3. LA PRENSA EN TREGUA EN BIEN DE LA CAUSA
3.3. CREANDO LOS ACTORES DEL CONFLICTO
3.3.1. Los peruanos
Durante el conflicto fueron muchas las formas en que los peruanos fueron referenciados en las editoriales de los diarios. Sin embargo no podemos decir que al pueblo peruano se le halla visto como una figura monolítica, al contrario a los peruanos no se les ve en el discurso como una unidad sino que en este conflicto, el bando peruano es conformado por múltiples elementos unos con mayor o menor responsabilidad en el surgimiento del problema entre colombianos y peruanos.
Entre los elementos antes descritos, el primero de estos son los iniciadores, los cuales son aquellos que participaron en la toma de Leticia el primero de septiembre de 1932. Frente a estos sujetos los diarios tomarán una actitud fuerte y los presentarán de diversas maneras, siempre viéndolos como personas sin moral. A estos personajes se les denomina de muchas formas, desde levantiscos hasta bárbaros y salvajes. El Tiempo nos habla de estas personas como un grupo de amotinados172. El País, los trata de diferente manera al presentarlos como criminales comunes, revoltosos ante la ley y el orden173. Aunque estas denominaciones no serán exclusivas para los iniciadores de la toma de Leticia, sino que por extensión se les concederán a los habitantes de la provincia de Loreto, los loretanos. Este segundo elemento, por ser el proveedor de hombres para la insurrección y por ser el mayor apoyo de los mismos se le observará en los diarios, como culpables de la Toma y de la violación a los derechos territoriales colombianos. Frente a los loretanos a quienes también se les acusa de culpables del conflicto con Colombia se dirá, en El País diario de la mañana, que la región de Loreto y sus habitantes son “un islote de violencia perdido en medio de un continente pacifista”174. Esto nos conduce a pensar en que se les denomina como peligrosos agresores. De la misma forma El Tiempo, verá a esta provincia peruana como revoltosa y peligrosa, y explicará que la ciudad de Loreto fue “…El doble juego de los intereses de Loreto guerrillero y de Lima pacifista se desarrollará ahora ante la cancillería…”175. Por lo tanto se menciona que el interés de esta región esta en una guerra total, es más se le menciona que el Loreto es una región peligrosa de una actividad guerrillera importante que se encuentra en oposición al gobierno central de Lima. Lo anterior muestra en que la culpabilidad del incidente de Leticia recae en buena parte sobre la población de esta ciudad y sobre la provincia que esta ciudad le da nombre, Loreto. Un
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El Tiempo (1932, 4 de septiembre). “El Incidente de Leticia y la Paz de America”. [editorial] Bogotá. p. 4. 173
El País, diario de la mañana (1932, 11 de septiembre). “El Incidente con el Perú” [editorial], Bogotá. p. 3. 174El País, diario de la mañana (1934, 12 de Mayo). “La guerra como negocio” [editorial], Bogotá. p. 3. 175
siguiente elemento que conforma al Perú, es el pueblo, ya no de la provincia de Loreto sino la totalidad de la población de ese país. A pesar de que se denota en que El Perú como país, es el directo responsable de la agresión, se ve con cierta benevolencia al pueblo a quien se le considera durante gran parte del conflicto, como una victima más del régimen. La esperanza en este pueblo es muy grande y se le ve como un sujeto victima de una guerra que ellos no han tenido la libertad de elegir. El País nos dirá de este pueblo que “puede esperarse todavía que la gran masa del pueblo peruano, que se halla en el ostracismo o en la cárcel, reprueba la conducta irritante del gobierno de su país…”176. La fe en el pueblo peruano será una constante durante el conflicto, aunque durante los periodos de mayor agitación por sucesos bélicos esta postura cambia, rápidamente los diarios retoman al pueblo peruano como victima de sus propio gobierno. El Tiempo nos hablará al igual que El País, diario de la mañana, de la inocencia del pueblo peruano frente a su gobierno, así mismo El Tiempo nos expresa que el pueblo colombiano es un pueblo colombiano es comprensivo y entiende en que el pueblo peruano no es el enemigo, sino que es una nación lastimada por un usurpador que les ha arrebatado su vida democrática y sus derechos como pueblo177. De esta manera se ve que el pueblo peruano en sí no quiere la guerra, solamente que está atado para detener esta agresión de la que se culpa en los diarios al régimen de Sánchez Cerro y a sus cercanos colaboradores.
Sin embargo aunque se les considera como no culpables al pueblo peruano en general, por los sucesos ocurridos en Leticia, y se les ve como a un pueblo afligido y esclavizado por el régimen que los gobierna. Los diarios nos hablan de algunos aspectos de la naturaleza del pueblo peruano en donde sí bien no son culpables del inicio del conflicto, si tienen en su historia características que hacen de este pueblo según los diarios, una gente de la que no es posible fiarse. Los diarios aquí referenciados nos dirán que un aspecto fundamental en la vida del Perú, es su tradición. Frente a ello los diarios nos exclamarán que el pueblo peruano es un país que comenzó y se fundamentó bajo las bases de una política arbitraria y llena de excesos. Diarios como El Tiempo, nos hablarán incluso de Pizarro el conquistador del Perú como un hombre sombrío y bárbaro que trastoco el orden con su naturaleza homicida. El siguiente aparte nos lo presenta El Tiempo al afirmar que “Don Francisco Pizarro asesina judicialmente al emperador del Perú. Lo asesina porque si. Todo en proceso es torpe, oscuro, de mala fe. Ahí nada obedece a una paz política. Por
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El País, diario de la mañana (1932, 22 de septiembre). “El Perú ante el continente” [editorial], Bogotá. p. 3. 177El Tiempo (1932, 28 de diciembre). “La dictadura y el pueblo”. [editorial] Bogotá. p. 4.
qué asesina a Atahualpa, a Atabalipa, a Atabalica a Atabalipa, el hijo de Huaynac Capac cuyo nombre legendario llega al oído en una paranoia múltiple que parece la declaración de un encantamiento? Sencillamente, y nada más, porque don Francisco Pizarro es un asesino. Y a un asesino no se le puede pedir justicia, y un asesino tiene su lógica, lo mismo que un juez”. De este modo no solo se ataca al personaje histórico Francisco Pizarro, sino que se le da al Perú una conexión con la arbitrariedad al ser este el personaje insigne del Perú, al ser acusado este mismo de homicidio, se le imprime una mancha al honor de esta nación, ya que se les ha atacado al hombre que es insignia del Perú.
Al Igual que El Tiempo, El País también ve elementos de la historia del Perú que deben ser tenidos en cuenta. Mientras El Tiempo pretende ver desde la arbitrariedad al padre fundador lo que ha sido el Perú, El País nos habla de los peruanos como enemigos de los colombianos desde los primeros momentos de vida independiente, es más en El País nos habla de Simón Bolívar, hombre insigne para Colombia, quien concibe a los Peruanos como hombres pérfidos e injustos, a los cuales es necesario enfrentar. Este diario coloca en sus páginas la misma declaración de guerra que Bolívar hizo en el conflicto que termino en Tarquí en 1828. “La perfidia del gobierno del Perú ha pasado todos los limites y hollados todos los derechos de sus vecinos de Bolivia y de Colombia. Después de mil ultrajes, sufridos con una paciencia heroica, nos hemos visto al fin obligados a repeler la injusticia por la fuerza”178. De esta manera El País, también ve en el Perú una continuidad histórica en la que El Perú es y sigue siendo arbitrario y agresor por lo cual hay que enfrentarlo.
Lo anterior presenta un panorama en el que sí bien el pueblo peruano no es culpable del conflicto, su tradición de gobierno es de una lucha a favor de la arbitrariedad en contra del derecho, al menos esto plantean los diarios que aquí hacemos alusión. Lo cual nos conduce a pensar incluso, que sí bien los diarios no acusan formalmente al pueblo peruano sí acusan a su tradición histórica a la que se ve como arbitraria y pérfida. El último de estos elementos es el gobierno presidido por Sánchez Cerro, a quien los diarios lo califican con todo tipo de términos peyorativos, por considerarlo como el principal artífice del conflicto. A este personaje no solo se le ve como el causante del conflicto sino como a una plaga que debe ser eliminada.
178 Bolívar, S. (1932, 18 de septiembre), “La proclama del libertador”, en
13. Imagen. Extraída de El País, diario de la mañana. (1932, 21 de septiembre). “Desinfección de Leticia” [Caricatura] Bogotá. p.1.
En esta caricatura no solo se ve la cara de Sánchez Cerro constituida por un grupo de puntos como si fueran un enjambre de insectos, sino que también se ve Olaya Herrera, presidente de Colombia atacando a lo que según el caricaturista Longas, considera una plaga al general Luis Miguel Sánchez Cerro.179
Acerca de este sujeto El Tiempo ha de verlo como un tirano que no tiene la capacidad de defender los derechos de su propio pueblo, no puede representar al pueblo del cual vilmente se ha aprovechado.180 A la par, El País diario de la mañana, también menciona a este sujeto como un hombre vil y torpe que ha conducido a su pueblo a la guerra con tal de no perder el poder que ostenta, de este tipo de gobernantes como Luis Miguel Sánchez Cerro, El País dirá “Los gobernantes débiles en su propia casa, los gobernantes desacreditados por ineptos o por perversos así en el interior como en el exterior apelan al estimulo patriótico; a las “incontenibles aspiraciones nacionalistas” como fácil recurso para sostener en el poder”181. Esta perspectiva frente al presidente peruano, lo presentan como un gobierno débil e incapaz, que se ha visto obligado a crear un ambiente de hostilidad con Colombia para poder desviar la atención de los problemas de descontento interno que vivía su régimen. A este gobernante al cual se le ve como una plaga, como un gobernante débil y destructivo con su pueblo, es considerado por ambos diarios como el peor enemigo de la nacionalidad colombiana y como el causante mayor del conflicto en Leticia.
179 Luis Miguel Sánchez Cerro, nace en Piura en 1899, en el seno de una familia de clase media. Era lo que se le conoce como Cholo,
mezcla entre mestizo e indígena, era conocido principalmente por su valor y sus arranques de ira. Su momento más importante se da al rebelarse contra Augusto Leguía, lo cual lo hace ver de manera importante frente al pueblo peruano. Asciende al poder en 1931 gracias a la ayuda de los sectores económicos de gran poder en el Perú y a su carisma personal debido a su origen racial. Al final terminarían sus días cuando es asesinado en una parada militar el 30 de abril de 1933, por un joven aprista, opositor a su gobierno. Donadío, A. (1995), La guerra contra el Perú, Bogota, Planeta, 1995. p. 134-141.
180El Tiempo (1932, 20 de noviembre). “La paz belicosa”. [editorial] Bogotá. p. 4. 181
3.3.2. El pueblo colombiano
El pueblo colombiano también es denotado como un actor de importancia en el devenir del conflicto. A este actor se le conceden una serie de características de diverso tipo, las cuales presentan a un pueblo pacífico, democrático y patriótico.
El pacifismo de los colombianos, los diarios afirmarán en que este es uno de los puntos fundamentales de la nacionalidad colombiana. Frente a este pacifismo El País, dirá que “Quizás no exista en el mundo un país más pacifico y legalista que Colombia”182. De la misma forma El Tiempo verá en el pueblo a un ente pacifista y entregado al derecho “La nación más pacifica y pacifista, la nación más inerme del planeta vino a ser, por esa misma circunstancia, el teatro del primer experimento de la nueva doctrina y religión de la paz”183. Este pacifismo bajo el cual se presenta a Colombia, obviamente contrasta con la belicosidad y la barbarie con la que es presentado el Perú. Lo cual nos muestra implícitamente la justificación de pelear en nombre de la paz, como una justificación de defender los valores del derecho amenazados por los que quieren acabarlos.
En la creación que hacen los diarios de los valores colombianos, un segundo punto fundamental que ve en el pueblo colombiano los diarios, tanto El Tiempo como El País diario de la mañana, son sus valores democráticos. Este sistema de gobierno, nos presenta a un pueblo libre que ejerce sus derechos políticos, y que evita la anarquía y la desazón interna gracias a sus virtudes democráticas.184 El País también presentará su perspectiva de la democracia colombiana haciendo alusión que desde la Guerra de los Mil Días, casi 30 años antes de este conflicto, en el que la libertad política, no hay ostracismo político, esto obviamente es una autoanulación al régimen conservador que gobernó desde la guerra civil hasta finales de la década de los veinte. Igualmente El País nos habla de la naturaleza de nuestro gobierno como una democracia civil, lo cual se opone al sentido político militar que se ve en el Perú, donde aquel que es presidente es un militar.185 Los diarios aquí expuestos otorgan a la práctica democrática colombiana un sentido de grandeza en el que según El Tiempo nuestro país gira alrededor del sistema en sí como una incluyente válvula interna que detiene a la anarquía y la desazón. El País de igual manera otorgará a la democracia una importancia notable en lo que define a los colombianos, y sentará como
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El País, diario de la mañana (1932, 17 de octubre). “El principio del fin” [editorial], Bogotá. p. 3. 183
El Tiempo (1933, 3 de febrero). “La misión histórica de Colombia”. [editorial] Bogotá. p. 4. 184El Tiempo (1933, 21 de enero). “La guerra de una democracia ejemplar”. [editorial] Bogotá. p. 4. 185
comparación en que el sentido de la democracia civil se presenta en oposición al gobierno del Perú, al decir que en este país el sentido es de una democracia civil incluyente y no de un gobierno arbitrario como se le matiza al peruano. De modo que aunque el sentido de democracia difiera un poco, entre los diarios, los dos reconocen en que este es un valor fundamental de los colombianos.
Los diarios El País y El Tiempo, procederán a ver como último punto, el patriotismo, este visto como aquel sentimiento, símbolo de la libertad y la soberanía, expresado en El País, desde las marchas y los donativos alimentan espiritual y materialmente la defensa nacional186. El Tiempo de igual manera observará en que los donativos de los colombianos, a favor de la defensa nacional, son unos sacrificios que demuestran su patriotismo y su amor por Colombia187.
Estos valores que se les señala en los diarios, como elementos que constituyen al colombiano, al igual que sirven para entender la naturaleza de lo que es ser colombiano, según los diarios, también son valores que refuerzan la lucha en contra de los que han tomado Leticia. Ya que al expresar, el valor de nuestro pacifismo, de nuestros valores democráticos e incluso de nuestro patriotismo, se contraponen a las características que veíamos antes, al hablar de los peruanos. De modo que se pone en los diarios una lucha entre la virtud y la perfidia, representada entre la “tiranía” y la “agresión” en Perú, contrapuesta a la democracia y el pacifismo en Colombia.