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Calidad y Evaluación

EVALUACIÓN DE PROGRAMAS PARA LA MEJORA DE LA FORMACIÓN DOCENTE

CAPÍTULO 3. EVALUACIÓN DE PROGRAMAS PARA LA MEJORA DE LA FORMACIÓN DOCENTE

3.1. Delimitación conceptual

3.1.1. Calidad y Evaluación

Comprender el significado de evaluación nos lleva a detenernos en su raíz latina

"valere"; es decir, valorar, lo que implica, una estimación del valor de un objetivo. No obstante, el concepto "evaluación" comprende un campo semántico mayor al de su raíz latina, vinculándose con calidad. Por otro lado recordamos su relación con los términos ingleses "assessment (evaluación de personas) y evaluation (evaluación de objetos)" (Herrara y Olmos, 2010; Fernández-Ballesteros, 1996a). La evaluación no tiene como objetivo únicamente buscar un juicio de valor, sino también medir la calidad de un objeto, comprobar los objetivos alcanzados por un sujeto o proporcionar información para una posterior intervención. De ahí, que para hablar de evaluación nos detengamos tanto en el concepto "calidad", como en la propia evolución histórica del término "evaluación".

Por tanto, comenzamos con un breve recorrido histórico acerca de la evaluación educativa. Los primeros indicios nos llevan a detenernos en el año 2000 a.C.

en China donde se realizaban exámenes para acceder a la administración, esta evaluación vinculada a los sujetos fue utilizada también por filósofos como Sócrates con una finalidad más didáctica (Lukas y Santiago, 2009). Esta disyuntiva de evaluación de sujeto para el conocimiento de sus capacidades se mantiene hasta principios del siglo XX, la evaluación es considerada como un sinónimo de medición, confiriendo mayor peso a los test psicométricos con el fin de dar respuestas a las necesidades sociales (Escudero, 2003a; Mateo, 2000).

El giro fundamental se produce en los años 30 del siglo XX con Tyler, quien además establece cambios en la concepción del currículo (como se ha mostrado en el capítulo 2), transforma la idea que hasta el momento se tenía de la evaluación, otorgándole dinamismo, y el establecimiento de la necesidad de juicios de valor y la constatación del cambio producido en los estudiantes por la implementación del currículo (Escudero, 2003a; Tejada, 1999). Los años 60 marcan otra etapa importante para la evaluación, en la que influyen autores como Scriven quien resalta la importancia del proceso diferenciando entre finalidad sumativa y formativa, y, Cronbach con la integración de la toma de decisiones en los procesos de evaluación para el cambio (Escudero, 2003a; Lukas y Santiago, 2009; Tejada, 1999). Estos autores influyen en la conceptualización que hasta el momento se tenía de evaluación, al vincularse ya con un cambio para la mejora en el proceso.

Sin embargo, una transformación fundamental es el desarrollo de la evaluación no solo orientada al sujeto y currículo, sino también a los programas, hecho que se produce a partir de 1970, con la creación de modelos evaluativos concretos orientados a la toma de decisiones (Anguera, Chacón y Blanco, 2008; Lukas y Santiago, 2009;

Mateo, 1990; Stuffebeam y Skinkfield, 1987). La década de los 70 no solo es importante por estos dos aspectos, sino por ser el periodo de constitución de la etapa profesionalizante para la evaluación; es decir, la evaluación como disciplina de investigación fuera de la investigación educativa. En definitiva, podemos establecer una línea temporal en la evolución del término como la siguiente (Figura 3.1):

Figura 3. 1. Conceptos clave de la evaluación de acuerdo con su evolución (elaboración propia)

Los juicios de valor y la toma de decisiones que integran los procesos de evaluación se relacionan directamente con el concepto de calidad. Si nos referimos a calidad, hacemos alusión a "realizar una medida, compararla con un referente ideal y elaborar un juicio sobre la adecuación del objeto o sujeto evaluado al referente utilizado" (González Gálan, 2004, p. 17). En este sentido, es necesario establecer unos criterios que nos permitan comprobar si, realmente, las expectativas se ven cumplidas (Cano, 1998); por lo tanto, implícita o explícitamente, se refleja el término calidad.

Situarnos es la perspectiva de la calidad en el ámbito educativo conlleva centrarnos en sus acepciones vinculadas a la educación; en este caso, podemos diferenciar las siguientes (De la Orden, 1997; Escudero, 2003b):

a. Calidad como excelencia-fenómeno excepcional: para hablar de calidad en este planteamiento no se incluye a toda la población, sino a una muestra que de partida sobresale; es decir, la muestra se vincula con los recursos óptimos de partida.

b. Calidad como satisfacción de necesidades y expectativas de los usuarios en un producto, servicio o ajuste a un propósito: se realiza una apreciación del producto con lo esperado del mismo, a priori, por los usuarios, es objetiva al ser los propios receptores quien evalúan los resultados.

2000 A.C DC

1930 1960

Comprobación para ejercitación de capacidades Medición psicológica

Juicios de valor, dinamismo y proceso evaluativo

Toma de decisiones, evaluación de programas, modelos de evaluación

EVALUACIÓN COMO DISCIPLINA/PROFESIÓN

1970 2014 Actualidad

c. Calidad como el grado en que se adecuan a ciertos estándares o criterios preestablecidos: el producto es el centro de la evaluación, se comprueba la relación de éste con indicadores establecidos desde un inicio, por lo tanto, nos referimos a resultados.

d. Calidad como consistencia y perfeccionamiento de ciertos procesos para el logro de objetivos: estrategias y recursos son el elemento clave, comprobándose su intervención para el cambio.

e. Calidad como un marco o carta institucional de ciertos derechos y deberes entre proveedores y usuarios de algo: el ámbito principal es la justicia, la existencia o no de la misma es la clave para la calidad.

f. Calidad como relación costo-valor: plantea el establecimiento de indicadores de rendimiento para establecer si existe relación o no para continuar con un proceso concreto.

g. Calidad como transformación de los sujetos e instituciones implicadas y comprometidas en la provisión de bienes o servicios: incluye el global de los elementos integrados desde un modelo de inclusión y equidad; por tanto, se busca el cambio integral caminando hacia la calidad.

Se deduce de lo anterior que, la evaluación es el elemento fundamental de la mejora de la educación; y se enfatiza la relación estrecha entre calidad y evaluación, no pudiendo concebirse la una sin la otra (De la Orden, 2009; Municio, 2004; Zabalza, 2001).

La búsqueda de la calidad educativa supone un proceso de comprobación de criterios, estándares, necesidades, transformación, etc.; potenciando el cambio educativo a la vez que promoviendo una evaluación concreta. Ante esta panorámica es necesario el establecimiento de una serie de criterios que faciliten su desarrollo tales como: funcionalidad, eficacia y eficiencia (Biggs, 2006; Martínez Mediano y Riopérez Losada, 2005). Respecto a estos indicadores de calidad es importante comprender qué engloba cada uno de ellos. El primero, funcionalidad hace referencia a una capacidad

de adaptación de los objetivos vinculados a los diferentes elementos que comprenden el cómputo sobre el que se está trabajando para ajustarlo a las funciones asignadas a priori (De la Orden, Asensio Muñoz, Biencinto López, González Barberá y Mafokozi Ndabishbije, 2007). Respecto a la eficacia, se entiende como la adecuación del producto-resultado a los objetivos establecidos (De la Orden, 2009; Boulmetis y Dutwin, 2005). Por último, la eficiencia guarda relación con los costos producidos para enlazar el producto final, valorando si la relación costos-logros es pertinente (De la Orden, 2009; Boulmetis y Dutwin, 2005). La importancia de los criterios radica en la mejora continua para la calidad, debido a que calidad y evaluación comprenden (Egido, 2005):

- Mayor conocimiento de la realidad evaluada

- Evidencia de aspectos negativos y positivos de la realidad en proceso - Diagnóstico de situaciones mediante indicadores

- Favorece el cambio

- Posibilita la mejora de la organización y funcionamiento de los centros educativos

- Contribuye, directa o indirectamente, a la mejora

Ahora bien, situando la evaluación como disciplina y su vinculación con la calidad, ¿qué entendemos por evaluación? Son numerosas las definiciones al respecto;

en consecuencia, mostramos un análisis conceptual del término en base a criterios que guardan relación con la evolución histórica de la evaluación: (1) proceso instructivo, (2) valor, (3) toma de decisiones y (4) disciplina integrada (Tejada, 1999).

Tabla 3. 1. Definición del término evaluación, en base a criterios de su evolución histórica

Autor Año Definición

Proceso instructivo Pérez Gómez

Rodríguez Neira, et. al.

1983

2000

"Evaluación educativa como la medida o comprobación del grado de consecución de objetivos, lo que comporta una recogida de información para emitir un juicio de valor codificado en una calificación, con vistas a una toma de decisión" (p. 63).

"Proceso de recogida y provisión de evidencias, sobre el funcionamiento y evolución de la vida en el aula, en base a las cuales se forman decisiones sobre la posibilidad, efectividad y valor educativo del curriculum" (p. 431)

Valor Alvira

Lukas y Santiago

1991

2009

“Evaluar es emitir un juicio de valor, adjudicar valor o mérito a un programa/intervención, basándose en información empírica recogida sistemática y rigurosamente” (pp. 10-11).

"Proceso sistemático de obtención y análisis de información significativa en que se basan juicios de valor sobre un fenómeno" (p.

76).

Toma de decisiones

Ferrández 1993

"Emitir un juicio valorativo sobre una realidad educativa en función de unos datos y con el propósito de tomar decisiones al respecto" (p. 11).

Disciplina integrada Pérez Juste

Boulmetis y Dutwin

Herrera y Olmos

1996

2005

2010

"La valoración, a partir de criterios y referencias preestablecidos, de la información técnicamente diseñada y sistemáticamente recogida y organizada, sobre cuántos factores relevantes integran los procesos educativos para facilitar la toma de decisiones" (p. 484 )

“Evaluation is the systematic process of collecting and analyzing data in orden to determine whether and to what degree objetives have been or are being achieved. Evaluation is the systematic process of collecting and analyzing data in order to make a decision” (p.4)

"Conjunto de procesos sistemáticos de recogida, análisis e interpretación de información válida y fiable, que en comparación con una referencia nos permita llegar a una decisión optimizante" (p. 144)

En definitiva, la evaluación supone una valoración de la realidad evaluada (Peréz Juste y Martín Aragón, 1989) junto con un enjuiciamiento sistemático de la valía o mérito de un objetivo (Joint Commitee on Standars for Educational Evaluation, 1981). Pudiendo, por lo tanto, definirla como un proceso sistemático de recogida de información, que implica una valoración y análisis interpretativo de la misma en relación a unos criterios o estándares, para la consiguiente toma de decisiones en aras de una mayor calidad (Figura 3.2).

Figura 3. 2. Definición de evaluación (Adaptado de Herrera y Olmos, 2010, p. 144)