ELABS
ÓRGANO
DE LA SOCIEDAD DE TEMPERANCIA
DE
AMBOS SEXOS
AÑO
II.SANTIAGO,
SETIEMBRE 1.° DE 1898 NUM. 15EL
ABSTINENTE
JEPUBLICA UUA VEZ AL MES,
DEBIDO AL ÓBOLO 1>JE LOS TfiMPEBAXTJ53
SE BEFARTE GRATIS
director:
FRANCISCO DIEZ — CASILLA 743
La
vozde la ciencia
Estractos del folleto Vnflagelosocial,elAlcoholismo,por eldoctorLegrain,médico en jefe en el asilo de Ville-Evrard.
El alcoholismoes una delas graves cuestio nes de
actualidad,
segúnpropia
confesión de todos los hombrescompetentes,
que están conformes con decir que, de su
solución,
depende,
en granparte
elporvenir
delpais.
Es unmal que,
efectivamente,
atacacadavezmas el
equilibrio
nacional.Destruye
lainteli-jencia,
la moralidad i lasalud;
arruina la hacienda
pública.
No haicuestión social que no se vea seria mente
comprometida
por esteflajelo,
que hace estéril todolo que toca.El
alcohol,
cualquiera
que sea suforma,
esun veneno para el
organismo
humano. Todabebida,
aun lanatural,
que contienealcohol,
contiene un veneno.
Elalcoholismo es el envenenamiento por el alcohol. Este envenenamiento resulta de la absorción del veneno,
cualquiera
que sea la cantidad que seabsorba.
Sus efectos son natu ralmente muidiferentes,
segúnlasdosis,
según elmodo deusarlo,
según lostemperamentos
; perosiempre,
encualquier
circunstancia que gea, lainjestion
de una cantidadcualquiera
de,be¡bida,
alcohólica
equivale
alainjestion
de
unasustancia inútilal
organismo,
porconsiguiente,
nociva. Si laspicaduras
de tres milavispas
pueden
acarrear lamue/te
de un sologolpe,
lapicadura
deunasolaavispa,
por inofensiva queparezca, no
deja
de ser tóxica. Reiterada cadadia,
producirá
fatalmente,
si bien al cabo dealgún tiempo,
efectos graves asemejanza
delas
gotas
de agua que,cayendo
una por una,horadanla
piedra
mas resistente.Esto sea dicho por los moderados como por los bebedoresde
profesión,
paraqué
noignoren
que la moderación misma tiene sus
peligros.
Las bebidas
espirituosas
desempeñan
talpapel
en nuestras costumbres queparecería
que el hombre nopudiera
vivir mas sin ellas.Todos,
en nuestra vidaprivada
así como en nuestra vidapública,
somostributarios de ella.Rico o
pobre, grande
opequeño,
hombre o mujer,
anciano oniño,
todosexijen
del dioscon-tenlporáneo
cualidades que dista mucho de poseer, sacrificando ensus aras lomejor
deuno mismo.Bacoes el dios del
dia;
tejámosle
una corona iofrezcámosle unalambique
de honor!Se consume anualmente en el mundo por valor de 11 a 12 mil millones enbebidas alco hólicas ise evaporan en humo de tabaco otros seis mil millones. En
total,
16 a 18 milmillones son
arrojados
a lacalle,
mientras que nose
gastan
masque1,750
millones en pan.* *
El alcoholismo le cuestaa Francia dos mil
quinientos
millones anuales.Pero no es esto
todo,
pues estano es masqueuna
llaga
monetaria i sabido es que lasllagas
de esta índole se cicatrizan... salvo que noscuestan mas aun que todo
esto,
pero que, pordesgracia,
nopueden
a,valuarse.familia i para el
pais,
lapérdida
deunainteli-jencia
por lalocura,
la inmovilización de una unidad activa por la estancia en la cárcel? Elmantenimiento del loco i del criminalcuestan
mucho,
pero ¿no cuestan mas aun si se considera que en vez de
costar,
estos seres deberíanproducir?
Gastopor unaparte,
falta de ganan cia porotra,
esta es la verdad.¿Podemos
reduciracifras los daños causadospor el criminal alcohólico: atentados contra
b¿s
personas, contra los bienes etc.?¿En
cuánto no ascenderíalafortuna de las víctimasdel alco hólico si el alcoholismo no existiera ya más?I la
prole
de losbebedores, ¿podemos
calcu lar lo que nos cuesta?* * *
■Cuando hace
frió, ¡cuántos
no absorben alcohol
bajo
formadegrogamericano,
deponche,
de vino caliente o desimple aguardiente,
para entrar en calor!Pero
también,
¡cuántos
que al salir de la atmósfera caliente del café en donde han bebido
alcohol,
no contraen unapulmonía
allí donde hubieran resistido si hubiesen sido sobrios!¡Cuántos
obreros,
eninvierno,
no van aparar en elhospital,
cuando hubieran vencido los rigores de la
intemperie,
de haber sustituidoconuna buena
comida,
lacopita
deretuerce-tripas
del tabernero!La guerra fatal de
1870,
con su inviernosiberiano,
nos da laprueba
de
lo quepuede
el alcohol contra los que tienen frió i hambre i que carecen de resorte moral. A los hambrientos el alcohol les da mas hambre; a los que tienen
frió,
loshiela,
a losdesmoralizados,
losempuja
hacia el suicidio.Cuanto masfrió
hace,
mashai que abstenerse deespirituosos.
~3>.<£
Lo que
puede
hacer la
mujer
Últimamente se haverificadoen
Edimburgo
areunión anualde las
delegadas
de laLiga
delas
mujeres
inglesas
contraelalcoholismo. Masde 300 personas asistían. La tarima de orado res decorada con
esplendidez
estabaocupada
por 120 señorasdelegadas
de todas laspartes
de la Gran Bretaña. La
recepción
delady
So-merset, una dé las
mujeres
masdistinguidas
deInglaterra,
fuéentusiasta;
oyó aplausos
agranel.
Uñas treintajóvenes,
vestidas de aaulpálido
con una granfaja
blanca iazul,
entonaron uu canto de bienvenida i acto
seguido
laseñora Somersettuvo embelesada a laasisten cia con un discurso de una hora. Allávan dos
párrafos
del mismo:«Muchos
piensan
que no les incumbe a lasmujeres
el discutir i debatirsemejantes
cuestiones. Pero cuando los hombresson tan lentos
en ponerse en
movimiento,
creo que es deber de lamujer
el ponermanosala obra i levantar"
la
opinión pública
contraunflajelo
que destruye a las
mujeres
ia los niñostan biencomo alos hombres.»
«Un dia una de mis
amigas,
hermana decaridad,
recorría uno de los barriospobres
deLondres,
cuando ve a un hombre quepegaba
a sumujer
i le daba depuntapiés.
Sinperder
tiempo
en vanasreflexiones,
la hermana de caridadpropinó
al marido unpuñetazo
entreceja
iceja
que lo hizo rodar alsuelo;
después
tomó porel brazoala
pobre mujer
que temblaba como una
hoja,
i se la llevó a su casa. Aldia
siguiente llegó
unhombre a casa de la her mana de caridad.«¿No
me reconoce Ud?» ledijo.
«No.»«Pues
bien,
yo soi elhombreaquien
Ud. hizorodar al suelo anoche: al volver en
mí,
medije:
Si hasllegado
ya al estremo depoderte
derribar al suelouna
mujer, tiempo
es de firmar laabstinencia.»
El
hombre
creelo que
quiere
creerUna
objeción
que se suele levantarcontra laabstinencia total es ésta: «Si sehace firmar a todos
¿qué
seráde nuestras viñas?¿Habrá
que arrancarlas?» Estapregunta
nostransporta
a orillas dellago
Lemaninoshacever en pensa mientoaquellos
muros que seempinan
como enpisos
unossobre otros i en los cuales a fuer za de penosa e incesantelabor,
los albañiles han hecho deaquellas pendientes
mas omenosescarpadas,
una escalera de viñedos. I nos preguntamos qué
cerealpodría
dar de sí losufi ciente para pagar el interés delcapital gastado
en construir i conservar
aquellos
muros? Como no soiperito
en elasunto,
no me atrevoa contestar. Sin
embargo,
un horticultor entendido me ha dicho que iashuertas,
los árboles frutales,
demasiadoescasos enSuiza,
darían de sítanto comola
vid,
querequiere
tanto abono i tantos cuidados i para la cual haitantos añosmalos.
Pero
aquí
vienealgo
de maspositivo:
ElEL
ABSTINENTE
111nos dice que Suiza ha
importado
durante elaño de 1896 por valor de 19 millones de
café,
1 millón deté,
3 millones de papas i que «encuantoa los
vinos,
cervezas i alcoholes en barricas,
Suizaimportó
por valor de 37 millones.» Lapoblación
de Suizaen1893erade2.935,100
habitantes,
el consumo de bebidasalcohólicas
en 1894erade
249.825,000,
loquedapor resultado que unhabitante de Suiza consume enun
añobebidas alcohólicaspor valorde 83 francos.
Ahora
bien,
si dividimos por 83 el valor de las bebidas alcohólicasimportadas
(37.000,000:
83)
obtenemos la cifra de445,783.
Se necesitan pues445,782
suizos para beber las bebidas alcohólicasimportadas,
de modo que estos mis mos445,782
suizospueden
firmar un compro miso de abstinencia total sin quehaya
paraesoque disminuir de un solo litro la
produc
ción de vino en Suiza ni arrancar una solacepa!
"Que
ño sediga
pues, que cuando uno seechaarodar por el barro del
camino,
cuando seEegá
a lamujer,
cuaudo se mataaios
hijos,
lo aga uno por amor a lapatria
i conel fin dehacerprosperar
a sus viñadores. Por lodemás,
lapatria
estaría deplácemes
con no tenerqneavergonzarsemas de uno solo de sus
hijos
bo rracho i los viñadores no echarían de menos eldinero
gastado
en emborrachar acualquiera.
Es el buen Dios elque hizo elvino, objetan
otros.¿Si?
Pues entonces conténtense con la
provisión
que El ha
repartido
a cada suizo. Sin la fabri cación de loslicores,
sin laimportación
de las bebidasalcohólicas,
Suiza no tendría vino mas que paraunpueblo
de bebedores moderados ipodría
decir entonces que es el buen Dios el viñero deSuiza,
sin acusarle por eso de quehaga
mucho daño. Pero no es el vino lo que Dioshizo,
sino la uva, asícomo hizola sal. El hombre esel quehaaprendido
a sacar de aque lla el vino i loslicores,
i de ésta el cloro i elsodio,
i no hai massemejanza
entre el vino i las uvas, que entre el cloroi la sal. Si el hom bre determina suicidarse poco a poco con loslicores ode un
golpe
conelcloro,
es asuntodel diablo i no de Dios.El hombrecree lo que
quiere
creer. Los hechosi las estadísticas le diceni le
repiten
que elpatriotismo
requiere
su abstinencia cien veces mas que su
borrachera;
i la cienciapuede
probarle
cada vezmasirrebatiblemente que los licores envenenan, i que losvinosson alo sumounmero
lujo,
nodejará
poresodeseguir
bebiendo
siempre
que legusten
el vino i la sociedadde los cafées. I se
guardará
mui bien de acep tar una verdad que noquiere
creer,prefiriendo
repetir
iponderar
mentirashalagadoras,
pro curandopersuadirse
de que son verdades.Los hombres
prefieren
las tienieblasa laluz.B.Baridon.
,~$.$> ,
Obras
i
no razonesDespués
de abrazarseiestrecharse las manosconcalurosa
efusión,
alegrándose
por elinespe
rado encuentro debido a lacasualidad,
deslí-zanse los dosamigos
en un animadodiálogo;
de esosdiálogos callejeros
que sostienen losantiguos
amigos
que se estiman con sincerafamiliaridad,
i cuyos detalles omitimos por no ser de interés para nuestrospacientes
lectores.Repentinamente,
uno de ellos cuyaactitudbullanguera
ijesticula'lora
contrastaba con la de su reservado compañero queinspiraba
con fianza isimpatía,
esclama con un ademan que deuotabaalguna
contrariedad,
poralgo
deimportancia
olvidadoimprudentemente:
—
¡Canastos!
me olvidabapreguntarle ¿aún
pertenece
a la Sociedad deTemperancia?
—Si,
miamigo,
aunpertenezco
a ella por felicidad—respondió
elinterpelado
con una entonación en la que se traslucía elplacer
queesperimentaba
por el terreno qué" tomaba la conversación.—
¡üh!
cuanto mecomplazco
oirde suslabios esta declaración que me llena dejusto
regocijo
i que me entera de laprudente
discreción que conserva al permaneceren esa benéficainstitu ción destinada comoestá,
a influirpoderosa
mente en la
rejeneracion
de las costumbrescorrompidas
de nuestra claseobrera.
Lo felici to, pues, mui deveras i lo aliento en laingrata
labor
de propagarlas sanasideas detemplanza,
los virtuososprincipios
desobriedad,
las--Gracias,
milgracias
—le
interrumpe
eltemperante
queteme entrever en la huecaperviata
desuinterlocutor,
mui pocasinceridad i agregacon maliciosa intención: —
¿I
cuándo tendréla dicha de contarloentre los nuestros? pues Ud.empeñó
supalabra
de compañarnos hará la friolera de una docena de meses i noretengo
en la memoria las veces quelaha reiterado.Vamos,
¿qué
dice?—Es verdad—
cumplimiento
a mipropósito;
sinembargo,
abrigo
la confianza que mui en breve se me ofrecerá laoportunidad
de afiliarme en esasfilas,
conlaconvicciónmasprofunda
de la bondad i sublimidad de la causa.
■ —
Indudablemente,
reconozco suprofunda
convicción i laindignación
que le merecen losmalévolos frutos del vicio a que nos
referimos,
mucho mas al recordar ciertos hechos que le incumben.
—
Por lo que de ellosse
desprende, prosiguió
eltemperante
con ironía i burlones ademanes■—
supongo que de su taller lo
despiden
a Ud. i demásoperarios quizás
la noche delsábado,
con el salario
incompleto,
sendostragullos
i no a una horaconveniente,
sino auna'por
demásintempestiva,
pues en este estado i a esta hora sepresenta
a su casai a veces lanza en ristrecon su
pobre
señora,
prodigándole golpeaditos
mimos. Se progresa,
¿eh?,
¡quetal! _Nuestro hombre al oir las acusaciones de su
amigo
con marcadaimpaciencia
i sin tener a mano enquien descargar
el humor de mil de monios que de él seapoderó,
se desató contrasu
pobre
caramitad enimproperios
i maldicio nes mezclados con terriblesjuramentos,
olvi dando poralgunos
instantes lapresencia
de suamigo.
Laculpó
de ardilosa ibarullenta,
pero alfin,
calmándose delrapto
hidrofóbico,
inten tó establecer snjustificación,
con una retahila deargumentaciones
necias e imbécilescreyén
dose,
porúltimo,
enteramentedisculpado.
Pero hétemeaquí
que cuando el mui tunose creia
justificado
i haberse dado tal mañaenengañar
al que creiaseguramente
enelgarlito,
este le contestacon una sonrisa en los labios:—Oh! si
sonmui
pasables
susdeslices,
si se consideraigualmente
que cuando nollega
Ud. lamadrugada
deldomingo
con laspiernas
debilitadas
por eltrabajo,
el salarioenflaquecido
por la
largueza
recíproca
i caritativa de losamigos
i la cabezatrastornada degratitud
pol lahospitalidad
de esasfamilias
que le ofrecencon tanto desinterés esas honestas
tertulias,
se aparece lamadrugada
del lunes con el bolsilloescuálido,
alguna
oalgunas prendas
de vestir menos sustituidas por otros tantos documentos demontepío
oojio,
como Ud.quiera,
algún
carrillo inflado
artificialmente
i otras menuden daspasables
¿no es verdad?Vaya
unosgustos
(que
merecenpalos)
los que dáUd. Valientepasatiempo
i vamos, que admiro i celebro suprofuuda
iduplicada
convicción lo mismo que la depadre
i señor mió que seprocuró
el dia de lasAnjelitas,
promoviendo
una marimorenamonstruosaen la que
desempeñó
elpapel
protagonista.
I fíese Ud. aprestarse
cómico enadelante,
arepresentar
alnatural,
lasorjías
i la bacanal de latrajedia
de ese odio. I no echeen saco rotola contundente ovación que le tri butaron en
chirona,
ovación queobligó
a suseñora, mal que le pesara, a envelarlas con me
dio
ajuar
aremplazarlo
por otropío
documen-tito parano olvidar la tradición marital
(!)
itener metálico con que
pagarle
la salida deaquel
hospitalario
recinto,
ya que nopagó
laentrada. Ademas deestas
pérdidas,
—escluyen-do el semanal que ni de vista lo
apercibió)
10 mismo quea siidueño,
semanalaniquilado
en la francachela—perdió
Ud. detrabajar
lasemana,
(semana
que aun no termina porque lodespidieron
del taller1) media cabellerai la for ma natural de la nariz. I esto, sin considerar lafotografía
violenta de uncachete fenomenalen un
ojo
i unossospechosos
ribeteslitografia
dos a varias tintas en su
pobre
humanidad
conalguno
ele trébol o madera del cuadro(sic).
3&,
já, já,
tienegracia
¿uo es ciertoAnjelito?
El amostazado
intemperante"
todoavergon^
zado i en medio de superpleja
confüsionse limitó a
pronunciar inintelijibles
nionosílabosque se le
escapaban
como articulaciones dedespecho
i cóleracomprimida;
pero recobrandonuevosbríos i animado desu habitual
oratoria,
se zafó con declamatorios
epítetos
contra el vicio de la
embriaguez
(nefando,
execrable,
degradante, etc.)
en forma de hueco discurso(él
azotegangrenoso,elfiajelo
epidémico,
etc.,etc.)
de nuncaacabar,
a no ser que el buentempla
rio revistiéndose de laudableresignación,
leinterrumpe
nuevamente,
reconviniéndole conamigable
suavidad susbáquicas
locuras; demostrándole hasta la evidencia los
peligros
aque se espone con su nueva vidaescandalosai
actos
licenciosos,
muiparticularmente
en rinpadre
de familia como él.Al
despedirse,
empeñó
este millonésimamen-te supalabra,
en medio detorpes
escusas'que no surtieron otro efecto que el de esclarecer susculpas,
evidenciar sus aberraciones i resaltar su debilidad i
flaqueza.
Diálogos
como este osemejantes,
pero idén ticos en elfondo,
se entablan mui a menudo entresujetos
uno de loscuales, pertenece
a alguna
lejion
detemperantes
i el otro, a ese grupo de individuos que son ardientes admira dores de la causa que sustentamos; que soncontundentes
defensores
verbales dela temperancia;
que son nuestros mas incólumes sosteabi-u-EL ABSTINENTE 113
mandónos con un chubasco de
palabras
pomposas i
retumbantes,
parlería
fiel de los par lanchinespolíticos;
felicitándonos con fraseshipócritas acompañadas
de falsas promesas; individuos quedisponen
en toda ocasión i paracualquier
evento,
de un bienprovisto
arsecalde términos i
protestas
mil;
vanas demostra ciones que muchas veces las desmienten el há lito fétido quedespide
su cuerpo alcohólico oel vaivén ridículode este último.
Muchas
palabras,
muchasalabanzas,
mu chasfórmulas;
perollegado
el momento de obrari ofrecer unpequeño
sacrificio odespren
dimiento,
relucen lasreticencias,
la debilidad ien
resumen,
el vicioen sus diversas manifestaciones,
sin que escaseen las retractaciones mas vergonzosas.¡Ojalá!
que de los muchostemperantes
no minales que trato i de los innumerables candi datos que, contiempo
ilimitado para su iniciación,
tengo
enremojo, alguno
se revista de resolucióninquebrantable
i sentido común,que de mucho se carece en la
materia,
iacepte
aquello
de que: Obras son amores ino buenas razones abandonando la estoica indiferenciaque los domina.
31. A. Cuevas A.
Agosto
1898,Solo el hombre
lo toca
Un
pastor,
que eramolestado
constante mente por varios de sus miembros que mascaban
tabaco,
les habló comosigue
delante de lacongregación:
«Al entrar en la casa deDios,
saqúense
el tabaco delaboca,
icolóqnenlo
cui dadosamente al lado del camino lo masaparta
do
posible,
o. sobre lapalizada. Segurame'nte
lo encontrarán al
salir;
porque un ratón no selo
tomaría,
ungato
no se lotomaría,
nn perrono se lo
tomaría,
nitampoco
unchancho;
los vichos mas sucios del mundo no lo tomarían,»—(El Faro).
Un
cafetero honrado
El señor M. L.
Comte,
dio enMontpellier
unas conferencias sobre el alcoholismo. Pocos dias
después,
recibió laesquela siguiente:
«Mui señor
mío,
le oíen el Café deTempe
rancia,
idespués
en eltemplo. Vengo
a decirle que,sorprendido
de lo que Ud.dijo, quiero
dejar
desde ahora la venta de alcohol. Soi delpueblo
i noquiero
seguir
contribuyendo
al en venenamiento de mis hermanos por medio de ia venta deproductos
nocivos.»Le KíriihI
■^¡fOTlCIAS
-H*
+ :
Escuela Práctica de
Agricultura
. Tenemos noticia de que en eseestablecimien to sucede
algo
de lo cual seria de desear que laprensa
grande
se ocuparaunpoco,para que así
llegara
a conocimiento dequien corresponda.
Nosotros no
podemos
hacermas que dar lavoz dealarma,
puessabemosque nuestros hombres de
gobierno
miranenpocoalqp
pequeñosperió
dicos,
alrevésdeaquel
ilustre mandatarioyan-kee que decia que consideraba al mas
pequeño
periódico
como el mas formidable ariete etc. Sucedepues,en esaescuela,
que los alumnosse
embriagan
muiamenudo,
principalmente
aquellos
que permanecen enla secciónbodegas.
Allí,
conmotivo de que se les manda a embo tellarvino,
lo pasan echandotrago;
de modo que cuando serecejen
a los dormitorios suelenir malitos ihasta
malazos,
tanto que ha habi do ocasiones en que han armadozalagardas
quealosseñores
inspectores
ha costadotrabajo
sofocar.Algo
así.comozalagarda,
i muigorda,
seriala que hicieron esos
jóvenes
la noche del sábado 13 deAgosto,
cuandoel señorSub-Director
sevio en la necesidad de hacer
arrojar
a uno de ellos a la calle.¡Magnífica
escuela!dijimos
alpresenciar
el hecho.¡Como
seeducanaquí
losjóvenes!
¿Pero
tienen laculpa
ellos? Creemos queno. Mas ojo, señoresdirectores;
no sea que porculpa
vuestra vayan a salir deahí,
envez^de
hombresútiles,
seresdefraudados
i viciososque alvolver a sus
hogares
no lleven nada buenoque mostrara sus
padres,
sino elasqueroso
gálico
en la carai latorpe
disposición
deense
nar a otros el modo como deben traer a sus
mejillas
tanabominablelepra.
Masojo,
señoresi mas consideración con
vuestros
discípulos-
nó
los echen a labodega
a embotellar vinosque de seguro no vienen a eso, sino a estudiar
la
mejormanera de cultivar la
tierra.
de eso nos atrevemosaencareceros que les deis
algunas
lecciones detemperancia,
que leshagan
comprender
que elhombre noviene a la vida aaprender
aenvenenarse mas o menosbien,
i sípara ser útila sus
semejantes,
a su familia i deconsiguiente
útila lapatria.
Alcohol i mortandad
. Una
investigación
oficial sobre lapoblación
delgobierno
i de la ciudad de Kazanha dado los resultadossiguientes:
La mortandad de la
población
rusa es de 40por ciento.
La de los tártaros
(unas
600,000
almas)
noes masque dé 21 por ciento. Las condiciones
de
vida,
dehijiene
jeneral,
dehabitación,
etc ,son
prácticamente
las mismas para los rusos ilos tártaros; pero los rusos son
ortodojos
i los tártarosmusulmanes,
—es decir que
aquellos
usani abusan de lasbebidas
alcohólicas,
mientras que
éstos,
tanto mas fieles a lalei del Corán cuantoque
constituyen
laminoría,
nobebennunca
espirituosos.
Por lo demás se ha
comprobado
desde hacemucho enel vasto
imperio
de los czares que laparte
masrobusta,
mas hermosa i mas desahogada
de lapoblación
rusa la forman los «disidentes»,
que se cuentan por millones i que son abstinentes estrictos.Hemos recibido las
primeras
entregas
de una obra interesante envías depublicación
en Valparaíso,
a cargo de don N. J.Wetherby
i de LaProganda
de la Reforma Social. Su títuloes: Historia Jeneral del Santo
Oficio
de laInquisición,
compilada
de las obras deLloren-te, Gonzalo de
Montes,
Limborch,
i otras.Agradecemos
elobsequio.
Que
circuleSiendo la
propaganda
elobjeto
de esta publicación,
suplicamos
a los lectores lahagan
circular
después
dehaberla leido. .MANUAL
DE
TEMPERANCIA
POR EL
REVERENDO
JUSTIN EDWARDSTRADUCIDO DEL INGLES POR EL PEOFESOB
Jl.
J.
tfirÍQÜÍ
(Continuación)Un número de
propietarios
se reunieron unavez para tratarsobre el valor de ciertoterreno
queiba a ser vendidoen subasta
pública.
Después de haber calculado i considerado bien
aquel
punto,unánimemente convinieron en quelos terrenos no valían mas que una determi
nada
cantidad,
i que porconsiguiente ninguno
de ellos ofrecería uncentavomas. Laventafué
abierta,
i nadieprometió
,mas de la suma en que los terrenos habian sido tasados. El dueñono
queriendo
venderlos adichoprecio,
suspendió el remate. Como era invierno i haciamu
cho
frió,
lesinvitó a que fueran acalentarse,
i mientras estuvieron al ladodelfuego,
lespreparó
íunaKbebida mui
agradable,
compuesta
deAlcohol,
para calentarles también pordentro. Les ofreció
aquella
bebidagratis,
i ellos candidamente la bebieron. Cuando élpensó
:que se habian calentado lobastante,
volvióaabrir la venta. Unode
aquellos
hombres,
segúnél mismo manifestó al autor de este
folleto,
después
de haber tomadoaquella preparación,
secreyó
mas ricoqueantes,
i el terreno lepa reció de mucho masvalor,
tanto que ofreciópagarcuatroveces masdel
precio
de lastierras,
o del que los otroscompradores
prometieran,
si no hubiesen estado ebrios.¿Es
entendimiento el de un hombre quese
deja
engañar
o robar de esa manera? Vendedores decaballos,
juga
dores,
rateros, bandidos iasesinos,-
todos sevalen de la bebida para
engañar,
defraudariarruinar a todos
aquellos
que se hallanbajo
suinflujo.
Muchotiempo
há,
i es biensabido,
que el Alcohol ha sido uno de los masgrandes
instrumentos de
Satanás,,
del que se sirven susajentes
paracumplir
sus deseos. I aun con todoesto,
multitud de hombres lo hacen i le suministran con esa misma esperanza. Unosloim
portan
i otros lo venden. Muchos'do 'beben isiempre
con laengañosa
idea de que les hacebien.
¿Por
qué
esoshombres que lo beben i que entanto
grado
son dañados por su uso,piensan
aun que es un cordial de la vida?¿Qué
razón tienen para aumentar la cantidad que
diariamente usan, sin atender a que eseabu so les conduce a pasos violentos hasta el se
pulcro?
Estas cuestiones serán exactamente resuel
tas
aquí,
i al mismotiempo
haremos verpof
qué
el Alcohol causa enfermedades i muertesprematuras
(1).
-(1) Teniendo conocimiento que algunosde los lectores deestefolleto están juntando la colección, se trascribe
nuevamentebajoel títuloque correspondelo queporUn
EL
ABSTINENTE
115III
Tal es la naturaleza del
Alcohol,
que unavez dueñodel
estómago,
susprimeros
efectoses causarirritación i aumento de
acción,
alte
rando la circulacióndela sangre, i
produciendo
animación i excitación en el individuoque lo ha tomado. Esaexcitación,
según una lei físi ca, es un manantial deplaceres
momentáneos^
i muchos hombresequivocan
esosplaceres1
conaquellos
realmente buenos. El Alcohol exci ta por unmomento lasenerjías
reveladas del sistema natural delhombre,
que no fueron designadas
ni son necesarias para las funciones ordinarias del cuerpohumano,
sino solo enespecial emerjencia;
inopudiendo despertarse
en ocasiones
ordinarias,
sin quedisminuyan
supoder
ilentifiquen
su duración. Esta excitación de laenerjía
del sistemanatural,
hace que los hombres seequivoquen
en un aumento de fuerza o
vigor
queno existe.La
perpetración
de unpecado
muchas vecesfacilitaun
placer
deunmomento.¿Es
acaso poresta razón unbien real? El deliriode una fie
bre en varioscasos
despiértala enerjía
decaída;
i i el hombreque sufre
aquella,
que antes di fícilmentepodia
alzar undedo,
se cree tener las fuerzas de unjigante. ¿Es
una fiebre o undelirio,
el manantialdela fuerza real?El hom bre que presume ser así seequivoca;
pero nomucho masque
aquel
queatribuye
el aumentode fuerzas al
poder
delAlcohol.El comerdela fruta que
Dios, bajo
pena demuerte, había
prohibido, pudo
haber ocasionadoal hombre un goce
momentáneo;
pero el que
'piense
que comer deaquella
fruta vedada fuéungoce^ o que el
pecado -siempre
es un bienreal,
o que esuna cosaacertada,
estácompleta
menteequivocado,
i por conclusión llama a lo buenomalo,
bajo
la influencia de malasprác
ticas.Ningún
hombre queabrigue
principios
malos,
mientras permanezca en ese error, pueden
jzgar
correctamente acerca de la naturalezai efectos de la maldad.
La caída deun niño en un
río,
o elpeligroso
momentode ser abrasado en las llamas de un
incendio,
daría a unamadre,
aunque no fueramas qne por un
instante,
las fuerzas de unHérculespara salvarle.
¿Pero
seráese eloríjen
real ipermanente
de la fuerza? I si serepite
lomismo
diariamente,
¿prolongará
eseejercicio
la vida? El que así lo crea, seengaña del
todo,
iengañado
serátambién con la bebida de loslicores
espirituosos. Cualesquiera
que sean las
apariencias
presentes,
el efectopostrero
deellas es
debilidad,
i novida,
por que labebidada cierta clase de
placer presente,
ialguna
que otra vez, parece que aumentalasalud,
fuerzas,
riquezas,
u otras cosasdeseadas,
es. una causa o escusa creada para beber. Por el continuo uso que se hace de ella se concibe elapetito
detomar, i para saciarese mismo
apetito,
se continua bebiendo hasta la muerte.
Pero ¿por
qué
esos individuos aumentan lacantidad de bebida?
¿Cuál
es el móvil que leshace
proceder
así? Elsistema natural del hombre,
después
de dañado una vez, viene a sermas
peligroso
en cierto modo. Demasiadaexci
tación de los
órganos
vitales o mucha intensidadde acciónen
ellos,
sin quetengan
unafuerza
adicional,
produce debilidad,
causandounasensación de
importancia,
la que porunalei natural
produce agudas
penas. Unainquietud
in decible atraviesa elsistema,
que es la voz dela naturaleza que clama por una
ayuda
enmedio de lossufrimientos ocasionados por el abuso que comete el hombre. Un hombre en ese esta do no
puede
irritar o calentar susórganos,
porningún
método,
sin que subsecuentemente desfallezca. El viola una lei
moral,
cuya lei tienesu pena contra el infractor; la
inquietud
que élsiente es la
prueba
de que «enel camino delos menospreciadores
hai sima.»En tal estado dosmotivos inducen al hombre
a beber otra vez. Unoes, el volver a sentir an
terior;
el otro es, librarse de supenapresente.
De
aquí
puesnaceen él deseodevolver abeber;
pero como
quiera
que el sistema se halla, ya enparte
exhausto,
la misma cantidaddelicor
noproducirá
el mismo efecto que antes. No eleva rá al individuo a mayoraltura,
ni moverá susórganos
tanvigorosamente.
Pero por consiguiente
no se sentirá tan bien comoantes,,
niapartará
de un todo su penapresente;
pero espreciso
que tome un poco mas, i lapróxima
vez, otro poco mas. Deaquí,
porleyes
que sonfijas
en suconstitución,
el tomar constantemente cantidades en aumento;hasta que
pier
da elpoder
dela moversei cae dentro del foso.¿Tal
es lafilosofía
de laembriaguez!
Estáenconcordancia conla naturaleza de las cosas
de que el Alcohol
operará
en esa misma vía.¿Puede
un hombre ponerse un carbón encendido entre el
pecho
i elvestido,
sin que se queme? Allí hai pues
leyes
i penas, que él nopuede
anular ni evadir. Comounosiembra,
asíes necesario que
siegue;
pero deespinas
nopuede
cosecharhigos,
ni de zarzas oespada
ñas, uvas. Es
preciso
que comalos frutos cultivados por él
mismo,
i sesatisfaga
con su proque sufra los efectos del veneno; aunque le llame él pan, nole
producirá
el bien que presume, o si le llama
leche, tampoco
operará
comoleche,
sino que obrará de acuerdocon lasleyes
que
fijó
el Creador acadamateria,
porque cada sustancia tiene supropia naturaleza,
i aunqueel hombre
piense
deotromodo, siempre produ
cirán sus efectos adecuados.
El
apetito
formadoporel Alcohol no esigual
ttl
apetito
natural de pan oleche,
o de cual-,quiera
otro alimento o bebida. Esteapetito
lesatisface al hombre todos los
dias,
i en vez deaumentar su
peligro,
ledisminuye;
en razón aqueno recibeaumento ensus
pedidos,
i lacantidad que satisfacía
aquel apetito
añosantes,
satisfará el mismo hoi dia i continuará siendo
igual
durante la vida. Pero con esteapetito
nuevo,
artificial,
innecesario ipeligroso,
quelos hombres han creado con elusode licores alcohólicos,
no es lomismo;
porque la cantidadquele satisfacía desde años, no le satisfará el dia
de hoi. Este
grita
porsiempre:
«Dadme,
dad me», inunca tienelo suficiente. Heaquí
la ra zón porque la incautajuventud,
o el hombre sobrioquedesgraciadamente
adquirió
este apetito,
haido,
paso apaso con acrecentada velocidad,
hasta elsepulcro
del ebrio.Ningún
hombre en la tierra
puede
crear esteapetito,
sin quecorra el
riesgo
de morir ebrio. I aunqueel
padre
resistiera a talapetito, puede
arruinara sus
hijos,
i a loshijos
de sushijos,
hasta eltercer o cuarto
grado.
■«Ud.
producirá
un gran efecto en nuestropueblo»,
dijo
un hombre a otro que iba a pronunciar un discurso acerca de la
temperancia;
«porque nosotros acabamos de enterrar a unhombre que sematóasímismocon su
intempe
rancia. Era
hijo
deunrespetable
mecánico quetenia dos
hijos,
a los cuales llevabasiempre-consigo
en supropia ocupación,
siendojóvenes
aun. Acostumbraba a beber moderadamente
dos o tres veces al
dia,
i sushijos
hacían lomismo. Antes que estos hubiesen
cumplido
dieziocho añosdeedad,
ya ambos eran borrachos. Elmayorno
llegó
masquelos
aveintitrés,
i murió.El mas
joven
nopudo
vivirniaun hasta
aquella
edad,
sino1,querápidamente siguió
elmismo camino. El
padre
sobrevivió a sushijos
que fueron arruinados por su causa.»
Esa sentencia nos muestra la historia de
algunas
familias que una vez fueron bebedoresmoderados. «El
padre puede
mantenerse; perolos
hijos
sonperdidos.»
En muchos casos elpadre,
la madre i ambashijas,
asícomo los hijos,
son arruinados. Familias enteras yacenlítdo
alado
en elsepulcro
del
ebrio:familias
que en
tiempo
fueron tambiénrespetables,
iqueno tuvieron mas idea dehacerse ebrios que
la que tiene
cualquiera
familiaoindividuosque acostumbran ahora a beber licoresespirituosos
por moderadamente quelo
hagan;
pero no haiotra salvaciónquela abstinencia—
enterai per
petua
abstinencia—rtodo se
consigne.
Si unhombre
empieza
a beber de este«mofador»,
nosabe ni
puede
saberdonde terminará.En el
principio
deeste vicio estála violación de*una lei moral. Todo hombre estáobligado
para-con suDios,
él i sussemejantes
a estarsatisfechoscon
aquella
cantidad degoceanimal,
que
pueda
obtenerse por lapropia
satisfacciónde los
apetitos
naturales ipasiones
que Dios ha dado a cada viviente; pero él no tiene derecho
alguno
para codiciar mas. Si no obtienemas, toma de otras
sustancias,
oformaun nuevo
apetito,
el que,igual
aldeseo de pecar en elhombre que peca, tiende continuamente a
aumentar su
pecado;
perosiempre
violauna leimoral. El aparece estardescontento conla vo
luntad revelada de
Dios,
i ellenguaje
de suvicioes el
siguiente:
«Tú no loquieres,
Diosmió,
pero yo lohago.»
Elplacer
de tomarAlcohol es un
delito,
i porconsiguiente
no esmui
probable
que laganancia
beneficiealosvendedores deeselicor
espirituoso.
Hai otrarazón por
qué
los hombres que.beben Alcohol a
menudo,
continúan bebiéndoleiaumentando la cantidad hasta que mueren.
Mientras mas
participa
el hombre deplaceres
depravados
ocasionados por ese veneno, mas ■indiferente se muestraalos inocentes inatura
les que resultan de
aquella
satisfacción
peculiar
de losapetitos
ipasiones
deljénero
humano,
como por
ejemplo
de lacontemplación
de laobra de
Dios,
delejercicio
de las afeccionessociales,
i delcumplimiento
de
las varias obligaciones
dela vida.[Continuará,).
Donativos
para EL
ABSTINENTE
SANTIAGO
Señor, Teodoro Grauthier 1.00
» M. J. C
,
1.00
» José
Olegario
Cid-N.Imperial
$
1.00Total