PARTE I. INDUSTRIA DEL CALZADO ALMANSEÑA
Capítulo 1. Origen de la mecanización zapatera almanseña
1.3. Constitución y crecimiento de Hijos de Francisco Coloma
1.3. Constitución y crecimiento de Hijos de Francisco Coloma
Pero también podemos determinar la aparición por vez primera de la figura del asalariado. Años más tarde, hacia 1894 se situaron en los antiguos locales del Teatro Artístico. Pero hubo épocas en las que coexistieron las dos. Estos locales no son talleres fabriles, en ellos se comercializaba y se terminaba el producto. Siguiendo con el sistema putting–out, las labores se realizaban en las casas36 y en estos locales se acababa el zapato. Observamos que este proceso se repitió en la mayoría de los procesos industrializadores37, si comparamos, por ejemplo, los paralelismos existentes entre la protoindustrialización de la industria del calzado con la experimentada en la zona castellana en el sector textil38. Pablo López (2004, p. 154), plantea cómo los jornaleros de la industria rural son más bien campesinos, que se contratan en trabajos agrícolas o industriales manuales no especializados, normalmente a destajo y que se incorporan a este tipo de trabajos en épocas determinadas, cuando decae la intensidad del ciclo agrícola o cuando el trabajo en la agricultura no les permite sobrevivir.
Los primeros trabajadores industriales, obreros–campesinos y trabajadores de oficio y empresarios se enfrentaron a un proceso de cambios sin precedentes. José Sierra (1990) determina dos problemas fundamentales. El primero de ellos es relativo al reclutamiento de la fuerza de trabajo con respecto a dos vertientes. En relación a los obreros campesinos, señala la fuerte resistencia a vender su fuerza de trabajo en el mercado (libertad de vender su fuerza de trabajo) y de los trabajadores de oficio destaca su oposición a ser absorbidos por los nuevos hábitos laborales, acostumbrados a una gran autonomía, no aceptaban la sumi- sión a la jerarquía de fábrica. El principal problema, es que estos traba- jadores cualificados cumplirían un papel relevante dentro de la nueva estructura39. Otro problema radicaba en la necesidad de vencer las viejas prácticas de trabajo preindustriales y sus vicios. En efecto, los usos y concepciones de tiempo de trabajo estaban fuertemente desajustados de la disciplina de fábrica.
36 Como afirma García (1990), este sería el origen de la economía sumergida en Almansa.
37 Siguiendo las simetrías con la empresa Bata, encontramos como la captación obrera se realiza entre los campesinos de las zonas colindantes a Zlin, que lo hacen mediante un proceso de formación específico del oficio.
38 Se trató más bien de “una industria predominantemente rural en la que el trabajo industrial represen- taba un empleo a tiempo parcial para los campesinos”. (Nieto y López, 1998, p. 3).
39 También Bernabé Maestre (1976, p. 19) planteaba la transición del campesino al salariado en la fábrica:
“La gran fábrica permitió la ocupación del jornalero de la tierra (con frecuencia de pueblos vecinos) sin ningún aprendizaje, pero el antiguo artesano, sin capital para estas instalaciones, pudo sobrevivir sobre la base tradicional del pequeño taller y el trabajo a domicilio, ocupando un personal que había pasado largos años de aprendizaje con un maestro y sabía hacer todo el zapato”.
Hacia 1899, el taller se instala en lo que será su emplazamiento último, un antiguo cuartel de caballería, que encontramos en las refe- rencias de Madoz: “También se halla al extremo Oeste, un espacioso cuartel de caballería capaz de 900 plazas, construido a fines del siglo pasado a expensas de la ciudad y regalado a S.M. después de con- cluido...”. Para hacernos una idea de la grandeza del edificio éste se componía de un solar de 23.322 metros cuadrados de los que 13.464 estaban destinados a patios, corrales, huertos y jardines y los restantes se encontraban edificados. En 1897–1898, la condición de zapatero se cambia por la de fábrica de calzados, Herederos de Francisco Coloma Sáez. Este cambio de denominación se puede corresponder con un in- cremento del potencial productivo del establecimiento: la cotización de este empresario es de 687 pesetas, la de Juan Arráez 550, y las cotiza- ciones de los otros dos denominados todavía zapateros, es de 30 pesetas cada uno.
En los primeros momentos el abastecimiento de materias primas procedería de las empresas de curtidos valencianas. El papel que los curtidos locales pudieran tener en la etapa de los artesanos, que desem- bocó en la aparición de los primeros talleres, iría perdiendo paulatina importancia a nivel global. En el censo de 1887, residía en el domicilio de Francisco Coloma un curtidor valenciano que, según la familia, sería una especie de delegado de una importante fábrica valenciana. En 1903 ya no se registraba la fábrica de curtidos, lo que confirma la tendencia hacia una total dependencia de las materias primas importadas. A partir de ese momento las pieles y cueros se comprarían principalmente de la zona del Levante, Valencia, y se comenzaría a traer algo de la región catalana, sobre todo de la zona de Igualada o Vic40. También cobró un papel determinante la zona de Santander.
La comercialización, en estos primeros momentos, corría a car- go de los propios fabricantes que actuaban de viajantes durante deter- minadas épocas del año41. En una primera etapa la comercialización estaba, por tanto, en manos de los mismos empresarios pero, conforme se iba originando un mayor volumen de producción era necesaria la aparición de personas especializadas, los viajantes, que se encargaban
40 Son estas, zonas importantes productoras de pieles y cueros, así se recoge en la revista La piel y sus industrias donde aparece publicidad, en diferentes números, de las empresas curtidoras más relacionadas con Calzados Coloma, Pedro Mendicuage y Tenería Moderna Franco–Española.
41 La red comercial se confiere como una pieza clave en la empresa Coloma, diversos trabajadores entre- vistados se refieren al prestigio que esta red poseía en toda España. Sobre este importante eslabón de la cade- na de departamentos que componían Calzados Coloma se analizará con más detalle en el capítulo quinto.
de este cometido. Cuando la fábrica ostentaba la razón social de He- rederos de Francisco Coloma Sáez, existían dos depósitos en el país, uno en Madrid y otro en Bilbao. Los representantes, en las ciudades importantes, y los viajantes, se buscaban normalmente en las respec- tivas zonas de actuación. Hay que destacar el papel de la Feria de Albacete.
El 16 de abril de 1899 falleció Francisco Coloma y tomó el rele- vo una sociedad compuesta por sus hijos Aniceto, Herminio y Ernesto, pero fue Aniceto Coloma, el primogénito, el verdadero impulsor de la compañía y que, junto a sus dos hermanos, se hizo cargo de la empresa y de continuar la labor de su padre. Cada uno de los hermanos se dedicó a una tarea específica y Aniceto realizó las funciones de gerente. Teniendo en cuenta el contexto en el que se sitúa, este empresario local se mos- tró como una persona con ideas muy innovadoras que, además, fueron llevadas a la práctica. En este periodo se realizaron avances técnicos, organizativos y sociales de una gran envergadura y que determinaron el posterior desarrollo de la empresa.
En 1904, son ya cuatro los centros de producción de calzado con reconocida entidad: Herederos de Francisco Coloma Sáez, Juan Arráez Gómez, que desaparecerá en 1915, Sánchez Hermanos y Cía., y Joa- quín Alcocel y Compañía. La industria del calzado almanseña produjo 87.000 pares pero, en el año 1906 aumentó, hasta llegar a 1.360.000 pares.
Figura 11. Fábrica de Hijos de Francisco Coloma en 1912
Fuente: (Villavert, Gómez, Piqueras 1985)
Figura 12. Plano de Almansa, desarrollo económico y urbano desde el siglo XVIII a 1970
Fuente: (Piqueras, 1975)