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3. LA PRENSA EN TREGUA EN BIEN DE LA CAUSA

3.2. LAS REACCIONES ANTE LA INVASIÓN

3.2.4. La respuesta ante el ataque

Los diarios como elementos de opinión al igual que proponen y expresan lo que han sido nuestros derechos agredidos por la invasión peruana. Igualmente también idean cuáles son las posibles respuestas que se le pueden dar para finalizar la afrenta que el Perú ha realizado. Ante este suceso las posibilidades que presentan los diarios para enfrentar el conflicto son de distinta naturaleza. Unas nos expresan lo que se debe hacer en materia de tener claro nuestro derecho y el matiz del conflicto. Segundo, la respuesta ante el ataque la primera fase sería una preparación en recursos económicos para afrontar el conflicto. Y por ultimo la respuesta por excelencia durante los primeros meses del conflicto sería la respuesta militar al mismo.

En cuanto a las respuestas frente al conflicto, los diarios colocan en su haber tres asuntos fundamentales. El primero es que la cuestión de Leticia es un asunto de competencia de Colombia, de nadie más. De este modo se presenta que no es necesario pedir ningún tipo de permiso o salvedad al Perú, para luchar por nuestra soberanía ya que el cariz de este conflicto es de competencia exclusiva de Colombia por ser este un territorio bajo el cual la única soberanía que reposa es la de este país.164 El Tiempo lo expresaría de manera similar e incluso bajo sus propias palabras afirmaría que “…el incidente de Leticia considerado aquí como un caso de rebelión interna, en la cual no tiene que intervenir aquí nación alguna…”165. De modo que no quedan dudas acerca del matiz del levantamiento, sí bien se piensa que el mismo, esta siendo apoyado por elementos gubernamentales peruanos, por ser un territorio que responde a la soberanía colombiana, ambos periódicos afirman que su carácter es interno y que solo a Colombia le compete su solución. Este asunto como interno será recalcado sobremanera como la posición principal que presenta tanto ante la ciudadanía como internacionalmente.

Aun cuando la competencia, según los diarios, solo le atañe al estado colombiano, la reacción frente a la responsabilidad del Perú en este asalto, hace que de fundamentar nuestro derecho como algo interno, se pase a impulsar una formula económica para

164El País, diario de la mañana (1932, 2 de diciembre). “El estado de sitio en la Amazonía” [editorial], Bogotá. p. 3. 165

afrontar el conflicto. Es por ello que el segundo asunto fundamental, es el llamado a filas a los bolsillos de los nacionales para que suscriban el empréstito patriótico. Para enfrentar el conflicto, la necesidad de recursos es fundamental, de modo que el llamado a que estos recursos se materialicen y sean donados por los colombianos se hace en la prensa como una necesidad para con la patria.166

El llamado a este empréstito patriótico como una respuesta ante el suceso del 1 de septiembre, será expresado por El País en que “…diez millones de pesos son la iniciación de nuestras actividades bélicas, pero este pueblo encontrará en si mismo energías suficientes para proveer al gobierno nacional de todos los recursos que la guerra demande”167. Igualmente El Tiempo verá la suscripción de este empréstito como una necesidad “El empréstito patriótico del gobierno nacional tiene que ser cubierto, hasta su ultimo centavo, por colombianos”168. Para realizar ese propósito sagrado. “… es preciso que en el término más breve los diez millones que el congreso ha de ordenar estén a disposición del ejecutivo, para que con ellos pueda en cualquier momento atender los gastos, que desde ahora serán grandes, de la defensa nacional”169. Resulta claro que ambos diarios concuerdan en la necesidad de conseguir dinero para atender los gastos propios del conflicto, y que con dichos recursos el gobierno pueda tener los instrumentos necesarios para defender al país.

Junto a estas medidas una de definición y de presentación del conflicto ante la ciudadanía y ante la comunidad internacional como un conflicto interno, y luego la respuesta ante la agresión de manera económica con la solicitud de los diarios al pueblo a que se suscriba el empréstito para la defensa nacional. La tercera respuesta fundamental no es otra que la exposición y uso de la fuerza como mecanismo de restitución del derecho colombiano sobre el trapecio amazónico. Con el cada vez mayor apoyo al suceso de Leticia por parte del Perú, el avance del tiempo, y la crisis sin solución la actitud se vuelve más beligerante y se piensa en que la forma de solucionar el conflicto, debe ser la de enfrentar con el uso de las armas lo que no se pudo con el derecho y la razón.

La solicitud de los diarios para que se efectúe una respuesta militar para la solución del conflicto se fundamenta en El Tiempo en que “Provocados por una agresión peruana

166 Restrepo., J. C. y Betancourt, L. I. (2001), Economía y conflicto colombo-peruano, Bogotá, Villegas. p. 10. 167El País, diario de la mañana (1932, 19 de septiembre). “Las finanzas de la guerra” [editorial], Bogotá. p. 3. 168

El Tiempo (1932, 21 de septiembre). “Organizando la defensa nacional”. [editorial] Bogotá. p. 4. 169

militar, responderemos a ella con todo el empuje que prestará a nuestras armas el derecho que defienden y la convicción moral de que cada disparo que hagamos sobre el adversario consolida el civilismo, la paz, la libertad, y el respeto internacional de América…”170. Al igual que El Tiempo, el diario El País también apoyará la respuesta militar, y de igual manera se proferirá en que sí el derecho no es suficiente el camino de las armas es la solución más lógica. “…es preciso decir una vez más a la cancillería peruana que sí la razón y el derecho de Colombia no han merecido de ella el respeto debido, las fuerzas militares de nuestro país sí impondrán ese respeto y sabrán cobrar con indomable altivez el precio de la ofensa moral y el de los perjuicios materiales que ella entraña”171.

De esta manera ambos diarios El Tiempo y El País, nos muestran que el derecho que fue lesionado el primero de septiembre, y la reiteración de esa ofensa por parte del gobierno peruano, impulsan a que los derechos territoriales en el trapecio amazónico se vean comprometidos y a que los diarios formulen la tesis de que la forma de resolver el conflicto, ante la intransigencia peruana, sea la de enfrentar con medios militares. Aunque esta respuesta militar será la más avalada en los primeros meses del conflicto, con el advenimiento del cese al fuego en mayo de 1933 algunos diarios cambiarán su postura y mirarán con mayor aprobación una solución diplomática del conflicto.