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La terrible condena de la mujer maltratada

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Academic year: 2017

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Paula Andrea Rincón Manrique

Directora de Tesis:

Cecilia Muñoz Vila

(en colaboración)

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE PSICOLOGIA

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Tabla de Contenido

RESUMEN………..……….………...4

ABSTRACT………5

INTRODUCCIÓN……….……….……6

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA……….………..…..10

MARCO TEÓRICO: UNA GUÍA CONCEPTUAL PARA OBSERVAR EL MALTRATO………...….21 Estados mentales desde lo cultural………21

- Supervivencia y crueldad (Turnbull)………..21

Estados mentales desde el individuo y su relación con los objetos…….…………..26

- Masoquismo y sadismo (Freud)………..26

- Ansiedades y defensas (Klein y Meltzer)………31

- El estado mental infantil (Meltzer)………..37

- Bidimensionalidad y tridimensionalidad (Meltzer)……….40

- Identificación narcisista intrusiva (Meltzer)………...46

Estados mentales y participación en grupos e instituciones………..49

- La familia y la comunidad (Meltzer)………..49

- Las funciones de la familia (Harris-Meltzer)………..53

- Grupos de Supuesto Básico (Bion en el modelo Harris-Meltzer)…….…..54

Evolución y usos del pensamiento………....59

- La Tabla (Bion)……….………..59

OBJETIVOS, METODOLOGÍA Y CONTEXTO……….……….…………....64

Objetivos……….………..64

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- Objetivos específicos………….………..64

Metodología………..64

- Tipo de investigación………..64

- Diseño de la investigación………..……….65 - Participantes………66 - Instrumentos………68

- Procedimiento……….……….69 Contexto institucional………....70

RESULTADOS………....72

- Fenomenología del maltrato: hablan las mujeres………72

- Breve mirada a las parejas en maltrato………73

- Las mujeres maltratadas y su condición actual………...……75

- Las mujeres maltratadas y su historia antigua………...102

- Las mujeres maltratadas y su vida futura………..117

- Fenomenología de la intervención terapéutica: habla la terapeuta………...131

- Las primeras entrevistas…………...……….133

- Sesiones iniciales (S1-S4)……….143

- Sesiones intermedias (S5-S8)………155

- Sesiones finales (S9 en adelante)………..167

DISCUSIÓN………...………...176

- Supervivencia y maltrato: una forma inhumana de existir………...…176

- El maltrato y los mitos del Supuesto Básico………193

- El maltrato y el estado mental infantil………....………..200

- La familia y la comunidad en el maltrato……….………205

- El maltrato y la dimensionalidad del espacio psíquico………...………..208

(9)

BIBLIOGRAFÍA……….………..225

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RESUMEN

En esta investigación se exploró la condición de maltrato desde los recuerdos, imágenes y sentimientos de la mujer maltratada, y el funcionar de la terapeuta formada bajo un esquema teórico de orientación psicoanalítico. Con un diseño exploratorio de tipo investigación-intervención, se recogió material cualitativo con el cual se construyeron narrativas sobre la vida en condición de maltrato desde la familia de origen hasta su relación actual. Se trabajó con nueve mujeres maltratadas que se hallaban bajo el régimen de protección en un refugio de la ciudad de Bogotá. El análisis de 45 protocolos, correspondientes a sesiones de psicoterapia de orientación psicoanalítica, permitió establecer la existencia de estados mentales de carácter individual, grupal y cultural, en los cuales predominaban el funcionamiento socio-animal de supuesto básico (apareamiento, dependencia, lucha y fuga, patraña y engaño, jolgorio y convite, congoja y aislamiento), los estados infantiles de la mente, y la unidimensionalidad del espacio psíquico. Estas mujeres vivían bajo una condición precaria de supervivencia individual que junto con el maltrato tendía a deshumanizarlas.

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ABSTRACT

This research project explored the condition of abuse using the memories, images and feelings of abused women as well as the analysis of the psychotherapist´s functioning under a theoretical scheme of psychoanalytic orientation. Using an investigation-intervention exploratory design, qualitative material was collected which was used to create narratives about life under the condition of abuse, beginning with their family of origin up to their current relationship. The sample of this research project were 9 women who were victims of domestic abuse and that were under the protection regime at a shelter in the city of Bogota. The analysis of 45 protocols, that corresponded to psychoanalytical oriented psychotherapy sessions, allowed to establish the existence of individual, group and cultural mental states, in which the socio-animal functioning and the basic assumption prevailed (pairing, dependency, fight/flight, hoax and deception, fun and treat, grief and isolation). The children´s mental state and the one-dimensional psychic space also prevailed. These women lived in a precarious condition of individual survival, which, along with the abuse, tended to dehumanize them.

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INTRODUCCIÓN

Recuerdo mi primera paciente, era un mujer de 27 años quien venía a consulta

porque “no se entendía” con su esposo. A medida que el proceso psicoterapéutico fue

avanzando se observó que, su esposo no solo la agredía de manera física, sino que también la insultaba y la humillaba de manera constante. Posteriormente, fue impactante darme cuenta que no solo mi primera paciente era maltratada, sino que muchas de las mujeres y niños que llegaban a consulta eran maltratados de diversas maneras por personas de su círculo familiar o incluso por personas ajenas a éste. Finalmente comprendí, que el fenómeno del maltrato, constituía un fenómeno de gran relevancia e impacto social. Entendí que no solo eran titulares de prensa, sino personas que se sentaban al frente mío y me comentaban cómo su compañero, padre u hermano les pegaba hasta dejarlas sin aliento.

Esa experiencia hizo que me interesara en el problema del maltrato a la mujer y que decidiera hacer mi tesis de Maestría en Psicología Clínica alrededor de tan dolorosa situación. La investigación que emprendí tiene por objeto explorar la condición de maltrato desde la mente de la mujer maltratada, específicamente explorar su estado mental y el estado mental del hombre maltratante desde los recuerdos, imágenes y sentimientos en la mente de la mujer maltratada (o maltratante). También se busca realizar una aproximación a la relación maltratante descrita por la mujer maltratada, y explorar las modalidades de maltrato: individual, familiar y colectivo mencionadas por ella. A medida que fuí elaborando el material clínico recogido sobre las mujeres maltratadas, surgió el último objetivo de esta investigación. Se trata de hacer una aproximación al funcionamiento mental de la terapeuta a lo largo de las sesiones que se llevaron a cabo con las mujeres en condición de maltrato.

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inquietud del estudio es establecer si el factor de institucionalización, puede incidir en el funcionamiento mental de las mujeres y en la modalidad de abordaje psicoterapéutico que se utilizara. Tal vez, esta investigación puede ser útil para aquellos investigadores que deseen proponer programas de atención psicoterapéutica de orientación psicoanalítica en programas de atención a mujeres maltratadas que se encuentren institucionalizadas; se espera que algunos de los puntos estudiados puedan ayudar al respecto.

En esta investigación, se realiza el análisis de 45 protocolos correspondientes a primeras entrevistas y sesiones psicoterapéuticas de orientación psicoanalítica, que se llevaron a cabo con 9 mujeres que asistían a un programa de apoyo a la mujer maltratada y a sus hijos debido a su condición de mujeres víctimas de maltrato intrafamiliar en la ciudad de Bogotá. El análisis de los protocolos se lleva a cabo, a la luz de las dimensiones psicoanalíticas que desde la Metapsicología ampliada (Freud, Klein, Bion, Meltzer) que permiten acercarse a observar de cerca la realidad psíquica.

El programa donde se realizó la investigación es una institución de carácter no gubernamental que apoya a las mujeres víctimas de maltrato conyugal y a sus hijos, bajo un esquema de atención temporal en un refugio que acoge doce grupos familiares y cubre todas sus necesidades básicas. A los grupos familiares recluidos y protegidos en el refugio se les brinda además orientación legal y laboral así como terapia individual y grupal. Para realizar estas actividades, el programa cuenta con un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadoras sociales de tiempo completo, un médico de tiempo parcial, entre otros) y personal administrativo y de servicios generales encargado de brindar una atención integral a estas familias.

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Este trabajo consta de cinco (5) capítulos. En el primer capítulo, se presenta el planteamiento del problema, en el segundo, se expone el marco teórico de carácter psicoanalítico con un complemento antropológico, que permite en parte, entender la problemática del maltrato a través de conceptos relacionados con los estados mentales de las mujeres maltratadas o maltratantes y sus vivencias de la relación con el hombre maltratador y la existencia, en la mayoría de ellas, de antecedentes de maltrato desde su infancia. El tercer capítulo, cubre los objetivos y la metodología seguida a lo largo de la investigación y finalmente algunas hipótesis iniciales. En el cuarto capítulo, se presentan los resultados de la investigación a partir de una categorización conceptual y temporal separada del material clínico correspondiente a lo dicho por las mujeres y por la terapeuta en los protocolos recogidos en la terapia con las mujeres maltratadas. Finalmente, en el quinto capítulo, se realiza una discusión de los resultados encontrados a la luz de los conceptos destacados en la revisión bibliográfica de carácter psicoanalítico, consignada en el segundo capítulo de este trabajo.

Es importante mencionar que la presente investigación fue elaborada en estrecha colaboración con la Directora, quien a lo largo del proceso estuvo siempre presente. Muchas de las ideas de esta tesis, se originaron en nuestros encuentros a través de propuestas que ella me hacía y que resultaban esclarecedoras. A lo largo del tiempo desde la elaboración del marco teórico, la forma de presentar el material clínico, la definición de los puntos de la discusión y la forma de elaborarlos, fueron discutidos como marco guía y señalados como modos susceptibles de ser utilizados y enriquecidos a lo largo de un proceso de carácter artesanal, en el cual las partes inicialmente dispersas y en pedazos se iban organizando y articulando paulatinamente. Esta es una tesis donde la colaboración entre el estudiante y la directora de tesis estuvo siempre presente.

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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En los últimos años, la violencia se ha convertido en una temática recurrente y de gran preocupación a nivel mundial. En el 2002, la OMS (Organización Mundial de la Salud) presentó el informe mundial sobre la violencia y la salud, mostrando una visión general de la violencia en todo el mundo, así como los factores que la podrían generar y las posibilidades de contrarrestar este fenómeno. En este informe, la OMS, diferencia tres tipos de violencia: violencia dirigida contra uno mismo, es decir suicidios y lesiones; violencia interpersonal, que comprende la violencia intrafamiliar y de pareja, de la cual nos ocuparemos en la presente investigación y por último la violencia colectiva, que corresponde a la violencia por parte de extraños e instituciones. Estas modalidades de violencia se pueden dar en tres niveles: físico, sexual, psicológico, producto de ataques, privaciones o desatención.

La OMS menciona la definición de violencia contra la mujer propuesta por las

Naciones Unidas, como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en

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fenómeno, fortaleciendo los esfuerzos en programas de prevención y planes de acción. (http://www.who.int/es/)

La OMS y la OPS también han unido esfuerzos en la realización de estudios y publicaciones que abordan los diferentes tipos de violencia en todo el mundo. En el Brochure de Género y Desarrollo en las Américas del año 2007, se publican unas estadísticas de América Latina que evidencian la alta tasa de episodios violentos contra la mujer (de 15 a 49 años). Se afirma que en el año 2003 en Bolivia, el 53% de las mujeres declararon haber sido víctimas de violencia física por parte de su compañero y el 15% de violencia sexual. En el año 2004 en Perú, el 41% de las mujeres declararon violencia física y el 10% declararon violencia sexual. En el año 2005 en Colombia, el 39% de las mujeres declararon violencia física y el 12%, violencia sexual. En el año 2004 en Ecuador, el 31% de las mujeres denunciaron violencia física y el 12% violencia sexual. En Republica Dominicana en el año 2002, el 22% de las mujeres declararon violencia física mientras que el 4% violencia sexual. En Honduras durante los años 2005-2006, 15% de las mujeres denunciaron violencia física y el 4% violencia sexual. Por último, en Haití, durante los años 2005-2006, el 14% de las mujeres denunciaron violencia física y el 11% violencia sexual. Se debe tener en cuenta que estas estadísticas provienen de mujeres que denunciaron la violencia, sin embargo existe un alto número de casos de maltrato que no son denunciados. (www.new.paho.org)

La Asamblea General de las Naciones Unidas decidió crear (en 1976) el Fondo de de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), con el fin de erradicar cualquier forma de violencia y discriminación contra ella. Hoy en día UNIFEM trabaja en más de 100 países, velando por defender los derechos humanos de la mujer. Adicionalmente, la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó en el año de 1999, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, el cual se celebra cada año, el 25 de Noviembre. (http://www.unifem.org/)

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discapacidad y obesidad. A nivel de salud mental mencionan estrés postraumático, depresión, angustias, trastornos de la alimentación, abuso de SPA, baja autoestima entre otros. En cuanto a la salud reproductiva se mencionan embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, abortos y otros trastornos ginecológicos. Mostrando de esta manera los riesgos que implica el funcionamiento maltratante al interior de una familia. (http://new.paho.org/hq/)

Durante los últimos años Colombia se ha caracterizado por ser un país inmerso en un fuerte conflicto social y armado, representado por constantes guerras y tensiones entre grupos con intereses políticos, económicos y sociales diferentes y hasta opuestos. Sin embargo, desafortunadamente no solo existe en Colombia la violencia en un nivel macro, también se escuchan a diario casos sobre violencia y maltrato al interior de las familias. Con el fin de contrarrestar estos hechos, se han desarrollado programas gubernamentales, legislaciones y campañas, con el fin de prevenir, tratar y castigar la problemática de violencia intrafamiliar. Adicionalmente, se han realizado valiosos intentos en el desarrollo de programas de atención psicológica y social dirigido a personas que sufren de esta problemática, principalmente a mujeres y niños.

Por un lado, existen programas gubernamentales dirigidos por la SDIS (Secretaria de Integración Social), como el proyecto de Familias Positivas por el Derecho a una Vida Libre de Violencia y a una Ciudad Protectora, el cual busca garantizar a las familias bogotanas el ejercicio de sus derechos, la democracia en las relaciones, el reconocimiento de su diversidad, el desarrollo de sus capacidades y la autonomía para realización de sus proyectos de vida, la convivencia social y su participación en el desarrollo de la ciudad. En la problemática de violencia intrafamiliar, estas dimensiones se encuentran vulneradas y se busca que al mejorar la calidad de vida de las personas en los diversos niveles, se impacten los índices de violencia intrafamiliar.

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de algún tipo de violencia física y 35% violencia verbal, de igual forma son comunes las amenazas por parte de sus cónyuges como quitarle los hijos/as (22%), abandonarla (22%) y retirarle el apoyo económico (18%). De igual forma, la SDIS afirma que la violencia en mujeres, se concentra en el rango de edad de los 18 - 22 años, que corresponde al 67.9% de los casos identificados en Comisarías de Familia. Adicionalmente, se afirma que el maltrato proviene de sus familiares más cercanos como su padre, hermano, cuñado u otros familiares civiles o consanguíneos.

A nivel de legislaciones, la Ley 294 de 1996 dicta normas para prevenir, remediar y

sancionar la violencia intrafamiliar. Se afirma que deberá existir una “primacía de los

derechos fundamentales y reconocimiento de la familia como institución básica de la sociedad. Toda forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armonía y

unidad y por lo tanto, será prevenida, corregida y sancionada por las autoridades públicas”.

A partir de esta idea surgen medidas de protección, encargadas de defender los derechos de las víctimas y de igual forma en la ley se menciona el procedimiento que se debe seguir en caso de ser víctima de violencia intrafamiliar. Adicionalmente, esta ley menciona la penalidad en la que se incurre en caso de maltrato, por ejemplo de acuerdo con el “Art. 22.- VIOLENCIA INTRAFAMILIAR. El que maltrate física, síquica o sexualmente a cualquier

miembro de su núcleo familiar, incurrirá en la prisión de uno (1) a dos (2) años.”

Evidenciando así los esfuerzos del estado en abordar la problemática y así garantizar los derechos, la dignidad y la armonía de los ciudadanos.

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de la Fiscalía General de la Nación, la violencia intrafamiliar es una de las diez conductas delictivas que más se denuncian en la ciudad de Bogotá, en sus modalidades de maltrato psicológico, físico y sexual, siendo el maltrato psicológico el más difícil de registrar ya que sus consecuencias no son visibles de manera inmediata. (www.procuraduria.gov.co)

En la misma línea, Martha Lucía Uribe (1995) establece una relación entre el desempleo en las mujeres y la violencia intrafamiliar, la cual tiene como base la dependencia del agresor. La autora afirma que:

“dependencia y pobreza constituyen un círculo vicioso asfixiante para millares de mujeres que ven disminuidas todas sus oportunidades y posibilidades de crecimiento, participación y realización, y las hacen especialmente vulnerables a permanecer en relaciones violentas dentro de la familia, porque a menudo, el único ingreso que asegura su subsistencia y la de sus hijos proviene principalmente de su

principal agresor” (Uribe, 1995, p. 355).

Por otra parte, de acuerdo con el estudio de Violencia Intrafamiliar realizado por Medicina Legal en el año 2009, se registró que el número de víctimas de violencia intrafamiliar en este año ascendió a un total de 93.862, registrando 4.059 casos más que en el 2008. Medicina legal afirma que 61.139 casos corresponden a violencia de pareja, en la cual el 88,6% de las víctimas son mujeres con edades entre 20 y 29 años. Además, 17.148 casos corresponden a la violencia ocurrida entre otros familiares, 14.094 casos representan el maltrato infantil y por ultimo 1.481 casos corresponden a violencia contra el adulto mayor. También se encontró que los episodios de violencia intrafamiliar ocurrían en las viviendas y se dieron con mayor frecuencia en los fines de semana y en horas de la noche; en este sentido tal vez sea valido preguntarse si el consumo de sustancias (alcohol u otro tipo de drogas) puede tener relación con los episodios violentos, asumiendo que por lo general este se lleva a cabo en las noches. (www.medicinalegal.gov.co)

Adicionalmente Medicina Legal afirma que en Colombia se han valorado 87,360 víctimas de delito sexual entre los años de 2004 a 2008. Se menciona que 73,395 de estos

casos corresponden a mujeres, lo que “es una clara evidencia de las relaciones de poder que

han mediado el trato entre hombres y mujeres” Este dato corresponde a que por cada hora,

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altos índices de agresión hacia las mujeres representa la sobrevaloración de lo masculino y

la existencia de un poder predominante en el “patriarca” de la familia, creando así una

cultura de violación en donde se ejerce un absoluto control y posesión sobre el cuerpo de las mujeres:

“Es como si se separara a las mujeres en dos grupos: Las que ya tienen

dueño, “señora de”, intocable, por lo tanto –por lo menos para quien se asume como su dueño-, y las demás, las que en cierta forma están disponibles, las que son abordadas en la calle, en las oficinas, en el espacio público y privado por el que las desea, son conquistadas, tomadas a la fuerza y violadas” (Uribe, 1995, p. 356).

Además, la autora afirma que la violencia intrafamiliar generalmente afecta en mayor medida a aquellos miembros que son más dependientes como las mujeres, niños y ancianos y que este fenómeno ha sido invisible para la sociedad durante años ya que es considerada como normal, cuando es un hecho que atenta contra los derechos humanos, obstruye los objetivos de paz e impide el logro de la democracia; mostrándonos así, que es un hecho que trasciende el marco individual.

Martha Lucía Uribe (2005), menciona un estudio llamado Casa de la Mujer de Bogotá el cual tuvo como muestra a 498 mujeres víctimas de maltrato intrafamiliar en el cual se afirma que las mujeres sufren golpes, patadas, cachetadas, cortaduras, heridas con armas e incluso la muerte. También diferencia otro tipo de agresiones como los insultos, los chantajes, las humillaciones, el abandono durante el embarazo, amenazas de muerte, prohibiciones de salir, hablar, trabajar, de relacionarse con otros, entre otras. Es importante mencionar que generalmente se piensa que la familia es un medio en el que predomina el amor y la comprensión, sin embargo, muchas veces nos encontramos que en la familia predomina un ambiente destructivo, en donde la violencia es ejercida por el agresor, casi

como si fuera un derecho. De acuerdo con Korbin (2003) la familia es “un lugar de

bienestar, amor y seguridad –un refugio de la crueldad del amplio mundo exterior” (Pg.

133). En esta línea, Martha Lucia Uribe menciona algunos factores que pueden incidir en que las mujeres soporten durante años la agresión:

“el miedo, la angustia y la culpa que se les impone por considerarla

merecedora de la misma violencia que sufre: la condena y el repudio social (…), el

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de recursos (…), de autoestima, de conocimiento y de conciencia sobre sus derechos, la carencia de apoyo económico, social y afectivo” (Uribe, 1995, p. 357).

Korbin (2003) estudia las diferentes formas en que el maltrato se expresa de acuerdo a la cultura. El autor menciona que un etnógrafo, fue al Medio Oriente a estudiar una comunidad en compañía de su esposa. Esta mujer se relacionó con las demás mujeres de la comunidad quienes le aconsejaban que gritara esporádicamente cuando estuviera en la casa, para que otros creyeran que su esposo le estaba pegando y que en consecuencia, la amaba. También menciona la creencia de los hawaianos-americanos quienes afirman que en las

relaciones maritales “no hay pelea, no hay amor”. El autor menciona que “el golpear a la esposa es la forma más común de violencia intrafamiliar” (Korbin, 2003, p. 140) y vemos como en muchas culturas el golpe es sinónimo de amor.

Tovar (2003) menciona que la violencia intrafamiliar es un proceso de dominación que está basado en el terror mezclado con el afecto, lo que genera mayor dependencia y debilidad. Nos habla de que muchas veces el agresor maltrata a su víctima, incluso con conocimiento por parte de la comunidad y aceptación por parte de esta “es tolerada por una sociedad que no responde ni interviene efectivamente” (Tovar, 2003, p.171). También menciona que la violencia es un mecanismo que propicia la dependencia de una persona sobre otra, al mismo tiempo que las deshumaniza, creando una especie de propiedad de unos sobre otros.

Desde el punto de vista psicoanalítico, Muñoz (1991) menciona que el maltrato no es solamente una realidad social, sino que es también una fantasía interna de castigo y tortura en la mente de los niños. Afirma que esta realidad social es ejercida por adultos y puede ser vista como actuación de la fantasía interna de maltrato aplicada de manera confusa hacia un objeto externo. Muñoz (1997) explora la bidimensionalidad, expuesta por Meltzer (1979), como una defensa contra el objeto que agrede y que es invasor y contra el objeto que abandona y que a la vez, genera vacío emocional.

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Adicionalmente la autora menciona que una de las expresiones de la pulsión de muerte es el masoquismo, el cual debe considerarse como una vuelta del sadismo hacia el propio yo. Por otra parte menciona los destinos de la pulsión de muerte, del cual parte se proyecta como una agresión hacia el mundo externo, es decir hacia afuera y hacia los objetos. Otra parte permanece en el yo, en el interior del ser y una tercera parte configura los núcleos primitivos del superyó, atribuyendo de esta manera a la agresión el origen de la conciencia moral.

Gómez, E. (1994) plantea diferentes tipos de vínculo, enfatizando en el tipo de vínculo parasitario que trabaja a partir de las nociones de Bion en su trabajo de Atención e

Interpretación. El autor define el vínculo parasitario como el que “ocurre cuando una

relación es dañina para ambos términos. Es despojante. El continente despoja al contenido de su cualidad fecundante. A su vez este despoja al continente de sus cualidades receptivas. En este caso los dos términos están asociados a través de una impregnación de Envidia, asociada con voracidad. Para esta relación, Bion utiliza los signos -continente contenido o vínculo –K”. (Gómez, 1994, pp. 13).

Desde el punto de vista teórico y como una mirada resumida sobre lo que será la revisión bibliográfica, se presentan trabajos realizados por Freud, Klein, Bion, Meltzer y Harris-Meltzer sobre los siguientes conceptos. Freud, (1924) estudia el problema del masoquismo y el sadismo, afirmando que el individuo está gobernado por instintos de vida e instintos de muerte y que el masoquismo es el resultado del encuentro y la fusión entre la

libido y el instinto de muerte, lo que resulta en la destrucción del “yo”. Menciona también

que la fantasía que puede esconderse tras el acto masoquista consiste en ser castigado y aprehendido (o maltratado) por otro.

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Harris y Meltzer (1983) abordan diferentes tipos de ansiedades persecutorias una de las cuales se presenta cuando existe un objeto tiránico en el mundo interior y fuera de este, que busca hacerle daño al sí mismo. Meltzer (1974) explora los diferentes padecimientos psíquicos entre los cuales encuentra el terror, el temor y la persecución, estados que también se encontraron en las nueve mujeres maltratadas del estudio. Harris y Meltzer

(1983) estudian el estado mental infantil y lo define como aquellas “partes niño-niña-, bebé, destructiva- y esquizofrénica de la personalidad. Pero estas partes básicas están

sometidas a procesos defensivos de escisión y pueden multiplicarse o confundirse”.

(Meltzer, 1983, p.10). De igual manera hacen referencia a los estados mentales infantiles, de los cuales llama la atención el estado mental invertido o perverso, en el que los valores están totalmente invertidos y la inteligencia ha sido dominada por la parte destructiva de la personalidad. Predomina la desconfianza y se genera placer al atacar el vínculo entre los objetos.

Harris y Meltzer (1983) nos hablan sobre la dimensionalidad de la vida mental, de lo cual se prestará especial atención a la bidimensionalidad y la tridimensionalidad con el fin de hacer una aproximación al estado mental de las mujeres maltratadas. En esta misma línea, Meltzer (1992) estudia el enclaustramiento en los diferentes compartimentos del cuerpo de la madre, siendo uno de ellos el compartimento del recto de la madre, en el que

podrían estar “atrapadas” algunas mujeres maltratadas o algunos hombres maltratantes.

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de desarrollo y usos del pensamiento, los cuales serán utilizados para analizar y pensar el funcionamiento de la terapeuta en sesión con las mujeres maltratadas.

Son tres las preguntas de investigación que conforman el núcleo de la misma, las cuales surgieron a partir de un material recogido como registro de protocolos de sesión de 45 sesiones con 9 mujeres maltratadas. ¿Cuál es el estado mental de la mujer maltratada? (con quién se tuvo una relación directa) ¿Cual es el estado mental del hombre maltratador? y ¿Cual es el funcionamiento de la relación maltratante? El análisis de estas preguntas se realiza a partir de la aproximación a los recuerdos, imágenes y sentimientos de las mujeres maltratadas.

Por último, este trabajo de tesis se inscribe dentro de la línea de investigación de

“Desarrollo Psíquico” de la Facultad de Psicología, de la Pontificia Universidad Javeriana.

De igual forma se inscribe en el proyecto “Dimensiones del funcionamiento mental de la

mujer maltratada y del hombre maltratador así como de la relación maltratadora entre los

dos” de la Universidad Javeriana.

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MARCO TEÓRICO: UNA GUÍA CONCEPTUAL PARA

OBSERVAR EL MALTRATO

Estados mentales desde lo cultural

La sociedad, la iglesia, la escuela, el barrio, la familia, el grupo de pares suelen desarrollar no solo formas de organización social diferentes sino formas culturales como conjuntos de valores, de normas, de costumbres que de manera directa o indirecta nos afectan en nuestro ser y en nuestro actuar. El trabajo de Colin Turnbull (1972) que se va a tomar enseguida, nos muestra con mucha claridad cómo las organizaciones sociales y los sistemas de valores impregnan el funcionar psíquico de los seres humanos que crecen y se desarrollan en ese contexto amplio.

Supervivencia y crueldad (Turnbull)

A continuación se menciona un modo de supervivencia investigado por Turnbull (1972) que puede ser considerado análogo al modo en que las mujeres maltratadas viven en familia y en comunidad. Este antropólogo inglés realizó una investigación etnográfica en la cual estudió una tribu africana: los Ik, quienes, con el paso del tiempo han pasado de ser unos cazadores inigualables a un grupo de personas hostiles, quienes viven en una zona en la que la comida y los recursos básicos escasean y en donde su único objetivo es la

supervivencia, lo que los convirtió en seres completamente “deshumanizados”, que en

términos del autor significa sin vínculos sociales.

El autor nos habla sobre cómo en los Ik “la familia no es una unidad fundamental,

tal como la asumimos, no es un prerrequisito existencial para la vida social, excepto en el

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Adicionalmente el autor menciona, que todas las personas podríamos caer en el mismo comportamiento de los Ik, si las circunstancias que nos rodearan fueran similares, en donde prime la deshumanización y la supervivencia del más fuerte.

Por otra parte se afirma que los Ik nó cuentan con una estructura social, ya que los miembros de la aldea temen y desconfían de todos los miembros de la comunidad e incluso ésta desconfianza se amplía al hombre, su esposa y los hijos. Esta desconfianza también se percibe en el funcionamiento de pareja en la situación maltratante, en donde existe un temor permanente a que se vuelva a presentar un acto agresivo y violento, generando así una extrema desconfianza. En la misma línea, se afirma que “bajo las circunstancias que rodean a los Ik, entre más grande sea una familia, es capaz de ofrecer menos seguridad”

(Ibid, p.134). Los niños y los ancianos son considerados “apéndices inútiles” ya que aquel

que no pueda cuidarse a sí mismo, representa un peligro y una carga para la supervivencia de los demás. Afirma, que por lo general observaba que, las relaciones entre abuelo-nieto eran mejores que entre el resto de los miembros. Sin embargo, los ancianos y los niños eran abandonados, se les veía luchando por su vida, sin recibir ayuda ni palabras de aliento. “La familia es para los locos, porque significa la muerte, no la vida” afirma Turnbull (Ibid, p.134). Los Ik conservan algunos elementos de organización social como: padre-madre, padre-hijo, esposo-esposa, abuelo-nieto y hermano-hermana, sin embargo esta organización solamente resulta útil en la medida en que son alianzas para lograr la supervivencia.

Turnbull (1972) afirma que dentro de los significados y palabras que maneja la tribu, la palabra utilizada para decir “bueno” (“good”) se define en términos de comida y se considera que un “buen hombre” es aquel que alimente a los demás. En este sentido, se

podría hacer una analogía con el funcionamiento primario de la relación madre-bebé, en el cual la madre buena es aquella que alimenta y satisface los deseos del bebé, representada por el pecho bueno que aparece cada vez que el bebé lo necesita.

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una edad similar para asegurar su supervivencia. Incluso, muchas veces la madre deja a su hijo en campo abierto

“…casi esperando que algún depredador llegue y se lo lleve…se sentiría encantada

ya que se deshizo del niño y no tendría que seguir alimentándolo o cargándolo, esto significaría que un leopardo estaba en la vecindad, se comería al niño y por lo tanto sería una presa fácil de matar para calmar el hambre propia” [Ibid, p.136].

Pensaríamos que este comportamiento, más allá de ser un acto deshumanizado e incluso extraño en una manada de leones o animales salvajes, también puede ser visto como un acto de canibalismo y es evidente cómo ante una necesidad de supervivencia individual, incluso el vínculo madre-hijo (considerado el vínculo mas fuerte por algunos autores) queda destruído.

Dentro de los ritos de paso que existen en la tribu Ik, está el ser aceptado en un grupo de personas de una edad similar; existen grupos con los siguientes rangos de edades: de 3 a 7 años, de 8 a 12 años (a los 12 años ya son considerados adultos) y el grupo de los mayores. Sin embargo la aceptación en estos grupos no es fácil, ya que se considera que a medida que el grupo crece la supervivencia individual peligra. De esta manera, las niñas han aprendido que los intereses sexuales de un grupo pueden ayudarle a ganar mayor aceptación, por lo cual está dispuesta a que su cuerpo sea usado para una actividad sexual, evidenciando así una ausencia de límites, valores o moral occidental. Cuando pasan al rito final de la adultez, tienen 13 años y ya han comprendido que depende de ellos mismos su supervivencia y que el asociarse temporalmente con otros es una ganancia, pasando así de

ser “el intimidado y golpeado al intimidador y golpeador” (Ibid, p.139) con un fin único de la supervivencia propia.

En un nivel económico “a la mayoría de los Ik cuando se les paga por algún trabajo,

consumen su riqueza de inmediato, lo cual es un rasgo natural de los cazadores que viven día a día y para quienes las posesiones son una carga y una necesidad dadas sus condiciones

actuales” (Ibid, p.150).

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edad muy temprana. Sin embargo habría que preguntarse por la diferencia en propósito y objetivo de ambas acciones y hasta en qué medida son comparables. También compara nuestro comportamiento con la conducta animal, afirmando que nos jactamos de ser una especie superior, sin embargo nos matamos unos a otros, algo que los animales no hacen a los de su propia especie, dejando así en cuestión nuestra noción de ser una especie

“superior”. De esta manera se percibe un riesgo de degradación de los vínculos y las relaciones en situaciones extremas.

Adicionalmente, el autor se pregunta por la existencia de amor en los Ik, encontrando que hay más afecto y amor entre un par de leopardos bebés que entre los miembros de la tribu. No encontró ningún tipo de mutualidad o reciprocidad que

normalmente caracteriza el amor humano, lo que “significaría que para la humanidad el amor no es una necesidad, es un lujo o una ilusión” (Ibid, p.237). Incluso en los momentos en que los Ik cazaban juntos para sobrevivir, como lo hace un grupo de orcas o ballenas asesinas, surgían sentimientos de envidia, amargura y suspicacia, los cuales según el autor, son fuerzas que no proveen una base sólida para que surja el afecto.

Por otra parte el autor menciona que, aquello que es considerado verdadero en la relación padre-hijo, se aplica también para la relación esposo-esposa o hermano-hermana y menciona una situación extremadamente violenta y maltratante, en la que una niña roba una calabaza a su hermano debido a que estaba hambrienta, de lo cual el hermano se percata. La niña le explica que tal vez hubiera sido mejor preguntarle si podía tomarla antes de robarla,

a lo que el hermano responde “me hubiera negado y la hubiera esperado para golpearla con

espinas, como un hombre golpea a su esposa” (Ibid, p.251). También menciona otro comportamiento violento en el que una niña estaba haciendo carbón para vender a cambio de comida y su hermano la golpeó salvajemente hasta tumbarla, e incluso estando en el piso continuaba golpeándola aun más para alejarla del carbón. Sin embargo, la niña protegía al

carbón acostándose encima de éste “como una madre protegería a su bebé”, quien así como

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incesto, en donde quemaban el cuerpo del abusador, lo que podría pensarse como un intento de tener una organización social y asegurar su subsistencia.

En cuanto al comportamiento sexual, Turnbull afirma que el sexo “era comúnmente

y abiertamente referido como una tarea necesaria y ligeramente placentera, como lo es la

defecación” a lo que añadió que la copulación, en oposición a la masturbación, daba placer a las dos personas, mientras que la defecación, a una sola” generando la siguiente respuesta en un miembro Ik: “¿Quien sabe lo que el otro está sintiendo? En cada una de las acciones

solo se conoce el sentimiento propio” (Ibid, p.253). Lo anterior es una representación de la individualidad y ausencia del otro como persona y como sujeto en el propio psiquismo. Incluso cuando los hombres sentían un fuerte deseo sexual, alegaban que se requería menor cantidad de energía para masturbarse que para tener un coito y que además le parecía injusto que tuvieran que pagarle a la mujer para tener relaciones sexuales, cuando ella lo disfrutaba. Esto es evidencia de la ausencia del impulso y necesidad de socialización y una vez más, es una confirmación de su soledad e individualidad, las cuales también pueden ser vistas como características y valores de la sociedad contemporánea. El autor afirma que “la

desgracia de los demás representaba la alegría más grande y que la crueldad los acompañaba en todo momento en su humor, en sus relaciones interpersonales, en sus

pensamientos y reflexiones” (Ibid, p.260).

Por otra parte Turnbull menciona una situación en la que una mujer Ik llamada Nangoli fué acusada de robo y fue llevada a la cárcel, sin embargo cuando la dejaron en libertad, golpeó a un policía con el fin de que la encarcelaran nuevamente ya que no quería ver a nadie. Tal vez vivir en la cárcel era más soportable que vivir con los Ik y para

finalizar dice: “Nangoli, creo yo, fue el ultimo Ik que fué humano” (Ibid, p.271). Tal vez porque fué capaz de reconocer la gran deshumanización de la tribu en la que vivía, por lo cual prefiere quedarse en la cárcel o también podría pensarse que prefiere quedarse en la cárcel porque allí es alimentada.

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se ha pensado, que aquellas características que consideramos humanas como la familia, la sociedad, las creencias, el amor, la esperanza, se pueden volver de acuerdo a determinadas circunstancias, un impedimento para la supervivencia. De esta manera, los Ik reemplazaron la sociedad por un sistema de supervivencia el cual deja a un lado la emoción humana. Sin embargo, hoy en día cabe preguntarse por la existencia de comportamientos y formas de socialización similares a aquellas de los Ik, en sociedades que son consideradas

“avanzadas”. Cada uno de los aspectos señalados por Turnbull será seguido detenidamente en el material de las mujeres maltratadas. De esta manera se cierra el abordaje grupal desde el marco sociológico para dar paso a la mirada del funcionar psíquico desde el marco psicoanalítico.

Estados mentales desde el individuo y su relación con los objetos

Los estados mentales, como estados de ánimo transitorios que se expresan verbalmente o gestualmente, dependen en términos de Freud de la distribución de la libido y de las formas de organización libidinal predominantes en el individuo; en términos de Klein, Bion y Meltzer dependen de la configuración del espacio interno, de los objetos que habitan en él, de las formas de relación que se establecen entre el sí mismo y los objetos internos o entre ellos. Los dramas internos que se producen en la interacción se expresan en formas de mirar el mundo, en maneras de asumir y expresar valores y en estilos de reaccionar emocionalmente (Muñoz, 1995, p.48). En lo que sigue, veremos algunos de los planteamientos de estos autores que podrían ayudarnos a entender el fenómeno del maltrato a la mujer.

Masoquismo y sadismo (Freud)

A continuación se mencionan varios elementos tomados de Freud (1924), que serán usados para explorar el funcionamiento mental de la mujer maltratada y el funcionamiento de la relación maltratante.

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masoquismo y la aceptación y la permanencia en el funcionamiento maltratante. Freud -afirma que la disminución de la tensión y del displacer, concebidos como incremento intolerable de estímulos constituyen un fin de la satisfacción del instinto. Considera también la existencia de una relación entre el principio del placer con los instintos de muerte y los instintos de vida eróticos o libidinosos. Específicamente el autor realiza una conexión entre el principio de Nirvana (que identifica con el principio del placer) con el instinto de muerte afirmando que el primero estaría actuando al servicio del segundo, ya que éste genera una disminución de la excitación, lo que conduciría al individuo a un estado inorgánico.

“De momento identificaremos este principio del nirvana con el principio del placer -displacer. Todo displacer habría, pues, de coincidir con una elevación; todo placer, con una disminución de la excitación existente en lo anímico y, por tanto, el principio del nirvana (y el principio del placer que suponemos idéntico) actuaría por completo al servicio de los instintos de muerte, cuyo fin es conducir la vida inestable a la estabilidad del estado inorgánico, y su función sería la de prevenir contra las exigencias de los instintos de vida de la libido de intentar perturbar tal recurso de la vida”. [Freud, 1924, p.1036].

En línea con lo anterior y de acuerdo con Valls (2008), se considera importante profundizar en el Principio de Inercia y el Principio de Constancia propuestos por Freud. Valls (2008) afirma que el Principio de Inercia es una ley de la física Newtoniana, la cual

afirma que “todo objeto que es estimulado tiende a volver al estado anterior al estimulo, en términos generales tiende a volver a cero (no necesariamente al cero absoluto sino también

al del momento previo al estímulo)” (Ibid, p.462). En un principio, Freud considero a las neuronas como partículas materiales atravesadas por estímulos, las cuales se rigen bajo el principio de inercia. En este sentido, y en línea con el principio, toda neurona tendería a descargarse de la cantidad de excitación que penetra en ella. El autor afirma que el Principio de Inercia posteriormente devino en Principio de Placer, el cual cuando se encuentra en su máxima expresión es denominado Principio de Nirvana. Valls (2008) afirma que el Principio de Nirvana es la tendencia de la pulsión de muerte. Busca volver al cero absoluto que caracteriza lo inorgánico, no la vida; es la no existencia.

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Este principio toma como base que “los organismos complejos necesitan disponer de un

cierto monto de energía constante para responder al „apremio de la vida‟. Necesitan almacenar energía” (Ibid, p.461). El autor afirma que para satisfacer las necesidades que se generan, el organismo debe realizar acciones específicas que requieren por lo general, mayor cantidad de energía que la que provee la necesidad. Valls (2008) menciona que esta constancia en la energía es la que da origen al yo y que el Principio de Constancia posteriormente deviene en Principio de Realidad en la teoría Freudiana. Valls (2008) afirma que el Principio de Constancia es complementario al Principio de Inercia en el sentido de

que “se necesita de cierta cantidad constante para poder acceder al principio de inercia y

descargar así la que proviene de la necesidad” (Ibid, p.462). La gráfica que se presenta a continuación ilustra la interacción de los tres principios mencionados anteriormente.

Por otra parte, Freud (1924) habla de tres tipos de masoquismo: el erógeno (como condicionante de la excitación sexual), el femenino (como una manifestación de la femineidad) y el moral (como una norma de la conducta vital).

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“Se le plantea, pues, la labor de hacer inofensivo este instinto destructor, y la lleva a cabo orientándose en su mayor parte, y con ayuda de un sistema orgánico especial, el sistema muscular, hacia fuera, contra los objetos del mundo exterior. Tomaría entonces el nombre de instinto de destrucción, instinto de aprehensión o voluntad de poderío. Una parte de este instinto queda puesta directamente al servicio de la función sexual, cometido en el que realizará una importantísima labor. Este es el sadismo propiamente dicho. Otra parte no colabora a esta transposición hacia lo exterior, pervive en el organismo y queda fijada allí libidinosamente con ayuda de la coexcitación sexual antes mencionada” [Ibid, p.1038].

Al hablar del masoquismo femenino, Freud explica el origen del nombre, afirmando que cuando la fantasía masoquista ha pasado por una elaboración, se descubre que el sujeto se transfiere a una situación femenina como ser castrado, soportar el coito o parir. En la explicación de este tipo de masoquismo, Freud pone como ejemplo a hombres cuyas fantasías consisten en ser amordazados, golpeados, maltratados, obligados a obedecer, humillados e incluso mutilados y afirma que la interpretación más aceptada acerca de este hecho es que “el masoquista quiere ser tratado como un niño pequeño, inerme y. falto de toda independencia, pero especialmente como un niño malo” (Ibid, p.1037). Por último, afirma que este tipo de masoquismo, reposa en el masoquismo primario erógeno.

Por último, al referirse al masoquismo moral, afirma que éste tiene como base una conciencia de culpabilidad, ya que el individuo considera que cometió un hecho por el cual debe ser castigado.

“En el contenido manifiesto de las fantasías masoquistas se manifiesta también un sentimiento de culpabilidad al suponerse que el individuo correspondiente ha cometido algún hecho punible (sin determinar cuál) que ha de ser castigado con dolorosos tormentos. Se nos muestra aquí algo como una racionalización superficial del contenido masoquista; pero detrás de ella se oculta una relación con la masturbación infantil. Este factor de la culpabilidad conduce, por otro lado, a la tercera forma, o forma moral del masoquismo” [Ibid, p. 1037].

Adicionalmente, Freud afirma, que no importa de quien provenga el golpe en la conducta masoquista y que este tipo de masoquismo también puede ser explicado por un instinto de destrucción orientado hacia el propio yo.

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que el instinto de destrucción ha sido nuevamente orientado hacia el interior y actúa contra el propio yo”. [Ibid, p.1039]

Por otra parte, al referirse al tratamiento psicoanalítico del masoquismo afirma, que

al existir un sentimiento “inconsciente” de culpabilidad, se presenta una alta resistencia del sujeto al tratamiento y un peligro para la consecución de los objetivos terapéuticos. “La

satisfacción de este sentimiento inconsciente de culpabilidad es quizá la posición más fuerte de la «ventaja de la enfermedad», o sea de la suma de energías que se rebela contra la

curación y no quiere abandonar la enfermedad”. (Ibid, p.1039)

Al hablar de conciencia de culpabilidad, Freud la relaciona con una manifestación de una diferencia entre el yo y el superyo, teniendo en cuenta que el superyo tiene la

función de la conciencia moral. De esta manera “en el masoquismo moral, el acento recae

sobre el propio masoquismo del yo, que demanda castigo, sea por parte del superyo, sea por los poderes parentales externos” (Ibid, p.1040-1041)

Freud (1923) explora la organización genital infantil. Se podría tomar esta teoría para intentar explicar un supuesto de desprecio del hombre hacia la mujer lo que podría conllevar a la aparición de la conducta maltratante.

En la organización genital de los niños (varones) es conocido, cómo primeramente existe la creencia de que todos los seres humanos poseen el mismo órgano genital que el suyo propio. Con el paso del tiempo, la experiencia les muestra lo contrario, ante lo cual surge la negación, para luego adoptar la idea de que la niña sí poseía el miembro pero posteriormente fue castrada. Esta idea le produce temor, miedo y angustia ya que esto significaría que él también pudiera perder su miembro. De esta manera, según Freud,

surgiría un desprecio hacia la mujer, por el temor y ansiedad que le genera. “También es

sabido, cuánto desprecio o hasta horror a la mujer y cuánta disposición a la homosexualidad

se derivan del convencimiento definitivo de su carencia de pene” (Freud, 1923, p.1210). Incluso el niño cree que sólo algunas mujeres no merecedoras de poseer el pene, han sido

despojadas de este órgano “cree que sólo algunas personas femeninas indignas, culpables

probablemente de impulsos ilícitos, análogos a los suyos, han sido despojadas de los

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Por otra parte Freud (1912) nos habla de una noción de “impotencia psíquica” que

en algunos casos se da en el hombre y en la mujer, ante la imposibilidad de llevar a cabo el acto sexual. Sin embargo, aunque Freud utiliza este concepto en un nivel orgánico y biológico, podríamos pensar que esta noción también puede ser aplicada al psiquismo de la mujer maltratada, en el sentido de que ante un hecho de maltrato y de agresión muy fuerte,

el yo queda en un estado de “impotencia psíquica”, destituido de sus cualidades, de

cualquier posibilidad de pensamiento y de esta manera destituído de cualquier posibilidad de defenderse contra el maltrato. Así, como en la impotencia psíquica mencionada por Freud el pene queda inservible, en la impotencia psíquica del maltrato el yo también es inservible y carente de funciones.

Continuando con la exploración del funcionar psíquico, se explorarán las ansiedades y defensas desde Klein y Meltzer, ya que se considera que estas cuentan con una estrecha relacion con el funcionamiento maltratante.

Ansiedades y defensas (Klein y Meltzer)

Al hacer la revisión de la dimensión económica ampliada Harris y Meltzer (1983), retoman los principios de funcionamiento mental descritos por Freud. El primero es la compulsión a la repetición, siendo el principio más primitivo, en el cual se repiten patrones de comportamiento que no han sido alterados por la experiencia. El segundo, que implica una mayor evolución, es el principio del placer, el cual reduce la tensión psíquica producida por el deseo o la necesidad ligada a la pulsión y está sujeto a las experiencias del mundo externo. Cuando fracasa el principio de placer surge la compulsión a la repetición. Señalan como expansión de la dimensión económica el descubrimiento de Klein, sobre la posición esquizo-paranoide (PS) y la posición depresiva (PD) relacionadas con la posición del sí mismo frente a la cualidad de los objetos: parciales y amenazantes para el sí mismo en la primera y totales y amenazados por el sí mismo en la segunda. Centrada en el yo, la primera y en el objeto la segunda. Esto es lo que lleva a pensar en las posiciones como sistemas de valores diferentes (egoístas y altruistas)

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vida temprana del bebé y que posteriormente pueden aparecer en distintos momentos de la vida del individuo. En el presente trabajo se expondrán de manera resumida, los planteamientos de Klein (1952) sobre la vida emocional del bebé en los primeros años de vida y el surgimiento de las posiciones esquizo-paranoide y depresiva, ya que podría pensarse que la primera de ellas puede estar presente en los estados mentales relacionados con el maltrato.

La autora afirma que en los primeros tres o cuatro meses de vida del bebé, se da la posición esquizo-paranoide. Menciona que en los primeros momentos de vida del infante, surgen ansiedades que provienen de fuentes internas y externas, como la acción del instinto

de muerte y las ansiedades que implican el proceso del abandono del útero materno, “la

ansiedad persecutoria entra desde un principio en la realidad del bebé con los objetos, en

medida en que está expuesto a privaciones” (Klein, 1952, p.71). El bebé inicia una relación de objeto con la madre, por medio de sus experiencias con el alimento, la limpieza y el contacto afectivo con el bebé. Allí establece una relación de objeto parcial con su madre, ya que sus pulsiones orales-libidinales y orales- destructivas están orientadas hacia el pecho, como lo afirma la autora.

Cuando el bebé experimenta un estado de desequilibrio por causa de privaciones internas u externas (hambre) hay un aumento de las pulsiones agresivas, opacando las

pulsiones libidinales: “sugiero que esta alteración del equilibrio entre libido y agresión es

causa de la emoción que llamamos voracidad, la cual es primeramente y sobretodo de

naturaleza oral” (Ibid, p.71). Klein menciona que el niño experimenta momentos de gratificación y frustración que estimulan las pulsiones libidinales (de amor) y destructivas

(de odio) respectivamente. A partir de allí, el pecho es sentido como “bueno” cuando gratifica y “malo” cuando frustra y no provee de alimento en el momento deseado, dando

lugar así al proceso de escisión del objeto y secundariamente del self. Klein plantea que desde el comienzo de la vida están presentes en el niño los mecanismos de proyección e introyección y que estos se aplican a las partes del self y del objeto escindidas.

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el interior. En esta forma la imagen del objeto, externa e internalizada, se distorsiona en la mente del lactante por sus fantasías, ligadas a la proyección de sus pulsiones sobre el objeto. El pecho bueno, externo e interno, llega a ser el prototipo de todos los objetos protectores y gratificadores; el pecho malo, el prototipo de todos los objetos perseguidores externos e internos” [Ibid, p.72]

Cuando el bebé no es gratificado, emprende un ataque de heces y orina contra el

“pecho malo” debido a lo cual siente que el pecho se vengará de él y lo atacará de la misma manera. “Como los ataques fantaseados dirigidos contra el objeto son fundamentalmente influidos por la voracidad, el temor a la voracidad del objeto, debido a la proyección, constituye un elemento esencial de la ansiedad persecutoria: el pecho malo devorará al bebé

con la misma voracidad con que él desea devorarlo” (Ibid, p.73). Sin embargo la relación del bebé con el pecho bueno, le ayudará a sobreponerse a la angustia persecutoria. Siguiendo de cerca las palabras de Klein, las emociones del niño pequeño tienden a ser extremas y poderosas, así el objeto que frustra es percibido como un perseguidor abominable mientras que el objeto bueno es el perfecto, dando lugar a la idealización que

derivado “de la necesidad de protección contra los objetos perseguidores, es un medio de defensa contra la ansiedad” (Ibid, p.73). Este proceso de idealización se da por medio de la gratificación alucinatoria en donde existe la fantasía del bebé de poseer al pecho bueno:

“En la alucinación de realización de deseos, varios mecanismos y defensas fundamentales entran en juego. Uno de ellos es el control omnipotente del objeto interno y externo, porque el yo asume la posesión total de ambos pechos, externo e interno. Además, en la alucinación, el pecho perseguidor es mantenido bien separado del pecho ideal, y la experiencia de ser frustrado de la de ser gratificado. Parece ser que este clivaje que lleva hasta la escisión del objeto y de los sentimientos hacia él, está ligado al proceso de negación. La negación en su forma extrema -tal como la hallamos en la gratificación alucinatoria- lleva hasta el aniquilamiento de cualquier objeto o situación frustradores y está ligada al fuerte sentimiento de omnipotencia que prevalece en los primeros estadios de la vida” [Ibid, p.74].

La autora afirma que cuando hay una menor escisión entre el objeto bueno y el objeto malo, disminuye la ansiedad persecutoria y el objeto puede integrarse. Esta

integración podría ser una expresión del instinto de vida de acuerdo con Klein. “Bien

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instancia, el instinto de vida sobre el instinto de muerte)” (Ibid, p.74). Luego, Klein aborda la posición depresiva y la ubica durante el segundo trimestre del primer año del bebé.

“Su relación con el mundo externo -con las personas así como con las cosas se vuelve más diferenciada. La gama de sus gratificaciones e intereses se amplía y aumenta su capacidad de expresar sus emociones y de comunicarse con la gente. Estos cambios observables evidencian el desarrollo gradual del yo. La integración, la conciencia, las capacidades intelectuales, la relación con el mundo externo y otras funciones del yo se desarrollan constantemente. Al mismo tiempo progresa la organización sexual del bebé; las tendencias uretrales, anales y genitales adquieren fuerza, aunque los impulsos y deseos orales predominan aún. Así pues, existe una confluencia de distintas fuentes de libido y agresión, que matiza la vida emocional del bebé y hace aparecer en primer plano varias situaciones nuevas de ansiedad; se amplía la gama de fantasías y éstas se vuelven más elaboradas y diferenciadas. Paralelamente ocurren importantes cambios en la naturaleza de las defensas”. [Ibid. p. 81].

El bebé también establece una relación con la madre como objeto total, como persona y no como pecho. También hay una mayor integración en las características de los objetos: lo que antes era diferenciado como amado y odiado, bueno y malo, ahora son concebidos como objetos totales. Esta integración ocurre a nivel interno y externo:

“Comprenden los aspectos contrastantes de los objetos internalizados (el superyó primitivo) por una parte y de los objetos externos por la otra; pero el yo se ve llevado también a disminuir la discrepancia entre el mundo externo e interno o mas bien la discrepancia entre las imágenes externas e internas Al mismo tiempo que estos procesos de síntesis, se producen ulteriores progresos en la integración del yo que conducen a una mayor coherencia entre las partes escindidas del yo”. [Ibid, p.81]

Debido a los constantes ataques a la madre internalizada, siente que ella está dañada

y ocurre una identificación con ella lo que fortalece el impulso de reparación. “Al sentir el bebé que sus pulsiones y fantasías de destrucción están dirigidos contra la persona total de su objeto amado, surge la culpa en toda su fuerza y, junto con ella, la necesidad dominante

de reparar, preservar o revivir el objeto amado dañado” (Ibid, p.83). Los métodos omnipotentes de la posición esquizo-paranoide se conservan (negación, idealización, escisión y el control de los objetos internos (pero ahora son utilizados para disminuir la ansiedad depresiva. “El yo, a pesar de que los primitivos métodos de escisión en cierta

medida se mantienen, divide ahora el objeto total en un objeto indemne vivo y un objeto dañado y en peligro (quizá moribundo, o muerto); de este modo la escisión llega a ser

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comprensión del mundo externo y la imagen de los padres se aproxima ahora más a la

realidad. “Cuando el bebé introyecta una realidad externa más tranquilizadora, mejora su mundo interno; y esto a su vez por proyección mejora la imagen del mundo externo”. (Ibid, p.83)

Resumiendo las ideas de la autora, la posición esquizo-paranoide se caracteriza porque la preocupación por el yo es central, dejando a un lado la preocupación por el objeto. El bebé frustrado ataca al objeto en su fantasía y espera otro tanto del objeto hacia él, por lo que predomina la angustia persecutoria, un constante miedo al ataque y los objetos son concebidos únicamente de manera parcial. Los mecanismos de defensa usados ante la ansiedad en la posición esquizo-paranoide con la escisión, la idealización, la negación mágica omnipotente, el control de los objetos internos y la identificación proyectiva. Por otra parte, la posición depresiva se caracteriza por una preocupación por el daño hecho al objeto, conciencia que genera una culpa depresiva y promueve la intención de reparación. También el objeto bueno interno se instala en el yo, contrarrestando así el proceso de escisión y contribuyendo a la integración del objeto, constituyendo así objetos totales e integrando de igual forma las diferentes partes del self.

Bajo este esquema de Klein, es importante explorar hipotéticamente el material sobre los efectos que la destructividad y la agresión extrema tienen en las mujeres y cómo ésta situación se vivenció en la infancia de las mujeres maltratadas.

Meltzer (1978) al hacer la revisión del trabajo de Klein con Ricardito destaca en primera instancia la existencia de la ansiedad paranoide, afirmando que ésta tiene como

núcleo una fuerte confusión entre lo que el sujeto paranoide siente y lo que piensa. “En sus

sentimientos se siente fascinado por lo atractivo del objeto, pero en sus pensamientos le

asusta aquello que tiene de maligno”. Un ejemplo de esto es la sensación de atracción hacia

el pecho, pero el pensamiento de no confianza en el pezón, generando así una atmósfera de ansiedad paranoide en la relación con él.

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los celos y la desconfianza, atacando de esta manera la relación con el objeto bueno. El segundo tipo de ansiedad consiste en estar perseguido por los objetos malos, cuyo objetivo pareciera ser el control tiránico, del superyo de Freud. El tercer tipo de persecución procede del daño que se hizo a los objetos buenos mediante ataques sádicos a estos. La persecución

de los objetos buenos correspondería, según el autor, a la “depresión persecutoria” es decir, “a reconocer el daño que se le ha hecho a los objetos buenos, uno se siente perseguido por esos objetos dañados, porque se es incapaz de soportar el sentimiento depresivo, con escepticismo acerca de la reparación” (Ibid, p. 40).

El cuarto tipo de ansiedad persecutoria, surge de la formación de un objeto severamente maligno por medio de la identificación proyectiva y la fusión de la parte mala del self con el objeto malo. En el quinto lugar, se encuentra el objeto paranoide que se debe a la identificación proyectiva de una parte mala del self en los objetos buenos, especialmente en el pecho. Por último, se encuentra un terror absoluto hacia los objetos

muertos. Al final del capítulo, el autor afirma que “cuando a la persecución se le agrega la

confusión, aparece una tendencia al “acting-out”, es decir, probar mediante la acción lo que no puede procesarse en el pensamiento” (Ibid. 41).

Meltzer (1974) explora los padecimientos psíquicos entre los cuales están incluidas las ansiedades paranoides: terror, persecución y temor, los cuales dominan el estado mental

de las mujeres maltratadas. Meltzer afirma que “el terror es una ansiedad paranoide cuya

cualidad esencial: la parálisis, no deja vía de acción. No es posible huir del objeto del terror, pues se trata de objetos muertos, en la fantasía inconsciente” (Meltzer, 1974, p.171). También afirma que en la realidad psíquica es posible quitarle a un objeto su vitalidad, así como también es posible devolvérsela cuando se realiza la reparación de los padres internos. Cuando predominan los celos edípicos y la envidia destructiva, hacen difícil la reparación verdadera y fomentan la reparación maníaca con los objetos externos.

Adicionalmente cuando la dependencia a un objeto bueno externo es inalcanzable, aparece una relación adictiva a una parte mala del self, el sometimiento a la tiranía. La parte destructiva provee una ilusión de seguridad y hay un temor a esta parte tiránica adictiva.

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adictiva de sometimiento al tirano. Cuando encontramos el temor a la pérdida de una relación adictiva con un tirano en la estructura psíquica, comprobaremos que el problema del terror es esencial, como la fuerza que está detrás del temor y el sometimiento”, (Ibid.

p.172). En la exploración del material clínico se espera poder ver tanto las ansiedades como la relación adictiva de los miembros de la pareja maltratante.

El estado mental infantil (Meltzer)

Por otra parte Harris y Meltzer (1983) nos hablan de la organización adulta y de la organización infantil dentro de la dimensión estructural, afirmando la existencia de diferentes partes de la personalidad, entre las que no existe una distribución equitativa de las capacidades. Tal y como afirma Meltzer

“la organización infantil está formada por partes niño-niña-, bebé, destructiva- y esquizofrénica de la personalidad. Pero estas partes básicas están sometidas a procesos defensivos de escisión y pueden multiplicarse o confundirse. Además, la distribución de las capacidades puede ser muy desigual entre las partes, respecto a cualidades tales como la inteligencia, la fuerza y las otras mencionadas en relación al temperamento. Pero es la distribución de la fuerza (esencialmente en el sentido de tolerancia al dolor mental), y la inteligencia (particularmente imaginatividad y rapidez, con especial referencia a la facilidad verbal), lo que determina su predominio en la organización a niveles infantiles” [Harris y Meltzer, 1983, p. 10].

Además, en la organización infantil la parte destructiva de la personalidad compite con los objetos buenos por el liderazgo utilizando las técnicas de propaganda, seducción y amenaza para lograr dominar las demás partes infantiles.

“Es el embustero, el intimidador, el cínico, el corruptor. Explota los celos, la intolerancia al dolor mental y la ignorancia de las otras partes para imponer su autoridad, aduciendo omnisciencia (el sabelotodo) y omnipotencia (la capacidad de alcanzar sus objetivos mediante el poder de su deseo, sin tener en cuenta las técnicas de ejecución” [Ibid. p. 11].

También hay una inclinación a afirmar que solo existen objetos externos, negando la realidad psíquica y tomando a las personas como la suma del comportamiento observable. Adicionalmente, ésta organización promueve las relaciones de transferencia con objetos a quienes busca desvalorizar y no encuentra expectativas diferentes en el futuro a aquellos

sucesos que ocurrieron en el pasado. “Promueve en consecuencia relaciones de

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