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La evolución del mercado de trabajo

In document Cambio sectorial y desempleo en España (página 39-44)

2. El desempleo como resultado

2.1. La evolución del mercado de trabajo

Uno de los rasgos que definen la evolución del mercado de traba- jo español es la generación de importantes volúmenes de desem- pleo. A partir de los niveles de 1977 (4,8%, mayoritariamente friccionales), su evolución conduce a la actual tasa de paro del 13,9%, tras alcanzar un máximo histórico del 24,3% en el segun- do trimestre de 1994.

Dentro de esta evolución general cabe diferenciar distintos periodos (gráfico 2.1), definidos tanto por el signo de su evolu- ción como por los factores que subyacen en su explicación (Toharia, 1994, 1996, 1998; Castaño et al.,1999):

a) Una primera crisis de empleo (1977-1985), protagonizada por la negativa evolución de la ocupación (destrucción de 1,7 millones de puestos de trabajo) y la evolución de la po- blación activa (que crece moderadamente, 545.000 perso-

G R Á F I C O 2 . 1 : Evolución del mercado de trabajo español

(miles de personas)

Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.

8.000 9.000 10.000 11.000 12.000 13.000 14.000 15.000 16.000 17.000 18.000

1977 1979 1981 1983 1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999

Parados

Ocupados Población activa

nas, como consecuencia del importante crecimiento de la población en edad de trabajar y de la reducción de la tasa de actividad en 3 puntos porcentuales). El resultado fue que el desempleo aumentó en 2,3 millones de personas (tasa de desempleo prácticamente del 20%).

b) El periodo 1985-1991 constituye uno de los mejores perio- dos en términos laborales. Se crearon algo más de 2 millo- nes de puestos de trabajo, aunque el desempleo sólo dis- minuyó en 540.000 personas, reduciéndose la tasa de paro hasta el 16,2%. La causa de esta limitada repercusión hay que buscarla en el comportamiento de las decisiones de participación laboral que, dado su carácter procíclico, se tradujeron en un aumento de la tasa de actividad de 1,6 puntos porcentuales.

c) La peor crisis de empleo se produce entre los años 1991 y 1994. En un periodo tan corto se destruyen un total de 900.000 empleos, lo que condujo a una tasa de paro récord del 24,3%. Además, la tasa de actividad sólo se redujo en 0,6 puntos, mucho menos que en la anterior crisis, y menos de lo que se incrementó en la expansión precedente. La razón hay que buscarla en el comportamiento procíclico, pero asi- métrico por género, de las decisiones de participación labo- ral (mientras que los hombres redujeron su tasa de actividad en 2,5 puntos, las mujeres continuaron aumentándola).

d) A partir de 1994 se recupera el tono expansivo del merca- do de trabajo. La creación de empleo evoluciona a ritmos importantes (2,8 millones3 de puestos más entre 1994 y 2000). La diferencia más importante respecto a la expan- sión anterior se concreta en que el aumento del empleo se dedica ahora mayoritariamente a la reducción del desem- pleo (que disminuye en 1,4 millones, hasta tasas del 13,9%) antes que a compensar la evolución de la pobla- ción activa (la tasa de actividad modera su crecimiento, dada la práctica estabilidad de su componente masculino).

3 Con las precauciones que introduce en estas cifras la reciente renovación y ac- tualización del seccionado (entre el primer trimestre de 1995 y el segundo de 1996) utilizado por laEPAcomo marco de referencia (Toharia, 1998), lo que se espera que eleve las cifras de ocupación, y quizás de paro (Iglesias y Toharia, 1999).

En definitiva, en la evolución del desempleo en España subya- cen elementos situados tanto en la demanda (creación y destruc- ción de empleo) como en la oferta de trabajo (comportamiento procíclico y asimétrico de las decisiones de participación, junto a los factores demográficos que explican la evolución de la pobla- ción en edad de trabajar).

A partir de la anterior afirmación, estamos interesados en ana- lizar la parte del desempleo más relacionada con el funciona- miento del mercado de trabajo, en términos tanto de trabajado- res expulsados de la ocupación como de los requerimientos asociados a los puestos de trabajo creados. Una forma de diferen- ciar entre el desempleo fundamentado sobre factores socio-de- mográficos de aquel otro ligado más directamente a los procesos de creación y destrucción de puestos de trabajo es observar la evolución del desempleo con y sin experiencia laboral previa, en la medida en que este último está más vinculado con los proble- mas de acceder al mercado de trabajo, y no tanto con el ajuste-de- sajuste entre ambos lados del mercado4.

Para su análisis diferenciado, el gráfico 2.2 muestra la evolu- ción tanto del desempleo total como de sus componentes con y sin experiencia laboral. Su observación pone de manifiesto que entre las tres series existen importantes diferencias:

a) Aunque la primera gran crisis de empleo (1977-1985) su- pone un incremento tanto del desempleo con experiencia como de aquel que intenta acceder a su primer puesto de trabajo, el crecimiento del desempleo agregado se debió sobre todo a la evolución del paro sin experiencia, que creció a ritmos superiores a los del desempleo total.

b) En el periodo siguiente (1985-1991), el desempleo total se reduce (un 18,4%). También ahora el comportamiento de sus dos componentes es muy distinto. Mientras que el desem- pleo sin experiencia laboral previa disminuye intensamente

4 Con los matices que introduce el hecho de que a partir de 1984, con la intro- ducción en nuestro ordenamiento laboral de las modalidades de contratación tempo- ral y el consiguiente aumento de la rotación laboral, la distinción entre desempleo con y sin experiencia laboral previa pierde nitidez.

(46,8%), el que cuenta con experiencia laboral permanece prácticamente constante (reducción de sólo un 0,3%).

c) La siguiente crisis de empleo (aumento del desempleo en un 57,6%) también resultó especialmente adversa para los parados con experiencia laboral previa, que aumentan un 67,5%, mientras que los parados en busca de su primer em- pleo consiguen limitar su crecimiento a tasas del 28,2%.

d) Sólo en el último de los periodos (1994-2000) se invierten las tendencias. Ahora son los desempleados con experiencia los que en mayor medida se benefician de los procesos de crea- ción de empleo (reducción del 38,17%), con una mejor evo- lución que el paro agregado (reducción del 37,6%) y que el desempleo sin experiencia (descenso del 35,7%).

En definitiva, se observa que:

· Mientras que la evolución del desempleo sin experiencia la- boral presenta un perfil muy similar a la del desempleo

G R Á F I C O 2 . 2 : Evolución del desempleo total y según su experiencia laboral

(miles de personas)

Fuente:Elaboración propia a partir de datos de laEPA, segundos trimestres.

0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000

1977 1979 1981 1983 1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999

Parados que han trabajado Parados en busca de su primer empleo Total de parados

agregado y, por tanto, a la del ciclo general del mercado de trabajo, la práctica estabilidad del desempleo con experien- cia durante la primera de las fases expansivas (1985-1991) implica que este componente del paro sólo empieza a dismi- nuir a partir de 1994.

· Ambos componentes del desempleo muestran diferente res- puesta ante los cambios en el ciclo laboral. Mientras que en los dos primeros periodos era el paro sin experiencia el que respondía en mayor medida ante modificaciones en el tono del mercado de trabajo, en los dos periodos más recientes es el paro con experiencia laboral previa el que presenta una mayor intensidad de respuesta.

· Debido seguramente a las fuertes reestructuraciones labora- les que experimentaron las actividades primarias e indus- triales, la mayor parte del desempleo con experiencia labo- ral se genera durante la primera de las crisis (1977-1985).

Su estabilidad en la siguiente fase expansiva sugiere la idea de que no encontraron oportunidad de recolocación, lo que constituye un primer indicio de la existencia de situa- ciones de desajuste cualificativo asociadas a este colectivo5.

· Aun cuando para todo el periodo analizado el desempleo con experiencia es mayoritario en la composición interna del paro total, la anterior evolución supuso un acercamiento del peso de ambos colectivos hasta 1986, donde se observa el menor di- ferencial (18,5 puntos porcentuales entre ambos colectivos, a partir de una distancia inicial de 35,5 puntos). A partir de ahí, el peso del desempleo con experiencia aumenta hasta alcan- zar diferencias de 61 puntos en 1993, para reducirse más tarde ligeramente hasta alcanzar una diferencia de 57,4 puntos por- centuales en el segundo trimestre de 20006.

5 Hay que apuntar, sin embargo, que este resultado también se ha visto influido por la elevada rotación empleo-desempleo con experiencia introducida por el em- pleo temporal.

6 También estos resultados están muy influidos por las modificaciones introduci- das por el empleo temporal.

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