CUADERNO II: El marco de este cuadro
7. El Zorro
Al trabajar con marcos de referencia, una idea importante es que quizás la mejor forma de evitar caer en un marco inútil, es
robándonos el marco de la otra persona. Al asumir los criterios y
juzgarnos), la dejamos sin espacio para maniobrar—sin la posibilidad de establecer su marco.
Considera el ejemplo de una ocasión donde me encontraba con una mujer en casa. Cierta timidez de parte de ella me daba a entender que en cualquier momento ella estaba lista para patear el tablero y ofrecer resistencia, diciendo cosas como “vas a pensar que soy una chica fácil,” etc. Ésta es una forma como las mujeres establecen el marco, forzando al hombre a asumir la posición del que busca convencerlas de lo contrario. Y es un marco genial, de verdad: las mujeres lo vienen usando por siglos.
Esa ocasión decidí tratar algo diferente, y antes de que ella establezca ese marco, me lo robé, y mientras nos besábamos, me hice hacia atrás, volteé mi cara hacia un lado, y le dije seriamente “qué pena... ahora vas a pensar que soy un chico fácil, que hago esto con todas las mujeres...” Ella empezó a decir cosas como “no, para nada” mientras buscaba reiniciar el contacto. A esto dije una vez más “sí... le vas a decir a todas tus amigas que yo hago de todo con todo el mundo...” y me dijo de manera definitiva “no, deja... ven acá.”
Asunto resuelto—y lección aprendida desde entonces. Al anticipar un mal marco, y usarlo yo, en efecto me lo robé: no sería orgánico que, luego de que ella insista que lo que estamos haciendo no me convierte en un “chico fácil,” que ella sienta vergüenza y me diga lo mismo. Es mi marco ahora, ya no le sirve resistir de esa manera.
Es hasta cierto punto humorístico la forma como uno puede forzar a la otra persona a un marco al establecerlo nosotros primero. Toma por ejemplo el hecho de que muchos hombres sienten que no son lo suficientemente atractivos, o que son muy bajos, calvos, gordos, etc. El día que dejé de preocuparme de lo que una mujer piensa de mi físico fue cuando descubrí que las mujeres se preocupan cien veces más de su apariencia que los hombres. Es por esto en parte que señalar algo acerca de la apariencia de la mujer (comentar acerca de la combinación de ropa que lleva, peinado, etc.) revierte el marco usual: ella deja de ser la que te está catalogando a ti, y pasa a ser la catalogada.
No tiene que ser una “falla” lo que señalas, sino más como un comentario neutral, como insinuar que “esa cartera queda muy... interesante con el conjunto.” Mientras ella se pasa el rato
preguntándose qué quieres decir con “interesante,” es casi imposible que ella te esté juzgando a ti. Usa la paranoia femenina a tu favor.
Lo mismo sirve para el problema de algunos estudiantes de seducción de ser considerados “raros” o que están actuando de forma “extraña” (esto ocurre en parte por no calibrar y por no establecer el marco en las situaciones nuevas en que nos encontramos). Una forma de robarse el marco para evitar caer en ese patrón es, en algún momento que la mujer hace un comentario no-gracioso, o cuando muestra un rasgo de humor bizarro, simplemente mirarla como diciendo “¿Te sientes bien?,” o decirle algo como “Eso es lo más extraño que he oído en toda la semana... pero no importa, igual te quiero...” A la vez que nos robamos el marco, evitando que ella diga que algo que hacemos es “raro,” reforzamos el meta-marco que nosotros somos el tipo de hombre con quien ella puede actuar naturalmente sin ser juzgada.
Igualmente podemos robarnos el marco de forma lúdica, por ejemplo diciéndole a una chica que nos mire a los ojos al hablar con ella, y no a la bragueta; o señalar a nuestros ojos y decir “oye, porsiacaso mis ojos están aquí” (dando a entender que deje de mirar nuestro cuerpo—objeción frecuente, en especial usada por las mujeres con grandes atributos y vestidos pequeños).
Ese tipo de comentarios por lo general provoca una risa, y es un buen punto de partida para establecer un marco lúdico, pero tienes que tener en cuenta los demás marcos y el meta-marco que quieres establecer: ser graciosito y hacer que se ría no representa de por sí un dominio total del marco.
Ejercicio: Existen escenarios donde los hombres frecuentemente caen en marcos nada favorables establecidos por las mujeres. Piensa en distintas formas en las que te puedas robar el marco en las siguientes situaciones (¿puedes pensar en otros escenarios similares?):
• El marco en que ella te quiere de manera superficial.
• El marco en que ella está sobreactuando para agradarte.
• El marco en que ella es una jugadora y busca aprovecharse de ti.
• El marco en que ella está buscando tenerte a solas para aprovecharse de ti.
Por ejemplo, algo como decirle “Siempre que conozco a una mujer, por lo general se me quedan mirando como anonadadas, y no se preocupan de conocerme por quien en verdad soy... espero que tú seas distinta.”
Ten en cuenta que frecuentemente un efecto de robarse va a ser provocar una risa, cuando ella reconozca que estás usando un marco que ella misma usa frecuentemente. Sin embargo, no pienses que estás contando un chiste, sino que te estás robando su marco de referencia. Ésta es una excelente forma de evitar objeciones, al usarlas antes que la otra persona tenga una oportunidad de usarlas hacia nosotros.