• No se han encontrado resultados

Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe"

Copied!
5
0
0

Texto completo

(1)

Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe www.virgendeguadalupe.org.mx

Versión estenográfica de la

Homilía pronunciada porS. E. Mons. Jesús José Herrera Quiñonez, Obispo de Nuevo Casas Grandes, en la peregrinación de dicha Diócesis a la Basílica de Guadalupe.

18 de julio de 2015 Muy queridos hermanos peregrinos venidos de muchas partes de nuestro México y quizá incluso venidos también de otros países para visitar a la Santísima Virgen de Guadalupe, nuestra Morenita del Tepeyac. Sean todos bienvenidos.

Queridos hermanos peregrinos de la Diócesis de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua. Queridos hermanos sacerdotes y seminaristas, nuevamente nos encontramos reunidos ante la imagen de nuestra Morenita del Tepeyac, la Santísima Virgen María de Guadalupe.

Hemos venido de lejos, casi un poquito más de 1,500 kilómetros para encontrarnos y con el deseo de poner en sus manos amorosas de madre, todo lo que hay en nuestros corazones. Cada uno de nosotros traemos muchas cosas para poner en las manos de María.

Para mí como obispo de esta querida Diócesis y sin duda para toda nuestra Iglesia particular, esta peregrinación tiene un sentido muy especial porque hemos venido a ofrecerle nuestra gratitud a Jesús, nuestro Señor y Dios, por manos de María de Guadalupe, por dos acontecimientos eclesiales muy importantes para nosotros.

El primero es la celebración del XV aniversario de erección de nuestra Iglesia particular como Diócesis. El 5 de julio pasado celebró la Diócesis de Nuevo Casas Grandes XV años y eso es motivo de alegría para nosotros como Iglesia particular.

Fue en el año 2000, año del jubileo cuando el Papa, ahora San Juan Pablo II, daba ese gran regalo a nuestra Iglesia y ya han pasado 15 años en donde, pueblo de Dios, laicos comprometidos, religiosas, religiosos, sacerdotes, obispos, hemos trabajado arduamente por construir este sueño de ser una iglesia diocesana.

Y recordamos de una manera especial y con mucho cariño encomendamos al Señor al primer Obispo de esta Diócesis, de allá del noroeste de Chihuahua, don Hilario Chávez Joya que en paz descanse, incansable pastor que supo ser

(2)

fiel y llevar de la mano a un pueblo particular para alcanzar este sueño que él tenía y que toda una Iglesia compartía con él de que fuera Diócesis.

Ya después, una vez elegida la Diócesis llegó un segundo obispo, don Gerardo de Jesús Rojas, segundo obispo de la diócesis, ahora Obispo de Tabasco, para fortalecer a los sacerdotes, al clero, a los laicos, la acción pastoral y en esta última etapa, desde hace tres años y medio, me ha tocado a mí acompañar esta querida Diócesis y buscar caminos de comunión, caminos que fortalezcan la acción pastoral, caminos que fortalezcan la estructura, que nos lleven a acrecentar y fortalecer nuestra identidad de pueblo de Dios, Iglesia Diocesana que camina hacia el Padre.

Por eso es un acontecimiento que hoy venimos a poner delante de María para que ella nos ayude a darle gracias a Dios por este regalo que nos ha hecho. El segundo gran acontecimiento de nuestra Diócesis es el nacimiento y la publicación de nuestro tercer Plan Diocesano de Pastoral que es expresión del gran deseo que tenemos todos como Iglesia particular de caminar juntos en comunión, de caminar juntos en participación al servicio del Evangelio en una misión permanente, como el Papa Francisco nos pide, ser una Iglesia en salida para que Jesucristo llegue a todos, de manera especial a los más alejados. Y hoy que venimos a reunirnos con María en su casa, queremos decirle que queremos ser como ella, que queremos ser como María. ¿Quién es María? María, hemos escuchado en la Palabra de Dios, es la portadora de Cristo. Ella tiene una misión y es darnos a Jesús, como lo hizo con su prima Isabel cuando fue a visitarla.

Esa es la misión de María cuando hace casi 500 años se apareció aquí en estos lugares. ¿Cuál era su misión? Traernos a Jesús, darnos a Jesús y ésta es nuestra misión también, como Iglesia, como cristianos, como bautizados, como laicos comprometidos, como sacerdotes, como Obispos, nuestra misión es llevar a todos a Jesús, ser portadores de Jesús.

María conduce a Jesús. María es aquella que nos dice: hagan lo que Él les diga. María es aquella que nos enseña el camino para llegar a Jesús, el camino de la sencillez, el camino de la obediencia, el camino de la disposición, el camino de la apertura. María es aquella que irradia a Jesús en su propia vida. Incluso antes de concebirlo, María ya irradia en su propia vida, en sus gestos, en sus palabras, en sus actitudes a ese Jesús que va a venir a encarnarse en su vientre.

Por eso lo primero que le decimos hoy a María es que queremos ser como ella. María, queremos ser como tú eres, María, queremos ser como tú fuiste, queremos ser como tú sigues siendo en medio de nuestra Iglesia, de nuestra comunidad, de nuestras comunidades, queremos ser portadores de Jesús, queremos conducir a los demás a Jesús, queremos irradiar en nuestras vidas a Cristo.

(3)

Por eso, llegar hoy ante nuestra Madre de Guadalupe, es saber poner los ojos en esos sus ojos misericordiosos. No hay como pasar ante la imagen de nuestra Madre, no hay como fijar nuestros ojos en los ojos de María nuestra Madre para encontrar en ellos esos ojos de misericordia, esos ojos misericordiosos, el Papa Francisco, en esa carta tan hermosa que nos ha enviado para el Año de la Misericordia nos ha invitado a contemplar a María, a encontrar en María también esa actitud misericordiosa para con nosotros sus hijos.

Llegar hoy ante la imagen de Guadalupe es poner nuestra vida en el hueco de sus manos juntas. Vemos a María con sus manos juntas, pero ahuecadas, ahí en medio hay un huequito para cada uno de nosotros. Al venir hasta su casa cada uno de nosotros pongamos nuestra vida ahí en ese lugar tan especial. Estar en manos de María, venir, llegar hoy ante nuestra Madre de Guadalupe es saber profundizar también en el vientre, en el bendito vientre, ese bendito vientre que ha acogido a Jesús y en donde nosotros estamos también invitados a penetrar, a entrar, para ser sus hijos, para tener esa experiencia de ser sus hijos como lo fue Jesús. Pero para eso necesitamos vivir esa experiencia que Jesús vivió también.

¡Qué bonito es experimentar este sentimiento de estar en el vientre de María, de formarnos en el vientre de María, de crecer en el vientre de María donde sin duda alguna sanaremos tantas heridas, tantas experiencias duras y difíciles de nuestra propia vida.

Llegar hoy a la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe es dejarse evangelizar, dejarse evangelizar, con esa nueva evangelización que nos pide el Papa Francisco y la Iglesia, saberse dejar evangelizar por la Madre de Dios en quien vivimos. A eso vino María de Guadalupe a nuestras tierras, a eso vino María de Guadalupe a nuestra patria, a nuestro continente latinoamericano, a evangelizar. ¿Qué es evangelizar? Es darnos a Jesús, es encontrarnos con Jesús.

Llegar hoy ante nuestra Madre de Guadalupe es sumergirnos en ese mar de estrellas que María irradia, ese mar de estrellas que tiene su manto y que ese mar de estrellas, son estrellas de paz, de amor, de servicio, de verdad, de perdón, de paz, de gozo.

Es entrar en ese mar de estrellas que María nos ofrece y nos entrega. Llegar hoy a nuestra Madre de Guadalupe es encontrarnos con la luz, porque ella irradia la luz y por eso necesitamos abrir nuestro corazón a esa luz, esa luz que es Cristo, esa luz que viene a transformar nuestra vida y a impulsarnos para ser cada día mejores.

(4)

Ponerse junto al cuadro de la Virgen y mirarla a los ojos para mirarla como madre, mirarla como mujer de fe, mirarla como la primera evangelizadora que nos invita a estar muy cerca de Jesús.

Quien dice tener fe, quien dice tener a María como madre debe de imitarla y a eso estamos llamados como Iglesia de México, como Iglesia particular de Nuevo Casas Grandes, en cada una de nuestras familias.

Estamos llamados a llevarla a quien no la tiene, estamos llamados a llevarla a quien no se ha encontrado con ella, estamos llamados a llevarla a quien se le está apagando la fe, a aquel que se ha quedado en el camino, porque sabemos que llevar a María es llevar a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida. Quien tiene fe debe hacer como María cuando visita a su prima Isabel como lo escuchamos en el Evangelio, que hace saltar de gozo al niño Juan, porque María es portadora de Jesús y quien se encuentra con Jesús vive la alegría, vive la paz.

Por eso como Iglesia queremos ser una Iglesia con identidad con sentido de pertenencia, una Iglesia en misión permanente; una Iglesia comprometida con todos, una Iglesia que debe entrar en esa experiencia de conversión para que el Señor siga siendo nuestra luz que ilumine nuestras conciencias y sea el centro de nuestra vida eclesial.

Por eso hoy digámosle en esta tarde: María, déjame llamarte abogada nuestra, abogada pronta a solucionar nuestros conflictos, nuestros problemas y enredos, nuestros fracasos y contigo abogada nuestra, en tus manos de madre todo es posible. Por eso te decimos en esta tarde que vuelvas a nosotros esos tus ojos misericordiosos, necesitamos tu mirada de paz y bien, tus ojos de bondad y ternura, tus ojos de acogida, tus ojos que miran profundo, que leen el corazón, que llegan al fondo del alma.

Sí, contamos contigo Señora Nuestra, contamos contigo cada uno de los que estamos hoy aquí para que nos acompañes en este camino y que también como Iglesia particular de Nuevo Casas Grandes, en este camino duro pero que lleva a la vida, camino que supone cargar con la cruz, camino que es cuesta arriba, nos sintamos fortalecidos en nuestro cansancio y alentados por tu amor de madre y te pedimos al final: ¡Muéstranos a Jesús que es fruto bendito de tu vientre! Te lo pedimos a ti que eres clemente, piadosa y de buen corazón.

Que cada uno de los que hemos venido esta tarde a encontrarnos con María, nos vayamos ensanchados en nuestro corazón por habernos encontrado con nuestra Madre amorosa, misericordiosa que nos da su paz, nos bendice, pero sobre todo, nos lleva a Jesús.

Eso es lo que le pedimos. Que así sea.

(5)

Referencias

Documento similar

Nuestros hermanos sacerdotes, que ya han partido a la Casa del Padre, fueron elegidos por Cristo, para hacer las veces de Cristo Maestro, Sacerdote y Pastor, y

maternal ha manifestado un amor desbordante hacia nosotros, y ha asumido la historia de nuestra Iglesia particular de Toluca, identificándose con sus hijos de

Al igual que en las capillas europeas, los músicos de la Basílica, especialmente el organista y el maestro de Capilla, estaban obligados, además de a enseñar a los infantes, a

En esta XXV JORNADA POR LA VIDA CONSAGRADA, agradecemos a Dios por este signo palpable y visible de la vida religiosa, y pedimos que nuestra Madre Santísima de

Una alusión muy especial este año 2017, que como Iglesia diocesana queremos, buscamos, pretendemos, luchamos porque nuestros jóvenes, nuestras generaciones jóvenes,

Requisitos: haber cubierto el 70% de créditos o más de la carre- ra y copia del carnet del IMSS.. Informes: