P r o y e c t o d e g r a d o
J u a n P a b l o G a v i r i a B e d o y a A s e s o r
G a b r i e l S i l v a R u b i o
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o tengo intenciones de proyectar mis particularidades familiares, pero no puedo obviar que en ellas se encuentra el estímulo inicial para emprender un proceso en donde, a partir de la práctica artística, relaciono mis motivaciones con preocupaciones externas. El hogar trae consigo una predisposición positiva, sin embargo, la compresión de este espacio mental es más compleja de lo que parece. Sus cualidades están dictaminadas a partir de las relaciones que se viven dentro del lugar, y como toda relación, su comprensión debe tener en cuenta las dos caras de la moneda. Por esta razón, mi proyecto apunta a sugerir el hogar como un espacio dual en donde la solidez que emana la casa se ve lesio-nada por las connotaciones negativas que puede sugerir el habitar. “El problema” está enmarcado en mi hogar, mi casa, mis relaciones dentro del espacio habitado y sus consecuencias que han dejado como resulta-do mi formación. Durante el transcurso de este texto habrán enuncia-ciones de una molestia, una punzante incomodidad que sirve como sus-tento para la producción de relaciones en donde la materia y el concepto se ponen a prueba en busca de un discurso visual. He querido buscar un espacio en donde pueda problematizar mis sensaciones y conclusiones frente a un problema que nace en mi relación con mi familia. Un espa-cio que me sirva como catalizador de ideas y emoespa-ciones que han estado latentes durante mi vida y que en este momento, y como proceso de crecimiento en mis dinámicas de producción artística, son estímulos de gran importancia para elaborar un primer proyecto de creación.Mis relaciones intrafamiliares se han visto alteradas por una razón que no pretendo divulgar, una isura creada por factores externos de los que no quiero entrar en detalles, y basta con leer detenidamente el siguiente texto para hacerse una idea de las posibles razones que me impulsaron a iniciar todo este camino. Sin embargo, el dar detalles o no, sobre un problema sin nombre (por elección propia) no es lo importante ya que no pretendo autoseñalarnos. Es, sin duda, una dinámica que sugiere una generalidad y propone una serie de estímulos visuales que retratan sensaciones que han nacido de su interacción con ininidad de iltracio-nes (problemáticas sociales) dentro del ámbito íntimo que comprende la morada.
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a casa es un concepto complejo, difícil de deinir, y no me reiero a un signiicado universal, sino a una posición individual que parte de la experiencia personal. Preguntarnos sobre una deinición genérica de casa que condense las dinámicas especiicas de cada situación vuelve tan complejo el concepto como personas se les pregunte. Pienso que esto se debe a la dualidad intrínseca que existe en el término, una duali-dad deinida por el carácter de relación que propone el habitar.“La casa en la vida del hombre suplanta contingencias, multiplica sus consejos de continuidad. Sin ella el hombre sería un ser disperso. Lo sos-tiene a través de las tormentas del cielo y de las tormentas de la vida. Es cuerpo y alma. Es el primer mundo del ser humano antes de ser “lanzado
al mundo”…”1
No es solamente una deinición de espacio, no delimita con cuatro pa-redes una estructura arquitectónica, es por el contrario, una estructura de vida. Reúne bajo sus columnas la esencia misma del ser, el habitar, el comprenderse como ser tanto en si mismo como en relación a otros (Aunque una depende de la otra). Estas cualidades que brinda el espa-cio convierten el lugar en un territorio que da sustento a la vida misma y a su forma de desenvolverse dentro del contexto.
1. BACHELARD, Gaston. “La poética del espacio”. Fondo de cultura económica, Buenos Aires, Argentina. Primera edición. 2000. Pág. 30
8 9 El individuo descubre en el hogar deiniciones fundamentales que lo
acompañarán durante el transcurso de su vida. Tales como la familia, el amor, la intimidad, la esperanza. Encontrará en este espacio la sensa-ción de protecsensa-ción, de refugio, de aislamiento y descanso. Estructurará nociones positivas que impulsarán y harán mas fácil la vida en sociedad, siempre y cuando se conserve siempre el centro, la reclusión, el hogar como punto de ensimismamiento, la casa como guarida. Esta sensación de protección es primordial al momento de identiicar con propiedad un lugar-hogar. El contexto brinda diicultades ininitas que ponen en tela de juicio las estructuras adquiridas en el hogar y la forma en que este fortalece estas estructuras es por medio de su inminente reclusión al espacio individual. Funciona como una movilidad concéntrica, un círculo que tiene como centro el hogar y en donde los recorridos, por mas extensos que sean, siempre tendrán como inalidad la identiica-ción espacial de la casa; sea el punto de partida inicial o la identiicaidentiica-ción de un nuevo punto centro que adoptará las connotaciones de protección del inicial. Es sencillo, el hombre se dispone en el espacio y emprende la cotidianidad a partir de un eje, un núcleo que le permite aislarse de la abrupta vida social.
Las problemáticas a las que el sujeto se enfrenta son innumerables, la so-ciedad abunda en categorías excesivas de las cuales no pretendo generar juicios de valor, pero si hay que reconocer que aspirar a un espacio con implicaciones proteccionistas devela la agresividad del entorno al que nos disponemos diariamente. El hogar es un estado parcial que brinda conianza a quien lo habita, el hermetismo que sugiere este espacio da la sensación de estar lejos, y por ende, a salvo de las diicultades que brinda el exterior. Pero he aquí el punto de quiebre, el hermetismo del espacio no es en su totalidad una circunstancia positiva.
Como ya he explicado, la casa es un concepto que brinda en primera instancia una cantidad innumerable de términos positivos. Pero estos conceptos muestran sólo una cara de la dualidad a la que me refería pá-rrafos atrás. Lo engorroso del asunto esta en reconocer el espacio como una estructura compleja que además de propiciar valores en quien lo habita, es también el lugar idóneo para generar lesión.
“Además de ser una extensión de nuestro propio cuerpo entendido como casa, también es un intermedio espacial, entre el paisaje, la ciudad y, más ampliamente, el cosmos. Pero también es el punto de encuentro y reu-nión donde uno vive con los suyos, en cuyo centro nacen continuamente las generaciones y hace colmena el grupo familiar. Por cuanto, promueve un imaginario de identidad en el que el individuo y el grupo familiar se reconocen, por eso es un lugar defendido y amado. Pero la casa también alberga otras connotaciones, pues no sólo es un lugar que se habita como espacio físico, sino que también guarda en su interior todo el imaginario que el morar le concede. Así los sueños, los deseos, los afectos, forman parte de su signiicación, pero también los traumas de infancia, la escisión entre el ser y el hábitat, etc.”2
Son lesiones que muchas veces pasamos por alto, lesiones que creemos insigniicantes pero que crecen en nosotros lentamente. Son situaciones desapercibidas, o eso pensamos nosotros después de años de habernos obligado a retraerlas, a condenarlas al olvido y a esperar que ahí, en condición de ignoradas desaparezcan como si jamás hubieran ocurrido. Pero desafortunadamente no es así, esas lesiones van tomando fuerza bajo cuerda, van manifestándose de formas distintas y apoderándose de nuestra forma de reacción, de cómo opinamos, de cómo nos relaciona-mos, de cómo vivimos. Nuestra relación con el otro es una manifesta-ción inconsciente de lo que hemos vivido y por este mismo motivo, de lo que hemos querido olvidar. Y si todo esto es debido a las condiciones de relación que hemos tenido que afrontar, que mejor lugar que el ho-gar para condensar y formar al sujeto. El hermetismo al que me refe-ría anteriormente es un concepto peligroso; proporciona el aislamiento necesario para desprenderse por momentos de la agresión externa. Sin embargo las iltraciones dentro de este espacio son tan constantes que el término hermético se convierte en un adorno frágil y endeble.
Cuando las problemáticas logran adentrarse en el hogar, el carácter ce-rrado del espacio potencializa el problema, dilatándose como una pupi-la en penumbra. Al abarcar pupi-las dimensiones subjetivas que comprende la casa, la lesión empieza a asimilarse como parte de uno, y las manifes-taciones emocionales y sentimentales se vuelven normas de relación.
10 11 Las lesiones en deinitiva serán marcas que acompañaran al habitante
por el resto de su vida. Coyunturas emocionales que hacen referencia a un imaginario de hogar estructurado por situaciones que aunque diso-nantes entres ellas, se complementan con naturalidad. La dualidad de este espacio ha sido, es y será un axioma.
MATSUTANI *1937 Cercle 06-8-12
Vinyl reflief, Graphit Stift, Acryl, japanisches Papier auf Leinwand
Paris, 2006 162 x 130
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ay una fascinación por el círculo de la cual siempre he querido hablar. Un gusto que deine una intensión, un acercamiento y un proceder. Una entidad concéntrica que devela una relación turbia, que propone una posición y que describe un evento. Evidencia una relación con el espacio, una identidad con el hogar y al mismo tiempo protagoni-za una analogía visual que parte de mis experiencias personales.Es una representación de la casa, un símil del entorno, es una dualidad entre lo frágil y lo sólido. Es una situación, un lapso, un ente.
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Ulrich Rückriem: Kreise-Circles 1971
Esta estructura habla de relaciones, de objetos, situaciones complejas y otras comunes. De momentos indeseables y de pausas alentadoras. Es un “vaivén” de emociones que dejan en evidencia la íntima relación que existe entre el círculo y el hogar.
“No estoy seguro de cuánto tiempo llevamos sin vernos, ojalá nunca aparezca de nuevo (aunque es poco probable). Dos meses quizá?. Me sien-to tranquilo aunque con dudas. Sin embargo el ambiente es fresco y pasivo. El círculo está contraído, por ahora…”
Durante este proceso, hice analogías entre el círculo y los acontecimien-tos dentro de mi hogar. A veces veía momenacontecimien-tos pasivos que evidencia-ban el carácter familiar, agradable y cálido que uno espera encontrar-se al abrir la puerta. Momentos de risas prolongadas y conversaciones amenas. Pero en otros casos el ambiente se comportaba de forma agre-siva, discusiones, gritos y situaciones tensas por una u otra razón. Y a mi parecer, momentos mucho más pesados que sólo necesitaban de una puerta entre-abierta, de un silencio enloquecedor o simplemente de un presentimiento perturbador. Son circunstancias que ocurren, vienen y van, crecen y decrecen. Suelo compararlo con la midriasis. El término hace referencia a la reacción del músculo dilatador del iris frente a los cambios de luz, es decir el crecimiento o decrecimiento de la pupila a la luz o a la penumbra. Tan sencillo como eso, el circulo crece a medi-da que las situaciones se van poniendo mas tensas, invade el espacio al dilatarse y inalmente comprende toda la estructura del hogar que se ve lesionada con su expansión. De forma contraria, el círculo decrece y se contrae con la pasividad de las circunstancias, limitando su presencia a un carácter individual aún nocivo, pero más controlable.
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Neil Campbell boom boom 2004
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mpezaré por el centro. Las ideas han cambiado mucho desde mi pri-mera intención, aunque siempre he sabido lo importante que es el círculo en el proceso. Lo primero fue un dibujo, un círculo con carbon-cillo en un papel crema un poco arrugado, era a pulso. Luego diez de ellos estaban uno junto al otro en la pared, algunos en línea, otros com-pletamente negros, papeles de distintos colores y de diferentes tamaños. Iba creciendo como un virus.Luego todo empezó de nuevo, supongo que en algún momento entendí, debido a las recurrentes conversaciones sobre el tema, que de una u otra manera estaba hablando de una estructura con vida. El hogar empezó a ser comprendido como un lugar con memoria y mis intenciones, un poco ligadas al desasosiego que me produce mi situación, empezaron a recurrir a la agresión física de la habitación, como si me desquitara por algo, con alguien.
La igura concéntrica empieza aparecer de manera repetitiva, de formas distintas pero siempre circulares, a veces pienso que es un gesto de ex-pulsión, una forma de deshacerme de una presencia tan problemática en mi vida. Pero en otras ocasiones pienso en una fascinación que por más daño que haya hecho, es parte de mi, es una forma con la que me siento identiicado y en la que existe un aprecio existencial más que sen-timental.
Hay muchas similitudes con conceptos que ya he abordado durante el texto, posiblemente la idea de invasión sea una de las imágenes más fuertes que puede entrar en contacto con esta acción, y creo que de eso
se trata un poco, de cómo se empieza a crear una red de conceptos por medio de diferentes modos de operar o de abordar una situación-pro-blema, brindando el estímulo necesario para emprender un proyecto de creación. El círculo empieza a sufrir una mitosis que inalmente termina por acoger la habitación, se reproduce y cobija la arquitectura activán-dola por medio de su presencia.
“Así la redondez deja de ser una realidad geométrica para transformarse en un valor íntimo del ser.”3
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unque la dualidad está presente en la mayoría de mis decisiones dentro del proyecto, hay una que condensa todas mis intensiones acerca del potencial que tiene este término. La dualidad deja en manos de su observador la responsabilidad de asignarle una dirección, y en este caso pone en situación de quiebre a quien decide acercarse. Una ranura, un entre-abierto, es suiciente para generar la duda de si es o no parte de una serie de sucesos que se encuentran dentro del espacio. No es diciente, es esquiva, es desapercibida (como algunos de nuestros problemas), es silenciosa.“Tan negativo es como positivo aparenta, tan abierta está como cerrada resulta.”
Es importante dejar claro la intensión de que no toda la información esta al alcance del espectador, de que hay cosas que jamás saldrán y que siempre hay algo más allá que esta fuera de nuestra compresión. Lo oculto es un concepto atractivo, atrayente e intrigante, y es mucho más potente cuando la intención inicial no está al alcance nuestro.
De la ranura emana un disimulado aire que podría compararse con aliento, una corriente que insinúa la presencia de algo, de una persona, de un recuerdo, de un olvido o simplemente de una leve corriente de aire. Es una situación tan sutil pero tan fuerte, tan cargada de tanto pero tan muda, como con ganas de gritar lo que contiene, pero tan cohibi-da desde su creación que su máximo esfuerzo es un simple murmullo. De momentos pienso que funciona como un autorretrato, como si mi intención fuera verme un poco más dentro de todo el proceso. Puede ser cierto en alguna instancia que mis sensaciones se ven traducidas de esa forma. Veo en su naturalidad de creación una conexión íntima con mi integridad y sus complejidades. Veo una ranura que es tan positiva como negativa.
Harold Ancart The end of the beans 2013
MAGDALENA JETELOVÀ Iceland
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21 a disimulada presencia continúa invadiendo el espacio, un espacioque creemos seguro, un espacio sólido, coniable y ameno.
(…sonido de gota.)
Pensada desde un principio para aislar los problemas del exterior, la casa funciona como albergue de vidas. Sus habitantes ven en ella la esencia de la protección hecha materia, y confían en su impenetrable barrera que mantiene al margen las diicultades de la sociedad.
(…sonido de gota.)
Encontramos adentro espacios de intimidad, de diversión, de contem-plación, de aprendizaje. Momentos de reconocimiento, de discusión, de emoción y de descanso. Acciones de tránsito, de sedentarismo y de au-sencia. La cantidad de situaciones son innumerable y al mismo tiempo tan complejas como el sujeto mismo, y mientras todo esto ocurre en el desgate diario, un sonido en principio desapercibido aparece en algún lugar del hogar.
(…sonido de gota.)
“desperté con un silencio extraño, un ambiente tan pasivo que me per-turba. Entra en mi la desagradable sensación de que posiblemente creció, durante la noche, mientras nadie observaba, el círculo tomo ventaja de lo oscuro y se las ingenió para entrar. Ahora, de la angustia que me produce pensar verlo, caigo en ininita desdicha y empiezo a escuchar algo, un so-nido leve, consecuente con mis sensaciones, discreto, chillón, y cada vez con más intensidad…”
(…sonido de gota.)
Es este el hermetismo al que me refería, la frágil idea de protección in-condicional que brinda la casa. Es sin duda un espacio resistente a las adversidades constantes a las que podríamos estar expuestos, pero tam-bién es cierto que como todo, es proclive a una caída. Su carácter lacra-do, cerralacra-do, es una navaja. La iltración de un pequeño problema puede derivar por medio del gota a gota una inundación que potencializa su presencia. Lo que parece tolerable en el mundo externo, puede conver-tirse en una experiencia traumática que nos acompañara siempre.
(…sonido de gota.)
Agnieszka Kurant Political Weather William Anastasi
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omo si tuviera memoria táctil, el objeto evoca una intensión, un recuerdo en su utilidad, en su presencia pasiva. Es espectador y re-ceptor de situaciones, de encuentros furtivos o de extensos acercamien-tos. Ambienta pero también participa, enuncia cualidades especiicas y señala aspectos indispensables de las relaciones que allí suceden. En este caso, el objeto es literalmente el cimiento de la estructura, el piso, la planta. Es la apropiación de quien sostiene el habitar, un objeto que no puede estar mas cargado de experiencias, de transito, de memo-ria. Pero no se presenta con naturalidad, es alzado en brazos y puesto en su plano contrario, es ahora una presencia vertical que sugiere una actitud distinta, pictórica, suprematista, abstracta. Es un retrato del ho-gar, su forma física, su presencia vista desde una posición omnipresente, cenital, aislada. De negro, como si estuviera de luto, cargada de tensión, de secretos; enferma pero sin saber de qué.“Pensémoslo como enfermedad, un malestar incesante, un disgusto per-manente, una incomodidad que obstaculiza cualquier iniciativa. Es un peso, y no físico, existencial. Un peso que desgasta, agota, fatiga; su presen-cia es inadvertida y suele hacer aparición en momentos aleatorios. Es sin duda una carga que atormenta. Es Atlas cargando al mundo, un peso que pesa por ser secreto, íntimo. Es hablar de lo que no se quiere hablar, buscar la manera de dejar claro que no está en mis planes hacerlo consiente de algo que no le incumbe. Lo hago por elección, es mas un exorcismo y un afán por sentirme mas ligero.”
RICHARD SERRA Traces number 52 2008
Los conceptos, como lo he mostrado en el transcurso del texto, derivan de una carga personal. El peso es una manifestación coherente al con-texto, y en este caso, un potencial que brinda una sensatez intuitiva para la elección de su forma física. El plano negro es una reacción a lo vivido, un esquema del hogar y su carga, de lo contaminada que se encuentra la estructura, de su delicadez, su enfermedad. De lo invasivo que puede ser una presencia indeseable, de lo degenerativo que representa. Es el olvido siendo reaccionario, impidiendo su reclusión y despido. Es el ol-vido haciendo presencia, volviéndose recuerdo de nuevo, queriendo ser situación como en el momento de su creación.
26 27 Todos los actores dispuestos conversan entre sí, dialoga con el espacio,
interacciona con lo presente e incluye al observador dentro del juego de relaciones. “El espectador tiene que esforzarse para constituir las inte-rrelaciones de los objetos y llenar las indeterminaciones, que resultan de un arreglo inusual. La estructura hermética del sistema, con respecto a su entorno, es revelada como una estrategia intencional para forzar al espec-tador a participar activamente, a reaccionar, a usar su imaginación para constituir la relación de elementos como una imagen estética.”4
Es un discurso de varias voces, una conversación en donde mi terque-dad me impide hablar libremente, pero al mismo tiempo disfruto del impedimento y armo un juego de relaciones para no sólo hacer con-siente al sujeto, sino también involucrarlo y activarlo. Porque como yo, el también es parte de un hogar.
4. DIETER HUBER, Hans. “la obra de arte como sistema y su experiencia estética”. Traducción del ingles al español por Andrés Matute. Pág. 5
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as relaciones inalmente se ven expresadas, una acción que corre-sponde a lo cotidiano, a lo familiar, integra, socializa y congrega. Es una plataforma de conversación, de intimidad grupal y desahogo. Una dinámica circunscrita, ovoide, donde las individualidades intercambi-an, comparten, discuten, celebran. Es un espacio con carga, un lugar de ejercicio jerárquico, una imagen del funcionamiento interno de sus tensiones, sus fuertes y sus isuras.28 29
“empieza a dilatarse un pequeño punto del tamaño de un grano de arena, arena negra y profunda. Un punto que no se comprende con limites, un grano que no conoce condiciones, tope, techo. Crece, y en la mirada parece perderse su dimensión, su escala es ahora un potencial, y su oscuridad es tan profunda que pareciera estar presente la nada. El espacio se ve inun-dado, apoderado, transmite negación, pesimismo y negatividad, invadido de miedos, traumas, conlictos… de pronto todo empieza a mermar. Cor-to, un pequeño instante que ahora vuelve a su punto de inicio. Del susCor-to, mis ojos se habían cerrado cuando el círculo lo invadía todo, pero ahora que su presencia se retrae, abro mi ojos con lentitud y desconianza. Sen-tado en el comedor, paralizado pero tranquilo, todo es ahora una imagen distinta, pasiva, aparentemente igual pero sospechosamente incinerada.”
He visto en esta dinámica una relación circular acorde con mi discurso, una acción de disposición con el otro que habla de la intimidad, la con-versación y las eventualidades de la vida que ocurren en la cotidianidad familiar. Es el centro de integración, marca comportamientos y dispone horarios. Es un espacio de jerarquías y iguras que responden a estímu-los de convivencia. Al identiicar la importancia de este lugar-objeto, comprendo su papel dentro de las ocurrencias que he dispuesto en rela-ción. Es este quien representa la imagen de hogar, su funcionamiento, su carga cultural, sus dinámicas entre habitantes y su coyuntura que hace eco y sirve de hilo conductor con el resto de las piezas. Es una presencia simbólica que habla de casa, de hábitat. Es imagen que transporta, pro-yecta e incita a un laso directo.