MAQUIAVELO
“Maquiavelo es lo contrario de lo maquiavélico, ya que él describe los trucos del poder, revela los secretos del espectáculo político. El seductor y el político que viven de su dialéctica y que tienen el talento e instinto para ello, en cambio, tratan por todos los medios que no se conozca.”
Maurice Merleau-Ponty, In Praise of Philosophy
“Si alguien desea aprender, de un golpe, qué grado de bajeza pueden alcanzar los hechos, vistos desde la distancia de los siglos, deben mirar a Maquiavelo.
Maquiavelo no es un genio del mal ni un demonio, tampoco es un escritor miserable y cobarde; él es tan sólo los hechos. Y no solo los hechos italianos, sino los hechos europeos, los hechos del siglo XVI. Maquiavelo nos puede parecer horrible, y lo es, desde las ideas morales del siglo XIX”
Victor Hugo, Les Misérables
Bio
Nicolás Maquiavelo (en italiano Niccolò di Bernardo dei Machiavelli) nace en Florencia el 3 de mayo de 1469 y allí morirá el 21 de junio de 1527. Fue un diplomático, funcionario, filósofo político y escritor italiano, considerado padre de la Ciencia Política moderna.
Su vida podría ser dividida en tres periodos; cada uno de ellos representa en sí mismo la historia de Florencia. Su juventud coincidió con la grandeza de Florencia como potencia italiana, bajo el mandato de Lorenzo de Médici. La caída de los Médici en Florencia ocurrió en 1494, el mismo año en el que Maquiavelo se integraba en el servicio público. Durante su carrera como funcionario, ejerce importantes puestos en la Florencia que fue libre bajo el gobierno de una república, la cual duró hasta 1512, cuando los Médici regresaron al poder, y Maquiavelo perdió su puesto. Los Médici gobernaron Florencia desde 1512 hasta 1527, cuando fueron nuevamente retirados del poder. Este fue el período de actividad literaria de Maquiavelo, y también de su creciente influencia; sin embargo, murió a semanas de la expulsión de los Médici, el 21 de junio de 1527, a los cincuenta y ocho años, sin haber recuperado su cargo.
Aunque se tienen pocos registros de su juventud, la Florencia de aquellos días era tan bien conocida que es fácil imaginar el ambiente en el que el joven ciudadano se desenvolvía. Florencia era una ciudad con dos corrientes opuestas, una representada por el austero Girolamo Savonarola y la otra por Lorenzo de Médici, amante del esplendor. Aunque el poder de Savonarola sobre las fortunas florentinas era inmenso, no parece haber sido muy importante para Maquiavelo puesto que sólo lo menciona en El Príncipe como un malogrado profeta desarmado. Por otra parte, la magnificencia del mandato de Lorenzo impresionó fuertemente a Maquiavelo, llegando incluso a dedicar El príncipe al nieto de Lorenzo. Maquiavelo fue considerado uno de los grandes escritores en su colegio. Era un escritor y fue un militar muy reconocido que influyó en el humanismo.
En el segundo período de su vida sirvió en el servicio militar Libre de Florencia, la cual pasó de la expulsión de los Médici en 1494 cuando Maquiavelo tenía 25 años, y duró hasta el regreso de los Médici (familia que poseía el mayor poder económico en Florencia) en 1512. Después de servir cuatro años en una oficina pública como secretario, fue nombrado canciller y secretario de la Segunda Cancillería. Tomó un rol importante en los asuntos de la república, habiendo quedado sus
decretos, sus registros y sus despachos para guiarnos, así como sus propios escritos. Pese a que tuvo posiciones altas en el panorama público y político, él las evitaba ya que aceptaba cualquier tipo de trabajo a cambio de poco sueldo.
Durante varias de sus misiones como diplomático de la República Libre entabla contacto con algunos de los personajes que analizará luego en El Príncipe, por ejemplo Luis XII de Francia, al que conoció cuando fue enviado en 1500 para convencerle de que debía continuar la guerra contra Pisa. Será este el rey que, en su política con respecto a Italia, comete los cinco errores capitales del poder resumidos en El príncipe.
Por supuesto, también se ve afectada por los sucesos surgidos por la ambición del papa Alejandro VI y de su hijo, César Borgia, el duque Valentino; ambos personajes ocupan un gran espacio en El príncipe, de hecho, Maquiavelo no encuentra mejores preceptos que enseñar que los patrones de conducta de César Borgia. César Borgia también era un gran humanista y contrató a Leonardo Da Vinci para que le realizara varias pinturas. En diversas ocasiones, Maquiavelo coincidió con Leonardo, manteniendo con él largas conversaciones. También conocerá al Emperador Maximiliano, a Fernando II de Aragón (el católico), papas y nobles de todo tipo.
Al regreso de los Médici, Maquiavelo, quien había mantenido esperanzas de retener su puesto bajo el mandato de los nuevos amos de Florencia, fue despedido por decreto el 7 de noviembre de 1512.
Fue apresado y torturado al pertenecer a una conspiración contra los Médici, junto con su amigo Giovanni Battaini y 20 personas más. El nuevo pontífice León X medió para liberarlo y Maquiavelo se retiró a su pequeña propiedad en San Casciano in Val di Pesa, a unos quince kilómetros de Florencia. Aquí malvive talando un bosque de su propiedad junto con unos obreros contratados y sobrevive con este pesado trabajo. También se dedicaba a la agricultura y a la ganadería y convivía con los obreros, con ellos comía, jugaba y hablaba, para sentirse vivo. Sus amigos de la ciudad le dan la espalda. Pero aunque son los peores años de su vida, Maquiavelo tiene en las noches su espacio para la libertad y el bienestar.
Es en esta época que Logró escribir ocho libros, la mayoría con una prosa ágil y clara, entre 1513 y 1525. Llegó a dar una réplica de El príncipe a los Médicis, pero estos lo despreciaron. Maquiavelo escribe su segunda obra de más importancia en su bibliografía llamada Discursos de la primera década de Tito Livio, donde muestra Nicolás Maquiavelo su verdadera visión política, describiendo como mejor forma de gobierno una república y no una monarquía absoluta entre otras cosas más importantes. Luego realiza Discurso sobre el Arte de la Guerra y su comedia La mandrágora. Pese a ser años de penuria en donde su mente sufría, Maquiavelo sacó lo mejor de su talento.
Recibió la amnistía en 1521, a los 52 años, pero poco después fue acusado falsamente de estar involucrado en un golpe de estado contra los Médici. Fue torturado y apresado poco tiempo y, una vez libre, recibió un encargo: liberar a unos trabajadores del gremio de la lana que habían sido secuestrados por un grupo de malhechores. Maquiavelo logró que los liberaran y el gremio, en agradecimiento, le entregó una buena cantidad de dinero. Con parte de ese dinero compró un billete de lotería, que fue premiado con 20.000 ducados y con los que pudo saldar algunas deudas.
Nicolás Maquiavelo murió en su ciudad natal el 22 de junio 1527 a causa de una peritonitis aguda a los 58 años de edad. Olvidado e ignorado por sus contemporáneos, su legado tuvo más éxito en siglos posteriores que en la época en la que vivió, donde la fría y poco religiosa forma de presentar el gobierno del estado causó gran escándalo.
Introducción
Maquiavelo es un humanista, corriente que se caracteriza, como vimos, por el regreso a los clásicos grecolatinos con la intención de promover, a partir de ellos, una nueva configuración de la vida y la cultura. En el caso de Maquiavelo, toma más como referente el mundo romano que el griego, la República romana con su origen, expansión y esplendor ofrece multitud de ejemplos políticos para
cualquier época posterior.
Maquiavelo, además, es un hombre profundamente interesado en la política. De manera teórica tanto como práctica. Intervino en ella activamente. Además, no fue un mero espectador de la situación italiana, sino que, además, fue un patriota que deseaba activamente un profundo cambio político que permitiese un resurgimiento de una Italia unida, libre y poderosa.
POLÍTICA República o monarquía
Entre los escritos políticos de Maquiavelo destacan dos: El Príncipe y los Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Entre ambas, sin embargo, parece existir cierta discrepancia. En los Discursos se muestra claramente como partidario de la república como sistema político, mientras que en El Príncipe toma en consideración solamente la monarquía absoluta o el principado. En verdad, esto no constituye ninguna contradicción, sino que responde a dos puntos de vista distintos pero complementarios, como veremos.
El ciclo de los Estados
Siguiendo a los filósofos clásicos de la política y en concreto a Aristóteles, Maquiavelo distingue tres sistemas de gobierno: Monarquía (gobierno del rey), aristocracia (gobierno de la nobleza) y democracia (gobierno del pueblo). Estos tres sistemas, buenos en origen, pueden degenerar y de hecho degeneran históricamente en tiranía, oligarquía y estado de desorden, injusticia y descontrol respectivamente.
Para Maquiavelo, este esquema constituye no sola una clasificación de las formas de gobierno, sino también la pauta o secuencia que inexorablemente siguen los Estados en su desarrollo histórico: La monarquía original degenera en tiranía, que llega a ser insoportable hasta que los nobles (o los más notables) derrocan al tirano instaurando una aristocracia que, a su vez, degenera inevitablemente en oligarquía. El pueblo, al final, consigue la ayuda de alguien capaz de oponerse a los oligarcas, los elimina, e instaura la democracia, que degenerará hasta que, el propio pueblo, harto de desorden e injusticias, vuelve nuevamente al principado. Y vuelta a empezar.
Esta explicación de los ciclos de los Estados es sumamente esclarecedora de una idea en el pensamiento de Maquiavelo: la historia se repite, los acontecimientos suceden siempre del mismo modo, o, al menos, de modos parecidos.
Los ciclos que hemos descrito se repetirían de forma indefinida si no fuera porque los Estados suelen desaparecer sojuzgados por otros más fuertes y mejor organizados.
“Y este es el círculo en que giran todas las repúblicas, se gobiernen o sean gobernadas; pero raras veces retornan a las mismas formas políticas, porque casi ninguna república puede tener una vida tan larga como para pasar muchas veces esta serie de mutaciones y permanecer en pie. Más bien suele suceder que, en alguno de estos cambios, una república, falta de prudencia y de fuerza, se vuelva súbdita de algún estado próximo mejor organizado. Pero si no sucediera esto, un país podría dar vueltas por tiempo indefinido en la rueda de las formas de gobierno”1
1 Maquiavelo, Discursos sobre la primera década de Tito Livio, I, 2. Alianza Editorial, Madrid, 2000, pp. 37, 38
El ideal republicano
Las formas descritas anteriormente son formas puras, en las cuales el poder recae exclusivamente en uno de los tres elementos que componen la sociedad, sea el príncipe, los nobles o sea el pueblo.
En realidad, la organización preferible es una forma mixta, un sistema en el cual se mezclen elementos de esas tres formas: en particular, un gobierno en el cual el poder se distribuya entre los notables y el pueblo, de modo que unos y otros intervengan en el gobierno, a la vez que se oponen y limitan recíprocamente.
El ejemplo histórico más excelente de esta forma de gobierno es, a juicio de Maquiavelo, la república romana, cuyo desarrollo y florecimiento se debió, precisamente, al enfrentamiento permanente entre el pueblo y el Senado2.
Maquiavelo considera, por lo tanto, que una república bien organizada es el mejor sistema de gobierno. La república tiene, según él, las siguientes ventajas:
1. En la república se logra el bien común mejor que en ningún otro sistema, en la medida en que la mayoría de los ciudadanos, y no solamente una parte de ellos, se hallan comprometidos con él:
“Lo que hace grandes a las ciudades no es el bien aprticular, sino el bien común.
Y sin duda este bien común no se logra más que en las repúblicas, porque estas ponen en ejecución todo lo que se encamine a tal propósito y, si alguna vez esto supone un perjuicio para este o para aquel particular, son tantos los que se beneficiarán con ello que se puede llevar adelante el proyecto pese a la oposición de aquellos pocos que resultan dañados”3.
2. La república es el régimen que mejor salvaguarda la libertad. La libertad constituye un elemento esencial del bien común y una aspiración permanente de los pueblos:
“No hay que maravillarse, pues, de que los antiguos pueblos persiguiesen con tanto odio a los tiranos y amasen la vida libre, y de que el nombre de la libertad fuese tan estimado por ellos […]. Tampoco debe asombrarnos que los pueblos tomasen venganzas extraordinarias contra quienes les arrebataban la libertad”4.
3. Donde hay libertad, hay progreso. La historia nos muestra que cuando los ciudadanos son libres se produce siempre un progreso mayor y más rápido que cuando carecen de libertad:
“... vemos que las ciudades donde gobierna el pueblo hacen en breve tiempo extraordinarios progresos, mucho mayores que los de aquellas que han vivido siempre bajo un príncipe, como sucedió en Roma tras la expulsión de los reyes y en Atenas después de liberarse de Pisístrato, lo que no puede proceder de otra causa sino de que el gobierno del pueblo es mejor que el de los príncipes”.
4. La republica es, en fin, el régimen más estable, por varias razones:
– En primer lugar, porque el pueblo es más prudente y suele tener mejor juicio que un príncipe.
2 Ya hemos mencionado que, como humanista, Maquiavelo recibe una gran influencia de la época clásica. Aquí lo vemos en su nostalgia por la Roma antigua
3 Discursos, II, 2, p 196 4 Discrusos, II, 2, p 197
“El pueblo comete menos errores que un príncipe y, por tanto, resulta más digno de confianza que él”5.
– En segundo lugar, porque la república se adapta con mayor facilidad a la adversidad y a las circunstancias, por lo cual:
“tiene una vida más larga y conserva por más tiempo su buena suerte que un principado”6.
– En tercer lugar, porque la república no tiene el problema sucesorio que afecta al principado, ya que:
“tiene medios para elegir […] infinitos jefes virtuosísimos que se sucedan unos a otros, y así una república bien organizada tendrá siempre una virtuosa sucesión”7.
Esta defensa entusiasmada de la república es una defensa de la libertad: de la libertad de los individuos en el marco del estado y también de la libertad del Estado frente al poder y la injerencia de otros Estados
Discursos vs El Príncipe – República vs Principado
Existe una fuerte incongruencia entre estas teorías que estamos viendo acerca de la república que proceden de los Discursos y las teorías que nos llegan de El Príncipe. ¿Cómo es esto posible?
Cuando Maquiavelo insiste en las ventajas del régimen republicano, se refiere a una república bien organizada, donde imperan la ley y la virtud, y no a repúblicas corruptas y decadentes.
Desgraciadamente, la fatalidad histórica hace que todo sistema político acabe corrompiéndose, como vimos cuando hablamos de la “rueda de los sistemas de gobierno”.
La república es, sin duda, el régimen más duradero, considera Maquiavelo, más que ningún otro, pero en su naturaleza está la imposibilidad de perpetuarse indefinidamente. No se hace ilusiones y reconoce que hasta el sistema político mejor fundado y de orígenes más virtuosos ha de terminar deteriorándose.
Además de su teoría de la decadencia histórica de los sistemas, Maquiavelo consideraba el hecho constatable de la lamentable situación política de la Italia de la época. Es de esta confluencia entre su teoría y los hechos como podemos entender El Príncipe. Su teoría de la rueda de los sistemas establece que el retorno a la monarquía es la salida histórica a la situación; por otra parte, el hecho de la decadencia y la debilidad de los estados italianos llevaba a Maquiavelo a suspirar por la aparición de una monarquía salvadora.
Esta perspectiva (estado de corrupción, posibilidad y modo de superarlo) permite comprender la coherencia entre los Discursos y El Príncipe, a pesar de su aparente discrepancia: el sistema ideal sigue siendo la república, pero la necesidad de salir del estado de decadencia y de corrupción exige la acción fuerte y decidida de un monarca.
5 Discursos, I, 59, p183 6 Discursos, III, 9, p384 7 Discursos, I, 20, p95
Así, la reforma necesaria para esa sociedad corrupta solo puede pasar por la acción de un príncipe con poder absoluto para legislar y gobernar. Así, en los Discursos, obra en la que se ensalza la república, puede leerse lo siguiente:
“De todo lo dicho se deduce la dificultad o imposibilidad que existe en una ciudad para mantener una república o crearla de nuevo; y, si a pesar de todo, la hubiese de crear o mantener, sería necesario que se inclinase más hacia la monarquía que hacia el estado popular, para que los hombres cuya insolencia no puede ser corregida por las leyes, sean frenados de algún modo por una potestad casi regia. Y quererlos corregir por otro camino sería una empresa muy ardua o del todo imposible, como dije anteriormente”8.
La nueva Ciencia Política
Maquiavelo en lo dicho hasta ahora no se distingue especialmente de otros pensadores que ha habido hasta el momento y seguramente de haber quedado ahí, su obra no habría gozado de la importancia que hoy tiene. Sin embargo, suele ser considerado como el creador de la ciencia política. ¿Por qué? Porque va a innovar en aspectos fundamentales: centrarse en lo que son las cosas y no cómo deberían ser. Su estudio del funcionamiento del Estado y del poder político puede caracterizarse como científico en la medida en que combina, por una parte, el recurso a la experiencia, ateniéndose a los hechos, y por otra parte la explicación de los hechos a partir de principios teóricos de carácter racional.
Maquiavelo propone atenerse exclusivamente a los hechos, al margen de cualquier otra consideración.
“Nos queda ahora por ver cuál debe ser el comportamiento y el gobierno de un príncipe con respecto a súbditos y amigos. Y porque sé que muchos han escrito de esto, temo – al escribir ahora yo – ser considerado presuntuoso, tanto más cuanto que me aparto, sobre todo en el tratamiento del tema que ahora nos ocupa, de los métodos seguidos por los demás. Pero siendo mi propósito escribir algo útil para quien lo lea, me ha parecido más conveniente ir directamente a la verdad real de la cosa que a la representación imaginaria de la misma.
Muchos se han imaginado repúblicas y principados que nadie ha visto jamás ni se ha sabido que existieran realmente; porque hay tanta distancia de cómo se vive a cómo se debería vivir que, quien deja de lado lo que se hace por lo que se debería hacer, aprende antes su ruina que su preservación”9.
La novedad que representa esta forma de considerar la política es triple:
– En primer lugar, Maquiavelo se aleja de la manera tradicional de dirigir consejos a los príncipes. El Príncipe es un escrito que pertenece a un género literario que existía en aquella época, un género tradicional conocido como literatura de “espejo de príncipes”. Esta literatura, muy extendida y con multitud de precedentes en la Edad Media, consistía en dirigirse a un príncipe aconsejándole sobre la forma de gobernar. Generalmente se trataba de escritos moralizantes en los que se aconsejaba al príncipe que se comportase según la virtud cristiana, de forma honesta, practicando las virtudes como la justicia, la clemencia, la magnanimidad, el honor, etc. En definitiva, se aconsejaba sobre “lo que se debería hacer”
8 Discursos, I, 19, p92
9 El Príncipe, XV, Alianza Editorial, Madrid, 1990, p83
desde el punto de vista moral.
Maquiavelo, por su parte, prescinde de la perspectiva moral en el comportamiento del príncipe. Subraya que su propósito es exponer cómo se gobierna efectivamente un Estado y cómo se comporta de hecho la gente. El gobernante ha de tomar en cuenta solamente “lo que se hace” y no “lo que se debería hacer”, a fin de conocer cómo le conviene actuar para sobrevivir y mantenerse en el poder.
– En segundo lugar, con su nueva manera de analizar la política, Maquiavelo rechaza también un género literario-político que alcanzó gran auge en el Renacimiento: las utopías. Lo que tiene sentido es centrarse en la verdad real de las cosas y no en la representación imaginaria de las mismas.
– Por último, Maquiavelo rechaza la manera usual de hacer filosofía política a través de discusiones teóricas sobre el origen de la sociedad y del poder, sobre el derecho natural como fuente y límite del derecho positivo, etc. En realidad, todas estas discusiones teóricas estudian la política desde un punto de vista ético subordinan la política a la moral, juzgan
“lo que es” desde el punto de vista de “lo que debe ser”.
Lo novedoso de Maquiavelo consiste en que configura el ámbito de lo político como una esfera autónoma que no ha de ser entendida ni estudiada desde otras instancias ajenas a si misma, sino solo desde ella misma. No debemos mirar ideales utópicos, sino atenernos a los hechos; no partir de lo que debe ser, sino de lo que es; no pensar la política en términos de bien10, sino de poder.
Análisis del ser humano
Maquiavelo, al examinar la naturaleza humana, establece que esta no cambia, sino que es la misma siempre, en todos los lugares y en todas las épocas11. El ser humano se halla siempre dominado por los mismos deseos y pasiones:
“Se ve fácilmente, si se consideran las cosas presentes y las antiguas, que todas las ciudades y todos los pueblos tienen los mismos deseos y los mismos humores, y así ha sido siempre. De modo que a quien examina diligentemente las cosas pasadas le es fácil prever las futuras en cualquier república, y aplicar los remedios empleados por los antiguos, o si no encuentra ninguno usado por ellos, pensar unos nuevos teniendo en cuenta la similitud de las circunstancias”12.
Es decir, la gente no cambia, podemos aprender de la historia porque aquellas personas del pasado son como nosotros. A juicio de Maquiavelo, el principio de la invariabilidad de la naturaleza humana está suficientemente confirmado por la historia, por los hechos. Los políticos, por su parte, habrán de tener presente este principio cuando analicen acontecimientos del pasado, porque gracias a él se pueden extraer reglas de carácter general aplicables a circunstancias similares, gracias a la historia es posible prever el futuro..
“Todas las cosas del mundo tienen siempre su correspondencia en los tiempos pasados. Esto sucede porque, siendo obra de los hombres, que tienen y tendrán siempre las mismas pasiones, conviene necesariamente que produzcan los mismos efectos”13.
Además de establecer la inmutabilidad de la naturaleza humana, es necesario destacar las
10 O en términos de virtud, felicidad, bondad, etc.
11 vs Marx
12 Discrusos, I, 39, p134 13 Discursos, III, 43, p435
características más relevantes desde el punto de vista de la política, y, en ese sentido, Maquiavelo establece que ha de partirse siempre del supuesto de que todos los hombres son malos. El gobernante no ha de hacerse, pues, ilusiones acerca de una presunta bondad natural de los seres humanos, ya que:
“Como demuestran todos los que han meditado sobre la vida política y los ejemplos de que está llena la historia, es necesario que quien dispone una república y ordena sus leyes presuponga que todos los hombres son malos y que pondrán en práctica sus ideas perversas siempre que se les presente la ocasión de hacerlo libremente.
[…] solo obran bien por necesidad, pero donde se puede elegir y hay libertad de acción, se llena todo inmediatamente de confusión y desorden.”14.
La política y el Estado
Maquiavelo concibe la política como un arte, como el arte de crear, engrandecer y conservar un Estado en la mejor forma y durante el mayor tiempo posible. Su aproximación a la práctica política y sus consejos al príncipe dependen de esta idea y se basan en dos supuestos:
– El Estado es un organismo autónomo cuyo fin es su propia pervivencia y expansión. Al Estado le es esencial, por tanto, una política de fuerza para mantener su libertad y autonomía, y para ampliar su poder conquistando nuevos territorios y sometiendo a los estados vecinos. El escenario ideado por Maquiavelo (muy en consonancia con la realidad política de su época) es el de una lucha permanente de poderes, en la cual es necesario triunfar y crecer para sobrevivir. Esta forma de pensar explica su interés por cuestiones bélicas y todo lo relacionado con los ejércitos. Escribió una obra al respecto titulada Del arte de la guerra15.
– Para su prosperidad y supervivencia, el Estado ha de estar ordenado y unido:
– Orden: sería la ausencia de violencia y el cumplimiento de las leyes, esencial para que le conjunto de la ciudadanía pueda desarrollar sus obligaciones y quehaceres. El ser humano tiene una cierta tendencia hacia la maldad, a infringir las leyes, por lo que será función del gobernante evitar que los ciudadanos comentan estos excesos.
– Unión: es prioritario mantenerla para evitar que el Estado sea invadido y expoliado por fuerzas externas y la pérdida de la libertad. La desunión en feudos supone la debilidad. Para ello, propone la formación de ejércitos profesionales formados por los ciudadanos (en esa época en Italia estaban siempre formados por mercenarios extranjeros) que son mucho más fiables que los de mercenarios.
– El interés del príncipe se identifica con el interés del Estado y, por ello, las recomendaciones y los consejos dirigidos al príncipe son recomendaciones para la dirección del Estado. El fin último y el único criterio para la actuación del príncipe es el interés del Estado.
La Razón de Estado
El criterio que debe guiar la práctica política de los gobernantes es la razón de Estado. Esta exige que quieres detentan el poder político no atiendan a otro criterio que el interés, la defensa y el bienestar del Estado. Esto tiene algunas implicaciones:
– Cuando está en juego el interés del Estado, los gobernantes han de prescindir de cualquier consideración moral en sus decisiones y en sus actuaciones:
14 Discursos, I, 3, pp 40
15 No confundir con “El arte de la guerra” de Sun Tzu, libro sobre tácticas y estrategias militares, probablemente escrito hacia el último tercio del siglo iv a. C.
“En las deliberaciones en las que está en juego la salvación de la patria, no debe guardarse ninguan consideración a lo justo o a lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro respeto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad”
El príncipe, por lo tanto, no ha de tener en cuenta la condición moral de sus actos, ya que muchas conductas que se consideran virtuosas pueden resultar ruinosas para el Estado, en unas determinadas circunstancias, mientras que, al contrario, otras conductas que se consideran moralmente reprobables pueden servir para el fortalecimiento de la seguridad y el bienestar del mismo.16
Esto no quiere decir necesariamente que el príncipe haya de ser siempre y necesariamente malo en vez de bueno, ni cruel en vez de bondadoso, ni mentiroso en vez de sincero, sino que debe estar siempre dispuesto a obrar mal si las circunstancias así lo exigen.
“Es necesario a un príncipe, si se quiere mantener, que aprende a poder no ser bueno, y a usar o no usar de esta capacidad en función de la necesidad”17.
– La norma política que sustenta toda la concepción de Maquiavelo es, en definitiva, que en política, la importancia recae sobre el éxito en los fines.
“Trate pues, un príncipe de vencer y conservar su Estado, y los medios siempre serán juzgados honrosos y ensalzados por todos, pues el vulgo se deja seducir por las apariencias y por el resultado final de las cosas, y en el mundo no hay más que vulgo”18.
Esto no quiere decir que Maquiavelo defienda que el fin justifique los medios. Maquiavelo no está valorando los medios o los fines, no está justificando lo que ocurre diciendo que está bien que sea así. No está escribiendo un libro sobre moral, sino uno de técnica política. Está enseñando cuáles son los medios más apropiados para conseguir los fines que necesite el soberano. Nunca defendió el principio de que el fin justifica los medios, pues el reconocimiento al principio supone una valoración; que el fin es moralmente justo, cosa que Maquiavelo no afirmó jamás. En definitiva: Maquiavelo no se mete con lo que es justo o injusto, con lo bueno o lo malo. Tan solo explica lo que hay, la política no es el ámbito en el que se consigue el bien común, la felicidad o la estructura ideal, es un escenario de luchas de poder, donde solo vale el puño, el cuchillo y el oro.
Virtù y fortuna
Maquiavelo sostiene que hay dos fuerzas que determinan la batalla por el poder, dos aspectos que el político ideal debe tener: Virtù y fortuna.
Virtù es la habilidad que uno necesita para tomar el poder y conservarlo, pero en qué consiste concretamente es algo que cambia contínuamente en función de la circunstancia. Cuando se va a la batalla contra un rival, tener virtù puede ser la capacidad de inspirar a los soldados y manejar la estrategia bélica e incluso saber cargar valientemente de frente contra el enemigo y salir victorioso, mientras que en otras circunstancias, la virtù puede requerir precaución y paciencia, como cuando
16 Ejemplo, la justificación, por razón de Estado, del uso de operaciones encubiertas y golpes de Estado por parte de los servicios secretos (CIA, KGB, Mossad, MI6, etc.)
17 El Príncipe, XV, p83 18 El Príncipe, XVIII, p92
se planea un asesinato o una traición.
“Estando, por tanto, un príncipe obligado a saber utilizar correctamente la bestia, debe elegir, de entre ellas, el zorro y el león, porque el león no se protege de las trampas ni el zorro de los lobos. Es necesario, por tanto, ser zorro para conocer las trampas y león para ahuyentar a los lobos. Los que solamente hacen de león no saben lo que llevan entre manos. No puede, por tanto, un señor (ni debe) guardar fidelidad a su palabra cuando tal fidelidad se vuelve en contra suya y han desaparecido los motivos que determinaron su promesa. Si los hombres fueran todos buenos, este precepcto no sería correcto, pero (puesto que son malos y no te guardarán a ti su promesa) tú tampoco tienes que guardarles la tuya. Además, jamás faltarán a un príncipe razones legítimas con las que disfrazar la violación de sus promesas”19.
En vez de dar una lista clara de características20, Maquiavelo ilustra el concepto contando una serie de historias de aquellos que han tenido virtù y aquellos que no la tenían. El mejor modo de aprenderla es emulando a las grandes figuras del pasado, pero uno nunca debe seguir los ejemplos rígidamente, ya que eso nos haría predecibles. En vez de copiar a aquellos con virtù, Maquiavelo aconseja a los políticos descubrir las lecciones generales que se pueden aprender de ellos y después buscar formas nuevas de aplicarlas para así poder tener éxito en la vida política.
Pese a esta vaguedad a la hora de definir la virtù, Maquiavelo es muy claro en un aspecto: virtù no es lo mismo que virtud en el sentido clásico del término. Virtud es un término que está asociado habitualmente a cualidades morales. Una persona virtuosa se suele considerar a una persona honesta, valiente, leal, etc. Sin embargo, una persona con virtù puede mostrar cada una de estas cualidades, pero tan solo cuando le sean útiles. Aquellos con virtù muy a menudo se mostrarán virtuosos pero solo porque esa apariencia a menudo hace más fácil para ellos obtener o mantener el poder. Ser moralmente virtuoso puede, de hecho, ser un inconveniente, porque puede hacer que alguien no haga algo que sería necesario para obtener una ventaja sobre sus oponentes por considerarlo inmoral.
Un aspirante a príncipe (o a político importante en nuestros días) debe, por lo tanto, saber cuándo ser virtuoso y cuando ser cruel. También debe saber cómo hacer parecer sus acciones como buenas o ser capaz de culpar a otros de sus errores y defectos.
Pero ojo, Maquiavelo no está aconsejando a los políticos que se comporten de forma inmoral. Lo que les aconseja es que directamente eviten pensar en términos morales en absoluto. Lo que dice es que las acciones en política acrecentan o reducen el poder que se tiene. Por ejemplo, muchas veces aterrorizar a los demás será contraproducente porque los gobernantes que se hacen odiar a menudo provocan rebeliones que causan su caída.
Por otra parte está la fortuna. Como es un pensador realista, Maquiavelo reconocer que el éxito no solo depende de la acción del príncipe, también ha de tener fortuna. La fortuna puede ser traducida directamente por suerte, básicamente se entiende por fortuna todo aquello que escapa al control de
19 El Príncipe, XVIII, p91
20 Aunque si menciona a menudo dos importantes dos cualidades esenciales para mantenerse en el poder: astucia y fuerza; capacidad de cálculo y buen uso de la violencia.
Cálculo: elegir los mejores medios para lograr mantenerse en el poder y salir fortalecido en cada acción. Esto debe usarse tanto en la relación con la población sobre la que gobierna como en la relación con otros Estados. Este cálculo, que lleva a la astucia, supone, por ejemplo, que los tratados sólo deben ser respetados si resulta beneficioso.
Violencia: la fuerza y la violencia son los medios a través de los cuales se logrará mantener el orden en el interior de un Estado y protegerlo de los ataques del exterior, pero se debe hacer un uso prudente de la misma, en su uso, tanto por defecto como por exceso, se corre el riesgo de rebelión.
una persona, tanto si es para bien como para mal. La fortuna incluye todo, desde cómo actúan otras personas hasta los desastres naturales y que puede favorecer o entorpecer los designios de los políticos. Cuando es favorable, la fortuna puede ayudar a una persona incluso en las circunstancias más desesperadas21. Pero la fortuna es un aliado que nos puede dejar tirados en todo momento. Por esta razón, Maquiavelo argumenta que uno nunca debería dejar nada al azar, es decir, aquellos con virtù normalmente tienen éxito porque crean su propia suerte. Como la fortuna puede ser caprichosa, debemos tomar medidas contra ella. En muchos de los ejemplos históricos que pone, la fortuna es una fuerza que trae la ruina incluso a los más grandes generales y políticos.
“Cuando la fortuna quiere que se produzcan grandes acontecimientos, sabe cómo hacerlo, eligiendo a un hombre de tanto espíritu y tanta virud que se dé cuenta de las oportunidades que ella ofrece. Y los mismo sucede cuando quiere provocar la ruina, escogiendo entonces a hombres que conribuyan a arruinarlo todo.22”
Lo mejor que puede hacer uno para evitar las consecuencias dañinas de la fortuna es planificar cada pequeña contingencia, cada paso, y adaptarse rápidamente a los eventos nuevos. Aquellos que buscan el poder deben entender que esto supone estar todo el tiempo en una lucha por controlar la fortuna, sea a base de fuerza o de engaños. Deben de tener la virtù de controlar las circunstancias para que las circunstancias no les controlen a ellos.
La fortuna por sí misma raramente es suficiente, ya que la verdadera grandeza requiere usarla en ventaja propia. Mucha gente puede tener suerte pero no saber reconocer la oportunidad para aprovecharla. Es decir, hay una idea de la necesidad del oportunismo político, que es uno de los rasgos característicos de la forma de entender la política de Maquiavelo.
“Las circunstancias hicieron a estos hombres afortunados, pero fue su virtù lo que es capacitó para reconocer las oportunidades que hicieron a sus países exitosos y mayoritariamente felices”
Maquiavelo pondrá muchos ejemplos de personas que tuvieron éxito en parte porque fueron beneficiarios de golpes de suerte, pero que tuvieron la sagacidad para saber aprovecharlos en su beneficio23.
La fortuna, por lo tanto, desempeña un papel importante en la historia, en el auge y caída de los Estados, y en el éxito de las las acciones políticas y de las carreras de los políticos. Frente a la fortuna, cuando es mala, solo cabe la virtù24.
Política y Religión
– La religión como factor de cohesión social: Como es fácil de suponer, Maquiavelo se refiere a la religión desde el punto de vista de sus efectos políticos. No le interesan la verdad o falsedad de las creencias religiosas: le interesa la religión como un hecho social, como un
21 Por ejemplo, la pésima imagen pública de Margaret Tatcher durante su guerra contra los sindicatos y el movimiento obrero iban a abocarla a un desastre electoral completo, pero sorprendentemente Argentina invadió las Islas Malvinas y Tatcher vio la oportunidad para liderar una guerra que la mostrase como una política fuerte y capaz de unir al país bajo el manto del patriotismo. Lo que le valió un gran empujón electoral.
22 Discursos, II, 29, 291
23 Siguiendo con el ejemplo, Tatcher pudo no haberse dado cuenta de la oportunidad para voltear la opinión pública a través de la guerra de las Maldivas y tal vez haber buscado otro tipo de soluciones o quizá haber tenido un perfil más bajo en el conflicto y no aprovecharlo para su propio beneficio político. Tuvo suerte, pero supo aprovecharla.
24 E incluso a veces esto es insuficiente. Alejandro VI y César Borgia, los mejores ejemplos de político según Maquiavelo, lo tenían siempre todo planeado y aún así cayeron. Planearon todo menos lo que finalmente les hizo caer.
instrumento político que puede ser utilizado (y que ha sido utilizado a menudo) eficazmente por legisladores y gobernantes. En ese sentido, la religión podría ejercer una buena influencia sobre un Estado. Por ejemplo, el culto a la figura del emperador en la Roma clásica podría ser muy beneficioso para el orden social. Pero a pesar de que en el pasado las religiones resultaron políticamente beneficiosas, Maquiavelo afirma que tanto la Iglesia católica como la religión cristiana han ejercido una influencia política negativa.
– Crítica a la Iglesia católica: Maquiavelo acusa al papado de dos cosas:
– La conducta reprobable del papado ha hecho que los italianos se vuelvan irreligiosos y malvados, así que la religión ya no puede desempeñar el papel político positivo que ejercía en la Antigüedad.
– La actuación del papado ha sido políticamente desastrosa para Italia: ni ha sido capaz de unificarla bajo su dominio, ni ha permitido tampoco esa unión bajo otro príncipe.
Italia permanece desunida, débil y eso se lo deben los italianos, dice Maquiavelo, a la Iglesia.
– Crítica al cristianismo: Maquiavelo formula su crítica al cristianismo por la comparación entre este y las religiones antiguas. Su diagnóstico general (curiosamente semejante al que hará Nietzsche en el siglo XIX) es que el cristianismo es el responsable de la falta de virtud que aqueja a los pueblos actuales. Al contrario que las religiones antiguas, el cristianismo ha exaltado la vida contemplativa en detrimento de la vida activa, ha favorecido la resignación predicando un concepto pasivo y no activo de la fortaleza:
“Cuando nuestra religión te pide que tengas fortaleza quiere decir que seas capaz de soportar, no de hacer un acto de fuerza”25.
Las virtudes cristianas no coinciden con la noción de Maquiavelo de virtù, como ya hemos visto claramente, y culpa de ello a una mala interpretación histórica del cristianismo, acercándose mucho a teorías de humanistas de la época que sostenían una interpretación naturalista del cristianismo en la que exaltaban el poder y la dignidad del ser humano.
¿Sentido oculto de El Príncipe?
“Es esto lo que Samuel le insistió a los hebreos; es esto lo que Maquiavelo claramente demostró: mientras pretendía dar lecciones a los reyes, dio lecciones geniales a los pueblos. El Príncipe de Maquiavelo es un libro para los republicanos.”
Jean-Jacques Rousseau, El Contrato Social, Libro III: Capítulo VI
“Gracias sean dadas a Maquiavelo y a los escritores que, como él, han proclamado abiertamente y sin disimulo cómo suelen actuar, y no cómo deben actuar, los seres humanos”
Francis Bacon, De la dignidad y aumento de la ciencia, VII, 2, 10
¿Es posible que Maquiavelo estuviera denunciando el comportamiento de los políticos y no dándoles herramientas? Muchos pensadores han defendido que Maquiavelo en verdad no creía en los consejos que estaba dando, sino que estaba siendo irónico26 y que El Príncipe en verdad es una crítica a la política real que se desarrolla detrás de las máscaras. Se supone que debería ser obvio para el lector que los consejos que da Maquiavelo son formas horribles de comportarse que llevan a
25 Discursos, II, 12, p74
26 Por ejemplo la politóloga Erica Benner
cabo los políticos. O como hemos visto en Rousseau y Bacon, que lo que estaba haciendo era desvelar el comportamiento real de los políticos para prevenir a la opinión pública.
El problema de estas interpretaciones es que El Príncipe no fue una obra con intención de ser divulgada entre el público. Maquiavelo le dedicó el libro a Lorenzo de Medici y sólo le mandó una copia a él y realmente no fue publicado hasta siete años después de la muerte de su autor, así que no parece muy evidente que lo escribiese con el deseo expreso de criticar la moralidad de la política o desenmascarar las técnicas al público. Por ello, muchos otros autores han defendido que es lo que parece, el regalo de una serie de consejos a un joven príncipe para reconciliarse con los Medici (y tal vez recobrar su antiguo trabajo). La propia dedicatoria dice
“No he encontrado entre mis posesiones ninguna que valore y estime tanto como el conocimiento de las acciones de los grandes hombres, adquirido a través de una larga experiencia en asuntos modernos y un continuo estudio de la Antigüedad”.
Hay una teoría27 aún más retorcida y es que Maquiavelo tal vez no pensase que estas técnicas eran realmente efectivas para tomar y mantener el poder, sino que elaboró el libro y lo plagó de detallados ejemplos modernos e históricos y se lo mandó al joven príncipe Medici para intentar engañar a Lorenzo y que siguiera malos consejos políticos, lo que llevaría a la caída de los Medici, que le habían torturado y el retorno de la República Florentina que él amaba.
Extra: Algunos consejos concretos
– “Si un príncipe desea mantener su poder debe estar preparado para no ser virtuoso y hacer uso de esto o no de acuerdo con la necesidad. Algunas cosas que parecen virtudes provocarán su ruina si las practica y algunas cosas que parecen vicios le traerán seguridad y prosperidad.”
– “Los príncipes que han conseguido grandes logros son aquellos que daban su palabra ligeramente, que han sabido cómo engañar a los hombres con su astucia y que, al final, han sobrepasado a aquellos que permanecían rectos en sus principios honestos.”
– Cuando pides ayuda a aliados más fuertes que tú: “Si sales victorioso, emerges como su prisionero; y los príncipes deberían hacer todo lo posible por escapar de estar a la voluntad de otros”
– “Un príncipe debe evitar infligir graves afrentas a cualquiera a su servicio que sea cercano en los asuntos del Estado” Ya que la gente a la que dañe tendrá motivos para la venganza. Y tratar de reconcilarse con ellos puede ser estéril, ya que “Aquel que cree que nuevos beneficios harán que grandes personajes olviden pasados agravios se engaña”.
– “Un príncipe debe parecer compasivo, que mantiene su palabra, amable, inocente y devoto... un hombre de buena fe, de integridad, un hombre religioso y amable” y sin embargo “Será despreciado si tiene una reputación de ser voluble, frívolo, afeminado, cobarde e irresoluto”, por suerte, “Todo el mundo ve lo que pareces ser, pocos experimentan lo que realmente eres” - el valor de la imagen en política.
– “Es mucho mejor ser temido que amado. Porque de la generalidad de los hombres se puede decir esto: que son ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro. Mientras les haces bien, son completamente tuyos: te ofrecen su sangre, sus bienes, su vida y sus hijos, pues -como antes expliqué- ninguna necesidad tienes de ello; pero cuando la necesidad se presenta se rebelan. Y el príncipe que ha descansado por entero en su palabra va a la ruina al no haber tomado otras providencias; porque las amistades que se adquieren con el dinero y no con !a altura y nobleza de alma son amistades merecidas, pero de las cuales no se dispone, y llegada la oportunidad no se las puede utilizar. Y los
27 En Mary G. Dietz, “Trapping the Prince: Machiavelli and the Politics of Deception”
hombres tienen menos cuidado en ofender a uno que se haga amar que a uno que se haga temer; porque el amor es un vínculo de gratitud que los hombres, perversos por naturaleza, rompen cada vez que pueden beneficiarse; pero el temor es miedo al castigo que no se pierde nunca.”
– “El príncipe debe hacerse temer de modo que, si no se granjea el amor, evite el odio, pues no es imposible ser a la vez temido y no odiado; y para ello bastará que se abstenga de apoderarse de los bienes y de las mujeres de sus ciudadanos y súbditos, y que no proceda contra la vida de alguien sino cuando hay justificación conveniente y motivo manifiesto;
pero sobre todo abstenerse de los bienes ajenos, porque los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio. Luego, nunca faltan excusas para despojar a los demás de sus bienes”
– Para obtener el poder uno puede encontrar apoyo del pueblo de los nombres. Aunque los nombres parezcan inicialmente más atractivos, porque tienen acceso a posiciones de poder y riqueza para mantener ejércitos y experiencia en política, será mejor no entregarse a ellos, pues tienen un problema crítico y es que solo apoyarán al político en la medida en que sirva sus intereses. Las masas, en cambio, son mucho más fáciles de satisfacer, ya que su principal deseo es no ser oprimidas, cualquiera que les proporcione seguridad y libertad se ganará su apoyo duradero.
– “Las crueldades deben ser cometidas todas de una vez, ya que así cada una se siente menos e importa menos. En cambio, los beneficios han de concederse de uno en uno, para que así sean más apreciados.”
Extra 2: El cambio de la política clásica a la nuevamente Aristóteles vs Maquiavelo
Lugar de la política:
Polis28 vs Estado29
Principal instrumento de la política y toma de decisiones:
Diálogo vs astucia y fuerza Ser humano:
Animal social y político vs animal violento y fácil de engañar Función de la política:
Posibilitación de la felicidad de los individuos vs alcanzar y mantener el poder.
Relación con la ética:
Política y ética entrelazadas vs política como independiente de la ética
28 Ámbito donde desarrollar las virtudes
29 Ámbito donde debe reinar el orden y la prosperidad
Extra 3:
“Quienes se interesan por la historia de las doctrinas éticas piensan generalmente que la creencia en que un fin digno justifica todos los medios empleados no es un invento de los jesuitas, sino que procede en realidad de los escritos de Maquiavelo. Este escritor, un hombre implacablemente frío, racionalista y escéptico, enseñó, en efecto, que, si un gobernante quiere realizar sus designios, tiene que desligarse de todos los escrúpulos; que simular diferentes virtudes, pero no poseerlas;
que servirse, dentro de determinados límites, de la crueldad y confiar solo en la fuerza de las armas. Según Maquiavelo, existe un único criterio para valorar los actos y las situaciones de la vida: si son o no son ventajosos desde el punto de vista de los intereses del soberano. Estas recomendaciones, que se apoya en una inteligente y fría observación de la vida, le acarrearon a Maquiavelo la fama de ser un campeón del cinismo brutal y el profeta de una moral propia de lobos, carente de todo principio, de todo freno.
Mas, en realidad, aquí, como en otros muchos casos semejantes, la opinión popular no hace justicia al autor de El Príncipe.
Maquiavelo no enseño en absoluto ninguna moral ni fue un apóstol de la educación moral;
escribió exclusivamente un libro sobre la técnica de gobernar. No sé pregunto “¿qué actos son moralmente permisibles?”, sino esto otro, “¿qué métodos son los más efectivos en la lucha para conquistar y mantener el poder?”. Dicho con otras palabras: sus obras no pertenecen al campo de la moralística sino al de la praxeología especial. Maquiavelo investiga la técnica de las acciones políticas como un ingeniero estudia la técnica de la construcción de barcos, prescindiendo de si su proyecto servirá para una agresión militarista o para una guerra de defensa justa. En esto Maquiavelo poseía un triste y profundo conocimiento de los aspectos morales de la vida política que describía.
“Entre aquello que acontece en el mundo – escribió – y aquello que debería acontecer existe una diferencia tan grande que quién hubiera desatendido la realidad el nombre del ideal de la realidad habría ocasionado más bien su propio fracaso que no una mejoría de su destino: pues el hombre que cada paso se dejare guiar tan solo por los principios del bien sucumbiría necesariamente en medio de los hombres que se rigen por otros principios”
Así, pues, Maquiavelo no escribió tratados normativos, sino que enseña cuáles son los medios más apropiados para conseguir determinados fines.
Representa un mérito y no una culpa de Maquiavelo el que no intentase subordinar la actividad política a determinados ideales morales. Con ello arrancó a la praxis diaria de la política la máscara de la doctrina hipócrita y puso al descubierto el mecanismo de la lucha rapaz para conquistar el poder que se escondía detrás de la fachada de la moral cristiana. Los verdaderos modelos de su teoría fueron, como es sabido, el papa Alejandro VI y su hijo el cardenal César Borgia, los cuales se hicieron famosos tanto por el número de sus crímenes como por su éxito en la ejecución de los mismos. Maquiavelo describió y analizó sus métodos de actuar sin intentar subordinarlos a consignas morales. Su obra consistió en una implacable laicización de la política, en una exposición de la vida de su época, libre de mistificaciones ideológicas y morales; en una presentación de la política no como lucha por la gloria de Dios y por la ampliación del reino de Cristo, sino como un asunto propio del puño, el cuchillo y el oro. A él le interesaban los medios y no los fines, pues el presupuesto tácito de su teoría era que, si bien se puede enseñar los hombres la técnica de la lucha, los fines que éstos se proponen en esa lucha constituyen hechos de la vida objetiva que hay que tomar como son. Maquiavelo no fue ni un propagandista del crimen ni su juez, sino solo un criminólogo. Tampoco defendió el principio de que el fin justifica los medios, pues el reconocimiento al principio supone una valoración; que el fin es moralmente justo, cosa que Maquiavelo no afirmó jamás. Prestemos atención esta actitud que no ha perdido nada de su valor para el análisis científico”
Leszek Kolakovski, El Hombre sin alternativa