"¿No estoy Yo aquí, que soy tu Madre?, ¿no estás bajo mi sombra? ¿No soy Yo tu salud?, ¿no estás en mi regazo? ¿Qué más necesitas?"
ESTE ES EL SACRAMENTO DE NUESTRA FE: ANUNCIAMOS TU MUERTE. ¡PROCLAMAMOS TU RESURRECCION!
¡Tenías que ser Tú! ¡Tenías que ser Tú, Virgen de GUADALUPE! El Amor ha triunfado, y viene de la mano del Amor: ¡Tenías que ser Tú!
Tenías que ser Tú como Tú eres - ¡Bendita entre todas las mujeres! - ¡Tenías que ser Tú!
Tenías que ser Tú: Tenía que ser la Luz del Nuevo Mundo la que alumbrara al Mundo Nuevo. ¡Tenías que ser Tú!
Tenías que ser Tú desde la España que siempre amaste en tus entrañas, aun cuando te abandonara.
¡Tenías que ser Tú!
Tenías que ser Tú desde aquel día en el que el Sa- grado Corazón se dibujó en Tu seno. ¡Tenías que ser
T
u.
' !Tenías que ser Tú desde que el Angel
te
dijera: "REINARA PARA SIEMPRE". ¡Tenías que ser Tú! Tenías que ser Tú desde el principio. Desde antes que la tierra fuera creada y ordenadas las aguas. ¡Te- nías que ser Tú!Tenías que ser Tú. ¡Ha sido un milagro del Amor!: ¡Tenías que ser Tú!
Tenías que ser Tú. Yo lo sabía. Sabía que tenías que ser Tú. Tu sonrisa desde siempre lo decía.
¡Tenías que ser Tú, GUADALUPE mía! ¡ ¡Tenías que ser TU!!
12.-OLVIDO, TRIUNFO Y MISERICORDIAS Y EL SEGUNDO MISTERIO
"Los hombres se olvidan de Mí y retiran las miseri- cordias, y por esto, a esta Imagen le darás el titulo misterioso del Olvido, para darles a entender que me han olvidado; pero Yo, que soy vuestra tierna y amo- rosa Madre, quiero poner a la vista de todos los mor- tales en esta Imagen mía, que jamás mis misericordias se apartan de ellos".
A lo largo del presente trabajo, se han venido ha- ciendo frecuentes alusiones a la advocación de Nues- tra Señora del Olvido, Triunfo y Misericordias. La ra- zón de ello ha sido dada en la Introducción de la Pri- mera Parte: Las epifanías marianas, como signos so- brenaturales que son, están colmadas de una riquísi- ma información inexplorada.
Sorprende el conocimiento de una advocación de la Santísima Virgen, surgida de un hecho sobrenatu- ral, con tantos nombres. Estos mismos nombres, em- pero, son muy dignos de una humilde reflexión que, a la actual distancia del tiempo en que nos fue dada, habrá de resultar, cada vez, más evidente.
El Olvido traduce nuestra respuesta genérica y con- junta a María. Olvido de sus manifestaciones, olvido de sus mensajes, olvido de sus consejos, olvido de sus advertencias sobre los graves tiempos que corren, y cuya máxima gravedad puede sorprender a muchos sin una gota de aceite en sus lámparas. Estamos en tiempo de vela, y, no obstante, los más están dormí-
dos, y hasta los hay tan insensatos que pregonan que son buenos tiempos para dormir. Unas cuantas jotas patrioteras ---que no están nada mal, por otra parte- no pueden compensar tanto olvido. Estamos en el umbral de los últimos tiempos, y el Rosario que anun- cia y proyecta la purificación del mundo sigue siendo ignorado, por desprecio o por olvido.
Las Misericordias hacen referencia, en cambio, a las delicadezas que Ella ha tenido continuamente con no- sotros, y suponen la garantía de esperanza mejor, pa- ra todos los que quieran acogerse a la infinita Bondad de un Dios excesivamente ultrajado y, no obstante, excesivamente compasivo. Nadie ha tenido ni podrá tener jamás derecho a la desesperación.
Entre el del Olvido y el de las Misericordias, se nos da a conocer el título del Triunfo, clave de enlace con el Misterio del Rosario al que debe asociarse esta ma- nifestación.
La advocación del Triunfo evoca ahora aquel otro Triunfo, el supremo triunfo de Nuestro Señor en su Ascensión a los Cielos, testimonio cierto de su eterna Verdad: "Yo os digo la verdad, os conviene que Yo me vaya; porque si Yo no me voy, el Espíritu Santo no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga convencerá al mundo en orden al pe- cado, en orden a la justicia y en orden al juicio". (Cf. Juan 16, 7-8).
San Lucas pone en labios de Nuestro Señor, al re- ferir su Ascensión a los Cielos, estas últimas palabras: "Yo voy a enviaros el Espíritu que mi Padre os ha prometido por mi boca: entretanto, permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de lafortaleza de lo alto".
Es así como el Triunfo individual de la Ascensión compromete el próximo, inmediato triunfo general de la nueva Iglesia contenido en el siguiente Misterio: La venida del Espíritu Santo.
13.- SAN DAMIANO, SAN NICOLASy EL TERCER MISTERIO
Resulta curioso comprobar que en un día preciso del período de la función de tiempo estudiada --yen el día 666- vengan a coincidir dos manifestaciones -San Damiano y San Nicolás-- en las cuales la Santí- sima Virgen vindica para sí el nombre de Nuestra Se- ñora de las Rosas (San Damiano), o del Rosario (San Nicolás).
La manifestación ocurrida en Italia -ya se ha di- cho- no ha hallado un favorable eco en la jerarquía eclesiástica; aunque tampoco ha sido por ella descali- ficada. El comportamiento jerárquico ha dado lugar a que esta manifestación tuviera el mínimo eco entre los fieles, pasando desapercibida para muchos.
En San Nicolás, por el contrario, la autoridad ecle- siástica ha optado por una permisión de culto y difu- sión del hecho que en estos tiempos es todo lo más que la jerarquía da de sí.
Ambas manifestaciones ~unque en diferentes Tiempos- vienen a superponerse en un mismo "Día", que la correspondencia con los Misterios del Rosario, obliga a enlazar con el tercer Misterio glorioso: La ve- nida del Espíritu Santo.
Curiosamente también, los textos del Nuevo Testa- mento aluden a la Venida del Espíritu Santo en dos episodios diferentes.
La primera ocasión, expresada en Juan 20, 22, dice así:
"Dichas estas palabras, alentó hacia ellosy les dijo: 'RECIBID EL ESPIRITU SANTO' ".
Este texto trascendental, es ignorado por los auto- res de los Evangelios sinópticos, uno de los cuales san Lucas, en el Libro de los Hechos (Cf. 2, 1-4), nos re- fiere que:
"Al cumplirse, pues, los días dePentecostés, esta- ban todos juntos en un mismo lugar, cuando de re- pente sobrevino del cielo un ruido, como de viento
impetuoso que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban. Al mismo tiempo vieron aparecer unas como lenguas de fuego, que se repartieron y se
asentaron sobre cada uno de ellos; entonces fueron llenados todos del Espíritu Santo... ",
Así pues, puede comprobarse que un acontecimien- to que nos es transmitido en dos episodios, el primero de los cuales pasa muy desapercibido, se corresponde con dos manifestaciones en idéntico "Día", la prime- ra de las cuales halla un eco insignificante en la jerar- quía.
La correspondencia o paralelismo entre manifesta- ciones sobrenaturales y Misterios del Rosario es una fuente inagotable de meditación, que aquí se trata muy brevemente, porque debe ser la piedad personal de cada uno la fuerza matriz que desarrolle, en cada conciencia, la consideración de estos Misterios.
14.-FATIMA Y EL CUARTO MISTERIO
Fátima y Lourdes, que han venido a ser las mani- festaciones más propagadas de los últimos tiempos, se muestran, en el Rosario de las manifestaciones maria- nas que aquí seguimos, dando sentido y cobertura a los Misterios finales. Anunciando de alguna manera, como también lo hace el Libro del Apocalipsis, el fe- licísimo final de la parte más comprometida y decisi- va de la Historia de la Redención.
Se han dado muchas vueltas al "Secreto" de Fáti- ma, que muchos esperaron poder conocer desde 1960, y cuyo contenido y aplicación cronológica, han soportado todas las especulaciones y cábalas posibles, y las soportan todavía. A tenor de lo desvelado desde entonces, ninguno tiene derecho a sentirse defrauda- do, sino quienes mortificándose en su propia curiosi- dad, han derivado en transformar en acertijos todas las referencias encontradas, alusivas al mismo tema, en cuya búsqueda muchas veces acaban desorientados por el abigarrado enjambre de visiones y videntes que hoy proliferan por todas partes.
Aunque los curiosos podrían encontrar mucho que satisfacer con el presente trabajo, tampoco vamos a derivar en él hacia la frivolidad de las adivinanzas. La Revelación incluye el Libro del Apocalipsis. Lo que aquí se hace es comprobar que las manifestaciones so- brenaturales de la Santísima Virgen aprobadas por la Iglesia están .ordenadas, y que esta ordenación afecta también a otros sucesos jamás descalificados. Cuya
su-
cesiva consideración puede sugerir la evocación de los sucesivos Misterios del Rosario.
A la manifestación de Fátima corresponde, por or- denación, el Misterio que contempla la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos, hecho que traduce el triunfo personal de la Santísima Virgen. También en Fátima anunció Ella el gran triunfo final: El triunfo de su Inmaculado Corazón.
Hay más. Aunque en distintos lugares se ha revela- do que el verdadero día del nacimiento de la Santísi- ma Virgen, llevado a nuestro calendario cristiano, es el día cinco de agosto (ya se ha dicho que del año 17
a.d.C. o (-16) en cuenta numérica), es lo cierto que Ella ha permitido que tal celebración tuviera lugar en la Iglesia el día ocho de septiembre, y es este día el que se revela en la inversión del número de días vivi- dos(26908).
Si se cuentan 26.908 días, tomando como primer día de cuenta el ocho de septiembre, se halla el día11
de mayo como día alusivo a la Dormición. Conside- rando, como lo suponen diversas tradiciones y revela- ciones privadas, que la Asunción tuviera lugar al ter- cer día de la Dormición, resultarían coincidentes Asunción y 13 de mayo, justificándose así la corres- pondencia entre manifestación y Misterio de referen- cia.
(En la lámina se observa que entre las manifestacio- nes de San Damiano y de Fátima, se ubica la de Med- jugorje, la cual no se numera, como tampoco la de Ki- beho, posterior a Lourdes, lo cual exige una explica- ción).
Ya se ha dicho, en el comentario de comprobación de la manifestación de El Escorial, que todas las mani- festaciones hasta entonces consideradas, lo habían si- do por necesaria razón. Su correspondencia con los Misterios del Rosario es parte de esa razón. Con la manifestación de El Escorial quedan cumplidas todas las manifestaciones necesarias para considerar todos los Misterios del Rosario, y ello da sentido o puede darlo a algunas de las frases que aparecen en los "mensajes", como por ejemplo, "Aquí ya está todo dicho". Algo más suena en mis oídos, que no he teni- do oportunidad de contrastar: "Esta manifestación
no esla única, pero síla última... "(¿La última? Des- pués ha habido otras. ¿Habrá que interpretar "la últi- ma para completar todos los Misterios"?) Entodos los casos, aquí no se tratan correspondencias con los Misterios del Rosario en las manifestaciones cronoló- gicamente posteriores a la de El Escorial.
La excepción de San Nicolás se debe, como ya se ha explicado, a su concordancia de "Día" con la de San Damiano. Las manifestaciones de Medjugorje y de Kibeho han dado lugar a comprobaciones relativas, y han sido incluidas con el secundorio objeto de hacer constar que la posposición de otras manifestaciones que puedan surgir no interrumpe ni modifica el senti- do de las que se enlazan con la consideración de los Misterios del Rosario. Ya se ha dicho que en un Rosa- rio hay muchas cuentas, y, a mayor abundamiento, pueden tener otro sentido, en la medida en que se confirmen como verdaderas.
Medjugorje parece sugerir una paz (Reina de la Paz), previa al triunfo del Inmaculado Corazón; y Ki- beho parece alusión a la reunión "en un solo rebaño y un solo Pastor", por manifestarse la Santísima Virgen entre un colectivo en el que parece haber niños de di- ferentes religiones, reunión previa al esperado Reina- do de Cristo. Mas excede con mucho al objeto preten- dido en el presente trabajo, tratar de dar sentido a los innumerables sucesos que se refieren en determinados libros y revistas, y que abarcan desde temas privados o poco sedimentados a supuestas manifestaciones de mínima difusión.
15.-LOURDESy EL QUINTO MISTERIO
Del conjunto de las dieciocho apariciones habidas en Lourdes entre el once de febrero y el dieciséis de julio del año 1858, resulta una firme demanda de ora- ción y una inagotable fuente de gracias, destacando el singular enunciado que la Santísima Virgen hace de sí misma en la decimosexta aparición, ocurrida el jueves 25 de marzo, día de laANVNCIACION:
-"YO SOY LA INMACULADA CONCEPCION".
La Inmaculada Concepción da lugar al principio de la vida de la Santísima Virgen, como la Anunciación representa el principio del Rosario. Evocaciones de principio para sugerir al fin contemplado en el Miste- rio final: La Coronación de la Santísima Virgen como REINA de Cielos y Tierra. Principio y fin.
La asociación de Lourdes al quinto Misterio glorio- so pone fin a la serie de correlaciones establecidas.
Antes de proceder a la exposición de unas conside- raciones finales, es conveniente invitar al lector a pro- fundizar por sí mismo en los temas expuestos, puesto que permiten un desarrollo insospechable, que aquí ápenas queda apuntado, en beneficio de la brevedad. Desde la dimensión y alcance de cada Misterio, has- ta el seguimiento de nuevos y bellísimos puntos de ar- monía, permite cada Misterio una mejor comprensión de la manifestación correspondiente, y viceversa.
Nótese, a modo de ejemplo, como las manifestacio- nes enlazadas con los Misterios gozosos, han sido so- portadas por grupos de niños y niñas, mientras" que las alusivas a los dolorosos han tenido por testigos a indi- viduos adultos. Como si el gozo se confiara a los ni- ños, y el dolor a los mayores.
En el Capítulo Glorioso, finalmente cada misterio se confía a videntes de muy diversa edad y condición,
sugiriéndose así que la promesa y esperanza de la Glo- ria alcanza a todos: niños y mayores, seglares y reli- giosos.
Terminaremos estas meditaciones con la insistencia en que cada lector debe someterse a la experiencia de profundizar por sí mismo, según su piedad y sensibi- lidad espiritual, para descubrir toda la riqueza de la correspondencia apuntada.