5. Desempleo y cambio estructural
5.2. Seguimiento agregado de las cohortes
Para el análisis de la evolución de la situación laboral de las dife- rentes cohortes se han generado una serie de instrumentos. Los gráficos 5.1, 5.2 y 5.3 ofrecen la información referida a las tasas de actividad, ocupación y paro de cada una de las cohortes defini- das anteriormente (1 ojoven,2 ointermediay 3 omayor,tanto para hombres como para mujeres). Las tasas de ocupación se definen como la proporción de la población total en cada cohorte que tiene un empleo, mientras que las tasas de paro se definen como la proporción de la población activa (ocupada y desempleada) en cada cohorte que no tiene un empleo, pero lo busca activamente y está disponible para trabajar.
A la vista del gráfico 5.1, puede afirmarse que una parte del aumento neto del empleo observado a lo largo del periodo de
G R Á F I C O 5 . 1 : Evolución de las tasas de ocupación por cohortes
Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.
0 30 20 10 100 90 80 70 60 50 40
1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000
Cohorte 1 Hombres Cohorte 1 Mujeres Cohorte 2 Hombres Cohorte 2 Mujeres Cohorte 3 Hombres Cohorte 3 Mujeres
Tasadeocupación(porcentaje)
análisis fue a parar a la cohorte joven de los varones: los indivi- duos que tenían entre 16 y 24 años en 1977 mostraban una tasa de ocupación del 54% en ese año, que alcanzó el 84% en 1989. A partir de este año, aunque no abandona dicha pauta, modera su crecimiento hasta alcanzar en 2000 su máxima tasa de ocupación (88,5%). En el caso de las mujeres de esta cohorte joven, la incor- poración al empleo no fue tan clara; de hecho, la tasa de ocupa- ción cayó hasta 1985 (desde el 44 hasta el 36%), aunque desde entonces no ha dejado de crecer, superando el 50% en 2000. Una evolución similar, aunque a un nivel más bajo, se ha producido en el caso de la cohorte intermedia de las mujeres, para la que la tasa de ocupación se sitúa actualmente en torno al 36%, par- tiendo de valores del 31%.
Las otras tres cohortes han mostrado una tendencia decre- ciente en su tasa de ocupación. Esto es muy claro para el caso de la cohorte mayor de los varones (dicha tasa ha caído de más de un 90% en 1977 a un 20% en 2000) y, en menor medida, para la cohorte mayor de las mujeres (dicha tasa se ha reducido de un 27% en 1977 a menos de un 8% en 2000). Estas tendencias se ex- plican porque estas cohortes están formadas por individuos cuya edad se encontraba entre 35 y 54 años en 1977, por lo que están reflejando el proceso de jubilación y, por tanto, de abandono de la ocupación hacia la inactividad (en algunos casos a través del desempleo). Lo que resulta mucho más interesante es que la cohorte intermedia de varones (con edades entre 25 y 34 años en 1977) también ha experimentado una cierta reducción en sus ta- sas de ocupación (pierden 10 puntos, desde el 92% en 1977 hasta niveles del 81% en 2000), reducción que ha sido marcada en los periodos de crisis del empleo de 1977-1985 y 1991-1994, y que ha continuado durante la reciente expansión. Este resultado puede estar reflejando situaciones no sólo de paso a la jubilación en el momento de alcanzar la edad legal, sino también de abandono anticipado de la ocupación en una cohorte en la que los indivi- duos más jóvenes aún no han llegado al límite legal de la jubila- ción en el año 2000 (lo harán en el año 2007).
El gráfico 5.2 ofrece las tasas de paro de las cohortes por sexo.
La observación de la evolución de dichas tasas sugiere que algu- nas cohortes siguen la pauta contracíclica de la tasa agregada (es
decir, crece en las crisis y disminuye en las expansiones), pero otras no siguen dicha pauta, sino que prácticamente han crecido a lo largo de casi todo el periodo de análisis. Entre el primer tipo de comportamientos se encuentran las tasas de paro de las cohor- tes jóvenes, especialmente la de los varones. Para este colectivo, la tasa de paro creció intensamente entre 1977 (11,2%) y 1985 (23%) y disminuyó más tarde de forma acusada en la expansión de finales de los ochenta (12,1% en 1989). A pesar de que la tasa volvió a crecer con la crisis de principios de los noventa (14,3%
en 1993), este aumento fue relativamente escaso y cayó de nuevo durante la expansión de mediados y finales de los noventa (12%
en 1997 y 6,6% en 2000).
La evolución de las tasas de paro de la cohorte joven de mu- jeres siguió una pauta similar a la de los varones, aunque a un nivel muy superior, ya que la tasa de paro no cayó tan intensa- mente como la de éstos en la expansión de finales de los ochenta. A diferencia de los varones jóvenes, que han visto dis- minuir su tasa de desempleo drásticamente, el resultado neto fue un incremento de su tasa de paro, desde el 11,4% en 1977 hasta el 17% en 2000.
G R Á F I C O 5 . 2 : Evolución de la tasa de paro por cohortes
Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.
0 30 25 20 15 10 5
1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000
Cohorte 1 Hombres Cohorte 1 Mujeres Cohorte 2 Hombres Cohorte 2 Mujeres Cohorte 3 Hombres Cohorte 3 Mujeres
Tasadeparo(porcentaje)
Finalmente, la evolución de las tasas de paro de las cohortes intermedia y mayor de varones es muy similar y sigue el patrón de la tasa de paro agregada, alcanzando idéntico resultado al de las mujeres jóvenes (sus tasas de desempleo muestran una pauta contracíclica que ha significado incrementos de sus tasas en 2 y 6 puntos porcentuales, respectivamente).
Por otro lado, las tasas de paro de las mujeres de las cohortes intermedia y mayor son atípicas, dado que no siguen dicho pa- trón. Más bien, lo que sucede es que no dejan de crecer a lo largo de casi todo el periodo de análisis (la de la primera hasta 1993, y la de la segunda hasta 1997, aunque a un nivel más bajo). Esto implica que el mantenimiento de las tasas de paro agregadas a ni- veles altos durante la segunda mitad de los ochenta y principios de los noventa se debió en parte a que un colectivo importante de mujeres tenía dificultades para encontrar empleo, lo cual se manifestó en tasas de paro elevadas (aunque sin alcanzar las de la cohorte más joven, que se mantuvieron con ligeros cambios en dicho periodo en torno al 25%).
Por último, y desde el punto de vista de la evolución de las ta- sas de actividad de las diferentes cohortes construidas (grá- fico 5.3), la pauta más clara resulta ser la de los individuos mayo-
G R Á F I C O 5 . 3 : Evolución de la tasa de actividad por cohortes
Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.
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1977 1981 1985 1989 1993 1997 2000
Cohorte 1 Hombres Cohorte 1 Mujeres Cohorte 2 Hombres Cohorte 2 Mujeres Cohorte 3 Hombres Cohorte 3 Mujeres
Tasadeactividad(porcentaje)
res (tanto hombres como mujeres). Ambos colectivos disminuyen de manera constante y notable sus niveles de participación labo- ral. Dentro de ésta, sin embargo, llama la atención la importante reducción que se produce, en el caso de los hombres mayores, entre 1977 y 1985. En dicho periodo, los componentes de la cohorte, que tenían entre 35 y 54 años en 1977, cambian su edad hasta el intervalo 43-62 años al final de la crisis. Es decir, todavía no alcanzan la edad más frecuente de jubilación voluntaria, y sin embargo su tasa de actividad disminuyó en 8 puntos porcentuales (desde el 96% hasta niveles del 84%).
Las cohortes de edad intermedia diferencian su comporta- miento en función del género. Mientras que los hombres han re- ducido suavemente su participación (desde el 96 hasta el 87%), las mujeres la incrementan en nueve puntos porcentuales.
Finalmente, los individuos más jóvenes varones incrementan muy notablemente su tasa de actividad, especialmente en el pe- riodo 1977-1985 (de hecho, todo el incremento se produce entre esos años: 61% en 1977, 93% en 1985 y 95% en 2000). Las muje- res jóvenes, por su parte, siguen una pauta similar, pero retrasan la incorporación más intensa al mercado de trabajo hasta 1989.
En resumen, las trayectorias de las cohortes de individuos a lo largo del tiempo (definidas en términos de sus tasas de ocupa- ción y de paro) han servido para mostrar la evolución de la ocu- pación y del paro a lo largo del periodo de análisis. Dado que este intervalo de tiempo es muy largo, y que parte de los individuos de la cohorte mayor entran en edad de jubilación a partir de 1989, el análisis de cohortes debe servir, sobre todo, para estudiar los trasvases de empleo y de desempleo que se produjeron en los pe- riodos de crisis y de expansión de finales de los setenta y de los ochenta (1977-1985 y 1985-1989, respectivamente) entre las cohortes de edad. Para ello, el cuadro 5.1 calcula el porcentaje que explica, para año y situación, la variación de cada una de las seis cohortes respecto a la variación total producida.
A partir de los datos obtenidos, se observa que:
· En el periodo 1977-1985, los mayores incrementos del des- empleo se producen en el caso tanto de los hombres mayo- res como de los jóvenes. Sin embargo, mientras que en el
CUADRO5.1:Pesodelascohortessobrelavariacióntotal delapoblaciónactiva,ocupadaydesempleadaporperiodos 1977/19851985/19931993/20001977/19851985/19931993/2000 Poblaciónactiva Variaciónabsoluta(cientosdepersonas)Variaciónrelativa(porcentaje) Cohorte1Hombres5.0191.122843–395,1–11,7–5,3 Mujeres–1.2982.5241.832102,2–26,3–11,5 Cohorte2Hombres1.316652–972–103,6–6,86,1 Mujeres7403.066–202–58,3–32,01,3 Cohorte3Hombres–5.386–14.393–12.676424,0150,279,3 Mujeres–1.661–2.555–4.812130,826,730,1 Total–1.270–9.585–15.986100100100 Poblaciónocupada Variaciónabsoluta(cientosdepersonas)Variaciónrelativa(porcentaje) Cohorte1Hombres1.7563.0212.452–14,2–42,2–25,7 Mujeres–2.8772.0962.63323,3–29,3–27,6 Cohorte2Hombres–494932914,0–13,0–1,0 Mujeres1141.866498–0,9–26,1–5,2 Cohorte3Hombres–8.640–12.388–10.95169,9173,1114,6 Mujeres–2.213–2.684–4.27817,937,544,8 Total–12.354–7.158–9.554100100100
1977/19851985/19931993/20001977/19851985/19931993/2000 Poblacióndesempleada Variaciónabsoluta(cientosdepersonas)Variaciónrelativa(porcentaje) Cohorte1Hombres3.263–1.899–1.60929,478,225,0 Mujeres1.579428–80114,2–17,712,5 Cohorte2Hombres1.811–280–1.06316,311,516,5 Mujeres6261.200–7005,6–49,410,9 Cohorte3Hombres3.254–2.005–1.72529,482,626,8 Mujeres552129–5345,0–5,38,3 Total11.084–2.427–6.432100100100 Fuente:ElaboraciónpropiaapartirdedatosdelaEPA,segundostrimestres.
CUADRO5.1(cont.):Pesodelascohortessobrelavariacióntotal delapoblaciónactiva,ocupadaydesempleadaporperiodos
primero de los casos este resultado se debió a drásticas re- ducciones de su empleo (el 70%), el resultado de los jóve- nes se fundamenta sobre el crecimiento experimentado por su población activa.
· En el siguiente periodo, 1985-1993:
— La reducción del desempleo se basa, sobre todo, en el comportamiento de los varones. Las tres cohortes de mu- jeres incrementan sus tasas de desempleo, debido al comportamiento expansivo de su población activa.
— Dentro de los varones, los jóvenes reducen su desempleo al experimentar importantes crecimientos de su empleo.
Los mayores, sin embargo, reducen su paro a pesar de perder intensamente empleo, al reducir en mayor cuan- tía su población activa.
· Finalmente, en el periodo 1993-2000:
— Las mujeres consiguen reducir su desempleo, ya que se desacelera el crecimiento de su población activa y conti- núan ganando empleo (sobre todo las jóvenes).
— Todas las cohortes masculinas reducen sus volúmenes de paro: los jóvenes, al incrementar su empleo; los mayores, al reducir sus niveles de actividad laboral.
5.3. Seguimiento de cohortes