Capítulo IV Hallazgos e Interpretación
4.6 La vivencia de la maternidad de las mujeres jóvenes de Cuautepec Barrio Alto
4.6.2 La maternidad como lo más importante en la vida de las mujeres jóvenes
cayó en cama 15 días, lo tuvimos que llevar al hospital, mi mamá era muy fuerte aunque le doliera, entonces me sentía culpable de lo que le pasara porque fue a partir de la noticia, entonces tuvimos que ir al psicólogo los tres mi papá, mi mamá y yo para poder estar bien, sin embargo mi papá me dejó de hablar por meses y eso que vivía en su casa, o sea fue un golpe durísimo.
Yo me sentía tristísima, tenía coraje conmigo misma porque yo había ocasionado eso, pero a la vez sentía felicidad porque veía y sentía como iba creciendo algo dentro de mí pero a pesar de eso nunca pensé en el aborto. Y hasta la fecha me duele esa situación, porque si le hubiera pasado algo más grave a mi papá yo hubiera sido la culpable, además mi padre nunca fue machista pero en ese entonces sí, me dijo te sales de la escuela porque te tienes que hacer cargo del bebé y pues yo no lo entendía, porque siempre me decían hay que estudiar y trabajar para ser algo y en ese momento me decía lo contrario y es algo que me dolerá toda la vida” (Estefanía, 21 años).
4.6.2 La maternidad como lo más importante en la vida de las mujeres
“En este momento de mi vida el día más feliz fue tener a mi segunda hija, yo creo que ver a la primera fue amar a otra persona como nunca te imaginaste, es como querer a alguien más que a ti misma y cuando llegó mi segundo bebé fue el mismo asombro, porque llegaba otra persona que nos iba hacer feliz. Y mis hijas son el centro de mi vida, son todo para mí y en estos momentos no me veo sin ellas, toda mi atención es de ellas, son lo más importante para mí. Y si mi vida se modificó después de tenerlas, ya que fue sorpresivo, pero a la vez felicidad porque no fue con cualquier persona, ya que fue con el amor de mi vida, lo que significa que fue con la persona que amo mucho y con la que me visualizo toda la vida y con la que quiero estar para siempre”
(Karen, 21años).
“Mis hijos, pero cada uno es totalmente diferente, siento que el amor más puro que le tienes a alguien son los hijos, porque es incondicional pero es un amor muy protector además es el amor más grande y fuerte, el amor más puro que le tienes a alguien son los hijos, porque es incondicional pero es un amor muy protector, además es el amor más grande y fuerte para mí, es decir es el amor como madre celosa” (Estefanía, 22 años).
“Mis hijos en mi vida significan mucho, son lo más importante, yo creo que si me ponen a escoger entre alguna persona y mis hijos, obvio son ellos, por lo que siempre he dicho mis hijos siempre ante todo, ante cualquier hombre y cosas; además yo como madre platico mucho con ellos, aunque soy estricta, pero también les doy chance a mis hijos que ellos decidan, que ellos tomen sus decisiones” (Marlene, 25 años).
Así mismo se observa cómo algunas mujeres sienten culpabilidad cuando no llegan a cumplir con los discursos de la maternidad que social y culturalmente se
ha impuesto y por tanto se siente y se perciben que no son buenas madres, ya que no valoraron a sus hijos como debería de ser; este testimonio da cuenta de ello:
“Mis hijos significan para mí lo más importante, pero hubo un tiempo que no los valoré como eran, por ejemplo me decía mi esposo vamos a tal lugar y yo decía deja alisto a los niños y me decía no, solo vamos tú y yo y pues se los dejaba a mi mamá, ya que prefería estar con mi pareja, por lo que me perdí cosas de ellos” (Viviana, 25 años).
Esta conducta se da a través del primer aprendizaje de amor materno-filial, donde la primera relación amorosa es con la madre que cuida a sus criaturas, por lo que el amor es el primer aprendizaje que se da a través de la familia, siendo la madre el ejemplo, donde le enseña a su hija cómo se debe amar a los hijos; este testimonio aborda este aspecto:
“Recuerdo que jugaba mi madre con mi hermana y conmigo y que a veces nos cantaba para dormir y me gustaba mucho” (Dulce, 19 años).
La maternidad es la acción o hecho cultural en el que es posible mantener a las mujeres en un espacio de control y reproducción de un poder jerarquizado y opresor (Burin, s/a). Por tanto, se les ha establecido el ser madres como un deber natural de su condición biológica, en el cual se les ha impuesto como principal función la responsabilidad y el cuidado de las criaturas, siendo así las mujeres jóvenes de Cuautepec seres para los otros a través de ser la servidumbre voluntaria donde hacen la comida, la sirven, les dan de comer, les recogen sus cosas, los despiertan, lavan, barren y limpian por ellos como un deber ser asociado al irrenunciable amor materno de la identidad femenina. Los siguientes testimonios confirman este hecho:
“Yo me encargo de mis hijos y de las labores domésticas del hogar” (Marlene, 25 años).
“yo soy la encargada de mis hijas” (Karen, 21 años).
“Siempre ando a las carreras, ya que no solo soy yo, sino también ellos” (Viviana, 25 años).