones automatizadas sobre el mundo‖. En el cuerpo está también la estructura emocional del sujeto y es donde se realiza la estructura del yo:
O sea, que lo que estamos denominando ―el cuerpo‖, es una construcción social y cultural que involucra una síntesis de por lo menos tres dimensiones de enorme complejidad: (i) una memoria de coordinaciones de operaciones automatizadas sobre el mundo; (ii) una estructura emocional compleja con capacidad de desdoblarse y desplegarse en su proceso incesante de constitución (o de disociación y/o negación); y (iii) una estructura compleja de ―imágenes de identificación‖ del sujeto consigo mismo. (Jiménez, Muriel, & Buitrago, 2008, p. 14).
Como vemos entonces, el ser cuerpo desde lo emocional, es de radical importancia en la EDH porque, para poder construir subjetividad, es necesario hacer el proceso de construcción de la memoria. Ahora bien, esta construcción de la memoria en el camino de la subjetivación es un
camino que puede ser muy difícil en el caso de aquellas personas que han visto menoscabada su dignidad. La memoria puede ser de difícil acceso por el dolor que traen ciertas experiencias.
El plano de los afectos puede ser suprimido y/o negado […]. Al contrario de las actividades plásticas, que en sí mismas despiertan los afectos, otras actividades propias del guerrero, tienden a erradicar el mundo de los afectos, tanto como los vestigios más antiguos de la memoria emocional.
Esto es, que interesará establecer para este texto, que en la vivencia propia de los grupos armados, se suprime el cuerpo, (por disociación y/o negación), por lo menos en esta dimensión de los afectos. (Jiménez et al., 2008, pp. 13-14).
Como ya hemos visto, la violencia, la exclusión, la opresión, todo atentado contra lo humano, tiene efecto sobre los sujetos, dentro de los cuales, la disminución del sí es uno de los principales. Así, una de las principales apuestas de un proceso de formación debe estar encaminada a denunciar la injusticia y, a su vez, anunciar caminos de recuperación. En esta tarea, el reconocimiento del saber del cuerpo es esencial, de manera que la recuperación del cuerpo, que ha sufrido y siente dolor, está al centro de nuestras reflexiones.
Las experiencias nos muestran cómo el dolor ante la injusticia lleva paulatinamente a los individuos a quedarse sin cuerpo. Para la EDH, esto implicaría la recuperación de la subjetividad a través de la recuperación de la memoria leyendo el texto y escuchando la voz del cuerpo en su afectividad. PROPAZ desarrolla la categoría de cuerpo como un elemento necesario para dar cuenta de la habilidad del autoconocimiento desde la relación consigo mismo y como elemento fundamental para construir las habilidades para la paz18. Para ellos el cuerpo es el centro del reconocimiento de historias, creencias y sucesos, además de ser el sitio que físicamente da cuenta de unas particularidades propias del ser humano, como lo son sus manos, sus brazos, piernas, ojos y demás partes del cuerpo, que aunque parezca tan obvio, es el medio por el cual el sujeto puede expresarse y puede entrar en relación con los demás. De igual forma, ellos reconocen también que ese cuerpo es un cuerpo que siente y se expresa, y por lo tanto, que requiere de cuidados especiales y que merece también ser escuchado. INWENT nos permite afianzar la idea
18PROPAZ ha producido tres cartillas formativas: Desarrollo de habilidades para la construcción de la paz.En todas ellas tiene un apartado ―soy cuerpo‖.
de un sujeto que aprende por medio de y con su cuerpo, porque todas las actividades y talleres que allí se realizan incorporan los movimientos corporales, ya sea desde los ejercicios de calentamiento, generadores de confianza en la conformación de grupos, hasta los ejercicios con objetivos específicos como los teatrales, de educación para la paz, de memoria histórica, de derechos humanos, de género, de interculturalidad, de resolución de conflictos o de evaluación. Por medio de estos ejercicios corporales ellos trabajan los diversos ejes temáticos del curso.
Valiéndonos de INWENT podemos considerar cómo el cuerpo también puede ser entendido como aquel espacio que permite dar desarrollo a toda una serie de actividades que evidencian la capacidad de hacer y de actuar del sujeto, ya sea desde acciones netamente motoras, hasta talleres propiamente intencionados que dan cuenta de que ese cuerpo puede llegar a tener voz y acción en el mundo, por medio de la capacidad de acción que tenga el sujeto con él19.
Por último, decimos que nuestra corporalidad es una dimensión que nos abre a los demás, especialmente al dolor y al sufrimiento ajeno. Esta realidad es de suprema importancia para una propuesta pedagógica que busque la dignificación de los sujetos mediante la valoración de sentimientos y emociones de compasión y solidaridad ante el mal, expresado como injusticia, que es sufrido por otros. Al explicar el IC de Adorno, Tafalla (2003) retoma la importancia del concepto mimesis en su propuesta ética. La dimensión de la mimesis en el IC adorniano hace de éste una propuesta con contenido material y concreto que se conecta con la realidad, con las situaciones cotidianas de injusticia e indignidad de los individuos. Dice la autora:
19 Traemos una de las propuestas de INWENT sobre las ideas planteadas y que se haya en ―Hacia una paz transformadora. Una propuesta metodológica a partir de la experiencia pedagógica‖.
En el curso ‗Creando una Cultura de Paz‘, los ejercicios teatrales se usan como instrumentos esenciales de acceso a los temas de paz, resolución de conflictos, interculturalidad y género. En algunos casos se trata de ejercicios aparentemente sencillos, pero su evaluación puede alcanzar un nivel de profundidad enorme a la hora de reflexionar colectivamente sobre los respectivos temas. La vinculación entre el trabajo teórico sobre contenidos y la aplicación de dinámicas teatrales se hace especialmente evidente en el módulo ‗Transformación de conflictos‘. En este módulo, el teatro se usa como medio para facilitar el acceso personal a las experiencias y conductas propias en situaciones de conflicto, lo cual sirve de base para luego desarrollar los razonamientos conceptuales. En esta interacción dinámica entre la acción y la reflexión se analizan los modelos de conflictos con respecto a su relevancia para la práctica, y se desarrolla una discusión crítica sobre las posibilidades y los límites de su aplicación (INWENT, 2008, pp. 17-18).
Ante el dolor ajeno, lo primero que reacciona no es la racionalidad, sino nuestro cuerpo, sacudido por el dolor de los cuerpos ajenos. Es sentirse afectado por el dolor de los otros, esa reacción impulsiva y corporal, es lo que Adorno denomina mimesis. Para él, las normas éticas serán verdaderas cuando surjan de este impulso mimético, como reacción ante una situación concreta, pero no cuando se formulen de manera fría y abstracta desde una razón alejada de la realidad (p. 62).
El cuerpo entonces, en toda la amplitud del término y de lo que conlleva, es el medio por el cual los seres humanos nos comunicamos con los otros y con el mundo, nos hace evidentes, nos permite ocupar un espacio en el mundo, y nos permite físicamente dar cuenta de nuestras funciones motoras para poder decir, poder hacer, poder entrar en contacto con los otros y poder contar aquello que nos ha sucedido, compartiendo con los otros y aprendiendo con ellos y de ellos. En el siguiente capítulo, ahondaremos en una idea conectada con lo hasta aquí expuesto: la relación dialógica que se da en el encuentro afectivo y que tiene en cuenta el mundo de emociones que posee cualquier sujeto.