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El tiempo, El país y El Colombiano, una mirada al conflicto amazónico

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Academic year: 2017

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“EL TIEMPO, EL PAIS Y EL COLOMBIANO, UNA MIRADA AL CONFLICTO AMAZONICO”

JOHN ALEXANDER PEDREROS SARMIENTO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

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“EL TIEMPO, EL PAIS Y EL COLOMBIANO, UNA MIRADA AL CONFLICTO AMAZONICO”

JOHN ALEXANDER PEDREROS SARMIENTO

MARIA ISABEL ZAPATA VILLAMIL DIRECTOR DE TRABAJO DE GRADO

TRABAJO DE GRADO PRESENTADO

PARA OPTAR POR EL TITULO DE HISTORIADOR

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES

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INDICE

PÁG.

INTRODUCCIÓN 9

1. LOS VIENTOS AUGURAN LA TORMENTA 15

1.1. EL PROBLEMA INDETERMINABLE DE LAS FRONTERAS 15

1.1.1. La tierra de nadie 15

1.1.2. Los problemas se agudizan cuando el interés es económico 18

1.1.3. El tratado de 1922 ¿el fin del problema fronterizo? 20

1.2. EL MUNDO EN SUS TREINTA 22

1.2.1. Cuando las potencias se agotan, unas surgen y otras decaen 22

1.2.2. La nueva década en Colombia 24

1.2.3. El Perú una nueva década, unas nuevas crisis 25

2. ENTRE EL DERECHO DE LA FUERZA Y LA FUERZA DEL DERECHO 27

2.1. EL DERECHO DE LA FUERZA 29

2.1.1. La movilización militar 30

2.1.2. El arribo de la expedición 33

2.1.2.1. Tarapacá 36

2.1.2.2. Guepí 41

2.2. LA FUERZA DEL DERECHO 44

2.2.1. Los primeros contactos diplomáticos 45

2.2.2. Ante la Liga 50

3. LA PRENSA EN TREGUA EN BIEN DE LA CAUSA 54

3.1. LA PRENSA EN EL PREAMBULO DEL CONFLICTO 55

3.1.1. El Tiempo 58

3.1.2. El País, diario de la mañana 64

3.1.3. El Colombiano 69

3.1.4 Las rencillas de los partidos en los diarios 72

3.2. LAS REACCIONES ANTE LA INVASIÓN 74

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3.2.2. Los diarios frente a la invasión 78

3.2.3. Los derechos de Colombia 80

3.2.4. La respuesta ante el ataque 82

3.3. CREANDO LOS ACTORES DEL CONFLICTO 85

3.3.1. Los peruanos 85

3.3.2. El pueblo colombiano 89

3.3.3. El gobierno de Olaya Herrera 91

3.3.4. Las fuerzas armadas 94

4. EL EPILOGO DE UN CONFLICTO 98

4.1. LA CAIDA DE SANCHEZ CERRO 98

4.2. LA ASCENCIÓN DEL GENERAL BENAVIDES 100

4.3. EL ACUERDO EN GINEBRA Y EL CESE DE HOSTILIDADES 102

4.4. LA PAZ DE RIO 106

CONCLUSIONES 109

(5)

INDICE DE IMAGENES

PÁG.

1. Imagen. Mapa de la región de la amazónica. 21 2. Imagen “La Tortuga” [Caricatura]. 31 3. Imagen. “El arribo de la expedición en Manaos.”

[Fotografía]. 33 4. Imagen. “Croquis de la batalla que se dio ayer.” 41 5. Imagen. “El golpe mortal a ginebra”

[Caricatura]. 52 6. Imagen. “Las tropas peruanas en Leticia.”

[Fotografía]. 54 7. Imagen. Extraída de El Tiempo,

(1932, 26 de septiembre).

[Vista de la primera pagina]. Bogotá. 58 8. Imagen. Extraída de El Tiempo,

(1933, 5 de abril).

[Vista total de la última pagina]. Bogotá. 63 9. Imagen. Extraída de El País diario de la mañana,

(1933, 26 de abril).

[Vista de la parte superior de la primera pagina]. Bogotá. 64 10. Imagen. Extraída de El País diario de la mañana,

(1932, 11 de abril).

[Vista de la parte superior de la tercera pagina]. Bogotá. 67 11. Imagen. Extraída de El Colombiano,

(1933, 18 de enero).

[Vista de la parte superior de la primera pagina]. Medellín. 69 12. Imagen. “Marchas patrióticas”.

[Fotografía]. Bogotá. 77 13. Imagen. “Desinfección de Leticia”

[Caricatura] Bogotá. 88 14. Imagen. “El presidente entregó sus joyas.”.

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15. Imagen. “Fotos de las tropas de la expedición”

[Fotografía] Bogotá. 94 16. Imagen. “La paz está asegurada”

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Artículo 23 de la resolución No. 13 de julio de 1946.

(8)

AGRADECIMIENTOS

Durante mi estancia en la carrera de historia he aprendido muchas cosas, y he contado con la valiosa ayuda de muchas personas. En primer lugar agradezco a Dios por haberme permitido llegar hasta este momento.

Posterior a él, agradezco a mis padres y mis hermanos quienes permitieron que con su apoyo todo lo presupuestado fuese posible. Y por último a María Isabel Zapata, a mis amigos de fuera y a los de dentro de la Universidad, quienes han tenido que soportarme durante el transcurso de este trabajo. A todos ustedes solo puedo decirles Gracias Totales.

(9)

INTRODUCCIÓN

La prensa en Colombia ha sido una institución de una notable importancia en la vida nacional, ya que ha permitido la expresión de ideas y pensamientos de diversa índole, ya sean estos de carácter político, social, económico o literario; por medio de sus páginas. Sin embargo aun cuando aborda multitud de temáticas, hay que considerar que su cariz está fundamentalmente ligado a la política, razón por la cual ha girado su devenir alrededor de aquella actividad y se mantuvo – durante el periodo a referenciar 1932-1934 – en defensa de las posturas ideológicas de sus dueños, sus directores y sus editores. Es por ello que Colombia, suscrita a luchas partidistas de notable intensidad entre los dos partidos tradicionales – Liberal y Conservador -, mostraba en la prensa, principalmente en aquella producida en la de la década de los 30 y anteriores, el reflejo de estas constantes pugnas y desacuerdos entre dichos partidos, llevándolas a sus páginas. Incluso estas divergencias ideológicas y políticas, se creía que se debían llevar a la arena de los periódicos, ya que la prensa era vista más como una tribuna de defensa y propaganda de las ideas políticas del dueño del periódico o del director, que como un medio de información.

Las páginas de los diarios habrían de presenciar a algunos de los más importantes hombres de la vida política nacional, durante los primeros años del siglo XX. En los diarios estos hombres de notable influencia política, no solo aparecerían como parte de las noticias sino que en muchos casos escribirían en estos periódicos, tanto las noticias como sus opiniones políticas personales, acercándose sobremanera a lo que expresaba el General Rafael Uribe Uribe cuando en 1914 inauguró su diario: “El liberal se funda para lo que se funda todo periódico, de antes, de ahora y acaso del futuro: para defender una ideología”.1 Sí bien esta postura de Uribe Uribe muestra el enorme sentido político que él le da a su diario, aquella función que él otorgaba al periódico como arena para la defensa de sus ideas políticas, no era únicamente una postura a nombre propio o de su diario, sino que esta aseveración es un vivo ejemplo, acerca de cómo la prensa colombiana durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, tenía un fundamento esencial, el cual era el defender a ultranza la ideología de quien escribía el periódico.

1Vallejo Mejía, M. (2006),

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La década de los treinta inaugura un momento importante en la vida política nacional con la ascensión al poder del liberal Enrique Olaya Herrera. El hecho en realidad del advenimiento al poder de un ciudadano en sí no debería generar una situación tan trascendental, sino que la importancia de que este hombre ascendiera a la presidencia es por ser miembro de un partido –partido liberal- que no había logrado llegar al poder desde hacía casi medio siglo. La ascensión al poder de Olaya Herrera, y la caída del partido que había tenido el control del poder político en Colombia, avivaría un poco más la hoguera de las constantes disputas políticas entre los dos partidos políticos tradicionales –liberal y conservador-. Lo cual se vería en una cada vez mayor fuerza en el lenguaje que usaban los diarios frente a sus contradictores políticos y frente a los diarios de sus opositores.

Esta constante rivalidad política entre liberales y conservadores se denotaba en buena manera en los diarios y se elevaba con mayor ahínco, luego de la escogencia de Olaya Herrera como presidente de los colombianos, para el periodo 1932-1934. No obstante un hecho fortuito ocurriría durante el periodo presidencial de Olaya Herrera, que cambiaría las prioridades de los periódicos de atacar a su contraparte política, y se concentraría en un enemigo externo que emerge el primero de septiembre de 1932, con la toma del poblado de Leticia a orillas del río Amazonas, por parte de un grupo de peruanos vecinos de este poblado.

Sí bien el problema fronterizo no era algo nuevo para el año de 1932, ya que disputas con el Perú siempre habían existido por la posesión de los territorios amazónicos, incluso desde los primeros años de vida independiente de ambas naciones, se pensaba al menos en Colombia, que el problema había sido zanjado satisfactoriamente por el tratado Lozano-Salomón de 1922, el cual ya había sido ratificado con la entrega oficial de las posesiones territoriales a cada uno de los países, de acuerdo a lo signado por el tratado.

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vinculado estrechamente al partido liberal y cercano al presidente Olaya Herrera, El País diario de la mañana y, en menor medida, El Colombiano de la ciudad de Medellín. Estos dos últimos diarios, cercanos al partido conservador y opositores del régimen presidido por Olaya Herrera.

Teniendo en cuenta la filiación política de los diarios a uno u otro partido, fundamentalmente nos preguntamos ¿Qué fue el conflicto amazónico para los diarios El Tiempo, El País diario de la mañana y el Colombiano, fue acaso un punto de convergencia y unión de estos diarios frente a la amenaza externa, o fue quizás un escenario más en la disputa entre los dos sectores políticos tradicionales del país?

La respuesta que nosotros planteamos a este interrogante puede parecer ambigua, pero es la que creemos se adecua de mejor manera, según lo que nos expresan los diarios consultados. El conflicto presento puntos de concordancia y de unión entre los diarios en muchos asuntos principalmente durante los primeros meses, durante las primeras reacciones o cuando la salida militar era vista por los diarios como la solución más pertinente para solucionar el conflicto. Sin embargo la naturaleza de esta unión al ser identificada como tan solo una tregua en la constante lucha política, hizo que siempre estuviese presente la divergencia, y ésta se mostrará con mayor fuerza principalmente cuando la solución diplomática surgía y cuando ella se encuentra próxima a materializarse. En otras palabras amigos y aliados en la guerra, enemigos y contradictores en la paz o en la tregua.

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Tovar, Uribe Gaviria y Vásquez Cobo a ver el conflicto desde la perspectiva militar, y los dos últimos a observarlo como personas que además de ser militares experimentaron el conflicto; hasta estudios como los de César Torres, Medina Medófilo, Donadío, Sotomayor, Restrepo y Betancourt, que analizan el conflicto desde el hecho de la agresión peruana, el problema cauchero, los sentimientos de unión del pueblo, la historia diplomática, la problemática económica e incluso los problemas sanitarios propios del conflicto. Sin embargo, aunque estos autores usan en ciertas ocasiones la prensa como referencia, esta tesis se fundamenta en la idea de analizar a los tres diarios El Tiempo2, El País3 y El Colombiano4 en menor medida, y cual fue el desenvolvimiento de estos diarios frente al conflicto. Resulta importante aclarar que este estudio tomaba como fuentes a tan solo dos periódicos de la ciudad de Bogota, El Tiempo y El País, pero por problemas con la fuente - su desaparición física- y ante la imposibilidad de encontrarla en múltiples bibliotecas y centros de documentación diseminados por la geografía nacional, nos vimos en la necesidad de recurrir al diario El Colombiano, durante el periodo enero-marzo de 1933, para tratar de reemplazar al diario El País desaparecido durante este periodo de tiempo, razón por la cual el diario El Colombiano, diario de la ciudad de Medellín, aparece en esta tesis. Por tanto nos limitaremos al uso del diario El Colombiano exclusivamente durante Enero a Marzo de 1933, por las razones ya expuestas. Los diarios referenciados se analizarán en la perspectiva de análisis del discurso, bajo los parámetros descritos por Dell Hymes, en donde se plantea que un discurso puede ser analizado como un hecho comunicativo en sí, en lo que el llamo <<hechos del habla>>. Bajo su método denominado SPEAKING5, el analizar un discurso se debe hacer teniendo en cuenta, la situación, el lugar donde ocurre, los participantes que intervienen, los objetivos que se pretenden, la secuencia de actos que se realizan, el tono con que se dicen, los instrumentos con que se abordan, las normas de acción e interacción –por que actúa

2 El diario El Tiempo se escoge por dos razones fundamentales. La primera la gran amistad que entrañaba al jefe de gobierno Don

Enrique Olaya Herrera con el propietario del diario don Eduardo Santos, desde cuando compartían militancia en el partido republicano. La segunda es porque es este diario uno de los más firmes aliados durante la campaña presidencial de Enrique Olaya Herrera. Y por último durante el conflicto, la postura de Eduardo Santos era tan cercana a la del presidente que no solo apoyó, sino que también el hizo parte del gobierno sirviendo como negociador en Ginebra.

3 El diario El País es seleccionado por tres motivos, el primero que es para la época del conflicto amazónico es el único diario

conservador de la capital colombiana. Segundo porque los motivos de su fundación se hacen para hacer contrapeso a la prensa liberal gobiernista mayoritaria de la capital. Y por ultimo porque es el periódico que en la capital cuenta con el apoyo del directorio conservador a partir de la convención de este partido a finales de 1932 en Chía.

4 El Colombiano su elección es por que al haberse perdido la fuente que se circunscribía a la ciudad de Bogotá, y a la imposibilidad de

conseguirla aun cuando se hicieron ingentes esfuerzos, nos vimos abocados a enfocarnos en uno de los diarios conservadores de mayor tradición, y en donde era recurrente que los escritores de las columnas del diario El País, también ejercieran su pluma en este diario.

5 SPEAKING es un acrónimo en ingles que significa Setting and scene (situación y lugar), Participants (participantes), Ends

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como actúa-, y el genero.6 No obstante, aun cuando la manera de abordar el discurso se hará desde el modelo usado por Hymes, al nosotros enfocarnos exclusivamente en los editoriales de los diarios procedemos a tener en cuenta la perspectiva de María de los Ángeles Fernández en cuanto a que exclama que “…en el editorial se expresa el punto de vista del periódico y se orienta al lector diciéndole claramente qué es lo bueno y qué es lo malo”7. Es por ello que haciendo uso del editorial como fuente de nuestro análisis, se empleará el SPEAKING8, procediendo a ver los editoriales mediante la propuesta hecha por Hymes.

El tema de El Tiempo, El País y El Colombiano y la forma como nos aproximamos a la problemática por nosotros planteada, y luego de haber expresado la forma en que queremos abordarla, nos es necesario entender que en el transcurso de este trabajo hay dos asuntos fundamentales, la prensa y el conflicto. Por prensa en este trabajo entenderemos una producción cultural, que pretende estructurar el medio que la rodea y que de una u otra manera interviene en la política y en la cultura a través de su participación pública, configurándose como una tribuna política o como un actor social. El segundo asunto, no es otro que el Conflicto, este entendido como el enfrentamiento que puede ser pasivo o activo entre dos sectores antagónicos conscientes de unos objetivos igualmente antagónicos o iguales en competencia que pueden ser culturales, políticos, ideológicos o socioeconómicos y que identifican en sus propuestas, motivos para la defensa o para la actitud beligerante a favor de los propósitos fijados.9

Este trabajo se desarrollará en cinco grandes segmentos, el primero de ellos es los vientos auguran la tormenta, en el cual observamos algunos breves apartes acerca de la situación mundial, y de la situación política y social de Perú y Colombia en momentos previos a la toma de Leticia, el primero de septiembre de 1932. Un siguiente segmento es el conflicto, visto desde sus inicios con la toma de Leticia, hasta los acuerdos de cese de hostilidades, donde se verán dos perspectivas que los periódicos plantearon para la solución del conflicto, una utilizando el sendero diplomático o la otra por la vía de las armas. El tercer segmento corresponde a una mirada hacia la prensa, a las primeras reacciones y a la construcción de los sujetos, como espacio de convergencia de los diarios

6 Cortes Rodríguez, L y Ma. Matilde Camacho Ardave. (2003),

¿Qué es el análisis del discurso? Barcelona, Octaedro –Eub. p. 43. 7 Fernández, M. (2003),

El editorial, un género periodístico abierto al debate. Sevilla, pedro j. crespo. p. 34.

8El método SPEAKING, se empleará teniendo en cuenta cada uno de los elementos que lo componen, de acuerdo a ello, es menester

aclarar que cada una de las partes que estructuran esta tesis corresponden de una u otra manera a la metodología que hemos utilizado del sociólogo Dell Hathaway Hymes.

9 López Martínez, M (2004

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1. LOS VIENTOS AUGURAN LA TORMENTA

Una frase bastante coloquial en Colombia bien nos podría expresar la problemática con el Perú y la cuestión de nuestras fronteras con el vecino país. El adagio popular reza que “Cuando el Río suena piedras lleva”.10 Esta expresión bastante extendida en nuestra argot cultural colombiano, bien nos puede definir nuestra relación con el Perú durante el siglo XIX e inicios del XX, ya que la indefinición fronteriza, los constantes rumores de la persecución de naturales y de colonos colombianos, habían creado un aire enrarecido que auguraba la tormenta que se presentaría en septiembre de 1932, con el estallido del conflicto11 amazónico.

1.1. EL PROBLEMA INDETERMINABLE DE LAS FRONTERAS

El siglo XIX para Colombia, fue un siglo de numerosas negociaciones diplomáticas que buscaban fijar unas fronteras claras para el país. No obstante, durante ese siglo muchas de las definiciones limítrofes con nuestros vecinos resultaron infructuosas.

Fue una preocupación durante sucesivos gobiernos, fijar unas fronteras claras con nuestros vecinos, ya que el país necesitaba y requería conocer sus límites territoriales. No obstante y a pesar del anhelo de establecer definitivamente los acuerdos con nuestros vecinos, ciertos intereses políticos y económicos, dificultaban la concreción de unos tratados claros que permitieran la definición de nuestras fronteras. Esta situación tan solo comenzaría a desenmarañarse durante las primeras décadas del siglo XX.

1.1.1. La tierra de nadie

La historia de la región sur de la actual Republica Colombia,12 la cual fue la zona en disputa entre Colombia y Perú, nos remonta a aquellos paraísos perdidos que se sabe que existen en algún lugar pero que nos son ajenos a todos. La región amazónica, bien nos puede ejemplificar ese imaginario de la región olvidada, no integrada a ningún lugar, a pesar de su inmensa importancia estratégica, al estar vinculada y comunicada por el gran

10 Frase muy utilizada en el país, que indica que la mayoría de rumores tienen algo de certeza y algún grado de verdad.

11 Por conflicto entenderemos, el enfrentamiento que puede ser pasivo o activo entre dos sectores antagónicos conscientes de unos

objetivos igualmente antagónicos que pueden ser culturales, políticos, ideológicos o socioeconómicos y que identifican en sus propuestas, motivos para la defensa o para la actitud beligerante a favor de los propósitos fijados.

12Nos referimos a la actual Colombia, para diferenciarla de la Colombia de Simón Bolívar que era integrada por Nueva Granada,

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rió que atraviesa buena parte de Suramérica y que el conquistador Francisco de Orellana llamaría el Amazonas.

Desde los inicios de la vida independiente de la actual Colombia, se conocía que la región amazónica hacia parte integrante de nuestro país, gracias a que éramos los herederos directos de aquellas tierras pertenecientes al antiguo Imperio Español. Sin embargo, como bien lo afirmaría el General Valencia Tovar: “...Nos pertenecía por herencia, como una gran hacienda para una familia que sólo tiene conciencia citadina”.13 La afirmación del General Valencia Tovar, bien nos puede ejemplificar dos aspectos fundamentales, el primero era que bajo los títulos que nos había heredado España luego de la disgregación de su imperio durante las dos primeras décadas del siglo XIX, estas tierras nos pertenecían administrativamente. Pero el segundo aspecto que nos expresa el General, es que sí bien nosotros poseíamos los títulos nuestra conciencia no nos permitía ver a profundidad el valor de nuestra posesión, la cual observamos como algo alejado de nosotros.

La afirmación que este general colombiano hace sobre la amazonía, nos ilustra la poca importancia que le habíamos dado a nuestras posesiones junto al gran río. Ya que nuestro país se había caracterizado durante el siglo XIX y buena parte del XX, por estar encerrado en sus territorios andinos y poco había intentado establecerse y controlar efectivamente sus fronteras.14

La frontera entre Colombia y Perú, no era un problema nuevo para cuando se presentó la toma de Leticia en septiembre de 1932. Al contrario, esta indefinición fronteriza era un conflicto de vieja data y que podía encontrar sus raíces incluso en los primeros años de nuestra vida republicana.15

Posterior a las campañas de emancipación realizadas por los criollos durante las primeras décadas del siglo XIX en contra de España, los países que se conformaron empezaron a definir sus fronteras, de acuerdo a lo que había sido la división administrativa española en

13 Valencia Tovar, A. (1994), [Introducción], En Ministerio de Defensa Nacional.

Conflicto Amazónico 1932 – 1934, Bogota, Villegas

Editores, 1994. p. 21.

14 Las constantes guerras civiles que vivió Colombia durante el siglo XIX y su conciencia de país andino, había conseguido que poco se

pensará en las fronteras y aun más que fuera muy poco el interés por las regiones amazónicas. Valencia Tovar, A. (1994), [Introducción], En Ministerio de Defensa Nacional. Conflicto Amazónico 1932 – 1934, Bogota, Villegas Editores, 1994. p. 21. 15 La indefinición fronteriza en el sur entre Colombia, Perú y Ecuador, antes de 1932 ya había producido choques e incluso conflictos.

Un buen caso es la primera guerra entre la Gran Colombia y Perú, la cual termina con el convenio de Girón. Torres del Río, C. (1994),

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tierras americanas.16 La repartición de tierras dejaba a la actual Colombia con una notable cantidad de territorio en la amazonía. Estos territorios fueron disputados incluso en los primeros años de la vida de las jóvenes republicas latinoamericanas. De ahí que uno de los primeros choques por la frontera sur de Colombia, se produjera en 1829 cuando por divergencias limítrofes, el Perú se enfrenta a la Gran Colombia por la posesión de Azuay, actualmente propiedad del Ecuador. La Gran Colombia derrota al Perú en el Porteté Tarquí, logrando que el incipiente estado peruano se viera obligado a aceptar la repartición luego de este conflicto, aunque con la división de la Gran Colombia en tres fragmentos, Venezuela, Ecuador y Nueva Granada; se empieza a desconocer el convenio de Girón, el cual había sido el resultado de la confrontación bélica.17

Luego de la división de la Gran Colombia, durante todo el siglo XIX, el problema de la definición fronteriza entre Colombia y Perú se hizo cada vez más difícil de resolver. Un primer factor determinante en la larga indefinición fronteriza de esta zona, es la ausencia de pobladores colombianos en estos territorios, principalmente durante el siglo XIX. Sí bien, a finales del siglo XIX e inicios del XX los colonizadores colombianos comienzan a llegar, son muy reducidos en número a comparación de los colonos peruanos. De este modo, aunque se tenían los títulos de propiedad de esas tierras, no había una gran población colombiana que ejerciera la ocupación efectiva de estos territorios.18 A lo anterior se suma el total abandono por parte del estado colombiano, quien no tenía una presencia efectiva en el sur del país, haciendo que nuestra posesión de aquellas tierras fuera en derecho pero no de hecho. Frente a esto las palabras del profesor César Torres, nos ilustran el total abandono colombiano de sus territorios amazónicos afirmando que: “En cuanto a la zona de conflicto, el abandono por parte del Estado era total. Cuatro hechos nos basta señalar para tener una idea de la situación. Ni siquiera había sal y la poca que llegaba se transportaba por vía peruana. En segundo lugar, el dinero que circulaba no era colombiano; un comerciante de Leticia rechazó un billete del banco de la república por considerarlo falso”.19 La postura indicada por el profesor Torres del Río, bien nos expresa lo vulnerable que era esta zona, ya que no se encontraba integrada plenamente a nuestro país. Sino que por el contrario parecía integrada en mayor grado al territorio peruano.

16 La doctrina que encarnó la repartición de los territorios americanos, y que se fundamentaba en la organización administrativa del

Imperio Español, se conoce como la Uti Possidetis. Donadío, A. (2002), La Guerra con el Perú, Medellín, Hombre Nuevo. p. 39.

17 El convenio de Girón es aquel acuerdo que la gran Colombia impone al Perú luego de la derrota sufrido por el ejercito peruanos en la

batalla del Porteté Tarqui. Torres del Río, C. (1994), Grandes agresiones contra Colombia, Bogotá, Martínez Roca. p. 94.

18 El autor nos expresa que el problema con el Perú en buena parte se debe a que no existía una dominación absoluta del territorio y que

por el contrario las tierras del sur, eran unos territorios que tenían muy poca colonización efectiva por parte de Colombia. Donadío, A.

(2002), La Guerra con el Perú, Medellín, Hombre Nuevo. p. 49.

19 Torres del Río, C. (1994),

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De modo que la no definición de fronteras, el abandono del estado colombiano de sus posesiones y la poca colonización, conducían a que Colombia fuera dueño de esas tierras bajo derecho jurídico. Su dominio de las posesiones territoriales amazónicas era fuertemente mermado por el abandono de estos lugares y el poco interés para integrarlos por parte de Colombia.

1.1.2. Los problemas se agudizan cuando el interés es económico

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la región se agita frente al boom de un nuevo producto, el caucho. Este nuevo artículo de explotación, hizo no solo celebre a la Amazonía, por sus enormes cantidades de aquel material, sino también por la triste historia de la Casa Arana20 y la explotación de los indígenas para obtener este articulo. El nuevo producto ocasionó una mayor atención a esta región y un mayor interés por parte de los gobiernos tanto del Perú como de Colombia. Sin embargo, la presencia peruana era mucho más fuerte que la colombiana, debido a las grandes inversiones de capitales que manejaban los caucheros peruanos, principalmente las de Julio César Arana y sus socios en la Amazonía y en el Putumayo. Lo cual hacía que el Perú tuviese una fuerte influencia en la región por medio de la compañía peruana denominada, La Casa Arana.

La dominación que ejerció Arana sobre estos territorios y que era apoyada en muchas ocasiones por el estado peruano, se hizo mediante el uso de la fuerza. A través de este medio violento, muchos colonos colombianos e indígenas, que ejercían actividades caucheras a lo largo del Putumayo y del Amazonas, fueron expulsados de estas tierras, masacrados y torturados por empleados de Arana.21

En muchas ocasiones se habló de la complicidad del estado colombiano con estos crímenes realizados por Arana y sus hombres. La responsabilidad colombiana en estos actos de terror, fue achacada principalmente al gobierno del general Reyes. Sobre este asunto el periódico El Tiempo nos expresaría que: el presidente Rafael Reyes entregó una concesión, pero los beneficiarios de esta concesión se aprovecharon y asaltaron al

20 La tristemente recordada Casa Arana era una compañía propiedad de los peruanos Julio César Arana, su hermano Lizardo y otros

familiares de estas personas. Esta compañía fue fundada en 1903 dedicada a la explotación de caucho utilizando para ello mano de obra indígena en estado casi de esclavitud. Esta compañía se constituyo como un verdadero imperio en el Amazonas y el Putumayo. Casement, Roger. (1985) Putumayo Caucho y Sangre. Relación al Parlamento Inglés (1911), Quito, Abya-Yala. p. 4-5.

21 Gómez, A. (1995), Caucherías y Conflicto Colombo-Peruano Testimonios 1904-1934, Santafé de Bogota, Ed. Coama/Disloque.

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gobierno en su buena fe.22 Sin embargo la buena fe del presidente Reyes al entregar concesiones territoriales en el sur del país, fue debatida y puesta en duda ante la Procuraduría General de la Nación, en la que se le acusó incluso de Traición a la Patria, ya que luego de entregar concesiones para la explotación de materias primas –caucho- en el Putumayo y la Amazonía colombiana, la sociedad beneficiaria de estos derechos de explotación, la sociedad Cano, Cuello y Compañía, de la que era accionario Reyes, procedió a delegar y entregar sus derechos a la Casa Comercial de Julio César Arana, la famosa Casa Arana.23

Las persecuciones que La Casa Arana y sus agentes, hicieron contra los caucheros colombianos fueron de una crueldad extrema, los asesinatos y las violaciones resultaban el pan nuestro de cada día en aquellas olvidadas tierras. Aunque poco a poco estas vejaciones en contra de los indígenas y de los colonos colombianos, se fueron conociendo a través de viajeros que pasaban por el Putumayo, estas quejas de extranjeros frente a la enorme crueldad de los caucheros adscritos a La Casa Arana, tomarían cada vez más fuerza, hasta cuando el gobierno británico hizo uso de su cónsul en Río de Janeiro, el Sr. Roger Casement para investigar esos delitos, que comprometían no solo a Arana y a capitales peruanos sino a inversiones británicas en dicha compañía cauchera. Casement efectivamente avalo las versiones de los viajeros y contó las atrocidades que Arana hacia para extender su imperio comercial de terror, muerte y desolación.24

La zona en disputa, el auge cauchero y los informes de las atrocidades de los agentes de Arana, sumados al proceso de Casement, obligaron a Colombia a ejercer su soberanía enviando destacamentos militares a la zona de frontera. Esta presión ocasionó varios incidentes entre fuerzas peruanas y colombianas en la frontera. El más grave de estos sucesos fue la Toma de la Pedrera25 bajo control colombiano, por parte de un gran contingente militar peruano.

La mala reputación que Arana adquirió en el Reino Unido luego del informe Casement, como asesino y torturador de indígenas, hizo que poco a poco decayera el negocio de Arana, quien comenzó a liquidar su empresa a partir de 1911, hasta que ésta terminó

22 Garcés, E. (1932, 11 de septiembre), “A las fronteras”, En El Tiempo, Bogotá, 11 de septiembre de 1932. p. 4. 23 Gómez, A. (1995),

Caucherías y Conflicto Colombo-Peruano Testimonios 1904-1934, Santafé de Bogota, Ed. Coama/Disloque. p. 20.

24 Domínguez, C. y Gómez, A. (1990),

La Economía Extractiva en la Amazonía Colombiana 1850 – 1930, Santa Fe de Bogota,

Corporación Colombiana Para la Amazonía Araracuara, p. 195-196

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oficialmente en el año de 1920.26 Con el fin de la Casa Arana y su imperio comercial basado en el caucho, el Perú perdía una importante influencia en la zona. Aunque el poblamiento que había hecho el boom cauchero, en mayor medida de personas de nacionalidad peruana hacia que los intereses del estado peruano se mantuvieran en la región por un largo periodo de tiempo.

1.1.3. El tratado de 1922 ¿el fin del problema fronterizo?

El tratado de 1922 se constituye en uno de los grandes hitos en la relación entre Colombia y Perú. Ya que cuando se afirma y se le da forma a este acuerdo limítrofe, se pretende concederle unas fronteras estables y claras, tanto al estado peruano como al colombiano.

La negociación y la fijación de los límites territoriales entre ambos estados, habían estado en la mente del gobierno colombiano, durante gran parte de su vida republicana. Sin embargo, una serie de obstáculos políticos y económicos, habían hecho que esta delimitación se diera tan solo hasta 1922.

La negociación del tratado y la firma del mismo, las cuales habían sido precedidas por un siglo de negociaciones infructuosas, se lleva a cabo entre los dos ministros de relaciones exteriores: el señor Alberto Salomón, representante del Perú y el Sr. Fabio Lozano Torrijos27 en representación de Colombia.28 El acuerdo limítrofe fijado entre Lozano Torrijos y Salomón desemboca en una serie de acuerdos en los que Colombia adquiría para sí, una salida al río amazonas, el cual sería el trapecio amazónico. El Perú por su parte, se hace acreedor a una frontera más sólida entre los dos países, la margen derecha del río Putumayo.29

Posterior a la firma de este tratado, los dos gobiernos procedieron a hacer oficial el tratado en sus respectivos países, ratificándolo en sus respectivos congresos. En Colombia

26 Domínguez, C. y Gómez, A. (1990), La Economía Extractiva en la Amazonía Colombiana 1850 – 1930, Santa Fe de Bogota,

Corporación Colombiana Para la Amazonía Araracuara, p. 199.

27 El señor Fabio Lozano Torrijos nace en un pueblo denominado Santana, hoy identificado con el nombre de Falan, Tolima; en el año

de 1865. Su pensamiento político, a pesar de ser hijo de padre conservador está ligado más al Partido Liberal colombiano del que hacia parte. Durante su vida estuvo encargado de dos asuntos principalmente, sus plantaciones de caña de Azúcar que poseía en el Tolima y su vida en la diplomacia colombiana. En ella se recuerda su nombre ya que el tratado de fronteras entre Colombia y Perú lleva su apellido, ya que él fue quien lo gestionó y lo suscribió. Posterior a su cargo como embajador en el Perú, su cargo sería asumido por su hijo Fabio Lozano Lozano. Donadío, A. (1995), La guerra contra el Perú, Bogota, Planeta, 1995. p. 75 – 80.

28 Pardo Rueda, R. (2004),

La historia de las guerras, Bogotá, B. Colombia, 2004. p. 664.

29 Esta entrega de territorios por parte de Colombia, ocasionaría un fuerte reclamo por parte de Ecuador quien veía que los territorios

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el acuerdo sería aprobado en 1925, mientras que en Perú la ratificación habría de ser aprobada solo tres años después de que se hiciese en Colombia.30 Las ratificaciones condujeron a una demarcación de fronteras, que culminaría con la entrega de territorios durante 1930.

1. Imagen. Mapa de la región de la región amazonica. Extraída de Donadío, A. (2002), La Guerra con el Perú, Medellín, Hombre Nuevo, 2002.

A lo largo de su elaboración y su ratificación, el tratado tuvo que vivir grandes escollos que no permitían que el acuerdo se diera de manera rápida. Acabado de firmar el tratado, los principales obstáculos fueron tres, el primero el gobierno del Brasil, quien veía afectados sus intereses territoriales en la zona. El segundo el Ecuador, quien observaba con preocupación como sus intereses territoriales quedaban mutilados con el nuevo acuerdo y Colombia entregaba algunos territorios que Ecuador le había concedido. Y por ultimó, los caucheros peruanos encabezados por don Julio César Arana y algunos otros, quienes miraban con recelo que sus grandes extensiones de tierra en el Caquetá quedaban en manos del gobierno colombiano.31 El estado colombiano, al final procederá a negociar con Brasil un tratado limítrofe posterior, que aquietara sus reparos. Mientras Ecuador y los caucheros peruanos quedaron con las quejas pero sin arreglos definitivos. Precisamente es en los caucheros peruanos en donde habría de surgir las mayores críticas al tratado. La inconformidad peruana, especialmente la que se encontraba cerca de la frontera, era desde la puesta en vigor del tratado Lozano-Salomón, una bomba de tiempo que amenazaba con explotar en cualquier momento.

30 Ministerio de Defensa Nacional, (1994), Conflicto Amazónico 1932 – 1934, Bogota, Villegas Editores, p. 45. 31 Pardo Rueda, R. (2004),

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1.2. EL MUNDO EN SUS TREINTA.

El inicio de los años 30 durante el siglo XX, es una época de grandes transformaciones y de grandes tensiones. Principalmente debido a los grandes coletazos de la crisis económica de 1929, los cuales se hacían cada vez más presentes en el mundo.

El periodo conocido como la Gran Depresión, fue un momento de una enorme coyuntura económica. Durante este tiempo los flujos de capitales que se venían dando a razón de prestamos internacionales disminuyeron casi en su totalidad, resintiendo durante los años de 1927 a 1933, las economías que dependían de estos prestamos para el funcionamiento normal de los estados.32

Suramérica no estuvo exenta de la crisis. Por el contrario su fuerte nivel de dependencia económica con algunas economías como la de la Gran Bretaña y los Estados Unidos, conllevaron a que sus economías atadas a estos centros de poder se resintieran y a que los prestamos externos no llegaran a los países dependientes de estos capitales internacionales. En algunos países la crisis económica condujo a fuertes problemas políticos e inestabilidad de sus sistemas internos, así como a cambios políticos y económicos de un enorme impacto.

1.2.1. Cuando las potencias se agotan, unas surgen y otras decaen

La crisis económica mundial representada con la imagen del octubre negro en EEUU, como tal no empezó en el seno de las pequeñas economías latinoamericanas, como la peruana o la colombiana. Aunque estas economías del sur de América, si se vieron afectadas por los problemas económicos y comerciales que provenía de potencias como los EEUU y la Gran Bretaña.

Durante gran parte del siglo XIX, y posterior a la independencia de los territorios americanos españoles, la Gran Bretaña se había convertido en aquel país encargado de prestar dinero y comprar algunos de los productos que ofrecían los países que surgían de la desintegración del Imperio Español.

32 La gran Crisis llevo a que los países enfrentarán enormes dificultades económicas, y estas a su vez degeneraron en difíciles

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La influencia que ejercía la Gran Bretaña, se fundamentaba principalmente en factores económicos. Este país en constante búsqueda de mercados y materias primas33, era visto por los países suramericanos como su principal proveedor de préstamos y como el más grande comprador de materias primas, las cuales producían las tierras americanas. Esta atracción económica que ejercía la Gran Bretaña sobre las incipientes repúblicas americanas, se vería disminuida por la influencia creciente que EEUU proyectaba sobre el continente desde finales del siglo XIX e inicios del XX. Esta situación de cambio, en la cual se pasa de tener como referente a Europa y empieza a fortalecerse la posición de los Estados Unidos, se agudiza a partir de la Primera Guerra Mundial.

Desde el final de la gran guerra, se hace cada vez más evidente el aumento del comercio y la inversión por parte de la nación estadounidense.34 Lo anterior bien nos puede ser ejemplificado por el profesor Luis Alberto Sánchez. “Al estallar la Primera Guerra Mundial, en 1914, Estados Unidos acentuó su hegemonía en el Nuevo Mundo. Eliminadas por el momento las competencias inglesa y alemana, la industria estadounidense se consagró a abastecer a la América latina y a extraer de ella, en inmejorables condiciones para sí, materias primas”35.

Las deudas contraídas durante la guerra y las grandes perdidas económicas que se habían presentado por el conflicto, rezagaron la posición de Inglaterra como principal comprador de la America Latina. Este puesto lo viene a ocupar en mayor medida los EEUU, aunque algunos países de Suramérica, durante los años 20 y buena parte de los treinta seguirán exportando y teniendo a Inglaterra como su principal mercado. Estos países son Argentina, Bolivia, Chile y el Perú.36 Mientras que los otros países de America del sur comienzan a acentuar su comercio y a considerar su principal socio e inversor a EEUU. La crisis económica que sacude la economía mundial capitalista, afecta en buena medida a los países dependientes de los mercados y de las inversiones tanto de EEUU como los de Inglaterra.

33 Hobsbawn, E. (1998, enero-abril), "Las hegemonías de Gran Bretaña y Estados Unidos, y el tercer mundo", en Análisis Político, No

33. p. 5.

34 De Alcazar, J.;

et al. (2003), Historia contemporánea de América, Valencia. Editorial Universidad de Valencia, p. 197. 35 Sánchez, L. (1975), América desde la revolución emancipadora hasta nuestros días, Madrid, Edaf. pp. 262.

36 De Alcazar, J.;

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1.2.2. La nueva década en Colombia

El mundo de los años 30 se debatía en la problemática económica mundial, Colombia no era para nada ajena a las situaciones de cambio tanto político, económico y social que producía la gran crisis económica mundial.

El caso de Colombia no era una excepción, ya que los años treinta presentarían nuevas situaciones políticas y económicas. Las situaciones que vivió el país al inicio de los años 30 fueron de dos naturalezas, una política con la ascensión del partido liberal a la dirección del país y la segunda de corte económico que fue el efecto de la crisis económica mundial en Colombia. El primero de ellos, la ascensión del liberalismo se da frente a un partido conservador que lleva ejerciendo el poder durante casi medio siglo. El partido conservador llega a las elecciones de 1930 con una profunda división en sus filas, haciendo con esto más fácil que el liberalismo ascendiera al poder.37

El liberalismo como partido político, lejos de ser el gran competidor del partido conservador, era un partido débil acostumbrado a ver a los conservadores en el poder. Luego de la Guerra de los Mil Días e incluso desde la guerra civil de 1985 y la promulgación de la constitución del 86, poco a poco el partido liberal había visto rezagado y mermado su poder. Justamente en la Guerra de los Mil Días y frente a la derrota que les es propinada a los liberales por parte de los conservadores, el partido liberal decae y ve como transcurre el tiempo y como los conservadores se asientan en el poder del país. No obstante, la década de los treinta traerá la división conservadora, en donde los candidatos Vásquez Cobo y Guillermo Valencia se disputarán la presidencia de Colombia, generando con su división una oportunidad única al liberalismo, quien obtiene el poder derrotando a los dos candidatos conservadores, con el candidato Enrique Olaya Herrera.38

La otra realidad que afrontaba Colombia era la gran crisis económica mundial, ésta se presentaba en la perdida de los créditos externos y en la baja compra del café en el exterior. Esta crisis había hecho que los préstamos a naciones estuviesen interrumpidos, lo cual no permitía un gasto público grande en el país y los niveles de captación de dinero por exportaciones bajarán a niveles muy reducidos.

37 La división se sucede entre los dos candidatos conservadores Alfredo Vázquez Cobo y Guillermo Valencia, la disputa instigada no

intencionalmente por el arzobispo de Bogota Monseñor Perdomo divide y fracciona al partido. Vásquez Cobo, A. (1985), Pro Patria la Expedición Militar al Amazonas en el Conflicto de Leticia, Bogota, Banco de la republica, 1985. p. 21.

38 Molina, G. (1974),

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Los productos que ofrecía Colombia para el mercado externo era el café y el petróleo, sin embargo esto productos no generaban grandes ingresos durante la grave crisis que afectaba tanto a naciones ricas como a naciones pobres.

La Gran Depresión tuvo notables efectos en Colombia, las exportaciones e importaciones descendieron, los ingresos fiscales se redujeron, la inversión económica en las industrias se redujo considerablemente, las inversiones extranjeras descendieron de manera ostensible, la caída de los salarios se agudizo, se presentó baja en los precios agrícolas y caída de la actividad comercial a nivel externo.

1.2.3. El Perú una nueva década, unas nuevas crisis

Por otra parte, el Perú en los inicios de los años treinta distaba mucho de ser un paraíso de estabilidad política y/o económica. Esta nación se presentaba en extremo fragmentada y con una inestabilidad interior política y social, que ocasionaban graves desordenes en su vida interna.

La década de los treinta inicia con la caída del hasta entonces mandatario Augusto Leguía, a manos de una insurrección militar dirigida por el comandante Luis Miguel Sánchez Cerro. Esta situación conducía a un clima de fragilidad y de desazón política al interior de la sociedad peruana.

Esta convulsionada sociedad peruana, mostraba dos aspectos fundamentales de la crisis durante el inicio de la década de los treinta. Primero, la inestabilidad política a raíz del derrocamiento del presidente Leguía por parte de algunos militares, encabezados por Luis Miguel Sánchez Cerro. Este último personaje al llegar al poder recibe un fuerte respaldo por parte de los sectores populares y por las elites de su país, al derrocar a su predecesor. No obstante su posición en el poder, presentaba una gran inestabilidad ya que así como él, otros militares y fuerzas políticas competían por el poder en el estado peruano. Lo cual conllevaba a que su posición como dirigente fuera fuertemente disputada.39 Las circunstancias políticas impulsaban al comandante Sánchez Cerro, a buscar la forma de aglutinar al pueblo a su favor de la forma que fuera. Por si no fuera ya bastante compleja la situación política interna en el Perú, el segundo aspecto, el económico no presentaba un mejor matiz. La crisis económica mundial había hecho graves estragos en las economías

39 Donadío, A. (1995),

(26)

mundiales y la economía del Perú no era menos frágil a la debacle económica de finales de los años veinte.

Antes de la crisis, el Perú era una economía con buenos ingresos, produciendo artículos que ofrecía al mundo, entre los que se encontraban principalmente el petróleo y el guano, este último muy apreciado en el mercado de los fertilizantes. Aun cuando el caucho en menor medida ofrecía algunos réditos, la competencia en las colonias británicas con el caucho producida por ellas, la mala reputación del rey del caucho peruano, don Julio César Arana luego del informe de Sir Roger Casement y la invención del caucho sintético, habían conducido a que este sector económico peruano, para la década de los treinta, no representará un ingreso notable para las arcas del estado y fuera en franco declive frente a otros artículos que producía el Perú para exportar. Son los dos primeros productos, el petróleo y el guano, los que presentaban un panorama favorable al Perú en materia de ingresos por exportaciones. No obstante, el Perú a pesar de su abundancia económica presentaba una deuda externa abultada, la cual le reducía significativamente los ingresos al estado, ya que muchos de ellos se encontraban comprometidos para amortizar la deuda externa.40

La crisis de 1929, redujo los ingresos por exportaciones y esto contrajo la economía del Perú, la cual se vio envuelta en una serie de fenómenos que vendría a agudizar los problemas políticos latentes en el seno de la sociedad peruana. Tales efectos de la crisis provocaron en buena medida, despidos masivos, reducción en el poder adquisitivo de los salarios y disminución del dinero que se obtenía por concepto de venta de productos en el mercado extranjero. Aquella situación de crisis afecto sobremanera tanto el plano político, como el económico, causando la inestabilidad del estado peruano, lo que generaba no solo problemas políticos, sino que fragmentaba a la sociedad peruana.

Unidas a la inestabilidad política y económica que vivía él Perú, y junto a estas situaciones el ánimo de los caucheros de la región de Loreto, por ejercer posesión sobre el trapecio amazónico creaba en el Perú un clima de incertidumbre y de descontento que ocasionaría la toma de Leticia del 1ro de septiembre de 1932. Sin embargo y ante esta situación, el gobierno peruano al contemplar la inestabilidad política en la que se debatía su propio gobierno decidirá apelar a su patriotismo para poder mantenerse en el poder ante la incertidumbre política que reinaba en el Perú.

40 Ministerio de Defensa Nacional. (1994)

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2. ENTRE EL DERECHO DE LA FUERZA Y LA FUERZA DEL DERECHO

El hecho acaecido el primero de septiembre de 1932 por parte de un grupo peruano que se tomó por la fuerza la población colombiana de Leticia41, inauguró un periodo de tensión entre el gobierno limeño y el de Bogotá. Durante las primeras horas de este día de septiembre, un grupo de loretanos armados con carabinas de diversos tipos, Winchester y Mauser, entre otras; arribó al pueblo de Leticia, deponiendo las autoridades colombianas e izando la bandera peruana, como muestra de su control sobre esta población, que hasta ese momento izaba el pabellón colombiano como muestra de su soberanía.42 Este hecho generado a partir de las actuaciones de un grupo de loretanos, que estaban en franca rebeldía contra el tratado signado por ambos gobiernos en 1922 y que otorgaba Leticia a la jurisdicción de Colombia, derivó en una situación que durante casi dos años –septiembre de 1932 hasta mayo de 1934- mantuvo en vilo a Colombia y a la paz del continente.

El suceso de Leticia encendió la mecha del conflicto, en donde rápidamente la prensa fija posiciones en la prensa a favor de dos opciones, la diplomática o la militar. Estas opciones se verán siempre mencionadas durante el transcurso del conflicto, privilegiando una u otra. Cabe aclarar que este apoyo no será irrestricto y dependerá mucho del contexto político interno.

La situación acaecida a partir de la toma de Leticia, generó un choque directo en el pensamiento de los colombianos, y de la forma en que se debía enfrentar la crisis en la frontera. Los diarios que son la fuente de nuestro análisis, El País diario de la mañana, El Colombiano de la ciudad de Medellín y El Tiempo, muestran una preocupación central, la cual no es otra que la forma en que se debía enfrentar el conflicto, las posibles opciones para solucionarlo.

Los diarios que son nuestro referente, sin lugar a dudas, ven que el conflicto tiene que ser enfrentado de alguna manera, y durante el transcurrir del mismo, se moverán entre dos posibles formas de solucionar el conflicto. Una forma planteada por estos periódicos, es

41 La población de Leticia se encuentra ubicada al extremo sur del país, sobre el río Amazonas. Este lugar fue fundado por el capitán

peruano Benigno Bustamante el 25 de abril de 1867. Esta zona en disputa durante mucho tiempo, fue finalmente entregada a Colombia por el Perú con el tratado de 1922, aunque entregada oficialmente en 1932. Esta población el mismo año de su entrega sería tomada por un grupo de hombres peruanos que la querían anexar nuevamente al Perú, razón por la cual se produjo un conflicto entre peruanos y colombianos, que termino con la devolución de este sitio a manos colombianas en 1934. Biblioteca virtual del banco de la república. (2005), “Amazonas-Ayuda de tareas sobre geografía” [en línea], disponible en:

http://www.lablaa.org/blaavirtual/ayudadetareas/geografia/geo60.htm, recuperado: 20 de diciembre de 2008.

42 Pardo Rueda, R. (2004),

(28)

enfrentar el fuego con fuego haciendo uso de la fuerza militar para imponer condiciones mediante el recurso de la fuerza. Y por otra parte también existía la opción diplomática, ésta aunque menos apoyada en los diarios, en principio, tomaría a lo largo del conflicto cada vez más fuerza y terminaría encontrando notables apoyos que la convertirían en la formula de resolución del conflicto.

Eduardo Pizarro, nos hablará que para enfrentar este conflicto el gobierno de Olaya Herrera, necesitó crear cuatro frentes. El primero de ellos estaba ubicado en el transporte, este presidido por el ministro de transporte el Sr. Alfredo Araujo. Otro fue el de hacienda y crédito público, presidido por el Ministro de Hacienda, el Sr. Esteban Jaramillo. El tercero encargado del plano militar administrado por el Capitán Carlos Uribe Gaviria. Y el ultimo el diplomático, amparado bajo la tutela del canciller Roberto Urdaneta Arbeláez.43 Sin embargo aunque estos nombres tuvieron una gran trascendencia en las decisiones que se tomaron para solucionar el conflicto, estos no fueron las únicas cabezas visibles para intentar solucionar el mismo. Si bien es cierto, que a los hombres antes enunciados les fue legada una misión de extrema importancia en la cartera ministerial del gobierno.

En el asunto del conflicto por el trapecio amazónico, hubo otras personalidades que también desempeñaron una labor de extrema importancia en su resolución. Una de ellas es la figura de Eduardo Santos, propietario del diario El Tiempo y miembro eminente del partido liberal colombiano, al frente de la labor diplomática ante la Liga de las Naciones. Los otros dos personajes, eran viejos conocidos del presidente Olaya Herrera ya que ellos habían enfrentado al presidente en la campaña presidencial de 1930. Estos eminentes personajes miembros del partido conservador eran, en primer término el conocido poeta, periodista y candidato presidencial en las elecciones de 1930, el Sr. Guillermo Valencia, quien fue uno de los miembros de la comisión asesora de relaciones exteriores. Y por ultimo el general Alfredo Vásquez Cobo, también excandidato presidencial, quien lideraba la diplomacia colombiana en Francia y que luego de los sucesos en Leticia ayudo a conformar una expedición militar para recuperar el trapecio amazónico. La escogencia de estos personajes pretendió buscar una unión para enfrentar a los peruanos con un frente único nacional, utilizando para ello personas eminentes de ambos partidos, representantes de la oposición Valencia y Vásquez Cobo, y del liberalismo Eduardo Santos.

43 Pizarro Leóngomez, E. (1987, Mayo-Agosto), “La profesionalización militar en Colombia (1907-1944)”, en Análisis Político, núm. 1.

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Mientras los diarios apoyaban en un primer momento, la respuesta militar y los nombramientos de personajes reconocidos de ambos partidos para enfrentar la crisis, el gobierno había visto, al igual que los diarios, la necesidad de abrir varios frentes para solucionar el conflicto uno de ellos promoviendo el derecho de la fuerza y el otro estimulando la fuerza del derecho por la vía diplomática. Estas vías se proyectarían para solucionar la situación en Leticia y de todo el trapecio amazónico. Sí bien ambas conviven durante el conflicto, habrá momentos en los que una opción o la otra se verán privilegiadas o rechazadas como mecanismos de solución. Este capitulo básicamente se enfoca en el privilegio que tienen ambas opciones para la resolución del conflicto amazónico, y en los momentos en que cada una es apoyada o pierde interés como solución para el problema en Leticia, obviamente visto desde los periódicos El Tiempo, El País diario de la mañana y El Colombiano en menor medida.

2.1. EL DERECHO DE LA FUERZA

En páginas anteriores habíamos expresado que los diarios presentaban el derecho de represalia, como una forma de enfrentar el conflicto. Esta respuesta amparada bajo el sentido de que al ser atacados por los peruanos, el derecho de represalia ante la agresión se debe hacer a través de una fuerza militar. El País diario de la mañana, expresaría que: “…La guerra viene hacia nosotros por los caminos de la injusticia y la emboscada, y nosotros iremos a la guerra por los caminos del derecho inviolable, de la justicia y la verdad para arruinar de una vez y para siempre al invasor sigiloso, frío para el mal, pequeño y falaz como todo lo que camina por los caminos del crimen”.44 Esta férrea defensa de proteger nuestros derechos territoriales, por medio del derecho de represalia militar no solo sería vista por el diario antes citado. Igualmente El Tiempo, opina que al no encontrarse condiciones apropiadas para una solución pacífica, la única posible es utilizar las armas para enfrentar dicha situación.45

Aquella postura avalada por los diarios de nuestro estudio durante los primeros meses del conflicto, iría más allá de las páginas editoriales, e incluso este sentimiento se expresará con una ingente movilización militar y la conformación de una expedición punitiva que permitiera la recuperación de Leticia y sus alrededores al dominio colombiano.

44El País diario de la mañana (1932, 30 de septiembre). “La Guerra y nosotros” [editorial], Bogotá. p. 3. 45

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2.1.1. La movilización militar

El entusiasmo y el arrojo del pueblo colombiano frente a la agresión, y su ideal de recuperar el honor perdido por la toma del 1 de septiembre de 1932, contrastaban de manera significativa con los elementos armados que había dentro del país para hacer de la defensa del territorio algo tangible.

Aun cuando la voluntad se encontraba en gran medida inclinada por la opción militar, en primer término, se hace presente durante la movilización militar la debilidad con la que se percibe al instrumento militar para ejercer la defensa del territorio, razón por la cual se habla de la necesidad de fortalecerlo, e incluso de crearlo y de ponerlo a funcionar a favor de la defensa de las soberanía. Con el inicio del conflicto, se vio que Colombia carecía de un poder disuasivo real, ya que su Fuerza Aérea era muy pequeña y la inferioridad de la flota de Colombia con respecto a la flota del Perú era abismal.46 En términos efectivos había la voluntad y el deseo de defender el territorio, el problema era que no había los elementos para llevar a cabo esta tarea. Al igual que la falta de equipos militares para la Fuerza Aérea y para la Marina de Guerra, también existía una carencia de oficiales y suboficiales en el Ejército, de armas, pertrechos, medios de transporte y vías de comunicación que hacían que fuera más difícil la defensa nacional.47 En pocas palabras sí se enfrentaba el conflicto militarmente hacia falta todo, para que la opción armada fuera una realidad.

Diarios como El Tiempo y El País, no eran ajenos a esta indefensión militar que se presentaba en Colombia. El Tiempo, nos presenta que la debilidad militar fue una de las puertas abiertas que permitieron que el conflicto con el Perú se diera, de modo que el conflicto se presentaba como una negligencia del mismo estado. Frente a ello el Tiempo expresará que:

Mirando ahora con criterio retrospectivo nuestro estado con alma anterior al conflicto se descubre que pecó por orgullo. Si el mundo entero, si todas las naciones se habían negado a aceptar la paz conjunta con el desarme, si a cada tratado se aumentaban las fuerzas militares de las naciones firmantes Colombia no podía ser la única excepción, y era peligroso, en realidad, desarmarse hasta el punto de provocar una agresión.48

Este aparte resulta claro en el sentido en que una cosa era la actitud pacifista y otra la indefensión. De esta manera El Tiempo advierte que el peligro de un conflicto también puede surgir sí no se está preparado para el mismo. De la misma manera aunque en

46 Ministerio de Defensa Nacional (Mindefensa), (1994),

Conflicto Amazónico 1932-1934. Bogotá, Villegas editores. pp. 135-136. 47 León Atehortua, A. y Vélez, H. (1994), Estado y fuerzas armadas en Colombia 1886-1953, Bogotá, Tercer Mundo. p. 126. 48

(31)

distinto tiempo, El diario El País, nos hablará de la falta de preparación de nuestras armas y de nuestra carencia en las mismas para enfrentar el conflicto. Será hasta ya pasada la etapa bélica, que empieza luego de la firma de los acuerdos del 25 de Mayo de 1933, y durante el cese de hostilidades posterior a este acuerdo, cuando este diario exprese que “nuestro ejercito, la masa de sus hombres, sus jefes oficiales y soldados, fueron al Amazonas sin preparación militar y sin entrenamiento en la guerra, y menos en la atisba salvaje y cruel manigua…”.49 Aunque este diario admite la debilidad de nuestros mecanismos de defensa para hacer frente a la toma y a la posterior situación en la que Colombia se vio envuelta frente al Perú, es necesario resaltar que cuando se admite es cuando ya han pasado algunos meses de la etapa bélica del conflicto. En principio la debilidad de la que nos habla El País, no es de la falta de instrumentos sino de la lentitud en la respuesta militar. Frente a ella, nos expresará que le falto presteza y determinación al gobierno para tomar decisiones rápidas que permitieran que el conflicto se definiera en pocas horas, incluso se afirma que:

…habría pasado sí el 4 de septiembre, cuando se tuvo noticia del atentado, el jefe de nuestras fuerzas sobre el Putumayo hubiera recogido sus tropas, cualquiera que fuera su numero, y embarcándolas en los dos cañoneros, o remolcando no importa en que vehículos de emergencia, hubiera bajado furtivamente sobre Leticia, tan silencioso e incógnito en esas soledades, como andan los jaguares y los tigres, y en la sombra preciosa de la misma noche, hubiera asaltado a los invasores, llevando en alto el largo machete, el arma colombiana por excelencia… 50

Esta debilidad que ve El País en la lentitud de una acción decisiva, no solo es notoria en el anterior aparte, donde se habla del porque no se tomaron acciones militares inmediatas. Sino que también se habla de la lentitud del gobierno durante las mismas. Incluso se le comparará con una tortuga debido al lento proceder en el conflicto, como lo demuestra la caricatura publicada por El País por el caricaturista Longas.

2. Imagen. Extraída de El País, diario de la mañana, (1932, 13 de noviembre). “La Tortuga” [Caricatura]. Bogotá. p.1.

49El País diario de la mañana (1933, 13 de agosto). “El fraude” [editorial], Bogotá. p. 3. 50

(32)

En cuanto a las anteriores debilidades, unas hacían responsable al mandatario de los colombianos por la falta de presteza caso El País, y otros hacían responsable a la falta de equipos y de preparación militar. En el caso de El País diario de la mañana, tan solo posterior a los encuentros armados del conflicto admitirá la debilidad de nuestras armas. A pesar de lo antes expresado de admitir la debilidad militar ambos diarios, en último término, al igual que se aceptaba la debilidad de las instituciones castrenses en nuestro país, en distintos momentos del conflicto, también concuerda con la necesidad de movilizar las fuerzas y los recursos necesarios para recuperar Leticia. En cuanto a esta movilización y la necesidad de armarse, El Tiempo dirá que “Colombia se arma. Sus fronteras no serán más tiempo la línea indefensa, la línea candida cuyo curso trazan los papeles de las cancillerías y de los protocolos, pero que pueden ser desconocidos por criminales y contrabandistas, por cuatreros y asaltantes”.51 La necesidad de comprar armas de esta manera se justifica ya que aunque tenemos títulos que avalan nuestra posición los denominados “criminales” han desconocido nuestros derechos. El País al igual que El Tiempo, expresará la necesidad de: “dotar al ejército de todos aquellos elementos de destrucción y de pavor que son necesarios para amedrentar y dominar al adversario. Aviones, cañones, ametralladoras, productos químicos todos los días más perfeccionados…”.52 De esta manera, la movilización militar fue muy importante y significó un esfuerzo de grandes proporciones para un país que no había tenido ningún tipo de experiencia militar internacional. Igualmente se ponía de presente que el problema fronterizo era un error por omisión en la salvaguarda de las fronteras, que tenía que ser corregido rápidamente para solucionar la situación fronteriza.

Esta movilización militar como lo muestran los anteriores apartes, no fue un suceso de un momento, sino que el peligro de la agudización del conflicto aun en los instantes posteriores al cese al fuego, genera en las editoriales la necesidad de impulsar desde sus paginas la creación de unas políticas de defensa como un deber que hay que cumplir, para no vernos abocados a nuevas agresiones por culpa de la indefensión del territorio.

51El Tiempo (1932, 22 de septiembre). “Empréstito de guerra en el Perú de defensa nacional” [editorial], Bogotá. p. 4. 52

(33)

2.1.2. El arribo de la expedición

3. Imagen. Extraída de El Colombiano, (1933, 1 de enero). “El arribo de la expedición en Manaos.” [Fotografía]. Medellín. p.1.

Los meses que siguieron a la toma de Leticia hubo notables esfuerzos en materia de preparación y adquisición de equipos militares para enfrentar el conflicto. Debido a la debilidad militar que presentaba el país frente al Perú, los meses que procedieron a la Toma de Leticia, fueron dedicados a reforzar la capacidad disuasiva militar de Colombia. El reforzamiento militar, empezó de manera significativa con los oficios del General Alfredo Vásquez Cobo, quien mediante sus gestiones en Francia, Inglaterra y España, logró conseguir un total de 3 embarcaciones, nombradas Córdoba, Mosquera y Bogotá. Estas unidades que se encontrarían con otro navío, comprado en Estados Unidos y bautizado “Boyacá” integrarían la conocida Expedición Amazónica. En realidad la conformación de una flota de estas proporciones, para un país que sí acaso contaba con tres barcos guardacostas y tres cañoneros, resultaba un aumento naval de casi un 50% de unidades con respecto a las que se tenían.53 No obstante, aun cuando se escucharon críticas notables por parte de algunos sectores de la oposición al gobierno, en cuanto a la demora con la que parecía que se estaban llevando a cabo la recuperación de Leticia. Lo cierto es que durante los meses que procedieron al inicio del conflicto, se hacían ingentes esfuerzos por dotar al país de buques para enfrentar los devenires del conflicto.54

El arribo de la flota conducida desde Europa, por Vásquez Cobo el 21 de Diciembre, generó un buen ambiente y fue tomada con profundo regocijo por el diario El Tiempo, el cual magnificaría a esta flota afirmando que “A juzgar por las informaciones de la prensa

53 Donadío, A. (1995),

La guerra contra el Perú, Bogota, Planeta, pp. 224-228.

54 Vásquez Cobo, A. (1985), Pro patria la expedición militar al amazonas en el conflicto de Leticia. Bogotá, Banco de la República. p.

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