COMPROBACIONES DE LA LEY DEFINIDA
COMPROBACION N.O 16: MEDJUGORJE
El día 24 de junio de 1981, después del almuerzo (que allí tiene lugar al mediodía y es frugal; tanto más en un pequeño pueblo), dos jovencitas, llamadas Mir- jana e Ivanka, de la aldea de Bijakovici, perteneciente a la parroquia de Medjugorje -pueblo situado en la región montañosa de Herzegovina, a 4 km. de Citluk- fueron de paseo a la colina, y allí creyeron ver a la Santísima Virgen, regresando a la carrera y asustadas. Fueron en busca de su amiga Vicka, "que se había quedado durmiendo la siesta", y le dejaron una nota para que, cuando saliera, se reuniera con ellas en la colina. De camino a ella, encontró Vicka a Ivan Ivan- kovic e Ivan Dragícevic recogiendo manzanas, los cua- les la acompañaron, al igual que Milka, de trece años, que
se
agregó al grupo en el camino.Al llegar al lugar de la aparición, nuevamente Ivan- ka es la primera en verla, aunque la ven todos, y, asus- tados, regresaron corriendo a la aldea. Estimando que la segunda ocasión habría tenido lugar sobre las seis y cuarto de la tarde, pues a la misma hora, en los sucesi- vos días, se repitió, respecto de un grupo que alteró al inicial con la sustitución de Milka por su hermana Ma- ría, dos años mayor, y la de Ivan D., por el benjamín del grupo, Jakov, de diez años.
La evolución de este suceso no aporta nuevos datos para la determinación de la hora de presentación, ni
permite apreciar un momento singular que de alguna manera la caracterice. La información disponible no detalla más que un primer encuentro en las primeras horas de la tarde, a partir de poco después del-medio- día. De la aplicación de nuestra regla, (Día 685, del Tiempo 820), la hora oficial resultante es: DOCE HO- RAS Y TREINTA Y TRES MINUTOS, según el si- guiente cálculo,
H= 500
+
(685-434).0,8084512=
703 mino A ellos hay que restar 70 mino (17,5° E), para ob- tener la hora de Creenwich, y sumar 120, de acuerdo con la normativa que rige la hora oficial de Yugosla- via, obteniéndose los 753 minutos que traducen la hora deducida.COMPROBACIONN.o 17 KIBEHO
De este suceso, me han sido dados a conocer única- mente los mínimos datos para la estimación de la hora, respecto de una manifestación que se inició en un colegio de Kibeho, en RUANDA, "a las doce y treinta y cinco, porque era la hora de la salida del co- medor", cuando una niña cayó en supuesto éxtasis. Era el día 28 de noviembre 1981. Parece que el suce- so, posteriormente, afectó a otras niñas.
Tampoco sé cómo andan los relojes en los colegios de Kibeho, ni la memoria de los que han recordado la hora, o si concurre un posterior hecho singular. En to- dos los casos, la determinación que se alcanza median- te la regla determinada, rebasa en quince minutos a la hora referenciada,
El día 28.11.1981, corresponde al Día 842 del Tiempo 820, luego
Kibeho está a 30° E, respecto del MG, lo que de- termina una hora en Greenwich estimada en 11 horas y 50 min., y una hora oficial de DOCE HORAS Y CINCUENTA MINUTOS.
COMPROBACION N.o 18y ULTIMA: SAN NICOLAS En la catedral de la ciudad de San Nicolás (Argenti- na), el domingo día 25 de septiembre de 1983, tuvo lugar una nueva manifestación sobrenatural de la San- tísima Virgen, la cual, pese a ser la más reciente de las consideradas, ha sido ya, al parecer, asumida por el obispo correspondiente. La vidente es, en este caso, una humilde madre de familia llamada Gladys Motta, con dos hijos y una nieta.
La crónica disponible, aunque breve, es muy con- vincente y conmovedora. Al no referir la hora de la manifestación, sin posibilidad de contraste, no hu- biera sido incluida en estas páginas, de no haber con- currido el hecho singularísimo de producirse o iniciar- se en el Día 666 (del Tiempo 821). Los coleccionistas de casualidades tienen ahora ocasión de anotar que, en los casos considerados, no se producen coinciden- cias del Día, sino en los de San Nicolás y San Damia- no, resultando ambos en el Día 666. Pues bien, en los dos se da la Santísima Virgen el nombre de Nuestra Señora de las ROSAS (San Damiano) o del ROSARIO (San Nicolás). "Casualidad".
Sin posibilidad de contraste, mas dejándolo pen- diente de su verificación para cualquiera a quien sea posible hacerla, determinamos la hora sin necesidad de repetir el cálculo ya hecho en S.D. (HL: 687 min). San Nicolás está a 60° O del MG, y en Argentina la hora oficial precede en tres horas al GMT, lo que de-
termina (+240-180) las DOCE HORAS Y VEINTI- SIETE MINUTOS.
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Terminadas las comprobaciones, resta solamente repetir que
"Las epifanías marianas constituyen un conjunto de hechos sobrenaturales ordenados, y, consecuente- mente interrelacionados".
Ante cuya evidencia no caben más que dos actitu- des: de crédito, o de descrédito, por la razón o por las sinrazones que sean. A los lectores que quieran o pue- dan acoger positivamente este trabajo, y vean en él una causa de fe ---sea de iniciación en la Fe católica, o de confirmación en ella- suplica el autor que no sien- tan hacia él motivo alguno de gratitud. Porque nada de aquello de lo que ha referido o dejado constancia, le pertenece. ELLA lo ha hecho todo. Aquí no se deja constancia, sino de una comprobación.
Quienes no quieran o no puedan otorgar crédito a este trabajo, tienen los mejores motivos para sentir desprecio hacia su autor, porque habiendo dispuesto, con toda evidencia, de todos los datos necesarios para transmitirles la credibilidad que merecen las maravi- llas que aquí se enuncian, no ha sido capaz de descu- brirlas a causa de sus deficientes expresiones. Toda opacidad es solamente imputable al autor, o, mejor dicho, al redactor de estas páginas.
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Resta solamente llevar a su expresión gráfica la re- gla o ley determinada, cuya representación no tendrá necesidad de explicación alguna para quienes tiene la instrucción específica necesaria. Al tratarse de una
función lineal periódica y discontínua, o por puntos, la representación de cada período o "Tiempo" tiene lugar sobre el eje horizontal, que se muestra numera- do, a la escala indicada, para facilitar la situación del Día correspondiente a cada caso, según su número.
(La situación del Día por su número, y la determi- nación horaria en su función, supone una simplifica- ción, por lo demás, evitable si se quiere. El rigor en la determinación de la abscisa de cada punto, debe in- troducir, con signo negativo, la fracción correspon- diente al tiempo restante entre el suceso y el final del día en el que ocurre; o también, con carácter positivo, la fracción correspondiente al tiempo transcurrido desde el principio del Día considerado hasta el ins- tante estimado como determinante de la situación del suceso, si se quiere entrar en las fórmulas horarias con entero correspondiente al Día disminuido en una uni- dad. Así se ha hecho con la determinación de las abs- cisas correspondientes a los puntos que se han elegido para la determinación de la escala horaria; mas, a efec- tos de simplificación, no se ha considerado necesario en las comprobaciones sucesivas, las cuales se han de- terminado con error menor de un minuto por exceso, tendente a disminuir con el incremento del número Día. Rigurosamente, tampoco pueden calcularse los horarios por razón de la longitud geográfica del lugar respecto del meridiano de Greenwich. Mas, como es- toy seguro que suscribirán gustosamente los ingenie- ros geógrafos, los errores introducidos se diluyen en la precisión pretendida, desde la estimable según los da- tos disponibles. No se trata aquí de hacer precisos cál- culos astronómicos, ni de introducir la teoría del tiempo para aplicar las ecuaciones de Maxwell. La aproximación estimada, despreciando las fracciones de minuto, es mucho más que suficiente para el obje- to pretendido).
Por lo demás, la representación gráfica permitela presentación del período entre los puntos coherentes que se quieran elegir; si se opta por representar su ori- gen en el centro, y se dispone la numeración de tardes a la derecha y mañanas a la izquierda, entonceslaes- cala horaria aparece continua, de abajo a arriba, pero hay que interpretar el orden sucesivo recorriendo la función desde el origen al extremo del primer cua- drante, para proseguir desde el extremo del tercer cuadrante hasta el origen, dada la sucesión cíclica de los períodos. Ello dificultaría el seguimiento de la or- denación, a los no acostumbrados a la representación de una función cíclica. Con laforma presentada, por contrapartida, el eje horizontal proyecta en la escala horaria un entorno de discontinuidad que sorprende- rá a los que no alcancen la comprensión de la función. Para facilitar la comprensión de la representación gráfica a los menos acostumbrados a traducir el len- guaje matemático, imagínese que, sobre papel trans- parente, se dispone de un impreso en el que, a cual- quier escala, están dibujados los ejes, de forma que el horizontal representa un "Tiempo" o período de 868 días. Estos impresos podrían numerarse en el margen con 'el número correspondiente a los sucesivos Tiem- pos. Para situar una manifestación, tomaríamos el im- preso correspondiente al Tiempo en que tiene lugar. Con el número Día, correspondiente a la misma mani- festación, determinaríamos la abscisa, trazando en ella una "ordenada" o vertical, colocando un signo convenido, a la altura determinada por la hora local en el que la manifestación tuvo lugar. Hecho lo mis- mo con todas las manifestaciones cronológicamente determinadas. Ocurriría entonces que al superponer todos los transparentes de forma que los ejes se co- rrespondieran, los puntos opacos señalados con cual-
quier signo, se mostrarían según una alineación recta, tal como se muestran en el gráfico presentado.
Inversamente, y dada la linealidad de la función, és- ta puede determinarse a partir de la ubicación de dos de sus puntos. Unidos éstos según la recta que deter- minan, la hora de cualquier otra manifestación se ob- tiene en la escala de ordenadas, midiendo la corres- pondiente a la abscisa (Día) de cada caso.
Este sorprendente resultado, cuya representación gráfica es, tal vez, más impactante que la determina- ción analítica, advierte claramente una interrelación entre los hechos que representan. Esta interrelación se manifiesta en la alineación del conjunto y en la orde- nación dentro del conjunto.
De manera que los acontecimientos estimados apa- recen en un orden, y es este orden el que da lugar a la numeración de las manifestaciones consideradas. La evaluación de este orden supone un punto de infle- xión muy importante en el desarrollo de este trabajo, puesto que, lo hasta aquí alcanzado es meramente ob- jetivo, mientras que su continuidad, en el sentido de interpretar el orden resultante, como personal inter- pretación, habrá de resultar completamente subjetiva. y con todo, aunque ello se inscriba en las dimensio- nes de una meditación personal, puede resultar esti- mable para muchos la asociación del número de orden en el que las sucesivas manifestaciones aparecen, con los Misterios del Rosario. Es, pues, esta meditación la que se ha venido anunciando en algunos puntos como conclusión o evaluación final.
Mas para quienes quieran considerar estrictamente lo objetivo, y hacer sus propias estimaciones subjeti- vas por sí mismos, sin posible influencia de otras ópti- cas o contemplaciones, este trabajo ha alcanzado en este punto su final.