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La Soka Gakkai Internacional (SGI)

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Las funciones del universo son una expresión de un solo principio o Ley, expresado como

Nam-myoho-renge-kyo. Al poner sus vidas

en armonía con esta Ley, las personas pueden abrir su

po-tencial oculto y obtener ar-monía creativa con su medio ambiente. Esta es la máxima expresión del poder indivi-dual—que cada persona puede transformar los sufrimientos inevitables de la vida en fuentes de crecimiento y satisfacción—con-virtiéndose en una influencia positiva en su familia y comunidad.

La herencia de la SGI

E

l presidente fundador, Tsunesaburo Makiguchi, usó por primera vez el término Soka Gakkai (Sociedad para la Creación de Valores) en 1930 cuando publicó su muy audaz, «Teoría Educacional de la Creación de Valores». El afirmó que el propósito de la educación no debería ser solamente un mero entrenamiento de trabajadores para la creciente maquinaria industrial del Japón, sino para el desarrollo de la habilidad humana para crear «valores» (beneficio, belleza y bienestar social) en sus vidas diarias. Su visión hu-manista, centrada en los estudiantes, constantemente le causó conflictos con las autoridades. Durante la Segunda Guerra Mundial, Makiguchi y su discípulo Toda fueron encarcelados, Makiguchi murió en la prisión a la edad de 73.

Josei Toda, el discípulo más cercano, sobrevivió los sufrimientos y fue liberado de una prisión de Tokio justo unas semanas antes de que estallara la primera bomba atómica en julio de 1945. Después de la guerra, Toda reconstruyó la organización, la cual logró un notable crecimiento que se extendió hasta su muerte en 1958. El 3 de mayo de 1960, Daisaku Ikeda se convirtió en el tercer presidente. Bajo su liderazgo, la organización ha crecido hasta lograr 12 millones de miembros en 190 países y territorios.

Basado en los principios humanistas del Budismo de Nichiren, el señor Ikeda ha fundado el Sistema de Escuelas Soka; el mismo incluye universidades en Japón y en los Estados Unidos. También es el funda-dor del Instituto Toda de la Paz, El Centro Bostoniano de Investigaciones para el Siglo XXI, El Museo de Arte Fuji de Tokio, y mucho más. Es el autor de numerosos libros que han sido traducidos en muchos idiomas y ha recibido el reconocimiento mundial por sus es-fuerzos de paz.

La Soka Gakkai Internacional

L

a Soka Gakkai Internacional (SGI)

es una asociación budista que promueve la paz y felicidad individual basada en las enseñanzas de la escuela Nichiren del Budismo Mahayana. Nuestros miembros reflejan diversidad, representando una amplia es-fera de antecedentes étnicos y sociales. Hay miembros en 190 países y territorios. Nuestras ac-tividades son dirigidas por nuestro entendimiento del nexo que existe entre la felicidad individual, la paz y prosperidad de nuestras diversas comuni-dades. Nuestras enseñanzas religiosas colocan el énfasis en la santidad de la vida.

Mediante su fe y práctica budista, nuestros miem-bros mejoran sus vidas, se desafían a crear valor, a vivir sin miedo, a tomar responsabilidad por sus circunstancias, a cuidar de sus familias y a vivir con misericordia hacia los demás.

Lo que creemos…

N

uestra labor es establecer un mundo interno in-quebrantable, con un fuerte sentido de identidad que no pueda ser influenciado o perturbado por las circunstancias más duras o adversas. Nuestra flosofía está basada en el concepto de «revolución humana», un proceso de transformación interna a través de la práctica budista. Es un despertar que nos lleva a desarrollar nuestro carácter; a cultivar la sabiduría, el valor, y la misericordia; y a no actuar solamente por satisfacción personal, sino por el mejoramiento de la sociedad. Estos ideales están basados sobre el principio budista dependiente de su origen, un concepto de interrelación donde todas las cosas en el ámbiento de la humanidad y de la naturaleza de-penden uno del otro para su existencia y no pueden existir en forma aislada.

La tradición budista…

L

os orígenes de la perspectiva a nivel mundial de la SGI pueden ser trazados hasta las enseñanzas del Buda Shakyamuni, quién vivió hace unos 2500 años en lo que es Nepal hoy en día. Su iluminación a la eter-nidad está más sucintamente articulada en el Sutra del Loto, ampliamente considerada como su enseñanza más importante. Aquí la existencia de la innata y uni-versal verdad, conocida como la naturaleza de Buda, fué revelada como inherente en todas las formas del ser. El Sutra del Loto afirma que las realidades de la vida diaria proveen motivación y oportunidad para la transformación espiritual.

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SGI-USA

Examen de Conceptos Esenciales 2012

Parte 2

Guía de Estudio

Estudio del budismo

Sobre la importancia del estudio por el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda

Términos Budistas

Tres mil estados contenidos en cada instante vital La inseparabilidad del cuerpo y la mente La inseparabilidad de la vida y su entorno

Extractos de la serie de disertaciones del presidente de la SGI,

Daisaku Ikeda “Aprendamos del Gosho:

las enseñanzas para lograr la victoria”:

“La selección del tiempo”, Parte 2 de 4 “Los beneficios del Sutra del loto”

“Rey Rinda”

La historia del budismo

La vida de Shakyamuni El Sutra del loto

El budismo Mahayana y el Sutra del loto Nichiren Daishonin y el Sutra del loto

La práctica del Sutra del loto en el Último Día de la Ley

Espíritu Soka

Favor de ver Los albores de una revolución: Un breve historia de Espíritu Soka, Introducción, Capítulo 1 (Shakyamuni y Devadatta) y Capítulo 2 (La traición de los

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Para mayor información y para obtener su copia electrónica gratuita de la Guía de Estudio 2012

visite el portal de la SGI-USA Web site: www.sgi-usa.org

Cubierta y contraportada diseñada por Stephanie Sydney. Publicado por la SGI-USA

606 Wilshire Blvd. Santa Monica, CA 90401

www.sgi-usa.org

© 2012 SGI-USA. Derechos reservados. Impreso en los Estados Unidos de Norteamérica

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Contenido

Examen de conceptos esenciales 2012, Parte 2 . . . 7

Estudio del budismo Sobre la importancia del estudio por el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda . . . 8

Sugerencias para estudiar para el Examen Preliminar. . . 11

Términos Budistas Tres mil estados contenidos en cada instante vital . . . 13

La inseparabilidad del cuerpo y la mente . . . 21

La inseparabilidad de la vida y su entorno . . . 23

Extractos de la serie de disertaciones del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda “Aprendamos del Gosho: las enseñanzas para lograr la victoria”: “La selección del tiempo”, Parte 2 de 4 . . . 28

“Los beneficios del Sutra del loto” . . . 33

“Rey Rinda” . . . 38

La historia del budismo La vida de Shakyamuni . . . 47

El Sutra del loto . . . 50

El budismo Mahayana y el Sutra del loto . . . 58

Nichiren Daishonin y el Sutra del loto . . . 61

La práctica del Sutra del loto en el Último Día de la Ley . . . 66

Espíritu Soka Favor de ver Los albores de una revolución: Un breve historia de Espíritu Soka, Introducción, Capítulo 1 (Shakyamuni y Devadatta) y Capítulo 2 (La traición de los cinco sacerdotes principales) . . . 69

Vol 7. No. 2 marzo-abril 2012

Subtítulo de Esperanza: «Sin la práctica y el estudio no existe el Budismo» extraído del «Verdadero aspecto de todos los fenómenos», Los escritos de Nichiren Daishonin, vol. 1, pág. 408.

Foto de la portada iStock 4Fr

Examen de Conceptos Esenciales 2012

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Bodhisattva: Aquél que aspira a la Iluminación,

o Budeidad. Bodhi significa iluminación y

sattva un ser humano. El Budismo plantea el

ideal del bodhisattva que busca la iluminación tanto para sí mismo como para los demás, aún posponiendo la propia, a fin de guiar a otros al objetivo. La característica predominante de un bodhisattva, es por lo tanto, la misericordia.

Buda: «El Iluminado». Aquél que percibe

co-rrectamente la verdadera naturaleza de todos los fenómenos y guía a otros hacia el logro de la Budeidad. Esta naturaleza de buda existe en todos los seres y se caracteriza por las cualidades de sabiduría, valentía, misericordia y fuerza vital.

Daimoku: Invocación repetitiva de

Nam-myoho-renge-kyo, oración básica del Budismo de Nichiren Daishonin.

Gohonzon: Es el objeto de devoción en el

Budismo de Nichiren. Es la representación gráfica de la Ley de Nam-myoho-renge-kyo, que expresa el estado de vida de la Budeidad, que todos los seres humanos poseen inherente en su vida. Go significa digno, honorífico y

hon-zon significa objeto fundamental de respeto.

Gongyo: Literalmente traducido del idioma

japonés significa «práctica asidua». En el Budismo de Nichiren Daishonin, gongyo es la recitación del capítulo 2º y 16º del Sutra del loto, que se lleva a cabo por la mañana y por la tarde.

Karma: Palabra sánscrita que significa acción.

Es la tendencia de vida o destino que cada individuo crea a través de pensamientos, pala-bras y acciones; influencia su vida y medio ambiente.

Kosen-rufu: Literalmente, significa declarar y

propagar ampliamente (el budismo); asegurar la paz duradera y la felicidad de la humani-dad mediante la propagación del Budismo de Nichiren. En un sentido más amplio,

kosen-rufu se refiere al proceso de establecer los ideales humanistas del Budismo de Nichiren en la sociedad.

Nam-myoho-renge-kyo: El nombre de la Ley

fundamental de la vida y el universo expuesta en el Budismo de Nichiren Daishonin. Su sig-nificado literal es Nam (devoción), la acción de practicar el budismo; myoho (Ley Mística), la ley esencial de la vida y su manifestación feno-menológica; renge (loto), la simultaneidad de causa y efecto; kyo (sutra), la verdad expresada a través del sonido de la propia voz.

Nichiren Daishonin (1222–82): El fundador del

budismo en el cual la SGI basa sus actividades. Basado en su propia iluminación, inscribió el verdadero objeto de devoción, el Gohonzon, que nos permite observar nuestra mente y esta-bleció la invocación de Nam-myoho-renge-kyo como la práctica universal para el logro de la Iluminación. El nombre Nichiren significa sol de loto y Daishonin es un título honorífico que quiere decir gran sabio.

Sutra del loto: La Escritura del Budismo

Mahayana que enseña que todas las personas tienen la capacidad de revelar su budeidad innata y que este potencial es eterno. El sutra también alienta a sus practicantes a propagar la enseñanza universal de la budeidad y a ayudar a toda a la gente a despertar a esta verdad. Recitar secciones del Sutra del loto es parte de la práctica diaria de los miembros de la SGI.

Glosario

Equipo Editorial:

Director General de la SGI-USA: Danny Nagashima

Editor: Greg Martin Asesor: Carlos Shima Asistente de Editor: Margie Hall Gerente de Producción: Martha Mauny Directora de Arte y Diseño: Stephanie Sydney Colaboradores a nivel nacional: Harry Monteagudo, Amanda Rivera, Alejandra Schulte, Alina Marrero

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La nueva revolución humana

L

a novela La nueva revolución humana comienza el 2 de octubre de 1960, el día que Shin’ichi Yamamoto, sucesor de Josei Toda como tercer presidente, inicia un histórico viaje por la paz que lo lleva a tres naciones: Estados Unidos, Canadá y Brasil. El relato continuará con la descripción del renacimiento Soka: el triunfo de la gente común, que ilumina el orbe con el humanismo del Budismo de Nichiren Daishonin y abre una nueva página en la historia de la humanidad. Mahatma Gandhi

proclamó que el «poder del espíritu es más fuerte que cual-quier bomba atómica». Para transformar este siglo de guerra en uno de paz, debemos cultivar la ilimitada fuerza inherente a la vida humana. Esta es la «Revolución humana» y será el tema que fluirá constantemente a lo largo de la novela.

La jornada comienza

L

a jornada comienza enseña los primeros pasos de la

prác-tica budista. Las personas deciden comenzar a pracprác-ticar el budismo por incontables razones, lo cierto es, que lo hacen para encontrar el júbilo auténtico y satisfacción en sus vidas. Este panfleto le brindará las bases para construir una vida llena de felicidad tanto para usted como para las personas que le rodean. El esfuerzo para aprender y practicar estos puntos básicos a lo

largo de su vida valdrá la pena.

El Mundo de los Escritos

de Nichiren Daishonin

Vol. 1

C

onmemorando el 50º aniversario de la publicación de las obras completas de Nichiren Daishonin (Gosho Zenshu en japonés) el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, emprendió una serie de conversaciones con los responsables del Departamento de

es-tudio de la Soka Gakkai; entre enero del 2002 a diciembre del 2003 con el propósito de esclarecer aspectos del la enseñanza,

personalidad, así como hechos de la vida del Daishonin. Basados en sus escritos, esta serie de conversaciones tienen como finalidad poner al alcance de sus lectores el espíritu

del Daishonin a través de los tópicos y temas referidos a su espíritu y doctrina.

Se encuentran disponibles en todas las librerías de los Centros Comunitarios de la SGI-USA, en el Centro de envios por correo: [email protected] o por vía telefónica

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Examen de Conceptos Esenciales,

año 2012, Parte 2

El próximo mes de marzo, la SGI-USA llevará a cabo el segundo

examen de la serie Conceptos Esenciales del Budismo de Nichiren.

Aquellos miembros que aprobaron el examen de 2010, o el examen

introductorio, son elegibles para rendir este examen. Aquellos

miembros que rindieron el examen de Conceptos Esenciales (Parte

1) pueden rendir este examen sin importar si lo aprobaron o no.

Guía de estudio para el Examen de Conceptos Esenciales

Los albores de una revolución: Una breve historia de Espíritu Soka • Introducción

• Capítulo 1 “Shakyamuni y Devadatta” —El bien y el mal • Capítulo 2 La traición de los cinco sacerdotes principales

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Materiales para el Examen de Conceptos Esenciales,

Parte 2

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Aliento del presidente de la SGI,

Daisaku Ikeda sobre

el estudio budista

Extractos de su serie de disertaciones

“Aprendamos del Gosho, las enseñanzas para lograr la victoria”

E

l Budismo de Nichiren es una

ense-ñanza de esperanza. Esta gran filosofía afirma que cada uno de nosotros posee dentro de sí el poder infinito de remontar todas las dificultades y quebrar el poder de los obstáculos. El Budismo del Daishonin también enseña la práctica mediante la cual podemos tomar contacto con esta fuerza in-finita en nuestra vida, respaldados con ejem-plos contundentes de pruebas tangibles. En tal sentido, es una enseñanza inspiradora que tiene el poder de generar esperanza

infinita en el corazón de las personas. El Gosho, colección de los escritos de Nichiren Daishonin, esclarece en forma cabal y completa esta filosofía de esperanza, como así también su práctica y su prueba. Es una fuente de iluminación que alienta e inspira en forma inagotable. El Daishonin compuso estos escritos pletóricos de es-peranza para sus seguidores y para toda la humanidad, en medio de luchas intrépidas y, a menudo, arriesgando su propia vida. Mi mentor, Josei Toda, segundo presidente de

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la Soka Gakkai, dijo una vez: «El Daishonin, aun soportando persecuciones extremas y enfrentado a graves enfermedades, nos ex-hortó a avanzar y a moldear nuestro propio destino aun en medio de tales obstáculos. En este sentido, somos muy afortunados. Yo también aprendí esto del Daishonin, quien se embarcó en una contienda de vida o muerte para poder transmitir sus ense-ñanzas».

Esforcémonos por leer con nuestra vida —es decir, a poner en práctica— aun un renglón o dos del Gosho, donde fluye libre-mente el espíritu del Daishonin. La tradición de la Soka Gakkai es basarnos en el Gosho y dedicarnos al estudio para fortalecer nues-tra práctica budista.

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Las hojas de la planta del índigo son de un tono verdoso con un ligero tinte azul. Pero si algo se sumerge reiteradas veces en el tinte obtenido de estas hojas, adquiere un intenso tono azul profundo. Nuestra práctica para lograr la Budeidad en esta existencia es igual.

El Sutra del loto que expone este prin-cipio puede compararse con las hojas de la planta del índigo, mientras que la práctica del Budismo de Nichiren Daishonin es como sumergir algo reiteradamente en la tintura obtenida a partir de las hojas. En otras pa-labras, en el Budismo del Daishonin, cuan- do profundizamos la fe escuchando las ense-ñanzas y nos esforzamos más aún en nuestra

práctica budista, podemos manifestar la Bu-deidad en la vida real y lograr la iluminación en esta existencia.

El propósito de estudiar los escritos del Daishonin no sólo es comprender su espíritu y profundizar la propia fe; además, al incor-porar los profundos principios budistas, podemos adquirir la sólida convicción de que la esperanza y la paz residen en nuestro propio corazón, y trabajar denodadamente por la felicidad propia y ajena. Esto también nos proporciona el valor para enfrentar las dificultades, tomando ejemplo del Daisho-nin, quien triunfó sobre enormes obstáculos y pruebas. He aquí la clave del estudio prác-tico budista: un estudio que pueda aplicarse a la vida cotidiana. Siempre tengamos esto presente.

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Las palabras del Daishonin no cesan de alentar a personas de todas las latitudes del planeta. Incontables individuos se han sentido renacer y han avanzado en la vida con energía y determinación, inspirados en su amor rebosante y en su convicción inamovible.

En sus disertaciones sobre el Sutra del loto, Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai, a menudo nos decía que si poníamos en práctica aunque sea una sola frase o pasaje de los veintiocho capítulos del sutra, llegaríamos a ser capaces de entender el sutra en su totalidad. Del mismo modo, los que pongan en práctica aunque sea una sola

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frase o pasaje de los escritos de Nichiren Daishonin, demuestren su validez en forma real y posean profunda convicción en ellos, contarán con el recurso de una fortaleza a prueba de todo.

Desde luego, es importante conocer en profundidad los tratados y cartas princi-pales del Daishonin, especialmente, los cinco escritos principales, y estudiar las enseñanzas y doctrinas a fondo. En especial, espero que los jóvenes se armen de espíritu de búsqueda y se desafíen en el estudio de los escritos del Daishonin.

Hecha esta aclaración, quiero instarlos a que tomen cualquier pasaje o fragmento de los escritos y lo graben en su corazón. Incorpórenlo como parte de su vida, hagan

daimoku en torno a esas palabras

inspirado-ras y esfuércense por ponerlas en práctica, a medida que lidian con los problemas de la vida y luchan contra diversas adversidades. Esta es la quintaesencia del estudio budista en la Soka Gakkai: apuntar a que tenga rele-vancia práctica en nuestra vida cotidiana.

Las palabras de oro del Daishonin son una fuente de aliento infinito y de inspi-ración para los miembros de la SGI de todo el mundo; ellas incentivan a los practican-tes a transformar su vida y obtener sólidas victorias. Uno de estos famosos pasajes de los escritos es el que estudiaremos aquí, que dice: «Los que creen en el Sutra del loto parecen vivir en invierno, pero el invierno siempre se convierte en primavera». No creo exagerar si digo que estas palabras resumen la filosofía de esperanza que yace en la raíz

del Budismo de Nichiren Daishonin.

a

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a

Todo tiene un profundo significado, si lo vemos desde la perspectiva de la fe y del budismo. No hay ninguna necesidad de que vivamos fluctuando entre la exaltación y la desesperanza ante cada cambio en el giro de los acontecimientos.

Ninguna tormenta causa estragos en forma interminable. Del mismo modo, no hay adversidad que dure por siempre. En la vida hay días despejados y días de lluvia. Si vivimos a merced del medio ambiente, regocijándonos en un momento y deses-perándonos después con cada circunstancia cambiante, no podremos lograr una ver-dadera revolución en nuestro estado de vida.

Lo importante es creer siempre en la Ley Mística y entrar en la potente órbita de la fe, la práctica y el estudio. Entrar en esta órbita —la de la revolución humana y la transformación del karma— es la forma de construir una vida de buena fortuna y de felicidad, que perdure toda la eternidad. Por mucho que suceda, siempre contaremos con la protección infalible del Gohonzon. En vez de extraer conclusiones sobre el mundo de la fe con actitud superficial, necesitamos discernir serenamente la verdadera realidad y el significado de las cosas, y seguir avan-zando sin aflojar. Con el paso del tiempo, sin falta se verá en forma clara que todo había salido de la mejor manera posible.

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Aprender con los demás

u

Entre los miembros participantes de su distrito o cabildo, busquen a dos personas que se conviertan en sus «compañeros de estudio», con ellos pueden estudiar de manera regular el material de esta Guía de Estudio. Discutir los temas que se han estudiado les ayudará a fortalecer el entendimiento sobre este material. Los líderes y personas con más experiencia en la práctica y el estudio deberán reunirse con los miembros nuevos para estudiar en algún lugar que seleccionen a conveniencia de todos.

u

Cuando visiten a los miembros hablen sobre los temas incluidos en la Guía de Estudio. Compartan experiencias sobre cómo han aplicado estos conceptos en la vida cotidiana, cómo el llegar a comprenderlos los ha ayudado a profundizar la fe y otras formas en las cuales el estudio ha realzado su práctica Budista y su vida.

Enfoque personal

u

Reflexionen sobre lo que les gustaría cambiar en sus vidas personales a través de esta actividad. Escojan un punto de la Guía de Estudio que esté relacionado con alguna situación que estén enfrentando y esfuércense por digerir el punto y ponerlo en práctica. Compartan sus experiencias en la próxima reunión de diálogo o con amistades.

u

En las disertaciones del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, destacadas en la Guía de estudio, él explica ciertos pasajes de Los

Escritos de Nichiren Daishonin.

Selec-cionen alguna cita que les guste y traten de

memorizarla. Aprendan sobre el destinatario y la situación que éste enfrentaba y cómo Nichiren Daishonin lo alentaba. Regresen a las disertaciones del Presidente Ikeda y relean la sección que incluye la cita. También traten de leer la carta en su totalidad en Los

escritos de Nichiren Daishonin.

u

Recuerden que el aprendizaje del bu-dismo es una aspiración de por vida. No hay necesidad de desalentarse si no entienden el concepto de inmediato. Consideren cual-quier concepto difícil como un reto que vale la pena acometer y tómense el tiempo para desarrollar un entendimiento más profundo.

Sugerencias para estudiar para

el Examen Conceptos Esenciales

Estas son algunas sugerencias para crear una experiencia alegre y

placentera a través del estudio para el examen de Conceptos Esenciales

2012. ¡Uno de los aspectos más importantes es disfrutar el proceso de

aprendizaje! Estas recomendaciones se pueden llevar a cabo tanto si

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Términos

budistas

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Tres mil estados

contenidos en

cada instante vital

Conceptos

esenciales

El principio budista de «tres mil esta-dos conteniesta-dos en cada instante vital» constituye una estructura filosófica del Budismo de Nichiren que explica que las personas comunes pueden lograr la iluminación en medio de la realidad de sus vidas cotidianas.

N

ichiren Daishonin inscribió el

Go-honzon, objeto de devoción, y en

éste corporizó gráficamente el su-premo estado de iluminación que mani-festó en su vida para que todas las perso-nas puedan también lograr la Budeidad. El sustento filosófico por el cual explica el significado del Gohonzon es la teoría de los «tres mil estados contenidos en cada instante vital».

El Gran Maestro T’ien-t’ai de China, en su obra Gran concentración e introspección, sistematizó con la teoría de los ««tres mil estados contenidos en cada instante vital» la enseñanza del Sutra del Loto: que todas las personas pueden lograr la Budeidad.

«Cada instante vital» se refiere al estado o condición de vida que uno experimenta en cualquier momento dado. Se puede com-parar con una foto multidimensional de la realidad de la vida. T’ien-t’ai describió al vasto potencial de la vida en cada momento en términos de los tres mil aspectos o ám-bitos. Los «tres mil aspectos» representan la totalidad de la vida, sintetizada y vista desde tres perspectivas distintas: «la po-sesión mutua de los diez estados», los «Diez Factores de la vida» y los «tres ámbitos de la existencia».

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1) La posesión mutua

de los diez estados

Los diez estados o condiciones de vida en potencia que una persona puede ex-perimentar son, desde el más bajo hasta el más elevado, el estado de infierno, en-tidades hambrientos (hambre), animales (animalidad), asuras (ira), seres humanos (humanidad o tranquilidad), seres celestia-les (cielo o éxtasis), los que escuchan la voz (aprendizaje), los que han despertado a la causa (percepción), bodhisattvas, y Budas (Budeidad)1.

Todas las personas poseen dentro de sus vidas todos estos estados, o diferentes condiciones potenciales, aunque solo uno de ellos puede estar activo, manifiesto, en un momento específico. Lo más importante desde el punto de vista del Budismo de Nichiren es que todas las personas, sin ex-cepción, poseen el mundo o estado de Buda, o el potencial de ser un Buda.

Cada uno de los diez estados posee a todos los otros diez dentro de sí y esto se llama la «posesión mutua de los diez esta-dos».

Las enseñanzas budistas distintas al Sutra del Loto concebían a los «diez esta-dos» como algo estático, como lugares, y a cada uno totalmente distinto y separado de los otros. Se creía que una persona debía habitar en un estado en particular durante toda una existencia y que sólo podía lograr la iluminación ascendiendo gradualmente a lo largo de los «diez estados», uno a la vez, durante muchas existencias. La

po-sesión mutua de los diez estados rompe las limitaciones de esta concepción y abre la posibilidad de transformación del ser humano. Desde el momento en que vemos cada estado como un aspecto potencial siempre presente es claro que, cualquiera que sea nuestro estado de vida en cualquier momento, tenemos siempre el potencial de manifestar el estado de Buda, y de hacer que esta sea nuestra condición o estado de vida dominante. Y todo esto lo podemos lograr en esta existencia presente. Este es el significado de la «posesión mutua de los diez estados».

Puesto que cada estado engloba a todos los otros diez, en la teoría de los «tres mil aspectos» esto se llama «cien estados».

2) Los Diez Factores

de la vida

Los Diez Factores de la vida son diez atributos y funciones comunes a toda vida, independientemente de cual de los diez es-tados esté activo o manifiesto. Una persona en el estado de infierno y una en el estado de Buda, por más diferentes que parezcan, tienen estos Diez Factores en común.

Los Diez Factores se expusieron en el capitulo “Medios hábiles”, segundo capítulo del Sutra del loto, donde dice: «El verdadero aspecto (entidad o verdadera realidad) de todo fenómeno sólo puede ser comprendido y compartido entre Budas. Esta realidad consiste de apariencia, naturaleza, entidad, fuerza o poder, influencia, causa interna, relación o causa externa, efecto latente,

(17)

efecto manifiesto y su consistencia del principio al fin». (The Lotus Sutra and

Its Opening and Closing Sutras, pág.

57 [LSOC] ).

Este es el pasaje que forma parte de nuestra recitación diaria del Sutra que dice: «Yui butsu yo butsu. Nai no

kujin. Shoho jisso. Sho-i shoho. Ño ze so. Ño ze sho. Ño ze tai. Ño ze riki. Ño ze sa. Ño ze in. Ño ze en. Ño ze ka. Ño ze ho. Ño ze honmak kukyo to».

Cada uno de los «diez factores» sig-nifica, en resumen, lo siguiente: (1) apariencia se refiere a las caracte-rísticas físicas de un ser que podemos discernir desde afuera; (2) Naturaleza es la disposición o cualidad inherente de un ser que no se puede discernir desde afuera; (3) Entidad (literalmente cuerpo, totalidad) es la realidad de un ser que abarca tanto la apariencia como la naturaleza. Estos primeros tres factores describen la realidad de la existencia, de la vida en sí misma.

Los siguientes seis factores explican las funciones y actividad de la vida, es-pecialmente respecto a la causalidad y son: (4) Poder, o la energía en potencia inherente en la vida que se expresa en la (5) Influencia que son las acciones producidas cuando se activa la energía en potencia de la vida, comparable con la energía cinética; (6) Causa interna, es la raíz causal o semilla creada por la acción y permanece dormida en la vida. (7) Relación o causa indirecta, se refiere a diversas condiciones, in-ternas y exin-ternas, que interactúan con la causa interna y la ayudan a producir un efecto, llamado (8) efecto latente que es de la misma calidad, bueno o malo, que la causa que lo creó (buenas

acciones y causas producen buenos efectos y malas causas producen malos efectos) y reside como potencial latente en la vida. (9) Efecto manifiesto es el resultado tangible o perceptible que ocurre cuando un efecto latente pasa a ser manifiesto con el correr del tiempo y en respuesta a ciertas condicio-nes. (10) Consistencia de principio a fin es el principio unificador de los diez factores. Indica que todos los otros nueve factores, desde apariencia (principio) hasta efecto manifiesto (fin) están presentes en forma consistente y armoniosamente interrelacio-nados. Todos los nueve factores, consisten-temente presente y armoniosamente inte- rrelacionados, expresan la condición de vida o de existencia, es decir, al mismo es-tado de los Diez Eses-tados que esté manifiesto en un momento dado.

La consistencia de principio a fin también significa que el estado en particular, entre los diez estados, corporizado en un momento dado por los primeros tres factores (que des-criben la realidad o entidad de la vida) se expresa consistentemente, en ese momento, en cada uno de los siete factores restantes (que describen las funciones de la vida).

En un nivel más fundamental, Nichiren Daishonin indica que la consistente de prin-cipio a fin significa que todos los diez facto-res son la manifestación de la Ley Mística, sin importar el estado que estén expresados en un momento dado. Nichiren dice clara-mente que: «Esos diez factores representan Myoho-renge-kyo» (“La doctrina de los

Tres mil estados”, Los escritos de Nichi-ren Daishonin, Vol. 2, pág. 87).

El presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, escribe que: «Nam-myoho-renge-kyo es la ley fundamental del universo (el verdadero aspecto o verdadera realidad) que se mani-fiesta sin cesar, como la vida en esos ‘diez

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estados’»2 (todos los fenómenos) y señala

que: «En el Gohonzon, Nam-myoho-renge-kyo, escrito verticalmente en el centro, indica la verdadera entidad, y los seres de los ‘diez estados’, escritos a ambos lados, indican todos los fenómenos». En términos de los «tres mil estados contenidos en cada instante vital», un solo instante vital corres-ponde al verdadero aspecto, y los tres mil estados a todos los fenómenos.

El presidente Ikeda concluye diciendo que «cuando oramos al Gohonzon, como seres que somos de los nueve estados, nuestras actividades diarias, iluminadas por Nam-myoho-renge-kyo, revelan el verdadero as-pecto de todos los fenómenos. Nichiren dijo que “Los seres vivos de los ‘diez estados’ son todos Budas del verdadero aspecto de todos los fenómenos” (Gosho zenshu, pág. 830). Nuestras vidas, tal como son, bien sea en el estado de infierno o en el estado de humanidad, pueden brillar como la corpo-rificación del verdadero aspecto, es decir, de Nam-myoho-renge-kyo»3.

3) Los tres ámbitos

de la existecia

Los «tres ámbitos de la existencia» des-criben la vida desde tres perspectivas: el ámbito interno de un individuo, el ámbito del individuo como ser que vive entre otros individuos, y el ámbito de todo el medio ambiente donde están los seres vivos. Son el «ámbito de los cinco componentes», el «ámbito de los seres vivos» y el «ámbito del medio ambiente».

El ámbito de los cinco componentes consiste de forma, percepción, voluntad, conceptualiación y conciencia; todas las entidades vivientes se dice que están

com-puestas de estos cinco elementos.

«Componente» aquí significa una junta o unión, y un ser viviente es considerado una «unión temporal de los cinco com-ponentes». Los cinco componentes son: «Forma», que incluye todo lo que consti-tuye el cuerpo físico y sus órganos de los sentidos [ojos, orejas, nariz, lengua, cuer-po y mente], a través de los cuales uno percibe el mundo externo. «Percepción» que significa la función de recibir o tomar información externa mediante los órganos de los sentidos. «Voluntad» que significa la voluntad o deseo de iniciar la acción, en respuesta a la concepción de lo que se ha percibido. «Concepción» indica la función por la cual uno comprende, o se forma alguna idea o concepto acerca de lo que ha percibido. «Conciencia» es la función cognoscitiva del discernimiento que integra a los componentes de percepción, concep-ción y voluntad. En resumen, la mente y cuerpo de una persona son en sí el ámbito de los cinco componentes, y las funciones de cada componente cambian dependiendo de cual de los Diez Estados la persona está experimentando.

El ser viviente como un todo integrado, como un ser humano individual, y los seres como una entidad colectiva, o sociedad, constituyen el ámbito de los seres vivientes. Entonces el ámbito de los seres vivientes se refiere a los individuos y a su interrelación que manifiestan los ‘diez estados’.

La tierra o medio ambiente donde habitan los individuos y los grupos de individuos es el ámbito del medio ambiente. Este ámbito manifiesta cada uno de los Diez Estados, dependiendo del estado de vida colectivo de los seres vivientes que lo habitan. Nichiren Daishonin dice: «No existen, por sí mismas, una tierra pura y otra impura; la diferencia

(19)

Los Diez Factores

de la vida

Daisaku Ikeda,

Presidente de la SGI

Permítanme explicar los diez factores de la vida mediante un ejemplo. Su propia existencia es un «fenómeno». Sus rasgos físicos, su postura y todo eso constituyen la «apariencia» del «fenómeno» de su vida.

Además, aunque invisibles para la vista, los rasgos tales como un temperamento explosivo, la magnanimidad, la bondad, la reticencia y otros aspectos de su carácter y temperamento consti-tuyen su «naturaleza». Su totali-dad física y espiritual, es decir, su «apariencia» y «naturaleza» juntas, constituyen su «entidad» o la persona que usted es.

Su vida tiene también varias energías (poder) y ellas produ-cen diversas funciones externas (influencia). De este modo, su vida pasa a ser una causa (causa interna) que al activarse por condiciones internas y externas (relación) ocurren cambios en su vida (efectos latentes) y estos solo reside en el bien y el mal que hay en

nuestro interior». (“El logro de la

Budei-dad en esta existencia”, END, pág. 4). Por

esta razón, cuando las personas mejoran su estado de vida, la calidad de su medio ambiente mejora en la misma medida.

La conexión entre «un

solo instante vital»

y los «Tres mil estados»

Nichiren cita la Gran Concentración

e Introspección de T’ien-t’ai como sigue:

«La vida a cada momento está do-tada de diez estados. Al mismo tiempo, cada uno de esos diez estados está do-tado de la totalidad de estos diez esta-dos, de tal forma, que cada entidad de vida posee, en realidad, cien estados. Cada uno de esos estados, a su vez, posee treinta principios de individua-lización o aspectos, lo cual significa que en los cien estados hay tres mil aspectos. Los tres mil estados están contenidos en cada instante vital. Si no hay vida, ahí termina la cuestión. Pero si existe la menor traza de vida, ella contiene la totalidad de los tres mil estados. (El objeto de devoción para

observar la vida, establecido en el quinto periodo de quinientos años posterior a la muerte de El Que Así Llega, END, pág. 373).

Aquí T’ien-t’ai indica que cada una de nuestras vidas abarca tres mil estados: los cien de la posesión mutua de los ‘diez

(20)

estados’, por los ‘diez factores’ de la vida, por los tres ámbitos de la existencia, lo cual significa que la vida de un solo individuo en cada momento abarca e impregna total-mente a todos los tres mil estados.

En otras palabras, los «tres mil estados contenidos en cada instante vital» se pue-den ver desde dos perspectivas: primero, nuestras vidas en cada momento incluyen a todos los fenómenos del universo en-tero, y segundo, que nuestras vidas en cada momento impregnan, llenan, al universo entero. Una sola vida posee un potencial vasto e ilimitado.

Esta importante enseñanza, que nos da una visión comprensible del funciona-miento de la vida, sustenta muchos con-ceptos budistas esenciales, tales como la inseparabilidad del cuerpo y la mente, la in-separabilidad de la vida y su entorno, lograr la Budeidad en la existencia presente, y lograr la Budeidad con nuestra forma ac-tual. Por lo tanto, la teoría de los ««tres mil estados contenidos en cada instante vital» apuntala la filosofía de infinita esperanza del Budismo de Nichiren.

—Preparado por el departamento de estudio de la SGI-USA

1. Para mayores detalles sobre los diez estados, ver la Guía

de Estudio del Examen de Introducción 2011, págs.

16 a 22.

2. Traducido al inglés del japonés de: Daisaku Ikeda,

Ikeda meiyo kaicho no hokekyo hoben pon juryo bon kougi (“Conferencias del presidente Ikeda sobre los capítulos ‘Medios hábiles’ y ‘Duración de la vida de El Que Así Llega’), Tokyo: Seikyo Shimbunsha, 1996,

vol. 1, págs. 175 y 176. 3. Ibid.

cambios latentes, a su debido tiempo, se manifiestan externa-mente en forma concreta (efecto manifiesto).

Es más, estos nueve factores entrelazan su vida y su entorno sin la menor omisión o inconsis-tencia (consisinconsis-tencia del principio al fin). Este es el verdadero as-pecto de los diez factores de su vida.

Cada uno de nosotros vive su existencia en el marco de los diez factores. Nadie puede decir que no tiene «apariencia», pues se-mejante persona sería invisible. Tampoco nadie puede decir que no tiene carácter, ni energía, ni que realice ninguna actividad. Así mismo, no puede haber una situación en la que la apariencia sea una persona, la naturaleza otra persona, y la entidad otra persona más. Existe consistencia entre todos los factores, y juntos constituyen la totalidad irrem-plazable de su ser.

Las personas de los «diez es-tados» están dotadas con «los diez factores» de acuerdo con el estado de vida en que se encuen-tran. Por ejemplo, la persona que está en el estado de infierno posee

(21)

la apariencia triste y apagada de al-guien abrumado por el sufrimiento y la ira. Puesto que su naturaleza está llena de dolor y enojo, su poder e influen-cia tienden a sumir en las sombras a quienes la rodean.

Los que están en el estado de éxtasis son típicamente luminosos y sonrientes en su apariencia. En su naturaleza, al sentirse elevados, como si subieran flo-tando en el cielo, cualquier cosa que ven les hace felices. Su poder e influencia tiende a hacer sentir contentos y felices a quienes los rodean.

Del mismo modo, cada uno de los diez estados posee sus propios fac-tores de apariencia, naturaleza, en-tidad, poder, influencia, causa in-terna, relación, efecto latente y efecto manifiesto, y tienen consistencia del principio al fin. Esta es la verdadera naturaleza de todos los fenómenos.

El presidente Toda lo explicaba como sigue: «Supongan que hay un ladrón frente a nosotros. Él es un ladrón desde su apariencia, hasta el efecto manifiesto. Esa es la consisten-cia del principio al fin de la vida del ladrón. No hay discontinuidad».

En lugar de mirar las apariencias superficiales, comprender la verdadera entidad o verdadero aspecto de todos los fenómenos es captar lo vasto y pro-fundo de la vida en su totalidad.

Los Diez Factores de la vida no se limitan solo a los seres humanos. Las flores abiertas en la orilla de los caminos, por ejemplo, tienen apariencia, natura-leza, y entidad de belleza. También po-seen poder, influencia, causa interna,

re-lación, efecto latente y efecto manifiesto, sin omisión alguna. Y en su totalidad, todos estos factores están integrados coherentemente en la vida de la flor.

Lo mismo ocurre con las cosas inor- gánicas. Un guijarro, el cielo, la luna, las estrellas, el sol, el mar con su aroma salado, las montañas escarpadas, los rascacielos que miran las calles ruido-sas, las caruido-sas, los automóviles, y cada pieza de mueble, o de utensilio: los diez factores de la vida describen la exis-tencia de todas las cosas que existen. Esta es la sabiduría del verdadero aspecto de todos los fenómenos que el Buda adquirió, o en otras palabras, cuando el Buda observa cualquier fenómeno comprende su verdadero as-pecto. Cuando mira a las personas, el Buda comprende sus estados de vida, y ve su naturaleza de Buda interior. Cuando un Buda ve a algo de la natu-raleza, capta su noble brillo, y cuando un Buda considera los fenómenos so-ciales, puede discernir agudamente su significado subyacente.

Se puede decir que la sabiduría del verdadero aspecto de todos los fenómenos es la capacidad de percibir la verdadera naturaleza de todas las cosas.

Traducido del japonés al ingles de: Daisaku Ikeda, Ikeda meiyo

kai-cho no hokekyo hoben pon juryo bon kougi (Conferencias del presidente

de la SGI, Daisaku Ikeda, sobre los capítulos “Medios hábiles” y “Dura-ción de la vida de El Que Así Llega”) (Tokyo: Seikyo Shimbunsha, 1996, vol. 1, págs. 175 y 176.

(22)
(23)

L

a perspectiva de Occidente hacia el cuer-po y la mente se ha caracterizado desde hace mucho tiempo por el dualismo, que podría describirse como la creencia en una distinción absoluta entre el cuerpo y el espíritu. El matemático y filósofo francés del siglo XVIII, Descartes, describió a la mente como algo que no es físico, distinto y sin interacción con la entidad física del cuerpo.

En contraste con esto, el punto de vista del materialismo considera que ambos, el cuerpo y la mente son fenómenos físicos. La ciencia y la medicina moderna parecen apoyar este reciente punto de vista: se ha demostrado que los estados emocionales acompañan cambios físicos en el cerebro y el sistema nervioso. El daño físico en el cerebro puede tener efectos profundos en las funciones mentales y emocionales. Ese estado mental o psicológico que puede afec-tar el sistema inmunológico y por ende la

recuperación de una enfermedad, es amplia-mente aceptado por la ciencia hoy en día. Pero cuando llega a conclusiones extremas, el materialismo deshumaniza al considerar que todas las cosas vivientes son apenas máquinas sofisticadas o procesos químicos.

Desde el punto de vista del budismo, no obstante, puede decirse que los dos puntos de vista anteriores son limitados.

La filosofía del Sutra del loto enfatiza el principio de la «inseparabilidad del cuerpo y de la mente», abreviación del término chino que literalmente significa «la forma y la mente no son dos». Cuerpo es lo que tiene forma visible, o que puede medirse o verse. Mente es el ámbito del pensamiento, inten-ción o espíritu —los cuales son invisibles. Inseparabilidad es la traducción de un tér-mino que literalmente significa «no dos», que a su vez es la abreviación de «dos pero no dos». Esto implica que cuerpo y mente,

La inseparabilidad

entre el cuerpo y

la mente

Conceptos

esenciales

Caisy Lun

(24)

debe a que el aspecto físico revela el aspecto espiritual» (“Abrir los ojos de las imágenes

talladas y pintadas”, END, pág. 89).

Cuando invocamos Nam-myoho-renge-kyo por el bien de otras personas (mente), nuestras palabras y acciones (cuerpo) hacia ellas pueden elevar sus espíritus (mente), los que a su vez lleva hacia un cambio positivo en su salud física y también en sus propias palabras y acciones (cuerpo).

Refiriéndose a este proceso, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, dijo: «este es un excelente ejemplo de la ‘inseparabilidad de cuerpo y mente’. Unas pocas palabras de aliento sincero pueden tener un efecto muy poderoso en una persona enferma». (Traducido del Seikyo Shimbum del 17 de Diciembre del 2005, pág. 3).

Nichiren también dijo: «Cuando uno rea-nima el semblante de otras personas, uno también está reanimando el suyo propio, cuando uno les da fortaleza, uno también se está dando fortaleza, cuando uno prolonga sus vidas, uno prolonga igualmente la suya propia» (“Sobre ropa y alimento”, WND, vol. 2, pág. 1066).

Una persona verdaderamente feliz puede ser descrita como alguien que siente paz interna y satisfacción (mente), disfruta una fuerza vital vibrante y se comporta de tal manera que brinda satisfacción y regocijo a otros (cuerpo).

Cuando nos esforzamos en cuerpo y mente en orar, hablar y tomar acción por el bienestar de otros, contribuimos simul-táneamente con nuestra propia salud física y bienestar espiritual.

o forma y espíritu, parecieran ser entidades distintas y que de algún modo pueden des-cribirse como tal, pero que en el nivel más profundo ambos son manifestación de la misma realidad esencial que es la vida en sí.

En The Record of the Orally

Transmit-ted Teachings (Registro de las Enseñan-zas Transmitidas Oralmente), Nichiren

Daishonin señala que la palabra Nam de Nam-myoho-renge-kyo, deriva del sánscrito y se traduce al chino con dos caracteres: uno significa dedicación y el otro significa vida. Luego afirma: «‘Dedicación’ se refiere a al elemento de la forma física, tal como nos atañe, mientras que ‘vida’ se refiere al elemento de la mente, tal como nos atañe. Pero la enseñanza suprema nos dice que la forma y la mente no son dos cosas» (OTT, pág. 3). Desde el punto de vista del budismo, entonces, cuerpo y mente no son entidades separadas, como describe el dualismo, ni tampoco son simples expresiones de fenó-menos puramente físicos. En verdad, el budismo considera que todos los fenóme-nos, aun los objetos inanimados, tienen ambos aspectos: el físico y el espiritual y todos son expresiones de la Ley Mística.

Ambos, el cuerpo y la mente, están arrai-gados en la eterna fuente común de la vida misma, la Ley de Nam-myoho-renge-kyo; ellos son parte y porción de la verdadera realidad de la vida.

Nichiren también escribió: «la voz expresa los propios pensamientos. La mente repre-senta el aspecto espiritual, y la voz, el aspecto físico… Uno puede conocer los pensamientos de otra persona escuchando su voz. Esto se

(25)

Los seres humanos estamos inmersos en un ambiente rico de innumerables formas de vida vegetal y animal, y no podríamos sobrevivir separados de ellas. Porque de-pendemos del agua, del aire y de la vida ani-mal y vegetal que nos rodea, nuestro medio ambiente realmente merece el nombre de «madre naturaleza», porque da vida y nutre a los seres humanos. Más aun, nuestros propios cuerpos están compuestos de los mismos elementos que están en nuestro ambiente —el elemento líquido de nuestros cuerpos, por ejemplo, es similar a la com-posición del agua de mar.

Que nosotros dependamos de nuestro ambiente y tengamos similitudes con éste hace que el concepto budista de la insepara-bilidad de la vida y su entorno tenga sentido común. Pero el punto de vista budista va más allá de una mera conexión mecánica; el budismo reconoce un hilo común que une a

L

a mayoría de las tradiciones religiosas de occidente sostienen que la vida es el producto de un creador supremo, situado en su ambiente, como parte de un gran plan. La ciencia sugiere que la vida brotó de un medio ambiente inanimado.

El punto de vista budista de la relación entre la vida y su ambiente, entre las perso-nas y su entorno, es simple pero profundo. Explica que la vida emerge naturalmente cuando las causas y condiciones son ade-cuadas para hacerlo. El lugar donde la vida emerge y existe es llamado un ambiente. Ambiente significa «entorno» y vida es lo que este ambiente rodea. Para los seres humanos, el ambiente incluye nuestras fa-milias, comunidades y lugares de trabajo, así como también la tierra sobre la cual vivimos y toda vida en ella. La vida no puede existir separada de su ambiente, y a su vez, la vida afecta profundamente a su ambiente.

Inseparabilidad

de la vida y su

entorno

Conceptos

esenciales

(26)

las entidades vivientes y su ambiente. Este hilo es el verdadero aspecto de todos los fenómenos, la Ley Mística, ley que puede en-tenderse como la vida misma del universo.

Mientras que la ciencia reconoce que la vida surge del ambiente y que es una exten-sión de ese ambiente, el budismo lo aclara más aún: el ambiente mismo esta «vivo» porque el universo en sí mismo está repleto del potencial de la vida.

La «inseparabilidad» a la que nos hemos estado refiriendo deriva de un término chino que literalmente significa «dos pero no dos». En un nivel, las personas y su en-torno son entidades distintas y separadas. Naturalmente, es importante reconocer y apreciar esta distinción. Pero cuando se ven desde el punto de vista de la realidad esen-cial, o lo que el Sutra del loto refiere como el verdadero aspecto o verdadera realidad de todos los fenómenos, ellos son uno solo y lo mismo.

Nichiren Daishonin establece que: «El ambiente es como la sombra; nuestra vida, como el cuerpo. Sin el cuerpo, no puede haber sombra. Y sin vida, tampoco puede haber ambiente. De igual modo, la vida ad-quiere forma a través del ambiente» (“Sobre

los presagios”, END, pág. 675).

Cuando la vida interna de las personas está descaminada o fuera de balance, el ambiente de la sociedad humana, el sistema ecológico, los océanos, la atmosfera, y la geografía son influenciados negativamente. Es importante comprender que esta no es una relación estática. La conexión entre nuestro entorno y nosotros es dinámica,

viva. Nosotros estamos ejerciendo constan-temente una influencia en nuestro entorno, a la vez que nuestro entorno nos influencia constantemente. Nichiren explica que: «Si el corazón de las personas es impuro, su tierra también lo es, pero que si su corazón es puro, igualmente puro es el sitio en que viven. No existen, en sí mismas, una tierra pura y otra impura; la diferencia solo reside en el bien y el mal que hay en nuestro inte-rior» (“El logro de la Budeidad en esta

existencia”, END, pág. 4).

Si examinamos el estado del medio am-biente global hoy en día, encontramos una larga lista de problemas causados por los humanos, algunos con consecuencias po-tencialmente peligrosas. Ellos incluyen el agotamiento de recursos naturales, la de-forestación, la escasez de agua y la contami-nación del aire, el aumento de los niveles del dióxido de carbono que resulta en un cambio de clima global, la extinción de especies a gran escala, degradación de la capa de ozono, el aumento de las toxinas ambientales, la reducción de los niveles de oxigeno en los océanos, la contaminación radioactiva nuclear, y mucho más.

De acuerdo con el principio de la in-separabilidad de la vida y su entorno, un ambiente sucio y degradado refleja mentes y corazones impuros. A su vez, este am-biente sucio y degradado contamina los cuerpos, corazones y mentes de aquellos que lo habitan. La destrucción en progreso de la naturaleza, de acuerdo a esto, está co-nectada con la ignorancia o con la falta de apreciación de las personas de la verdadera

(27)

naturaleza y valor de la vida.

En definitiva, abordar y corregir esos problemas requiere un cambio en el deseo o voluntad colectiva de la humanidad. Pero esto debe empezar con un cambio en la conciencia y en la determinación interna individual —aun con el de una sola persona que desarrolla el deseo y voluntad por el cambio y actuando valientemente para ello.

En nuestro estudio del budismo, a menudo usamos el término condición de vida para describir nuestro estado interno mental o emocional. Sin embargo, condición de vida en realidad se refiere al cuadro entero de nuestras circunstancias internas y exter-nas. No significa solo nuestra disposición mental, estado de ánimo, corazón y espíritu; también incluye nuestro entorno: el marco de la armonía de nuestra familia, ambiente de trabajo, rol en la comunidad, prosperi-dad, etc. Todas esas cosas caracterizan nuestra vida y su entorno.

Cuando nos observamos a nosotros mis-mos y a nuestro ambiente como uno solo en esencia, vemos el valor de cultivar y enriquecer nuestra humanidad interna, a la vez que nos ocupamos en mejorar nuestras circunstancias externas. Si atendemos ex-clusivamente lo interno o lo externo nos de-jará dando vueltas en círculos. El propósito

del movimiento de la SGI es hacer posible una transformación positiva en las vidas de las personas, las que a su vez actuarán con sabiduría para ejercer una influencia positiva en su ambiente. Como está escrito en el prólogo de la novela La Revolución

Humana: «Una gran revolución humana

en un solo individuo ayudará a lograr un cambio en el destino de una nación y aun más, permitirá un cambio en el destino de toda la humanidad» (pág. VIII). Cuando cada uno de nosotros logre la confianza genuina en que la transformación de nuestra determinación interna dará paso absolu-tamente a una transformación en nuestro ambiente, nos convertiremos en una causa para producir un cambio genuino. La mejor expresión de haber comprendido este prin-cipio es nuestra determinación de mejorar siempre, a la vez que nos esmeramos positi-vamente por la felicidad y bienestar de otros. Como budistas, nuestras oraciones podero-sas y consistentes para producir cambios positivos en nosotros mismos y en nuestro ambiente, y para que otros logren hacer lo mismo, asegurará que nuestros esfuerzos produzcan excelentes frutos.

—Preparado por el Departamento de Estudio de la SGI-USA

(28)
(29)

Aprendamos de Los

escritos de

N

ichiren

D

aishonin:

Las

enseñanzas

para lograr

La Victoria

Aprendamos de Los

escritos de

N

ichiren

D

aishonin:

Las

enseñanzas

para lograr

La Victoria

Serie de disertaciones del presidente de la SGI,

Daisaku Ikeda

(30)

Reconocer correctamente el

significado del Último Día de

la Ley

Ya han pasado más de doscientos

años desde que comenzó el Último

Día de la Ley, la época en que, según

el Sutra de la gran compilación

1

, el

Buda predijo que surgirían «peleas

y disputas entre los seguidores de

mis enseñanzas, y la Ley pura se

oscurecerá y se perderá». Si estas

palabras del Buda son ciertas, en

este período, todo el territorio de

Jambudvipa [el mundo entero] se

verá indudablemente envuelto en

reyertas y enfrentamientos. [...]

De las disertaciones del Presidente Ikeda

“Aprendamos del Gosho:

Las enseñanzas para lograr la victoria”

[17]

“La selección del tiempo”

Parte 2 de 4

Shakyamuni y Devadatta, bien y mal

La época del budismo del pueblo,

una era de victoria humana

[L]a predicción del Buda con

res-pecto al surgimiento de disputas y

de peleas ha resultado ser más que

acertada. Es como las mareas del

océano, que nunca dejan de subir a

la hora debida.

En vista de la exactitud de tales

profecías, ¿puede haber dudas de que

la gran Ley pura del Sutra del loto

se propagará ampliamente en todas

partes del Japón y en los demás

países de Jambudvipa, cuando pase

este período en que, según el Sutra

de la gran compilación, «la Ley pura

se oscurecerá y se perderá»?

2

❖ ❖ ❖

NOTA: Esta porción de las disertaciones del Presidente de la SGI, Ikeda, sobre “La selección del tiempo” explica los tres periodos posteriores a la muerte del Buda Shakyamuni, y hace hincapié sobre la importancia del Último Día de la Ley.

(31)

Un tema importante en el

budismo del Daishonin es

cómo considerar el Último

Día de la Ley.

E

l Último Día es uno de tres períodos o etapas consecutivas —junto con los días Primero y Medio de la Ley—, en los cuales se divide el tiempo tras la muerte del Buda. Se refiere a una época en que el budismo declina y se expone a perecer.

Estos tres períodos aparecen menciona-dos en muchos sutras, pero sus característi-cas se comprenden mejor si los examinamos desde el punto de vista de la enseñanza, la práctica y la prueba; en otras palabras, la enseñanza de un buda, la práctica de dicha enseñanza y la prueba real o beneficios que derivan de la práctica de esas doctrinas.

Primero viene el Primer Día de la Ley, cuando la enseñanza, la práctica y la prueba del budismo están firmes y sólidas. Después viene el Día Medio de la Ley, época en la cual la enseñanza y la práctica del Budismo prosiguen, pero ya no se producen pruebas concretas. En este período, el budismo se reduce a formalidades sin contenido. Y fi-nalmente llegamos al Último Día de la Ley, época en la cual la enseñanza se conserva, pero no hay práctica ni prueba. Señala un período en el cual el budismo declina grave-mente. Estas son las características de los días Primero, Medio y Último de la Ley.

En dos ocasiones separadas, en La

se-lección del tiempo, el Daishonin analiza

la historia de la propagación del Sutra del loto a lo largo de estos tres períodos. Lo hace para clarificar quién y qué enseñanza guiarán al pueblo a la iluminación en el Último Día.

Basada en una síntesis del primer análi-sis,3 esta historia del budismo a través de

los días Primero, Medio y Último describe la pérdida y la consiguiente recuperación del propósito del Buda, que es guiar a todas las personas al logro de la iluminación.

Para sintetizar, primero hay una propa-gación gradual de diversos maestros y es-cuelas que han perdido de vista la esencia de las enseñanzas del Buda. En la confusión resultante y en el desorden producido en el mundo de las doctrinas budistas, aparece una persona de sabiduría que reconoce la verdadera intención del Buda y proclama la enseñanza correcta. Pero antes de que transcurra mucho tiempo, la gente vuelve a perder de vista el propósito esencial del Buda, tras lo cual aparece otra persona de sabiduría que se dedica a exponerlo aún más clara y explícitamente.

Reiteradamente en el transcurso de la historia del budismo, los genuinos discípu-los del Buda se han puesto audazmente en acción para deshacer la obra de los falsos discípulos budistas responsables de sumir al pueblo en el sufrimiento con enseñanzas erróneas. Ellos se ponen de pie por propia decisión, para izar el estandarte de la ense-ñanza correcta y liberar a las personas del sufrimiento, cada cual esforzándose más que el anterior.

Por lo tanto, si vemos las cosas desde esta perspectiva, lo más importante en el Último Día —una época malvada en que la Ley declina— es exponer la enseñanza más elevada y la más crucial que revela directa-mente la verdadera intención del Buda.

Sin embargo, a las distintas escuelas budistas de la época del Daishonin lo que les interesaba era la pobre capacidad de la gente para entender diversos sutras. La creencia general era que aquellos de capacidad adversa o inferior, las personas incapaces de entender aun las doctrinas

(32)

budistas sencillas —categoría en la cual caían los habitantes del Último Día— no podían practicar las difíciles enseñanzas contenidas en el Sutra del loto.

Por ejemplo, Honen,4 fundador de la

es-cuela Tierra Pura en el Japón (eses-cuela Jodo), dando desmedida importancia a la capa-cidad de la gente, había establecido como práctica la devoción exclusiva al Nembutsu —recitar el nombre del buda Amida— con-siderando que esta invocación era el único medio para que la gente, y obtuviera la sal-vación. Sostenía que la población del Último Día, de capacidad adversa e inferior, no era afín con un tipo de práctica que los invitara a confiar en su propio esfuerzo para lograr la iluminación. Insistía en que la única vía hacia la salvación yacía en renacer en el paraíso de la Tierra Pura de la Perfecta Fe-licidad, en el sector occidental del universo, confiando en el poder o en la benevolencia del buda Amida.

Este enfoque para salvar del sufrimiento a la gente del Último Día, basado en la capa-cidad subjetiva de las personas, a primera vista parece muy humanista y centrado en el ser humano. Pero un examen más serio revela que es exactamente lo opuesto. Pri-mero, arbitrariamente condena la capaci-dad del ser humano como inferior y adversa, y luego señala que su única esperanza de felicidad es a través de un salvador om-nisciente y fuera de este mundo, que adopta la forma de un gran Buda o bodhisattva. Este enfoque separa y traza una distinción infranqueable entre el buda y los seres hu-manos, entre el maestro y los discípulos.

Los sacerdotes y clérigos que proponían tales doctrinas se ubicaban como interme-diarios entre el buda y el pueblo, usaban su

autoridad religiosa y espiritual para con-trolar a los creyentes y, a la vez, con actitud astuta y arrogante, promovían sus intereses personales.

En cambio, Nichiren Daishonin otorga gran importancia a la verdadera intención del buda Shakyamuni, señor de las enseñan-zas. Así pues, privilegia el Sutra del loto, que fue expuesto «de acuerdo con la intención del Buda» (es decir, que revela el propósito y la visión primordiales de Shakyamuni), frente a las demás enseñanzas provisio-nales anteriores al Sutra del loto, que fueron expuestas considerando «la subjetividad de los demás» (es decir, la capacidad de los interlocutores del Buda). Declara que la enseñanza que se debe impartir a las per-sonas que viven en el Último Día es la Ley esencial o fundamental, la Ley vital desde la perspectiva iluminada del Buda, y no las diversas doctrinas que este expuso como medios conducentes o introductorios, y que son practicadas por aquellos cuya vida está envuelta en la ilusión.

Cuando consideramos la cuestión crucial del «tiempo» del Último Día de la Ley, el Daishonin, en vez de enfocarse en ponderar la «capacidad» de la gente, se dedicó a in-vestigar cual «enseñanza» tenía realmente el poder de ayudar a los seres humanos a resolver sus problemas y a superar sus su-frimientos. Y concluyó que esa enseñanza no era otra que Nam-myoho-renge-kyo, corazón del Sutra del loto.

Por lo tanto, el Daishonin considera el Último Día como la época exacta para la propagación universal del Sutra del loto o del kosen-rufu mundial, que Shakyamuni vislumbró y predijo en dicha escritura.

(33)

las personas originalmente son

bodhisatt-vas y tienen el potencial de lograr la

Bu-deidad, dicho sutra tiene el poder de guiar a la iluminación incluso a los habitantes del Último Día, de capacidad adversa o inferior. Cuando vemos el Último Día desde la perspectiva de la enseñanza correcta de la Ley Mística, vemos que es una época de triunfo humano, una verdadera época de victoria para el pueblo. En consecuencia, el Último Día expuesto por el Sutra del loto no es una época depravada de oscuridad y de desesperanza, sino un período positivo, de cambio y de esperanza.

El Último Día es la época del

kosen-rufu mundial

E

n el pasaje que estamos estudiando de La selección del tiempo, el Daishonin declara que el Último Día es la época en que se propagará a lo ancho y a lo largo, en el mundo entero, la gran Ley pura del Sutra del loto.

El Sutra de la gran compilación se refiere a los cinco períodos de quinientos años5

posteriores a la muerte del Buda. El Último Día, que comenzó en el quinto período de quinientos años, se describe en dicho sutra como una época de conflicto en que «sur-girán peleas y disputas [...] y la Ley pura se oscurecerá y se perderá».

Esta descripción apunta a una rivalidad y una confrontación incesante entre las escuelas budistas, cada una de las cuales recalca la supremacía de la enseñanza es-pecífica de Shakyamuni a la cual adhieren. Como resultado de ello, la Ley pura o co-rrecta del Buda se oscurece gradualmente y se expone al riesgo de desaparecer por

completo. Este desorden en el mundo del budismo se refleja en la sociedad, ya que en el mundo secular también se producen conflictos y confrontaciones incesantes.

Una lectura literal del Sutra de la gran compilación nos deja la impresión de que el Último Día es una época vacía de toda es-peranza. Pero cuando vemos este concepto desde el punto de vista del Sutra del loto, se advierte claramente la verdadera intención con que el Buda expresó esas palabras del Sutra de la gran compilación.

Por ejemplo, en el capítulo “Rey de la Medicina” (23º) del Sutra del loto, Shakya-muni señala: «Cuando yo haya pasado a la extinción, en el último período de quinien-tos años, debéis propagar [el Sutra del loto] en todas partes ampliamente, en todo Jam-budvipa [el mundo entero], y jamás dejar que se extinga [ni debéis dejar que saquen ventaja los demonios malignos, la gente del demonio, los seres celestiales, dragones, yakshas, demonios kumbhandas y otras funciones]».

El quinto período de quinientos años, o sea la época de conflicto en que la Ley corre peligro de desaparecer y caer en el olvido, es la época en que justamente el Sutra del loto se deberá propagar en todas partes. En otras palabras, es la época del kosen-rufu mundial. El capítulo “Rey de la Medicina” señala que jamás debemos permitir que la co-rriente de la propagación de la enseñanza correcta sea obstruida por «demonios ma-lignos, gente del demonio» y otra clase de seres. Aquí, el Buda nos enseña a plantarnos firmes y a vencer completamente a las diver-sas funciones destructivas que, en forma in-evitable, tratarán de perturbar nuestra tarea en el momento del kosen-rufu mundial, en

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