IMPACTO DE DIFERENTES FORMAS DE MALTRATO EN EL DESARROLLO PSÍQUICO DEL NIÑO VÍCTIMA DE VIOLENCIA
INTRAFAMILIAR
Trabajo de Grado para optar al Título de MSc. en Psicología Clínica Línea de Investigación en Desarrollo Psíquico
Psic. Blanca Alicia Sanguino Calderón.
Co-autora (s) de la Investigación:
Nubia Esperanza Torres Calderón.
Maggui Gutiérrez de Salamanca (†).
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
RESUMEN
El maltrato infantil ha sido un campo problema de
investigación durante las últimas décadas, a partir de la
profundización, supervisión y análisis de 3 casos clínicos de
pacientes menores de edad se puede apreciar y comprender el
impacto de diferentes formas de maltrato en el desarrollo psíquico del
niño víctima de violencia intrafamiliar desde una perspectiva
psicoanalítica. El enfoque teórico de esta investigación, como lo es el
psicoanálisis, permitió vislumbrar y entender funcionamientos
individuales, familiares, institucionales y sociales que promueven o
frenan el desarrollo psíquico de los pacientes y el desarrollo de sus
procesos psicoterapéuticos. A partir de comprensiones realizadas de
dinámicas institucionales de los pacientes en situación de refugio, se
emiten especificaciones a modo de recomendación con la finalidad de
promover el crecimiento y mejoras a nivel institucional que permitan
a las personas que ingresen, encontrar espacios propicios para la
recuperación de sus malestares y desarrollo personal. Este trabajo se
encuentra inscrito dentro de la línea de investigación en Desarrollo
Psíquico de la Maestría en Psicología Clínica de la Pontificia
Universidad Javeriana de Bogotá.
Palabras claves: maltrato infantil, desarrollo psíquico, estado
mental de supuesto básico, splitting forzado, reverie,
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN 6
1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN 15
1.1. Objetivo general 15
1.2. Objetivos específicos 15
1.3. Metodología de la investigación 15
2. MARCO TEÓRICO REFERENCIAL DE LA INVESTIGACIÓN 21
2.1. El maltrato infantil en la actualidad 22
2.2. Referentes conceptuales y teóricos psicoanalíticos 28
2.3. Organización y funcionamiento de la personalidad 33
2.4. Modelo de organización familiar 36
2.5. Estado mental de Supuesto básico 39
2.6. La dimensionalidad como un parámetro del funcionamiento
mental 43
2.7. La configuración continente-contenido 47
2.8. La función de Reverie 48
2.9. El Splitting forzado 49
2.10. Antecedentes investigativos y teóricos sobre el maltrato
infantil y abuso sexual desde la perspectiva psicoanalítica de
3. MATERIAL CLÍNICO: ELEMENTOS DE ANÁLISIS Y
REFLEXIÓN 66
3.1. Estrella, un mundo externo decorado para la fiesta familiar 66
3.2. Carlos, el súper héroe de un mundo apuñalado 99
3.3. Daniel, el crecimiento psíquico a partir de la experiencia
emocional 132
4. REFLEXIONES FINALES 151
4.1. La condición del desarrollo psíquico y el maltrato 151
4.2. Situaciones que promueven el desarrollo de la psicoterapia y sus
limitaciones 159
4.3. Recomendaciones finales 163
INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
El maltrato puede ser considerado como la actuación de una
conducta violenta y abusiva ejercida por una persona hacia otra
persona en situación de minusvalía, indefensión o debilidad.
Cuando se habla de maltrato intrafamiliar, este es considerado
como cualquier tipo de abuso de poder por parte de un miembro de la
familia sobre otro. Este abuso puede incluir maltrato físico,
psicológico o de cualquier otro tipo. La víctima de violencia
intrafamiliar puede ser cualquier persona considerada cónyuge del
agresor o que haya convivido de alguna manera con él. Así, podría ser
hacia un conviviente actual o ex pareja, entre padres de un hijo
común, o hacia un pariente consanguíneo hasta el tercer
grado. Además, es importante destacar que dentro de la violencia
intrafamiliar están considerados el maltrato infantil, la violencia
hacia el adulto mayor, hacia minusválidos y entre cónyuges. En este
último tipo de maltrato el más común es de parte de los hombres
hacia las mujeres. (Sevilla Villalta, 2008)
Los tipos de actos considerados como parte de la violencia
intrafamiliar son golpes o incidentes graves, insultos, manejo
económico, amenazas, chantajes, control de actividades, abuso
sexual, aislamiento, prohibición de trabajar fuera de casa, abandono
afectivo, humillación y no respeto de opiniones. Todos estos tipos de
maltratos se pueden clasificar en físicos, los cuales son considerados
actos que atentan o agreden el cuerpo de la persona tales como
empujones, bofetadas, golpes de puño, golpes de pies, etc.
Psicológicos, cuando hay actitudes que tienen por objeto causar
pensamientos de la persona a quién se está agrediendo como las
descalificaciones, insultos, control, etc. Sexuales, cuando existe una
imposición de actos de carácter sexual contra la voluntad de la otra
persona, como por ejemplo exposición a actividades sexuales no
deseadas, o la manipulación a través de la sexualidad. Y económicos,
cuando no se cubren las necesidades básicas de la persona y se
pretende ejercer control a través del manejo de recursos económicos.
(Sevilla Villalta,. 2008)
El maltrato intrafamiliar puede ser estudiado desde varias
perspectivas como la biológica, donde en algunos casos con lesiones
en el sistema límbico, en los lóbulos frontales y temporales o
anormalidades en el metabolismo de la serotonina pueden
predisponer a la agresión. Desde la perspectiva del contexto
específico, se plantea que hay diferencias en la expresión de la
violencia en medios rurales y en medios urbanos debido a que los
factores estresantes que las generan en dichos ambientes son
distintos. Desde la perspectiva social, que según sus investigaciones
demuestran con evidencia que los aspectos sociales juegan papeles
importantes en la expresión de las conductas violentas, uno de ellos
es la trasmisión intergeneracional de la violencia. Desde la
perspectiva psiquiátrica, se explican las altas tasas de depresión y
estrés post-traumático que presentan los testigos y víctimas de
violencia. Igualmente establece que el abuso de sustancias y de
alcohol, así como los trastornos de personalidad limítrofe o antisocial
incrementan de manera considerable el riesgo de violencia. Y desde
una perspectiva psicológica, se ha demostrado, según resultados de
investigaciones realizadas, que los padres que más maltratan son
aquellos que poseen baja autoestima, tienen antecedentes de
son dependientes al alcohol y sustancias psicoactivas. (Sevilla
Villalta, 2008)
El maltrato intrafamiliar es el contexto donde se vivencia el
maltrato. En las familias donde existe maltrato se ven afectados de
una u otra manera los niños del núcleo conyugal. En muchas
ocasiones la violencia no solo es ejercida entre los conyugues sino
recae sobre los hijos y los hijastros. Surge entonces el maltrato
infantil, considerado como cualquier acción (física, sexual o
emocional) u omisión no accidental en el trato hacia un menor, por
parte de sus padres o cuidadores, que le ocasionan daño físico o
psicológico y que amenaza su desarrollo físico y psicológico.
El maltrato a los niños es un problema universal que ha
existido desde tiempos remotos, sin embargo es en el siglo XX con la
declaración de los derechos del niño (O.N.U. 1959), cuando se le
considera como un delito y un problema de profundas repercusiones
psicológicas, sociales, éticas, legales y médicas.
El maltrato infantil no se puede definir de una sola manera,
pues no existe un límite claro y preciso sobre la forma en que se
presenta. En la actualidad el maltrato infantil se define como todas
aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico,
cognitivo y emocional del niño, cometidas por personas, instituciones
o incluso la propia sociedad. Supone la existencia de maltrato físico,
abandono, maltrato psicológico o abuso sexual. Esta definición está
relacionada con la existente en el manual de psiquiatría DSM-IV.
(Hernández, 2005)
Según Hernández (2005), en la actualidad se ha presta mayor
legislación, programa o procedimiento, que por acción o por omisión,
ejerzan los poderes públicos o privados, y los profesionales que al
amparo de la institución, vulnere los derechos básicos del menor, con
o sin contacto directo con el niño.
Partiendo de las definiciones que se han dado por muchos
investigadores, tras el estudio de situaciones de violencia y maltrato
infantil a lo largo de las últimas décadas, se puede ver que lo común
encontrado es que los niños suelen ser objetos de mal trato. La
mayoría de los datos históricos que existen sobre el respeto a los
derechos de los niños por parte de muchas culturas de la antigüedad,
corroboran esta situación. La atención jurídica y médica de los
menores maltratados empezó a surgir a mediados del siglo XIX.
(Arruabarrena & De Paúl, 2005)
Médicos como el francés Tardieu y el estadounidense
Silverman, fueron pioneros en publicar estudios realizados sobre el
maltrato infantil. Fue Silverman quien demostró, con estudios
radiológicos, las consecuencias no visibles de los maltratos. Sin
embargo, el primer proceso judicial que defendió a una menor por el
maltrato recibido por su propia madre, tuvo lugar en 1874 en
Estados Unidos. La acusación fue realizada por la Sociedad
Protectora de Animales, por cuanto no existía ley alguna que
amparase a los menores, aunque sí a los animales en general. Estas
labores pioneras dieron como resultado que antes de que acabase el
siglo se creasen dos sociedades pro derechos de los niños: The Society
A partir de la segunda mitad del siglo XX, a raíz del
reconocimiento del ser humano como sujeto de derecho, empezó a
prestársele la debida atención a los derechos de los niños. Con la
atención focalizada en estos problemas de tipo legal, surgió también
el interés por la atención y prevención del fenómeno de maltrato
infantil. Uno de los primeros trabajos realizados fue publicado en el
año 1962, y llevaba por título “El síndrome del niño apaleado”, lo que
incentivó una especial atención a las víctimas del maltrato infantil y
una reformulación de las medidas legislativas y de sensibilización de
la opinión pública sobre el problema. (Arruabarrena & De Paúl, 2005)
A través de los estudios realizados sobre el maltrato infantil, se
ha intentado explicar sus causas a partir de diferentes modelos.
Desde el modelo sociológico, se considera que el abandono físico es
consecuencia de situaciones de carencia económica o de situaciones
de aislamiento social. Desde el cognitivo, se lo reconoce como una
situación de desprotección originada como consecuencia de
distorsiones cognitivas, expectativas y percepciones inadecuadas de
los progenitores o cuidadores en relación a los menores bajo su
protección. Desde el modelo psiquiátrico, se considera que el maltrato
infantil es consecuencia de la existencia de estados psicopatológicos
en los padres. Desde el modelo del procesamiento de la información,
se plantea la existencia de un estilo peculiar de procesamiento en las
familias con menores en situación de abandono físico o negligencia
infantil, y desde el modelo de afrontamiento del estrés, se establecen
maneras de evaluar y percibir las situaciones o sucesos estresantes
vividos en las familias. (Hernández González, s.f.)
Según un comunicado ofrecido por la UNICEF (2009), cientos
maltrato físico o psicológico, y un gran porcentaje de adultos piensa
que se trata de una práctica normal de educación y socialización. Se
llegó a obtener estos resultados tras un estudio de recolección de
información en 16 países de la región, donde hasta un 80% de los
adultos encuestados, consideraba natural recurrir al maltrato
infantil, incluido el castigo corporal, para imponer disciplina.
En Colombia, según cifras reveladas por el estudio, un 42 % de
mujeres afirmó que sus parejas o esposos castigaban a sus hijos e
hijas con golpes. (Unicef 2009, citado en El Universal 2009). Según
las cifras ofrecidas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,
el maltrato infantil se ha incrementado en Colombia. Al 16 de junio
del presente año se habían registrado 29.700 casos. (ICBF, citado en
Caracol 2008).
Las estadísticas ofrecidas por el Instituto de Bienestar familiar
en Colombia, indican que el maltrato infantil sigue en aumento.
Entre enero y abril del 2008, se presentó un incremento del 18%, con
relación al mismo periodo del año 2007. Pese a los esfuerzos
desplegados por los gobiernos, en Colombia no se ha desarrollado
aún una respuesta eficaz contra el maltrato infantil y una de las
principales dificultades es el bajo registro de información sobre su
real dimensión y características. (ICBF, citado en Caracol, 2008).
“En Colombia actualmente se intenta promover la prevención
de la violencia intrafamiliar, según lo informó la señora Blacina
Hurtado Hurtado” (Citado en Parra Tobón, 2010), trabajadora social
del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. Actualmente
desde esa institución se adelantan campañas de capacitación para
objetivo de evitar dicho flagelo. De igual manera se realizan talleres
lúdico-pedagógicos con los niños, en sectores vulnerables de
Medellín, como la Comuna 13, en donde este proyecto se ejecuta en
todos los hogares comunitarios, los jardines infantiles y cinco
instituciones educativas. En los talleres se trabajan temas claves en
la prevención de la violencia como, la solución pacífica de los
conflictos, el desarrollo de habilidades sociales para interactuar con
los demás y enfrentar, de manera positiva, las dificultades que se
presenten al interior del núcleo familiar. (Parra Tobón, 2010)
La categorización y cuantificación del maltrato sirve para
ubicarlo dentro de un contexto social, pero no es posible dejar de lado
la significación individual de este acto en quien lo ejerce y quien lo
padece, que sin duda alguna desencadena o instaura una serie de
funcionamientos, procesos mentales y vinculares inadecuados.
La mayoría de las investigaciones sobre el maltrato familiar se
centran en las causas y consecuencias legales, físicas y psicológicas
de la mujer víctima del maltrato ejercido por el hombre. Sin embargo
en estas situaciones de violencia intrafamiliar, aparecen, en la
mayoría de los casos, evidencias de funcionamientos familiares donde
parece desaparecer o invisibilizarse a los hijos de estas mujeres
víctimas, quienes también han sido víctimas de uno o varios tipos de
maltrato, pero que han vivido de manera diferente el impacto
emocional ante esa situación. En ellos no solo se dio el golpe o la
agresión verbal, sino el derrumbe de la construcción de familia buena
o mala que había en su psiquismo.
Pensar acerca de las consecuencias del maltrato infantil en el
psiquismo de las víctimas, se puede intentar desde la perspectiva
familia conyugal, cuya descripción de organización plantea dos
sentidos, como un estado momentáneo y como una tendencia
general. Cuando la familia es presidida por una pareja (no
necesariamente los padres verdaderos), se considera que en esta
combinación, ambos desempeñaran las funciones de generar amor,
promover esperanza, contener el dolor depresivo y pensar, así como
contener la expresión negativa de estas. Los otros miembros
dependerán de ellos para estas funciones. Visto desde esta
perspectiva, a partir de las construcciones de vivencias y
observaciones de las relaciones madre-padre, madre-hijo, padre-hijo,
se intentará comprender el funcionamiento y estado mental del
paciente.
Desde la concepción de familia planteada por Meltzer (1990), en
su libro Familia y comunidad, se puede ver que las funciones de ésta
se desarrollan de manera que la madre y el padre son en pareja esa
figura que determina funcionamientos, pensamientos, sentimientos
en el niño. Así pues, cuando un niño es bien sostenido y contenido en
una atmósfera en la cual las funciones parentales se realizan
positivamente, éste crecerá y se desarrollará con el sentid de
seguridad y confianza necesarias para el desenvolvimiento de sus
aptitudes individuales, para su crecimiento físico y sus logros
intelectuales. (Botero, 2008)
Es innegable la existencia de múltiples esfuerzos para la
comprensión del fenómeno del maltrato, sin embargo la dimensión
del problema sigue en aumento, lo que justifica que continúe su
investigación desde distintos vértices, apuntando a comprensiones e
intervenciones para ayudar a la disminución del problema. Es por
específicamente en el psiquismo de niños maltratados, desde las
compresiones que permiten los acercamientos psicoterapéuticos.
El presente trabajo se inscribe en los esfuerzos que desde la
Maestría de Psicología Clínica desarrollamos profesores y estudiantes
con el objetivo de comprender el fenómeno del maltrato desde la
atención a mujeres maltratadas y a sus hijos en una institución
creada para este fin. Surge entonces la necesidad de conocer y
explorar la situación psíquica de sus hijos, que son en quienes
enfocamos nuestro trabajo psicoterapéutico.
Se pretende en este proyecto explorar minuciosamente el
material recopilado en protocolos de sesión, a lo largo de un proceso
psicoterapéutico de tiempo limitado (15 sesiones), de corte
psicoanalítico, con el que se intentará comprender: ¿Cómo afronta el
psiquismo del niño el maltrato?, Así mismo, ¿Cuáles son los efectos psíquicos que se producen tras la presencia, atención o intervención de la terapeuta durante el proceso psicoterapéutico?. Ésta pregunta es abordada desde una metodología de investigación cualitativita, de
investigación – intervención, método propio de la Psicología Clínica y
se inscribe el Grupo de Investigación “Sujeto y Relaciones”, en su
1. OBJETIVOS Y METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
1.1. Objetivo General
A partir de un proceso de psicoterapia de orientación
psicoanalítica, explorar la manera cómo repercute en el psiquismo
del niño el maltrato del cual ha sido víctima.
1.2. Objetivos Específicos
1. Explorar el estado mental y el funcionamiento psíquico de
niños que han sido víctimas de diferentes tipos de maltrato.
2. Reconocer y comprender los movimientos psíquicos que se
dan durante el proceso psicoterapéutico.
3. Generar a partir de esta exploración, recomendaciones
terapéuticas y de atención que favorezcan la condición de las
personas inmersas en situaciones de maltrato.
1.3. Metodología de la investigación
1.3.1.
Esta investigación se realizó desde la metodología de
investigación cualitativa, modalidad de investigación-intervención, a
partir del estudio de tres casos clínicos. Con la investigación
realidades, su sistema de relaciones, su estructura dinámica. (Pita
Fernández & Pértegas Díaz, s.f.)
La investigación cualitativa, en sus diversas modalidades:
investigación-intervención, investigación de campo, participación
etnográfica, estudio de casos, entre otros tiene como característica
común referirse a sucesos complejos que tratan de ser descritos en
su totalidad, en su medio natural. No existe una abstracción de
propiedades o variables para analizarlas mediante técnicas
estadísticas apropiadas para su descripción y la determinación de
correlaciones. (Pita Fernández & Pértegas Díaz, s.f.)
En la investigación cualitativa se estudia la realidad en su
contexto natural, tal como sucede, intentando sacar sentido de, o
interpretar, los fenómenos de acuerdo con los significados que tienen
para las personas implicadas. Así mismo, la investigación cualitativa
no es un trabajo que se asocie a un momento dado en el desarrollo
del estudio. Es el fruto de toda la investigación. En ocasiones el
problema de investigación se define tras haber completado uno o
varios ciclos de preguntas, respuestas y análisis de esas respuestas.
(Rodríguez Gómez, & otros, 1996)
Según Lewin (1946), la investigación acción es aquella en la
que los participantes del proceso investigativo se cuestionan y
reflexionan constantemente sobre el mismo, con la finalidad de
mejorar la coherencia e imparcialidad de situaciones de la práctica
social educativa, con el firme propósito de mejorar el conocimiento de
la práctica y las acciones ejecutadas.
El estudio se hizo con el trabajo conjunto de psicoterapia e
la supervisión de psicoanalistas docentes de la facultad. Así mismo se
hizo el análisis y discusión de cada caso en el grupo de trabajo
investigativo sobre el maltrato, que se lleva a cabo en la universidad,
lo cual enriqueció el análisis y comprensión de cada uno de ellos.
Para el desarrollo del proyecto, fue necesaria la trascripción en
protocolos clínicos de las sesiones completas del proceso
psicoterapéutico realizado con cada uno de los niños que tenían como
antecedente vivencias de algún tipo de maltrato. Así mismo se
estudio el material recopilado para ubicar y comprender la estructura
de cada caso, con la finalidad de poder ubicar constructos teóricos a
partir de los cuales se pudiera analizar, profundizar y argumentar
correctamente cada uno de ellos.
1.3.2.
El proyecto se desarrolló durante tres semestres, en los cuales
el primero fue de recolección de la información teórica y las
intervenciones realizadas, en el segundo y tercer semestre se realizó Diseño
El desarrollo del proceso de investigación-intervención se
planteó a partir del estudio de 3 casos clínicos de menores de edad
con antecedentes de algún tipo de maltrato, con quienes se trabajó
individualmente.
El material clínico recopilado se trabajó desde el caso por caso,
en primer lugar se realizó una matriz en la que se establecieron
categorías descriptivas e interpretativas que permitieron el análisis y
el análisis y reflexiones a la luz de las teorías, tomando en cuenta la
experiencia como un nuevo aporte sobre el cual poder construir
nuevos planteamientos teóricos.
1.3.3.
1.3.4.
Participantes
El grupo con el que se trabajó, se conformó por 3 menores de
edad; una niña de 10 años, y dos adolescentes (hombres) de 13 y 16
años de edad.
La niña de 10 años y el adolescente de 13 años, se encontraban
en situación de refugio, en una organización no gubernamental en la
ciudad de Bogotá, donde fueron atendidos en psicoterapia individual
en el consultorio destinado para el área de psicología por la
institución. El adolescente de 16 años es procedente de Bogotá, y
llega a consulta por requerimiento del departamento de psicología del
colegio donde estudia, su proceso de psicoterapia se realizó en
consultorio privado.
Se hicieron registros del material a través de la transcripción de
protocolos clínicos de cada sesión. Estos se supervisaron
detalladamente por dos psicoanalistas durante un año, con quienes
se exploró exhaustivamente el contenido y los movimientos del
discurso y expresión de lo que se presentaba en cada sesión de
Paralelamente se realizaron lecturas de los protocolos en reuniones
del grupo investigación, conformado por profesores (Cecilia Muñoz y
Nubia Torres) y estudiantes de la Maestría, donde se discutían
puntos de vista desde una perspectiva psicoanalítica y social acerca
del material de la paciente mujer con el fin de lograr puntos de
encuentro para su comprensión. Con los otros dos casos se siguió el
mismo procedimiento bajo la supervisión de la directora de tesis.
Durante el desarrollo del proyecto se realizaron lecturas de
textos de diferentes autores que han abordado situaciones similares a
las pensadas en la investigación, a través de los cuales se logró la
construcción de un marco teórico referencial, que permitió el análisis
y comprensión de la fenomenología expuesta como eje principal de la
investigación.
1.3.5.
Al finalizar el análisis y la reflexión acerca de cada caso clínico,
se presenta a modo de conclusión todo lo encontrado durante el
proceso, con la finalidad de exponer de manera definitiva los Procedimiento
Se tomaron todos los protocolos de cada uno de los pacientes y
se hizo la primera categorización de tipo descriptivo. Las categorías
elegidas fueron: la narración sobre su madre, la narración sobre el
agresor, la narración de sí mismo, la narración sobre la institución, la
narración sobre el dibujo o los cuentos. Posteriormente a esto se
determinaron las categorías interpretativas del material, sobre las
cuales se realizó el análisis y discusión de lo que se encontró en cada
resultados encontrados durante las intervenciones, análisis y
discusiones con fundamentos teóricos.
1.3.6. Aspectos éticos
Este proyecto investigación-intervención está estructurado
dentro de los marcos legales expuestos en la Resolución No. 008430
de 1993 y de la Ley 84 de 1989 del Ministerio de Salud, en las cuales
se deja explícito que en toda investigación donde el ser humano sea
sujeto de estudio se garantizará el respeto a su dignidad, la
protección a sus derechos y su bienestar. Así mismo, el material
clínico que se presenta fue utilizado con la mayor prudencia,
responsabilidad y delicadeza con el fin de proteger la identidad y
privacidad de los pacientes, por tanto, no presenta ningún tipo de
2. MARCO TEÓRICO REFERENCIAL DE LA INVESTIGACIÓN
Durante la realización del presente trabajo investigativo, desde
un principio se empezó a hacer una recolección de material
bibliográfico, con el cual hacer una profundización en el tema del
maltrato intrafamiliar. Frente a esta problemática social, se inició la
búsqueda constante de autores que desde el psicoanálisis hubieran
trabajado sobre el tema.
Desde el vértice psicoanalítico, encontramos un gran bagaje
teórico, el cual nos sirvió de guía, para lograr poco a poco la
comprensión de la temática y en especial de los casos clínicos con los
que estábamos trabajando. Sin embargo, durante el análisis y
discusión de los casos aquí propuestos, se hará mención
específicamente sólo a ciertos referentes teóricos que en lo que sigue
serán presentados.
A continuación se expondrá en primer lugar un marco
referencial sobre el maltrato infantil en la actualidad. En segundo
lugar, la compilación de conceptos y teorías psicoanalíticas más
importantes utilizadas en la investigación, necesarias para poder
hacer un adecuado seguimiento al análisis y discusión del material
clínico, y por último, se hará una presentación de diferentes autores,
que desde una postura psicoanalítica, han realizado estudios y hecho
propuestas de teorías acerca de las consecuencias, estados mentales,
y tipos de funcionamientos individuales y familiares existentes en
situaciones donde se encuentra presente el maltrato y el abuso
2.1. El maltrato infantil en la actualidad
El maltrato infantil (OMS, 2010) se define como los abusos y la
desatención de la que son objeto los menores de 18 años, e incluye
todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual,
desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que
causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del
niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una
relación de responsabilidad, confianza o poder.
Según las Leyes internacionales de protección a la infancia, un
menor de 18 años de edad, se considera maltratado o abusado en el
momento en que su salud física, mental o su seguridad se
encuentran en riesgo, bien sea por acciones u omisiones llevadas a
cabo por la madre, padre u otras personas responsables de sus
cuidados.
Según Pérez (s.f.), el maltrato a los niños es una problemática
de índole social, que puede originarse en familias sin discriminar su
nivel, económico o educativo. En el estudio bibliográfico realizado por
Pérez, acerca del maltrato infantil, expone que el origen de la
crueldad hacia los menores de edad se puede dividir en cuatro
categorías, las cuales se presentan a continuación:
1. - Crueldad inspirada en conceptos exagerados de disciplina y
desempeño de sus funciones. El maltratador resulta ser un sujeto
profundamente irresponsable: alcohólico, drogadicto, criminal o
delincuente.
2. - Actos de violencia o negligencia cometidos por cuidadores
llevando a cabo rígidas interpretaciones de la autoridad, normas y
3. - Crueldad patológica cuyos oscuros orígenes mentales o
psicológicos son muy difíciles de identificar.
4. - La crueldad oficial u organizada, cometida por ignorancia,
insensibilidad o por omisión en la forma de falta de legislación o de
cumplimiento de la misma que proteja adecuadamente al menor.
(Pérez, s.f. Capítulo I, párr. 5)
Así mismo, en el estudio, Pérez (s.f.), ofrece una categorización
del fenómeno del maltrato infantil, donde se encuentra que el
maltrato se puede clasificar por acción y por omisión. En cuanto al
maltrato por acción se puede ubicar dentro de esta clasificación al
maltrato físico, abuso fetal, maltrato psicológico o emocional y al
abuso sexual. Y en el maltrato por omisión, se ubicaría el abandono o
la negligencia por parte de los cuidadores. A continuación se hará
una descripción de los tipos de maltrato infantil que categoriza el
autor.
2.1.1.
Siguiendo a Pérez, (s.f.), el maltrato físico es definido como
“cualquier lesión física infringida al niño o niña (hematomas,
quemaduras, fracturas, lesiones oculares, lesiones cutáneas)
mediante pinchazos, mordeduras, golpes, estirones de pelo,
torceduras, puntapiés u otros medios con los que se lastime al niño”
(Pérez, s.f. Capítulo I, párr. 15). Así el cuidador no tenga intenciones
física originada por el uso de algún castigo inapropiado para la edad
del niño.
2.1.2.
2.1.3.
Abuso fetal
Es ocasionado en el momento en que la madre en período de
gestación consume, alcohol u otras drogas, produciendo así, un parto
complejo, niño con problemas, malformaciones u otras
complicaciones de salud. (Pérez, s.f. Capítulo I, párr. 16)
Maltrato psicológico infantil
Está presente en menores de edad cuyos cuidadores insultan,
regañan o menosprecian. Así mismo, aquellos niños a quienes se
somete a presenciar situaciones de violencia física o verbal hacia
otras personas. Aunque la ley no defina el maltrato psíquico, éste es
entendido como cualquier acción u omisión que tenga como
consecuencia una lesión mental o emocional en el niño, originando
perturbaciones que afecten su dignidad, alterando su bienestar físico
y emocional. (Pérez, s.f. Capítulo I, párr. 17)
2.1.4.
Según Arruabarrena y De Paúl (2005), este se define como
años por parte de un adulto desde una posición de poder o autoridad
sobre el niño”. (Arruabarrena y De Paúl, 2005, p.4)
El abuso, según Arruabarrena y De Paúl, se puede categorizar
de la siguiente manera:
1. Incesto. Si el contacto físico sexual se realiza por parte de
una persona de consanguinidad lineal o por un hermano, tío o
sobrino. También se incluye el caso en que el adulto esté cubriendo
de manera estable el papel de los padres.
2. Violación. Cuando la persona adulta es otra cualquiera no
señalada en el apartado anterior.
3. Vejación sexual. Cuando el contacto sexual se realiza por el
tocamiento intencionado de zonas erógenas del niño o por forzar,
alentar o permitir que éste lo haga en las mismas zonas del adulto.
4. Abuso sexual sin contacto físico. Se incluirían los casos de
seducción verbal explícita de un niño, la exposición de los órganos
sexuales con el objeto de obtener gratificación o excitación sexual con
ello, y la masturbación o realización intencionada del acto sexual en
presencia del niño con el objeto de buscar gratificación sexual.
(Arruabarrena y De Paúl, 2005, p.5)
2.1.5. Abandono o Negligencia infantil
Según Arruabarrena y De Paúl (2005), el abandono o
negligencia infantil, se puede definir como la situación en que las
necesidades físicas primordiales del menor y cognitivas no se
encuentran satisfechas o atendidas de manera temporal o
permanente por ningún miembro del grupo que convive con el niño.
Según los autores los indicadores que sirven para la detección de
1. Alimentación: no se le proporciona la alimentación adecuada.
2. Vestido: vestuario inadecuado al tiempo atmosférico.
3. Higiene: constantemente sucio, escasa higiene corporal.
4. Cuidados médicos: problemas físicos o necesidades médicas no
atendidas o ausencia de cuidados médicos rutinarios.
5. Supervisión: un niño que pasa largos períodos de tiempo sin la
supervisión y vigilancia de un adulto, que facilitan accidentes
domésticos claramente debidos a la negligencia por parte de los
padres o cuidadores del niño.
6. Condiciones higiénicas y de seguridad del hogar que son peligrosas
para la salud y seguridad del menor.
7. Área educativa: inasistencia injustificada y repetida a la escuela.
8. Estimulación cognitiva: ausencia de estimulación suficiente para la
edad, demandas y necesidades del niño/a. El criterio para señalar la
existencia de negligencia viene determinado en gran medida por su
cronicidad. (Arruabarrena y De Paúl, 2005, p.1)
2.1.6.
Según la OMS (2010), el maltrato infantil es una causa de
sufrimiento para los niños y las familias, y puede tener
consecuencias a largo plazo. El maltrato genera estrés y se encuentra
íntimamente asociado a trastornos del desarrollo cerebral temprano.
Los casos extremos de estrés pueden alterar el desarrollo de los
sistemas nervioso e inmunitario. Como consecuencia, según estudios
revelados, los adultos que han sufrido maltrato en su infancia tienen
una mayor predisposición a sufrir problemas conductuales, físicos y
mentales, tales como:
• Actos de violencia (como víctimas o perpetradores)
• Depresión
• Consumo de tabaco
• Obesidad
• Comportamientos sexuales de alto riesgo
• Embarazos no deseados
• Consumo indebido de alcohol y drogas
(OMS, 2010, párr. 9)
2.1.7. Estadísticas e información sobre el maltrato infantil a nivel
mundial según la OMS (2010)
• Aproximadamente un 20% de las mujeres y un 5 a 10% de los
hombres manifiestan haber sufrido abusos sexuales en la infancia,
mientras que un 25 a 50% de los niños de ambos sexos refieren
maltratos físicos.
• Entre las consecuencias del maltrato infantil se encuentran
problemas de salud física y mental para toda la vida, y efectos
sociales y laborales negativos que pueden retrasar el desarrollo
económico y social de los países.
• Es posible prevenir el maltrato infantil antes de que se
produzca, y para ello es necesario un enfoque multisectorial.
• Los programas preventivos eficaces prestan apoyo a los padres
y les aportan conocimientos y técnicas positivas para criar a sus
hijos.
• La atención continua a los niños y a las familias puede reducir
el riesgo de repetición del maltrato y minimizar sus consecuencias.
2.2. Referentes conceptuales y teóricos psicoanalíticos
2.2.1.
La naturaleza de la transferencia, para Freud (s.f.), en un
principio, no es más que un desplazamiento del afecto de una
representación a otra. Esta repetición no debe tomarse en un sentido
realista limitante de la actualización a relaciones efectivamente
vividas. Se transfiere en su esencia, la realidad psíquica, siendo así
las manifestaciones transferenciales equivalente simbólicos de lo Transferencia
Según Laplanche y Pontalis (1996), la transferencia desde el
psicoanálisis, “es el proceso en virtud del cual los deseos
inconscientes se actualizan sobre ciertos objetos, dentro de un
determinado tipo de relación establecida con ellos y, de un modo
especial, dentro de la relación analítica.” (pág. 439.) Así mismo, el
autor, explica que la transferencia, es una repetición de prototipos
infantiles, que es vivenciada con un evidente sentimiento de
actualidad. Ésta es reconocida básicamente como el espacio donde se
desarrolla la cura psicoanalítica, y que posee características
particulares, como su instauración, modalidades, interpretación y
resolución de la transferencia.
Existen dificultades en el momento de definir conceptualmente
la transferencia, ya que es un término muy variable y extenso para
otros autores, donde se la llega a designar como el conjunto de
fenómenos que conforman la relación del paciente con el
psicoanalista, por lo que representa el conjunto de las concepciones
de cada analista acerca de la cura, su objeto, su dinámica, su táctica,
sus metas, entre otros elementos del proceso psicoanalítico.
transferido. Se trata de afectos que habrán estado orientados
originalmente hacia los padres, hermanos u otras personas
significativas en la infancia y que en la vida adulta mantienen su
presencia y efectividad psíquica, de modo que es posible transferirlos
a escenarios actuales. Freud señala que este fenómeno ocurre de
manera completamente espontánea en las relaciones entre seres
humanos, pero cobran una relevancia especial en la relación
terapéutica, convirtiéndose en su instrumento principal, para el
cambio psíquico del analizante. (Laplanche & Pontalis, 1996)
2.2.2. Contratransferencia
Según Laplanche y Pontalis (1996), es el conjunto de
reacciones de tipo inconsciente de parte del analista hacia el
analizado, y principalmente a la transferencia de éste. Desde Freud
(s.f.), la contratransferencia, ha adquirido especial atención por parte
de los psicoanalistas, en la medida que la cura se ha comenzado a
interpretar y describir mayormente como una relación.
Algunos autores reconocen como contratransferencia a todo
aquello de la personalidad del analista, que puede interferir en el
proceso de curación. Otros autores, hacen referencia a la
contratransferencia como los procesos inconscientes que la
transferencia del analizado provoca en el analista. (Laplanche &
Pontalis, 1996)
2.2.3.
En psicoanálisis, la Resistencia, es todo lo que en actos y
palabras del paciente, se opone al acceso de su inconsciente. Freud
(s.f.), hace referencia a la Resistencia y lo designa como la actitud
inconscientes e infligían al hombre una vejación psicológica. La
Resistencia se descubrió como obstáculo al esclarecimiento de
síntomas y progresión de la cura. (Laplanche & Pontalis, 1996)
2.2.4. Trauma
El trauma hace referencia principalmente a un acontecimiento personal de la historia del sujeto, cuya fecha puede establecerse con exactitud, y que resulta subjetivamente importante por los afectos penosos que puede desencadenar. No puede hablarse de acontecimientos traumáticos de un modo absoluto, sin tener en cuenta la susceptibilidad propia del sujeto. Para que exista trauma en sentido estricto, es decir, falta de abreacción de la experiencia, la cual persiste en el psiquismo a modo de un cuerpo extraño, deben darse determinadas condiciones objetivas. Ciertamente, el acontecimiento, por su misma naturaleza, puede excluir la posibilidad de una abreacción completa (por ejemplo, pérdida de un ser querido, aparentemente insustituible); pero, aparte de este caso extremo, lo que confiere al acontecimiento su valor
En psicoanálisis para definir Trauma, se han utilizado términos
de la medicina, trasponiéndolos al plano psíquico y significándolos
como un choque violento, una perforación, y al traumatismo como
las consecuencias sobre el conjunto de la organización psíquica. Éste
último alude sobre todo, según Freud (s.f.), a una concepción
económica, es decir, a una experiencia vivida que a corto plazo,
produce un aumento de excitación a la vida psíquica, tan elevado,
que hace que fracase su elaboración por medios normales y
habituales, generando trastornos duraderos en el funcionamiento
psíquico.
traumático son determinadas circunstancias específicas: condiciones psicológicas en las que se encuentra el sujeto en el momento del acontecimiento (“estado hipnoide”, de Breuer), situación efectiva (circunstancias sociales, exigencias de la tarea que se está efectuando) que dificulta o impide una reacción adecuada (retención) y finalmente, sobre todo, según Freud, el conflicto psíquico que impide al sujeto integrar en su personalidad consciente la experiencia que le ha sobrevenido (defensa). (Laplanche & Pontialis, 1996. p. 448).
Freud, en “Más allá del principio del placer” (1920), explicó el
traumatismo, a través de la relación elemental entre un organismo y
su medio ambiente: la “vesícula viva”, al mantenerse resguardada de
las excitaciones externas por una capa protectora contra las
excitaciones, que deja pasar cantidades de excitación tolerables. Al
perforarse esta capa, experimenta el trauma. Entonces, la labor del
aparato es movilizar las fuerzas disponibles, con la finalidad de fijar
sobre el terreno las cantidades de excitación aferentes y restablecer
así las condiciones de funcionamiento del principio de placer.
En la presente investigación consideramos pertinente
profundizar sobre el término Trauma, para poder utilizarlo
eficazmente en la comprensión del caso de la paciente Estrella, donde
el abuso sexual parece no haber dejado una huella en el psiquismo
de la paciente, por lo que constantemente surge la pregunta: ¿En
dónde está la experiencia de terror que necesariamente significa la
violación?.
En “Inhibición, síntoma y angustia”, Freud (1925) expresa que
en el psiquismo, las experiencias que puedan ocasionar daño y
la represión, olvidando parcialmente dicho acontecimiento. Así
mismo, Freud plantea que todo el proceso y los elementos implícitos
para procurar la adaptación del niño al mundo es lo que contribuye a
este olvido intencionado, para salvaguardar de alguna manera el
equilibrio mental del niño, apartando lo que para éste no tiene
sentido, significación, comprensión, lo innombrable.
Ferenczi (1932), acerca del abuso sexual infantil plantea que
jamás se le otorgará la suficiente importancia al traumatismo
ocasionado por el abuso sexual como un factor patógeno. Así mismo
explica el ciclo habitual del abuso sexual, donde expone como en la
situación en la que está presente un adulto y un niño que se quieren,
puede en éste último existir fantasías lúdicas, como la representación
del papel de la madre del adulto, este juego puede cambiar de sentido
y tomar carácter erótico, sin perder la ternura. Este autor plantea,
que en los adultos con predisposiciones psicopatológicas no ocurre lo
mismo, ya que estos pueden confundir la actividad lúdica con los
deseos de una persona madura sexualmente, permitiendo llevarse a
abusar sexualmente sin pensar en las consecuencias.
El lenguaje de la sexualidad en el niño es la ternura y el
lenguaje de la sexualidad adulta es la pasión. Las situaciones de
abuso sexual son el resultante de una confusión de lengua, en la que
el adulto abusador ha interpretado como pasión aquello que era
ternura. El niño en la relación con el abusador se encuentra en
desventaja, por la dependencia e indefensión que percibe al estar
frente al adulto, quien asigna el compromiso de hacer silencio. Con
esto se suma a lo traumático de la situación, un sentimiento de
probablemente conduce al niño a olvidar o reprimir los recuerdos
acerca del hecho. (Ferenczi, 1932)
2.3. Organización y funcionamiento de la personalidad
Meltzer (1973), plantea que la estabilidad de la organización de
la personalidad es un estado relativo, puesto que hay
constantemente, un flujo y reflujo, una escisión
interna-reintegración, ocurriendo en diversos niveles de la mente.
Posteriormente, Meltzer, ilustra uno de los aportes realizados por
Melanie Klein (s.f.), el proceso de escisión e idealización, los cuales
permiten que el bebé durante los primeros meses de vida pueda
desarrollarse. Tomando como referente a Klein, Meltzer plantea que,
según sea la forma y la amplitud de la escisión, pueden ocurrir
alteraciones en ese proceso estructural básico causando patologías.
Así mismo, cuando esos mecanismos ocurren adecuadamente, las
partes malas del self (yo) y del objeto escindidas y proyectadas para
fuera se unen formando al objeto persecutorio; así como las partes
buenas se unen formando al objeto idealizado. Meltzer, sugiere que:
...la combinación de la bondad en el self y en el objeto da lugar a la posición depresiva. Cuando esa combinación se vuelve más fuerte y la posición depresiva más estable, escindir hacia afuera de si lo malo queda menos intenso o se modifica. Poco a poco, les es permitido a los aspectos malos del yo y del objeto regresar a la familia (Meltzer, 1998, p.79, citado en Dorneles de Oliveira, Guedes Juarez, & otros. s.f.)
Meltzer (1973), plantea que el proceso es interminable puesto
escindido en el yo, tampoco en los objetos. Así mismo, agrega que el
desarrollo de la mente depende de la actitud del psiquismo hacia el
dolor mental. Destaca que la confianza favorece la integración, lo que
influye también sobre la actitud mental hacia el dolor. A su vez, trae
a colación el estudio realizado por Klein sobre la confianza en los
objetos buenos, haciendo referencia a la conclusión a la que llegó
Klein en su momento:
“...la operación de la proyección y de la introyección del bebé, modificada por las reales cualidades de la madre externa al cuidarlo, construye internamente un lecho idealizado como siendo centro de la dependencia y el amago de la esperanza”. (Meltzer, 1973, p.111, citado en Dorneles de Oliveira, Guedes Juárez, & otros, s.f.).
Según Meltzer (1973), en la fantasía inconsciente, la confianza
es producto de la relación con el objeto y la cualidad de los objetos
que en primer lugar genera confianza es la belleza, la bondad y la
fuerza se suman más adelante. Así mismo, Meltzer, aprecia que los
objetos internos buenos y confiables, que son bellos, bondadosos y
fuertes, son también justos y disponibles. El bebé con ellos
introyectados, siente que sus padres reales lo aceptan y lo preservan,
consiguiendo naturalmente echar mano de sí mismos
temporariamente para dedicarle los cuidados que necesita, de la
misma manera pueden los pacientes esperar lo mismo de sus
terapeutas. Las cualidades de justicia y disponibilidad de buenos
objetos internos, permiten la integración de las estructuras infantiles
y con ello el desarrollo de la capacidad real de compartir. (Dorneles de
Oliveira, Guedes Juárez, & otros, s.f.)
Basándose en la idea de Meltzer (1973) de que la creatividad es
concepción de preservación de los hijos por los padres reales, y no su
creación. Éste expone que ese algo creativo que habita al ser humano
es un objeto interno primario combinado, el cual transmite al yo la
creatividad a través de la inspiración. Ese objeto interno inspirador,
equivalente en el decir de Meltzer, a un ideal del superego, auxilia al
ego a desarrollar capacidades. Al mismo tiempo en que el mismo está
en proceso constante de enriquecimiento, ya que va asimilando
dichas capacidades que ayudaron al ego a desarrollarse.
Meltzer (1988) da cuenta del planteamiento de Bion, con el cual
presenta la noción de que una nueva idea es lo que se abate sobre la
mente como experiencia catastrófica, desencadenando la función
cognitiva. Esta nueva idea se constituye, como una experiencia
emocional de la belleza del mundo y de su maravillosa organización.
Meltzer describe el encuentro de la mirada del bebé con la de su
madre como una experiencia de rara belleza. El rostro de la madre,
sus senos, sus ojos, son para el bebé una belleza externa que va,
poco a poco, haciéndosele conocida. Pero no todo es bello y
tranquilizador, puesto que el bebé debe lidiar con lo no conocido. La
manera de comportarse de la madre puede estar llena de muchos
significados, a los que él bebé aún no tiene acceso: su rostro aparece
y desaparece, su sonrisa es incomprensible. La madre, aunque a
veces ausente es la encargada de presentar el mundo al niño. Ella da
y se retira, el mensaje es que proporciona lo bueno y lo malo. Este es
el conflicto estético, definido más precisamente como “...el impacto
estético del exterior de la linda madre, disponible a los sentidos, y el
enigmático interior que necesita ser construido por la imaginación
creativa” (Meltzer y Williams, 1988, p.22, en Dorneles de Oliveira,
capacidad de tolerar la incertidumbre, el no saber, aspectos
persistentes en la pasión de las relaciones íntimas.
En Metapsicología Ampliada, Meltzer (1986), plantea dichas concepciones con la idea de que la función alfa y la
bidimensionalidad se encuentran en estrecha relación con el enigma
del interior y del exterior del objeto estético. El cual tiene el poder de
evocar emocionalidad, generando de igual forma angustia, duda y
desconfianza. El autor ayuda a pensar sobre cómo ese dilema se
presenta al ser humano en el crecer de su desarrollo:
Si las cualidades sensuales del objeto estético pueden ser aprehendidas con cierto grado de confianza, sus cualidades internas, debido al hecho de ser infra o supra sensoriales, no tienen la misma facilidad. Aquí la observación debe venir acompañada por el pensamiento y por el juicio y este último, para que sea firme, depende en gran medida de la experiencia. Porque tanto en la conjunción como en la disparidad entre el exterior y el interior del objeto de temor reverente y admiración está, seguramente, su valor para el bien o para el mal. Sin embargo, la experiencia que el bebé tiene del mundo es casi nula. ¿Cómo entonces irá ejercer tal juicio? No puede; puede solamente esperar para ver qué
ocurrirá después. (Meltzer, 1986, p.236, en Dorneles de
Oliveira, Guedes Juárez, & otros, s.f.)
2.4. Modelo de organización familiar
Harris-Meltzer (1990), realizan una descripción del modelo de
organización familiar, donde hacen referencia a las funciones
educacionales y roles de los integrantes de los tipos de familias que
pueden encontrarse dentro de una comunidad. Estos autores hacen
resultado de investigaciones psicoanalíticas sobre la estructura
interna de la personalidad descrita por Klein y colaboradores.
Según el modelo, Harris-Meltzer (1990), se describen varias
categorías de organización familiar, como lo son, la familia conyugal,
La familia de “casa de muñecas”, la familia matriarcal, la familia
patriarcal, la familia pandilla y la familia invertida. De las dos
últimas, haremos la descripción a continuación, que son las que nos
competen para el análisis y comprensión de la investigación. Según
los autores, las descripciones de los tipos de familia deben ser
tomadas como una descripción de estados momentáneos y como una
tendencia general de funcionamiento.
2.4.1.
Para la descripción de este tipo de organización familiar, hay
que tener en cuenta que se encuentra formada por individuos que
consideran que una o ambas figuras parentales son inadecuadas,
malas o utilizan métodos inadecuados para la crianza de ellos, por lo
cual establecen una independencia temprana de ellos. Dentro de la
atmósfera de la familia pandilla, las funciones introyectivas más que
ejecutadas, se encuentran disimuladas. Los sentimientos de amor se
encuentran reemplazados por sentimientos de seducción, caricias e
indulgencias. Su actitud es de “pillaje de desperdicios”. La relación La familia pandilla
La organización de la familia matriarcal y patriarcal cuando el
equilibrio de la persona dominante oscila entre la madurez y la
pseudomadurez, puede moverse a un estado de formación de
pandilla. Donde la propiedad más característica, de la familia
pandilla, es que sus figuras parentales se encuentran impulsadas
con la comunidad es voraz, ambigua, confusa, de poco equilibrio, y
hay una tendencia a que se desarrolle una folie a deux (locura de
dos). (Harris-Meltzer, 1990)
2.4.2.
Dentro de este tipo de organización familiar, los roles
nominales son una especie de parodia, ya que sus funciones son
desempeñadas de manera desordenada y sin sentido. El caos
predomina en el momento en que se sienten amenazados por la
comunidad, al reaccionar o ponerse en contra de sus acciones
desafiantes y actitudes criminales. Esta manera de funcionar, La familia invertida
Puede surgir cuando alguna de las personas parentales son
psicóticas, tienen tendencias criminales y/o sexualmente perversas.
Hay una inversión de valores, en donde lo bueno se vuelve malo y
viceversa. Hay una tendencia a que la economía familiar sea ilegal: la
prostitución, el mundo criminal o la política corrupta. La atmósfera
está llena de juego, bebida, promiscuidad, drogas, perversiones
sexuales, incesto y agresión. (Harris-Meltzer, 1990)
Las funciones introyectivas no están presentes: el pensar y
planificar no están presentes. El dolor mental es, en su mayor parte,
persecutorio. Existe la identificación proyectiva, la confusión, la
desconfianza, y la ansiedad persecutoria como consecuencia del
orden tiránico. A nivel del pensamiento predomina la confusión
bueno/malo, adulto/niño, femenino/masculino, lo cual determina el
predominio de la promiscuidad y el abuso sexual. Las clases sociales
en donde se puede dar este funcionamiento es muy variable: de la
determina que sus integrantes, en especial los hijos no se adapten a
la escuela o comunidad. (Harris-Meltzer, 1990)
2.5. Estado mental de Supuesto básico.
Wilfred Bion, dirigió grupos de investigación en Londres, en la
clínica Tavistock, los cuales sirvieron de base para el análisis y
conceptualización de nuevas teorías que son de gran utilidad para el
trabajo en instituciones, pues formulan procesos psicológicos de
grupos en términos integrativos. Para Bion (1961), la gente debe
juntarse en grupo para que puedan demostrarse y dilucidarse los
fenómenos de grupo, pero esto no es necesario para que el grupo
exista, esto particularmente es similar a la situación psicoanalítica,
en la que el paciente tiene que entrar en una relación terapéutica con
el analista, para que éste último pueda demostrar y analizar la
transferencia, pero no para que exista el fenómeno transferencial. Así
mismo, Bion, considera que el grupo es esencial para que un hombre
pueda llevar una vida plena. Así como también, ningún individuo
existe sin referencia a un grupo. (Pinzón, 2001)
Según Pinzón (2001), los supuestos básicos constituyen la
fantasía inconsciente de las personas en los grupos. Son supuestos
implícitos que predominan en los grupos y demandan complacencia
instantánea. Así mismo, para Bion (1961), los supuestos básicos en
el grupo permitían observar réplicas de las emociones con las que el
infante se relacionaba con la madre y posteriormente, con la familia.
En los grupos se observa a menudo conflicto entre el deseo de
expresar los sentimientos de manera irresponsable y el deseo de ser
bajo un supuesto básico, no aprende ni se adapta a partir de la
experiencia, sino que realmente se resiste al cambio, aunque puede
cambiar muy rápidamente de un supuesto básico a otro. Entonces,
se puede ver que los supuestos básicos representan una interferencia
con la tarea, de la misma manera que los impulsos primitivos pueden
interferir con el trabajo de una persona madura y bajo su influencia
sus miembros se encuentran confusos, tienen mala memoria y se
encuentran desorientados en el tiempo. El lenguaje no se desarrolla
como un método para pensar, sino como una forma de actuar.
Bion (1961) citado en Muñoz (2008), definió tres estados
mentales que pueden surgir en los grupos, como lo son en el que rige
el supuesto básico de Lucha y fuga, en el cual dentro de un grupo en
tal estado se aceptará a aquel líder capaz de obtener del grupo que
aproveche la oportunidad para escapar o agredir. Este grupo se
caracteriza por el predominio de los sentimientos de odio, destrucción
y desesperación. Este grupo requiere un líder que les permita agredir
al enemigo o escapar de él, que los cohesione y organice para
lograrlo. Estas dos estrategias son alternantes, no simultáneas: o hay
ataque o hay fuga.
El grupo de dependencia se encuentra caracterizado por el
predominio de una persona en quien los otros miembros del grupo
delegan las funciones de cuidar y resolver problemas. Los individuos
que conforman el grupo bajo supuesto básico de dependencia, tienen
temor a alejarse del líder, permaneciendo a su lado, con la sensación
de recibir de todo y no dar nada. Éste es un grupo donde en el que el
dogma es aceptado, y las herejías perseguidas. Bajo este supuesto
sentimientos de seguridad en la omnipotencia y omnisciencia del
líder, con constantes sentimientos de inadecuación y frustración.
(Muñoz, 2008)
El supuesto básico de apareamiento, se encuentra presente en
grupos, que no tienen líder, viven siempre con la expectativa de que
llegará uno a su rescate. El líder puede aparecerse en forma de bebé,
facsímil o representación de un bebé, así mismo, puede ser una idea,
lugar, o emprendimiento. (Harris-Meltzer, 1990)
Las emociones asociadas con el supuesto básico pueden ser
descritas con los términos usuales: ansiedad, temor, odio, amor y
otros similares. Pero las emociones comunes a cualquiera de los
supuestos básicos se influencian entre sí en forma sutil como si
constituyeran una combinación peculiar del supuesto básico en
actividad. Es decir, que la ansiedad se manifiesta en el grupo de
apareamiento, y lo mismo ocurre con otros sentimientos. (Bion, 1961)
Todos los supuestos básicos incluyen la existencia de un líder,
aunque, como Bion (1961), planteó, en el grupo apareado el líder sea
no-existente, es decir, no haya nacido. Este líder no necesita
identificarse con ningún individuo del grupo; no necesita en absoluto
ser una persona, sino que puede estar identificado también con una
idea o un objeto inanimado. En el grupo dependiente el lugar del líder
puede ser ocupado por la historia del grupo.
En el funcionamiento de supuesto básico, el tiempo es una
función de la dimensión mental no reconocida, por tanto, todas las
actividades que reclaman conciencia del tiempo son captadas
imperfectamente y tienden a provocar sentimientos de persecución.
básicos revelan una relación distorsionada con el tiempo. Otra
característica de este funcionamiento mental consiste en la ausencia
de todo proceso de evolución como parte de la mentalidad del
supuesto básico, donde los estímulos para el desarrollo reciben una
respuesta hostil. La hostilidad engendrada tiende a determinar que la
reacción ante la aparición de la persona o idea mesiánica tome una
forma aberrante, y no que evolucione cíclicamente de un supuesto
básico a otro. Porque, si un grupo desea impedir el desarrollo, la
manera más simple de lograrlo es abandonarse a la mentalidad del
supuesto básico, y acercarse así al tipo de vida mental que no
requiere capacidad de desarrollo. (Bion, 1961)
Grinberg (1972), los grupos de supuesto básico, pueden tener
varias propiedades características como, el funcionamiento psíquico
primitivo que se encuentra alejado de la realidad, viéndose esto en su
lenguaje, el cual no es utilizado como una cualidad comunicativa,
sino como manera de actuar, por esto se puede pensar que existe un
empobrecimiento en la capacidad de simbolización. En el grupo de
supuesto básico, existe una gran resistencia y hostilidad hacia
cualquier noción que implique desarrollo o crecimiento representado
por insight. Esto debido a la constelación de emociones y sentimientos que se encuentran en juego y a los mecanismos de
identificación proyectiva implementados para defender contra las
ansiedades psicóticas. Por último, el contenido-continente de los
grupos de supuesto básico no favorece el pensar sobre las
2.6. La dimensionalidad como un parámetro del funcionamiento mental.
Meltzer, en su libro Exploración del Autismo (1975) plantea:
En tanto pueda decirse de un organismo que tiene vida mental, y no meramente que existe en un sistema de respuestas neurofisiológicas a los estímulos provenientes de fuentes externas e internas, es porque vive en el mundo, y este mundo debe estar estructurado en diversas formas. Tal vez uno se ha acostumbrado a pensar “el mundo” como tetradimensional y constituyendo el “espacio vital” (Kurt Lewin) del organismo. Desde el punto de vista psicoanalítico, puede decirse que este espacio vital comprende varios compartimientos de la geografía de la fantasía y se mueve en la dimensión temporal. Esta geografía está de ordinario organizada en cuatro compartimientos: dentro del self, fuera del self, dentro de los objetos internos, dentro de los objetos externos. (Meltzer, 1975, p. 197)
Así mismo, Meltzer (1975) plantea que la dimensión del tiempo
tiene un desarrollo que va de la circularidad a la oscilación y
finalmente al tiempo lineal del tiempo de vida para el individuo,
desde la concepción hasta la muerte. Desde el punto de vista
evolucionista de la dimensionalidad se describen varios niveles de
organización mental, a partir de hallazgos clínicos, los cuales se
denominan Unidimensionalidad, Bidimensionalidad,
Tridimensionalidad y Tetradimensionalidad.
2.6.1.
En esta dimensión se pueden apreciar la fuente, tendencia y
objetos de los modelos de impulsos (drive) genética y
neurofisiológicamente determinados. Existe una relación lineal de
tiempo-distancia entre self y objeto que da lugar a un mundo con un
centro fijo en el self y con un sistema de rayos en dirección y a
distancia de los objetos, concebidos como potencialmente atractivos o
repelentes. Se puede decir, que en ésta dimensión se encuentra
ubicado el autismo, como un mundo unidimensional, sin mente,
donde no existe la disponibilidad de los eventos para la memoria o el
pensamiento. (Meltzer, 1975)
2.6.2. Bidimensionalidad
Cuando la significación de los objetos se vivencia como inseparable de las cualidades sensuales que pueden
captarse de sus superficies, la concepción del self debe ser
por fuerza limitada. El self también va a ser vivenciado
como una superficie sensible, una visión no significativamente distinta de la visión del yo que Freud presentó en “El yo y el ello”. Esta superficie sensible puede ser maravillosamente inteligente en la percepción y apreciación de las cualidades de la superficie de los objetos, pero sus objetivos van a ser necesariamente cercenados por una empobrecida imaginación, dado que carece de medios para construir en su pensamiento objetos o hechos distintos de aquellos experimentados de manera concreta. En el lenguaje de Bion, el yo no tendría medios para distinguir entre un objeto bueno ausente y la presencia de un objeto ausente persecutorio. La razón para esta limitación del pensamiento y la imaginación residiría en la carencia de espacio interno dentro de la mente, en el cual pudiera tener lugar la fantasía como una acción de ensayo y, por ende cómo un pensamiento experimental… Más aún,
y por la misma razón, el self que está viviendo en un mundo
como en deseo, o en previsión. Sus experiencias no podrán resultar en la introyección de objetos o en la modificación introyectiva de los objetos ya existentes.” (Meltzer & otros, 1975, p. 199)
Siguiendo la idea presentada por Muñoz (1995), se puede decir
que cuando la mente funciona bajo el parámetro de la
bidimensionalidad, “…se pierde el contacto con el hecho psíquico,
con la cualidad psíquica otorgada por la reacción emocional frente a
la realidad material y la simbolización llevada a cabo por los objetos
internos de la realidad psíquica.” (Muñoz, 1995, Pág. 6).
Cuando la realidad psíquica es construida con base en
experiencias emocionales que se tienen con los objetos tanto internos
como externos, con estos últimos en la bidimensionalidad la relación
es puramente sensorial. En el funcionamiento bidimensional, no
existe diferenciación entre los procesos concientes e inconscientes,
así como las funciones yoicas se encuentran indiferenciadas lo que
hace que las expresiones sensoriales son copias, repeticiones de
estados mentales y funcionamientos de otros objetos. (Muñoz, 1995)
2.6.3. Tridimensionalidad
Forma de funcionamiento mental, donde la visión del mundo es
percibido por la profundidad de los objetos y del self por
identificación, como continentes de espacios potenciales. La
potencialidad de un espacio, y por ende, de un continente, solo puede
El interior de un objeto también persiste en tener el significado
de un estado anterior de la mente, ya que el sentimiento de ser
adecuadamente contenido es una precondición para la experiencia de
ser un continente capaz de contener, los movimientos en la fantasía
de entrar y salir de un objeto tienen necesariamente significación con
respecto a la concepción del tiempo. El tiempo, que no se podía
diferenciar de la distancia en la Unidimensionalidad de la
desmentalización y que había adquirido cierta vaga continuidad o
circularidad al moverse de un punto a otro en la superficie del mundo
bidimensional, comienza ahora a tener una tendencia direccional
propia, un movimiento inexorable de adentro hacia afuera del objeto.
Pero la operación continúa de la omnipotencia da forma a la fantasía
de identificación proyectiva. Surge el tiempo oscilatorio en las
concepciones mentales “del mundo” y, para llegar a ser
unidireccional, tendrá que esperar a que se cumpla el proceso
doloroso y nunca totalmente completo de renunciar a la identificación
proyectiva. (Meltzer, 1975)
2.6.4.