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Concentración ocupacional del empleo de las distintas cohortesde las distintas cohortes

In document Cambio sectorial y desempleo en España (página 153-164)

5. Desempleo y cambio estructural

5.4. Seguimiento de cohortes por ocupaciones laboralespor ocupaciones laborales

5.4.1. Concentración ocupacional del empleo de las distintas cohortesde las distintas cohortes

En capítulos anteriores se vio que entre 1977 y 2000 ha habido grandes cambios, no sólo en la estructura sectorial del empleo sino también en la estructura ocupacional. De hecho, ha habido un in- cremento continuado del empleo no manual y del empleo cualifi- cado. Como se hizo anteriormente, en este apartado se trata de comprobar si se ha producido un trasvase generacional del em- pleo entre ocupaciones, para lo cual se ha elaborado una serie de información que muestra la evolución de los pesos de los distintos grupos ocupacionales en el empleo de las cohortes joven, interme- dia y mayor. Al igual que hicimos anteriormente para el caso de los sectores de actividad, el análisis abordará la cuestión tanto desde el punto de vista de las distintas cohortes como de cada una de las agrupaciones ocupacionales establecidas.

5.4.1.1. Concentración ocupacional del empleo para las distintas cohortes

Comenzamos por comparar la distribución por ocupaciones laborales del empleo de cada una de las cohortes en diferentes momentos del tiempo. Para ello utilizaremos los gráficos 5.11 a 5.16.

G R Á F I C O 5 . 1 1 : Varones jóvenes. Evolución

de la distribución ocupacional de su empleo

NMAC NMBC MAC MBC

0%

20%

40%

60%

80%

100%

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

En el caso de los varones, la estructura ocupacional de partida (en 1977) de las tres cohortes se caracteriza por un peso muy im- portante de las ocupaciones manuales (alrededor de un 70%) y, dentro de ellas, de las cualificadas (valores superiores al 50%).

G R Á F I C O 5 . 1 2 : Varones de edad intermedia. Evolución de la distribución ocupacional de su empleo

G R Á F I C O 5 . 1 3 : Varones mayores. Evolución

de la distribución ocupacional de su empleo

Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.

NMAC NMBC MAC MBC

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

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100%

NMAC NMBC MAC MBC

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

0%

10%

20%

30%

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50%

60%

70%

80%

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100%

Ello se debe al peso que entonces todavía tenían la agricultura y las distintas ramas industriales en la estructura sectorial española.

Como puede comprobarse, las diferencias entre las tres cohortes (especialmente entre la mayor y la intermedia) no son muy rele- vantes, y sólo la cohorte joven muestra un peso especialmente

G R Á F I C O 5 . 1 4 : Mujeres jóvenes. Evolución

de la distribución ocupacional de su empleo

G R Á F I C O 5 . 1 5 : Mujeres de edad intermedia. Evolución de la distribución ocupacional de su empleo

Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.

NMAC NMBC MAC MBC

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

0%

10%

20%

30%

40%

50%

60%

70%

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90%

100%

NMAC NMBC MAC MBC

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

0%

20%

40%

60%

80%

100%

escaso de las ocupaciones no manuales cualificadas (sólo un 5%, en la medida en que la naturaleza y los requerimientos cualificati- vos de los empleos de esta categoría hacen que haya pocos jóve- nes en ella) y un mayor peso de las ocupaciones no manuales me- nos cualificadas (un 22 frente al 11% en la cohorte mayor).

En cuanto a la evolución de las distribuciones en las tres cohortes de varones, todas ellas muestran una tendencia a la re- ducción de las ocupaciones manuales y al aumento de las ocupa- ciones no manuales. Esta tendencia es más acentuada en el caso de la cohorte joven (alrededor de 15 puntos porcentuales entre 1977 y 1989), donde además se da un claro trasvase dentro de las ocupaciones no manuales: las cualificadas no dejan de crecer en el periodo 1977-2000, mientras que las no cualificadas no dejan de disminuir en el mismo periodo.

En cuanto a las ocupaciones manuales, en las tres cohortes se produce el trasvase contrario: una reducción de la importancia de las ocupaciones cualificadas y un mantenimiento (y aumento entre 1997 y 2000) de las no cualificadas. Al llegar al año 2000, la estructura ocupacional de las tres cohortes es muy similar, con un peso de alrededor de un 50% de ocupaciones no manuales (y, dentro de ellas, con más importancia de las cualificadas).

G R Á F I C O 5 . 1 6 : Mujeres mayores. Evolución

de la distribución ocupacional de su empleo

Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.

NMAC NMBC MAC MBC

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

0%

20%

40%

60%

80%

100%

En el caso de las mujeres, la estructura ocupacional de las tres cohortes en 1977 era muy distinta. La cohorte mayor se caracteri- zaba por una mayor presencia de ocupaciones manuales (algo más del 60%) y, dentro de ellas, por un gran peso de las ocupa- ciones cualificadas (el 40% del total). Por el contrario, la cohorte media se caracterizaba por una mayor presencia de ocupaciones no manuales (casi el 60%) y, dentro de ellas, por el gran peso de las ocupaciones no cualificadas (casi el 40% del total). Final- mente, la cohorte joven se asemejaba a la cohorte media en cuanto a la enorme importancia de las ocupaciones no manuales no cualificadas, pero con escaso peso de las cualificadas debido a la naturaleza de los empleos incluidos en esta categoría.

La evolución de las tres cohortes de mujeres se caracteriza por una reducción de las ocupaciones manuales y un aumento de las ocupaciones no manuales. Esta tendencia es más acentuada en el caso de la cohorte joven hasta 1989 (porque toma los empleos que se crean en las ramas de servicios), y en el caso de la cohorte mayor entre 1989 y 2000 (porque comienzan a abandonar la po- blación activa y a jubilarse mujeres de esta cohorte en empleos manuales). Como en las cohortes de los varones, se produce un aumento del peso de las ocupaciones no manuales cualificadas y una reducción del peso de las ocupaciones manuales. Al llegar al año 2000, la estructura ocupacional de las tres cohortes difiere enormemente: el peso de las ocupaciones no manuales en la cohorte joven es del 70%, mientras que en la cohorte mayor es del 55%. Además, las ocupaciones no manuales no cualificadas en la cohorte joven han tomado el espacio que antes (en la cohorte mayor) ocupaban las manuales cualificadas.

5.4.1.2. Concentración del empleo de las diferentes cohortes en cada una de las ocupaciones laborales consideradas

Para profundizar en el análisis de los anteriores cambios, va- mos a reproducir el análisis atendiendo ahora a la manera en que ha cambiado la concentración del empleo de las distintas cohortes en cada una de las cuatro agrupaciones ocupacionales consideradas. Esto se hace en los gráficos númerados como 5.17. De su análisis se derivan las siguientes pautas funda- mentales:

G R Á F I C O 5 . 1 7 : Evolución del empleo de las diferentes cohortes en cada una de las ocupaciones laborales consideradas

(porcentaje de ocupados)

Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.

1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000

Cohorte 1 Hombres Cohorte 2 Mujeres

Cohorte 1 Mujeres Cohorte 3 Hombres

Cohorte 2 Hombres Cohorte 3 Mujeres No manuales alta cualificación

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45

No manuales baja cualificación

0 5 10 15 20 25 30 35 40 45 50

Manuales alta cualificación

0 10 20 30 40 50 60

Manuales baja cualificación

0 5 10 15 20 25 30

a) En las ocupaciones no manuales más cualificadas (NMAC), es decir, Directores-jefes, Profesionales y Técnicos, se ob- serva que todas las cohortes han incrementado notable- mente su concentración en este tipo de tareas. Esto ha re- sultado especialmente intenso en el caso de los jóvenes.

Las mujeres de esta cohorte aumentan 23 puntos porcen- tuales entre 1977 y 1989, y los varones lo hacen en 17.

b) Las ocupaciones menos cualificadas, dentro de las de natu- raleza no manual, muestran un comportamiento contra- rio. Menos los hombres mayores y de edad intermedia, que prácticamente mantienen los niveles de 1977, el resto de cohortes disminuye su concentración, aun cuando lo hace de manera moderada. Los colectivos implicados en estos procesos fueron los que debieron buscar acomodo en puestos de trabajo definidos por distintos requerimien- tos de cualificaciones.

c) Todas las cohortes disminuyen su concentración en las ocupaciones manuales cualificadas, revistiendo esta evolu- ción una mayor intensidad en las dos cohortes de indivi- duos mayores.

d) Por último, se observa una pauta diferenciada en la evolu- ción de las ocupaciones manuales no cualificadas en fun- ción del género. Aunque aumenta la concentración de las cohortes de mujeres mayores y de edad intermedia, la del resto de colectivos se mantiene prácticamente inalterada.

Algunas de las mujeres expulsadas de tareas femeninas, así como algunas de las integradas en el grupo de no manua- les baja cualificación, pudieron encontrar acomodo en este grupo de ocupaciones laborales.

Finalmente, y al objeto de aproximar las posibilidades de reu- bicación laboral de que dispusieron las diferentes cohortes en función del tipo de tareas laborales desempeñadas (y de la de- manda realizada por el sistema productivo de cada una de ellas), el cuadro 5.3 expresa la variación absoluta, en cientos de perso- nas, experimentada por el empleo de las distintas cohortes en las cuatro ocupaciones laborales consideradas.

Con su ayuda se observa que, durante la crisis de empleo ocu- rrida entre 1977 y 1985, los hombres jóvenes y de edad interme- dia simultanearon pérdidas de empleo en las categorías manua- les junto a procesos de creación de empleo en las de naturaleza no manual. Las mujeres de estas dos cohortes experimentaron una situación similar, aun cuando sus posibilidades de reubica- ción debieron de ser menores, en la medida en que su empleo sólo aumentó en las ocupaciones más cualificadas de las no ma- nuales.

C U A D R O 5 . 3 : Variación absoluta del empleo de las distintas cohortes por ocupaciones laborales

(cientos de personas)

Variación 1977-1985 NMAC NMBC MAC MBC

Hombres jóvenes 2.288 633 –1.207 43

Hombres interm. 747 53 –1.114 –180

Hombres mayores –980 –602 –5.303 –1.756

Mujeres jóvenes 1.092 –1.216 –1.952 –801

Mujeres interm. 439 –309 –247 232

Mujeres mayores 78 –618 –1.490 –182

Variación 1985-1989 NMAC NMBC MAC MBC

Hombres jóvenes 1.265 361 773 748

Hombres interm. 601 95 422 298

Hombres mayores –443 –445 –2.079 –476

Mujeres jóvenes 1.142 370 –84 465

Mujeres interm. 610 338 –18 317

Mujeres mayores 288 –391 –546 96

Variación 1977-1989 NMAC NMBC MAC MBC

Hombres jóvenes 3.553 994 –434 791

Hombres interm. 1.348 148 –693 118

Hombres mayores –1.423 –1.047 –7.382 –2.231

Mujeres jóvenes 2.233 –846 –2.036 –336

Mujeres interm. 1.049 28 –265 549

Mujeres mayores 366 –1.010 –2.037 –86

Nota:En cursiva se destacan las variaciones positivas.

Fuente:EPA, segundos trimestres.

Sin embargo, los individuos pertenecientes a las dos cohortes de mayor edad sufrieron una situación muy distinta. Las mujeres perdieron empleo en todas las ocupaciones, excepto en las no manuales cualificadas, donde prácticamente consiguieron man- tener su volumen. Los hombres, por su parte, perdieron empleo en las cuatro ocupaciones laborales. Las posibilidades de reubica- ción laboral de los individuos de estas cohortes expulsados del empleo en esta crisis fueron, de esta manera, muy escasas.

En la siguiente expansión, 1985-1989, se repiten unas pautas muy similares, aun cuando éstas se acentúan. Mientras que los hombres jóvenes y de edad intermedia aumentan su empleo de manera generalizada, las mujeres de estas edades sólo pierden empleo en las de definición tradicionalmente más masculina, las manuales cualificadas. Por el contrario, las mujeres mayores sólo crecen con intensidad entre las ocupaciones no manuales cualifi- cadas, en tanto que los hombres mayores siguen perdiendo em- pleo en los cuatro grupos ocupacionales.

Por tanto, y para el conjunto del periodo estudiado (1977-1989):

a) Los hombres jóvenes y de edad intermedia y las mujeres de este último tramo de edad aumentaron su empleo en todas las ocupaciones, excepto en aquéllas más vincula- das con el empleo tradicional, esto es, las tareas manua- les cualificadas. Son, pues, los colectivos que gozaron de mayores potencialidades de reubicación ocupacional dentro del empleo.

b) Las mujeres jóvenes y de edad intermedia limitaron su cre- cimiento al contexto de las ocupaciones no manuales cua- lificadas. Este mismo resultado se observa para las mujeres mayores. La diferencia entre ambos colectivos es, sin em- bargo, muy apreciable. Mientras que el crecimiento del empleo de las mujeres de más edad en este tipo de tareas apenas supuso el 10% del empleo que perdieron en el res- to de ocupaciones (36.000 frente a una pérdida de 313.000), el incremento que se ha producido para las jóve- nes casi iguala a sus pérdidas en el resto de la estructura ocupacional (aumento de 223.000 frente a unas pérdidas de 321.000).

c) Por último, los varones de mayor edad no parece que dis- pusieran de posibilidades de movilidad laboral, cambian- do de ocupación, con la que evitar el desempleo o la ex- pulsión de la oferta de trabajo, en la medida en que presentan saldos negativos en todas y cada una de las ocu- paciones laborales consideradas.

6. Los procesos de movilidad laboral

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