tico medieval ha sido escrito sobre la base de esa confronta¬
ción.
Sin duda,no resulta exenta de crudeza la afiimación de que uarte de las ideas políticas medievales aparecieron mo¬tivadas por la simple leyenda;y más crudo aún resulta soste¬
ner que osa parte del pensamiento político se constituyó so¬
bre el
cródito
que los hombres otorgaron a lairrealidad.
El asombro se desvanece y la crudeza deja de ser tal,sin embar¬go,cuando constatamos que no se trata solamente de osadas a- f irrnaciones sino c.e la frialdad de los mismos hechos,Sus pro¬
tagonistas fueron algunos
teóricos
del pensamiento político medieval cuya especulación searticuló
en parte alrededor de dos figuras ficticias que la EdadMedia
nunca llegó a iden¬tificar cono tales.La primera fue un falso document o,el Cons- titutum Constantini
.mediante-
el cual el Emperador habría for¬mulado la cesión de prerrogativas temporales al Papa Silves¬
tre,La segunda fue una creencia de valor casi dogmático,es decir el ideal de un Imperio sin
límites
cuyo ejercicio co¬rrespondía
a Roma y a su pueblo por derecho.Roma y su Imperio eran,para el medioevo,
eternos,
ella era caputnundiÿÿ
vorigen de todo poder.hozaba de una continuidad jurídica que, ningún contratiempo de la historia podría llegar a interrum¬
pirpí)
,
Pocas veces en la historia se ha registrado la con¬fluencia de dos ficciones de tal magnitud como para producir consecuencias senejarico,En rigor
sucedió
cono si una de e- llas hubieratraído
consigo a la otra.puós el pretendido de¬recho de Roña al ejercicio de un Imporium unitario sobre to¬
dos los pueblos -Inperlun que,por otra parte.jrransfornaba a todo el genero humano en una suerte de entidad política
total y
única-
exponía a la Iglesia al riesgo de convertirse*ÿ-TirriM~"iTmMwmmanniÿ! *»ÿiÿwmrnÿ ÿ ÿ1 1
. ..
(29) Ofr.Graf
,
A,,Rona nella memoria...
,cit.,p,l(
50
)Gfr.
ibid. ,
p. 5
(31) "El Imperio existe de derecho y a veces incluso de hecho, una vaga esperanza de que los tiempos felices y glorio¬
sos pudieran volver
aún
no se apagabanunca"
(ibid.,p.3)pi
276
en una autoridad de
débil
y exiguo poder.Es preciaamente de ese riesgo que intenta salvarla la donatio echandonano
al recurso de un pretendido legado del Inperium temporal al Papado(32).Y contra la posibilidad de ese legado reaccionan DartefMarsilio y Ockham.En efecto
,
aunque la Edad !Tedia aceptó casiunánimemente
la autenticidad de la donatio
,
enmás
de un caao consideró su contenido poco i'eliz.Ya entre fines del siglo XII v comien¬zos del XIII un poeta,Valther von der Vogelweide lamentaba las consecuencias nefastas que la donatio había terido para la Iglesia y para el mundo:"El rey Constantino
dió
mucho a la 3edo de Roma:lanza,cruz y corona,En seguida los ángeles exclamaron Ay! Ayí Ay ! la Cristiandad estaba antes coronada por la virtud.Ahora ha caído veneno sobre ella y su niel se ha convertido en hiél.Calamidad para el mundo de ahora enti( 33)
más!" .Los defensores de la
teoría
romana del Imperio se alzaron en protesta contra lasoberanía
secular del Papado resultante de la donatio y esgrimieron numerosos argumentos en favor uel dominio universal de un Imperio P.onano cuya ca¬beza
debía
ser lasue.
sora de una monarquía legítima aún dea- de la ópoca pagana que,como loscásares,había
sido convocada por Dios a gobernar el mundo con la espada temporal,El Impe¬rio
así
concebido se presentaba como la culminación de una largasucesión
de monarquías universales y como indestructi- (32)El error en que incurre el Papado recurriendo a la dona¬tio ha sido correctamente señalado por L.Lachance :"La an¬
tigüedad pagana
había creído
tan obstinadamente en la u- nidad de la*
potestas* en el universo,que los partidarios del Papado.imbuidos
ellos mismos de esteerror,
no pudie¬ron concebir su independencia respecto del poder civil de otra manera que haciendo recaer sobre el mismo Papado la plenitud de poder y
reconociéndole
una soberanía absoluta, de la cual lasoberanía
de loo soberanos temporales no e- ramás
que una forma derivada" (cfr.Lachance
,1'humanismo politique...
cit.
,p.24)0Lachance pone,puós,el origen de la donatio,
en una "confusión"
doctrinaria del Papado,
segiínla cual para ser realmente independiente del Imperio ese
Eapado
debía concentrar ensí
mismo todo el poder.Se tra¬ta de una interpretación acerca del origen de la donatio
de la que mantenemos
distancia.
~(33)E1 texto en Taylor
,
op.
cit. ,
p. 33 .
277
'ble.
Tanto nu muerte como la de sus derechos era inconcebi¬ble. ¡3u
disolución
solo parecía posible como signo precursor/ÿa
.
\del fin de los tiempos y toda
alienación
de cualquiera de sus partes,adn
cuando llevada a cabo por la suprema au¬toridad del Inperium,era nula y consecuentemente
carecía
de todo valor jurídico. El orden que intentaba afirmar la donatio era así cuestionado.El
primer cuestionara! ento formal proviene de Dante.
( 34
)V.
3chulz,
J,,
Wandlungen der Üeele in Hochnittrlalter,
Brea-lau,vol.I
,1936,
p.106.
Laconcepción
de la interrupción de la vida del Inperima como signo del fin ha eiao expuesta por Adso de Montier-en-Der en su Libellus de Antlchriato, en Migne,PLf
01,1289as.
QUINTA
PARTE: LASÍIE 3 LAICAS LE LA
INTERPRETACION
DONATIO
279
XII
.
-Dante;ladonatio
fue unacesión
de derecho privado
G-ilson ha 3ehalado la fuerza con que los hechos políti¬
cos de su tiempo afectaron a Dante y la urgencia con que el florentino
,
víctima de ladivisión,
anhelaba la unidad .Com¬plicado en una coyuntura histórico-política que no es el ca¬
so reproducir
aquí,
toda la vida dantesca es un gesto de com¬promiso con los vaivenes de la vida
política
florentina e i—taliana.Su verdadera genialidad,sin embargo,recién aparece cuando 3e percibe que esa personalidad,ligada por lazos tan fuertes y estrechos con las circunstancias de la vida polí¬
tica,aparece sinultáneámente dotada de una
inédita
facilidad para elevarse por encima de las luchas partidarios y para unl¬versalizar los
hechos, rescatándolos
del tierupo y cargándolos de una generalidad que los hace perennes,Dante cumplió conéxito
esa tareaque Morghen ha llamado de adecuación de lo contingente a lo absoluto(2) yllevó
adelante la empresa de transformación de los hechoshistóricos
en piezas inte¬grantes del universo poético de la Divina Conmedla o en figu¬
ras constitutivas de las reflexiones filosófico-políticas del De Monorchia,No puede extrañar, entonces,que Dante haya
incluí-
do el tena de la donatio en su poema
convirtiéndola
en el comienzo de sucesivos nales ocasionados en latransformación
de Silvestre Ien un Papa ricco:"Ahí
,
Cootantin,
di quanto mal funatre/
non la tua conversion,na cuella dote,/che
da(3) te presse ilprimo ricco patre"(Inf
, ,
XIX,115/7),
(l)Cfr.Cilson,E, .Les
métamorphoses de lacité
de Dieu,Louvaln- Paris ,1952(en la trad.
esp.
Las metamorfosis de la Ciudad de Dios,Buenos aires,195
4,p,Í19)(2
)Cfr.IIorghen,R. ,
"Dante e la Pirenze del 'buon tempo anti- coT 11,
en Morghen, Civiltá
medioevale al tramonto(Saggi e studi aullacrisT
di un' etá
),Poma-Barl,1975¿.p.
115.
(3)la
presencia de este mismo motivo dantesco(",..ma quella dote,,.") señala Morghen(cfr.op.cit . ,p,229)
en un pasajeft'
280 La donatio se presentaba,a loa ojos de Dante,como un hecho cue pretendía ratificar
históricamente
un determina¬do orden doctrinario.Ella procuraba, pues,tener un doble e- focto
, histórico
ydoctrinal;
y ese doble efecto es el que atacará Dante,Su cnesticnaniento de las consecuencias de ladonación
no podía limitarse a la solacrítica
de la jurici- dad del acto constantiniano,es decir,no podía quedar res¬tringido a los efectos doctrinarios sino cue su
crítica
de¬bía
entenderse hasta los efectoshistóricos
del documento, En otrostérminos,
elanálisis
dantesco de ladonación debía
extenderse hasta la formulación
de un nuevo cursohistórico
diferente del implicado en la donatio y solidario con la perspectiva y los puntos de vi3ta doctrinarios de Dante.Por ello su planteo no solo cuenta a su favor el haber puesto en crisis la doctrina jurídico-políticn defendida por la do¬natio sino que
además
tiene elmérito
de haber visto la rup¬tura que aquella
introducía
en la continuidad del curso his¬tórico
de un Imporium cue.para Dante,era patrimonio do la vieja Roma imperial yvenía sucedióndose
ininterrumpidamen¬te desde Augusto pasando por una 3erie de monarquías hasta llegar al Emperador que Dante consideraba cono el legítimo heredero y sucesor de ese Imperio
,
Enrique VII,Porque si la donatio hubiera sido jurídicamenteválida,
la continuidad de ese Imperiohabría
pasado por la Roma papal v la suce¬sión
ininterrumpida sehabría
topado con unasolución
de continuidad que echaba por tierra suvisión
de la historia de Roma que era,enúltima
instancia ,1a historia del mundo,del epistolario de Cola di Rienzo:"Crassitudo dotis inpe- rialis antique"(cfr.Epistolario di Cola di Rienzo,a cura di A.C-abrielli ,en Fontl per la storia d
'
Italia,
ed.del 1st.Gtorico Italiano,Roma,1890,p.117)
.El
locus "dote" en Cola no debe extrañar si se tiene en cuenta que enél
se rei¬teran temas dantescos
,
como el derecho dd Roma al Imperio (v J-Ry"ghen,op.cita,
pp.227 as.) y la necesidad de una re¬forma de la Iglesia basada en exigencias de orden pura¬
mente espiritual(ibid
. ,
pp.216 3S.).201 La crítica dantesca a la versjón curialista de la dona¬
tio debe articularse en torno de un presupuesto fundamental:
una concepción
histórica
que no deja espacio a laescisión
agustiniana entre la3 dos Romas.En Dante ambas Romas son solo una.Por ello el lector de las obras dantescas resulta golpea¬
do en bu sensibilidad al advertir que en ellas se omite casi toda
mención
a la3 persecusiones imperiales contra los cris¬tianos
-ésta
era,sin duda,una forma de suavizar las asperezas existentes entre ambas Romas- pero que se abunda en detalles cuando se trata de enjuiciar duramente ese "nuevo pecado deAdán"
que fue el acto donante de Constantino .De allí la necesidad frente a la que se encuentra Dante de demostrar -antes de volcarse a lacrítica
de la donatio- Ir. continui¬dad existente entre la Roma de Augusto y la Roma de Pedro
o,
lo cue es lo mismo,
entre
historia pagana e historia sagrada.Es precisamente en ese curso
histórico único
y en su conti¬nuidad donde se fundamenta la ininterrumpida
duración
de la vida del InperiumRonanun.Elanálisis
dantesco de la donación se nueve,pués,dentro del marco establecido por larelación
entre,por una parte,el curso unitario de la historia de un Imperium definido por su unicidad v su continuidad y,por la otra ,el acto constantinianO que escinde esa unicidad y es$ continuidad del Imperium transfiriendo sus derechos a la sede papal,En esa confluencia o chocue entre ambas ideas aparece la vinculación dantesca entre Romgedanke y donatio Constantinl.(4)1.Pietrobono,
fundándose
en un pasaje de Purg..
XXXI11. 5
6fn .
("la
planta/
ch'é or due volte dirubata") ve en la inter¬pretación dantesca de la donatio una reiteración del peca¬
do de
Adán,
con los nisnos efectos deéste,
es decir,cono un hechohistórico
quehabría
afectado la integridad de la na¬turaleza humana :eseír.dri endo Roma del Imperio
,
la humanidad.vuelve a estar enferma (0fr
.Pietrobono
,L.,
"La donazione di Costantino e il peccato originale",en Pietrobor.o,Caggl dan- teschi,
Torino,1954 0»3i fueraasí,
los efectos de la donatio no solo exceden el narco puramente políticoinsertándose
en unmás
amplio contexto de historia sagrada sino que,además,
esos efectos están exigiendo una
curación,
una restitución de la integridad de esa naturaleza humana enferma.El tema, por sus alcances,
solo puede ser mencionado aquí,282 La respuesta de Dante a las dificultades ocasionadas por la
confrontación
frontal entre esas dosideas
que se recha¬zaban mutuamente se articula en cinco momentos.En el primero de ellos Dante demuestra la necesidad del Imperio para el bien de la humanidad»La
realización
plena de la humanidad como tal solo es posible dentro del narco del Imperio.El se¬cundo
momento consiste en demostrar que el Imperio Romanoejerció el poder político legítimamente y no per la fueraa y que tiene nu continuidad jurídica en el mismo Imperio cuya ne¬
cesidad para el bien de la humanidad fue demostrada en el primer momento.El Imperio Romano,pués,cuya continuidad jurí¬
dica no ha ni perecido ni sufrido soluciones de continuidad, debe ser restaurado en los hechos
,
fácticamente.En
el tercer momento Dante ataca los presupuestos doctrinarios de la argu¬mentación
papal funuada en la donatio. Sintóxicamente ,
esos presupuestos consisten en afirruir que lasoberanía
temporalsobre el Imperio corresponde al l'apa de iure;ello significa que no solo loo argumentos deducidos a partir del Evangelio sino también los
construidos
sin recurso al textobíblico,
permiten demostrar que el Papa posee la plenitudo potestatis
.
es decir la potestas in spiritualibus et in temporalibus..De acuerdo con ello la donación de Constant}no no hizo otra co¬
sa que ratificar
históricamente
unasituación
jurídica,Por e- 11o Dante debe desvirtuar en este tercer momento los argumen¬tos doctrinarios del Papado para,
recién
en el cuarto momen¬to,poder invalidar el acto de
donación
apelando a su nulidad jurídica.En este caso Dante contesta a quienes se apoyan en un argumentohistórico
para probar que el Papa rb la sede de lasoberanía
temporal,Mientras en el momento anterior ataca¬ba los fundamentos doctrinarlos de la argumentación papal, en
éste
ataca la posibilidad de que el hechohistórico
de la donatio pueda actuar como argumento en favor de la demos¬tración
de la soberanía temporal del Papa.De allí que,en es¬te momento,Dante procure invalidar la juridicidad del acto de