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OFICIO MOLEBEN PARA LA PROTECCIÓN DEL PAÍS

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Academic year: 2022

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OFICIO MOLEBEN PARA LA

PROTECCIÓN DEL PAÍS

Diócesis de Sudamérica

Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero (ROCOR)

Diakonía Ortodoxa de San Germán de Alaska

(2)

Moleben

Para la Protección del País, sus Autoridades y Ejércitos, que se canta durante la guerra contra

los enemigos.

Diácono: Bendice, Señor

Sacerdote: Bendito sea nuestro Dios en todo tiempo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro: Amén. (Tono VI) Oh Rey Celestial, Consolador, Espíritu de la Verdad, que estás en todas partes y llenas todas las cosas, Tesoro de todo lo bueno, y Dispensador en la Vida, ven y mora en nosotros, purifícanos de toda mancha y salva nuestras almas, Oh Bondadoso.

Lector: Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros(3 veces).

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Oh, Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh, Señor, perdona nuestros pecados. Oh, Soberano, absuelve nuestras transgresiones; Oh, Santo, mira y sana nuestras debilidades por Tu nombre.

Señor, ten piedad (3 veces).

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Venga Tu Reino, hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan sustancial nuestro, dánoslo hoy, y perdona nuestras deudas, así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del maligno.

Sacerdote: Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro: Amén.

Lector: Señor, ten piedad. (12 veces).

(3)

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Venid, adoremos al Rey nuestro Dios.

Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo Rey, nuestro Dios.

Venid, adoremos y prosternémonos ante Cristo mismo, Rey y Dios nuestro.

Con nosotros está Dios (S nami Bog)

Coro: Con nosotros está Dios, entendedlo, oh naciones, y sean sumisos:

porque con nosotros está Dios. (Dos veces, si hay dos coros) Lector: Escuchad hasta los confines de la tierra.

Coro: PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Vosotros los potentes sujetaos, y seréis vencidos.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Y el consejo que toméis, el Señor lo desbaratará.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Proferid palabra, y no será firme.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Y de vuestro temor no tendremos miedo ni temor.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Mas el Señor nuestro Dios, a Él santificaremos, y será nuestro temor.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Y si confiase en Él, será mi santificación.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Esperaré en Él y seré salvado por Él.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

He aquí yo y los hijos que me dio el Señor.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

El pueblo que andaba en tinieblas ha visto una gran luz.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

A los moraban en la tierra y sombra de la muerte, una luz resplandecerá sobre ellos.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Porque un niño nos ha nacido, un Hijo nos es dado.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Y el principado ha sido puesto sobre Su hombro.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Y su paz no tendrá fin.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Y tendrá por nombre Ángel del Gran Consejo.

(4)

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Admirable Consejero.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Dios Fuerte, Poderoso, Príncipe de Paz.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Padre del siglo venidero.

PORQUE CON NOSOTROS ESTÁ DIOS.

Coro: Con nosotros está Dios, entendedlo, oh naciones, y sean sumisos:

porque con nosotros está Dios. (Dos veces, si hay dos coros) Lector: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Coro: Con nosotros está Dios.

Lector: Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Coro: Con nosotros está Dios. ¡Con nosotros está Dios!

Gran Letanía

Diácono: En paz, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por la paz que viene de lo alto y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por la paz del mundo entero, por el bienestar de las santas Iglesias de Dios y por la unión de todas, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por este Santo Templo y por los que entran en él con fe, devoción y temor de Dios, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por nuestro Gran Soberano y Padre, Su Santidad el Patriarca N., por nuestro Señor Reverendísimo el Metropolitano N., Primado de la Iglesia Rusa en el Exterior, por Nuestro Señor Ilustre Obispo N., por el honorable presbiterado y diaconado en Cristo, por todo el clero y el pueblo, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por esta ciudad (pueblo, aldea o monasterio), por todas las ciudades y países, y por los fieles que los habitan, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por un clima propicio, por la abundancia de los frutos de la tierra y tiempos de paz, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Por los que viajan por tierra, mar y aire, por los enfermos, los afligidos, los cautivos y por su salvación, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

(5)

Diácono: Para que pongas el arco de cobre para fuerza de tus fieles, y fortalezcas sus diestras con la fuerza de Tu fortaleza, para vencer y expulsar a nuestros enemigos, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Para que se conceda la fuerza vencedora, invencible, no debilitable, fortaleza y virilidad con valentía a nuestro ejército cristiano, para doblegar a nuestros enemigos, y a todos sus astutos secuaces, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Para que el rostro de los que se nos oponen se llene de vergüenza y deshonor, y sus corazones de miedo y horror, y que un ángel del Señor los persiga y doblegue, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Para que escuches el clamor y las suplicas de nuestros hermanos en la fe en Tus Santas Iglesias, y de Tus siervos esclavizados por nuestros enemigos y adversarios, que claman a Ti con pena y dolor, y libera sus vidas de la pudrición, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Ampáranos, sálvanos, ten piedad de nosotros y guárdanos, oh Dios, con Tu gracia.

Coro: Señor, ten piedad.

Diácono: Conmemorando a la santísima, purísima, benditísima y gloriosa Soberana nuestra, la Madre de Dios y siempre Virgen María, y a todos los Santos, encomendémonos a nosotros mismos y mutuamente los unos a los otros y toda nuestra vida a Cristo Dios.

Coro: A Ti, Señor.

Sacerdote: Porque te pertenece toda gloria, honor y adoración, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro: Amén.

Diácono: En el Tono 1, Dios es Señor, y se nos ha manifestado, bendito el que viene en nombre del Señor. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.

Coro: Dios es Señor, y se nos ha manifestado, bendito el que viene en nombre del Señor.

Diácono: Todos los pueblos me rodeaban, en el nombre del Señor los rechacé.

Coro: Dios es Señor, y se nos ha manifestado, bendito el que viene en nombre del Señor.

Diácono: No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor.

Coro: Dios es Señor, y se nos ha manifestado, bendito el que viene en nombre del Señor.

Diácono: Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.

(6)

Coro: Dios es Señor, y se nos ha manifestado, bendito el que viene en nombre del Señor.

Tropario de la Santa Cruz (Tono 1)

Salva oh Señor a tu pueblo y bendice a tu heredad; concede a tus Cristianos Ortodoxos la victoria sobre los enemigos y protege a los tuyos por tu Santa Cruz.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Salva oh Señor a tu pueblo y bendice a tu heredad… (se repite) Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Bogoroditschen a la Madre de Dios (Tono 4)

¡Oh! temible e infalible protección, no desprecies nuestras súplicas, buena y alabadísima Madre de Dios, confirma la morada de los ortodoxos, salva a tu pueblo y concédele la victoria que proviene desde lo alto, Tú que diste a luz a Dios y que eres la única bendita.

Apóstol Diácono: Atendamos.

Sacerdote: Paz a todos vosotros.

Lector: Y a Tu espíritu.

Diácono: Sabiduría.

Lector: Prokimenon en tono 4: Oh Señor, se alegrará el rey en tu poder, y se alborozará sobremanera de tu salvación.

Coro: Oh Señor, se alegrará el rey en tu poder, y se alborozará sobremanera de tu salvación.

Lector: Le concedió el deseo de su corazón, y lo privó de los deseos de los labios

Coro: Oh Señor, se alegrará el rey en tu poder, y se alborozará sobremanera de tu salvación.

Lector: Oh Señor, se alegrará el rey en tu poder.

Coro: Y se alborozará sobremanera de tu salvación.

Diácono: Sabiduría

Lector: Lectura de la Segunda Epístola del Santo Apóstol Pablo a los Corintios. (2 Cor. 2:13-3:3).

Diácono: Atendamos.

Lector: Hermanos: Demos gracias a Dios, que siempre nos hace triunfar en Cristo, y por intermedio nuestro propaga en todas partes la fragancia de su

(7)

conocimiento. Porque nosotros somos la fragancia de Cristo al servicio de Dios, tanto entre los que se salvan, como entre los que se pierden: para estos, aroma de muerte, que conduce a la muerte; para aquellos, aroma de vida, que conduce a la Vida. ¿Y quién es capaz de cumplir semejante tarea? Pero nosotros no somos como muchos que trafican con la Palabra de Dios, sino que hablamos con sinceridad en nombre de Cristo, como enviados de Dios y en presencia del mismo Dios. ¿Comenzamos nuevamente a recomendarnos a nosotros mismos? ¿Acaso tenemos que presentarles o recibir de ustedes cartas de recomendación, como hacen algunos? Ustedes mismos son nuestra carta, una carta escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. Evidentemente ustedes son una carta que Cristo escribió por intermedio nuestro, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios viviente, no en tablas de piedra, sino de carne, es decir, en los corazones.

Sacerdote: Paz a ti, Lector.

Lector: Y a tu Espíritu. Aleluya (3 veces).

Coro: Aleluya (3 veces).

Evangelio

Diácono: Para que seamos dignos de escuchar el Santo Evangelio, roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad (3 veces).

Sacerdote: Sabiduría. De pie. Escuchemos el santo Evangelio. Paz a todos vosotros.

Coro: Y con tu espíritu.

Sacerdote: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo. (Mateo 7:7-11)

Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti.

Diácono: Atendamos.

Sacerdote: En aquel tiempo, dijo el Señor: Pidan y se les dará; busquen y hallarán; llamen y se les abrirá la puerta. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y se abrirá la puerta al que llama. ¿Acaso alguno de ustedes daría a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿O le daría una culebra cuando le pide un pescado? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!

Coro: Gloria a Ti, Señor, gloria a Ti

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La Ectenia

Diácono: Ten piedad de nosotros, oh Dios, por tu gran misericordia, te suplicamos, escúchanos y ten piedad.

Coro: Señor, ten piedad. (tres veces).

Diácono: Roguemos también por nuestro Gran Soberano y Padre, Su Santidad el Patriarca N., por nuestro Señor Reverendísimo el Metropolitano N., Primado de la Iglesia Rusa en el Exterior, por Nuestro Señor Ilustre Obispo N., y por toda nuestra hermandad en Cristo.

Coro: Señor, ten piedad. (tres veces).

Diácono: Roguemos también por el sufriente pueblo ortodoxo, y por su salvación.

Coro: Señor, ten piedad. (tres veces).

Diácono: Roguemos también por esta nación, sus autoridades y ejército y por toda tierra Cristiana.

Coro: Señor, ten piedad. (tres veces).

Diácono: No tenemos esperanza en nuestro arco, ni nuestras armas nos salvarán. Sino, Señor, pedimos Tu ayuda omnipotente, y confiando en Tu fuerza, atacaremos a nuestros enemigos, y llamando fielmente Tu nombre con diligencia te rogamos: oh Señor Omnipotente, escúchanos y ten piedad.

Coro: Señor, ten piedad. (Tres veces).

Diácono: Defensor de los creyentes, levanta Tus flechas, Señor, y siembra confusión entre nuestros enemigos, haz brillar tu rayo; levanta Tu mano desde lo alto, véncelos y entrégalos en nuestras manos, te rogamos, escúchanos y ten piedad.

Coro: Señor, ten piedad. (Tres veces).

Diácono: Tú, Señor Misericordioso, que estás por los siglos, cierra la lengua a los herejes que ha entrado a tu heredad y ofendiendo a Tu Santa Iglesia, Abátelos con tu tormenta, asústalos con tu ira, llena sus rostros de oprobio, para que se avergüencen y se asusten por siglos de siglos, llenos de ignominia y que su orgullo sea aniquilado por la fuerza de Tu juicio. Que Tu Santo Nombre se glorifique en nosotros, te rogamos, fuertemente escúchanos y ten piedad.

Coro: Señor, ten piedad. (Tres veces).

Que nuestro país protegido por Dios, sus gobernantes y ejércitos, sean siempre invencibles y victoriosos ante los enemigos, y que pongas paz y gloria en nuestra tierra, te rogamos, fuertemente escúchanos y ten piedad.

Diácono: Roguemos también por el pueblo aquí presente que espera de Ti la gran y abundante misericordia, por todos los hermanos y por todos los Cristianos.

Coro: Señor, ten piedad. (tres veces).

Sacerdote: Escúchanos, Dios salvador nuestro, esperanza de aquellos que moran en los confines de la tierra y de los que están lejos sobre el mar, se

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indulgente, oh Señor, con nuestros pecados y ten piedad de nosotros, pues tú eres un Dios lleno de misericordia y de amor por la humanidad, y te glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro: Amén.

Después de la Ectenia, se dice la oración para quien el moleben es oficiado.

Diácono: Соn recogimiento, doblad las cabezas y las rodillas ante el Señor.

Roguemos al Señor.

Coro: Señor, ten piedad.

La Oración

Sacerdote: Oh Señor nuestro Dios, que escuchaste a Moisés cuando extendió a Ti las manos, que fortaleciste al pueblo de Israel contra Amalek, que armaste a Josué para la guerra y que ordenaste que el sol existiese, escúchanos ahora, Señor Soberano, a los que te rogamos. Fortalece a Tu pueblo con tu fuerza, bendice sus actividades, multiplica su gloria con victorias sobre los adversarios. Afirma con Tu poder nuestro país, nuestras autoridades y nuestros ejércitos; mándales Tu Ángel para afirmarlos. Quítales toda hambre y daño y líbralos del fuego, la espada, la invasión enemiga y todo levantamiento contrario. Concédeles todas las peticiones que hacen por la salvación, acompañándolos en todo. Envíanos invisiblemente, Señor, Tu diestra, que defiende a tus siervos en todo. Porque tuya es la soberanía, el reino y el poder, de Ti recibiremos todos ayuda, en Ti confiamos y a Ti glorificamos, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.

Coro: Amén.

Diácono: Sabiduría.

Sacerdote: Santísima Madre de Dios, sálvanos.

Coro: Tú eres más venerable que los Querubines e incomparablemente más gloriosa que los Serafines, a ti que sin mancha diste a luz al Verbo de Dios y que verdaderamente eres la Madre de Dios, te magnificamos.

Sacerdote: Gloria a Ti, Cristo Dios, esperanza nuestra, gloria a Ti.

Coro: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Señor ten piedad (3 veces) Bendice, Padre.

Sacerdote: Cristo, verdadero Dios nuestro, por las oraciones de su Purísima Madre, y de nuestro Santo Padre Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla y de todos los santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, porque es bueno y amante de la humanidad.

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Coro: Amén.

Y si va a ser cantado “Por Muchos Años”:

Diácono: Concede, oh Señor, una vida próspera y pacífica, salud y salvación y éxito en todas las cosas, a nuestro país protegido por Dios, sus gobernantes y sus ejércitos, y presérvales por muchos años.

Coro: ¡Por muchos años! (Tres veces).

Referencias

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