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1.- LA SALETTEy EL PRIMER MISTERIO

"Yo dirijo una apremiante llamada a la tierra; lla-

mo alos verdaderos discípulos del Dios que vivey rei- na en los cielos, "... "Llamoa mis hijos,a mis verdade- ros devotos, a los que se me han consagrado a fin de

que los conduzca a mi divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu... "

Enlazan ambos sucesos en una palabra que les es común:

ANUNCIACION

Cuando María de Nazareth escuchó del Arcángel las palabras por las que vino a tener conocimiento de que iba a ser MADRE DE DIOS, imponiéndose a su turbación, anonadamiento y extrañeza, preguntó: "¿Cómo ha de ser eso?"

Cuando la Santísima Virgen anuncia a sus hijos, a través del "Secreto" de Melania, las convulsiones del mundo en la proximidad del fin de los tiempos, que afectará significativamente a una Iglesia, para enton- ces muy descompuesta, la reacción del creyente no debe ser muy diferente de la de María en la Anuncia- ción, cualquiera que sea su extrañeza: "¿Cómo ha de ser eso?"

María respondió a la explicación del ángel con sus inadjetivables, maravillosas palabras: "He aquí a la es- clava del Señor...". Seguramente no comprendió en toda su profundidad y en todo su detalle la explica- ción recibida, pero la creyó y confió plenamente en ella, la aceptó y se ofreció a una total colaboración con los divinos planes.

Así también puede interpretarse el "Secreto" de Melania, y particularmente la convocatoria expresada en su punto 27: "No comprendo mucho estas profe- cías, y, si trato de explicármelas según mis luces, pue- do someterme a tensiones e incluso a soportar dudas, mas me lo creo todo, porque lo dices Tú, y me apun- to a Tu llamada porque la haces Tú. Heme aquí como esclavo tuyo; acéptame entre tus hijos convocados, mas ten en cuenta que mi capacidad de ser un buen discípulo de Dios es muy pequeña, que nada vale la imitación de Cristo que yo hago, y que cualquiera te va a responder mejor que yo como apóstol de estos últimos tiempos. Acéptame entre los más débiles, en-

tre los que se han consagrado a Tu Corazóny pueden pasar estos difíciles tiempos en tus brazos. Y HAZ EN MI TU VOLUNTAD, SEGUN TU PALABRA".

Frente a la imitación a María en la Anunciación, el mundo va a reaccionar con indiferencia, desprecio e incredulidad:

"Yo no me creo eso. Si los últimos tiempos se hu- bieran anunciado en mil ochocientos cuarenta y seis, y hubiera sido verdad, no estaríamos tan tranquilos ahora, y si desde entonces han transcurrido ciento cuarenta y un años, pueden pasar otros tantos antes de que lleguen estas cosas, porque el sol es joven. ¡Los que se habrán muerto esperando los últimos tiempos, desde san Pablo!"

La Cronografía permite apreciar una gran distancia desde La Salette hasta la siguiente manifestación. Ello sugiere una ANUNCIACION larga, antes de que em- piece a descorrerse el velo que cubre la presentación de los acontecimientos que confirmarán las profecías de nuestra Madre Celestial. El ANUNCIO se repite y

se reitera, porque estamos en tiempos de ANUNCIA- CION.

La receptividad a la Anunciación es el termómetro de la Humildad. Y la fe solamente tiene virtud cuando hemos de otorgar nuestro crédito a aquello que cuesta creer. Creer en lo fácil y evidente no es tener fe. Eso también lo hacen los gentiles.

2.-PONTMAIN y EL SEGUNDO MISTERIO

Todos los comentaristas de la Visitación, destacan el gozo de Isabel, cuando vio a María. Gozo inconte- nible, que se desborda de unas palabras brotadas del corazón: " ¡Bendita Tú entre las mujeres! ..."

Isabel estaba muy preocupada. Avanzaba su tardía gestación y Zacarías había perdido la voz. María les llevó un gran consuelo; les transmitió el sentimiento de que todo sucedería bien, y todos se alegraron con su presencia. Hasta la criatura gestante en el seno de Isabel se revolvió en las entrañas de su madre, pare- ciendo querer aplaudir la consigna materna: " ¡Bendi- ta Tú entre las mujeres!"

De entre todos los Misterios del Rosario, sólo en el segundo contemplamos a María en estado de gesta- ción, el cual ha dado lugar a varias advocaciones de la Santísima Virgen, generalizadas en la ESPERANZA de María.

El día 24 de julio de 1936 fue coronada canónica- mente la imagen de la Santísima Virgen a la que se dio el título de Nuestra Señora de la ESPERANZA de Pontmain.

Todos los comentaristas de la aparición de la Santí- sima Virgen en la aldea bretona, destacan el gozo que su presencia produjo. Los niños saltaban, y con júbilo extraordinario repetían: " iEstá ahí! jQué bella es!"

y sus voces y su alegría evocaban la antigua saluta- ción: " ¡Bendita Tú entre las mujeres!"

Los habitantes de aquel lugar estaban muy preocu- pados en la tarde del 17 de enero de 1871. Treinta y ocho mozos del poblado estaban en el frente de com- bate, y el Estado Mayor del General Schmidt ultima- ba el inminente ataque desde Laval, en una zona de operaciones donde los franceses habían perdido toda capacidad de resistencia. Unos gritos juveniles resona- ron en el silencio de la aldea desde las seis de la tarde: " ¡Está ahí! ¡Está ahí!" Niños y mayores se fueron

congregando, y todas sus miradas pretendieron locali- zar el lugar indicado por los videntes. Lo que les que- daba de alma fue volviendo a los cuerpos de aquellas gentes atemorizadas, para permitirles expresar:

" jBendita Tú entre las mujeres!"

La Santísima Virgen no habló en Pontmain. Se mostró durante tres horas, a lo largo de las cuales pu- dieron leerse en lo alto, sucesivamente, tres mensajes:

- "HIJOS MIOS, REZAD"

- "DIOS OS AUXILIARA MUY PRONTO" - "MI HIJO SE DEJA CONMOVER".

En la madrugada del siguiente día, el General pru- siano canceló la orden de ataque, con estas sorpren- dentes palabras: "¡Esto se ha acabado! No iremos más hacia adelante; allá, por el lado de Bretaña, una Señora invisible nos cierra el camino". La extraña de- cisión supuso la salvación del oeste francés, y diez días más tarde, sin mediar operación bélica alguna en aquel sector, se firmó el armisticio que puso fin a la guerra franco-prusiana de 1870.

Los treinta y ocho mozos de la aldea, los cuales, antes de partir, habían sido consagrados a la Santísi- ma Virgen por el anciano párroco Guerin, regresaron sanos y salvos a ella. Y no hubo en el lugar corazón que, al recibirles, no dijera: "¡Bendita Tú entre las mujeres! "

Desde entonces las piedras de Pontmain recogen el eco de los doscientos mil peregrinos que anualmente se llegan al lugar, para poderle decir a María: .. ¡Ben- dita Tú entre las mujeres!" Mas esas voces se apagan en un mundo enrarecido, donde son interferidas por los corifeos que frecuentemente repiten: "No son cosas necesarias. No son dogma, No hay por qué creerlas". La verdadera Caridad también se ejercita cuando se extiende entre los fieles la devoción a la Santísima Virgen.

3.-BEAURAING y EL TERCER MISTERIO

El Misterio del Nacimiento de Dios hecho hombre puede dar lugar a extensos tratados de meditación. No tratamos ahora de meditar los Misterios del Rosa- rio, sino de establecer puntos de enlace, conexión o armonía entre cada una de las epifanías marianas an- teriormenteconsideradas y cada uno de los Misterios, según la correspondencia biunívoca que se establece por el orden de consideración de los unos y el de pre- sentación de las otras en la alineación gráfica ya estu- diada en la primera parte de este trabajo.

La Historia de la Iglesia muestra que las manifesta- ciones sobrenaturales de la Santísima Virgen tienen una notable tradición antecedente en Francia, en Es- paña (y Portugal) y en Italia. En los restantes países, cuando no son excepcionales, son, por lo menos, in- frecuentes. Cuando una epifanía mariana rebasa las fronteras de Iberia, Italia y Francia, parece salirse de su radio de acción normal, que no ocurre donde solía. Así pasa en Beauraing, como en Banneux. Ambas manifestaciones han tenido lugar en Bélgica, viniendo ambas a corresponderse con sendos Misterios en los cuales la Sagrada Familia había tenido que abandonar sus lares nazarenos expresamente, mostrándose fuera de su entorno local habitual.

En Belén fueron unos sencillos pastores los adverti- dos y los invitados a la contemplación del magno acontecimiento, como también en Beauring un grupo de niños testifica el hecho presenciado. Cuando de los sencillos testigos se pase a los grandes, en cada caso, -los Reyes Magos o el Obispo- surgirán lamentables problemas. El testimonio de los Magos costó la vida de los inocentes y el exilio de la Sagrada Familia. La evaluación de los sucesos de Beauraing tuvo la conse- cuencia de que su primer obispo, monseñor Heylen, fuera desposeído de su facultad y obligación normal de juzgar.

Donde el Misterio de la Virginidad Perpetua de Ma- ría -yeso sí que es dogma- adquiere su máxima di- mensión y excelencia, es en su condición de Madre natural del Dios-Hombre. La Santísima Virgen fue identificada en Beauraing como la VIRGEN INMA- CULADA, apelación al dogma incuestionable, en la evocación del Misterio en el cual el mismo dogma al- canza toda su plenitud.

La leve indefinición horaria citada en la pág. 42, tiene su parangón en las dudas y cuestionamientos históricos para ubicar el año del Nacimiento de Nues- tro Señor.

La pobreza de espíritu ayuda a contemplar con fe y esperanza las epifanías marianas.

4.- GARABANDAL Y EL CUARTO MISTERIO

"Antes, la copa se estaba llenando. Ahora, está re- bosando".

Quienes a tenor de determinados comportamientos jerárquicos hayan llegado a pensar que la Santísima Virgen abandonó España, en cuanto a sus manifesta- ciones sobrenaturales, allá por el siglo XIV, si es que los rigoricistas les autorizan a poder creer que estuvo alguna vez en ella, tienen el libre derecho de aprove- char los maravillosos sucesos de Garabandal para tra- tar de ponerse al día.

Ocurrieron cosas maravillosas en San Sebastián de Garabandal, algunas de ellas muy poco meditadas. Allí dio la Santísima Virgen patria a su advocación del Carmen, nómada desde el siglo XIII.

La Bienaventurada Virgen María del Monte Carme- lo tiene una historia muy antigua. Quien primeramen- te oró a Dios suplicando la presencia en el mundo de la anunciada Virgen de la que habría de nacer el espe- rado Mesías, fue el profeta Elías tesbita en el siglo IX a.d.C, Frecuentemente se retiraron Elías y Eliseo a orar al Monte, iniciando una tradición contemplativa que se mantuvo hasta el siglo XIII, habiéndose con- vertido los eremitas al cristianismo en el siglo1. Ellos se sintieron siempre Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo y guardaron la tra- dición según la cual, hallándose Elías en oración, vio formarse del mar una nubecilla, que rápidamente se disolvió en fertilizante lluvia sobre la tierra, conclu- yendo ser todo ello prueba de que la oración había si- do escuchada, y la nube formada del mar, alusión y fi- gura de la Virgen profetizada.

Desde el siglo X, empero, comenzaron a ser fre- cuentes las incursiones sarracenas, que, aunque respe- taron a los monjes en principio, terminaron provocan- do su diáspora o su martirio a lo largo del siglo XIII. Los monjes abandonaron el Monte Carmelo, buscan- do refugio hacia occidente, y la Virgen del Carmen

con ellos, se hizo por un tiempo nómada también. Con ellos soportó las penalidades de su difícil inser- ción en occidente, y su transformación conventual, de manera que, al celebrarse el Capítulo en Aylesford, en el año 1251, se mostró Ella rodeada de ángeles a san Simón Stock para anunciarle el privilegio del Escapu- lario del Carmen, posteriormente confirmado y am- pliado, con el privilegio sabatino, a quien habría de ser Papa Juan XXII, en el cónclave de Avignon.

El nuevo Carmelo conventual prendió con singular fuerza en España, donde el placentino José Falcone pudo escribir en el siglo XVI: "En verdad, toda Espa- ña, con Portugal, parece un gran convento de carmeli- tas". En España nació en aquella época, el Carmelo Reformado o Descalzo de santa Teresa y de san Juan de la Cruz.

No es habitual en la Santísima Virgen la vindica- ción de nominaciones tomadas de la Mariología His- tórica para identificarse o presentarse. De manera sig- nificativa, solamente lo ha hecho con tres grandes ad- vocaciones:

- Con- la de GUADALUPE, en Méjico, para dar comprensión y profundidad a su gran advocación del Amor. De igual modo que la visión en profundi- dad resulta de la composición de dos imágenes dife- rentes que nos proporciona cada ojo, así la gran ad- vocación mariana del Amor resulta de la composi- ción de las dos epifanías guadalupanas habidas en España y en América.

-- Con la del ROSARIO, en Fátima y en otros va- rios lugares, acumulando su insistente y reiterada demanda de oración, y muy precisamente de la oración según el Rosario, en los últimos tiempos, y - Con la del CARMEN, en Garabandal, para acre- ditar su patria española en su advocación más anti-

gua y característica. Esa es la primera grandiosidad de Garabandal.

y fue precisamente un carmelita quien puso obje- ciones a la correspondencia resultante entre el cuarto Misterio gozoso y la manifestación de Garabandal, "porque la Virgen del Carmen es una advocación glo- riosa". Pues medite, Padre Ignacio, medite...

Porque todas las advocaciones surgidas en la Mario- logía Histórica o Asistencial, son gloriosas. Y la del Carmen lo es también en su consideración genérica, o en su epifanía de Aylesford. Entonces se manifestó gloriosa.

No así en Garabandal. Allí se manifestó gozosa. Gozosa de manifestarse gozosa en su tierra, si vale la redundancia. Gozosa de volver a ella. Gozosa de acre- ditarse en ella.

Solamente en Garabandal, entre las epifanías consi- deradas, se presentó la Santísima Virgen con el Dios- Niño en brazos, al igual que solamente el cuarto Mis- terio gozoso del Rosario nos permite contemplar a la Santísima Virgen con el Divino Infante en sus brazos.

Medite, Padre Ignacio, medite...

Porque en Garabandal la Santísima Virgen se pre- sentó gozosa, y tuvo que anunciar, no obstante, una dolorosa profecía, al igual que en el cuarto Misterio la consideramos presentando gozosamente al Niño Jesús en el templo, en donde tuvo que escuchar, de labios del anciano Simeón, una dolorosa profecía.

Medite, Padre Ignacio, medite...

Porque en el cuarto Misterio consideramos la PU- RIFICACION de María, tras su excepcional alumbra- miento del Hijo del Hombre, y en Garabandalla San- tísima Virgen se refirió a una próxima PURIFICA- CION del mundo (Castigo), precedida de un gran Avi- so y un excepcional Milagro.

La consideración del cuarto Misterio del Rosario evoca la virtud de la Pureza. La Santísima Virgen dice frecuentemente, en multiplicados mensajes, que los pecados de impureza son los que determinan la con- denación de un mayor número de almas.

5.-'BANNEUX y EL QUINTO MISTERIO

Nuevamente contemplamos a la Sagrada Familia con sus planes de regreso a Nazareth alterados por un suceso imprevisto, y nuevamente evocamos una mani- festación sobrenatural de la Santísima Virgen en Bél- gica.

y allí, haciéndose visible a una niña enferma, le di- jo Santa María, que Ella era la VIRGEN de los PO- BRES.

Siempre fue pobre en la tierra la Sagrada Familia. José y María dispusieron de muy poco más de lo ne- cesario, y, tal vez, hasta lo necesario faltara en ocasio- nes en el hogar de Nazareth, reconstituido a partir de un largo exilio en Egipto. Mas tenían un inapreciable tesoro en su Hijo, el cual constituía todo su haber. Y lo perdieron. Su gozo fue el hallazgo en el templo.

María fue pobre para poder ser la VIRGEN de los POBRES. Todos los pobres dela tierra tienen el ina- preciable tesoro de una Madre Celestial. La verdadera pobreza consiste en perderla. El verdadero gozo es volverla a encontrar en el templo.

En el silencio del alma, las epifanías marianas se sienten con mayor intensidad.