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EDICI ÓN DE LETRA GRANDE

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34567

N OVI E M B R E D E 2 0 2 0 EDICI ´

ON DE LETRA GRANDE

ART´

I CULOS QUE SE ESTUD IAR ´ AN

(2)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

45

C ´

omo ayudar a otros a obedecer lo que

Cristo mand ´ o

“Vayan y hagan disc´

ıpulos [...]. Ens ´ e ˜

nenles a obedecer todo lo que yo les he mandado” (MAT. 28:19, 20).

CANCI ´

ON 89 Jehov´

a bendice al que escucha y obedece

AVANCE Jes ´

us les dijo a sus seguidores que hicieran disc´

ıpulos y que les ense ˜

naran a obedecer todo lo que ´

el les hab´ ıa mandado. En este art´

ıculo veremos c ´

omo hacer lo que dijo Jes ´

us. La informaci ´

on se basa en parte en un art´ ıcu- lo que se public ´

o en La Atalaya del 1 de julio de 2004, p ´

aginas 14 a 19.

(3)

DESPU ´

ES de resucitar, Jesus se les apareci´ o a sus´ discıpulos, que estaban reunidos en Galilea. Ten´ ıa´ algo importante que decirles. ¿Que era? Podemos´ leerlo en Mateo 28:18-20 (lealo).´

2 Todos los que servimos a Dios hoy dıa tambi´ en´ tenemos que seguir el mandato de Jesus de hacer´ discıpulos. Por eso, analicemos tres preguntas rela-´ cionadas con esta labor que Jesus nos ha encarga-´ do. En primer lugar, ¿que debemos hacer adem´ as de´ ensenarles a los nuevos disc˜ ıpulos las normas de´ Dios? En segundo lugar, ¿como puede toda la con-´ gregacion ayudar a los estudiantes de la Biblia a´ progresar en sentido espiritual? Y, en tercer lugar,

¿como podemos ayudar a los hermanos inactivos a´ participar de nuevo en la obra de hacer discıpulos?´

ENSE ˜ N ´

EMOSLES A OBEDECER LO QUE CRISTO MAND ´

O

3 Jesus dej´ o claro que debemos ense´ narle a la˜ gente lo que el mand´ o. Ahora bien, es importante´ no pasar por alto que Jesus no se limit´ o a decir:´

“Ense´ nenles todo lo que yo les he mandado”. M˜ as´ bien, el dijo: “Ens´ e´ ˜

nenles a obedecer todo lo que

1. ¿Qu´

e mand ´ o Jes ´

us en Mateo 28:18-20?

2. ¿Que preguntas vamos a analizar?´ 3. ¿Qu´

e detalle incluye el mandato que dio Jes ´ us?

(4)

yo les he mandado”. Si queremos cumplir con ese detalle, tenemos que ensenarle a nuestro estudian-˜ te que hacer pero tambi´ en c´ omo hacerlo. ¿Por qu´ e?´

4 ¿Como podemos ense´ nar a alguien a obedecer lo˜ que Cristo mando? Veamos el siguiente ejemplo.´

¿Que hace un instructor en una escuela de conduc-´ cion para ense´ nar a sus alumnos a obedecer las nor-˜ mas de transito? Puede que primero se las ense´ ne˜ por medio de clases teoricas. Pero, si quiere que´ aprendan a obedecerlas, tiene que hacer algo mas.´ Debe acompanarlos en sus clases pr˜ acticas para´ ayudarlos a aplicar en la carretera lo que han apren- dido. ¿Cual es la lecci´ on?´

5 Cuando le damos clases de la Biblia a una perso- na, le ensenamos lo que Dios espera que hagamos.˜ Pero no basta con eso. Debemos ensenarle a po-˜ ner en practica en su vida diaria lo que aprende´ (lea Juan 14:15; 1 Juan 2:3). Con nuestro ejemplo podemos mostrarle como aplicar los principios b´ ı-´ blicos en la escuela, en el trabajo o al escoger en- tretenimiento. Tambien podemos contarle alguna´

4. Explique con un ejemplo como podemos ense´ nar a alguien a˜ obedecer lo que Cristo mando.´

5. a) Seg´

un Juan 14:15 y 1 Juan 2:3, ¿qu´

e debemos ense ˜

nar al es- tudiante a hacer? b) D´

e algunos ejemplos de c´

omo podemos ha- cerlo.

(5)

experiencia personal que demuestre como los con-´ sejos de la Biblia nos protegieron o nos ayudaron a tomar una buena decision. Y, cuando oremos con el´ estudiante, podemos pedirle a Jehova que su esp´ ıri-´ tu santo lo guıe (Juan 16:13).´

6 ¿Que m´ as debemos hacer para ense´ nar a otros a˜ obedecer los mandatos de Jesus? Tenemos que ayu-´ dar al estudiante para que llegue a tener el deseo de hacer discıpulos. Algunos estudiantes se echan a´ temblar con solo pensar en participar en la predica- cion. Por eso, tenemos que ayudarlos con paciencia´ a entender mejor las verdades de la Biblia para que lleguen a tener una fe fuerte, y ası su coraz´ on los im-´ pulse a predicar. ¿Que podemos hacer para ayudar-´ los a tener el deseo de hablar de las buenas noticias?

7 Tal vez podemos hacerle al estudiante preguntas como estas: “¿Como dir´ ıa usted que ha mejorado su´ vida desde que acepto el mensaje del Reino? ¿Cree´ que otras personas necesitan escucharlo? ¿Que pue-´ de hacer por ellas?” (Prov. 3:27; Mat. 9:37, 38).

Ensen˜ emosle los tratados del kit de ense´ nanza y˜ preguntemosle cu´ ales cree que les gustar´ ıan a sus´

6. ¿Qu´ e m ´

as debemos hacer para ense ˜

nar a otros a obedecer los mandatos de Jes ´

us?

7. ¿Como podemos ayudar al estudiante a tener el deseo de predi-´ car las buenas noticias?

(6)

familiares, amigos o companeros de trabajo. D˜ e-´ mosle unos cuantos de los que elija y practiquemos con el para que aprenda c´ omo ofrecerlos de mane-´ ra amable. Y, por supuesto, cuando llegue a ser pu- blicador no bautizado, sigamos a su lado para guiar- lo (Ecl. 4:9, 10; Luc. 6:40).

EL PAPEL DE LA CONGREGACI ´ ON EN EL PROGRESO DE LOS ESTUDIANTES

8 Recordemos que Jesus nos dijo que les ense´ ne-˜ mos a otros a obedecer todo lo que el mand´ o. Sin´ duda, esto incluye los dos mandamientos mas im-´ portantes, que son amar a Dios y amar al proji-´ mo (Mat. 22:37-39). Si ensenamos al estudiante˜ a obedecerlos, lo estaremos ayudando a predicar.

Es comprensible que a algunos estudiantes les de´ miedo pensar en salir a predicar, pero podemos ase- gurarles que Jehova los ayudar´ a a ir venciendo´ poco a poco su temor a la gente (Sal. 18:1-3; Prov.

29:25). Este artıculo contiene un recuadro que ex-´ plica como ayudar al estudiante a amar m´ as a Dios.´ Ahora bien, toda la congregacion puede ayudar a´ los nuevos a mostrar mas amor. Veamos c´ omo.´

8. ¿Por qu ´

e es importante que la persona llegue a sentir un profun- do amor a Dios y al pr´

ojimo? (Vea tambi´

en el recuadro “C ´

omo ayu- dar al estudiante a amar m´

as a Dios”).

(7)

9 Volvamos al ejemplo de la persona que esta´ aprendiendo a manejar un automovil. Mientras va´ conduciendo por la carretera, no solo aprende de lo que le dice su instructor, que va a su lado, sino tam- bien de lo que ve hacer a otros buenos conductores.´ Por ejemplo, puede que el instructor le pida que se fije en un vehıculo que amablemente permite que´ otro se incorpore al trafico antes que´ el. O tal vez´ destaque como alguien baja las luces para no des-´ lumbrar a quienes vienen en sentido contrario. Con esos ejemplos, el alumno aprende lecciones muy va- liosas.

10 De manera parecida, el estudiante que empieza a viajar por el camino que lleva a la vida no solo aprende de su maestro, sino tambien de los buenos´ ejemplos de otros siervos de Jehova. Por eso es tan´ importante para el progreso espiritual de la perso- na que asista a las reuniones cristianas. Lo que es- cuche en ellas aumentara su conocimiento, fortale-´ cera su fe y lo ayudar´ a a querer m´ as a Dios (Hech.´ 15:30-32). Y no solo eso, allı su maestro puede pre-´ sentarle a hermanos y hermanas con quienes tal vez tenga muchas cosas en comun. ¿Qu´ e ejemplos´ de amor cristiano puede ver el estudiante en la

9. ¿De que maneras aprende una persona a manejar un autom´ ovil?´ 10. ¿Qu´

e ayudar´

a al estudiante a progresar en sentido espiritual?

(8)

ANIM ´

ANDOLO A LEER

Anim´

emoslo a leer la Biblia aunque sea so- lamente unos minutos al d´

ıa. D ´

emosle un ejemplar de un programa de lectura de la Bi- blia (vea el programa de lectura de la Biblia que se puede imprimir y est ´

a disponible en jw.org. Vaya a ENSE ˜

NANZAS B´

IBLICAS ˛ AYUDAS PARA ESTUDIAR LA BIBLIA). Pode- mos sugerirle que vea los videos de intro- ducci ´

on de los libros de la Biblia e indicarle c ´

omo encontrarlos en nuestra p ´

agina web.

AYUD ´

ANDOLO A MEDITAR

Ayud´

emoslo a meditar en lo que lee en la Bi- blia. Vayamos a la “Introducci ´

on a la Palabra de Dios”, que est ´

a al comienzo de la Traduc- ci ´on del Nuevo Mundo, y mostr ´

emosle la pregunta n ´

umero 20, “¿C´

omo aprovechar al m ´

aximo la lectura de la Biblia?”. Expliqu ´ e-

C ´

OMO AYUDAR AL ESTUDIANTE A AMAR M ´

AS A DIOS

(9)

mosle que las cuatro preguntas que en- contrar´

a all´

ı sirven de gu´

ıa para meditar.

Para mostrarle c ´

omo hacerlo, leamos juntos un pasaje y luego respondamos las cuatro preguntas. Con este m ´

etodo, el estudiante podr´

a encontrar perlas es- pirituales por s´

ı mismo, lo que lo ayuda- r´

a a disfrutar m´

as estudiando y lo acer- car´

a a Jehov´ a.

ENSE ˜ N ´

ANDOLE A ORAR

Ense ˜ n´

emosle a orar a Jehov´

a y ayud´ e- moslo a entender de qu´

e puede hablar en sus oraciones. Usemos textos como Salmo 25:4, 5 y 1 Juan 5:14, 15 para mostrarle por qu ´

e es tan importante que dirija sus oraciones a Jehov´

a. Seamos espec´

ıficos en las oraciones que hace- mos al empezar y acabar las clases b´

ı- blicas. Demostremos con nuestras pala- bras que nos interesamos de verdad por el estudiante. Si nuestras oraciones son sinceras y reflejan nuestro amor por Jehov´

a, el estudiante se sentir ´

a motiva- do a hacer lo mismo. Esas oraciones lo ayudar´

an a cultivar el deseo de obede- cer a Jehov´

a y de hacer lo que Cristo mand ´

o.

(10)

congregacion? Veamos algunos casos que pudieran´ darse.

11 Una estudiante que es madre soltera se fija en una hermana que esta en una situaci´ on parecida.´ Le conmueve ver el esfuerzo tan grande que hace la hermana por venir al Salon del Reino con sus ni´ nos.˜ Otro estudiante, que esta intentando dejar de fu-´ mar, conoce a un publicador que paso por una lu-´ cha similar. El hermano le cuenta que su amor a Jehova lo motiv´ o a obedecer los principios b´ ıblicos´ y vencer ese vicio (2 Cor. 7:1; Filip. 4:13). Despues´ de contarle su historia y asegurarle que el tambi´ en´ puede lograrlo, el estudiante se siente muy anima- do. Por ultimo, una joven que est´ a estudiando la Bi-´ blia se fija en una hermana de su edad a la que se ve muy feliz siendo Testigo. Esto hace que la estudian- te quiera saber por que la hermana siempre est´ a ale-´ gre.

12 Cuando el estudiante llega a conocer a varios hermanos fieles, puede ver en ellos lo que significa obedecer el mandato de Cristo de amar a Dios y al projimo (Juan 13:35; 1 Tim. 4:12). Es m´ as, como di-´

11. ¿Qu´

e casos pudieran darse en la congregaci ´

on, y qu´

e efecto pueden tener en los estudiantes?

12. ¿Por que decimos que todos podemos aportar nuestro granito´ de arena al progreso de los estudiantes?

(11)

jimos antes, el estudiante puede beneficiarse del ejemplo de hermanos que estan en una situaci´ on pa-´ recida a la suya. Ası se da cuenta de que es posible´ hacer los cambios necesarios para llegar a ser discı-´ pulo de Cristo (Deut. 30:11). Como vemos, todos en la congregacion pueden aportar su granito de are-´ na al progreso espiritual de los estudiantes de la Bi- blia (Mat. 5:16). Cada uno debe preguntarse: “¿Que´ estoy haciendo para animar a los estudiantes de la Biblia que vienen a las reuniones?”.

AYUDEMOS A LOS INACTIVOS A VOLVER A PREDICAR

13 Queremos ayudar a los hermanos inactivos a volver a participar en la labor de hacer discıpulos´ que nos encargo Cristo. Para ver c´ omo hacerlo, re-´ cordemos como trato Jes´ us a sus ap´ ostoles cuando´ estaban desanimados.

14 Hacia el final del ministerio de Jesus en la´ Tierra, cuando su muerte era inminente, los apos-´ toles lo abandonaron y huyeron (Mar. 14:50; Juan 16:32). ¿Como los trat´ o Jes´ us en esos momentos de´ desanimo? Fij´ emonos en algo que hizo poco des-´ pues de resucitar. Envi´ o a unas disc´ ıpulas a avisar a´

13, 14. ¿Como trat´ o Jes´ us a sus ap´ ostoles cuando estaban desa-´ nimados?

(12)

los apostoles de que hab´ ıa resucitado. Les dijo:´

“No tengan miedo. Vayan, avisen a mis hermanos”

(Mat. 28:10a). Aunque lo habıan abandonado, note-´ mos que Jesus no los rechaz´ o, sino que sigui´ o lla-´ mandolos “mis hermanos”. Jes´ us imit´ o a Jehov´ a´ siendo compasivo y estando dispuesto a perdonar (2 Rey. 13:23).

15 Nosotros tambien nos preocupamos mucho por´ quienes han dejado de predicar. Siguen siendo nues- tros hermanos, y los amamos. No olvidamos todo lo que hicieron por Jehova en el pasado, algunos inclu-´ so durante decadas (Heb. 6:10). Los extra´ namos˜ muchısimo (Luc. 15:4-7). ¿De qu´ e maneras pode-´ mos imitar a Jesus y demostrarles nuestro inte-´ res?´

16 Invit ´andolos con cari ˜no a las reuniones. Una de las cosas que Jesus hizo cuando sus ap´ ostoles esta-´ ban desanimados fue invitarlos a reunirse (Mat.

28:10b; 1 Cor. 15:6). Hoy nosotros tambien pode-´ mos invitar a los inactivos a asistir a las reuniones de congregacion. Claro est´ a, sabemos que tal vez´ sea necesario decırselo varias veces antes de que´ acepten. Seguro que Jesus se alegr´ o much´ ısimo´

15. ¿Que sentimos por quienes han dejado de predicar?´ 16. ¿Cu´

al es una manera de demostrarles a nuestros hermanos inactivos que nos interesamos por ellos?

(13)

cuando sus discıpulos aceptaron su invitaci´ on, y no-´ sotros podemos sentir la misma alegrıa (Mat. 28:16;´ compare con Lucas 15:6).

17 Recibi ´endolos con los brazos abiertos. Al encon- trarse con sus discıpulos, Jes´ us se les acerc´ o y ha-´ blo con ellos para hacer que se sintieran bienve-´ nidos (Mat. 28:18). Y nosotros, ¿que haremos si´ vemos entrar a un inactivo en el Salon del Reino?´ Debemos acercarnos y darle una afectuosa bienve- nida. Al principio tal vez nos preocupe no saber que´ decir, pero a lo mejor baste con decirle —sin hacer- lo sentir incomodo— que nos alegramos mucho de´ verlo.

18 D ´andoles ´animo y confianza. Los discıpulos de´ Jesus deb´ ıan de sentirse abrumados ante la idea de´ predicar a toda la Tierra. Jesus los tranquiliz´ o di-´ ciendoles: “Estar´ e con ustedes todos los d´ ıas” (Mat.´ 28:20). Y dio resultado, porque poco despues esta-´ ban “ensenando y declarando las buenas noticias”˜ sin parar (Hech. 5:42). Los publicadores inactivos tambien necesitan´ animo y confianza. Puede que se´ sientan muy agobiados al pensar en volver a sa- lir a predicar. Podemos tranquilizarlos diciendoles´ que no tendran que predicar solos y ofreci´ endonos´

17. ¿Qu´

e debemos hacer si un inactivo viene a una reuni ´ on?

18. ¿C ´

omo podemos darles ´

animo y confianza a los inactivos?

(14)

a salir con ellos cuando esten listos. De seguro agra-´ deceran nuestro apoyo. Si los vemos y los tratamos´ como hermanos, nuestra congregacion tal vez dis-´ frute de la alegrıa de verlos reactivarse.´

COMPLETEMOS LA OBRA QUE JES ´

US NOS ENCARG ´ O

19 ¿Hasta cuando debemos seguir haciendo disc´ ı-´ pulos? Hasta el fin de este sistema (Mat. 28:20; vea el glosario, “conclusion del sistema”). ¿Lograremos´ cumplir con esta parte del mandato que dio Jesus?´

¡Estamos decididos a hacerlo! Con gusto usamos nuestro tiempo, energıas y recursos para buscar a´ los que tienen “la actitud correcta para obtener vida eterna” (Hech. 13:48). Ası seguimos el ejemplo de´ Jesus, que dijo: “Mi alimento es hacer la voluntad´ del que me envio y completar su obra” (Juan 4:34;´ 17:4). Nuestro mas sincero deseo tambi´ en es com-´ pletar la obra que se nos ha encargado (Juan 20:21).

Y queremos que todos nuestros hermanos, incluidos los inactivos, sigan trabajando a nuestro lado hasta el final (Mat. 24:13).

20 Hay que reconocer que Jesus no nos encarg´ o´

19. ¿Cual es nuestro m´ as sincero deseo, y por qu´ e?´

20. Segun Filipenses 4:13, ¿por qu´ e podemos cumplir con la mi-´ si ´

on que Jes ´

us nos mand´ o?

(15)

una tarea sencilla. Pero no estamos solos, pues el´ nos prometio que estar´ ıa a nuestro lado. Obedece-´ mos el mandato de hacer discıpulos como “colabo-´ radores de Dios” y “en compan˜ ıa de Cristo” (1 Cor.´ 3:9; 2 Cor. 2:17). Ası que podemos lograrlo. Es un´ enorme placer y un gran privilegio cumplir con nuestra mision y ayudar a otros a hacer lo mismo´ (lea Filipenses 4:13).



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

aginas 8 y 9: Una hermana le expli- ca a su estudiante lo que debe hacer para amar m´

as a Dios. Luego, la estudiante pone en pr´

actica las tres sugerencias que le dio la hermana.

¿QU´

E RESPONDER´ IA?

˛ ¿C´

omo podemos ayudar a nues- tros estudiantes de la Biblia a obedecer lo que Jes´

us mand ´ o?

˛ ¿Qu ´

e podemos hacer para ani- mar a los estu- diantes de la Bi- blia que asisten a las reuniones?

˛ ¿De qu´

e maneras podemos ayudar a los inactivos a salir a predicar de nuevo?

CANCI ´

ON 79

(16)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

46

¡ ´

Animo!

Jehov ´

a est ´

a ah ´ ı para ayudarnos

“Nunca te dejar ´

e y jam ´

as te abandonar ´

e” (HEB. 13:5).

CANCI ´

ON 55

¡No los temas!

AVANCE En este art´

ıculo, analizaremos tres maneras en las que Jehov ´

a ayud ´

o al ap ´

ostol Pablo a afrontar los problemas.

Ver c ´

omo Jehov´

a hizo esto en el pasado fortalecer ´

a nues- tra confianza en que tambi ´

en nos ayudar ´

a a nosotros a hacer frente a las tormentas de la vida.

(17)

¿NOS hemos sentido alguna vez completamente so- los, sin nadie que nos ayude a afrontar un problema?

No somos los unicos. Incluso algunos siervos fieles´ de Jehov ´

a del pasado se sintieron as´

ı (1 Rey. 19:14).

En esos momentos, recordemos esta promesa de Jehova: “Nunca te dejar´ e y jam´ as te abandonar´ e”.´ As´

ı que podemos decir llenos de confianza: “Jehov ´ a es mi ayudante. No tendre miedo” (Heb. 13:5, 6).´ El apostol Pablo les escribi´ o estas palabras a los cris-´ tianos que viv´

ıan en Judea alrededor del a ˜

no 61.

Lo queel dijo refleja los mismos sentimientos que las´ palabras de Salmo 118:5-7 (l ´

ealo).

2 Igual que el escritor de ese salmo, Pablo sabıa de´ primera mano que Jehov ´

a estaba ah´

ı para ayudarlo.

Por ejemplo, m ´

as de dos a ˜

nos antes de escribir la carta a los Hebreos, el apostol hizo un peligroso via-´ je en barco en medio de una tempestad violenta (Hech. 27:4, 15, 20). Tanto en aquel viaje como en anos anteriores, Jehov˜ a ayud´ o a Pablo de diferentes´ maneras. En este art´

ıculo, analizaremos tres de ellas.

Veremos c ´

omo Jehov´

a lo ayud ´

o por medio de Jes ´ us y los angeles, de personas con cierta autoridad y de´ sus hermanos. Al repasar estos sucesos de la vida de Pablo, se fortalecer ´

a nuestra confianza en la

1. ¿Qu´

e nos consolar´

a cuando nos sintamos solos o angustiados por los problemas? (Salmo 118:5-7).

2. ¿Qu´

e analizaremos en este art´

ıculo, y por qu´ e?

(18)

promesa de Jehov´

a de que ´

el tambi ´

en nos responde- ra cuando le pidamos ayuda.´

LA AYUDA DE JES ´

US Y LOS ´

ANGELES

3 Era alrededor del a ˜

no 56. Una multitud arrastr ´ o a Pablo fuera del templo de Jerusalen e intent´ o ma-´ tarlo. Al d´

ıa siguiente, cuando lo llevaron ante el Sa- nedr´

ın, sus enemigos estuvieron a punto de despe- dazarlo (Hech. 21:30-32; 22:30; 23:6-10). En aquel momento, puede que Pablo se preguntara: “¿Cu ´

anto tiempo mas podr´ e soportar este maltrato?”. Est´ a cla-´ ro que necesitaba ayuda.

4 ¿Qu ´e ayuda recibi ´o Pablo? La noche despu ´

es de ser arrestado, el Senor —es decir, Jes˜ us— se apare-´ ci ´

o a su lado y le dijo: “¡Ten valor! Porque, tal como has dado un testimonio completo de mı en Jerusa-´ l ´

en, tambi ´

en tendr ´

as que dar testimonio en Roma”

(Hech. 23:11). Esas palabras de ´

animo eran justo lo que necesitaba. Jesus felicit´ o a Pablo por el testimo-´ nio que hab´

ıa dado en Jerusal ´

en y le prometi ´

o que llegarıa sano y salvo a Roma, donde tambi´ en dar´ ıa´ testimonio. Despu ´

es de recibir esa promesa, debi ´ o de sentirse tan protegido como un beb ´

e acurrucado en los brazos de su padre.

3. ¿Qu´

e puede haberse preguntado Pablo, y por qu´ e?

4. ¿C ´

omo ayud ´

o Jehov´

a a Pablo por medio de Jes´ us?

(19)

5 ¿Qu ´

e otras situaciones dif´

ıciles tuvo que afrontar Pablo? Unos dos anos despu˜ es de lo sucedido en Je-´ rusal ´

en, el ap ´

ostol se encontraba en un barco rum- bo a Italia. De repente, se desat ´

o una tormenta tan fuerte que la tripulacion y los pasajeros pensaron´ que iban a morir. Pero Pablo no tenıa miedo. ¿Por´ qu ´

e no? Les dijo a los que iban en el barco: “Anoche se aparecio a mi lado un´ angel del Dios al que perte-´ nezco y a quien doy servicio sagrado y me dijo: ‘No tengas miedo, Pablo. T ´

u tienes que presentarte ante Cesar; adem´ as, Dios te ha concedido la vida de todos´ los que navegan contigo’ ”. Mediante un ´

angel, Jeho- v´

a le repiti ´

o la promesa que le hab´

ıa hecho antes por medio de Jesus. Y as´ ı fue: Pablo lleg´ o a Roma (Hech.´ 27:20-25; 28:16).

6 ¿Qu ´e ayuda recibimos nosotros? Igual que Pablo, contamos con el apoyo de Jesus. Por ejemplo, Jes´ us´ les hace esta promesa a todos sus disc´

ıpulos: “Esta- r ´

e con ustedes todos los dıas hasta la conclusi´ on del´ sistema” (Mat. 28:20). ¿Por qu ´

e nos fortalecen tan- to esas palabras? Porque todos pasamos por ´

epocas que se nos hacen cuesta arriba. Por ejemplo, cuando muere un ser querido, puede que el dolor que senti- mos dure varios a ˜

nos y no simplemente unos d´ ıas.

5. ¿C ´

omo ayud ´

o Jehov´

a a Pablo mediante un ´

angel? (Vea el dibujo de la portada).

6. ¿Qu´

e promesa de Jes ´

us nos fortalece, y por qu´ e?

(20)

Otros tienen que hacer frente d´

ıa a d´

ıa a los acha- ques de la vejez. Y hay quienes tienen dıas muy ma-´ los debido a la depresion. A pesar de todo, tenemos´ las fuerzas para seguir adelante porque sabemos que Jesus est´ ´

a con nosotros “todos los d´

ıas”, hasta los dıas m´ as oscuros de nuestra vida (Mat. 11:28-30).´

7 La Palabra de Dios nos asegura que Jehova se´ vale de los ´

angeles para ayudarnos (Heb. 1:7, 14). Por ejemplo, los ´

angeles nos apoyan y nos gu´

ıan cuando predicamos las buenas noticias del Reino a personas de “toda nacion, tribu, lengua y pueblo” (Mat. 24:´ 13, 14; lea Apocalipsis 14:6).

LA AYUDA DE PERSONAS QUE TIENEN CIERTA AUTORIDAD

8 ¿Qu ´e ayuda recibi ´o Pablo? Como ya vimos, en el ano 56, Jes˜ us le asegur´ o a Pablo que llegar´ ıa a Roma.´ Pero algunos judıos de Jerusal´ en planeaban una em-´ boscada para matarlo. Cuando el comandante militar romano Claudio Lisias se enter ´

o del plan, acudi ´ o en su ayuda. Enseguida envio a Pablo escoltado por´ muchos soldados a Cesarea, por una ruta de unos 105 kilometros (65 millas). All´ ı, el gobernador F´ elix´

7. Segun Apocalipsis 14:6, ¿c´ omo nos ayuda Jehov´ a?´ 8. ¿C ´

omo ayud´

o Jehov´

a a Pablo por medio de un comandante mi- litar?

(21)

“ordeno que lo tuvieran vigilado en el palacio de He-´ rodes”. De esa manera, Pablo estaba a salvo de los que quer´

ıan matarlo (Hech. 23:12-35).

9 En el a ˜

no 58, Pablo segu´

ıa preso en Cesarea. Fes- to hab´

ıa reemplazado a F ´

elix en el puesto de gober- nador. Los judıos le suplicaron que llevaran a Pablo´ a Jerusal ´

en para que fuera juzgado all´

ı, pero Festo se nego. Quiz´ as el gobernador sospechaba que los ju-´ dıos “estaban tramando una emboscada para matar´ a Pablo por el camino” (Hech. 24:27-25:5).

9. ¿C´

omo ayud ´

o a Pablo el gobernador Festo?

Los ´

angeles nos apoyan y nos gu´ ıan cuando predicamos las buenas noticias.

(Vea el p´

arrafo 7).

(22)

10 Poco despu ´

es, se juzg ´

o a Pablo en Cesarea.

Como Festo querıa quedar bien con los jud´ ıos, le pre-´ gunto a Pablo: “¿Deseas subir a Jerusal´ en y ser juz-´ gado all´

ı delante de m´

ı por estas cosas?”. El ap ´ ostol sab´

ıa que, si iba a Jerusal ´

en, probablemente lo ma- tar´

ıan. Y tambi ´

en sab´

ıa lo que ten´

ıa que hacer para salvar la vida, llegar a Roma y seguir predicando. Ası´ que dijo: “¡Apelo a C ´

esar!”. Despu ´

es de consultar a sus consejeros, Festo le contest ´

o: “Has apelado a C ´ e- sar y a Cesar ir´ as”. La decisi´ on de Festo de enviar a´ Pablo a Roma lo puso fuera del alcance de sus ene- migos (Hech. 25:6-12).

11 Mientras Pablo esperaba para emprender su via- je a Italia, puede ser que meditara en lo que el pro- feta Isa´

ıas les advirti ´

o por inspiraci ´

on a los que se opon´

ıan a Jehov´

a: “¡Preparen un plan, pero ser ´ a frustrado! ¡Digan lo que quieran, que no saldra bien,´ porque Dios est ´

a con nosotros!” (Is. 8:10). Saber que Jehov ´

a lo ayudar´

ıa debi ´

o fortalecer a Pablo para las pruebas que le esperaban.

12 Entonces Pablo parti ´

o hacia Italia. Como era un prisionero, estaba custodiado por un oficial del ej ´

er-

10. ¿Qu´

e hizo Festo cuando Pablo apel ´ o a C´

esar?

11. ¿En qu´

e animadoras palabras de Isa´

ıas puede ser que medita- ra Pablo?

12. a) ¿Como trat´ o Julio a Pablo? b) ¿Qu´ e es probable que viera´ Pablo en esta situaci ´

on?

(23)

cito romano llamado Julio. Este hombre pod´

ıa tra- tarlo relativamente bien o hacerle la vida imposible.

¿Y qu ´

e hizo? Al d´

ıa siguiente, cuando desembarca- ron, “Julio trat ´

o a Pablo con bondad y permiti ´

o que fuera a visitar a sus amigos”. Tiempo despu ´

es, Julio lleg ´

o a salvarle la vida a Pablo. Cuando los soldados quisieron matar a todos los prisioneros que iban en el barco, Julio se lo impidio porque “quer´ ıa salvar a´ Pablo”. Es probable que Pablo viera la mano de Jeho- va en las acciones de aquel oficial de buen coraz´ on´ (Hech. 27:1-3, 42-44).

13 ¿Qu ´e ayuda recibimos nosotros? Cuando est ´ a de

13. ¿C´

omo puede utilizar Jehov´

a a las personas que tienen cierta autoridad?

Tal como hizo en el pasado, Jehova puede usar´

a quienes tienen cierta autoridad para proteger a sus siervos.

(Vea los p´

arrafos 12 y 13).

(24)

acuerdo con su prop ´

osito, Jehov ´

a puede usar su po- deroso espıritu santo para hacer que los que tienen´ cierta autoridad hagan lo que el quiere. El rey Salo-´ m ´

on escribi ´

o: “El coraz ´

on de un rey es como corrien- tes de agua en la mano de Jehov ´

a. ´

El lo dirige adonde quiere” (Prov. 21:1). ¿Que quiere decir este prover-´ bio? Los seres humanos pueden cavar un canal para desviar el agua de un r´

ıo hacia donde les convenga.

De manera parecida, Jehova puede valerse de su es-´ pıritu para desviar los pensamientos de los gober-´ nantes en una direcci ´

on que est ´

e en armon´

ıa con su proposito. En tales casos, esas personas se sienten´ motivadas a tomar decisiones que beneficien al pue- blo de Dios (compare con Esdras 7:21, 25, 26).

14 ¿Qu ´e podemos hacer nosotros? Podemos orar

“por reyes y por todos los que ocupan puestos de au- toridad” cuando tengan que tomar decisiones que afecten a nuestras actividades cristianas (1 Tim. 2:

1, 2, nota; Neh. 1:11). Tal como hicieron los cristia- nos del siglo primero, le oramos con fervor a Dios por nuestros hermanos que est ´

an encarcelados (lea Hechos 12:5; Heb. 13:3). De hecho, hasta podemos rogarle a Jehova que influya en la mente de los guar-´ dias que custodian a nuestros hermanos para que se

14. Teniendo en cuenta lo que dice Hechos 12:5, ¿por qui´

enes po- demos orar?

(25)

sientan motivados a actuar como Julio y los traten

“con bondad humana” (Hech. 27:3, nota).

LA AYUDA DE LOS HERMANOS

15 ¿Qu ´e ayuda recibi ´o Pablo? Durante su viaje a Roma, Jehova ayud´ o a Pablo en muchas ocasiones´ por medio de sus hermanos. Veamos algunos ejem- plos.

16 Aristarco y Lucas, dos amigos leales de Pablo, decidieron acompanarlo a Roma.˜ 1 Estuvieron dis- puestos a arriesgar su vida para estar con Pablo, aunque la Biblia no dice que ninguno de ellos hubie- ra recibido personalmente de Jes ´

us la promesa de que llegar´

ıan a Roma. Fue m ´

as tarde, en plena tor- menta, cuando se enteraron de que se salvarıan. Por´ eso, cuando Aristarco y Lucas subieron al barco en Cesarea, seguro que Pablo le or ´

o de coraz ´

on a Jeho- v´

a para darle las gracias por usar a estos dos cristia- nos valientes para ayudarlo (Hech. 27:1, 2, 20-25).

17 Durante su viaje, Pablo recibio la ayuda de sus´

1 No era la primera vez que Aristarco y Lucas viajaban con Pablo. Es- tos hombres leales tambi´

en siguieron a su lado cuando estuvo preso en Roma (Hech. 16:10-12; 20:4; Col. 4:10, 14).

15, 16. ¿Como us´ o Jehov´ a a Aristarco y a Lucas para ayudar a Pa-´ blo?

17. ¿C´

omo ayud ´

o Jehov´

a a Pablo por medio de los hermanos?

(26)

hermanos en varias ocasiones. Por ejemplo, en la ciudad portuaria de Sidon, Julio le “permiti´ o que´ fuera a visitar a sus amigos y que ellos lo cuidaran”.

Y, mas tarde, en la ciudad de Puteoli, Pablo y sus´ companeros encontraron a algunos hermanos, quie-˜ nes les suplicaron que se quedaran con ellos siete dıas. Mientras esos cristianos atend´ ıan a los viaje-´ ros, seguro que se alegraron muchısimo por las ex-´ periencias animadoras que Pablo les conto (com-´ pare con Hechos 15:2, 3). Tras aquella visita tan fortalecedora, Pablo y sus companeros continuaron˜ su viaje (Hech. 27:3; 28:13, 14).

18 De camino a Roma, seguro que Pablo penso´ en lo que les habıa escrito tres a´ nos antes a los˜ hermanos de aquella ciudad: “Hace muchos anos˜ que deseo ir a verlos” (Rom. 15:23). Pero poco se imaginaba que llegarıa prisionero. Cu´ anto debi´ o de´ fortalecerlo ver que los hermanos de Roma estaban esperando a lo largo del camino para saludarlo. “Al verlos, Pablo le dio gracias a Dios y se sintio muy´ animado” (Hech. 28:15). ¿Por que le dio gracias a´ Dios al ver que estaban allı los hermanos? Porque,´ una vez mas, se dio cuenta de que Jehov´ a se estaba´ valiendo de ellos para ayudarlo.

18. ¿Por qu´

e Pablo le dio gracias a Dios y se sinti ´

o muy ani- mado?

(27)

19 ¿Qu ´e podemos hacer nosotros? ¿Sabemos de al- gun hermano de la congregaci´ ´

on que est ´

e sufriendo debido a una enfermedad, un problema o la muerte de un ser querido? Si nos enteramos de que alguien lo esta pasando mal, podemos pedirle a Jehov´ a que´ nos ayude a decirle unas palabras amables o a hacer algo por ´

el. Eso puede darle justo el ´

animo que nece- sita (lea 1 Pedro 4:10).1 Con nuestra ayuda, puede que esa persona vuelva a confiar en la promesa de

1 Vea La Atalaya del 15 de enero de 2009, p´

aginas 13 y 14, p´ arra- fos 5 a 9.

19. Como dice 1 Pedro 4:10, ¿c ´

omo puede utilizarnos Jehov´

a para ayudar a quienes lo est´

an pasando mal?

Igual que Pablo, recibimos la ayuda de Jehov´ a por medio de los hermanos.

(Vea los p´

arrafos 18 y 19).

(28)

Jehov ´

a: “Nunca te dejar ´

e y jam ´

as te abandonar ´ e”.

¿Verdad que eso nos alegrar´

ıa mucho?

20 Igual que Pablo y sus amigos, nosotros tambi ´ en tenemos que hacer frente a los temporales de la vida.

Pero esto no nos da miedo, porque sabemos que Jehova est´ a ah´ ı para ayudarnos. Para ello, puede va-´ lerse de Jesus y de los´ angeles. Tambi´ en, si est´ a de´ acuerdo con su prop ´

osito, Jehov ´

a puede ayudar- nos por medio de quienes tienen cierta autoridad.

Y, como muchos sabemos por propia experiencia, Jehova utiliza su esp´ ıritu santo para hacer que sus´ siervos sientan el deseo de ayudar a sus hermanos.

As´

ı que, como Pablo, podemos decir llenos de con- fianza: “Jehova es mi ayudante. No tendr´ e miedo.´

¿Que puede hacerme el hombre?” (Heb. 13:6).´

20. ¿Por que podemos decir llenos de confianza: “Jehov´ a es mi´ ayudante”?

¿QU ´

E CONTESTAR´ IA?

˛ ¿C ´

omo nos ayudan Jes ´

us y los ´

angeles?

˛ ¿Qu´

e podemos pedirle a Jehov´

a respecto a quienes

“ocupan puestos de autoridad”?

˛ ¿C ´

omo podemos ayudar a los her- manos que lo es- t ´

an pasando mal?

CANCI ´

ON 38

(29)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

47

¿Estamos dispuestos a seguir cambiando?

“Por ultimo, hermanos, sigan alegr´ ´

andose, corrigi ´

endose”

(2 COR. 13:11).

CANCI ´

ON 54

“Este es el camino”

AVANCE

A veces puede que nos cueste corregir nuestra manera de pensar y actuar o nuestra actitud y preferencias. Este art´

ıculo explicar´

a por qu ´

e todos tenemos que hacer cam- bios y c ´

omo podemos hacerlo sin perder la alegr´ ıa.

(30)

EN CIERTO sentido, la vida de los cristianos es un viaje. Nuestro destino, nuestra meta, es vivir en el nuevo mundo gobernado por nuestro amoroso Dios, Jehova. Cada d´ ıa tratamos de ir por el camino que´ lleva a la vida. Pero, como dijo Jesus, el camino es´ estrecho y en ocasiones cuesta trabajo ir por el (lea´ Mateo 7:13, 14). Como somos imperfectos, tenemos la tendencia de salirnos del camino (Gal. 6:1).´

2 Para permanecer en el camino estrecho que lle- va a la vida, debemos estar dispuestos a corregir nuestra manera de pensar y actuar, y nuestra acti- tud. A eso se referıa el ap´ ostol Pablo cuando anim´ o´ a los cristianos de Corinto a seguir “corrigiendose”´ (2 Cor. 13:11). Este consejo es igual de valido hoy´ dıa. En este art´ ıculo, veremos c´ omo puede ayudar-´ nos la Biblia a corregir nuestros pasos y de que ma-´ neras pueden ayudarnos los amigos espiritualmente maduros a seguir en el camino que lleva a la vida.

Tambien veremos en qu´ e casos podr´ ıa ser dif´ ıcil se-´ guir las instrucciones que nos da la organizacion de´ Jehova. Y analizaremos lo importante que es la hu-´ mildad si queremos hacer cambios y seguir sirvien- do a Jehova felices.´

1. Segun Mateo 7:13, 14, ¿en qu´ e sentido es un viaje la vida de los´ cristianos?

2. ¿Qu´

e veremos en este art´

ıculo? (Vea tambi´

en el recuadro “La hu- mildad nos ayuda a corregir nuestros pasos”).

(31)

DEJ ´

EMONOS CORREGIR POR LA PALABRA DE DIOS

3 No resulta facil analizar nuestros pensamientos y´ sentimientos. ¿Por qu ´

e? Porque nuestro coraz ´

on es traicionero, y es dif´

ıcil saber ad ´

onde nos va a llevar (Jer. 17:9). Tendemos a enganarnos a nosotros mis-˜ mos con “razonamientos falsos” (Sant. 1:22). Por eso es imprescindible que usemos la Palabra de Dios para analizarnos. La Biblia nos ayuda a ver c ´

omo somos en nuestro interior, “los pensamientos y las intenciones”

que est ´

an en lo m ´

as profundo de nuestro coraz ´ on (Heb. 4:12, 13). En cierto modo, es como un aparato de rayos X, que nos permite vernos por dentro. Aho- ra bien, si queremos beneficiarnos de los consejos que encontramos en la Biblia y los que nos dan los re- presentantes de Dios, tenemos que ser humildes.

4 El caso del rey Saul muestra lo que puede pasar´ cuando nos falta humildad. Se volvio tan orgulloso´ que se nego a admitir, ni siquiera ante s´ ı mismo, que´ tenıa que cambiar su manera de pensar y de actuar´ (Sal. 36:1, 2; Hab. 2:4). Esto quedo claro cuan-´ do Jehova le dijo espec´ ıficamente qu´ e hacer cuan-´ do derrotara a los amalequitas y Saul desobedeci´ o.´ Cuando el profeta Samuel le llamo la atenci´ on por´

3. ¿C ´

omo nos ayuda la Palabra de Dios?

4. ¿C ´

omo sabemos que el rey Sa ´

ul se volvi´

o orgulloso?

(32)

eso, Saul no admiti´ o su error. Por el contrario, tra-´ to de justificarse quit´ andoles importancia a las con-´ secuencias de desobedecer y echandoles la culpa a´ otros (1 Sam. 15:13-24). Y no era la primera vez que Saul hab´ ıa tenido esta actitud (1 Sam. 13:10-14). Por´ desgracia, permitio que su coraz´ on se volviera arro-´ gante. Como no corrigio su manera de pensar, Jeho-´ va lo reprendi´ o y lo rechaz´ o.´

5 Para aprender de lo que le paso a Sa´ ul, podemos´ hacernos las siguientes preguntas: “¿Busco excusas para no poner en practica los consejos que leo en la´ Biblia? ¿Les quito importancia a las consecuencias de desobedecer? ¿Les echo a otros la culpa de lo que yo hago?”. Si hemos respondido que sı a alguna de´ estas preguntas, tenemos que cambiar nuestra ma- nera de pensar y nuestra actitud. Si no lo hacemos, nuestro corazon podr´ ıa volverse tan arrogante que´ Jehova no querr´ ıa ser nuestro amigo (Sant. 4:6).´

6 Veamos el contraste entre el rey Sa ´

ul y su suce- sor, el rey David, un hombre que amaba “la ley de Jehova” (Sal. 1:1-3). David sab´ ıa que Jehov´ a sal-´ va a los humildes pero se opone a los arrogantes (2 Sam. 22:28). Por eso permiti ´

o que la ley de Dios corrigiera su manera de pensar. Escribio: “Alabar´ e a´

5. ¿Que aprendemos de lo que le pas´ o a Sa´ ul?´ 6. ¿Qu ´

e contraste hay entre Sa´

ul y David?

(33)

Jehov´

a, que me ha dado consejos. Hasta de noche mis pensamientos mas´ ıntimos me corrigen” (Sal. 16:7).´

7 Si somos humildes, permitiremos que la Biblia corrija nuestros malos pensamientos antes de que se conviertan en malas acciones. La Palabra de Dios sera como una voz que nos dice: “Este es el camino.´ Anda en el”. Nos avisar´ a cuando estemos desvi´ ando-´ nos del camino, a la derecha o a la izquierda (Is.

30:21). Escuchar a Jehova nos traer´ a muchos bene-´ ficios (Is. 48:17). Por ejemplo, nos ahorraremos la verguenza de que alguien nos corrija. Y nos sentire-¨ mos cada vez mas cerca de Jehov´ a porque veremos´ que nos trata como a un hijo querido (Heb. 12:7).

8 La Palabra de Dios puede ser como un espejo para nosotros (lea Santiago 1:22-25). Cada ma ˜

nana, casi todo el mundo se mira en un espejo antes de salir de su casa. As´

ı vemos si tenemos que retocar algo antes de que otros nos vean. Del mismo modo, cuando lee- mos la Biblia cada d´

ıa, vemos si tenemos que hacer algun “retoque” en nuestra manera de pensar o nues-´ tra actitud. Muchos hermanos leen el texto del d´

ıa cada manana antes de salir de su casa y permiten que˜ lo que leen influya en su manera de pensar. Entonces,

7. Si somos humildes, ¿que haremos?´

8. Segun Santiago 1:22-25, ¿c´ omo puede la Palabra de Dios ser´ como un espejo para nosotros?

(34)

La humildad nos ayuda a corregir nuestros pasos

LA PALABRA DE DIOS La Palabra de Dios nos avisa cuando nos estamos desviando del camino. Si somos humildes, permitiremos que la Biblia corrija nuestra manera de pensar.

´

LOS AMIGOS MADUROS

Puede que un cristiano maduro nos d´

e una advertencia con cari˜ no.

¿Verdad que agradecemos que tenga el valor de hablar con nosotros?

(Vea el p´

arrafo 9).

LA ORGANIZACI ´ ON DE DIOS

La organizaci ´ on de

Dios prepara publicaciones, videos y reuniones que nos ayudan a poner en pr´

actica los consejos bıblicos. A veces´ el Cuerpo Gobernante hace cambios en la manera de organizar la obra.

(Vea el p´

arrafo 14).

(35)

durante el d´

ıa, buscan maneras de poner en pr ´

actica el consejo de la Palabra de Dios. Ademas, debemos´ leer la Biblia y meditar en ella todos los d´

ıas. Aunque esto puede parecer sencillo, es una de las ayudas mas´ importantes que tenemos para seguir en el camino es- trecho que lleva a la vida.

ESCUCHEMOS A AMIGOS ESPIRITUALMENTE MADUROS

9 ¿Hemos empezado alguna vez a ir por un camino que nos estaba alejando de Jehova? (Sal. 73:2, 3).´ Si un amigo maduro tuvo el valor de corregirnos, ¿lo escuchamos y pusimos en practica sus consejos? Esa´ fue una buena decision, y seguro que estamos agra-´ decidos de que hablara con nosotros (Prov. 1:5).

10 La Palabra de Dios nos recuerda que “las heri- das causadas por un amigo son fieles” (Prov. 27:6).

¿Que significa esto? Imaginemos que estamos espe-´ rando para cruzar en una calle muy transitada y nos distraemos mirando nuestro telefono. Comenzamos´ a cruzar sin levantar la vista. Entonces, un amigo nos agarra del brazo y tira de nosotros hacia atras.´ Nos agarra con tanta fuerza que nos hace un more- ton. Pero, gracias a que act´ ua r´ apido, nos salva de´

9. ¿Cu´

ando podemos necesitar que un amigo nos corrija?

10. ¿C ´

omo deber´

ıamos reaccionar si un amigo nos corrigiera?

(36)

un atropello seguro. Quizas nos duela el brazo por´ unos cuantos dıas, pero ¿verdad que no estaremos´ molestos con nuestro amigo? Mas bien, estaremos´ agradecidos por su ayuda. De modo parecido, si un amigo nos hace ver que nuestra forma de hablar o de actuar va en contra de las justas normas de Dios, puede que al principio estemos dolidos, pero ofen- dernos o enojarnos con el ser´ ıa de tontos (Ecl. 7:9).´ En realidad, harıamos bien en darle las gracias por´ tener el valor de hablar con nosotros.

11 ¿Que podr´ ıa hacer que alguien rechazara el con-´ sejo amoroso de un buen amigo? El orgullo. A los or- gullosos les gusta “que les regalen los oıdos”; ellos´ dejan de “escuchar la verdad” (2 Tim. 4:3, 4). No es- cuchan a nadie porque se creen mas listos y m´ as im-´ portantes que los demas. Pero el ap´ ostol Pablo dijo:´

“Si alguien se cree que es algo cuando no es nada, se esta enga´ nando a s˜ ı mismo” (G´ al. 6:3). El rey Salo-´ mon lo resumi´ o bien: “Es mejor un ni´ no pobre pero˜ sabio que un rey viejo pero insensato, que ya no tie- ne sensatez para aceptar consejos” (Ecl. 4:13).

12 El apostol Pedro nos puso un buen ejemplo´

11. ¿Qu´

e podr´

ıa hacer que alguien rechazara el consejo amoroso de un buen amigo?

12. Al leer G´

alatas 2:11-14, ¿qu´

e aprendemos del ejemplo del ap ´ os- tol Pedro?

(37)

cuando el apostol Pablo lo corrigi´ o delante de todos´ (lea Galatas 2:11-14). Podr´ ıa haberse molestado con´ Pablo por como y d´ onde le habl´ o. Pero, como Pedro´ era sabio, acepto el consejo y no le guard´ o rencor a´ Pablo. En vez de eso, con el tiempo lo llamo “amado´ hermano” (2 Ped. 3:15).

13 Si alguna vez nos parece que tenemos que acon- sejar a un amigo, ¿que debemos tomar en cuenta?´ Antes de hablar con el, pregunt´ emonos: “¿Estoy´ siendo ‘demasiado justo’?” (Ecl. 7:16). La persona

13. ¿Qu´

e debemos tomar en cuenta al aconsejar a alguien?

Antes de aconsejar a alguien

˙ Pregunt´

emonos: “¿De verdad necesita que lo aconseje?”.

Al aconsejar a alguien

˙ Dig´

amosle claramente cu ´

al es el problema.

˙ Basemos nuestros consejos en la Palabra de Dios.

˙ Seamos compasivos, igual que Jes ´ us.

(Vea el p´

arrafo 13).

(38)

demasiado justa juzga a los demas por sus propias´ normas, no por las de Jehova, y no suele ser muy´ compasiva. Si despues de pensar en esto nos sigue´ pareciendo que tenemos que hablar con nuestro amigo, digamosle claramente cu´ al es el problema y´ hagamosle preguntas para que se d´ e cuenta de su´ error. Debemos asegurarnos de basar lo que deci- mos en la Biblia, y recordar que nuestro amigo no debe rendirnos cuentas a nosotros, sino a Jeho- va (Rom. 14:10). Apoy´ emonos en la sabidur´ ıa de la´ Palabra de Dios y, cuando aconsejemos a alguien, seamos compasivos como Jesus (Prov. 3:5; Mat.´ 12:20). Recordemos que Jehova nos tratar´ a igual´ que nosotros tratamos a los demas (Sant. 2:13).´

SIGAMOS LAS INSTRUCCIONES QUE NOS DA LA ORGANIZACI ´

ON DE DIOS

14 Jehova utiliza la parte terrestre de su organiza-´ cion para guiarnos en el camino que lleva a la vida.´ Esta prepara videos, publicaciones y reuniones que nos ayudan a poner en practica los consejos b´ ıblicos.´ Esta informacion est´ a en completa armon´ ıa con las´ Escrituras. El Cuerpo Gobernante busca la guıa del´ espıritu santo para decidir la mejor manera de llevar´ a cabo la predicacion. Aun as´ ı, cada cierto tiempo,´

14. ¿Qu´

e prepara para nosotros la organizaci ´

on de Dios?

(39)

revisan sus propias decisiones sobre este asunto, ya que “la escena de este mundo esta cambiando” y la´ organizacion de Dios debe adaptarse a las circuns-´ tancias (1 Cor. 7:31).

15 Por supuesto, cuando la organizacion de Dios´ publica una explicacion nueva sobre alguna ense-´ nanza b˜ ıblica o nos da gu´ ıa sobre temas morales,´ lo aceptamos sin dudar. Pero ¿como reaccionamos´ cuando hace un cambio que afecta a otros campos de nuestra vida? Por ejemplo, en los ultimos a´ nos se˜ ha disparado el costo de construir y mantener nues- tros lugares de adoracion. Por eso el Cuerpo Gober-´ nante ha decidido que se usen los Salones del Reino al maximo de su capacidad. Debido a esto, se han fu-´ sionado algunas congregaciones y se han vendido al- gunos Salones del Reino. El dinero se esta usando´ para ayudar a construir salones en los lugares en los que mas se necesita. Si vivimos en una zona en la´ que se estan vendiendo salones y se est´ an fusionan-´ do congregaciones, tal vez se nos haga difıcil adap-´ tarnos. Ahora, algunos publicadores tienen que via- jar mayores distancias para ir a las reuniones. Otros que trabajaron duro para construir o mantener un Salon del Reino tal vez se pregunten por qu´ e se ven-´ de. Quizas sientan que el tiempo y el esfuerzo que le´

15. ¿A qu´

e situaci ´

on se han enfrentado algunos publicadores?

(40)

dedicaron fueron en vano. A pesar de todo, siguen colaborando con estos nuevos planes, y los felicita- mos por ello.

16 Algo que nos ayudara a no perder la alegr´ ıa es´ recordar que trabajamos para Jehova y que´ el est´ a´ dirigiendo a su organizacion (lea Colosenses 3:´ 23, 24). El rey David nos puso un buen ejemplo cuando contribuyo econ´ omicamente a la construc-´ cion del templo. Dijo: “¿Qui´ en soy yo y qui´ en es mi´ pueblo para poder hacerte estas ofrendas volunta- rias? Pues todo proviene de ti, y lo que te hemos dado viene de tus propias manos” (1 Cron. 29:14).´ Cuando hacemos donaciones, nosotros tambien es-´ tamos dandole a Jehov´ a lo que viene de sus propias´ manos. Aun ası, Jehov´ a agradece el tiempo, las´ energıas y los recursos que contribuimos para apo-´ yar la obra que el quiere que hagamos (2 Cor. 9:7).´

NO NOS SALGAMOS DEL CAMINO ESTRECHO

17 Para no salirnos del camino estrecho que lleva a la vida, todos debemos seguir fielmente los pasos de Jesus (1 Ped. 2:21). Si nos parece que tenemos´ que corregir nuestros pasos, no nos desanimemos.

16. ¿C ´

omo nos ayuda Colosenses 3:23, 24 a no perder la alegr´ ıa?

17. ¿Por qu´

e no debemos desanimarnos si tenemos que corregir nuestros pasos?

(41)

De hecho, esto puede ser una buena senal, pues de-˜ muestra que queremos seguir la gu´ ıa de Jehov´ a.´ El sabe que somos imperfectos, y por eso no espera que copiemos el ejemplo de Jesus a la perfecci´ on.´

18 En conclusion, centr´ emonos en el futuro y este-´ mos dispuestos a corregir nuestra manera de pensar y actuar, y nuestra actitud (Prov. 4:25; Luc. 9:62).

Continuemos siendo humildes y haciendo lo que dice 2 Corintios 13:11: “Sigan alegrandose, corrigi´ endo-´ se”. Si lo hacemos, “el Dios de amor y de paz” esta- ra con nosotros. Y no solo llegaremos a nuestro des-´ tino, sino que ademas disfrutaremos del viaje por el´ camino que lleva a la vida.

18. ¿Qu´

e debemos hacer para llegar a nuestro destino?



DESCRIPCI ´

ON DE LA IMAGEN. P´

agina 37: El joven de la izquierda le cuenta a un hermano mayor que ´

el lo que le pas´

o despu´

es de tomar una mala decisi ´

on. Este lo escucha con calma para decidir si tiene que darle alg´

un consejo.

¿C ´

OMO NOS AYUDA LA HUMILDAD A HACER ESTAS COSAS?

˛ Corregir nuestra manera de pensar y actuar.

˛ Aceptar que nos corrijan.

˛ Seguir la gu´

ıa que nos da la organi- zaci ´

on de Dios.

CANCI ´

ON 34

(42)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

48

Miremos siempre hacia el futuro

“Tus ojos deben mirar al frente; s´

ı, mant ´

en la vista fija delante de ti” (PROV. 4:25).

CANCI ´

ON 77

Luz en un mundo oscuro

AVANCE

Recordar el pasado puede ser bueno, pero no queremos concentrarnos tanto en el ayer que no aprovechemos el hoy o que olvidemos lo que pasar ´

a en el ma ˜

nana. Este art´

ıculo analizar ´

a tres cargas que pueden impedirnos avanzar. Veremos algunos principios b´

ıblicos y varios ejemplos de nuestros tiempos que pueden ayudarnos a liberarnos de ellas y as´

ı no vivir en el pasado.

(43)

IMAGINEMOS los siguientes tres casos. Una hermana de edad avanzada repasa en su mente algunos buenos momentos de su vida. Ahora las cosas son mas compli-´ cadas para ella, pero sigue haciendo todo lo que pue- de por Jehov ´

a (1 Cor. 15:58). Todos los d´

ıas se imagi- na viviendo en el Paraıso junto con sus seres queridos.´ Otra hermana recuerda una ocasion en que alguien de´ la congregacion la hiri´ o, pero decide no guardarle ren-´ cor (Col. 3:13). Y un hermano no olvida los errores que cometio en el pasado, pero se concentra en permane-´ cer fiel de ahora en adelante (Sal. 51:10).

2 ¿Que tienen en com´ un estos tres hermanos? Que´ todos ellos tienen muy presente su pasado pero no vi- ven en el. M´ as bien, miran al frente, es decir, hacia el´ futuro (lea Proverbios 4:25).

3 ¿Por que es importante que mantengamos la vista´ fija en el futuro? Porque, tal como una persona no pue- de caminar en lınea recta si siempre est´ a mirando ha-´ cia atras, nosotros no podremos avanzar en nuestro´ servicio a Jehova si siempre estamos mirando al pasa-´ do (Luc. 9:62).

4 En este artıculo hablaremos de tres cosas que´

1, 2. Explique con un ejemplo c´

omo podemos poner en pr´

actica lo que dice Proverbios 4:25.

3. ¿Por qu´

e es importante que mantengamos la vista fija en el fu- turo?

4. ¿De que hablaremos en este art´ ıculo?´

(44)

pueden hacernos vivir en el pasado:1 la nostalgia, el re- sentimiento y el exceso de culpa. En cada caso, vere- mos como los principios b´ ıblicos nos pueden ayudar a´ soltar “las cosas que quedan atras” y a estirarnos para´ alcanzar “las cosas por venir” (Filip. 3:13).

LA NOSTALGIA

5 (Lea Eclesiastes 7:10). Notemos que el vers´ ıculo´ no dice que este mal preguntarse por qu´ e los tiempos´ pasados eran buenos, sino por qu ´

e eran mejores que los de ahora. A fin de cuentas, los buenos recuerdos son un regalo de Jehova. El problema est´ a en comparar´ nuestras circunstancias anteriores con las actuales y llegar a la conclusion de que ahora todo es peor. Otra´ version de la Biblia traduce as´ ı el vers´ ıculo: “Nunca te´ preguntes por que todo tiempo pasado fue mejor, pues´ esa no es una pregunta inteligente”.

6 ¿Por qu ´

e no es de sabios pensar constantemente que nuestra vida era mejor antes? Porque la nostalgia puede hacer que nos acordemos solo de lo bueno o que les restemos importancia a los problemas que tenıa-´

1 IDEA IMPORTANTE: La persona que vive en el pasado es la que no deja de hablar de ´

el, lo revive una y otra vez o piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor.

5. ¿Que advertencia nos da Eclesiast´ es 7:10?´ 6. ¿Por qu´

e no es de sabios pensar constantemente que nuestra vida era mejor antes? De un ejemplo.´

(45)

mos en aquellos momentos. Pensemos en los israelitas de la antiguedad: tan pronto como salieron de Egipto¨ se olvidaron de lo dura que habıa sido su vida y solo se´ acordaron de los ricos alimentos que disfrutaban allı.´ Decıan: “¡Cu´ anto echamos de menos el pescado que´ comıamos gratis en Egipto, y los pepinos, las sand´ ıas,´ los puerros, las cebollas y los ajos!” (Num. 11:5). Pero´

¿era cierto que lo que comıan no les costaba nada? No.´ En realidad, pagaban un alto precio, pues en Egipto es- taban sometidos a una cruel esclavitud ( ´

Ex. 1:13, 14;

3:6-9). Pero en poco tiempo olvidaron sus proble- mas y empezaron a anorar el pasado. En vez de con-˜ centrarse en todo lo que Jehova acababa de hacer´ por ellos, decidieron centrar toda su atencion en los´

¿Qu´

e error cometieron los israelitas despu´

es de salir de Egipto?

(Vea el p´

arrafo 6).

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