338
y59
instituir* una función en vistas a los beneficios que de ella se derivan en favor de la ciudad 0Cono se puede entrever
,
el objeto de la
distinción
es denostrar que,a pesar del ori¬gen divino del sacerdocio,
óste
no puede escapar a la juris¬dicción
humana.Marsilio dejaría veraquí
un cierto positi¬vismo tanto cuando pone la segunda causa en una voluntad
humana
-que determina lafunción
de cada miembro de la so¬ciedad- como cuando hace depender de esta voluntad al sacer-
fOJV
docio
,
incluso en su función episcopal! .Con ello el pa- dovano intenta salvar el origen divino del sacerdocio,
pero al mismo tiempo procura ponerlelímites .
Según una adecuada ex¬presión de de Lagarde,la
distinción
consigue "salvaguardar la idea de unainstitución
divina reduciendo al mismo tiempo su alcance"
.La segunda potestas,que es recibida por con¬cesión
humana,no solo tiene por objetivo mostrar que toda preeminencia de un sacerdote sobre otro tiene origen humanosino también uue si hay alguna preeminencia,ella carece de origen divino.Para ello liarsilio recuerda,en primer lugar, cue Cristo ha conferido a todos los apóstoles una autoridad
(en)
caracterizada por la universalidad
- .En
segundo lugar,unarápida
ojeada scbre la historia de la Iglesia primitiva per¬mite verificar
:a)que
los nombramientos en las funciones de (9?)jerarquía han tenido siempre un origen humano ;n)que en (
87
)Cfr«Defensor
Pacis,
II,XV,
2(88)Cobre el positivismo rrarsiliano
v0Lewio,E. ,
"The 'positi¬vism*of Marsiglio of Padua",en bueculum
, XXXVIII
(1965 ),PP«541/502
(89)Cfr„Defensor Pacis
,11, XVII,
8(9C)Cfr .Marsile de Padoue ou le premier
théoricien. ..
,cit.
,p„(91) "Cristo,
211
de hecho,
confiando a cada uno de los apóstoles la tarea de administrar el Evangelio,
les dijo,coro lee¬mos en en
capítulo
XXVIII de Mateo,'Id y enseñad a todos los pueblos1,sin destinar a ninguno de ellos a un lugar o a un pueblo determinados"
( cfr.-ÿofensor Pacis.
II,
XVII. 3
»en la ed.cite
,ppo289/90)
(92)
"o
o.la causa factiva inmediata de estainstitución
o asig¬nación
de un prelado,se trate de un obispo o de jerarquíasmenores,
debe ser el conjunto de los creyentes de un lugar por medio de suelección
o voluntad expresa.. . "
( cfr«De¬fensor Pacis,II,XVII,8.en la ed
.
cit.
,p.293 a»)»340 r
la Iglesia primitiva no so
hacían
diferencias entre sacerdo- (liÿ)te y obispo * y c) que dicha djferencia, aparecida
recién
con el correr del tiempo,no introduce
alteración
alguna enla original igualdad de ambas funciones(94)«De todo ello Mar—
silio concluye ,por una parte,que solo a la voluntad humana competo designar personas en funciones
eclesiásticas
(95) y por la otra,que sin consentimiento de esa voluntad,ninguna persona o entidadeclesiástica
puede designar a otras en esafunciónÿ «En
tercer lugar Marsilio propone la relectura de algunos tonto3 neotestamentarios quedemuestran que la preemi¬nencia sacerdotal de
institución
divina no existe y que I03 apóstoles fueron iguales en cuanto a la función y dignidad(O*7)
concedidas por
Cristo
:a)"Grieto no dijo0. . 'iíste
es nicuerpo,cue es dado por vosotros...
'
más aledro
que a los o-tros . „ . "
ÿ ÿ ;b)Cuando Orí.ato dije:'00envío
a vosotros,como el ladre meenvió
amí',"...no
dijo esas palabras en particu-lar a Pedro o a algún otro apóstol"(99)«
Sin embargo,a pesar de todo ello,ambas
potentates,
la po¬tostas elaviun -de
concesión
divina- y la praeeninentla -deconcesión
humana-están
en Pedro.así
nos dice,
respecto de la(93)Cfr.Dof
ensor Pacis,
II, , 5
in orineipió,en la ed.cit.,p.(
94
)Cfr,267 Defensor
Pacis,II.
XV.6.en la ed.cit.
,po270(
9b
)Ofr.
Defensor Pacia.
II.17/11 . 9 .
en la ed.cit.,p»29/5
(
96
) Cfr.
ibid».
p. 295
(97)Cfr. Defensor Pacis,II,XYI,in principio,en la ed.cit,,p.
( 90)
273
Cfr.
Defensor Pacis,
II,
XVI,
2,
en la ed.cit,
,ppe273/4
(99)Cfr
.ibid,,pc274oíiarsiliocontinúa
con sus citas del Nuevo Testamento:"Ni está
escrito que Cristoinfundió
el Espírl tu Danto "aál" /es
decir aPedro/,
sino"
a ellos" y no auno de ellos en particular.Tampoco dijo Cristo a
Pedro:
"Recibe el Espíritu Danto y
dálo
a los otros",sino "reci¬bid"
,
hablando en plural e i¿;ualnente a todos losapósto¬
les... "
( Cfr«Ibid. )341 F
primera de
ellas:".. .Pedro. .
.fue el primero querecibió
de Cristo la promesa de la autoridad de las llaves".Y
respec¬to de la
secunda
reste apóstol llegó a Antioquía,y aquí fue hecho obispo por el pueblo" «Con todo,el hecho de que arabas potestatesestón
en Pedro no significa ni que Pedro haya sido obispo de Roma ni que e.1 obispo de Poma sea el sucesor de Pedro.Marsilio impugnará,puó
3,ahora,el primado del ohispo de Roma.du tesis es que el obispo ce Roma no es el sucesor de Pedro.Esa tesis tiene dos objetivos,uno in¬mediato y otro mediato.Du objetivo inmediato es aenostrar que si redro tuvo la auctoritas clavium y la praeeminentia
,
sin embargo,pue3to queaL obispo de Roma no es el sucesor de
Pedro,
ambas potestates no pudieron pasar al obispo de P.oma en cuanto sucesor dePedro.
Objetivo mediato es demos¬trar que si en el obispo de Roma -llamado "Papa"- no hay praeeminentia
,
tampoco puede haber jurisdicción sobre otros sacerdotes y,menos aún puede haber jurisdicción sobre el poder temporal.De una praeeminentia que no existe,no se pue¬de,en efecto,derivar ninguna jurisdicción.Punto de partida de la
demostración
de su tesis es la impugnación de la lla¬mada "leyenda de dan
Pedro".Así
afirma en primer lugar,quese puede probar,por medio de las Escrituras -es decir por necio de los testimonios de la historia- que el obispo de Roma es
más
bien el sucesor de Pablo que de Pedro.En
segundo lugar sostiene que puesto que no se puede probar que
Pedro
haya sido obispo deRonaÿÿÿ ,
tampoco se puedeprobar que el obispo de Roma sea el sucesor de Pedro
Y agrega:"digo que por medio de las Escrituras no se puede prcbar que
ói
/es decirPedro/
haya estado alguna vez enRoma" )
cEn
síntesis,
la estancia de Pedro en Poma es un hecho cuya historicidad impugna Marsilioj.lo hace para poder desvirtuar luego el obispadoromano
delapóstol,
(100)Cfr
.De
fensor Pacis,
I,
XIX,
7,
en la ed.cit.
,p„104(101
)
(hiÿ.
Defensor Pac is,
11,
XV1,
15 ,
en la ed.
eit.
,p.204(102)Cfr .Defensor Pacís,II,XVItlf>ten la
ed.cit .
,p.265(103)
Cfr.DefensorPacis, II, XVI,l!3>en
la ed.cit.
,p.204(lQ4)Cfr .Defensor Pacis,
II,
XVI,16,en la ea.cit.,p.205342
liarailio despliega su crítica en dos
monentos.En
el pri¬mero de ellos hace descansar en una leyenda la historicidad que hasta ese momento se
bahía atribuido
al paso de Pedro por Roma .puesto que se trataba deuna
leyenda, había
que po¬nerla en evidencia como tal,pues lo que ella intentaba era consagrar el primado de la iglesia ae Roma a
través
de un re¬lato de los hechos protagonizados por 3an Pedro y coronados por su martirio romano
.En
un segundo momento Marsillo de¬sarrolla una cuidadosa argune
ntación
sobre cuyo desarrollo y valor no parece necesario abundar aquí,en honor a la breve¬dad «Conviene
sí
subrayar en forma especial el. firme y sostenido interés del padovano en dejar claramente estable¬cido su escepticismo frente a un hecho que no solo molesta¬
ba el trazado de sus postulados
teóricos
-lo que hemos lla¬mado el primer
canlnoÿÿÿ-
sino que incluso resultaba in¬compatible con elloso
(105 ) "Parece en efecto muy extraño que,como lo afirma una le¬
yenda
eclesiástica
muy divulgada,San Pedro haya llegado a Roma antes do San Pablo,que haya predicado elEvange¬
lio,la palabra de Dios y que haya sido encarcelado
¿y]
.oue hayan ocurrido todas estas cosas y que Lucas,que
escribid
los Hechos de los Apóstoles y San Pablo nunca hayan recordado a San Pedro"(cfr.Defensor Pacis,II,XVT,6,
en la ed,eit»,p,285/6
) «Omito,por conocidas,
todas las referencias al hecho de que no corresponde a Harsillo la originalidad de la negación de 3.a estancia de Pedro enRoma
oSe trataba,en efecto,de un argumento divulgado es¬pecialmente entre grupos
heréticos
de laépoca»
Sobre el problemav»Gevirth,
L. ,Marsilius of Padua»The Defender of Peace,
vol„I,11«York,195 6ÿ,
p.27
o ~(106)Cfr
„
Defensor Pacis„ IX „ XVI.16 .
en la ed.cit,,p,286.Para 11a*mar la
atención
sobre el uso revolucionario que Marsilio hace del argumento,
conviene confrontar su posición con la deTomás
de Aquino.Mientras que para Marsilio el paso de Pedro po1" Roma era una leyenda,
paraTomás
era un he¬choiy mientras que para
aquél
la destrucción de 3.a leyen¬da
debía
terminar con la pretensión del primado de la I—glesia
romana,
paraTomás,
en cambio,el hecho respondía a un designio deDios,
quien,"o
o.paraponer
de manifiesto su poder, estableció
3.a cabeza de la Iglesia en la mismaRoma,
que era la cabeza del mundo,como signo de perfecta victoria"(cfr,iJunma Theologjca,III,q. 33 .a . 3
,ad,3)«(I07)la
argumentación de Marsilio en DefensorPaciS.II.XVI.
16/10.
~~(108 )V,supra,p.
336
m
Hasta aquí Marsilio ;
¿qué afirmaba,
en cambio,la leyendaeclesiástica?
Que Pedro había llegado aliona
desde Antioquía y que en Romahabía
sido hecho obispo «.Puesto que, como lo henos visto,había sido
otorgada aPedro
la potestasclaviumantes que a cualquier otro,es
decir,
puesto que Pedro fue el primero en recibir ese poder sacerdotal deinstitución
divi¬na -hecho del que Marsilio no duda- y puesto que a esa po¬
te stas se tigre
g<5
una supuesta praeeminentia o prerrogativa de Pedro sobre los otrosapóstoles
resultante de su obispa¬do romano -del que habla la leyenda-,loa obispos de Roma, que afirman ser I03 sucesores de
Pedro,
reclaman prerrogati¬vas para
sí:
"En virtud de las prerrogativas que este discí¬pulo o apóstol parecía tener frente a los otros -en cuanto le habían sido entregadas las llaves antes que a loa otros algunos de loo obispos que le sucedieron en la sede a- postólica de Roma,especialmente a partir de la ópoca del Emperador Constantino
,
declaran y afirman que tienen prima¬cía
frente a todos los otros obispos y s acerdotes del mun¬do en lo que hace a la autoridad jurisdiccional" .Pero dichas prerrogativas no se limitan a la jurisdicción sobre el resto de obispos y sacerdotes sino que incluso se extien¬
den sobre el mismo Emperador:"Y algunos de los
más
recien¬tes obispos romanos afirman que ellos no solo
están
poren¬
cima de los obispos y sacerdotes sino también de todos los gobernantes,conunidades e individuos del mundo,por
más
que no lo digan de ese modo y expresamente en el caso de todos los gobernantes como en cambio lo hacen respecto del gober¬nante llamado Emperador de los romanos y de todas las pro¬
vincias y ciudades e individuos que
están
sujetos aLa referencia mareillana al hecho de que la jurisdic¬
ción
espiritual y temporal pretendida por el Papado ha si¬do afirmada especialmente a partir de Constantino no es ca¬
sual ni gratuita.Ella tiene que ver con dos principios cons- (l09)Cfr.Defensor Paois,I,XIX,7,en la ed.cit,,p.104
(llO)Cfr
«.Defensor Pacls,
I,XIX,9>en la ed.cit. ,
pp.104/5
(elsubrayado es nuestro)
(ill)Cffr