• No se han encontrado resultados

Concepción de la maternidad en la adolescencia

Capítulo IV Hallazgos e Interpretación

4.6 La vivencia de la maternidad de las mujeres jóvenes de Cuautepec Barrio Alto

4.6.1 Concepción de la maternidad en la adolescencia

testimonios consideran la belleza como algo esencial para las mujeres, pues mencionan que el estar atractivas físicamente beneficia en el momento en el que se busca algún trabajo, refiriéndose a que eso es lo primero que ven algunas empresas. Así mismo el cuerpo de las mujeres al ser el objeto de deseo de los empleos, la belleza se impone como una exigencia o un requisito para el desempeño laboral; como se aprecia en este testimonio:

“Y sí consideraba que la belleza era algo esencial en las mujeres, porque aunque se escuche feo pues a veces la sociedad lo marca, por ejemplo cuando vas a buscar trabajo pues en lo primero en lo que se fijan es en cómo vas vestido y sí considero que es una característica de las mujeres” (Dulce, 19 años).

4.6 La vivencia de la maternidad de las mujeres jóvenes de Cuautepec Barrio

se debe a que social y culturalmente se ha establecido la maternidad como un mandato obligatorio para las mujeres, en el cual se ha recurrido a la utilización de un orden material simbólico para exaltar la imagen de ésta, a partir de representaciones como el deseo maternal, el ideal maternal y el propio ejercicio de la maternidad, con la finalidad que las mujeres contemplen el ser madres dentro de su proyecto de vida; obsérvese en los siguientes testimonios:

“Yo pensaba que la maternidad era una satisfacción propia, porque es bonito y los niños son tiernos y yo sí quería tener hijos, me imaginaba que iba a tener dos para consentirlos mucho y darles todo” (Griselda, 23 años).

“En eso entonces lo que pensaba de la maternidad es que era mucha responsabilidad y no quería porque me tocó ver a mi hermana de pequeña y yo veía que eran mucho los cuidados y pues yo me sentía incapaz de tener un bebé al cien. Y pues sí quería tener hijos pero no en ese tiempo, en ese momento quería terminar la escuela trabajar un tiempo y ya después casarme y tener hijos” (Estefanía, 22 años).

“En ese tiempo pensaba de la maternidad que era lo peor que podía pasar, no me veía como mamá, y decía si yo me embarazo todo se va a la basura y pues sí quería tener hijos se me hacía bonito, pero más adelante” (Karen, 21 años).

“En ese tiempo pensaba de la maternidad que era algo bonito, pero tampoco estaba en mis planes en ese momento, sí quería tener hijos pero más adelante” (Marlene 25 años).

“La maternidad me daba miedo, porque yo escuchaba por comentarios de la televisión que cuando nacían era doloroso, yo

decía a mi mamá nunca voy a tener hijos, pero luego decía que sí” (Viviana, 25 años).

Del mismo modo las mujeres solteras que no tienen hijos, no descartan la posibilidad de convertirse en madres en algún momento, ya que consideran que la maternidad es un privilegio para las mujeres, porque son las únicas que pueden dar vida; los siguientes testimonios lo ilustran:

“Para mí ser mujer es sentirme privilegiada porque voy a poder tener hijos. A mí sí me gustaría tener hijos y quizá hacer todo eso que no hicieron conmigo mis padres, como el pregúntame ¿cómo te sientes? ¿Cómo estás? ¿Te hace falta algo? Etcétera” (Dulce, 19 años).

“Sí quiero tener hijos en algún momento de mi vida, me gustaría tener una niña y sentiría que es el amor más bonito de mi vida”

(Griselda, 23 años).

En la sociedad patriarcal el modelo cultural tradicional de la maternidad es el matrimonio que constituye en: “el rito de pasaje a la vida adulta sobre la base de valores como la virginidad, el amor maternal y la sexualidad para la reproducción”

(Bringas, s/a: 59). No obstante, cuando la mujer se embaraza fuera del matrimonio se ha devaluado socialmente y los familiares se sienten ofendidos, engañados y ridiculizados, por tanto se le culpa a la mujer y se le obliga a cumplir coercitivamente la responsabilidad de su embarazo; tal se aprecia en los siguientes testimonios:

“Fue una etapa difícil porque yo no estaba casada cuando me embaracé la primera vez y mi familia no lo tomo bien, una de mis tías lo vio con mucha felicidad porque no tiene hijos y decía que un bebé en la familia pues estaba bien, otra de mis tías lo tomó como para burlarse de mi padre. Pero lo que más me dolió fue que mi papá lo tomara muy pues devastador, ya que se enfermó y

cayó en cama 15 días, lo tuvimos que llevar al hospital, mi mamá era muy fuerte aunque le doliera, entonces me sentía culpable de lo que le pasara porque fue a partir de la noticia, entonces tuvimos que ir al psicólogo los tres mi papá, mi mamá y yo para poder estar bien, sin embargo mi papá me dejó de hablar por meses y eso que vivía en su casa, o sea fue un golpe durísimo.

Yo me sentía tristísima, tenía coraje conmigo misma porque yo había ocasionado eso, pero a la vez sentía felicidad porque veía y sentía como iba creciendo algo dentro de mí pero a pesar de eso nunca pensé en el aborto. Y hasta la fecha me duele esa situación, porque si le hubiera pasado algo más grave a mi papá yo hubiera sido la culpable, además mi padre nunca fue machista pero en ese entonces sí, me dijo te sales de la escuela porque te tienes que hacer cargo del bebé y pues yo no lo entendía, porque siempre me decían hay que estudiar y trabajar para ser algo y en ese momento me decía lo contrario y es algo que me dolerá toda la vida” (Estefanía, 21 años).

4.6.2 La maternidad como lo más importante en la vida de las mujeres