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Segundo domingo después de Pentecostés

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Segundo domingo después de Pentecostés

Boletín Dominical - 6 de Junio 2021

Ya invitaste a alguien a venir contigo a la Iglesia? ¡Dios cuenta contigo!

Preludio

Te quiero Adorar

Grupo Barak

Diste tu vida en el calvario Sufriste allí por mí Lo diste todo por salvarme a mí

Tu padeciste en mi lugar Siempre yo te voy amar Tu sangre diste por amor a mí No se cómo pagar lo que hiciste por mi

Te doy mi corazón a ti Santo Cordero, Dios de los cielos Te quiero adorar, te quiero exaltar

El universo, el mundo entero Te tiene que adorar, te tiene que exaltar Ven Espíritu de Dios, lléname de tu unción

Sana mi corazón, lléname de tu unción

Himno de Entrada

Hay Libertad

Art Aguillera

Hoy puedo danzar con libertad porque soy su hijo porque soy su hijo Hoy puedo danzar con libertad

porque soy amado porque soy amado // Podemos sentir tu gozo

podemos sentir tu rio hay sanidad en las aguas

queremos danzar // Hay libertad en la casa de Dios Hay libertad en la casa de Dios

hay libertad hay libertad

Invocación

Celebrante: Bendito Sea Dios Padre, Hijo y Espiritu Santo

Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. ¡Amén!

Dios Omnipotente, para quien todos los corazo-nes están manifiestos, todos los deseos son co-nocidos y ningún secreto se halla encubierto, pu-rifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente procla-memos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

Gloria in Excelsis

Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra al hombre paz, Tu bondad está en el hombre,

A quien amas de verdad

Por tu inmensa Gloria damos Muchas gracias sin cesar, Te adoramos! Te alabamos!

Padre nuestro, celestial

Porque, sólo tú, eres santo Jesucristo, ten piedad, Tú que estás a la derecha,

De Dios Padre Inmortal.

Oración Colecta

Oh Dios, de quien procede todo lo bueno: Conce-de, por tu inspiración, que pensemos lo justo y, guiados por ti, podamos hacerlo; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espí-ritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los si-glos. Amén.

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S eg u n d o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és

Las Lecciones

Por favor estemos sentados para las lecturas

Primera Lectura

1 Samuel 8:4–11, (12–15), 16–20, (11:14–15) Lectura del primer libro de Samuel

Se reunieron todos los ancianos de Israel y fue-ron a entrevistarse con Samuel en Ramá, para decirle: «Tú ya eres un anciano, y tus hijos no se portan como tú; por lo tanto, nombra un rey que nos gobierne, como es costumbre en todas las naciones.»

Samuel, disgustado porque le pedían que nom-brara un rey para que los gobernara, se dirigió en oración al Señor; pero el Señor le respondió: «Atiende cualquier petición que el pueblo te ha-ga, pues no es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que yo no reine sobre ellos. Desde el día en que los saqué de Egipto, hasta el presente, han hecho conmigo lo mismo que ahora te hacen a ti, pues me han abandonado para rendir culto a otros dioses. Así pues, atiende su petición; pero antes adviérteles seriamente de todos los privile-gios que sobre ellos tendrá el rey que los gobier-ne.»

Entonces Samuel comunicó la respuesta del Se-ñor al pueblo que le pedía un rey. Les dijo: — Esto es lo que les espera con el rey que los va a gobernar: Llamará a filas a los hijos de ustedes, y a unos los destinará a los carros de combate, a otros a la caballería y a otros a su guardia perso-nal.

[A unos los nombrará jefes de mil soldados, y a otros jefes de cincuenta. A algunos de ustedes los pondrá a arar sus tierras y recoger sus cose-chas, o a fabricar sus armas y el material de sus carros de combate. Y tomará también a su servi-cio a las hijas de ustedes, para que sean sus per-fumistas, cocineras y panaderas. Se apoderará de las mejores tierras y de los mejores viñedos y olivares de ustedes, y los entregará a sus funcio-narios. Les quitará la décima parte de sus cerea-les y viñedos, y la entregará a los funcionarios y oficiales de su corte.]

También les quitará a ustedes sus criados y cria-das, y sus mejores bueyes y asnos, y los hará trabajar para él. Se apropiará, además, de la dé-cima parte de sus rebaños, y hasta ustedes mis-mos tendrán que servirle. Y el día en que se que-jen por causa del rey que hayan escogido, el

Se-ñor no les hará caso.

Pero el pueblo, sin tomar en cuenta la adverten-cia de Samuel, respondió: —No importa. Quere-mos tener rey, para ser como las otras naciones, y para que reine sobre nosotros y nos gobierne y dirija en la guerra.

[Y Samuel dijo a todos: —Vayamos a Guilgal pa-ra iniciar allí el reinado.

Por lo tanto todo el pueblo se dirigió a Guilgal, y allí, en presencia del Señor, proclamaron rey a Saúl. Luego ofrecieron al Señor sacrificios de re-conciliación, y Saúl y todos los israelitas se llena-ron de alegría.]

Palabra del Señor.

Demos gracias a Dios.

El Salmo Responsorial.

Salmo 138

Confitebor tibi

1 Te daré gracias, oh Señor, de todo corazón; delante de los dioses cantaré tus alabanzas.

2 Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad;

3 Porque has glorificado tu Nombre, y tu palabra por encima de todo.

4 Cuando te invoqué, me respondiste, fortale-ciste mi alma con vigor.

5 Te alabarán, oh Señor, todos los reyes de la tierra, al escuchar las palabras de tu boca.

6 Cantarán de los caminos del Señor: “¡Cuán grande la gloria del Señor!”

7 Aunque excelso es el Señor, cuida del humilde, y al altivo percibe de lejos.

8 Aunque camine entre peligros, tú me guar-das seguro; contra la ira de mis enemigos ex-tiendes tu mano, y tu diestra me salvará.

9 El Señor cumplirá en mí su propósito; tu miseri-cordia, oh Señor, es para siempre; no desampa-res la obra de tus manos.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y al Espíritu Santo

:

como era en el principio, ahora y siempre, por

los siglos de los siglos. Amén

(4)

S eg u n d o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és

Epístola

2 Corintios 4:13–5:1

Lectura de la segunda carta de San Pablo a los Corintios

La Escritura dice:

«Tuve fe, y por eso hablé.»

De igual manera, nosotros, con esa misma acti-tud de fe, creemos y también hablamos. Porque sabemos que Dios, que resucitó de la muerte al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con él, y junto con ustedes nos llevará a su pre-sencia. Todo esto ha sucedido para bien de uste-des, para que, recibiendo muchos la gracia de Dios, muchos sean también los que le den gra-cias, para la gloria de Dios.

Por eso no nos desanimamos. Pues aunque por fuera nos vamos deteriorando, por dentro nos renovamos día a día. Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante. Porque no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve, ya que las cosas que se ven son pasajeras, pero las que no se ven son eternas.

Nosotros somos como una casa terrenal, como una tienda de campaña no permanente; pero sa-bemos que si esta tienda se destruye, Dios nos tiene preparada en el cielo una casa eterna, que no ha sido hecha por manos humanas.

Palabra del Señor.

Demos gracias a Dios.

Por favor todos de pie para escuchar el Santo Evangelio.

Canta al Señor

Ingrid Rosario

Mi Cristo, mi Rey, nadie es como Tú Toda mi vida quiero exaltar

las maravillas de Tu amor Consuelo, Refugio, Torre de fuerza y poder Todo mi ser, Lo que yo soy

Nunca cese de adorar

Cante al Señor toda la creación Honra y Poder, Majestad sean al Rey

Montes caerán y el mar rugirá Al sonar de Tu nombre Canto con gozo al mirar Tu poder

Por siempre yo Te amaré y diré Incomparables Promesas me das, Señor

El Santo Evangelio

San Marcos 3:20–35

Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos.

¡Gloria a ti, Cristo Señor!

Entró Jesús en una casa, y otra vez se juntó tan-ta gente, que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. Cuando lo supieron los parientes de Jesús, fueron a llevárselo, pues decían que se había vuelto loco.

También los maestros de la ley que habían llega-do de Jerusalén decían: «Beelzebú, el propio jefe de los demonios, es quien le ha dado a este hombre el poder de expulsarlos.»

Jesús los llamó, y les puso un ejemplo, diciendo: «¿Cómo puede Satanás expulsar al propio Sata-nás? Un país dividido en bandos enemigos, no puede mantenerse; y una familia dividida, no puede mantenerse. Así también, si Satanás se divide y se levanta contra sí mismo, no podrá mantenerse; habrá llegado su fin.

»Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y robarle sus cosas, si no lo ata primero; solamente así podrá robárselas.

»Les aseguro que Dios dará su perdón a los hombres por todos los pecados y todo lo malo que digan: pero el que ofenda con sus palabras al Espíritu Santo, nunca tendrá perdón, sino que será culpable para siempre.»

Esto lo dijo Jesús porque ellos afirmaban que te-nía un espíritu impuro.

Entre tanto llegaron la madre y los hermanos de Jesús, pero se quedaron afuera y mandaron lla-marlo. La gente que estaba sentada alrededor de Jesús le dijo: —Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están afuera, y te buscan.

Él les contestó: —¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?

Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, añadió: —Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues cualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

El Evangelio del Señor

Te alabamos, Cristo Señor

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S eg u n d o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és

El Credo Niceno

Creemos en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible e invisible.

Creemos en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quién todo fue hecho; que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo: por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre. De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y a muertos, y su reino no tendrá fin.

Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creemos en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica. Reconocemos un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Oración de los fieles

En paz oramos a ti, Señor Dios. Silencio

Por todos los seres humanos en su vida y trabajo diarios; Por nuestras familias, amigos y

veci-nos, y por los que están solos.

Por esta comunidad, por esta nación, y por el mundo entero; Por cuantos trabajan por la

jus-ticia, la libertad y la paz.

Por el uso justo y adecuado de tu creación; Por

las víctimas del hambre, el temor, la injusticia y la opresión.

Por cuantos se hallan en peligro, tristeza, o cual-quier otra adversidad; Por los que ministran a

los enfermos, a los desamparados y a los ne-cesitados.

Por la paz y unidad de la Iglesia de Dios; Por

to-dos los que proclaman el Evangelio, y cuan-tos buscan la Verdad.

Por Nuestros Obispos Andy, Dena, Jeff, Héctor y por todos los obispos y demás ministros; Por

to-dos los que sirven a Dios en su Iglesia.

Por las necesidades e intereses especiales de esta congregación.

Amén.

El celebrante continua:

Padre que la venida del Espíritu haga de tu Iglesia un campo que dé continuos frutos de santidad y caridad. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén

Confesión de Pecado

Celebrante: Si decimos;

"No tenemos pecado", nos engañamos y la ver-dad no está en nosotros. Si reconocemos nues-tros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia. 1 Juan 1:8,9

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra

nuestro prójimo.

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el cora-zón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría, y andaremos por tus cami-nos, para gloria de tu Nombre. Amén.

La Absolución

Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todo sus pecados por Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el po-der del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén.

La Paz

Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes.

Todos: Y con tu espíritu.

Canto para la Paz

Quiero ser, Señor, instrumento de tu paz Quiero ser, oh Señor, instrumento de tu paz

1. Que donde haya odio, Señor Ponga yo el amor

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S eg u n d o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és 2. Que donde haya discordia, Señor

Ponga yo unión

Donde haya error, ponga verdad

Presentemos al Señor con alegría las ofrendas de

nuestra vida y de nuestro trabajo.

La Gran Plegaria Eucarística

Celebrante: El Señor sea con ustedes

Todos: Y con tu espíritu.

Celebrante: Elevemos los corazones.

Todos: Los elevamos al Señor.

Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor

Todos: Es justo darle gracias y alabanza.

El celebrante continua:

En verdad es digno, justo y saludable, darte gra-cias, en todo tiempo y lugar, Padre omnipotente, Creador de cielo y tierra.

Aquí, se canta o dice el Prefacio Propio.

Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con los Ángeles y Arcángeles, y con todos los coros celestiales que, proclamando la Gloria de tu Nombre, por siempre cantan este himno:

Sanctus

Santo, Santo, Santo, mi corazón te adora Mi corazón te sabe decir, santo eres tú

Bendito es el que viene, en el nombre del Señor Mi corazón te sabe decir, santo eres tú.

El celebrante continua:

Te damos gracias, oh Dios, por la bondad y el amor que tú nos has manifestado en la creación; en el llamado a Israel para ser tu pueblo; en tu Verbo revelado a través de los profetas; y, sobre todo, en el Verbo hecho carne, Jesús, tu Hijo. Pues en la plenitud de los tiempos le has enviado para que se encarnara de María la Virgen a fin de ser el Salvador y Redentor del mundo. En él, nos has librado del mal, y nos has hecho dignos de estar en tu presencia. En él, nos has sacado del error a la verdad, del pecado a la rectitud, y de la muerte a la vida.

El celebrante impone sus manos sobre el pan y el

cáliz.

En la víspera de su muerte por nosotros, nuestro Señor Jesucristo tomó pan; y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo: “Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por

uste-des. Hagan esto como memorial mío”.

Después de la cena tomó el cáliz; y dándote gra-cias, se lo entregó, y dijo: “Beban todos de el. Esta es mi Sangre del Nuevo Pacto, sangre de-rramada por ustedes y por muchos para el per-dón de los pecados. Siempre que lo beban, há-ganlo como memorial mío”.

Aclamación Memorial

El celebrante continua:

Por tanto, oh Padre, según su mandato,

Todos:

Recordamos su muerte, Proclamamos su resurrección, Esperamos su venida en gloria;

El Celebrante continúa:

Y te ofrecemos nuestro sacrificio de alabanza y acción de gracias, Señor de todos; ofreciéndote, de tu creación, este pan y este vino.

Te suplicamos, Dios bondadoso, que envíes tu Espíritu Santo sobre estos dones, para que sean el Sacramento del Cuerpo de Cristo y su Sangre del Nuevo Pacto.

Únenos a tu Hijo en su sacrificio, a fin de que, por medio de él seamos aceptables, siendo santifica-dos por el Espíritu Santo. En la plenitud de los tiempos, sujeta todas las cosas a tu Cristo y llé-vanos a la patria celestial donde, con todos tus santos, entremos en la herencia eterna de tus hijos; por Jesucristo nuestro Señor, el primogeni-tor de toda la creación, la cabeza de la Iglesia, y el autor de nuestra salvación.

Por él, y con él y en él, en la unidad del Espíri-tu Santo, Espíri-tuyos son el honor y la Gloria, Padre omnipotente, ahora y por siempre. AMEN.

Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó:

El Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu Nombre,

Venga tu reino, Hágase tu voluntad,

En la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas,

Como también nosotros perdonamos A los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal Porque Tuyo es el Reino, Tuyo es el Poder

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Y Tuya es la Gloria, ahora y por siempre. Amén!

La Fracción del Pan

Celebrante: Aleluya, Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros.

Pueblo: Celebremos la fiesta. ¡Aleluya!

La Comunión del Pueblo

Canto de Comunión

Tu Presencia

Rene González

//Si me faltan fuerzas para seguir Si todos me abandonan te tengo a ti Acudo a tu presencia para calmar mi ansiedad

Y el toque de tu espíritu vuelvo a soñar// Y es que en tu presencia está

El agua que refresca y el pan El pan que me da vida y sana mis heridas

Y es que en tu presencia mi Dios Encuentro mi refugio y calor Encuentro la palabra que sana el corazón

La oración post comunión

Eterno Dios, Padre celestial, en tu bondad nos has aceptado como miembros vivos de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo nos has nutrido con alimento espiritual en el Sacramento de su Cuer-po y de su Sangre. Envíanos ahora en paz al mundo; revístenos de fuerza y de valor, para amarte y servirte con alegría y sencillez de cora-zón; por Cristo nuestro Señor. Amén.

S eg u n d o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és

La Bendición

El Señor les bendiga y les guarde. El Señor haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les sea propicio. El Señor alce su rostro sobre ustedes y les conceda paz; y la bendición de Dios omnipo-tente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sea con ustedes y more con ustedes eternamente. Amén.

Celebrante: Salgamos con gozo al mundo, en el poder del Espíritu.

Todos: Demos gracias a Dios.

Himno de Salida

Hay Libertad

Art Aguillera

Hoy puedo danzar con libertad porque soy su hijo porque soy su hijo Hoy puedo danzar con libertad

porque soy amado porque soy amado // Podemos sentir tu gozo

podemos sentir tu rio hay sanidad en las aguas

queremos danzar // Hay libertad en la casa de Dios Hay libertad en la casa de Dios

hay libertad hay libertad

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