6.-LA MEDALLA MILAGROSA Y EL PRIMER MISTERIO
"Venid a los pies de este altar donde serán derra- madas gracias abundantes sobre aquellos que las pidan con fervor; serán dadas a los ricosy a los pobres".
Sor Catalina Labouré se hallaba en ORACION en la tarde -ya anochecida-o del día 27 de noviembre de 1830. y recibió el consuelo de una visión sobrenatu- ral de la Santísima Virgen, que le mostró la Medalla Milagrosa.
Nuestro Señor Jesucristo se hallaba en ORACION en la tarde -ya anochecida- víspera de su Crucifi- xión. Y recibió, en visión sobrenatural, el consuelo de un ángel. Al tiempo, María, desde el cenáculo, rezaba preocupada.
La Santísima Virgen se mostró preocupada en su rostro y en su alocución a la novicia francesa. No nos propició, como a su Hijo Divino, el consuelo de un ángel, queriendo Ella misma ser el consuelo de nues- tras tribulaciones, porque
- "Vendrá un momento en el que todo parecerá estar perdido ".
"La cruz será despreciada, la sangre correrá por las calles. El mundo entero estará invadido por la tris- teza".
La Oración en el huerto supone el principio de la Pasión de Nuestro Señor. La manifestación de la San- tísima Virgen a santa Catalina Labouré supone el principio de una inusitada actividad sobrenatural ma- riana, que profetiza la Pasión de la Iglesia en los últi- mos tiempos.
La de la Medalla Milagrosa proyecta, en la ordena- ción de las epifanías marianas aquí presentadas, el principio de la Pasión.
La Contrición verdadera es tan fuerte que rompe las cadenas de la Justicia Divina.
7.-TRE FONTANE y EL SEGUNDO MISTERIO
"Vete a mis queridas hijas, las Maestras Pías Fili- penses, y diles que recen por los incrédulos y por la incredulidad del barrio".
La separación de las Iglesias Cristianas es la flagela- ción de la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo.
La Santísima Virgen se manifestó en Tre Fontane a un protestante, identificándose como la VIRGEN de la REVELACION, "que está en la DIVINA TRINI- DAD". Aquel protestante, en supuestas palabras de la Santísima Virgen, habría de salir del "camino de la mentira", por los méritos de la Eucaristía.
Nuestro Señor Jesucristo fue flagelado por las men- tiras contenidas en acusaciones falsas e injustas.
Tre Fontane proyecta así el séptimo de los Miste- rios del Rosario.
El Sacrificio es una leve y voluntaria flagelación, que puede aliviar el Cuerpo dolorido de Cristo.
8.-MONTICHIARIy EL TERCER MISTERIO
"La penitencia que os pido es la aceptación de to- das las pequeñas cruces que se os presenten a diario, con espiritu de sacrificio".
No se limitaron los ultrajes a Nuestro Señor a los golpes. También fue coronado de espinas y taladradas sus manos y pies por los clavos.
No se limita el dolor que aflige al Cuerpo Místico, al que le proporcionan los que se separan o se van. También siente el lacerante dolor interior de los que se quedan en infidelidad; espinas y clavos en la propia carne. El flagelo se separa del cuerpo al que ha gol- peado. La espina queda dentro.
En Montichiari, la Rosa Mística habla para las al- mas consagradas. La evocación de la rosa es alusión a las espinas entre las que crece y se desarrolla.
La oración pedida en Montichiari, debía hacerse a las doce del mediodía, hora supuesta de la Crucifixión. Montichiari proyecta así, en alusióri de espinas y clavos, las heridas más profundas del Cuerpo de Cris- to.
La Fortaleza se alcanza con la divina gracia. La gra- cia se dispensa generosamente en los lugares donde la Santísima Virgen se manifiesta.
9.-
EL ESCORIAL Y EL CUARTO MISTERIOTal vez sea ésta la manifestación más fácil de aso- ciar al Misterio del Rosario que en ella se proyecta. Tal vez debieran bastar unas pocas palabras entre tan- tísimas:
-"YO SOY LA VIRGEN DE LOS DOLORES".
¿Quién reconoció al Señor con la Cruz a cuestas? ¿Dónde estaban entonces las multitudes que querían aclamarle como Rey? ¿Dónde estaban los apóstoles? ¿Dónde los discípulos? ¿Dónde los ciegos que ya veían, los sordos que ya oían, los leprosos sanados, los paralíticos ambulantes, los cojos, los enfermos cu- rados? ¿Dónde estaban?
¿Quién ha reconocido a la Santísima Virgen en El Escorial? ¿Dónde están los devotos que cruzan nues- tras fronteras camino de Lourdes, camino de Fátima, en su seguimiento? ¿Dónde están los ilustrados marió- logos? ¿Dónde los seguidores fervorosos de las más de veintiuna mil imágenes que reciben culto en nuestra piel de toro? ¿Dónde están?
Es duro, muy duro, el camino de la Cruz. Es duro contemplar en el rostro y en el cuerpo de Nuestro Se- ñor el precio del abandono y del pecado. Es tremendo detenerse un instante a considerar tanto mal trato: Sangre, golpes, caídas, afrentas, y más golpes, y más agobio, y más jadeo - ¡jadeo!- porque el aire no llega a los pulmones, porque el corazón está agobiado, por- que las piernas tiemblan y el peso es... demasiado.
Es duro volver los ojos a un mundo enloquecido y devolverlos a un prado, y ver al pie de un fresno el re- cuerdo de aquel cansancio, de aquella fatiga. Mejor ol- vidarlo. "No me gusta... ".
¿y a quién gusta la Cruz? La Cruz larga, la Cruz que no se acaba nunca, la Cruz que se repite a cada paso. La Cruz sin salida. La Cruz clavada. La Cruz pa- ra siempre.
¿Algún Cireneo en el camino? Bueno, un momen- to, o mejor, el sábado, a cambio de un halago desde el Cielo, a cambio de algo.
¿y algún corazón compadecido? ¿Algún consuelo? Nada. Silencio. Son cosas que pasaron hace mucho, y en el mundo de hoy ya no hay espacio para las cruces de antaño, para las heridas que se eternizaron hace tiempo, yen el mundo de hoy ya no se sienten, y en el mundo de hoy ya no hacen daño. Están puestas en los cristos de madera, objetos olvidados a fuerza de ser vistos. Pero un Cristo vivo... ¡No! "Puede ser un engaño".
Mejor no reconocerlo. Mejor seguir de paso. " ¡Ten- go tanto trabajo en este tiempo! ¡Estoy tan ocupa- do!"
Empujones, golpes, aglomeración, zancadillas, pol- vo, lluvia, barro, frío, calor, viento, sol... ¡Y fotogra- fías!
- "Un Dios Padre no hace teatros a sus hijos ... " ( ¡Chúpate eso!)
- y el Evangelio, entonces...
- ¡Bah! Si hoy Cristo no se muere ni en laiglesia. ¿No te acuerdas del año pasado? Pero si ahora ya no hay "Semana SANTA". Si están de vacaciones hasta en el seminario. Ahora es tiempo de andar por esos mundos buscando un buen verano. ¿Estigmas? ¿Qué es eso? Si ya se ha demostrado que no existen, que en el mundo de hoy ya no hay milagros.
¿Un Cristo vivo con la Cruz a cuestas? ¿Un Cristo jadeando? ¿Un rostro sudoroso, sangriento y destro- zado? ¿Una Madre delirando de dolor? ¡A mí no me cuentes estas cosas! ¡A mí no me lavan el cerebro! Ya sabes lo que ha dicho la televisión el otro día: Quela
Iglesia "se lo ha cargado". Y ese cura que escribe tan bien en el periódico. Y aquel otro que contaron. Y
esa imagen que parece una "Miss Mundo" arrancada del siglo pasado ...
Mentiras, calumnias, ultrajes y sangre, y golpes, y jadeos, y más jadeos, - ¡jadeos!- Porque el aire no llega a los pulmones. Porque esto es demasiado .
- "Pues en Lourdes no pasaron estas cosas " - Señora: En Lourdes la Cruz "ya" había pasado. - ¡Pues ahora si que no lo entiendo!
- Este es otro Misterio del Rosario ... Todos son di- ferentes.
Pues la Virgen nunca sale tantas veces... ¡Y siem- pre lo mismo! ¿Hasta cuando?
- Hasta el final. Hasta la última gota de sangre. Hasta el último gemido. Hasta después del "Todo está consumado". Hasta que broten la sangre y el agua de su Corazón traspasado.
- Y reconocerlo, ¿cuándo?
- Según está escrito, unos, por santo Tomás, cuan- do vean un milagro;
otros, por Pentecostés, mucho después de ente-
rrarlo. .
Otros, nunca. ¡Tienen tanto trabajo! Otros, en fin, cuando decidan los otros y les quiten de este empacho.
La Paciencia es madre de virtudes. Santa Teresa di- ce "que todo lo alcanza", y el Libro del Apocalipsis la reitera con alabanza en seis ocasiones.
10.- LA CODOSERA y EL QUINTO MISTERIO
El Escorial lleva laCruz desde el principio hasta el final. En La Codosera la Santísima Virgen muestra "todas" las espadas clavadas en su Corazón; viste de riguroso negro, y pide oración desde las tres de la tar- de. Cristo ha muerto. Todos han huido, y Ella nos muestra un cuerpo estigmatizado para siempre.
Pilatos repite su papel con los discípulos. Que "lo" entierren o que hagan una capilla; que hagan lo que quieran.
Los guardias piensan en su estipendio, y todo está dispuesto para el olvido.
Virgen del Olvido: ¿Te reconoceremos por lo me- nos ahora? ¿Volveremos siquiera una vez los ojos a Tu Soledad? ¿Consideraremos, por un segundo, el nombre que para nosotros te diste?
Madre en Soledad: Todos no te han abandonado. Acuérdate de Juan, de tu pobre y querido Juan, aun- que sea apenas un muchacho. Todos no te han aban- donado.
Cuando todo este Misterio haya pasado, cuando ya no te llames Olvido, sino Triunfo, cuando vean la Re- surrección, algunos volverán, y por fin el número se acrecentará, hasta que todos se acojan a tu Miseri- cordia, Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordias. (Y qué buen nombre te diste para nosotros).