• No se han encontrado resultados

3. LA PRENSA EN TREGUA EN BIEN DE LA CAUSA

3.2. LAS REACCIONES ANTE LA INVASIÓN

3.2.3. Los derechos de Colombia

La situación de la Toma de Leticia hizo que los diarios, además de expresar sus sentimientos y su repudio hacia la acción peruana, mostraran que era necesario enunciar los derechos que nos asistían para la defensa y la restitución del territorio arrebatado. Estos derechos, sin embargo, en los diarios no solo serían expresados desde la postura eminentemente jurídica, sino que a su vez, se explica también otro tipo de derechos que nos asisten y que nos dan el merecimiento para recuperar y poseer el territorio arrebatado por la acción peruana.

El discurso de los derechos que nos asisten ante la agresión inicia en primer término, en los diarios desde los primeros días del conflicto, los cuales nos enfatizan en el derecho jurídico como piedra angular de nuestra posesión en el trapecio. Frente a nuestro derecho jurídico, se menciona que el tratado de 1922 es un acuerdo notable por la claridad de sus puntos e incluso el mismo no resiste ningún tipo de revisión. El Tiempo, frente a este tratado nos dice que “…al ser firmado el tratado de limites entre Colombia y Perú, posteriormente ratificado por los dos congresos consolidado por la firma de la acta tripartita y la entrega de los territorios, no existe en las relaciones colombo-peruanas punto alguno litigioso, dudoso, ambiguo. Nada que no sea diáfano a la luz del derecho internacional y de las normas elementales que rigen a los países limítrofes”155. La posición del diario El Tiempo, no presenta ningún tipo de duda en cuanto al derecho que a Colombia le asiste frente a las tierras del trapecio amazónico.

153

El País, diario de la mañana (1932, 28 de octubre). “El Partido ante la guerra” [editorial], Bogotá. p. 3. 154El Tiempo (1933, 10 de enero). “El frente único” [editorial] Bogotá. p. 4.

155

De igual manera El País, en los primeros momentos del conflicto expresará que el tratado de límites es valido ya que es un tratado público, amparado en las leyes del derecho internacional, en el cual se le reconoció el derecho a Colombia y que selló las divergencias territoriales entre las dos naciones.156

Por otra parte en segundo término, tanto el País como El Tiempo, nos mencionaran un derecho moral que nos muestra por qué tenemos que defender nuestra posesión territorial. Sí bien esta parte será desarrollada con mayor ahínco en páginas posteriores, sí expresamos que los derechos que plantea Colombia no son solo jurídicos sino también morales. El primero de estos derechos morales es el acto de luchar por una causa justa. El diario El Tiempo nos manifestará que nuestra lucha es por la paz, y que nuestra defensa es por proteger la justicia internacional y hacer respetar sus mandatos.157 El País, presentará esta causa justa no desde el aspecto de la paz, y de luchar por ella. Este diario conservador proferirá que nuestra lucha se hace desde principios tales como la justicia y la protección de los valores de la vida civilizada. El País afirmará que “Porque nuestra causa es la de la civilización, que respeta los pactos internacionales como fuente del derecho y reprueba y condena al presidente irresponsable que en el Perú estrangula la libertad de sus compatriotas”.158 Esta justicia y civilización que plantea este diario no es otra que la que existe en los principios de inviolabilidad de los pactos firmados entre naciones. De este modo tanto El País, como El Tiempo presentan un derecho que ponen por encima de todo es el derecho de la justicia, en un caso para defender la paz y en el otro para defender los valores de la civilización159, pero los dos para defender la justicia internacional como base de la paz y el entendimiento de las naciones.

Para los diarios, el último de estos derechos morales que nos asisten es que la lucha es por defender a Colombia la cual es la representante de los valores democráticos. El Tiempo expresará que Colombia como país, “es una democracia pacifista sometida por su propia voluntad y con rigor a las leyes que le traza una historia intelectual armoniosa; que respeta por igual las normas internas que la rigen con austera firmeza a aquellas que surgieron de un convenio de derecho entre pueblos diferentes; un país regido por hombres

156El País, diario de la mañana (1932, 11 de septiembre). “El incidente con el Perú” [editorial], Bogotá. p. 3 157

El Tiempo (1933, 2 de febrero). “Una guerra religiosa” [editorial] Bogotá. p. 4.

158

El País, diario de la mañana (1932, 30 de septiembre). “La Guerra y nosotros” [editorial], Bogotá. p. 3

159 La civilización que plantea el diario El País, se fundamenta en que la aceptación y el apego a las normas internacionales de respeto

entre las naciones, es un acto civilizado. Y todo aquello que no este en concordancia con estos preceptos es un ataque al orden y a los valores de la civilización.

civiles, sometidos a la constitución que se dio libremente…”.160 Mientras El País, diario de la mañana, se enfoca igualmente en expresar a nuestro país como un remanso de paz y de libertad en el que la democracia florece. Este diario conservador diría que en Colombia “reina la libertad, todas las libertades, y la igualdad ante la ley: no hay ostracismo político, y la oposición ha venido teniendo una vigorosa influencia política sobre el gobierno del pueblo. Es una democracia civil…”.161 Este hecho de presentar a Colombia como una democracia civil, donde las libertades florecen, nos muestran que la voluntad del pueblo como principal fuente de poder esta con la causa de recuperar el trapecio de las manos peruanas, y que este designio popular no depende de un demagogo o dictador. Como más adelante lo miraremos en otros capítulos.

Sumado a los derechos jurídicos y morales surge en tercer y último término, el derecho que presentan ambos periódicos, -El Tiempo y El País, diario de la mañana-, denominados por nosotros como el derecho a la represalia ante la agresión. Este derecho se ve expresado en que para ambos diarios es una responsabilidad el vengar la afrenta que se le ha hecho a la patria al ver cercenado parte de su territorio. Si bien los dos diarios en principio coinciden en que el asunto de Leticia es de un carácter interno en el que solo tiene competencia para actuar Colombia, los dos diarios concuerdan en que es necesario repeler cualquier ataque y estar dispuestos a tomar represalias, sí el Perú apoya militarmente a los que se tomaron Leticia. Ejemplo de lo antes descrito son las palabras de El Tiempo al expresar que “Provocados por una agresión peruana militar, responderemos a ella con todo el empuje que prestará a nuestras armas el derecho que defienden y la convicción moral de que cada disparo que hagamos sobre el adversario consolida el civilismo, la paz, la justicia, la libertad, y el respeto internacional de América…”162. De la misma manera El País, nos dirá que “El castigo material de la ofensa recibida por la usurpación transitoria de un territorio que legítimamente nos pertenece, lo impondrá Colombia hoy, o mañana, cueste lo que cueste…”163.

Lo anterior nos expresa que el derecho a la represalia en el caso de El Tiempo, se da en caso de una agresión formal por parte del Perú, y en el caso de El País que la represalia, será la plena expresión de nuestro derecho al ver usurpado nuestro territorio. Aun cuando uno lo presente como una respuesta a un ataque y el otro como una restitución de nuestro

160

El Tiempo (1932, 18 de septiembre). “Colombia y el Perú: un paralelo imposible.” [editorial] Bogotá. p. 4. 161 Villegas, A. (1932, 25 de septiembre). “Ellos y nosotros”, En

El País, diario de la mañana, Bogotá. p. 3 162El Tiempo (1932, 3 de diciembre). “La penúltima emboscada”. [editorial] Bogotá. p. 4.

163

honor ante la usurpación territorial, los dos diarios concuerdan en que la represalia ante la agresión, es un derecho que Colombia posee para enfrentar la agresión peruana.