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“...Y LOS SUYOS,

NO LA RECIBIERON"

CARLOS VIDAL MARTINEZ

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“...y LOS SUYOS, NO LA RECIBIERON”

ESTUDIO E INVESTIGACION SOBRE LA CRONOLOGIA DE LAS EPIFANIAS MARIANAS

I PARTE: UNA FUNCION LINEAL

(EXPLICACIONES A LA LAMINA TITULADA "CRONOGRAFIA DE LAS EPIFANIAS MARIANAS)

II PARTE: LAS APARICIONES Y LOS MISTERIOS DEL ROSARIO

(MEDITACIONES DE CORRESPONDENCIA)

CONCLUSIONES (AUTOCRITICA)

ESTE TRABAJO ES COMPLEMENTARIO DE LA LÁMINA "CRONOGRAFIA DE LAS

EPIFANIAS MARIANAS"

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ISBN: 84 -404 1766 7 Dep. Legal: M. 5790-1988 Imp. C.D. Imagen, 7 - Alcalá de Henares

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"Por lo tanto, ya desde ahora me llamarán biena- venturada todas las genera- ciones. Porque ha hecho en mí cosas grandes aquel que es todopoderoso, cuyo nom- bre es santo..."

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A LA SANTISIMA VIRGEN MARIA

A nadie debiera causar extrañeza que el texto escrito para a conocer estas cosas tuyas no te sea dedicado.

Puedo dedicarte mis afanes, mis alegrías y mis dolores, mis fatigas y mis ocios, mis horas y mis fracasos... Puedo dedicarte, en fin, mis pensamientos y todas las cosas mías, buenas o malas, pero no puedo dedicarte propias cosas.

Y todo cuanto aquí trato son, Madre mía, cosas tuyas. Apenas hay algo mío, si se exceptúa el amor con que he hecho este modesto trabajo, y hasta este mismo amor te debo. No puedo dedicarte lo que no me pertenece.

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DESTINO

Dirijo este trabajo especialmente a todos los obispos de la Iglesia, y particularmente a aquellos que han afrontado o afrontan la responsabilidad de juzgar la autenticidad de supuestas apariciones de la Santísima Virgen.

Puesto que "no se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa", es preferible que quienes tienen acceso a la Luz del Espíritu Santo, no se queden ellos mismos, ni nos dejen a los demás, en la penumbra incierta de un sanedrita llamado Gamaliel

Dirijo este trabajo a los obispos de la Iglesia, con la ilusión de que lo lean y lo comprendan. Porque todos aquellos que lo lean y lo comprendan, lo agradecerán y lo apreciarán también, inevitablemente.

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PROLOGO

Son muchos los fieles que al tomar un texto qué puede tratar materia de fe, buscan la garantía expresa en el "Nihil obstat" yen el "Imprimatur", ignorando que, desde 1983, tales marcas de contraste fueron suprimidas por la vigente legislación canónica, quedando relegadas exclusivamente para ediciones de textos de las Sagradas Escrituras, Doctrina y Liturgia.

Del texto de este trabajo se ha dado conocimiento, con todo, y con meses de antelación a su difusión, tanto en el Arzobispado de Madrid como en el Vicariato Castrense, sin haber percibido reparo alguno a su íntegra publicación, sino todo lo contrario.

La síntesis de todo cuanto aquí se dice es consecuencia de una función de tiempo que, aunque hallada en una esforzada lucubración por correlación de tiempos entre las manifestaciones de La Salette y El Escorial, no se genera por ello. Una función de tiempo que justifica la cronología de las vidas terrenales de Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen e interrelaciona las manifestaciones sobrenaturales cronológicamente determinadas, establece un signo incuestionablemente objetivo por verificable, y proporciona a la Iglesia una información hasta ahora ignorada.

Para realizar este trabajo ha sido necesario seleccio-nar el campo muestral de los temas a considerar. En una

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primera fase se incluyeron exclusivamente las manifestaciones de la Santísima Virgen que han dado lugar a un decreto de aprobación pastoral de las mismas, además de conocerse la cronología de su presentación. Posteriormente, se añadieron otros casos, hasta alcanzar el número de veinte, con el criterio selectivo de disponer de crónicas de los mismos o de la información necesaria para poder determinar fiablemente el momento de su iniciación o presentación de su carácter público, para bien de la Iglesia.

Los temas tratados son clasificables en tres grupos compuestos de seis manifestaciones cada uno de ellos, tras haber desestimado los casos ocurridos en Knock (Irlanda) y Pellevoisin (Francia), por claro incumplimiento en ambos de la función determinada, Lo que no debe entenderse como causa de descalificación, sino de deshomologación respecto de los restantes; puede tratarse de temas más privados, por ejemplo.

El primer grupo incluye los sucesos que han superado la aprobación episcopal, alcanzando de la Santa Sede el refrendo de festividad con oficio propio. Estos seis casos son, por orden cronológico de presentación, los siguientes:

-GUADALUPE -MEDALLA MILAGROSA -LA SALETTE -LOURDES -PONTMAIN, y -FATIMA.

En el segundo grupo se incluyen sucesos que han alcanzado una aprobación episcopal de mayor o menor rango. Los dos ocurridos en Bélgica han sido sancionados con decreto pastoral de aprobación, mientras que los cuatro restantes, sin alcanzarlo, han logrado salir a la

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superficie del culto público con autorización para la difusión del hecho, sin mayores compromisos por parte de la jerarquía. Se trata ahora de:

-OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS -BEAURAING

-BANNEUX -LA CODOSERA -TRE FONTANE

-SAN NICOLAS DE LOS ARROYOS.

El tercer grupo incluye sucesos actualmente "sub judice". Está referido a los casos de

-MONTICHIRI -GARABANDAL -SAN DAMIANO -EL ESCORIAL -MEDJUGORJE -KIBEHO.

Evidentemente, la multiplicación de casos presuntos es hoy muy profusa y haría interminable la lista del tercer grupo, pudiéndose también incrementar ampliamente la del segundo con temas como los ocurridos en Heede, Düren, Bonata, Marienfied, Porto San Stefano, etc., de los cuales no se ha logrado disponer de la información suficiente para poderlos estimar objetivamente.

El talón de Aquiles del trabajo efectuado se halla en la determinación del instante que debe estimarse en cada manifestación para verificar en él el cumplimiento de la función de tiempo. Ello puede ser causa de escrúpulos o

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reticencias en algunos, muy fáciles de disolver cuando se analizan ponderadamente en las manifestaciones del primer grupo, altamente avaladas por la Iglesia.

Efectivamente, temas tan claramente incuestionables como Guadalupe o La Milagrosa, evidencian que el día de la festividad en que se celebran no coincide necesariamente con el día de primera toma de contacto de la Santísima Virgen con la persona elegida como instrumento de la manifestación en cada caso, sino con el día más característico por razón del hecho ocurrido. Así se repite este antecedente en los sucesos de TRE FONTANE y MONTICHIARI.

En Fátima, como en Garabandal, la primera aparición de la Santísima Virgen sucede a un período previo en el que los videntes son preparados por comunicaciones y visiones de un ángel. En La Codosera y en El Escorial se producen signos previos a la primera comunicación que da sentido a aquellos signos visibles, y produce la toma de conciencia de la vidente con la manifestación que soporta.

El instante característico de presentación de cada manifestación debe ser detectado en un día singular que en absoluto es difícil de encontrar en los casos analizados. Cuando concurren dudas o escrúpulos aceptables, hay que pensar si ello puede ser causa para cuestionar el carácter más o menos público o universal de la manifestación. Cuando concurren dudas o escrúpulos inaceptables, entonces es preferible no sondear los motivos que pueden inducir al censor a acreditar graves faltas de sensibilidad en el conocimiento de estos temas. Muchas insensibilidades están implícitamente contenidas en la insensibilidad previa a las apariciones de la Santísima Virgen, y no siempre hay que pensar mal. Muchos ignoran

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que Santo Tomás de Aquino refutó la condición Inmaculada de la Concepción de María, y mucho tiempo después se descubrió que era una verdad implícitamente contenida en la Revelación.

Me ha resultado muy curioso comprobar que en la lámina que resume, representa y complementa el trabajo efectuado, hay algo que hace que muchos, al verla, se sientan atraídos y maravillados, ávidos de explicación, comprensión y comprobación, mientras que en otros se produce una reacción de aversión y de disposición al rechazo y a la controversia. Como si desearan la infiabilidad de lo expresado desde antes de saber lo que trata, sin sospechar que lo que les impele al rechazo y a la discusión infructuosa no está ni deben buscarlo en la lámina, sino en su propia conciencia.

Es muy difícil salvar absolutamente el hecho miste-rioso de que se reproduzcan sobre una función de tiempo de representación rectilínea, las huellas objetivas, vindicantes de la ordenación e interrelación existente entre las epifanías marianas de mayor credibilidad y univer-salidad. Ninguna de ellas podría ciertamente acreditarse de una manera absoluta e infalible por un solo signo, aunque éste fuera tan indudablemente objetivo como el que aquí se establece. Lo que sí puede y debe trascender significativamente, es la evidencia de que sería muy arduo poder sustantivar en toda la Historia de la Iglesia y desde que la Revelación fue sellada, un hecho verificable con mayor peso específico. Desde luego, yo no lo conozco.

Por lo demás, un trabajo de esta naturaleza no se realiza con una finalidad predeterminada. Se difunde sin poder calcular previamente su receptividad y sus resonancias. Es cierto resultan muy defendidas en él manifestaciones como las de El Escorial, Montichiari o

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Garabandal, pero no es ello en sí mismo el objeto del esfuerzo realizado mediante el estudio y la dedicación, a través de los cuales se da salida a una tensión interior indefinible. Un trabajo así se hace porque se siente el deber de hacerlo. Se hace porque se tiene que hacer y se siente la única satisfacción de dar todo lo que se recibe.

No obstante, al haberlo realizado, concurren inesperadamente signos de compensación llenos de esperanza, como los contenidos en las palabras de un sacerdote que quiso decirme así:

"Todos los días, al decir Misa, veo en la Iglesia bancos vacíos. Yo sé que Dios lo ha hecho todo para que todos los bancos de todas las iglesias y muchos más, estén siempre llenos, pero hay muchos que no han to. mado nota de la llamada de Dios desde la Eucaristía y desde el Evangelio.

Es por ello por lo que la Santísima Virgen se ha manifestado y se manifiesta en tantos lugares. Muchos descubren con ello a Dios. Pienso que hay personas que pueden ser en este tiempo insensibles a otras cosas, y puedan, tal vez, percatarse de la llamada de Dios, por ejemplo, en esta ordenación que usted ha descubierto."

Puede ser. Creo que puede sumarse al gozo del creyente de buena voluntad, la reacción oportuna del impío, cuando en proporción a su honestidad se sienta impelido, como Aurelio AGUSTIN, a la búsqueda de la verdad. Tal vez alguno pueda gozarse en el descubrimiento del AUTOR de una LEY que ha puesto en acuerdo y armonía, en el espacio y en el tiempo, a Lucía de Fátíma y a Juan Diego, a santa María Bernarda Soubirous y a Pierina Gilli, a Amparo Cuevas y a santa Catalina Labouré, a Bruno Comacciola y a los niños de

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Pontmain, a Melania de La Salette y a las niñas de Garabandal... iniciando, en círculo de radio progresivo, a causa de un impacto único de amor, como se producen las ondas sucesivas en las aguas tranquilas de un mar sereno, las vibraciones que, extendiéndose, pretenden abarcarlo todo; y así sería, y todo lo abarcarían si no tropezaran con paredes de piedra o bancos de arena. No sea así tu alma ni la mía, porque estas ondas quieren alcanzarnos también a ti y a mí, con la única finalidad de que todos podamos ser al fin y por Su Amor, una misma cosa en Dios.

Puesto que esta generación está siendo llamada por el Amor de Dios, a realizar la fábula de los titanes, a unir para siempre el Cielo con toda la tierra.

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EXPLICACIÓN DE LA LÁMINA TITULADA

CRONOGRAFÍA DE LAS

EPIFANIAS MARIANAS

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INTRODUCCION

La lámina, que pretende ser un homenaje a María en el Año Mariano 1987-1988, presenta su título en-marcado con los principales enunciados conceptuales de la Teología Mariana.

En las esquinas superiores se hace referencia, me-diante sus inicialesy el año de su promulgación, a los cuatro dogmas marianos proclamados por la Iglesia, a saber:

MD

431

VP

680

IC

1854

AC

1950 MATERNIDAD DIVINA VIRGINIDAD PERPETUA INMACULADA CONCEPCION

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El título de la lámina aparece en un marco, cuya horizontal superior recuerda la especial relación de la Santísima Virgen con la Santísima Trinidad, es decir:

- HIJA DE DIOS PADRE - MADRE DE DIOS HIJO

- ESPOSA DE DIOS ESPIRITU SANTO

A ambos lados del título se expresan los enuncia-dos resultantes de la especial relación de la Santísima Virgen con el orden superior de la Creación: el Cielo y sus criaturas superiores, los ángeles. María es

- REINA DE LOS ANGELES - REINA DEL CIELO

Finalmente, en la horizontal inferior, se establecen los postulados no dogmáticos con los que la Iglesia explica la especial relación de la Santísima Virgen con las criaturas humanas. Ella es nuestra

CORREDENTORA MADRE ESPIRITUAL

MEDIADORA de todas las DIVINAS GRACIAS

El título de la lámina presume la detección de una relación cronológica entre las epifanías marianas, que puede determinarse gráficamente. Exactamente lo que se quiere dar a conocer es la comprobación del misterio que resulta de representar el horario de pre-sentación de estos acontecimientos, cuando los días se cuentan con una determinada cadencia, a partir del día de la Crucifixión de N.S.J. La enorme

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trascenden-cia de esta verificación, justifica el esfuerzo de este trabajo.

Complementariamente, la lámina presenta en sus laterales dos columnas, cuyos encabezamientos son suficientemente explicativos a su contenido. A la de-recha del lector se muestran

33 EPISODIOS DE LA VIDA DE MARIA Ya su izquierda

15 CAPITULOS DE LA MARIOLOGIA ASISTENCIAL

Mariología" Asistencial", que tal vez otros puedan llamar "Histórica" o "Tradicional", por seleccionar, entre miles, quince advocaciones marianas de amplia difusión. El conjunto trata de evocar la dedicación y asistencia de María a su Iglesia y a sus hijos en todos los tiempos.

y así, se presenta el PILAR, estimando su tradi-ción, que la ubica en el siglo 1, aunque la devoción a la Virgen del Pilar no fuera notable hasta el siglo XVII, tras el milagro de Calanda; y su popularidad no se extendiera sino desde el siglo XIX, después de la Guerra de la Independencia.

NIEVES supone la primera basílica romana de la Santísima Virgen, y culmina el paso de la Iglesia des-de las catacumbas a las basílicas en el siglo IV.

HODIGUITRIA es la más antigua de las representa-ciones marianas conocidas. A la amplia difusión de es-te icono, sucede la profusa familia iconográfica ma-riana: GLYCOFILUSA, STRASTNAIA, PANAGIA, PANCORITISA, etc.

COVADONGA es, desde España, la primera mues-tra histórica de una imagen de la Santísima Virgen, a

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la que sucederán otras innumerables, como ALMU-DENA o ATOCHA.

MONTSERRAT ejemplariza las tallas negras reali-zadas sobre maderas duras, que se prodigaron por to-da la cristianto-dad medieval: Guato-dalupe, Torreciuto-dad, la Virgen Negra de Francia, etc.; al extremo de popu-larizarse la representación morena en pinturas como la de CZESTOCHOWA.

MERCEDES es el ejemplo de una epifanía mariana de carácter privado, que da origen a una Orden reli-giosa: la Orden Mercedaria para la redención de cau-tivos.

El ROSARIO tiene sus antecedentes en la reforma monacal de los siglos IX y X, mas su desarrollo está inseparablemente unido a la singular figura de Santo Domingo de Guzmán. La evolución del Rosario se prolongó hasta el siglo XVI, cuando san Pío V, en las vísperas de Lepanto y ante una imagen de GUADA-LUPE, completó el AVEMARIA.

El ESCAPULARIO DEL CARMEN, que tiene por testigo principal a san Simón Stock en Aylesford, es, a decir del Cardenal Gomá, la devoción católica por antonomasia.

GUADALUPE nace en España en la primera parte del siglo XIV. Cuando se prodigue en la América Es-pañola dos siglos más tarde, realizando el mayor pro-digio de toda la Mariología Asistencial, ("NON FECIT TALITER... "), la miopía pseudodevocional de muchos tratará de desidentificarla, suceso que perdu-ra todavía en nuestros días.

LORETO es un episodio singular de la mariología, que accede a esta relación recordando la Italia rena-centista del siglo XV.

A las imágenes rescatadas de la tierra en que esta-ban enterradas, de manera milagrosa, suceden las imá-genes milagrosamente rescatadas del mar. La

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APARE-CIDA en Sao Paulo, o la CARIDAD del Cobre en Santiago de Cuba son bellos ejemplos de una activi-dad mariana que en América da lugar a los nombres de COROMOTO, LUJAN, DESCENSION, DOLORO-SA de Quito, etc.

El PERPETUO SOCORRO tiene sus primeros ante-cedentes en el siglo IX, evolucionando el cuadro hasta el siglo XIV, con modificaciones sucesivas. Llegado a Roma en 1499, y tras el olvido provocado por la de-vastación napoleónica, el papa Pío IX, al pedir a los Redentoristas que la den a conocer a todo el mundo, añade: "Ella es la que ha de salvar a la Iglesia".

San Juan Bosco inscribe a MARIA AUXILIADO-RA en el Cuadro de Honor de la Mariología, desde el siglo XIX. Dan fe de ello los salesianos.

La Francia cuyo suelo acoge a María en París, La Salette, Lourdes y Pontmain, muestra al mundo, en el mismo siglo, a Nuestra Señora del Sagrado CORA-ZON.

El INMACULADO CORAZON de MARIA, faro c1aretiano del siglo XIX, será anunciado en Fátima como el esperado triunfador final.

Con el AVEMARIA y la expresión de los QUINCE MISTERIOS del Santo Rosario se termina la exposi-ción mariológica pretendida, para presentar, definiti-vamente, el estudio anunciado.

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INTRODUCCION

AL ESTUDIO CRONOGRAFICO

Una manifestación sobrenatural de la Santísima Virgen es un hecho portentoso, del que puede tras-cender una cantidad de información insospechable con el simple registro del hecho. Información que puede estar impresa en datos aparentemente intras-cendentes, como lo son el día, la hora, el lugar, la per-sona o perper-sonas que soportan la experiencia, la forma de presentación, el vestido, las palabras, la oración, el silencio.

Penetrar en el Misterio de la razón de ser de una manifestación sobrenatural para conocerla en pleni-tud, puede resultar un propósito desproporcionado para las humanas limitaciones, mas negarse al esfuerzo de intentarlo, es renunciar deliberadamente a beber en una de las más dulces fuentes que el Amor de Dios nos ha concedido para revitalizar al alma ansiosay se-dienta. Es imposible que la Santísima Virgen, cum-pliendo siempre la voluntad de Dios, se manifieste a sus hijos, convocándolos en oración, por un simple juego intrascendente. Es indudable el objeto positivo del hecho; es indudable el caudal·de Gracia que se ofrece y se dispensa; es indudable la importancia de todos los signos por Ella otorgados; como también es indudable que la fuente es más caudalosay abundante que la humana capacidad de aprovecharla.

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De la escasez del aprovechamiento da fe la literatu-ra dedicada a la consideliteratu-ración de estos acontecimien-tos extraordinarios, la mayor parte de la cual no reba-sa, cuando la alcanza, la dimensión de un folletín, en el cual lo insignificante y lo pintoresco suelen primar sobre lo grave y lo trascendente. Entre tanto las epifa-nías marianas se suceden, acumulando en el pasivo de "lo por hacer" un inmenso conjunto de datos y refe-rencias que van desde la Teología y la Doctrina, a las costumbres y a las profecías; datos y referencias que, como el arpa becqueriana, aguardan a "la mano de nieve" capaz de arrancarles su armonioso, instructivo y dulce contenido. Informaciones preciosas que nos han sido ofrecidas al precio mínimo de quererlas co-nocer y aprovechar, y que, no obstante, hoy por hoy, y entre nosotros, no merecen sino el desprecio de una mayoría excesiva.

y si es difícil encontrar un alma verdaderamente enamorada y comprometida en el empeño de descu-brir y de dar a conocer toda la luz que desprenden Pontmain o Guadalupe, por ejemplo, mucho más lo es encontrar guías humanos sensibles a la armonía, a la interrelación de estos hechos, en cuya conjunta contemplación nadie da fe de haber sentido mayor in-quietud que la indispensable para establecer, a lo su-mo, vagas y difusas panorámicas. Ahí está todo por hacer.

Quien estas líneas escribe no es teólogo, sino inge-niero. En la inquietud por conocer la Mariología, y en referencia a las manifestaciones sobrenaturales, al ha-cer un simple acopio de datos, pudo percatarse de que, entre el día 19 de septiembre de 1846, en cuyas primeras horas del atardecer, en una pequeña aldea al-pina del SE de Francia, denominada La Salette, la Santísima Virgen se había manifestado a unos pastor-cillos, y el 15 de noviembre de 1980, en el que una

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humilde madre de familia en El Escorial quedó estig-matizada en presencia de Nuestro Señor Crucificado, según su propia versión del hecho, trascurrieron 49000 días. Los días transcurridos y los 57 que resul-tan en un calendario anual entre el 19 de septiembre y el 15 de noviembre, así como la reiteración de ex-presiones comunes alusivas a "los tiempos" en ambos casos, sugirieron la idea de relacionarlos. Para una per-sona con formación matemática poco más que ele-mental, la palabra "relación" tiene sentido de co-ciente, y también debe tenerlo para quien no haya es-tudiado ciencias, puesto que relacionar es, en primera acepción, contemplar un hecho tomando otro hecho como referencia, y consecuentemente, relacionar es, en esencia, dividir.

La división entre los números 49000 y 57 propor-ciona un cociente entero por exceso igual a 860, pri-mera aproximación a un "módulo de tiempo" busca-do. Primera aproximación, por cuanto una mayor profundización en los términos evaluados evidenció que éstos eran solamente aproximados, mas no exac-tos. El primer cuestionamiento admisible se sucede del propio concepto de tiempo, que da lugar a las dis-tintas clases de tiempos y a sus correspondientes defi-niciones, así como a las diferentes maneras de contar los días: de medianoche a medianoche, según el usual cómputo civil, o de mediodía a mediodía, según el cómputo astronómico en el que se mide el tiempo universal y que resulta también el modo de referirlo en las Sagradas Escrituras. (Cf. Gén. 1,5 y sig.: y Da-nie18,14).

Según lo anterior, y en cómputo astronómico, ha-bida cuenta de que el suceso de La Salette tuvo lugar por la tarde, después del mediodía, y el de El Escorial por la mañana, antes del mediodía, transcurrieron 48999 días, a los que corresponde -20 de sept. a 15

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de nov.- una separación en el calendario anual de 56. La relación o cociente entre ambos números, detenni-na ahora un entero por exceso igual a 875.

Se deduce de lo anterior que el módulo de tiempo buscado, y cuya exactitud depende de la precisión ho-raria con la que ambos sucesos se determinen, debe estar comprendido entre 860 y 875.

Dejando para el estudio analítico que se hará a con-tinuación la detenninación precisa del módulo busca-do, cabe, en esta introducción, el cuestionamiento del objetivo propuesto, es decir, ¿por qué tiene que exis-tir un parámetro de tiempo cuya medida pueda servir para la mejor comprensión de lo sobrenatural?

La respuesta es clara: Por el momento, nada sabe-mos. Mas, si realmente existiera este parámetro, ·-condición previa- tendría que tener su consecuen-cia en sucesos sobrenaturales ya conocidos, como, por ejemplo, la duración de la vida en la tierra de Nuestro Señor y la presentación de las manifestaciones sobre-naturales. Se puede avanzar ya que la respuesta es de-moledoramente afirmativa, Existe este módulo o pa-rámetro, en lo sucesivo denominado "Tiempo", que resulta equivalente a 868 días naturales. En su fun-ción, se puede determinar la cronología de lavida de Nuestro Señor, cuya duración fue de 14 Tiempos, así como la de la Santísima Virgen, que vivió en latierra durante treinta y un Tiempos. Lo más sorprendente es.con todo, que, al ordenar el tiempo transcurrido desde la Redención según este parámetro, resultan las manifestaciones sobrenaturales de laSantísima Virgen presentadas en una función horaria lineal, pudiéndo-se, en su consecuencia determinar la hora, cuando se conoce el día; resultando, además, una peculiar suce-sión, en el orden de presentación de las epifanías ma-rianas, verdaderamente digna de meditación y estu-dio.

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Dos apreciaciones absolutamente injustas pueden pretender opacar la nítida transparencia de cuanto aquí se comprueba, y cuya exacta verificación está al alcance de cualquier persona de buena voluntad con un mínimo de cultura exigible. La primera, que sólo puede tener origen en la incultura o mala voluntad del acusador, puede intentar desvirtuar la legitimidad del estudio realizado atribuyéndole el sambenito de "ca-balístico". (Cábala: Cálculo supersticioso para adivi-nar alguna cosa). Los elementales cálculos que aquí se hacen no tienen fundamento supersticioso alguno, ni tratan de adivinar nada; tratan solamente de compro-bar el cumplimiento de una ordenación hasta ahora desconocida en los hechos que se refieren, tal como están referidos, sin quitar ni añadir nada de propia co-secha; siendo estos cálculos, obviamente, de tan legíti-mo fundamento colegíti-mo los que hiciera Newtonpara comprobar la Ley de la Gravedad, o los que conduje-ron a Dalton y Proust, respectivamente, a emitir sus enunciados relativos a las proporciones definidas en que inciden los elementos simples para la composi-ción de la materia. Cábalas son otras cosas, que aquí no se tratan en absoluto.

La segunda apreciación será el refugio de los incré-dulos y se llama CASUALIDAD. Ni siquiera les va a servir ahora el extraño bodrio, que algunos se empe-ñan en avalar, llamado "parapsicología", cajón de sas-tre frecuentemente recurrido para contravenir todo lo que, pudiendo ser sobrenatural, pueda también apare-cer, además, como subjetivo. La objetividad del plan-teamiento y cálculo, la fácil comprobación del trata-miento dado a los datos utilizados y la coherencia de su precisa y asombrosa ordenación resultante, habrán de ser un antídoto tan eficaz como inesperado para los empedernidos defenestradores de la autenticidad

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de las epifanías marianas, cuyo reconocimiento

ha-bría de comportar, en tantos casos, un humilde y pro-fundo cambio en los comportamientos del hombre, sea seglar o religioso. Donde nada tiene que hacer la parapsicología, no le queda al incrédulo, ante el testi-monio de lo sobrenatural, sino el inevitable recurso a la casualidad, flaco argumento estadístico que oponer en este caso, donde el denominador del factor de pro-babilidad alcanza cifras de mareo. Diríase que la exce-siva Misericordia Divina, en palpable demostración de su Infinito Poder, quiera llevar el inapreciable don de la fe hasta el ínfimo plano de la razón, en donde el hombre trata de aferrarse a su soberbia y a su rebel-día, con atributos de ciencia.

Por lo demás, lo que se va a determinar es el cum-plimiento de una Ley según la cual, un conjunto de acontecimientos aparentemente aleatorios, dispersos e inconexos en el tiempo, aparecen maravillosamente ordenados con matemática precisión en el seguimien-to de una función lineal. No se trata de establecer una proposición para conseguir una tesis, según las leyes de la lógica, ni de demostrar un teorema matemático previamente enunciado, a partir de unos principios axiomáticos convenidos. Las Leyes no se deducen, ni demuestran. Simplemente, se comprueban. No admi-ten ningún "por qué", celosas de su función de regir el orden universal.

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ESTUDIO ANALITICO

El objeto del siguiente ESTUDIO es comprobar que si

a) Con origen en el día 2.4.33 (c.civil), a las catorce horas y once minutos, se construye un Calendario según períodos idénticos de 868 días sucesivos, b) ya cada día se aplica el número de orden corres-pondiente según los números naturales, dentro del período que lo abarque, conviniendo en llamar DIA a este número obtenido, entonces

SE VERIFICA QUE

El horario de presentación de las EPIFANIAS MA-RIANAS sigue una Ley lineal, según la cual la HORA LOCAL de manifestación del suceso es función del número DIA.

A) DETERMINACION DEL MODULO TIEMPO Establecida en la introd ucción la premisa de bús-queda de un módulo de tiempo, o Tiempo,

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sospecha-da o intuisospecha-da, en principio, como relación entre los días naturales transcurridos entre las manifestaciones de La Salette y El Escorial, y los que median en un calendario anual entre las efemérides de las mismas, su determinación se halla considerando los días limi-tados a su tiempo diurno o de luz solar.

Pese a la incomodidad que puede suponer para el lector, los días deben ser contados en cómputo astro-nómico, es decir, de mediodía a mediodía.

Es el hecho que la manifestación de La Salette tuvo lugar entre las dos y media y las tres de la tarde del día 19 de septiembre de 1846, según la memoria de la vidente Melania, debiendo referirse estos datos al ho-rario oficial de Francia, homologado entonces con el de Greenwich.

Los datos horarios particulares o locales de La Sale-tte para el día 19 de septiembre, se han deducido a partir de los disponibles de Madrid, en la forma que a continuación se expone.

En el día 19 de septiembre (cómputo civil), el orto y ocaso tienen lugar en Madrid a las 5h. y 59 m. y 18h. 18m. respectivamente, según horario de Green-wich. En horario local, deben reducirse 14m. y 45 s., aproximados a 15 m., por ser ésta la diferencia hora-ria entre los meridianos de Madrid y de Greenwich. Así se obtienen las 5h. 44m. y 18h. 03m. como hora-rio local del orto y ocaso en Madrid.

Para transformar el horario local de Madrid en el de La Salette, es necesario introducir la corrección co-rrespondiente a la diferencia de latitudes entre ambos lugares. La latitud de Madrid es algo superior a 40° N, mientras que La Salette se mantiene por debajo de los 45° N. Por otra parte, el día 19 de septiembre está muy próximo al equinoccio de otoño, lo que reduce al mínimo dicha corrección. En función de lo

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ante-rior, se puede estimar en las 5h. 44m. y 18h. 04m. el horario local del orto y del ocaso en La Salette.

El horario local de La Salette puede transformarse en el oficial de Londres (Greenwich meridian time, o GMT), disminuyendo 24m., al hallarse La Salette a 6° E de Greenwich. Ello proporciona las 5h. 20m. y 17h. 40m. como horario oficial de Londres o GMT, en los instantes de producirse el orto y el ocaso en La Sale-tte el día 19 de septiembre. El mediodía de La SaleSale-tte queda así determinado a las llh. 30m. de Londres.

Con los datos anteriores se puede estimar sobre tiempos homólogos, el momento de presentación de la manifestación sobrenatural ocurrida el día 19 de septiembre de 1846 en La Salette. Ya se ha dicho que los datos constantes advierten que ello ocurrió entre las dos y media y las tres de la tarde; precisando, con mayor aproximación, que la manifestaciónseiniciara entre las 14 h. 35 m. y las 14 h. 50 m., ello supone el transcurso de 185 a 200 minutos desde el mediodía. El tiempo diurno del día 20 de septiembre (cómp. astr.) totaliza 740 minutos. Ello indica que la mani-festación tuvo lugar tras el transcurso de un 25% a un 27 % del día dicho, computado astronómicamen-te.

En El Escorial eran las 9h. GMT del día 15 de no-viembre de 1980, día en el que el orto del lugar ocu-rrió a las 7 h. olmo GMT, y el ocaso a las 16h. 59m. GMT. La manifestación se inició, por consecuencia, tras el transcurso de un 70% del día 15 de noviem-bre en cómputo astronómico.

La distancia entre los instantes de presentación de ambas manifestaciones puede computarse en 48999,45 días. El cociente entero es, en todos los ca-sos, de 868 días nat/día pro.

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La mínima diferencia entre el cociente entero y las cifras decimales que se desprecian, se justifica en la di-ficultad de disponer de una aproximación mayor en los datos necesarios. La referencia a un tiempo de luz, por ejemplo, exigiría, en rigor, estimar el tiempo de recorrido de la luz desde el orto, diferenciar el orto óptico o visible del solar, estimar la difusión de la luz en los dos crepúsculos, etc.

En este punto de investigación, y desde antes de permitir que el parámetro alcanzado justifique su va-lidez en su aplicación, algunos, ya aludidos en el pró-logo como aquellos que desde la primera visión de la

lámina optan por su cuestionamiento y su rechazo desde antes de saber lo que trata, se sienten ya lo sufi-cientemente informados para justificar su refutación, obstinándose en la demanda de cualquier "por qué" contradictorio con lo ya advertido en el último párra-fo de la introducción.

Ante la obstinación, es preferible no abundar en razonamientos, porque la obstinación no es un vicio del entendimiento, sino de la voluntad. Al obstinado hay que dejarle con su obstinación, antes que abocar-le a la obcecación. Caminos tan deliciosos como los que aquí se recorren no pueden ni deben seguirse con la voluntad forzada.

No hay razones para que los cuerpos en presencia se atraigan con una fuerza directamente proporcio-nal al producto de sus masas e inversamente propor-cional al cuadrado de su distancia. Se comprueba, y punto. Tampoco hay razones -y menos aún, "a prio-ri"- para que el parámetro de 868 días ya determina-do sea correcto para construir una función periódica en laque se hallan impresas las manifestaciones sobre-naturales de la Santísima Virgen aprobadas por la Iglesia. Hay que comprobarlo.

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La primera vindicación del parámetro obtenido, a partir de la cual puede inducirse su valor potencial, re-sulta de comprobar que con él se calcula, en múltiplos enteros, la duración de las vidas de Nuestro Señor Je-sucristo y de la Santísima Virgen.

Ello permite una nueva definición, más sencilla, de dicho período de tiempo, puesto que resulta ser, en días, el máximo número a partir de cuyos múltiplos puede obtenerse la duración exacta, en días, de las ex-cepcionales vidas dichas. Es decir, es el máximo co-mún divisor del número de días vividos por Nuestro Señor Jesucristo y por la Santísima Virgen, según la única cronología de ambas vidas compatible con los datos consignados en los mensajes dados en El Es-corial.

Aplicación

Para evaluar el número alcanzado como unidad de tiempo que puede medir la duración de la vida terrena de N.S.J., -hipótesis preestablecida--, se tomaron co-mo únicos datos el nacimiento en la noche del 24 al 25 de diciembre, en cómputo civil, y una duración de vida comprendida entre treinta y tres y treinta y cua-tro años. Ello equivale a suponer un número de días vividos comprendido entre 12045 y 12410. El único múltiplo de 868 comprendido entre ambos es el 12152, resultado de multiplicar 868 por 14. Tal dura-ción de vida fija el nacimiento en 25 de diciembre del año (-1) de la cuenta cristiana, mientras que la Cruci-fixión se ubica en el jueves, día 2 de abril del año 33, en cómputo civil, o el viernes 3, en cómputo astronó-mico. La coherencia del resultado se une a la

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consta-tación curiosa de que la lectura inversa del número de días vividos traduce la fecha de conmemoración de la Navidad (25.12), y añade un "uno". Esto no es hacer cábalas, sino constatar un hecho.

La coherencia y la curiosidad se repiten en el caso de la determinación de la vida de la Santísima Virgen, a partir de los datos indicados en los "Mensajes" fa-cilitados en El Escorial, donde se precisan 25 años de Soledad y Dormición en día de Viernes Santo, tras se-tenta y tres años de vida cumplidos en la tierra. Ello determina la Dormición en el viernes, día 7 de abril del año 58. El único múltiplo de 868 que satisface, en días, la edad supuesta, es ahora 26908, resultado de multiplicar 868 por 31, con la sorprendente conse-cuencia de verificar el nacimiento en 5 de agosto del año (-16), equivalente al 17 a.d.C., de acuerdo con lo ya revelado en diferentes lugares y ocasiones. La lectura inversa es ahora 8.09. (fecha de conmemora-ción de la Natividad), sucedida de un "seis" y un "dos". Para que cada uno lo interprete como mejor le plazca.

Pareciendo estos resultados demasiado curiosos pa-ra estimarse consecuencia de un mero azar, se sugirió la idea de construir un calendario de la Historia de la Redención, según Tiempos de 868 días. Llamando "Tardes" a los 434 primeros días de cada Tiempo y "Mañanas" a los 434 restantes, es fácil comprobar que, cuando una manifestación sobrenatural de la Santísima Virgen ha tenido lugar por la tarde, ha ocu-rrido en día Tarde, concurriendo, obviamente, igual concordancia con las mañanas. Cuando una proposi-ción determinada verifica su cumplimiento en todos los casos, el mínimo sentimiento científico hace sos-pechar al investigador que lo verifica, que puede en-contrarse ante la detección de una Ley determinable.

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Para ello es conveniente construir previamente un Ca-lendario de Tiempos.

Calendario de tiempos

El Calendario de Tiempos se construye con toda fa-cilidad y sencillez, a partir del 2.4.33 (00330402, se-gún convenio internacional para la designación de fe-chas), añadiendo sucesivamente 868 días, para ob-tener, correlativamente, las fechas que van dando ori-gen a los sucesivos Tiempos. Según esto, el Tiempo 1, transcurrió entre el 2.4.33 y el 18.8.35; el Tiempo 2, entre el 18.8.35 y el 2.1.38; el Tiempo 3, entre el 2.1.38 y el 19.5.40; así sucesivamente. (Téngase en cuenta que todos los años múltiplos de cuatro han si-do bisiestos, excepto en tres casos; 1700, 1800 Y 1900; Y que del día 4.10.1582, jueves, se pasó al vier-nes 15.10.1582, al introducirse la reforma gregoriana). Construido el Calendario de Tiempos, resulta de apreciación inmediata la numeración del Tiempo co-rrespondiente a una fecha cualquiera F, puesto que estará comprendida entre FT (Fecha origen del tiem-po T) y FT+1(Fecha origen del Tiempo siguiente).

Dentro de cada Tiempo a los sucesivos días corres-ponde un número de orden al que llamaremos Día (D), de modo que D=F-FT •

B) DETERMINACION DE LA ESCALA HORARIA

Se trata ahora de estimar la hora, cuando se conoce el día (D). Presumida una Ley lineal, su determina-ción puede hacerse a partir de dos puntos

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cualesquie-ra. Ocurre también que estos sucesos no suelen estar cronicados o referidos con precisión cronológica en todos los casos. De entre las manifestaciones ocurri-das por la tarde, solamente la de Pontmain parece más precisa. Entre las de mañana, puede optarse por El Es-corial o Guadalupe, aunque en este último caso hay que conceder crédito ---que lo merece- al "Estudio de las estrellas en el manto de la Virgen de Guadalupe", de Rojas Sánchez y Hernández Illescas, publicado en Méjico en 1983. Se eligieron, como puntos de deter-minación Pontmain y El Escorial. La deterdeter-minación de la abscisa en ambos casos, podrá resultar instructi-va, a modo de ejemplo.

- Datos iniciales de PONTMAIN: Ocurrió el día 17.1.1871 (c. civil), a las 18 horas.

Debe traducirse la fecha, en c. astro como el 18.1.1871. En el calendario de Tiempos aparece ubi-cada en el Tiempo 774, que transcurre entre el14 de abril de 1870 y el 2 de agosto de 1872.

EL DIA-D- vendrá determinado por la distancia entre el 18.1.1871 y 14.4.1870, resultando 279. Quiere decirse que el suceso ocurrió dentro del día 279 del Tiempo 774. Desde el origen de Tiempo, ha-bían transcurrido, en el instante de la manifestación 278 días enteros, más una fracción de 278/868 = 0,32028. Luego la abscisa de Pontmain es 278,32028. La hora local debe retrasar en cuatro minutos la oficial, por estar el lugar a 1° O., respecto del meri-diano de Greenwich. Hora Local: 17h.56m.=1076 minutos.

- Datos iniciales de EL ESCORIAL: Ocurrió el día 15.11.1980 a las diez de la mañana.

Por tratarse de mañana, coincide la fecha en cóm-putos civil y astronómico. El calendario de Tiempos

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ubica la fecha en el Tiempo 820, cuyo origen fija en el día 9.8.1979, proporcionando el Día 464. Abscisa o tiempo transcurrido desde el origen del Tiempo 820, 463

+

463 / 868 = 463,53341.

Hora Local: 8h.44m, dado el avance de una hora, en la oficial, y situación geográfica de 4° 0, respecto del meridiano de Greenwich. Hora local en minutos: 524.

Diferencia horaria: 552 minutos.

Diferencia de abscisas: 278,32028-463,53341= -185,2131. Al resultar negativa, hay que incrementar 868, dando 682,787 días.

La pendiente de la función se determina por la rela-ción entre las diferencias de horas y días:

k= 552/682,787 minutos/día = 0,8084512 m/d

Conocida la pendiente de la función, además de las coordenadas de un punto de mañana y un punto de tarde, se determinan fácilmente los respectivos oríge-nes de la escala horaria de la mañana y de la tarde. Pa-ra la tarde, habrá que disminuir de 1076 (HoPa-ra local de Pontmain), el.producto de su abscisa y k

278,32028 . 0,8084512 = 225,00836, estimando 225 minutos.

Luego el origen horario de tardes, será a los 1076-225 = 851 m., correspondientes a las catorce horas y once minutos.

El origen horario de las mañanas es

524 - (463,53341 - 434).0,8084512 resultando 500,12368 minutos, aproximados a 500 como origen de la escala horaria de las mañanas. Las fórmulas ho-rarias resultantes, son:

a) Para Días-Tarde: H=85 1+D.k Generalizables en b) Id. Días-Mañana: H=500+(D-434).k

A partir de cuya obtención, no resta sino recrearse en la sombrosa exactitud de su verificación.

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Antes de proceder a ella, es necesario dejar muy claro que la Ley hallada no predetermina ni condicio-na el momento en que pueda tener lugar ucondicio-na manifes-tación; verifica, simplemente, el cumplimiento de una ordenación sorprendente y maravillosa entre las habi-das, en las cuales, en un instante de ellas, generalmen-te el inicial, queda degeneralmen-terminada una hora, un instangeneralmen-te cronológico, que permite la constatación de esa mis-ma ordenación.

Nótese, además, que esta ordenación se verifica en el tiempo, (Día), según la hora local, que es función del espacio, y con independencia del lugar de la mani-festación, realizándose el misterio profundísimo y evi-dente de poderse constatar una ordenación en el tiem-po y en el espacio, que es, a su vez, independiente del tiempo y del espacio. La consecuencia es que esta or-denación procede de Quien está por encima del tiem-po y del espacio, es decir, de Dios.

La tesis resultante puede enunciarse así:

Las epifanías marianas constituyen un conjunto de hechos sobrenaturales ordenados, y, consecuentemen-te, interrelacionados.

Con el aval otorgado por el cumplimiento de todos los casos comprobados, como a continuación se verá, las determinaciones verificadas permiten establecer el campo de variación de la función definida. Resulta así que la escala horaria queda fijada entre las ocho horas y veinte minutos y las veinte horas y dos minutos, en su homologación con nuestra manera de contar el tiempo, totalizando una variación de setecientos dos minutos. Al misterio de un período fijado en 868 días, se superpone la limitación horaria para la presen-tación de las manifestaciones, todo lo cual sugiere la referencia a un reloj sobrenatural, el cual, aun ajusta-ble con nuestras horas, que son función de nuestra geografía, para precisar el momento de presentación

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de las manifestaciones sobrenaturales, no es homolo-gable con ninguno de nuestros relojes, que cuentan días de veinticuatro horas y cambian la hora cuando cambian el lugar.

Al cumplirse la: función de tiempo determinada en este nuevo reloj sorprendente, habrá que referir a él el planteamiento inicialmente intuido por la correlación de tiempo solar entre La Salette y El Escorial. Es aho-ra cuando se puede hacer una nueva hipótesis más precisa, prescindiendo de los datos solares y teniendo en cuenta que los días quedan limitados al transcurso en ellos de setecientos dos minutos, según la función de tiempo hallada. Las ocho horas y cuarenta y cua-tro minutos de El Escorial, según nuestra manera de contar el tiempo, traducen 524 minutos; hasta los 909 minutos de La Salette, suponen el transcurso de 385 minutos, con un diferencial de 317 minutos para completar los 702 minutos útiles de cada día. El co-ciente 868 es ahora resultado de la división entre los términos (48999

+

y (56

+

donde expresa la fracción decimal exacta que justifica aquel cociente; obtenido así para el valor de O,45098, éste deber ser equivalente al cociente de (317+E) Y 702, en cuyos términos E representa la pérdida de precisión por de-sestimación de los segundos y su fracción, en todos los términos considerados, evaluable en 24 segundos. Frente a cuya inducción, incluso entre los que pue-dan seguir y asentir al planteamiento y desarrollo nu-mérico, puede' suscitarse en algunos la pretenciosa pregunta de cualquier "por qué".

¿Por qué se realiza el misterio de una ordenación entre los horarios de presentación de las epifanías marianas, cuando se refieren a una función cíclica o periódica, que cuenta el tiempo según períodos de 868 días?

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¿Por qué puede determinarse el período de esta función mediante una correlación de tiempos entre las manifestaciones de La Salette y El Escorial?

¿Por qué resulta la duración de las vidas terrenas de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen, múltiplos de 868 días?

¿Por qué queda limitado el horario de presentación de las manifestaciones sobrenaturales a una fracción del tiempo útil respecto del total del día?

¿Porqué... ?

A cuya pretensión, ¿puede el investigador acaso apelar a la implícita necedad contenida en la deman-da?

¿Quién es quién para plantearse el derecho de acce-der al conocimiento de los divinos misterios que aquí se tratan más allá de lo que el mismo Dios quiera reve-larlos? ¿Acaso no es ya muchísimo poderlos determi-nar, conocer y aprovechar?

¿Por qué es más densa el agua a 4° C que a cual-quier otra temperatura, dando lugar a una excepción termodinámica que hace posible la vida en la tierra? ¿Por qué esta excepción no se cumple a los 3° C o a los 7° C? ¿Por qué?

¿Por qué son tantas las estrellas del cielo y no tan-tas más o menos? ¿Por qué mantienen sus posiciones relativas en la bóveda celeste? Y no obstante, estas mismas estrellas, cuyos misterios no podemos alcan-zar, nos han enseñado a orientarnos y a medir el tiem-po.

¿Por qué es tan efímera la vida de una flor? Y no obstante, sin las flores, nuestra concepción de la belle-za sería más mediocre.

¿Por qué tarda años el infante en adquirir el uso de razón? ¿Cuál es el porcentaje de tiempo últil y activo en la vida del hombre?

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El tiempo nos es dado y solamente en una fracción del mismo podemos ejercer las facultades que nos han sido concedidas. La luz solar nos ha sido dada inter-mitentemente;lamitad de nuestro tiempo es de luz, o diurno, y la otra mitad es de nocturnidad; y al tiempo de luz hay que restar aún, para obtener el de plena luz, el margen de ambos crepúsculos.

Mas, cuando este misterio y esta realidad de la na-turaleza se refleja en una función de tiempo, en la que ha quedado impreso el principio de las manifestacio-nes sobrenaturales de carácter público de la Santísima Virgen, hay quienes optan por la rebeldía de negarse a comprender y admitir el testimonio del tiempo que aquí se comprueba, sintiéndose para ello suficiente-mente arropados tras el más necio de los "por qué". Ante los tales, acuden a la memoria aquellas palabras de la Escritura que con justa causa alega san Pablo en el capítulo XI de su Carta a los Romanos:

"Les ha dado Dios hasta hoydta un esptritu de estupidez, ojos para no very oídos para no oir". Para mostrar el reverso de la moneda, es oportuno recordar un episodio singular extraído del Evangelio de san Juan, en su capítulo XX, al narrar las primeras pruebas de la Resurrección del Señor. Transcritos a continuación los epígrafes correlativos desde los nú-meros 3 al 8, para su evocación, el último no tiene desperdicio. Dice así el Apóstol, dando a conocer su propia experiencia:

"Con esta nueva salió Pedro y el dicho discipulo,

y encamináronse al sepulcro. Corrían ambos ala par, mas este disctpulo corrió más aprisa que Pe-dro, y llegó primero al sepulcro, y vio los lienzos en el suelo, pero no entró. Llegó tras él Simón

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Pedro, y entró en el sepulcro,y vio los lienzos en el suelo, y el sudario que habían puesto sobre la cabeza de Jesús, no junto con los demás lienzos, sino separado y doblado en otro lugar. Entonces el otro discípulo, que había llegado primero al sepulcro, entró también, Y VIO Y CREYO ..." Al tratar de explicar este misterio de fe que se produce en san Juan, a quien el crédito en la Resu-rrección del Señor le fue proporcionado a través de la visión del sepulcro abandonado con lienzos en el sue-lo y el sudario doblado, se preguntan sue-los comentaris-tas qué pudo ver el Apóstol para admitir inmediata-mente la Resurrección del Señor.

y la unánime respuesta que dan es ésta: "San Juan vio orden". A la vista de una determinada y concreta ordenación, cuya imagen no nos ha sido descrita más precisamente, de sudario y lienzos, san Juan no pudo dudar más y dio testimonio de su inmediato crédito a la Resurrección desde aquella misma visión, explican-do su anterior desconcierto "porque aún no habían entendido de la Escritura que Jesús debía resucitar de entre los muertos". (Los estudios sobre la Sábana Santa y particularmente los trabajos del jesuita Padre J. Loring tratan de explicar la impresión de san Juan). Este singular testimonio, según el cual la fe en un acontecimiento extraordinario o sobrenatural nos es dada a través de una imagen ordenada, no es excep-cional.

Tampoco es excepcional que el mismo hecho pro-duzca en terceros resultados dispares y contradicto-rios. Seguramente los guardianes del sepulcro, al des-pertar de su sueño, vieron lo mismo que san Juan y aun antes que él, y no obstante, no coligieron igual consecuencia. A partir de su oscuridad interior, incre-mentada por el peso de unas monedas, se negaron a

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dar fe de "un misterio de orden perfectamente visi-ble" .

Es el hecho que la respuesta humana ante un mis-mo signo de orden, cuya generación trasciende a la voluntad del hombre, hace que unos lleguen a percibir emocionadamente la presencia de Dios y su amorosí-simo clamor hacia sus criaturas más mimadas, los hombres; mientras que otros ponen en evidencia, consciente o inconscientemente, a todos sus demo-nios interiores: celos, incredulidad, respetos humanos, etc. O no quieren comprobar, o no quieren ver ni comprender nada con la comprobación. Su voluntad está ligada a una limitación interior, a cuya beneficio tratan de extender a los demás su propio atocinamien-to: "La unión hace la fuerza".

Indefectiblemente, un signo de orden que exceda y supera toda intervención humana, se toma, tan pron-to como se descubre, en signo de contradicción.

Semi-lla de sembrador, será fecunda en la buena tierra,

eff-mera en la escasa, débil entre malas hierbas, inútil sobre las piedras.

Algo -y no poco- de todo esto, se desprende de la función cronológica que aquí se determina, y es por ello por lo que muchos, ante su representación gráfica simplemente, reaccionan con la espontaneidad de san Juan en el sepulcro. VEN Y CREEN, sin más expli-caciones.

El precioso don de la fe viene en este caso avalado por todas las necesarias comprobaciones que, a conti-nuación, se han de estudiar con todo rigor. Solamente aquellos que se sometan a la experiencia de efectuar estas comprobaciones por sí mismos, desde la igno-rancia previa de los horarios reales de contraste, ten-drán acceso, al investigarlos, a la emoción que pudo sentir quien estas líneas prescribe, al comprobar, "a posteriori", la verificación de catorce de los casos

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comprobados, en una experiencia indescriptible, cua-jada de sustanciosas anécdotas.

Dando pórtico a las comprobaciones efectuadas, y

para beneficio de cuantos puedan VER y CREER las maravillas que aquí se enuncian, es conveniente repe-tir y defender que

"LAS EPIFANIAS MARIANAS CONSTITUYEN UN CONJUNTO DE HECHOS SOBRENATURALES ORDENADOS EN EL TIEMPO, Y, CONSECUEN-TEMENTE, INTERRELACIONADOS".

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COMPROBACIONES

DE LA LEY DEFINIDA

La comprobación del cumplimiento del horario de-terminado por vía analítica, se cumple escrupulosa-mente en cada caso contrastado, y han sido compro-bados todos los casos en que se ha dispuesto de la información necesaria para poderse localizar cronoló-gicamente con exactitud. El contraste de la hora de-pende de la precisión con la que aparece narrado el suceso. En algunas ocasiones se da una información muy precisa, y el contraste resulta de espectacular precisión. En otros casos, se indica la hora con impre-cisión y vaguedad, y, consecuentemente, aún hallán-dose la hora con igual exactitud, la posibilidad de su verificación resulta disminuida. En algún caso, en el que aparece una mínima diferencia, se siente la tenta-ción de conectar con testigosy cronista, para rogarles que pongan en hora relojes y memoria... Pero es pre-ferible que el lector ponga a prueba, por sí mismo, su personal capacidad de asombro.

COMPROBACION N.O 1: GUADALUPE

Es ésta la primera manifestación pública de la San-tísima Virgen que aparece cronicada con datos crono-lógicos fiables en la Historia, gracias a las

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ciones" eclesiásticas llevadas a cabo en 1666 y 1723, por consecuencia de las cuales, se concedió oficio propio a la Virgen de Guadalupe en 1754. La corona-ción canónica de la Imagen tuvo lugar el día 12 de oc-tubre de 1895, en la ciudad de Méjico.

Por cuyas crónicas sabemos que el día 12 de di-ciembre de 1531 la Santísima Virgen permitió que su maravillosa Imagen quedara estampada en la tilma de Juan Diego, el humilde indio a quien se venía mani-festando desde el sábado anterior, día 9. Posterior-mente, el retrato fue alterado múltiples veces por in-comprensibles osadías humanas, siendo la última de las deformaciones achacable a la familia Munguía, que custodió la milagrosa reliquia durante la revolución de 1929. Con todo, algunos perfiles del manto, los ojos (en la pequeña presentación del globo ocular) y la po-sición de las estrellas, manipuladas-, parecen capitalizar casi todo lo respetado desde la es-tampación original. En función de la posición de las estrellas, un moderno y ya aludido trabajo se atreve a identificarlas, y a precisar la hora de la estampación, fijándola en las diez horas treinta y siete minutos, se-gún la actual hora oficial de Méjico, que corresponde a la del meridiano de 90° O, respecto del de Green-wich; al hallarse Méjico a 99° 15m O, la HORA LO-CAL queda estimada en las DIEZ HORAS de la ma-ñana.

Nuestro procedimiento de determinación no tiene nada que ver con las estrellas. Sabemos solamente que el día doce de diciembre de 1531, es el Día 558 del Tiempo 631 de la Redención, y aplicamos la fórmula correspondiente:

H = 500

+

(558 - 434). 0,8084512= 600,24794, esti-mando 600 minutos, es decir, las DIEZ HORAS en HORARIO SOLAR LOCAL.

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Los coleccionistas de casualidades deben preparar-se, porque esta increíble precisión se repite en todos los casos siguientes.

COMPROBACION N.o 2: MEDALLA MILAGROSA

Dice la crónica de este hecho que "La tarde del 27 de noviembre de 1830, estando en la capilla la comu-nidad después de leer los puntos de meditación, sor Labouré...", y añade" ...fue entonces cuando un óva-lo rodeó la imagen y dentro de él apareció escrita la siguiente invocación: "O, Marie, concue sans peché, priez pour nous qui avons recours a Vous'. La apari-ción dio media vuelta y quedó formado en el mismo lugar el reverso ..."

La tarde del día 27 de noviembre de 1830 es, según el Calendario de Tiempos, el Día 374 del Tiempo 757, por lo que

H

=

851

+

374. 0,8084512

=

1153,3607, estimando 1153m., equivalentes a las DIECINUEVE HORAS TRECE MINUTOS (Hora local), que por la posición geográfica de París, estimada en 2° 15m. E, justifica una hora oficial de DIECINUEVE HORAS Y CUA-TRO MINUTOS.

COMPROBACION N.O 3: OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICO RDIA

Dice la crónica que "El día 15 (de agosto de 1831), fiesta de la Asunción, hacia media mañana, decidió (el Padre Guardián) retomar por el convento de las con-cepcionistas para indagar lo de la imagen. Nada nue-vo. Pasa a la clausura y se establece en el despacho que usa la superiora, para continuar su gestión. Y la

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Imagen, de improviso, se coloca al lado de sor Patroci-nio, con gran sorpresa de los tres reunidos, que son el padre, la madre abadesa y sor Patrocinio. Ante esta novedad se convoca a la Comunidad, y todas las reli-giosas se convierten en testigos de la aparición y oran con alegría en acción de gracias".

El día 15 de agosto de 1831 es el Día 634 del Tiempo757. Aplicando la consabida fórmula:

H

=

500

+

(634-434) .0,8084512

=

661,69024, es-timando 662 minutos, equivalentes a 11 horas y dos minutos. Dada la posición de Madrid, (3° 45 m O), la hora oficial debe incrementarse en 15 minutos, lo que da lugar a una hora oficial de ONCE HORAS DIECI-SIETE MINUTOS.

COMPROBACION N.o 4: LA SALETTE

Antes de proceder a la verificación de la asombrosa precisión horaria, con la que, también en este caso, se determina con matemática exactitud analítica y/o gráficamente el instante de presentación de este singu-lar suceso, según las reglas investigadas en el presente trabajo, parece recomendable, en este caso singular, reproducir, siquiera parcial y mínimamente, un frag-mento del decreto emitido el día 19 de septiembre de 1851, por Mons. Filiberto de Bruillard, Obispo de Grenoble. Dice así:

"Juzgamos que la aparición de la Santísima Vir-gen a dos pastores el 19 de septiembre de 1846 so-bre una montaña de los Alpes en la parroquia de La Salette, Arciprestazgo de Corps, presenta todas las características de verdadera, y los fieles tienen fun-damento para creerla indudable y cierta".

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"Estamos dispuestos a someter nuestro juicio al de la Cátedra de san Pedro".

El juicio de la Cátedra de san Pedro, en esta oca-sión, no tardó demasiado, puesto que desde agosto de 1852 se iniciaron los privilegios e indulgencias papa-les, que culminaron el dos de diciembre del mismo año, al conceder Pío IX "Celebrar el 19 de septiembre la memoria de la aparición de la Madre de Dios de La Salette con Misa solemne".

La razón del prólogo anterior, se debe a la circuns-tancia de ser ésta la primera vez, en toda la Historia de la Iglesia, en que ha quedado constancia documen-tal de una respuesta jerárquica adecuada y oportuna ante una aparición mariana. El hecho no es único, y se va a repetir, con mayores o menores dolores de par-to, en seis ocasiones más. El último decreto constan-te, de igual vigor y transparencia, fue suscrito por el Obispo de Namur, en 1943, sancionando la aparición mariana ocurrida en Beauraing, en 1932.

Desde entonces no hemos pasado de Gamaliel el Sanedrita, aplicado a la inhibición jerárquica, mode-rada en los casos en que, como máxima concesión, se ha permitido el culto y la difusión del hecho, bajo la iniciativa de terceros. Es por ello por lo que un cono-cido mariólogo francés ha afirmado, y cualquiera pue-de suscribir, que un acontecimiento como el pue-de Lour-des no sería hoy conocido y reconocido por la Iglesia, como lo fue entonces. Y se cita Lourdes como proto-tipo de epifanía mariana de mayor transparencia, en la hipótesis de René Laurentin.

En cuanto a la hora de la manifestación, dice la crónica de este suceso que, "a las dos y media de la tarde", Melania despertó, y, no viendo a los animales, llamó a Maximino. Ambos bajan, cruzan un arroyo, suben al alto de la colina, y ven que el rebaño está

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tranquilo, pastando en la otra ladera. Empiezan a ver y detectan la Aparición. Cuando los pastores vol-vieron en sí, serían "las tres de la tarde".

El suceso de La Salette ocurrió, según el calendario -de Tiempos el Día 73 del Tiempo 764, por lo que

aplicamos

H = 851

+

73 . 0,8084512= 910,01 minutos, equi-valentes a las 15h 10m.

Como La Salette está a 6° E de Greenwich, que da entonces la hora oficial de Francia, ésta resulta (-24m.), las CATORCE HORAS Y CUARENTA Y SEIS MINUTOS.

COMPROBACION N.o 5: LOURDES

En este caso, vamos a suponer que el tema no nece-sita presentación, dando por supuesto que el lector sa-brá que el día 11 de febrero de 1858 en Lourdes, so-bre la hora del mediodía, salieron tres muchachas a buscar leña, y una de ellas, Bernadette, (luego sor Ma-ría Bernarda, por fin santa MARIA BERNARDA) no se atrevió a pasar el río ... Era el día 763 del Tiempo 768. Sepamos la hora:

H

=

500

+

(763-434) . 0,8084512

=

766 min., equivalentes a las DOCE HORAS Y CUARENTA y

SEIS MINUTOS, que no deben modificarse por razo-nes geográficas, al hallarse Lourrles prácticamente so-bre el mismo meridiano de Greenwich.

COMPROBACION N.o 6: PONTMAIN

En este caso la comprobación no procede, puesto que al ser éste uno de los puntos utilizados para la de-terminación de la escala horaria, ésta debe satisfacerse por hipótesis.

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COMPROBACION N.o 7 FATIMA

Aunque los pastorcillos de Fátima fueron prepara-dos por un ángel con anterioridad, las apariciones de la Santísima Virgen se iniciaron un domingo, día tre-ce de mayo de 1917. Los niños habían comido su fru-gal almuerzo y rezado su telegráfico Rosario ("Dios te salve, María", "Santa María"), cuando, jugando a construirse una casa con piedras, un relámpago inte-rrumpió su juego...

Era el Día 703 del Tiempo 793, luego

H= 500

+

(703-434) . 0,8084512 = 717 minutos, a los que hay que sumar 34, correspondientes a los 80

30m O del lugar respecto del MG, del que toma su ho-ra oficial, la cual resulta a las DOCE HORAS Y TREINT A Y UN MINUTOS.

COMPROBACION N.O 8: BEAURAING

Las crónicas que refieren las apariciones de Beau-raing, tanto si proceden de autores que las defienden, como René Laurentin o Sánchez Ventura, o de críti-cos incrédulos como Kevin Mc Clure, convienen en ofrecer una información particularmente deficiente para la determinación del instante en el que la mani-festación demuestra su momento de presentación pú-blica como tal. El día 29 de noviembre de 1932, so-bre las dieciocho treinta horas, unos niños, yendo a buscar a su hermana al colegio de ésta, en compañía de otras dos niñas, divisan una figura resplandeciente por encima de un puente, suceso que se repite al día siguiente. El jueves día uno de diciembre, al volverla a ver, caen conjuntamente de rodillas, describiendo posteriormente la visión, a lo largo de la cual una de las niñas, llamada Femanda Deigembre, pregunta a la

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figura vista si es la Virgen Inmaculada, a lo que la Santísima Virgen contesta con una inclinación de ca-beza. El siguiente encuentro tiene lugar el domingo día 4, en el que los niños preguntan cuándo deben volver, y se les responde que el día de la Inmaculada Concepción. En la aparición del día 17 de diciembre la Santísima Virgen pide la construcción de una capi-lla; en la del día 21 afirma: "Yo soy la Virgen Inma-culada", y en la del 23 explica el motivo de su visita: Quiere que se hagan peregrinaciones al lugar. La últi-ma aparición tuvo lugar el día 3 de enero siguiente.

A lo largo de los treinta y seis días transcurridos desde el 29 de noviembre y el 3 de enero referidos, nuestra regla horaria oscila entre

H= 851

+

307.0,8084512= 1099 min, y H= 851

+

343. 0,8084512= 1128 mino

A ambos resultados hay que restar 20 mino por ha-llarse el lugar a 5° E respecto del MG, transformándo-se los números obtenidos en 1079 y 1108 minutos, respectivamente, es decir, entre las diecisiete horas cincuenta y nueve minutos y las dieciocho horas vein-tiocho minutos. En la evaluación final se comprobará la correspondencia entre este margen de indefinición y la que concurre con el tema fundamental con el que esta manifestación se enlaza.

COMPROBACION N.o 9: BANNEUX

Nuevamente las crónicas son imprecisas. La familia Beco solía retirarse a dormir sobre las siete de la tar-de, en el invierno de 1932-33. Una de las hijas del ma-trimonio, Mariette, antes de acostarse, mirando por la ventana, cree divisar una figura luminosa en el jardín, impidiéndole su madre salir. Al día siguiente cuentan lo sucedido al padre de familia y al párroco, que se

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muestran escépticos. La presión interior de la niña vi-dente es tal que, en desprecio del frío exterior, al día siguiente y sobre la misma hora, se decide a rezar de rodillas en el lugar donde cree haber visto la apari-ción, la cual se vuelve a producir en días sucesivos. El inicial había sido el 15 de enero.

En el encuentro correspondiente al día 18, la San-tísima Virgen dice: "Esta fuente queda reservada para Mí". El jueves 19 se repite el prodigio y la Señora afirma "Yo soy la Virgen de los Pobres". El 20, pide la construcción de una capilla y el suceso se prolonga hasta el día 2 de marzo, fecha de la última aparición. Referido el suceso el día 15 de enero, la determina-ción horaria debe tener en cuenta que se trata. del Día 354 del Tiempo 800. La hora local se determina por la consabida fórmula

H

=

851

+

354 . 0,8084512

=

1137 mino

Ello supone las dieciocho horas cincuenta y siete minutos, de donde se deben restar unos veinte minu-tos aproximadamente, por geografía.

Antes de proseguir con la comprobación horaria de los restantes casos investigados, parece conveniente puntualizar algunas consideraciones, que pueden ayu-dar a una mejor comprensión de los temas expuestos, facilitando, al mismo tiempo, la introducción para la evaluación final del conjunto.

Primeramente, el lector habrá notado que la verifi-cación horaria, tiene lugar, en cada caso, en el mo-mento que podríamos llamar el más característico de la manifestación sobrenatural. En los casos vistos, este momento es de fácil identificación. Se trata del ins-tante en que la manifestación se hace pública.

Así, en Méjico, los encuentros de la Santísima Vir-gen con Juan Diego, comenzaron en el amanecer del sábado, día 9 de diciembre de 1531, pero el momento

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culminante o más característico de la manifestación de Santa María de Guadalupe, tuvo lugar al producir-se la estampación sobrenatural de la Imagen de la San-tísima Virgen. Cuando la Iglesia asuma el hecho, con-cediendo oficio propio a la conmemoración de estas apariciones, dispondrá que su festividad tenga lugar el día 12 de diciembre, aniversario del día de la es-tampación. Es entonces cuando se verifica la Ley ho-raria comprobada.

Igualmente, sor Catalina Labouré, en el tema de la Medalla Milagrosa, tuvo su primer encuentro con la Santísima Virgen en la noche del 18 al19 de julio de 1830, pero fue el día 27 de noviembre del mismo año cuando ocurrió el suceso que habría de dar lugar a la festividad de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, y es en este día en el que se produce nuevamente la confirmación de la regla horaria determinada.

Sor Patrocinio entró en éxtasis por primera vez el día 13 de agosto de 1831, entre cinco y seis de la tar-de, hallándose rezando en el coro, mas la milagrosa aparición de la Imagen de Nuestra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias, tuvo lugar en la mañana del 15 de agosto, dos días después del primer encuentro, en cuya fecha se conmemora la festividad, y a cuyo acontecimiento se refiere la verificación de la regla horaria.

Los sucesos de La Salette y Pontmaín no ofrecen dudas, puesto que en ambos casos los hechos

ocurrie-ron puntualmente en un único día.

La Santísima Virgen se apareció en dieciocho oca-siones a Bemadette Soubírous, en el año 1858, entre el 11 de febrero y el 16 de julio, mas la comprobación horaria efectuada, se refiere al primer encuentro, sien-do también el once de febrero la fecha estimada por la Iglesia para la conmemoración de las apariciones de Lourdes.

Referencias

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